Disclaimer: Ni Percy Jackson ni La Casa de la Noche me pertenecen.
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Nuevos semidioses
Si bien casi todos en la sala querían gritar de sorpresa, esta se quedó en silencio. No podían creerlo, más que nada era el grupo que sé que tendría que formar parte de ese nuevo mundo.
— P-Pero Nix—tartamudeo Thanatos, siendo la primera en romper el silencio debido a que aún estupefacta, las dudas en su mente tenían que ser respondidas— Usted respeta el libre albedrio y no se interpone en el destino de sus hijos, ¿Qué ha cambiado?
— Lo que origina este desbalance ha estado estrechamente relacionado con ustedes, lo que tuvieron que enfrentar—explico, tratando de no revelar lo de su padre despertando y causar pánico colectivo—Si ustedes ya no están, este dejara de existir y el mundo estará a salvo.
— ¿Y que causa ese desbalance? —pregunto Percy, entrecerrando los ojos. Era despistado pero no era tonto, algo raro pasaba y necesitaba saberlo. Ahora que la diosa le veía, la mirada cariñosa que tenía para sus hijos se extinguió, demostrando el enojo feroz que tenía con los dioses y sus descendencias.
— Esto es algo de mi mundo, a ustedes no les incumbe—ladro, con sus ojos brillando como cuásares; los mismos que en su primer encuentro. Esto era mentira, no obstante no sacaría la verdad por un chiquillo que le insulto. Este quería seguir, más sabía cuándo era mejor callarse antes de que trataran de vaporizarte.
— ¡Pero que pasara con nuestra debilidad diurna y la sangre! —exclamo Nicole, haciendo que todos la mirasen; ella tenía un tatuaje rojo que eran líneas ensortijadas como si fuera una enredadera. Se encogió un poco; ahora que había cambiado y estaba con Shaylin era más respetuosa y no tan busca problemas, no era su intensión salir de repente con eso y menos a su diosa, el pavor la controlo. Viendo la atención que atrajo, recordó lo que dijeron al principio de la reunión—Nicole Brooks, consorte y pareja de Shaylin—explico dando una ligera cabeceada la mencionada. La ira de la primordial ceso, volviendo a la pena que trataba de ocultar.
— Desaparecerá—hablo en voz solemne, nadie entendió lo que quería decir con lo que prosiguió—Mis hijos, todas sus habilidades y poderes que tienen por mis bendiciones…no son algo que yo controle aquí; ya no estarán bajo mi manto ni mi seguridad. Ahora que se encuentran en esta dimensión entraran acorde a las reglas del mismo, dejaran de ser vampiros para ser semidioses, su sed de sangre, su debilidad, la maldición de Rephaim—menciono mirando al mismo—se ira, y probablemente sus poderes también, de los nuevos poderes que tendrán por ser mis hijos—bajo la cabeza, derrotada—no tengo idea de cuales sean, nunca antes mis niños estuvieron aquí, no puedo saber que pasara.
— ¿Nos ayudara, no es así? —inquirió Aphrodite; si bien todos los que la conocían sabía que esta podía ser una perra, ahora mismo se mostraba temerosa; ella era fuerte, pero esto…era demasiado. Dándose cuenta de las miradas, invoco el poco valor que sentía que tenía ahora y puso su mejor cara de "estoy divina de la muerte y ustedes son unos ineptos" — Aphrodite Lafont, profetisa de Nix.
— Me temo que no puedo ayudarlos, mi niña—se notaba que tono de disculpa en su voz, y ciertamente lo sentía— Hay una estricta ley de Zeus sobre que los dioses no pueden interactuar con sus hijos excepto en ocasiones especiales; yo hablare con los olímpicos luego de esto para ver que ellos los acepten, Selene escoltara a Thanatos y a Kalona.
— Kalona, inmortal y guerrero de Thanatos—se presentó con su usual frialdad hacia todos, y después yendo hacia la noche personificada— ¿Sino quería que nos quedáramos, para que nos trajo?
— Necesitaba que supieran al respecto y dieran su testimonio; sobre todo a los iniciados de Zoey y Stevie Rae, el que dirán o como lo explicaran…lo dejo por cuenta suya—trato de decir que al menos en eso podían elegir, sabiendo que tenía que obligarlos a muchas cosas.
— ¡¿Y nuestra vida, nuestra familia, que pasara con…—exploto Zoey, poniendo sus manos en la mesa y viéndola directamente; amaba y respetaba a su diosa, le había ayudado aunque la mayoría del tiempo estaba al margen, que por una vez interfiera y fuera justamente con una petición tan drástica y severa. Su voz se extinguió cuando vio directamente a sus ojos; la primordial estaba aguantando las lágrimas, lo sabía, ella amaba a sus hijos y esto que les hacía le era tan difícil como para ellos acatarlo; empero las cosas son como son, y ahora estaban metidos en esto.
— Hablare con Hermes, veré que puedan enviarle una carta a sus familiares; es a lo más que creo poder llegar—explico la misma, concentrándose lo mejor posible en cómo organizar lo mismo; no deseando pensar en la situación como tal.
— Ya veremos, eso depende si el viejo está de acuerdo con tu pequeño experimento; y ni se diga con que se queden tus mocosos—cruzándose de brazos Dionisio expuso su punto. No le hacía ninguna gracia que ahora hubiera un grupo nuevo de semidioses-apenas toleraba a los que tenía-y su padre era bastante severo, no le haría ninguna gracia el saber de ese mundo.
Con esas palabras, la primordial empezó a evocar volutas de sombra, manteniendo la visión de Nix de los vampiros aunque luciendo más oscura— Encontrare la manera; mis hijos…no dejare que los lastime—se notaba el tono estrangulado, pero este no era con tristeza sino con ira; todos hasta sus hijos retrocedieron y el dios se dio cuenta de un detalle, sea como fuera, no era buena idea enojarla.
— Bueno; antes de acabar esta reunión, creo que lo mejor sería que si no se han presentado, lo hagan.
— Clarisse La Rue, hija de Ares—hablo la chica con complexión de jugador de rugby y melena castaña; iba a decir un comentario sobre cómo les patearía el trasero, hasta que miro a la diosa cambio de opinión.
— Will Solace, hijo de Apolo y jefe de enfermería—se presentó el rubio, dando una sonrisa luminosa.
— Thalía Grace, hija de Zeus y lugarteniente de Artemisa—miro con interes a las chicas, quizás pudiera obtener una nueva cazadora.
— Travis Stoll, hijo de Hermes—con una mueca de diversión, dio un claro mensaje "prepárense nuevos"
— Pólux Matters, hijo de Dionisio.
— Nico di Angelo, hijo de Hades—no hizo ninguna mueca ni nada parecido, mas con esa mirada oscura y espada que atraía sombras fue suficiente para todos con que era mejor no meterse con él.
Así, de uno en uno se fueron presentando los semidioses, quedando ellos por hacerlo.
— Shaylin Ruede, profetisa de Nix y poseo afinidad con el agua—Dio una sonrisa a los presentes.
— Rephaim, consorte, guerrero y pareja de Stevie Rae—se presentó el muchacho cherokee.
— James Stark, guardián y pareja de Zoey; pueden decirme Stark—al decir eso hizo una sonrisa ladina de desafío, la misma de chico busca problemas de siempre.
— Darius, guerrero y pareja de Aphrodite—se puso protectoramente con ella; sin estar seguro de la confianza que deba darle a los semidioses.
— Bueno, eso es todo, se levanta la sesión; y bienvenidos semidioses—dejando de lado a los recién llegados, vio a los consejeros— Estoy seguro que los demás siguen despiertos, díganle acerca de sus nuevos compañeros; mañana se pondrán al corriente y designaran un/a consejero/a para su cabaña.
Terminando ahora con ello, todos salieron del salón; donde vieron el primer problema.
— Y, ¿A dónde vamos nosotros? —pregunto Stark, mirando en dirección a las cabañas que aun en la lejanía se distinguían las veinte.
— Oh, eso déjenmelo a mí; como último regalo—hablo la diosa, concentrándose un momento para que de repente en uno de los lazos de la omega, apareciera una cabaña totalmente negra, con un techo de obsidiana y las paredes con pequeños diamantes como si fueran estrellas. Sus hijos notaron que al decir "ultimo regalo" parecía indicar algo más.
— ¡Nix! ¡Este sigue siendo mi campamento, no puedes ir haciendo cosas así! —con la cabeza morada como una uva empezó a ladrar, antes de que la otra le detuviera con una mirada.
— ¿Prefieres que se queden en la casa grande? —si bien trataba, se notaba que le divertía; lo último que necesitaba el dios era que revolvieran el lugar donde se quedaba, ya que prefería alejarse de los mestizos lo más que pudiera.
Paro de hablar, sus ojos brillaban como fuego como si se debatiera lo que pudiera hacer; antes de volver al a normalidad— Meh, me da igual.
Sonrió un poco la diosa, al menos se rio un poco en tan triste ocasión. Miro a sus hijos, dando la mejor sonrisa esperanzadora que pudo, queriendo que fuera la última imagen que pudieran tener— Los tengo que dejar, pero los dejo con todo mi amor y que en esta nueva vida mis hijas las guíen en una nueva y brillante travesía, y mi deseo de que siempre sean bendecidos.
Dicho esto, en volutas de sombras se fue junto con Dionisio, para convocar una nueva reunión de Olímpicos donde se decidiría su destino.
Thanatos, aun algo pasmada por lo ocurrido, los miro con calma y solemnidad a todos— Veré que sus iniciados estén en buenas manos, lo de cómo se enteren sus familiares lo dejare en manos de Hermes y de ustedes—se notaba que le incomodaba un poco lo de confiar en un dios que apenas se enteraba que existía, pero era lo que había—benditos sea, rezare por ustedes y de poder les informare como van las cosas.
Se despidió de forma algo más íntima con algunos, ya que había llegado a formar una relación más estrecha con los mismos por la guerra y en el último año. Kalona hizo lo mismo con Rephaim, ninguno seguía siendo bueno en la relación padre-hijo y si bien esto podría significar el adiós definitivo, el guardián alado se alegraba por él ya que por fin estaría fuera de la maldición.
Selene los guio hasta el carro; que al tocarlo este se transformó en uno totalmente diferente, de lo que parecía platino con incrustaciones de feldespato, los caballos de sombras de repente desaparecieron dando paso a dos majestuosos bueyes albimos. Esto no la sorprendió en nada, tirando de ambos donde se fueron por el mismo agujero que entraron.
Entre todos se dirigieron a las cabañas, donde el grupo de mestizos se separaron de sus nuevos parientes; ambos habían pasado por demasiado y si bien parecía que podían confiar el uno en el otro, algo que aprendieron es a no confiar demasiado rápido.
Los semidioses no tardaron en entrar a sus cabañas, más los hijos de Nix no se notaban tan entusiasmados con la idea. Intercambiaron miradas, sin saber que les esperaría del otro y probablemente pensando lo mismo: una vez cruzada esa puerta, todo cambiaría.
Finalmente Zoey-quién tenía la mano en el pomo de la puerta-decidió que sin importar cuanto se observaran nada cambiaría, por lo cual abrió la puerta.
Obviamente Nix hizo que pareciera más pequeña de lo que era realmente; ocupando todo el espacio de la cabaña había una sala de suelo de mármol negro, las paredes eran de un color violeta oscuro y había un par de lámparas antiguas con velas encendidas; en el centro había unos sofás circulares de cuero donde cabrían todos ellos, y en el centro una mesita de café. Había una puerta blanca al lado de la entrada, y del resto eran todas negras con diseños distribuidas con tres de los dos lados; una poseía los filigranas azules de Zoey en combinación con las flechas rojas de Stark, otra era el patrón de flores de Stevie rae salpicados con plum as negras de cuervo, en otra la combinación de los tatuajes de Nicole y Shaylin y así con un total de seis, demostrando que todas poseían un indicativo de su dueño sus dueños. Al mirar al techo parecía que el techo de obsidiana engañaba, pues se podía observar la noche estrellada. Al final de la habitación pegada a la pared, había una mesa de mármol blanco con cinco velas alrededor de una estatua de Nix con los brazos levantados, las cinco velas eran de los cinco elementos.
— Bueno, Nix tiene estilo—fue Aphrodite la primera en hablar; todos los demás estaban sin habla observando su nuevo hogar. Zoey, preguntándose que habrá hecho en la habitación, se dirigió directamente hacia la habitación con la combinación de los tatuajes y los de su novio.
— ¡Esta mi habitación! —exclamo sorprendida entrando; no estaba segura de como hizo la diosa para que en una cabaña que no parecía más grande que las otras entrara su cuarto, pero ahí estaba. Con un bufido, una bola de pelo naranja se le lanzo encima— ¡Nala, estás aquí! —dijo la dueña, abrazando a su mascota.
La gata se limitó a estornudarle en la nariz, como si dijera, "¿Por qué tardaste tanto?" la chica no le hizo caso y se limitó a mimarla entre sus brazos.
— Bueno, nos quedamos con ellos; eso es algo—hablo Damien, que acariciaba las orejas de Duquesa y con Cammy entre sus pies.
— Vale, tenemos nuestras cosas y a los animales; pero creo que debemos tener una reunión, ahora—ordeno la profetisa rubia, apuntando hacia el sillón y sentándose directamente en el mismo con Maléfica entre sus brazos.
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Lamento lo de las presentaciones porque si para mí fue un muermo escribirlo, no quiero ni saber cómo es leerlo, pero bueno.
Les aclaro de una vez que escribí el primero, el segundo y el tercer capítulo de una vez; estoy pensado en hacer el cuarto pero necesito un descanso. Pensare un poco sobre la conversación que tendrán y otra que aparecerá; también sobre las armas-porque sí, me parece que el que solo haya espadas y dagas es un fastidio; no soy aficionada pero me gustan las armas y la variedad-
No tengo idea sobre los apellidos de Pólux y Nicole, pero si no me equivoco jamás los han mencionado así que no tengo opción; si alguien lo conoce por favor díganme.
Sobre las despedidas se que me pude explayar mejor, pero sencillamente no tenía idea de como y preferí evitarlo que hacer un ridículo.
Vale, quizás fue demasiado lo de la cabaña pero ¡Hey! Si a mí me sacaran de mi mundo para otro, y de paso ser una mierda como ser semidiós-no me malinterpreten, los adoro y me encanta la idea; pero el tener poca probabilidad de vida larga, tener que defenderte y con monstruos sobre ti, lo mires por donde lo mires es una mierda-me gustaría al menos tener mis cosas.
Quizás cambie lo de que los persigan los monstruos; no sé, ya veré. También creo que veré la forma de mantener el dinero de los chicos; es que no puedo ver un mundo con Aphrodite pobre. No se los demás, pero yo amo a la chica así como es.
Bien, esto es todo; se despide cordialmente,
Lira.
