Disclaimer: Ni Percy Jackson ni La Casa de la Noche me pertenecen.

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Aphrodite intenta un asesinato (varias veces)

— ¡Aphrodite! —exclamo Darius preocupado por la seguridad de la chica. No tuvo que entrar en el baño para saber que paso, la misma envuelta en una toalla de baño salió.

Por lo visto no le importo que estuviera escurriendo agua, que se notara su exuberante busto por la toalla o que esta estuviera hasta poco más de la mitad de la rodilla. Se notaba la furia en sus ojos azules, y de su cabello tenía saliendo algo de espuma negra…tan negra como su pelo.

Por lo visto sin que se dieran cuenta cambiaron el contenido de su champú; su cabello antes rubio platinado se había puesto negro azulado como la noche. A diferencia de las desmarcadas de sus amigos, estaba segura que eso no era obra de Nix.

— A-Aphrodite, t-tu cabello—balbuceaba Stevie Rae, incrédula ante la visión de sus ojos.

— ¿De dónde sacaron las armas? —pregunto, aunque más que curiosa sonaba enojada como el infierno.

— N-Nos la dio Nix, hay una a tu nombre—le respondió Zoey, algo atontada por ver a su amiga con el cabello oscuro. Con su espada ropera apunto hacia la única caja sellada, que se encontraba encima de la cabeza del sillón.

Sin importarle lo mojada que estuviera, fue directamente hasta la caja y la abrió. Adentro había una daga de acero de estigio, del largo de su antebrazo, a diferencia de los simples estiletes de Shaylin esta era elegante y decorada con obsidiana como si fuera una de las dagas Athame que se usaban en las ceremonias vampíricas. Hermosa y letal, perfecta para la chica obviamente.

Según la nota esta se podía transformar en una gargantilla, pero en este momento a ella no le interesaba.

— ¡Matare al desgraciado que me hizo esto! —exclamo, portando el arma con una naturalidad aterradora. Estaba segura que ninguno de sus amigos fue porque sabía que con ella no había que meterse, y sobre todo con su apariencia.

Desde ese momento todos los chicos los sintieron por el pobre diablo-aunque sin que ellos lo supieran, pobres diablos-.

En ese momento alguien toco la puerta. Si bien seguían alucinando por el cambio involuntario de look; Zoey fue la primera en salir de su ensoñación y se dirigió a la puerta, preguntándose quién podría ser.

— ¡Hola! —saludo animada una chica, a la mayor le pareció familiar pero sin saber de dónde. Era de como unos catorce años, de tez morena como Shaunee, pelo rizado castaño claro y ojos dorados— Soy Hazel Levesque, hija de Plutón/Hades, encantada de conocerlos.

— H-Hola, soy Zoey Redbird, hija de Nix; encantada—se presentó, extendiéndole la mano para estrecharla. Efectivamente la niña no formaba parte del grupo de mestizos que conoció en la madrugada; al levantar la mirada el líder de la cabaña-Nico di Angelo sino le fallaba la memoria-estaba cerca, tenía los brazos cruzados y una mirada fastidiada, como si solo estuviera allí para cuidar a la chica. No entendía lo de Plutón/Hades, se recordó preguntar después.

La otra rió de forma cantarina; Zoey pensó de inmediato que sin duda había excepciones con los hijos de los dioses, porque sin duda esa chica de mirada alegre no se parecía a la idea que tenía de Hades, o a su hermano— Ya sabía de quién eres hija, te vi ayer anoche cuando llegaron en el carro de Nix; eso y que dudo que te metieras a la cabaña.

— Oh—la chica se sintió un poco estúpida mientras se sonrojaba. Hazel no le tomo importancia y dirigió la mirada hacia la chica; se sorprendió.

— ¿De dónde sacaste esa espada de acero de estigio? Nico es el único que tiene una hecha de ese material—al oír el nombre del metal el chico se acercó hasta su hermana curiosa; portaba la misma en el cinto.

Si bien la chica no había usado armas antes, parecía que entre tantas cosas había olvidado que la tenía. Dirigió su vista hacia ella— Oh, la envió Nix; fueron hechas por Hefesto-

— ¡Hefesto! —El hijo de Hades miró sorprendido la espada— Es el dios de los herreros, sus hijos se encargan de hacer la armería aquí; si sus armas fueron hechas por él…

— Oh, eso explica porque es tan buena para ser tan delgada—Zoey luego de tantas cosas que pasaron en la mañana, no se sorprendió de oír quién era el que hizo la arma y la de los otros— ¿Por qué acero de estigio?

— B-Bueno, tiene que ver con que el hierro vino del río estigio, uno de los ríos del inframundo—Explico dueña de los ojos dorados, aun anonadada por la arma que traía— Nix vive en el tártaro, cerca del inframundo; supongo que es normal que sus hijos tengan armas de ese material.

La chica de herencia cherokee quiso decir algo en favor de su diosa, negándose a creer que ella podría vivir en un lugar así; cuando recordó quién era el padre de ambos chicos. Era Hades, señor del inframundo y rey de todo lo que había bajo tierra; si alguien podía saber de tener un padre con mala fama, tenían que ser ellos.

Antes de poder decir cualquier cosa, Aphrodite se presentó a su lado haciendo que se hiciera a un lado; seguía luciendo mortalmente enojada— ¿Tienes alguna idea de quién infierno cambio el color de mi cabello? —pregunto aun con la daga en mano apuntando; aunque más dispuesta a ensartársela a quién se metió con su imagen que con la hija de Plutón.

Por un lado, la romana no sabía de qué estar más asustada; si del puñal o de la mujer que en ese momento le recordaba a una dracanae, resistiendo el impulso de agarrar su spartha levanto ambas manos, rindiéndose— N-No puedo asegurarlo, pero los más populares en hacer bromas suelen ser los Stoll, los hijos de Hermes.

— Hazel, esto no tiene que ver con mecánica para ser una de las de Leo; son los Stoll—declaro Nico; que a diferencia de su hermana no le importaba en lo más mínimo proteger a ambos chicos-inclusive de haber sido el caso de Leo, que conocía más- la chica apretó los dientes.

— Recuerdo a uno de ellos de ayer, los voy a matar—dijo la chica que ya no miraba a la morena; haciendo que esta se tranquilizara antes de sonrojarse, dándose cuenta que la semidiosa estaba desnuda y solamente trayendo una toalla.

Ella se estaba adaptando a la época y ya no se sorprendía tanto como antes; pero no por eso acostumbraba a ver a chicas semidesnudas como si nada. Al igual que con sus amigos, a la Lafont le importaba un comino si los dos la veían así.

Zoey, que quería dejar de pensar en su desvergonzada amiga miro a los menores; notando que ambos traían camisas naranjas que decían "Campamento mestizo", no tardo en tener curiosidad— ¿Es obligatorio llevar esas camisas?

— ¿Oh estas? —dudo la muchacha de Nueva Orleans, agradecida de cambiar de tema. Dirigió su mirada a la que traía y a la de su hermano— Bueno, se podría decir que son el uniforme; pueden ir por algunas a la tienda del campamento, les puedo mostrar donde es.

— Gracias, deja que nos cambiemos y vamos para allá, me alegro de conocerte Hazel—se despidió la ex vampira mientras cerraba la puerta. Miro a la chica que ahora tenía el cabello color noche; iba a regañarla hasta que se dio cuenta de dos cosas: 1) Estaba tan enojada que no le escucharía, 2) Aun si no estuviera furiosa como el infierno, nunca le escuchaba con respecto a su comportamiento.

— Será mejor si nos saltamos la ducha hasta el final del día—aconsejo Shaylin, que junto con las otras chicas se habían acercado al baño para ver. Notaron que todas las botellas tenían el líquido negro como el petróleo, y que probablemente terminarían con el pelo tan oscuro como la profetisa si intentaban lavarlo con eso.

Una media hora después; todos ya se habían cambiado e ido con los hermanos inframundo a la tienda del campamento, luciendo camisas naranjas del campamento. Aphrodite no había parado de quejarse que eso era un insulto hacia la moda-y no solo por el hecho de que luciría igual que todos-pero le convencieron de que no le quedaba opción; recupero algo de su orgullo con unos jeans de diseñador y botas negras carísimas a juego.

A la mayoría de sus amigos les estaba costando horrores no partirse de risa; con el cabello oscuro, camiseta simple y cinturón para guardar la daga-ella prefería tenerla a la mano que transformarla en gargantilla, para matar a los que le cambiaron el color de pelo-parecía todo menos Aphrodite.

Con el ajetreo de las armas y demás, el amanecer se había alejado y los demás campistas se habían levantado; todos yendo descansados y curiosos a los chicos recién llegados.

— Vaya, estaba segura que no eras rubia natural—declaro una voz ponzoñosa, una que muchos reconocían por su atractivo o por sus comentarios dulces disfrazados de hipocresía y mentiras.

La que tenía un cambio de color de pelo se volteó para ver a la persona que dijo eso con una ceja enarcada, topándose con una guapa chica asiática. La misma tenía el pelo negro como el carbón, rasgos gráciles y atrayentes, y con tanto maquillaje que debía darle kilos extra. Era Drew Takana, ex consejera de la cabaña de Afrodita; a pesar de haber dimitido de su cargo mantenía su actitud.

Si bien la chica que antes parecía ser la Barbie humana había estado molesta desde lo de su cabello; cuando las palabras llegaron estaba tan sorprendida que esto no se notó, razón por la cual la oriental no observo que la chica estaba de por si estaba molesta.

— Me alegro ya se sepa que Nix es tu mamá, ya es bastante tener a Piper como para tener otra fea como hermana—al decir esto, todo alrededor se quedó en silencio-si había otro sonido, al menos los hijos de Nix no lo escucharon-.

Obviamente, la hija de Afrodita mentía; estaba haciendo lo mismo que hizo con la líder de su cabaña: atacando su apariencia debido a que le intimidaba. Drew siempre había sido de esas chicas populares bellas que le gustaban minimizar a otros por el placer de hacerlo, y a quienes atacaba más era a los que veía como posibles rivales. Piper era obviamente hermosa, y sin duda también Aphrodite; por lo cual eran obvios blancos para la muchacha.

De no haber tenido una mañana tan terrible, la insultada hubiera venido con un comentario más despectivo y humillante, probablemente dejándola tan sin palabras que se iría y eso sería todo; no obstante no era el caso.

Si los campistas ya estaban asombrados por el comentario, ni se diga los que habían sido vampiros. Conocían a la chica, ya habían visto lo enojada que estaba, si encima venía está a empeorarlo…bueno, hubiera sido más inteligente de parte de la campista insultar a una empusa.

El grupo de los hijos de Nix dio un paso atrás, meditando si sería buena idea quedarse a ver o por el contrario huir ante la posible explosión nuclear.

— Darius, quizás deberías…—hablo Zoey con lentitud, mirando a su amiga como si fuera una bomba de tiempo, sin atreverse a terminar la frase. Igualmente no le dio tiempo, ya que el guerrero la cortó.

— Soy guerrero Zoey, no suicida—declaro el mayor. Con el paso del tiempo había empezado a ver a la chica como amiga y no le importaba hablarle con cierta familiaridad-que ahora venía bien, pues ahora que era semidiosa él no era guerrero de Erebus y ella no era alta sacerdotisa, por lo cual las formalidades no tenían importancia-. Amaba a esa chica, sin embargo sabía que cuando se enojaba era mejor no meterse en medio; y ahora estaba furibunda.

Al oír esas palabras ella se había quedado tan en shock que no respondió al instante; la misma que le insulto le miro triunfadora, pensando que había logrado su cometido. Un tic en el ojo apareció— Tu…no tienes idea lo que acabas de hacer.

Seguido de esas palabras, se le tiro encima a la chica y le ataco. Drew por un lado estaba demasiado sorprendida como para hacer nada; ella no era muy guerrera y no practicaba lucha cuerpo a cuerpo-como eso no tenía que ver con monstruos, decía que era más inútil que las misiones y se lo saltaba-, Aphrodite no es que fuera una guerrera experta, pero estaba tan cabreada que le daba una monumental paliza.

— Tienes suerte que tenga que matar primero a otros dos; pero te voy a enseñar lo que es tener cabello feo—luego de la frase, con todo su cuerpo en la espalda de la hija de Afrodita; le agarro la cabellera con una mano y su mano fue hasta su daga, y en un veloz movimiento le corto el pelo.

Inmediatamente suelto el cabello; donde la chica del nuevo corte gimió incrédula, el corte era peor que el desigual que tenía Piper-y eso que ella lo hizo apropósito con unas tijeras-. Gustosa, la dueña de los ojos azules se le quitó de encima para ir con sus amigos; que estaban entre la sorpresa y el alivio de que no la matara.

— Tu…como has podido…como te atreves—murmuraba Drew, que se había parado del suelo; ahora no solo tenía un mal corte sino que poseía la ropa sucia, si tuviera algo quemado parecería que recién salió de una misión. La chica se volteó, encarándola.

— ¿Quieres más? Tengo una política de no mancharme con sangre de zorra, pero no tengo problema en saltármelo por ti—le amenazo, aunque había descargado algo de enojo en la batalla, todavía tenía mucho para dar. La asiática contra su voluntad tembló, temiendo lo que la chica podía hacerle si utilizaba la daga.

— Esto no ha acabado—declaro, antes de darse media vuelta y correr como alma que lleva el diablo. Aphrodite bufo victoriosa.

— Si, como no—le importaba una mierda la amenaza de la chica; si había podido con ella una vez podía fácilmente hacerlo de nuevo.

— Wow…eso ha sido impresionante, nunca pensé que pudieras dar un golpe correctamente—admitió Nicole, viendo sorprendida a la ganadora del combate.

— Metete conmigo y no saldrás ilesa, es todo lo que diré—se vanaglorio la semidiosa.

— Vaya, y yo que pensaba que los nuevos serían unos blandengues; no tienes la mejor técnica, pero no has estado mal—Se abrió paso la consejera de la cabaña 5, no había visto porque inicio pero si presencio el combate; noto que la dueña de la daga de acero de estigio no era experta, sin embargo no luchaba mal— ¿No eras rubia?

— Una broma de unos tales Stoll—explico; recordando ahora a quién realmente debería tratar de matar. Al oír eso, Clarisse sonrió malévola.

— Ya quiero ver como manejas ese cuchillo—dijo entusiasmada; si lo de antes fue por enojo por un comentario, los bromistas iban a acabar en una buena por eso.

— Quién lo diría, si cayó alguien en nuestra broma hermanito—como con el insulto de Drew, el hablador no miro su cara; de haberlo hecho quizás se hubiera quedado callado.

— Solo fue una; que pena, pero no está mal—el que hablo esta vez fue Connor, el mismo que por tanta gente que hubo en la casa grande-veinte del campamento, doce de los de la otra dimensión, tres dioses y un centauro-no tuvo oportunidad de conocer directamente a los hijos de Nix— Somos los Stoll, los bromistas número 1# del campamento; esperamos que no se tomaran muy en serio nuestra pequeña bienvenida…

— ¿Ustedes me hicieron esto? —interrogo en algo que parecía haber sido poco más que un susurro, regresando al mortal enojo que tenía cuando vio su cabello vuelto oscuro. Las sonrisas de los hijos de Hermes se congelaron en el acto al ver la mirada asesina que tenía.

— Si valoran sus vidas, les aconsejo que corran—dijo Stevie Rae, viendo a los pobres idiotas que se iban a ganar una buena por su broma. Ambos corrieron de buena gana, y la chica de los ojos gélidos y letales ojos azules fue tras ellos.

Luego de unas veinte vueltas al campamento, unas nuevas cicatrices en ambos gemelos, varios "LOS MATARE LENTA Y DOLOROSAMENTE" de la perpetradora; los chicos de la cabaña de Nix lograron detenerla lo suficiente para que los hijos de Apolo fueran por ambos chicos a llevarlos a enfermería.

La moraleja de la historia: No te metas con Aphrodite Lafont.

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Pfff jajajajajaja xD Vale, se lo que dije acerca de que amo a Aphrodite tal y como es-que es verdad-pero no pude evitar hacer esto; justamente le puse de color el que me encantaría tener a mi-a diferencia del castaño claro que tengo-el tinte se ira, aunque creo que se lo dejare por una temporada.

Espero que mi intento de comedia saliera bien; últimamente no siento que vaya bien con la comedia e intento cambiar esto.

Si bien no me gusta el cliché de Rick de "Dagas para las chicas" no pude evitar darle una Athame a Aphrodite, simplemente va con ella.

Siendo honesta, no planeaba que de verdad los Stoll hicieran una broma-a mí no se me dan-o que Drew y Clarisse hicieran aparición directa con los vampiros, pero cuando me imagine esta escena no pude evitarlo.

Ok, probablemente Drew no sea tan tonta como para decirle eso a Aphrodite, y ella no podría ganarle en una pelea o realmente dejar herido a los Stoll; pero tienen que admitir que ha sido cómico xD.

Bien, eso es todo; se despide cordialmente,

Lira.