Disclaimer: Ni Percy Jackson ni La Casa de la Noche me pertenecen.
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Hestia, la voz de la razón
— No confió en ellos—declaro Annabeth, apoyando la espalda en la pared.
Así como los vampiros habían tenido su reunión, los semidioses no eran distintos. Exceptuando al actual pretor de Nueva Roma, seis de los chicos de la profecía estaban presentes sumándoles Nico y Thalía; todos se encontraban reunidos en la cabina de Hades ya que ahí se encontraba Hazel y porque desde allí no se podía saber si las luces estaban encendidas o apagadas.
Tácitamente habían acordado la reunión y sin que nadie lo notaran se quedaron rezagados; tomando en cuenta las circunstancias deberían decirle a los demás-bueno, había casos diferentes como con Clovis, que probablemente no le preocupaba la llegada de sus tíos- pero no podían darse el lujo de ser demasiado obvios, además entre ellos había suficiente confianza.
— Venga, no lucían tan malos.
— Tu solo lo dices por la chica guapa que maneja el fuego—Nico enarco una ceja hacia Leo, que era quién había hecho el comentario. Había estado en el campamento lo suficiente como para saber que el chico parecía quedarse pillado con bastante frecuencia.
— ¡Quién lo diría, Nico di Angelo piropeando una mujer! —rió el latino, pasando por alto el comentario. Lo que no noto el chico es que su risa era en realidad nerviosa, como si hubiera un significado oculto para su comportamiento. El otro se sonrojo, aunque por su mirada no sabía si era por furia o vergüenza.
— No discutan por eso—paro Jason, interviniendo. Era amigo de ambos, sabía perfectamente porque el hijo de Hefesto tenía fijación en varias chicas y porque era la primera vez que se oía que el hijo de Hades alagando-y estaba seguro que lo de que notara que era guapa era casualidad-y lo último que necesitaban era que iniciaran otra Troya por la delicadeza de los temas.
— ¿Realmente chupan sangre? —pregunto Hazel, que era la única que no estuvo presente en la reunión.
— No estamos seguros—intervino Piper, que por el momento parecía neutral— cuando lo dijeron parecían ir en serio, pero Nix aseguro que ya no iban a tener esa um; necesidad.
— No soy muy partidario de Nix—comenzó Percy, que sin que lo notaran él había puesto atención a los otros— Pero no podemos suponer que por ser sus hijos tendremos problemas con ello; digo, si fuera por eso Thalía sería una chica total estirada y Hazel iría aterrorizando gente a diestra y siniestra.
El mestizo había establecido un punto; aunque todos decidieron callarse el hecho de que acaba de insultar al rey de los dioses y que Nico sí que asustaba a diestra y siniestra.
— Vale, concuerdo con Percy en eso—Thalía se encontraba sentada en la cama al lado de Hazel, estaba un poco dispersa porque se iba a meter en un problema con las chicas por encontrarse en una cabaña en la noche con chicos; sin embargo trataba de enfocarse un poco— Pero Annabeth tiene razón también; las descripciones sonaban como los vampiros de Drácula y brujería, es como combinar hijos de Hécate con empusas.
— Con algo de suerte, eso desaparecerá; así que se volverán simples semidioses—Jason hablaba pensativo, meditando en voz alta— Entonces sería cuestión de los poderes que tengan; nunca ha existido hijos de Nix así que en eso estamos perdidos, ¿Qué se sabe de ella?
— No hay mucho con lo que trabajar—tomando en cuenta las circunstancias, todas las miradas pararon en la hija de Atenea— Hubo pocos cultos hacia ella, suele estar metida en el Tártaro así que nunca la vi en el tiempo que pase remodelando el Olimpo—trago un poco al mencionar el lugar; a pesar del tiempo seguía trastornada por su visita al hogar de los monstruos— Cuando Percy y yo estuvimos ahí…solo pudimos ver el que era muy oscura, tenía que ver con las sombras; puede que tenga algunos poderes parecidos a los hijos de Hades.
Nadie dijo nada; sabían que el hablar de eso era un tema fuerte y apreciaban que lo hiciera por la seguridad de todos, pero era mejor no agradecer. Su novio agarro su mano e hizo que esta pusiera su cabeza en el hombro; había sido unos días difíciles sin embargo el que se tuvieran el uno al otro les aliviaba la carga.
Decididos a cambiar de tema, todos miraron a los descendientes del dios. Entre si se miraron los dos; ambos manejaban esferas distintas aun si la diferencia era solo romana y griega, apenas tenían en común su poder en las sombras que consistía en viajar por las mismas-aunque Hazel aún estaba aprendiendo, el parte el aprendizaje iba lento porque Nico no quería que terminara en el otro lado del mundo-y era posible que esos chicos lo tuvieran, no obstante era lo máximo que podían concluir.
Siguió reinando el silencio, todos estaban meditando. Ya habían atravesado un casi fin del mundo-cuatro de ellos dos veces-la mayoría pensaba que deberían haber terminado las amenazas ahora que tanto los titanes como gigantes estaban acabados; y ahora venía una diosa oscura a traer a sus peligrosos hijos escondiendo la razón de ello-para ninguno paso desapercibido que se negó a decir que provoco ese desbalance- si algo les había enseñado los monstruos es que sí parece sospechoso, mejor prepárate.
Hazel, que era la única que veía en la ventana mientras reflexionaba, fue quién noto que había movimiento afuera— ¿Esa chica es una de las hijas de Nix, no? —pregunto, acercándose a mirar; no pudo observar mucho a los nuevos semidioses, pero esta chica se le hacía conocida.
Al instante, los ocho adolescentes estaban pegados a las mismas viendo a que se refería la menor-total, el vidrio estaba hecho para que las personas dentro de la cabaña vieran y los de afuera no-. La ex vampira estaba sentada frente al fuego, notando que sin duda era una ellas por los tatuajes.
— ¡Esa es Shaunee! —el usuario del fuego fue el único que la reconoció, debido a que era la posible otra usuaria de fuego.
— ¿Qué hace…?—Thalia se tragó sus palabras, estupefacta. Pudieron ver que la nueva mestiza estaba hablando con alguien; y como ya la había visto en el olimpo la reconoció: Hestia, la diosa del hogar.
Nuevamente, no tuvieron palabras. Los que no participaron en la Titanomaquia ya conocían a la inmortal por estar presente en la cuna de los dioses; también sabían que pocos héroes eran los capaces de ver a Hestia y mucho menos dirigirle la palabra.
Ella sonreía, y ahí fue cuando les quedo claro: si la diosa más agradable del Olimpo podía confiar en ellos, entonces merecían una oportunidad.
Esperaron a que ninguna de ellas estuviera presentes para así salir rápidamente de la cabaña, por si alguna de las Arpías de guardia terminaban pillándoles. Por supuesto, las parejas no tardaron en despedirse con un pequeño beso antes de partir a sus cabañas.
Los únicos testigos de esto aparte de las parejas eran los hijos de Hades; Nico aunque lucía cierta mirada nostálgica se encontraba bien, al final las palabras que le dijo a Jason en la casa de Hades se hicieron realidad, ya había olvidado al semidiós. Aun si hubiera tiempo de lamentaciones, no pudo pensar mucho en sí mismo al ver la mirada de su hermana.
Ella lucía más afectada que él, solo que a diferencia suya esto no tenía que ver con las personas. La morena abrazaba su almohada con los ojos brillantes de melancolía, algo demasiado apagado para su mirada dorada; portando también una mueca de tristeza. Como se había quedado con su hermano, estaba en una relación a larga distancia con Frank; se hablaban por mensajes Iris todo el tiempo-también aceptaba denarios-pero no era lo mismo.
Sin perder tiempo, el italiano se deslizo al lado de su hermana.
— Lo echas de menos, ¿Verdad? —pregunto; ella trataba de ocultar lo que sentía por no querer preocuparle-aunque era obvio que no hacía un gran trabajo-el mayor suspiro— Hazel, yo ya estoy bien; si quieres volver a Nueva Roma…
— No voy a cambiar de opinión Nico, me quedo aquí— le interrumpió, apartándose un poco para mirarle a los ojos. No era la primera que hablaban del tema, y seguía conservando su postura— Ya una vez te perdí, no quiero que pase de nuevo; mucho menos luego de lo de la guerra.
El rey de los fantasmas bufo, entre fastidiado y resignado; volteándose para mirar al frente y haciendo que el movimiento mostrara parte de las cicatrices que nacían del hombro. Había entregado la Atenea Partenos a tiempo y fue directamente a Grecia; sabía que los siete necesitarían ayuda allí y le preocupaba su hermana, donde al final tuvo razones por que en un golpe la chica había quedado sola e inconsciente, si él no hubiera estado presente para defenderla…los dos se salvaron, pero protegiendo a su hermana había tenido una infinidad de heridas donde casi no sobrevive.
Sabía mejor que nadie que ella se culpaba por demasiadas cosas; que se metiera en problemas con ambos campamentos por ocultar que sabía de los dos-justamente dio con el campamento por Hazel, luego de saber que era romana y encontrar el lugar para ella-, el que terminara en el tártaro y luego en el jarrón de bronce-alega que si hubiera insistido que no hiciera la búsqueda, nunca hubiera pasado por esas horribles experiencias-que casi muriera por lo de la guerra. Había intentado que desistiera de esas ideas; no le importaba nada de eso y estaba bien, sin embargo no quería que la chica se culpara por todo, y más que se obligara a quedarse a su lado por la culpa.
La originaria de Nueva Orleans no tardo en captar lo que sentía Nico. Relativamente hablando, no llevaban mucho como hermanos; empero durante el último año habían compartido bastante tiempo y si bien aún necesitaba afinarse, podía leer un poco sobre su hermano. Agarro su mano, captando su atención.
— Además, eres la única familia que me queda—si bien sonaba a que solo lo decía por consideración, sus palabras eran verdaderas— Haz hecho mucho por mí, sé que no soy Bianca; pero me alegra de tenerte conmigo como hermano, no habría podido pedir uno mejor.
Si bien la sonrisa que esbozo el semidiós fue pequeña, ciertamente le alegraba lo que dijo su hermana. Acercándose a ella, le abrazo de la cintura dándole un beso en la frente— No tienes que competir con Bianca; eres mi hermana y eso es todo lo que importa— con esas palabras la mestiza no tardo en alegrarse también; puede que no fuera fácil tratar con él pero sabía que debajo de todo ese enojo y resentimiento había una buena persona.
Dicho esto, ambos tomaron sus lugares en sus respectivas camas y descansaron nuevamente.
. . .
Lejos de la emotiva escena; había un revuelo en el monte olimpo. En Nueva York ya se podía ver que se aproximaba una tormenta, lo que era inexplicable para los meteorólogos debido a que en la temporada de verano que habían presagiado estaría soleado; claro, ellos no conocían a Zeus.
Se había convocado una junta de emergencia de los olímpicos cuando Nix y Dionisio llegaron. Todos los olímpicos estaban presentes, también algunos otros dioses que se habían acercado curiosos por la llegada de la hija de Caos-el que estuviera por allí era bastante raro-; Hestia había llegado hacía pocos minutos, pero le bastaron para entender como estaban las cosas.
— ¡ESTO ES INACEPTABLE! —Brava el rey de los dioses, aporreando con un puño uno de los reposabrazos mientras salían chispas de a su alrededor. Esto era una conducta normal del dios, todos sabían lo volátil que era; por otra parte sus hermanos no se hallaban muy lejos del estado de ánimo del menor, aunque mantenían una cara ecuánime y furibunda— ¡No tienes permiso para hacer esto, no tenías derecho a tenerlos y mucho menos traerlos!
La diosa de la noche se contenía como podía; necesitaría apoyo del consejo y su cooperación-no dudaba que si no lo hacía sus hijos no dudarían ni dos noches allí-pero ciertamente Zeus le sacaba de sus casillas; Hades sabía que lo tenía en contra-era así desde que le rechazo- y con el que poseía más posibilidades era Poseidón; lo mejor era mantener contentos a los olímpicos y en especial a esos tres-o dos, viendo el caso-.
— Entiendo que obre…apresuradamente—vale, tenía que ganárselos pero había límites; ni con el cerrojo maestro apuntándole iba a decir que ellos fueron un error— Pero en el caos vivo yo, es mi reino.
— ¡Eso está en el inframundo, me pertenece! —ahora era el turno del rey del infierno de hablar. Ya de por si la relación que llevaba con Nix era deplorable-nunca olvidaba una humillación-, y que en sus narices sucediera tal cosa; era demasiado ridículo.
— ¡Oh por favor Hades, siempre te andas quejando de que tu Reino es muy grande! Ni siquiera tu visitas el tártaro, si ella solo pide lo que hay bajo de él, déjale—intervino Poseidon. No le alegraba que hicieran cosas a espaldas de ellos; sin embargo le iba sin cuidado si la primordial "gobernaba" el caos mismo. Nix sonrió, al menos parecía haberse ganado a uno.
No obstante, eso no quitaba el enojo de Zeus, él quería destruir ya mismo a esos semidioses y ese "proyecto" suyo; y antes de poder siquiera tomar su rayo, su hija Atenea se le acerco.
— Padre, esto me molesta tanto como usted, empero ya nos acaba de demostrar su poder…si ha logrado crear un universo, ayudar a subsistir a dos dioses y traer a sus hijos aquí sin problemas; es una enemiga formidable, ya hemos sufrido mucho por Cronos y Gea, otra guerra no sería conveniente—le aconsejo. Ya había oído a Dionisio sobre los cambios oscuros de la diosa; eso con lo que sabían que había hecho no era muy alentador. Si bien el rey de los cielos estaba furioso; entendía su punto— Tenemos que convencerle de que en su divina misericordia, usted le perdona; puede poner algunas condiciones que parezcan un precio mínimo por dejar que su mundo se quede. Lo de los nuevos semidioses es más peligroso, quizás sea mejor negarles el que se queden.
Atenea no tardo en volver a su puesto bajo la recelosa mirada de Hera y la juzgada; la diosa del hogar porque estaba resentida con ella-y todos los hijos e hijas de su marido, no era otra cosa-; Nix temía las palabras de Atenea, de todos era la más razonable y astuta, aun con su poca popularidad le era tan fácil convencer a otros como Afrodita; sino estaba de su lado tendría que salir adelante a golpes y mordiscos.
Zeus agarro su mentón, pensativo— Bueno Nix, si bien haz cometido una grave falta, veo que te has dado cuenta de tu error; permitiré que siga tu mundo—los otros gobernantes de reinos le miraron incrédulo, ¿En qué siglo es que él era tan razonable? — Sin embargo, tengo algunas condiciones.
— ¡Alto! ¿Y yo que? ¡Sigo gobernando el inframundo Zeus, no lo olvides!
— Si si de acuerdo—acepto el dios, queriendo callar los berrinches de su hermano— Mis condiciones y las de Hades.
El mayor no pudo evitar esbozar una sonrisa malévola; el aun no dictaría las condiciones, la dejaría en la duda; pensando en donde atacar para que le duela.
Nix cerraba fuertemente la mandíbula, tratando de no gritar y mantener el control. Le venía a ser una patada en el orgullo seguir condiciones de ambos majaderos-en su opinión-pero debía acatar. Si Zeus hacia algo contra su mundo; arremetería contra el Olimpo con la ayuda de sus hijos y de monstruos, con todas las guerras el olimpo se había debilitado mucho, así que seriamente había posibilidades de ganar o de que al menos, se destruyeran mutuamente-. No obstante, ella no era tan malévola como pensaba, solo si perdía lo que más le importaba, es que se dejaría llevar por el sufrimiento y la sed d venganza; si obedecer le permitía seguir con su pequeña felicidad…obedecería.
— De acuerdo señor Zeus…que desea que haga.
— En primera, juraras por el estigio tu lealtad hacia el Olimpo, así si hay una nueva guerra, pelearas a nuestro lado—menciono, ya que en las últimas esta había sido neutral— en segunda, si alguno de los dioses en general requiere de tu servicio obedecerás; claro solo en asuntos aprobados por el consejo.
La primordial seguía aguantando lo mejor posible su temperamento, rogando porque tantos eones aguantando tener monstruos de vecinos sirvieran de algo— Como ordene; Juro por el estigio que tendré lealtad hacia el Olimpo—al acabar esas palabras, se oyó un trueno; el trato estaba sellado.
— Okey, ahora sellado el trato; me temo que tus hijos no pueden quedarse aquí, tendrán que volver por donde vinieron-
— ¡No! —interrumpió Nix, temerosa. Si ellos volvían el desbalance seguiría y su mundo estaría perdido; no podía permitir que luego de juramentarse al olimpo nada cambiara.
— Si me permite intervenir, hermano—sorprendiendo a todos los presentes; Hestia se levantó de su lugar. Al hacerlo tomo la forma de una mujer, imponente y mayor-que de hecho, exceptuando a Afrodita, lo era-queriendo enviar un mensaje claro: escúchenme— Yo conocí a una de sus hijas, Shaunee; creo que no habrá problemas si se quedan.
— Oh si, también la conocí yo—irrumpió Hermes, apartando la mirada del celular con una sonrisa— Buenas propinas; yo opino que es mejor que se queden.
— Lo mejor será llevarlo a votación—dijo Hera; ella ya estaba cansada del tema y prefería que terminaran de una vez. Zeus le envió una mirada enojada, pero no dijo nada.
— Votos en contra de que se queden los hijos de Nix—de inmediato levanto su mano, como era de esperar, Atenea y Hades hicieron lo mismo; paso lo mismo con Dionisio-le cabreaba la diosa y no quería más adolescentes- y Ares-le sonaba a que si quedaban habría menos conflictos-sin embargo fueron las únicas, perdieron por mayoría.
El resto de los dioses no tenía problemas con los chicos; y confiaban en Hestia-era la diosa del hogar, la que resguardaba la esperanza, y había hecho mucho por la paz-si para ella estaba bien, lo mismo para ellos.
— Bueno, se quedaran; pero no será tan fácil—rezongo el rey, no queriendo admitir su derrota—Alguien más aparte de Nix deberá respaldarlos, un dios tanto olímpico como no se nombrara responsable.
— Me hare cargo de Shaunee—hablo inmediatamente Hestia, con una sonrisa. Nix no pudo estar más sorprendida, una cosa era que hubiera abogado por su causa pero ¿responder por ella? Eso era otra cosa. La patrona del fuego del hogar no tenía dudas; desde que oyó a la semidiosa sobre su habilidad había tenido una idea sobre cómo ayudarla, y esta era la oportunidad perfecta.
— Muy bien, si para el solsticio de invierno un dios no ha respondido por ellos; deberán irse—decreto el rey de los dioses. La primordial trago, nerviosa; el solsticio de verano se había celebrado hace poco, ¿Sería suficiente tiempo para que sus niños fueran reclamados?
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Jejeje, ¿Vaya forma de terminar el capítulo no creen? Con respecto a las reclamaciones y Hades…creo que me divertiré un poco imaginando.
Decidi hacerle algo de protagonico a los semidioses, y a los dioses por motivos obvios.
Ahora, la historia; efectivamente, si se ponen a analizar, como hijos de Nix los chicos vendrían siendo tíos de los hijos de Hypnos y de Nemesis también.
Hablando de la intervención de Jason; tiene que ver con lo sucedido en la casa de Hades, el que entenderá entendió.
Bue, creo que es todo lo que debo mencionar-no sé, tengo hambre y la cabeza un poco para allá-.
Gracias por leer, se despide cordialmente;
Lira.
