Buenas, espero que la estén pasando bien. Yo también estoy muy bien gracias.

Descontando mis sentimientos personales por el final de Fatum, noté que no calo. Una lástima que se atoren con que muere Fate y no se dieran la oportunidad de disfrutar lo demás. Muchas gracias a quienes lo siguieron independiente de eso también.

Ahora, gracias a Nadeshiko por corregir, aunque a ella le gusta hacerlo y también le agrado mala, mejor si es desde bebe.

¡A leer!


Parte III

Capítulo IX: Una parte del pasado.

Humana – Caballero/Mago de batalla.

¿Cuánto tiempo pasará hasta que pueda regresar?

Voy a extrañar esto, solo estar aquí tirada sin hacer nada más que disfrutar del bello panorama es algo que voy a echar mucho de menos, no por nada este es mi lugar preferido.

Sé que es mi deber, me doy cuenta como muchos me miran con envidia, unos pocos con pena; y creo que es así como me veo yo cada mañana al espejo desde que el Rey decidió ascenderme a Caballero y como primer servicio a mi reino enviarme como embajador. No entiendo cómo pueden pensar que estoy feliz de abandonar mi Dipán, si de mí dependiera con gusto le cedería el honor a cualquiera de los que me miran con esos ojos. Pero no tengo opción, tengo que ir aunque no me guste. Y la razón por la que me disgusta no es solo mi negligencia a abandonar la isla.

En fin, no hay nada que se pueda hacer, tendré que partir en un par de días, y la verdad no tengo más que un par de cosas solucionadas. Mis deberes habituales entrenando las tropas se los asignare a Lawfer, es un buen soldado, algo tímido pero confío que la responsabilidad de mantener en cintura el grupo le ayudará a forjar mejor carácter. Papá estará bien, aunque sigue sin lograr que mamá deje de llorar. Desde que mis hermanos se fueron a Hai-Lai no hizo más que lamentarse y preguntarle a los dioses por qué razón sus hijos la abandonaban; pero habíamos conseguido que parara, hasta que se enteró que ahora debo irme yo también.

Sin embargo, mis hermanos partieron por su propia voluntad, según ellos desean conectar espiritualmente con las antiguas tradiciones por las que tan fascinados se sienten. En cambio yo, me veo forzada a dejar todo e igual nuestra madre me pone en el mismo saco que ellos. No nos parecemos en nada.

Papá siempre nos contaba la historia, de cómo nuestra familia desciende de los antiguos héroes y todo el asunto, pero a mí jamás me pareció más que una simple historia de cama. Un buen cuento para lograr que nos fuéremos a dormir, o un relato algo fantástico e incluso pretensioso sobre nuestro linaje. Pero resultó que era verdad, claro que ninguno resultó como nuestros padres pensaron. Creo que ellos estaban seguros que Keiran continuaría con el legado militiar, siendo el mayor, más alto y fornido por naturaleza era por supuesto la elección obvia, pero a él siempre le interesó más el arte y esa la verdadera razón por la que tanto empeño ponía en su desarrollo físico. Liam nunca fue un niño muy, digamos, niño. Siempre era el que todos los demás molestábamos y su primera reacción era irrumpir en llanto, luego corría con mamá para acusarnos a todos por lo mal que lo tratábamos y confieso que tanto Keiran como yo solíamos meternos con él solo para darle el placer a mamá de tener a su hijo favorito con ella. Y en cuanto a mí, digamos que siendo la hija menor, ambos esperaban que fuera más dócil, incluso me dieron un nombre que hiciere honor al legado familiar, pero ni así me interesé yo por aprender todo lo maravilloso de nuestra herencia.

Es más, todavía recuerdo el día en que nuestro honorable padre, luego de repetir por milésima vez la famosa historia de Shiho y Hankfrell, un nada rápido recuento del árbol familiar y al final llegamos al presente. Tenía un baúl pequeño, en el que siempre nos preguntamos que escondía. Y ese día la única razón por la que soportamos la tortura era precisamente ese curiosos artefacto, papá lo cuidaba mejor que a cualquiera de nosotros y cuando preguntábamos sonreía, nos revolvía el cabello al tiempo que decía que eso nos lo revelaría a su contenido. Al parecer ese día había llegado, tanto mis hermanos como yo no lográbamos despegar la vista del cofre a medida que papá lo abría, realmente no sé qué esperábamos pero fue una gran decepción cuando solo extrajo un triángulo minúsculo y dorado. Y empezó una vez más a relatar la historia, creo que me dormí una parte, o solo fue tan aburrido como siempre que ni vale recordarlo, cuando por fin parecía que terminaba levantó eso en sus manos, caminó hasta dónde Keiran cabeceaba, y con un profundo y sentido discurso se lo entregó.

Sé que papá esperaba que algo mágico sucediera, pero el dichoso tesoro seguía siendo el mismo, igual que mi hermano. Después de mirarse un largo rato, agarró el triángulo y se lo pasó a Liam, juro que ese niño estuvo a punto de correr con nuestra madre bajo la intensa y penetrante, anhelante e inclusive acusadora mirada de nuestro progenitor. E igual que con Keiran nada ocurrió. No estoy muy segura, si estaba papá sorprendido o simplemente desilusionado. Pero cuando lo tomó por segunda vez su primera reacción fue mirar a mamá, ella palideció, claro no es que tuviere un bronceado porque a ella jamás le ha gustado mucho el sol pero en ese momento fue peor que nunca; yo emocionada por las miradas inquietas que se dirigían me apresuré a colocar ambas manos, con las palmas listas para tomar lo que sea que eso fuera y ya sospechaba que ninguno de mis padres deseaba realmente dármelo. Después de dudar varios minutos, se acercó muy despacio, casi lucia inseguro y cerró los ojos una fracción de segundo antes de colocarlo sobre mis manitas extendidas. Mamá empezó a llorar, papá lucía confundido, mis hermanos solo me observaban y yo sentí una energía extraña recorrer mi cuerpo.

Y esa fue la maravillosa historia de cómo Bardiche llegó a mis manos.

Solo el principio para que casi todos los planes de mi madre se tuvieran que ver modificados. Ya no más escuela para señoritas, no más paseos en ese ridículo pony que me compro para cumpleaños y sobre todo, no más hija de porcelana. Era mi destino ser un guerrero y no podía estar yo más dichosa, envidiaba como Keiran podía pasar el día fuera entrenando en tanto yo debía quedarme en casa pegada de mamá, y aburriéndome en extremo con sus enseñanzas para un día ser una señorita ejemplar. Aunque tenía como once años, papá empezó a instruirme lentamente en el arte militar. Aun pasarían varios años hasta que al fin se me considerare lista para invocar el verdadero poder de Bardiche. Lo extraño es que siendo Dipán un país relativamente pacífico nunca he tenido que utilizar verdaderamente su poder, en las pocas batallas que he estado basta con que sepan que estoy yo allí para que en lugar de luchar consideren, en mayor medida, una rendición pacífica o dialogada.

Así que por un par de años no hice más que entrenar con mi padre en el jardín, todavía era muy joven para enlistarme, y creo que guardaban la esperanza de que algo sucediera y no tuviere más la responsabilidad de cargar con el legado familiar. Sin embargo, al pasar los años solo se hizo más obvio que, a pesar de los planes y esperanzas que mis padres tenían, de adolescente Liam se interesó en gran medida por las viejas tradiciones y pasaba horas y horas, días enteros incluso, recluido en la biblioteca repasando los viejos manuscritos en que por generaciones se había reseñado la historia familiar, hasta que era tan o más letrado que papá en el asunto. Según él, era muy extraño que alguien como yo –no sé si fue un cumplido una ofensa, la verdad– se viere elegida para el honor y gran responsabilidad de portar una legendaria Flame Jewel. En ese entonces era todavía muy rebelde e insensata, creí que Liam solo estaba receloso que hubiere sido mi persona y no él, por lo que nunca le di mucha importancia a todo lo que él se moría por contarme sobre Bardiche; es que no me interesaba. Me bastaba, hasta me sobraba, con saber que yo era la elegida. Si bien no tenía idea que se suponía hiciera, aunque a pesar de los años sigo sin tenerlo muy en claro.

En fin, enlistarme fue una completa decepción. O es posible que yo esperara demasiado del entrenamiento, pensé que sería más exigente; pero cuando inicie propiamente como parte de las fuerzas armadas de Dipán podía dar mucho más de lo que los instructores exigían a todos los demás reclutas. Así que pronto me hice un nombre, uno que infortunadamente hasta el día de hoy se ha visto siempre empañado, no falta quien cree que mis habilidades no son nada, que sin Bardiche no seré mejor que cualquier recluta promedio y eso es uno de los tantos comentarios que más me enoja. Creí que lo había dejado claro hace tiempo, en esa ocasión que incluso sin mi arma legendaria fui capaz de derrotar a todos, cada uno de los pretenciosos que en verdad creyeron esa estupidez como verdadera. Aunque claro, ellos no saben que jamás he tenido que utilizar a Bardiche en serio. Las únicas veces que he invocado su poder han sido entrenando en lo alto del nevado y solo papá ha sido testigo, de mutuo acuerdo decidimos que lo mejor era mantener ese detalle en secreto. No está de más cuidarme un poco la espalda, seguro hay quienes creen que si se deshacen de mí, Bardiche será suyo, y me dan un poco de lástima porque sé ahora que no es tan fácil hacerse con su poder; pero supongo que aun si bajara el mismo Odín y se los dijere, ellos seguirían creyendo que matarme es la clave para obtener su poder.

Aunque eso no me preocupa realmente, soy bastante competente, con o sin Bardiche. He temido por mi madre, por mi padre, mis hermanos e incluso por ella; pero jamás por mi propia vida, y justo por lo excelente guerrero que soy es que no entiendo porque razón, qué explicación puede haber para que mi talento se desperdicie siendo enviada en una misión diplomática que pudiere bien llenar cualquier noble. Pero como ya me repitió mi buen progenitor, no es mi decisión, sino del Rey y aunque la única vez que le he visto fue cuando me nombro caballero por mis amplios servicios en batalla; lo cual es raro, porque Dipán no inicia conflictos sino que por el contrario los terminamos. Claro que tampoco estaba haciendo nada muy heroico como parte de la escolta de la Reina, y estoy segura que Barbarosa desea algún tipo de acuerdo con Artolia, por lo que está seguro mi presencia intimidará suficiente al gobernante de ese país, así sería un nuevo beneficioso acuerdo para Dipán.

Debería dejar de quejarme y disfrutar el bello paisaje un rato más, el sol pronto estará en lo más alto y aún bajo la amplia sombra de este árbol será más caluroso de lo que estoy dispuesta a aguantar. Además, no deberían madre o mi… ella en venir a buscarme. Lo que me recuerda que ese es otro de los muchos asuntos que se supone debía tener ya solucionado antes de partir; pero como he sido, y lo admito aunque jamás antes nadie más que mí misma, cobarde para hablar seriamente con ella y comunicarle la verdadera severidad del viaje que debo emprender. Sé que lo nuestro, no es más que un asunto de comodidad e incluso pudiere tomarse fácilmente como un buen acuerdo. Pero aun así, siento que es mi deber dar la cara, explicar y quizá hacerle entender que hemos, por un largo tiempo, estado jugando un juego del que ya me he cansado. Sé que no será una sorpresa para ella, porque al igual que yo lo ha notado, pero eso no resta mi responsabilidad en este asunto y nos guste o no, incluso estoy segura que dirá que todo el viaje no es más que una excusa pobre para huir de nuestro mal llamado compromiso. Es tiempo que incluso yo piense con mayor seriedad en el futuro. Ese que creí no me llegaría nunca, pero que lentamente con los años se ha transformado en una tediosa realidad.

En lo que a mí familia se refiere papá se hará cargo de cualquier asunto que haya dejado sin solucionar, ya que mi partida es repentina y él entiende que no puedo solventar en dos días todos mis asuntos. Mamá estará triste por unos cuantos días, es posible que se dedique al jardín como cuando mis hermanos partieron a probar suerte en Hai-Lai, pero es una mujer fuerte, y lo suficiente necia para no dejarse vencer solo porque la abandonamos. Además, sé que ella entiende que mi partida no ha sido decisión mía por lo que en menos de lo que le parezca estaré perdonada por este mal catalogado abandono.

Bien, es hora de hacer lo correcto.

A medida que camino intento guardar en mi memoria como lucen las calles el día de hoy. Quizá así mi estadía en el extranjero sea más llevadera, siempre los buenos recuerdos de mi ciudad en mi mente pueden ser de gran utilidad. Llego pronto a destino, toco la puerta y espero que su padre con gran aspaviento me reciba, no es un mal hombre pero reconozco un oportunista. Yo no le agrado, pero me soporta mejor que bien porque cree que vamos a ser familia muy pronto, que se va a beneficiar infinitamente de mi nombre y eso me desagrada. E infortunadamente, eso me lleva a pensar en otro asunto que también ha estado rondando mi mente desde hace un buen tiempo.

Saludo como siempre, él me lleva hasta donde ella se encuentra tejiendo tal como a mi madre le hubiere gustado verme un día, sonríe al verme aunque yo me doy perfecta cuenta que está enojada y su gesto no es más que pura cortesía, supongo que yo también estaría molesta. Me acercó y saludo como se espera de mí, su padre se apresura a inventar algún compromiso que requiere su presencia inmediata por lo que en menos de unos minutos nos encontramos solas en completo silencio.

Ella finge continuar tejiendo, en tanto yo pretendo que disfruto solo observarla. Hasta que se cansa, como siempre, del grato silencio en que estamos y sin duda está enojada.

-Al fin te dignas a dar la cara.

Sí, en eso tienes razón. Pero más que dignarme es como, resignarme a que esta conversación es algo que por mucho me gustare no puedo evadir.

–Me disculpo, he estado ocupada…

–Con los preparativos asumo.

En parte, ayer sí estuve bastante atareada delegando funciones, llenando formularios e informando sobre mi supuesta gran labor y lidiando con mi madre. Pero el día de hoy, no he hecho mucho, solo que no tenía ánimo de venir solo a discutir contigo. Deberías tú darte cuenta que esto, este viaje, no es algo que yo pedí y que me incomoda tanto como a ti pero que tengo que hacer porque es una orden.

–Sí.

–Es perfecto ¿No?

–En verdad no es lo que crees. Yo no estoy más feliz que tú por tener que irme, pero así lo decidió el Rey…

–Bien pudieras oponerte.

No. Como sea sigo siendo una ciudadana de este país, una que tomó un juramento de obediencia hace años y que implica obedecer órdenes que no me gusten. A menos que sea cierto tipo de mandato, pero no siendo este ese caso, es mi deber cumplir. Claro que, no niego no ha llegado en tal mal momento y es tiempo de que afrontemos la verdad aunque no nos guste, más a ti que a mí.

–Hice un juramento. Esto es parte de mi deber como caballero, no puedo simplemente negarme porque a ti no te gusta la idea que me vaya.

–Siempre te vas, pasas un par de meses fuera. El punto aquí es que estás utilizando esto como un pretexto para evadir tu responsabilidad.

–No es verdad. Yo no me ofrecí voluntariamente para hacer de embajador. Él lo decidió por mí y lo único que me queda por hacer es aceptar con gusto su voluntad.

Realmente no estoy evadiendo mi responsabilidad. Tú sola armaste todo este alboroto, cuando llegué me enteré de todo, y aunque no tuve el valor para negarme, es hora que pongamos las cosas en claro. Yo no, en ningún momento te prometí más de lo que podía o estoy dispuesta a darte, y tampoco tú. Sabemos que esto es más provechoso para ti y los tuyos que para cualquiera en mi familia, incluso si mis padres te ven como una buena persona para mí, yo no estaría tan reacia a que así sea si al menos supiera que en verdad tu cariño es sincero. Más me temo que no es sino parte en un plan bien elaborado y simplemente ya no quiero ser más una hoja que navega al ritmo de la corriente. Viaje o no, esta conversación era una que debe ser.

–Incluso si eso fuere verdad, no niegues que fuiste tú quien inicio todo este asunto. Y si quieres que hable con la verdad, lo haré.

-Eso sería un cambio refrescante, siempre estas escudándote en que solo cumples órdenes.

Debí haber hablado con ella ayer, quizá no estaría tan molesta pero posiblemente es mejor así. A veces, cuando las personas se enojan son sinceras y es eso lo que tanta falta nos ha hecho a las dos, pero igual no deseo realmente discutir. Si tan solo pudiéremos ser las dos, especialmente yo, honesta y confesar que no creo estar verdaderamente enamorada de ella, o que dudo mucho que lo este de mí. Sería terrible al principio, pero al menos separándonos ella pudiere encontrar un mejor partido que yo, alguien que la quiera y por mi parte me vería libre de su maravillosa compañía.

–Lo siento, pero esta vez no me iré solo un par de meses. Por lo que sé será al menos medio año, sé que tú tienes planes, planes que has ido desarrollando sin mi consentimiento. Y hasta ahora te lo permití porque no me parecían del todo malos.

–Ya vete. Hablaremos cuando regreses entonces.

Oh no. Eres como uno de esos animalitos que siente cuando está peligrando, pones esa carita de inocencia e incluso sufrimiento esperando salirte con la suya. Te ha funcionado, pero ya me decidí.

–No. Es prudente hablarlo ahora.

La forma como me miras, como a pesar de luir tranquila bien sé que estas rápidamente buscando una forma efectiva de evadir el peligro, pero creo que tú también notas que no estoy dispuesta a dejarte escapar en esta ocasión.

–Si tú lo crees.

Finges coser nuevamente. Me quedo de pie, tomo aire y hablo.

–Hablare con tu padre y terminaré de una vez con esta farsa. No te amo, y creo que tú tampoco a mí.

Aunque te quise, lejos de con el tiempo irme enamorando de ti, como pensé sucedería, fui dándome cuenta que quizá es mejor estar sola o espera que algún día si encuentre esa persona que pueda querer, también tú.

–Si quieres librarte de mí, al menos pudieres dar un razón válida y no inventar tal estupidez.

–Basta ya. Sé bien que no me amas, tú te das cuenta que yo tampoco te amo. Pero reconozco que es un buen acuerdo y que por eso has estado pacientemente aguantando todo lo que hago a tu espalda. Y no intentes negar que no lo sabes.

Me miras, creo que te das cuenta que no estoy dispuesta a seguirte el juego.

¿Sabes? Si al menos te hubieras molestado en reclamar mis faltas entonces seguiría felizmente ignorante, pero incluso si no tengo yo mucha experiencia estoy segura que no es la forma como una persona que está verdaderamente enamorada reaccionaría al enterarse. Y en general, no he sentido que estés conmigo por quien soy sino por lo que se supone que soy.

–Lo siento, debí ser más sincera y decirlo antes pero no pensé que me mandarían tan lejos y por tanto tiempo, me hubiera gustado buscar la forma de por lo menos haberlo hecho de una forma menos hosca pero creo que es lo mejor. Tú eres una persona agradable, tienes tus faltas como todos pero creo que no te será muy complicado hallar alguien que si te quiera.

–Muy bien. Si es lo que quiere…

Sí pero es lo correcto. También lo que te gustaría en el fondo. Vamos, debe ser muy frustrante saber quedarte solo esperando que un día llegue, y que además se me note en el rostro que no estoy tan feliz de verte, o que te he extrañado tanto que es apenas posible no contener la alegría de encontrarnos. Tampoco aspiro que un día de repente me des la razón pero si que comprendas, que a largo plazo es una mejor solución que fingir somos la pareja perfecta y llevar esta mentira a un nuevo nivel. No niego que al principio me gustaste mucho, tanto que por eso me di la oportunidad de conocerte mejor y aunque hoy nos separamos soy sincera cuando pienso que ojalá puedas ser feliz.

Continúas tejiendo. Eres demasiado orgullosa para admitir que tu juego ha sido descubierto, pero creo que también se debe a que aspiras no sea capaz de cumplir mis palabras. Que solo sea una amenaza, que de aquí a mañana algo suceda mágicamente, posiblemente que tu padre hable con mi madre y ella me convenza que ya no estoy en edad de ser demasiado exigente, que es una locura. Pero en verdad sería demasiado pedir alguien que realmente me quiera.

Pido a uno de los empleados del servicio que busque al señor. A él le gustará menos que a su hija lo que debo decirle, pero se mostrará más conciliador y apenas ponga un pie fuera de su casa buscará el mejor caballo, el más rápido para ir con mi madre. En verdad no me gustaría que nuestra última conversación en tanto tiempo vaya a ser una discusión sin fin, creo que debería decírselo a él. Así nos evitamos todos el trajín.

Como siempre me saluda con toda la cordialidad y aspaviento, intenta persuadirme de tomar algo en el jardín pero sin querer demorar más le digo de una vez que he roto el compromiso con su hija. Y que no debería intentar hablar con mi madre como en el pasado, porque en esta ocasión no pienso dejarme convencer. Él se queda gritándome cuanto me arrepentiré, como no voy a encontrar en todo Midgard una compañera como ella, y confío en que tenga razón.

Me demoro mucho más de lo necesario en llegar a casa. Lo más probable es que él no haya atendido mi amistosa sugerencia y cuando entro están los dos esperando por mí, pero contrario a cada vez, hasta mi madre comenta que respeta mi decisión y que a pesar de todo confía en mi criterio para haberlo hecho. Eso es algo muy raro viniendo de ella, me pregunto cuanto de su orgullo habrá tenido que sacrificar para pronunciar esas simples palabras. Pero estoy agradecida, por lo que paso el resto de tarde con ella, hablando y recordando esas muchas anécdotas de niña que siempre la entristecen. Cenamos en paz, luego jugamos cartas como solíamos hacerlo cuando mis hermanos todavía estaban en Dipán y ya entrada la noche me dirijo a mi habitación. El equipaje está listo y luego de tomar un baño rápido me meto a la cama quedándome dormida a los pocos minutos. Va a ser verdad eso que dicen los predicadores: no hay nada mejor que dormir con la conciencia libre de culpa, pues es justo así como me siento en este momento.

Me levanto muy temprano al día siguiente, el desayuno es algo exagerado, no podía esperar nada menos de mi madre, y solo por verla sonreír feliz que por fin, al menos en algo tan pequeño, sea obediente me lo como todo sin chistar. Pero al levantarme ya no me parece tan buena idea, igual hago como que todo está perfecto, uno de los mozos lleva el equipaje y partimos caminando hasta el puerto.

El barco debería ya estar siendo abordado y en una hora como mucho estaré navegando a cumplir con mi deber, pero sigo sin entender porque razón me manda en un puesto diplomático. Nunca he sido buena con las palabras, o al menos, no tengo la habilidad que se requiere o la paciencia si es que importa, para pasar horas de horas discutiendo asuntos que fácilmente se pudieran arreglar en un campo de batalla. Honestamente creo que es un error enviarme precisamente a mí, de todos los caballeros en la corte soy por mucho la menos indicada para negociar pacíficamente, prefiero mil veces quedarme como escolta de la Reina otro tanto hasta que a alguien le dé por romper un tratado y pueda al fin ir a dónde realmente puedo ser útil.

Mientras mi madre ultima detalles mi padre se acerca y nos apartamos apenas del bullicio.

–Siempre creímos, tu madre y yo, que serías la niña de nuestros ojos. Y hasta nos daba gusto ese desdén por el legado familiar, realmente no se nos ocurrió en serio la posibilidad que fueras tú a heredar Bardiche, pero ya ves como es el destino querida hija.

–No tan fatalista papá, no me voy a morir, vendré en un año como máximo y seguiré siendo la niña de sus ojos pero si alguien pregunta sabes que lo negare.

Ríe.

–No me queda la menor duda.

Me abraza efusivamente.

–Ten cuidado hija, intenta no meterte en líos. Recuerda lo que paso la última vez que estuviste en Artolia…

Eso fue hace años. Y tampoco fue tan grave. Solo un altercado y ni siquiera es cierto que lo haya iniciado yo.

–No pasó nada papá…

–Aun así, fue una suerte que la Reina te tenga en buena estima pero compórtate. Artolia no es Dipán, allí manda el gobernador y por mucho que seas diplomática si no respetas sus decisiones será un inconveniente para ti y el país.

Bien, lo intentaré.

Justo antes de abordar me topo con los tres hombres que deben acompañarme como mi supuesta escolta, los saludo como viejos conocidos que somos y en tanto ellos suben sin menor retraso yo me quedo atrás, atrapada en los brazos de mi madre que llora ya sin consuelo. Al fin, luego de mucho pedirle que me suelte, asegurarle que estaré bien y por supuesto que escribiré tan pronto como llegue me deja ir. Me despido también de él, pero es menos efusivo y al final termino por embarcar. A medida que el barco se aleja de puerto, las figuras de mis padres se funden lentamente con el resto de las personas allí presentes, me parece distinguirla algo separada. Escondida entre otros curiosos, sé que a esta distancia no puedo confiar ciegamente en mis ojos pero estoy casi segura que no me equivoco. Un lindo detalle de su parte, pero me temo que si es parte de su plan para que al regresar todo vuelva a como antes no funcionará.

Nos toma tres días llegar, aun con toda la práctica que tengo en estos viajes siempre me alegra demasiado llegar a tierra firme. Pero aún queda una semana con algunos días a caballo hasta llegar a Artolia por lo que luego de comer algo decidimos los cuatro, mis tres acompañantes y yo emprender el viaje en la mañana. No viene mal un día de descanso, igual dudo mucho que pase nada extraordinario en ese corto tiempo.

Tal como era de esperar el recorrido no tuvo mayor contratiempo. Llegamos en el tiempo previsto y en honor a nuestra presencia el Gobernante, un sujeto calvo y gordo, con exagerada vestidura, no paró de proclamar lo honrado que sentía por nuestra presencia. Pero a pesar de su trato para conmigo, me observa como si muy dentro de si se preguntare que pretende mi Rey enviando un soldado como embajador. Y me parece que hay algo que nadie se dignó a decirme, o que quizá nadie sabía. Tendré que ir con cuidado. Aunque pareciera que este hombre, o cualquiera de los presentes, menos mis acompañantes saben que soy más peligrosa de lo que aparento con mi inocente rostro. No está mal tener un poco de ventaja.

Después de la fiesta nos llevan a un pequeño complejo en la zona oeste del castillo. Allí nos asignan nuestras habitaciones, más bien una habitación para mí y ellos compartirán otra. Un par de mujeres y un muchacho se ponen a nuestra disposición al día siguiente. La verdad es que no hay demasiado por hacer en este lugar, el castillo en si es gigante y tiene muchas habitaciones repletas de cosas traídas de otros lugares del mundo. Incluso puedo ver algo de arte de mi país natal, los jardines y fuentes, también la caballeriza es elegante y muy bien cuidada. Aún no se me asigna una función específica para el tiempo que vaya a permanecer en su corte, lo único que me dijeron es que debo mantener los acuerdos militares tal y como están, en aspectos comerciales tengo que esperar por una carta que debería llegar a más tardar en un par de semanas y si bien no estoy a disposición del Gobernador si me ha sido pedido, que de ser posible, me muestre colaborativa y sobre todo desprevenida. Pero me produce una pésima sensación que esté tan pendiente de todo lo que hago, parece que en todo momento me encuentro bajo vigilancia y me disgusta. Parece que hay algo que el Gobernador no desea que yo sepa, pero en tanto averiguo si tengo razón haré como que no me entero de nada y quizá se le pase la prevención.

Tampoco es prudente que abandone el castillo y me temo que la carta para mis padres muy seguramente fue interceptada, aunque no van a encontrar nada de utilidad allí creo que ya voy entendiendo porque enviarme aquí.

El primer mes transcurre conmigo y mis flamantes escoltas encerrados en el castillo, de ver que ninguno de nosotros hace nada sospechoso, y que el contenido de las cartas que recibimos o enviamos no lleva nada que pudiera considerarse sospechoso, al fin parecen dejar de vigilarnos en todo momento, aunque bien pudiera ser porque sus vecinos al norte parecen estar tramando una invasión. Así que al fin, después de mucho tiempo me siento con suficiente confianza para atreverme a salir al poblado. Lo poco que vi el día que llegamos no me deja hacerme mucha ilusión pero también escuché que la ciudad está rodeada de bonitos bosques, quebradas y todo eso. Y eso si es algo que me alegra, al menos podré cambiar de panorama ya me estaba agobiando pasear por los mismos jardines una y otra vez, incluso si encuentro un lugar con potencial sería bueno que reanude mi entrenamiento.

La última y única vez que estuve aquí, la ciudad era bastante deprimente, cerca al castillo había bonitas construcciones, sin duda hogar de nobles y demás acaudalados. En tanto que más allá del primer anillo la situación de la población no parecía estar muy bien, pero tampoco tan mal. Algo que he visto antes, pero lo que más llama mi atención cada vez que he viajado fuera de Dipán es como lo más predominantes es casi siempre una zona donde la gente apenas parece lograr sobrevivir. Creo que es porque en Dipán eso realmente no existe como tal, seguro hay ciertas diferencias entre unos y otros, pero he estado en varias provincias, la mayoría diría yo, y no he conocido una persona que no haya probado bocado en todo el día o cuya familia no tenga un techo o un trabajo que le permita ganar su sustento. Eso debe ser.

En fin, hemos tenido un par conversaciones en cuanto a acuerdos comerciales se refiere. No sé si cree en sus palabras o no, pareciera estar preocupado por el desarrollo de sus ciudadanos pero no escatima un oro en lujos. Es confuso pero si al menos hiciere la mitad de lo que alega estoy segura que la situación de esta gente mejoraría bastante.

Pero Dipán no siempre fue lo que es hoy, así que quizá hace tiempo no era tan diferente a un poblado como este.

Contrario a lo que se pudiera pensar me gusta caminar por estos lugares, es algo deprimente no lo niego pero a veces me hace entender porque a nuestro Rey no le encanta ir iniciado conflictos como a tantos otros. Y también es una de las zonas dónde más actividad hay, vestida como estoy paso desapercibida, fue una excelente idea traer esta clase de ropa sencilla y con la capa si me meto en un lio quizá no me reconozcan luego. Igual, si lo hacen soy embajador de Dipán dudo que se atrevan a hacer mucho.

Hay mucha gente, muchas persona vendiendo cosas otras comprando, supongo que es día de mercado. Hasta pueda que compre algo. Comida pudiera ser, a veces me he topado con manjares mejores de los que sirven en los cuarteles y siempre estoy dispuesta a…

–Te lo voy a preguntar una vez más. ¿De dónde has robado estos pasteles?

Ya había demorado en toparme con los infaltables soldados.

–No los robé. Los preparo yo misma, con las calabazas que cultiva…

–Un par de noches en una celda, te gustaría eso ¿Verdad?

A él no le importan los pasteles, lo que quiere es fastidiar a esa pobre niña, quizá hasta sea algo más. Como detesto este tipo de gente, hacen pensar que todos los soldados somos igual que ellos. Ahora, sé que le prometí a papá no meterme en líos pero no me es posible simplemente quedarme observando sin hacer nada.

Mientras él la mira sujetándola firmemente por el brazo ella solo atina a clavar su vista en el suelo, en tanto yo me acercó para quedar justo a su espalda. Los otros dos soldados llaman su atención, él apenas se digna a mirar con desdén.

–¿Qué prueba tiene para afirmar que la señorita robó los pasteles?

Ríe, igual sus dos compañeros.

–Extranjeros siempre metiendo la nariz donde nadie los llama. No es de su incumbencia, piérdase si no quiere pasar un par de noches en el calabozo.

–Así que ninguna, le sugiero que la suelte y la deje en paz.

Ella continua mirando el suelo, él la sacude con fuerza, como si quisiera presumir que es muy rudo.

Los otros dos sujetos se acercan a mí, creo que están intentando intimidarme.

–En verdad no quisiera tener que lastimarlos, pero si no la suelta o responde a mí pregunta creo que eso es lo que va a suceder.

Bueno es mentira, me encantaría romperle uno o dos huesos, o hasta más. Este tipo de gente me parece verdaderamente detestable, peor aún que lleven un uniforme y crean que eso les da el poder para hacer lo que les plazca y como gusten sin consecuencias.

–¡Ja!. Te voy a meter en un agujero tan profundo que la luz del sol será un sueño distante.

A su señal los dos sujetos intentan desenvainar sus espadas, pero son tan lentos que mucho antes de tocar una ya le he roto la nariz al de la derecha y con un buen puñetazo sacado dos dientes al otro. Tal como creí me observa boquiabierto, yo solo sonrió. Los curiosos que se detuvieron apenas están completamente mudos, creo que no puedo evitar llamar la atención por mucho que yo misma quiera pasar desapercibida.

–Apuesto que si…

Aterrorizado suelta su arma y empieza a retroceder. Yo camino sin apartar la vista de él. Justo en el momento que intenta emprender la huida corro, lo derribo fácilmente y una vez en el suelo con una serie de golpes que mi sabio padre me enseño hace años le rompo dos a tres costillas de cada costado, no estoy muy segura de la cantidad exacta. Ninguno morirá pero espero que el dolor sea un buen recordatorio para la próxima vez que quieran jugar rudo con estas personas.

Luego me cerco a uno de los curiosos, y le pido junto a otros tres sujetos que los lleven hasta un médico les doy algo de oro para que se encarguen de ellos, así si por alguna razón se enteran en el comando que he sido yo tendré el placer de argumentar que incluso pague por sus heridas. En tanto se los llevan la gente se disipa dedicándome miradas furtivas. Y yo caminó hasta dónde le chica está silenciosamente recogiendo algunas pasteles del suelo. Me dispongo a ayudarle cuando la voz de Heim capta mi atención.

Cuando estoy suficiente cerca empieza a reír bajito.

–La están buscando.

–Adelántate, en un momento te alcanzo.

–Pero no tarde. Ya sabe que debemos ir todavía con cuidado esta gente, no se fía de nosotros y honestamente, ir por allí rompiendo huesos no es una forma de ganarse su confianza.

Le doy un golpecito antes de regresar. Ella ya casi ha terminado de limpiar el desastre que esos sujetos causaron, me arrodillo agarrando un pastel y se lo ofrezco, ella apenas lo mira y lo toma pero esconde su rostro de mí. Ha de ser muy tímida o es que tipos como ese se meten mucho con ella y tan mal la pasa que simplemente ya no confía.

–Gracias

Me dice al cabo de unos minutos.

Tiene una voz muy suave.

–No fue nada. ¿Está bien señorita?

–Sí.

Al levantarnos se gira al fin para dejare verla. Y de inmediato se paraliza, me toma como dos segundos darme cuenta que me observa fijamente pero también que yo hago exactamente lo mismo. Es muy guapa. No he visto nunca, en todos mis viajes una persona con unos ojos tan bonitos, son realmente expresivos y hacen perfecta combinación con esos mechones de cabello rubio. Incluso aunque está algo pálida para mi gusto, con esas facciones es simplemente perfecta.

–Ah…

Es todo lo que puedo decir. Ella sigue mirándome, no es que me intimide pero vamos que tanta atención empieza a hacerme sentir incómoda. Y si sigue mirándome así, con esa intensidad, con esos ojos creo que no pasará mucho hasta que se me note que también yo estoy muy ocupada mirándola.

Además, ¿Qué me pasa?. Quedarme como estatua sin decir nada no es algo que me pase, es más no me ha pasado antes de hoy que yo recuerde. Me dispongo a reaccionar pero ella se acerca a mí, rápidamente su mano se acerca a mi cuello y baja la tela que lo cubre, sus ojos se abren al máximo cuando se topa con Bardiche, y entonces levanta la vista a mi rostro.

–No eres un príncipe…

¿Ah?.

¿Pero de que está…? Un momento, si he visto un par de ojos así antes, hace años pero era...um quizá este no sea un viaje tan terrible después de todo.

-.-.-.-.-.-.-.-

Sé que no he sido la mejor persona que ha pisado Midgard pero tampoco la peor, he cometido errores como todos y me he salido con la mía casi en toda ocasión. En parte porque tengo el poder y el nombre para que con eso me baste, pero también porque he sido suficiente cuidadosa para mantener mis problemas solo míos, sin que nadie se inmiscuya. Pero el mundo no es perfecto, es difícil mantener algunos secretos cuando se está rodeada de un montón de soldados y a pesar de estar segura que van a mantener la boca, no falta el día en que pasados de copas les da por hablar.

Pero que precisamente mi escolta se fuere de lengua con Fate, tiene que ser una especie de castigo.

Y lo peor es que no tuve cara para negar que todo lo que ella escucho de mi ebrio amigo es verdad. Quizá fue mejor así, al menos no tendrá una razón más para estar enojada conmigo, no es que le falten, si con todo lo maravilloso que contó Frig de mí. Lo bobo es que no me mencionó directamente. Hay muchos que se niegan a creer, sobre todo en los países más atrasados que quién lleva a Bardiche es una mujer, por lo que son más felices creyendo que soy hombre y en general me da risa lejos de molestarme. Como sea, estaba él comentando sobre él, osea yo, sus grandes batallas que en verdad no son ni batallas ni muy geniales, su gran habilidad con la alabarda y demás, pero como es costumbre a medida que van ingiriendo alcohol la conversación se torna más pesada. Lentamente van sacando su tema favorito: mujeres. Yo sé que él no ha sido santo, que ha hecho cosas que ahora se da cuenta estuvieron mal y se arrepiente, en especial de no haber tenido el coraje para parar sus andadas cuando debió. Pero la cuestión es que, en su momento no me parecieron estar mal, es decir, todos los demás hacían algo similar y cierto que con mis ventajas me resultaba hasta fácil.

Y después también lo hice porque quería fastidiar a mi prometida. En ese entonces todavía tenía la esperanza que ella en verdad me quisiera, qué algo pasare también en mi interior para enamorarme o al menos quererla más allá de la simple atracción, pero obtuve el efecto contrario pues en lugar de enojarse decidió hacer como que no sabía nada. Entonces ya solo se convirtió en un pasatiempo, a veces ni lo hacía con intención de obtener nada más que pasar el tiempo, es muy aburrido apostarse semanas enteras en un lugar simplemente esperando que terminen por acobardarse. O recibiendo ofrendas que traen los emisarios enviados para evaluar la verdadera dimensión de nuestras fuerzas. Aunque es cierto que pude haber encontrado un pasatiempo menos problemático, pero entrenar con las tropas es algo tedioso, en especial cuando ellos tienen tanto miedo de ti que no se atreven a luchar en serio.

Lo que debo hacer ahora se pudiere interpretar fácilmente como una venganza personal, pero tiene más que ver con lo que pudiere pasar a futuro. Desde hace un par de semanas hemos venido escuchando rumores de rebelión, mas son los comentarios que hace la gente, esos que hablan sobre una alianza de varios estados que están planeando unir fuerzas en una invasión a gran escala a Dipán. No es fácil imaginar quienes pudieren estar tan locos para eso, pero si es verdad es seguro que Frig se ha convertido en un sujeto de gran importancia y no conviene llamar la atención más de lo que ya lo estamos haciendo. Por órdenes del Rey he logrado que los acuerdos sean de mayor beneficio para mi país, pero los puestos de trabajo que se van a requerir deben ser llenados por gente de esta nación, de los lugares donde sea más necesario y es natural que sus vecinos no vean con buenos ojos la construcción de comandos y puestos de avanzada extranjeros tan cerca de las frontera. Pero si es verdad nadie debe saber que yo me encuentro aquí, incluso si peleo seriamente no hay garantía que pueda enfrentarme a un ejército completo o que no cause una gran destrucción y muchas personas que nada tendrán que ver mueran. Es por eso que debo hacerlo, lo siento mucho Frig pero no solo me has metido en un problema con Fate sino que has puesto en peligro lo que hemos venido a hacer aquí y también a nuestra patria.

–Frig debiste mantener la boca cerrada.

–Lo lamento, no quise hablar más de la cuenta, es solo que bebí de más y no sabía bien lo que decía. Ni siquiera recuerdo con exactitud que dije.

Afortunadamente para todos el mayor problema que me has causado de momento ha sido con Fate. Pero ya que demostraste de utilidad para este supuesto complot me debo asegurar que no serás de mayor ayuda de la que ya sin saberlo fuiste. No es que me encante utilizar mi poder para este tipo de cosas, pero tengo que hacerlo y no debo dejar que sospechen.

Con eso en mente nos he traído hasta el jardín, hará un mes que me dedico a plantar pequeños árboles o flores en un segmento del lugar que tan amablemente el gobernador me dio para esta inofensiva labor. Aunque él solo lo hizo porque así le es más fácil mantenerme vigilada, ya que como es natural, se ha dado cuenta que hay largos momentos en los que simplemente desaparezco pretende no haberlo notado. Total si hiciere el menor reclamo sospecharía y él desea venderme su imagen de un sujeto bonachón y desprevenido, por lo que cuando estoy en el castillo y no tengo alguna reunión o labor que llevar a cabo vengo aquí a permitir que me vigilen con facilidad. Pero hoy le he pedido a Frig que me ayude a cargar unos retoños que tenía planeado sembrar, pero que no me había sentido con mucho deseo por cómo se ha complicado todo este asunto. Sin embargo, es la excusa perfecta para que el accidente ocurra bajo los vigilantes ojos del gobernador y no quede la menor duda que se trata de un suceso natural, porque dudo mucho que sean capaces de identificar lo que realmente le sucedió.

–No es tanto lo que dijiste, sino lo que van a creer que sabes. Te imaginas bastante bien lo que serán capaces de hacerte para obtener lo que quiere y también sabes bien que no puedo permitir que por tu causa todo el trabajo que hemos estado desarrollando en este país se desperdicie.

Frig se ve inseguro. Pasa saliva y me extiende un retoño con mano temblorosa. Sé que él no se imagina que está será la última conversación de su vida, pero es natural porque a pesar de todo nadie sabe en realidad, ni siquiera mi padre, que puedo utilizar el poder de Bardiche sin que esté plenamente invocado a su forma verdadera. Igual, no le dolerá mucho. Nada más unos segundos hasta que su corazón deje de funcionar por la descarga.

Cuando su mano hace contacto con la mía, sonrió inocente y pese a la relativa poca superficie de contacto entre nosotros la descarga de energía que le impongo a su cuerpo es tal que bastan dos segundos, en los que ni siquiera se mueve para caer desplomado en el pasto. Como es de esperarse, me asombro, asustada dejo mi labor y me acerco a él, en tanto lo muevo grito por ayuda y no pasa un minuto hasta que varios soldados del palacio llegan. Lo cargan rápidamente hasta una de las habitaciones cercanas y buscan un curandero pero cuando el sujeto llega, les informa lo que yo ya se pero finjo guardar esperanza. Está muerto. Y tal como supuse, no tiene idea qué lo ha causado.

Paso el resto del día muy afligida y confundida, o es así como me muestro. El gobernador me mira extrañado, pero es obvio que no hay forma alguna que se me pueda culpar por lo sucedido, imagino que ya le han informado como estaba Frig asistiéndome cuando de repente simplemente cayo, sin nada que pudiere sugerir participación por mi parte. Lo más seguro es que empiecen a buscar rastros de veneno, pero solo van a perder el tiempo, aunque mi deber ahora es permitirles hacer tantas pruebas como deseen.

Ceno en mi habitación en compañía de Heim y Cahir, no cruzamos más que un par de palabras. Cahir está verdaderamente afligido por la muerte de Frig y no sé explica cómo es que su buen amigo murió de repente, en tanto Heim me mira inquieto. Heim es más inteligente de lo que parece, pero también porque me ha visto muchas veces hablando con Fate y sabe que ella trabaja en el bar de su tía, el mismo dónde a Frig le dio por hablar más de la cuenta. Y como simplemente me he quedado en mi habitación supone acertadamente que está todo relacionado. Y si, sería mejor hablar con él y aclararle que no lo hice por mera venganza. Estoy segura que él comprenderá, aunque quizá no esté muy de acuerdo con mis métodos.

Terminamos de cenar en relativa paz, aunque nos vigilan decido pedirle a Heim me acompañe en una caminata como solemos hacerlo y allí asegurándome que no vamos a ser escuchados confirmo sus sospecha. Él solo pone un rostro muy serio, me escucha sin interrumpir y al final solo me contesta que entiende la razón por la que lo he hecho pero que será mejor para todos, si lo guardo como un secreto. Si alguien, el Rey Barbarosa incluido pregunta, yo no he tenido absolutamente nada que ver con su fallecimiento.

Regresamos al complejo, nos despedimos y arrastra a Cahir quien sigue lamentándose. Yo me recluyo en mi habitación.

Ahora no tengo ninguna razón suficiente fuerte para evitar que piense en ella cada minuto. Al principio me pareció buena idea esperar un par de días, darle algo de tiempo para que se calme y aspirando que eso fuera suficiente para que pudiéremos hablar. Así que esperé como tres días, fue muy difícil para mí pero al cuarto ya no lo soporté más de modo que me escabullí del castillo y fui a verla, pero me ignoró. Hizo tal como si no existiera, podía ver en su rostro que estaba todavía bastante molesta por lo que regrese y esperé un par de días más. Entonces fui hasta el lugar dónde nos conocimos, me acerque y pedí una tarta. Ella solo me observó aún molesta y me entregó lo que pedí, solo me habló para informarme que eran veinte piezas de plata y quizá hubiera sido mejor que no me hablare en absoluto. Me sentí bastante mal, por eso he ido a verla varias veces, pero no reúno el valor para hablarle otra vez, y ya no estoy tan segura que sea mejor simplemente limitarme a mirarla desde la distancia aspirando que su enojo se disipe mágicamente.

Mirar el techo de mi habitación no hará que se solucione. Es mi responsabilidad enfrentar las consecuencias de mis actos, por lo que me decido: Me levanto, busco uno de los cambios de ropa normal que tengo y sin perder más tiempo del necesario salgo del lugar, como sé muy bien dónde están estacionados los guardianes no me cuesta (igual que siempre) escapar. Caminó con prisa hasta que quedo frente al bar, espero fuera charlando ocasionalmente con alguno de los lugareños, estoy nerviosa pero no puedo echarme para atrás ahora. El tiempo pasa, la noche está ya avanzada cuando los últimos clientes se van a casa, me oculto y la veo salir. Como siempre él sujeto que la ayuda se encarga de cerrar el lugar en tanto ella camina hasta la que legalmente es su casa, pero que su tía ha estado usufructuando desde niña. Dioses, juro que hay días en que me encantaría deshacerme de esa mujer y no comprendo, por mucho que Fate me explique cómo es que puede tenerle algo de cariño.

No necesito seguirla. Espero hasta que las calles están por completo desiertas, luego camino entre la sombra y escalo como siempre hasta su ventana, no me cuesta mucho entrar y me topo con ella en cama, tapada hasta las orejas mirándome extrañada. Al acercarme noto como entrecierra los ojos, entiendo que se trata de una advertencia pero la ignoro y termino arrodillada frente a su cama.

–Fate…

–Vete.

Es todo lo que me dice en un susurro. Su tía está en casa, generalmente eso me resultaría muy molesto pero en este momento pudiera resultar beneficioso.

–No.

Antes que pueda decir más, continúo hablando en susurro.

–Tienes razón para estar molesta, para no querer hablarme o siquiera tenerme cerca, pero por favor, te pido que hagas un enorme esfuerzo y escúchame.

–No quiero escucharte, ya tuve suficiente con lo que él dijo. ¿Me dirás que es mentira? ¿O qué escuche mal?

Por supuesto que no. Lo que menos deseo en este momento es añadir una falta a más a la larga lista que llevo a cuestas.

–No. No voy a negar que muchas de las cosas que Frig dijo sobre mí eran verdad…

Bufas enojándote un poco más, tus cejas se fruncen y por un segundo casi parece que vas a olvidar que no es prudente hacer más ruido.

–Vete.

–Me iré cuando hayamos hablado.

Parece que sabes cuan en serio hablo. Porque la verdad es que si es necesario amanecer aquí arrodillada pues lo haré, no creo poder soportar otro día de incertidumbre tumbada en cama sin poder dormir más que un par de horas antes del amanecer. Si algún día vas a odiarme de verdad, entonces que sea por algo que te haya hecho directamente a ti, no por lo que en esos días en que no sabía lo que buscaba hice.

Entonces aprovecho su silencio y hablo, me esfuerzo para que mi voz se mantenga baja pero para que en cada palabra pueda transmitir la sinceridad de mis palabras y sentimientos.

–Cuando era más joven, si hice todo lo que él comentó y no me importaba, porque era joven y tonta, pero también porque hubo un momento en que creía que quizá podía arreglar algo con mi comportamiento. Pero con el tiempo, me di cuenta que solo lo empeoraba y no sé si alcanzas a imaginar lo mucho que me arrepiento, en especial en este momento.

Guardas silencio.

–He sido tonta, egoísta e insensible. Lo admito y me disculpo. Pero Fate, te pido que no me juzgues por el pasado, si vas a odiarme al menos dime una razón válida y te juro, que si me lo pides, si me dices que no quieres volver a saber de mí… entonces voy a salir por esa ventana para intentar no toparme en tu camino por lo que me reste de vida. Incluso si mi vida sin ti, parece ya no tener el menor sentido.

No te mueves, tu expresión apenas varía pero al cabo de unos segundos pareces calmarte un poco aunque tu mirada sigue igual.

–Te irás.

Está bien dos hubiera sido un número más razonable.

–Regresarás a tu país. ¿No es verdad?

Sí, tengo que hacerlo algún día. Al principio ni quería venir, nada más poner un pie en el continente ya estaba deseando que llegare el día en que pudiera regresar, pero eso ha cambiado. Aunque si se me ordena debo regresar hay algo que tengo muy claro, aunque me haya tomado un poco de tiempo darme cuenta, supongo que es mejor tarde que nuca. Lo único que pido a los dioses en este momento es que no sea demasiado tarde.

–Sí, cuando mi labor acá haya culminado temo que tendré que regresar.

Puedo notar como cambia apenas tu expresión, al parecer te hubiera gustado que te lleve la contraria, pero me temo que no puedo hacer eso.

–Pero cuando ese día llegue, voy a poner tantas excusas como sean necesarias para retrasar el mayor tiempo posible mi partida y, de hecho, estoy pensando justo ahora que solo habría una manera de hacerme abandonar esta ciudad.

Quizá mi encanto no tenga toda la efectividad que ha tenido en otras ocasiones, pero me voy a arriesgar. Espero hasta que te animas a preguntar. Y entonces, muy lentamente, busco a tientas tu mano bajo la cobija, increíblemente no me rechazas y en cambio miras mis ojos con firmeza, esperando una respuesta convincente. Y no se amor mío, si será la respuesta que más aplique en esa categoría pero me temo que es la única verdad.

–Solo si tú vienes conmigo.

Después de varios minutos te liberas delicadamente de mi agarre y te sientas en la cama.

–No puedo irme, aún me falta tiempo para cumplir la mayoría y…

–Te lo dije ya, voy a esperar el tiempo que sea. Juro por mi vida que no me iré sin ti. Aunque tenga que raptarte.

Me doy cuenta que hará falta ser más honesta.

–Antes no pensaba mucho, la verdad es que estaba todavía maravillada con todo lo que podía hacer y con su aparente carencia de consecuencias. Era joven y boba, pero luego me di cuenta que si no afrontaba mis problemas no iban a simplemente a desaparecer. Así que cambie. La persona de la que Frig habló esa noche no es la misma que está ante ti ahora.

Con cautela pero abusando de mi suerte me levanté para tomar asiento en el estrecho borde.

–Te amo. Y con todos mis errores, quiero tener la oportunidad de demostrarte que mis palabras son verdad.

–¿También lo de su compromiso es cierto?

–Sí, también eso…

Es curioso que todo ese tiempo hubiere dejando que avanzara eso tanto, me gustaba y no podía tontear con ella siendo hija de un noble, pero si debí ser honesta y dejarle claro que nunca tuve una intención firme de ir más allá. Claro que, no puedo compararlas. Cuando ella se enteró, y eso que por esa época ya no estaba tan dedicada a ese tipo de actividad fingió ignorancia, en tanto Fate muy a pesar de que eso fue hace ya mucho tiempo reaccionó así, que en medio de todo el sufrimiento no niego es algo que me gusta. Muy dentro de mí, me hace feliz que estuviere tan enojada conmigo por eso, no así que pensare estoy en ese plan con ella. Aunque no siempre fue así, pero eso es algo que jamás confesaré, al cabo que ni viene al caso. La amo y es todo lo que debería importar.

–Antes de venir lo cancele. No podía seguir con eso.

–¿Por qué?

Preguntas acariciando lentamente mis manos que se han apoderado de las tuyas.

–Porque no le quería, y tampoco ella a mí.

–No sé si debería creerle tan pronto. Me ha hecho mucho daño enterarme de esa forma.

Lo sé, créeme que me ha hecho tanto o más a mí verte sufrir sin que me permitieras explicarte. Pero tienes razón, no tienes simplemente que creerme sin más, haré que no te quede la menor duda. Cada día hasta que pueda estar junto a ti sin obstrucción alguna voy a ganarme tu confianza de nuevo.

Por ahora sin embargo creo que sería buena idea que duermas un poco, con tanto ajetreo recién me doy cuenta de los enormes círculos negros que tienes, supongo que yo no he de tener mejor pinta.

–¿Cuándo sale de viaje ella?

–En un par de días…

No me gusta mucho esperar pero me gusta menos tu rostro tan cansado.

Levanto tu mano apenas depositando un único beso en el dorso de tu mano, te sonrojas levemente y sonrió.

–Hay mucho que quiero decirte, pero creo que es mejor si me preguntas lo que desees saber de mí. Por ahora, será mejor que duermas, te ves cansada vendré en dos días.

Me levanto y camino hasta la ventana. Paso una pierna por el marco y antes de dejarme caer fuera de tu habitación sonríes.

Mañana dormiré todo el día, así solo me quedará uno para poder verte de nuevo y ya sé dónde quiero llevarte, aunque no te guste mucho el bosque es un lugar lleno de lugares hermosos. No tanto como tú claro está, pero allí no tendrás que preocuparte de que nadie nos vea juntas y quizá te metas en un lio por mi culpa.

Mi cambio de humor es difícil de ocultar, se supone que debo actuar afligida porque la muerte de Frig está muy reciente. Pero tal como planee dormí casi todo el día por lo que ya solo debo esperar que hoy transcurra a prisa y mañana en la tarde te veré al fin. Nunca antes me había sentido tan ansiosa, tan nerviosa deseando que el tiempo se haga cada vez más insignificante y transcurra a prisa. Sin embargo, cuando estoy contigo deseo exactamente lo contrario, que el tiempo se detenga para así no tener que separarnos más y solo puedo pensar en el momento que de alguna forma eso se haga realidad.

Pero ahora tengo que reunirme con el gobernador y un par de sus concejeros. Hay un asunto con el tratado militar que parece, según ellos alegan, no tener del todo claro. En lo personal, me parece que solo están preocupados de saber cuál es el verdadero objetivo de Dipán al construir esos puestos de control, pero incluso si lo supiera deberían ser medianamente inteligentes para saber que no voy a revelarlo. En fin, pasaré hoy encerrada fingiendo que los escucho atentamente posiblemente medio día, en la tarde quizá esté en el jardín cercano a mi aposento y después de la cena tomaré una infusión de esas para dormir pronto.

Está un poco nublado pero no hay problema, cumplo con mis deberes para desaparecerme luego de almorzar con un par de delegados comerciales. Voy al poblado, tomo una de las calles poco transitadas y me interno en el bosque por un caminito escondido, apenas me toma unos quince minutos llegar al lugar dónde nos encontramos cada vez. Y estás allí mirando un par de ardillas corretear entre las ramas de los árboles. Al verme llegar, te arreglas el cabello y tu jovial expresión se torna aún más bella cuando me acerco y te abrazo, levantas el rostro un poco y a pesar de que yo también deseo besarte no me parece conveniente en este momento. Pero tampoco tengo el corazón para dejarte así, de manera que deposito un solo beso en tu frente y tomando tu mano te dejas guiar entre los árboles.

No le di mucha importancia a la primera vez que nos conocimos, pero no deja de causarme gracia que a pesar de los años me hayas recordado, aunque no sea un príncipe.

Eso es algo que no podré ser jamás, pero igual confió en que me quieras lo suficiente no solo para ignorar ese detalle, sino que además me ayudes a tener la paciencia que necesito para esperar el día en que al fin no tendré que contar los minutos antes de separarnos. Cuando estemos en Dipán voy a pedir una reasignación a la guardia del castillo, así no tendré que viajar y si bien dudo me la asignen quizá pudiera intentar métodos más convincentes que solo pedirlo amablemente. No se bien como se lo tomarán mis padres pero sé que una vez te conozcan se darán inmediata cuenta del porqué me he enamorado de ti, es más, estoy convencida que muy a su manera papá hará lo que pueda para que me dejen estar a tu lado el mayor tiempo posible.

A medida que caminamos entre los árboles inicia el ascenso, noto como te cuesta un poco seguir el ritmo a medida que el terreno se hace cada vez más escarpado así que me detengo. Luego que aceptas mi ofrecimiento te aferras a mi cuello, cada que doy un salto para llegar con mayor prontitud siento la presión de su agarre incrementar. Sonrío, te aferro entre mis brazos con mayor firmeza, te aseguro que no te dejaré caer jamás. Y si por cualquier razón algo como eso pasare no tendrás ni un solo rasguño. De toda formas, acelero el paso y no nos toma demasiado escalar la montaña hasta el lugar que deseo mostrarte.

Te bajas y observas el humo brotar del agua. Camino hasta unas rocas cercanas y comienzo a deshacerme de mi capa. Luego las botas y continuo con el resto de mi ropa, todo bajo tu mirada que alterna entre las tentadoras termales y lo que estoy yo haciendo, una vez lista lentamente me introduzco en el agua dejando que mi rostro exprese lo bien que se siente le contacto del agua tibia con mi piel. Minutos después también tú te deshaces de tus ropas y, aunque algo cohibida, te acomodas a mi lado con una carita de felicidad que me provoca abrazarte, así lo hago y aunque prometí resistir, ya no creo que tenga la voluntad para hacerlo.

–¿En verdad es tan importante la casa de tus padres para ti?

Pregunto acariciando tu espalda, sé que te sientes algo cohibida pero como te dije la primera vez, lo que tienes en la espalda, esas cicatrices de las que tanto te avergüenzas no son algo que me resulte desagradable, aunque cada que las veo despierta en mí una furia asesina y de no ser porque tú me has pedido que no le haga daño, hace mucho tiempo que ella estaría camino al Nifelheim.

–Supongo.

Respondes acomodándote cerca de mí.

–¿Por qué la pregunta?

–Curiosidad.

Me miras sin convencerte, respiro profundamente y hablo.

–Solo quería saber si de verdad es tan importante como para que cuando llegue el día que cumplas la mayoría de edad, pudiere suponer un obstáculo que retrasare nuestro viaje a Dipán.

–Quizá…

Callas un momento, nerviosa acaricias mi rostro y bajas la mirada, al cabo de unos segundos nuevamente levantas la vista.

-–No es que sea tan significativa, pero es lo único que puedo llamar mío. Tú no lo entenderías, no espero que lo hagas. Pero desde que tengo memoria, desde el orfanato todos soñábamos con tener una casa, unos padres que nos quisieran y…

-Lo siento no quise…

Con un movimiento rápido me silencias con un beso, luego sonríes y te acomodas nuevamente a mi lado.

–Es lo único que puedo llamar mío. Y me gustaría conservarlo.

Creo que te llevarías una gran sorpresa si te dijera que entiendo, pero quizá no sea del todo cierto porque lo que más deseo conservar en este mundo no es un objeto.

–Cada aliento, cada latido de mi corazón es tuyo. No digas que es lo único que tienes.

Nuevamente me besas, ríes y te abrazas a mi cuerpo.

–Sí, ahora te tengo a ti también.

Callamos, disfrutamos de la relajante sensación del agua siempre cálida. A veces te beso, a veces eres tu quien lo hace, sonríes y correspondo. No sé cuánto tiempo pasa y honestamente no me importa, el cielo está nublado pero aún deben quedar como mínimo dos hora de luz. Incluso si cae la noche nada nos sucederá, pero te da miedo el bosque de por sí durante el día, no quiero imaginar cómo te pudieres aterrar si pasáramos la noche en este lugar. No en el agua por supuesto, un poco más abajo hay un par de cuevas, pudiéremos acampar allí pero creo que te lo voy a proponer otro día.

–Si significa tanto para ti, puedo ayudar a que la conserves.

–¿Cómo?

Preguntas con genuina curiosidad.

–Estoy segura que no rechazaría una buena cantidad de oro por desaparecer.

Aunque siempre existiría el riesgo que volviera por más, ya me encargaría de evitarlo.

–Pero si de todas formas no estaré aquí.

–Cierto, pero será tuya. Podrás hacer lo que gustes con ella.

De repente te separas lo suficiente para mirarme fijamente y tus facciones se iluminan alegres.

–Pudiere convertirla en un albergue. Y ese lugar en un restaurante. La granja necesita algo de trabajo pero con varias personas estoy segura que pudiera cultivar muchas cosas allí. Las personas trabajarían en la granja, cosecharían y vendería alimento a un precio justo…

Realmente no sé si eso pudiera funcionar tan idealmente. La gente de este país no es tan caritativa como tú, pero si es tu deseo te ayudaré.

–Sí. Todo lo que tú quieras pero no olvides que también tendrás que velar por mí el resto de mis días.

Ríes lanzándome agua por el tono juguetón que empelo, hago un puchero, uno de esos que solo sabes tú que hago y dejo que me beses. Poco a poco vas incitándome, porque a pesar de lo que se pueda pensar de ti con esa inocente carita, muchas veces yo solo caigo en tus trampas.

Albergue o no, tu tía no será un obstáculo para que puedas al menos intentarlo. Cuando seas mayor me aseguraré de partir en el primer barco a Dipán, luego le pediré a uno de los criados de papá que se encargue de eso. No voy a lastimarla, o no mucho, creo que bastaría con el dinero y una buena advertencia de lo que podría sucederle si se aparece de nuevo en tu vida. Lastimosamente eso será algo que deberé guardar en secreto, pero haré el mejor esfuerzo para que sea lo único que no sepas. Por lo demás, cada paso que dé será de tu pleno conocimiento, aunque tenga que soportar las eternas mofas de todos por mi dócil actitud si algo he aprendido en estas horribles semanas es que no deseo desperdiciar tiempo contigo enojada por alguno de mis errores. No te puedo prometer que seré perfecta, pero sí que voy a dar lo mejor de mí para verte sonreír cada día, sin que debas preocuparte porque ese pasado pueda repetirse ya que ahora que he al fin encontrado lo que es más preciado para mí, no lo voy a destruir.

Los primeros rayos rojizos son ya visibles en el horizonte cuando regresamos, es algo arriesgado pero entramos en casa y afortunadamente la poca gente que hay en los alrededores está demasiado ocupada en sus propios asuntos como para reparar en ti, o en una persona con una desgastada capucha que cojea. Seguro asumen soy algún pobre vago que has decidido acoger en tanto esa mujer está fuera. Pero basta que crucemos la puerta para que detenga mi magnifico acto para levantarte entre mis brazos y entre apasionados besos hacer el camino hasta tu habitación. No sé si te lo he dicho antes alguna vez, pero es increíble lo guapa que te vez arrojando piezas de ropa sin tu acostumbrada preocupación por saber dónde están luego, o que repitas mi nombre una y otra vez, de esa forma sin que te preocupe en lo más mínimo que pudieran escucharnos.

Ya veré que me invento mañana para justificar otra ausencia en el castillo. Por hoy todo lo que va a ocupar mi mente serás tú.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

–¡Regresa inmediatamente y él tendrá piedad de tí!

–Jamás.

Una serie de saetas envueltas en fuego me obligan a retroceder. Sigo esquivando los ataques de la mujer rubia, su mirada es divertida y sus ojos azules me miran con cierto dejo de superioridad.

Ellas continúan luchando, pero la mujer apenas esquiva sus ataques.

No me siento bien. Algo anda mal, lo sé, pero no comprendo nada. Desde ayer, tengo una sensación terrible en mi propio cuerpo, no deseo luchar con estas personas y también esa mujer. ¿Qué pasa conmigo?. Desde que la vi no he podido dejar de pensar en ella, quiero verla de nuevo. Quiero hablarle. Pero ¿Por qué?. Jamás la he visto antes y aun así esta necesidad crece, me devora lentamente y me produce un terrible dolor de cabeza.

Esquivo un par de estocadas del otro sujeto, ambos llevan unas armas muy extrañas. Quizá sean Flame Jewel, como la que yo tengo. Pero si lo son, ¿Por qué están luchando contra mí?. ¿No dijo ella que somos campeones al servicio del Creador?. Él continua atacándome, yo esquivo pero no he de momento lanzado un solo golpe, no me siento nada bien. Mi propio cuerpo se siente pesado y difícil de controlar, y la cabeza me va a matar.

–Humm Alicia…

Levanto la vista, por entre las chispas que su espada y mi alabarda producen al chocar logro distinguir a la arquera, que ha dejado de atacar. La forma como la llama es familiar. ¿Lady Valkiria?

–Odio interrumpir su disputa familiar, pero creo que algo anda mal con ella.

Me señala a con desdén. No me gusta ser llamada de esa forma tan despectiva, pero me temo que tiene razón, me va estallar la cabeza si sigue a este ritmo.

Además desde ayer en la plaza he estado escuchando voces en mi cabeza, cuando cierro los ojos veo cosas, personas, lugares que no reconozco pero que de igual forma me resultan familiares y con cada episodio me siento menos cómoda luchando al lado de Lady Valkiria. Es como si mi cuerpo reaccionare a su presencia, ahora por ejemplo, se supone que debo cuidar su espalda mientras ella lucha con esta chica, pero cada vez que está cerca de asestarle un golpe en lugar de desear protegerla me halló casi rogando que lo logre. Simplemente estoy demasiado confundida.

No comprendo porque de repente estoy pensando así, si estoy a su servicio y es así como debe ser… ¿Verdad?

–Lo he notado Phyrress.

–¿Qué hacemos?

–Pues aprovechamos.

Responde el sujeto a la vez que intenta con un lance lateral y su puño izquierdo en alto, logro evitar el impacto rodando hacía un costado, él no pierde un segundo y se lanza contra mí, pero aun desde el suelo tengo muy buenos reflejos y apenas utilizo el cuerpo de Bardiche para protegerme, cuando cree que tiene mi lado derecho desprotegido intenta golpear pero descuida su defensa y le propino un golpe seco en la boca del estómago que lo obliga a retroceder un par de veces tosiendo. A diferencia de él, no tengo deseo de seguir atacando, pero tampoco voy a dejar que me corte la cabeza.

–Bueno Griffith, no parece que pueda o quiera luchar bien, pero aun así creo que puede darte la paliza de tu vida.

Él gruñe y regresa al ataque, esta vez sus golpes son más fuertes pero también la espada que blande está rodeada por un aura blanca, y con cada golpe que esquivo puedo sentir un frío gélido emanando de ella. Es una Flame Jewel no me quedan ya dudas.

-Gracias cuñada, ahora cállate y ayuda. ¿O solo te vas a quedar allí parada disfrutando del panorama?

Sonríe y lanza un par de flechas, sin mucha puntería.

No muy lejos de dónde me encuentro aun esquivando sus ataques Valkiria simplemente desvía los esfuerzos de ella por golpearla. No parece la joven tener mucha habilidad con la espada solo es cuestión de tiempo hasta que ella se decida a atacar, entonces dudo mucho que pueda durar mucho la llamada batalla. Por ahora, solo esquivo, la arquera de vez en cuando lanza alguna flecha en tanto este hombre si que está intentando matarme, pero aunque su técnica no es mala se deja llevar fácilmente por su ira.

–Alicia, eres mi hermana y no deseo lastimarte. Pero si no dejas de luchar en vano y te rindes de inmediato…

–No regresaré a Valhalla. Estás demasiado ciega para ver la verdad, pero no pienso dejar que continúe manipulándome por otros tantos siglos. Cometí un terrible error en el pasado y es preciso que lo corrija ahora. Quizá sea la última oportunidad que me queda.

–Error es lo que estás haciendo ahora. Regresa donde perteneces, es tú última oportunidad.

¿Dónde pertenece? ¿Acaso esa joven es un einherjar?. No pero, la llamó hermana, eso quiere decir que ella es también una ¿Valkiria?. Este necio guerrero sigue intentando golpearme, no he hecho más que esquivar, pero al fin me aburro de sus ataques y con un par de golpes rápidos lo dejo temporalmente inhabilitado. Observó a Valkiria detenidamente, sé que dijo he estado a sus servicio durante mucho tiempo pero por mucho que lo intento solo recuerdo desde hace tan poco, más la sensación molesta que su presencia me produce desde que la vi me hace pensar que quizá no sea así. Y también están esas voces, esas imágenes. Hay algo que necesito saber, recordar.

–Muy bien. Si no deseas tomar está última generosa oferta que te hago entonces tendrá que ser por la mala. Voy a arrancar tu alma de ese cuerpo mortal, justo como lo hice con Fate y te llevaré yo misma hasta Valhalla dónde pasaras siglos confinada en un bonito cristal.

Fate.

De inmediato la imagen de esa mujer viene a mi mente, mi cuerpo pareciera tener voluntad propia o es posible que sea una reacción de lo más profundo de mi mente.

Griffith se levanta, paso a gran velocidad a su lado tumbándolo en el proceso y la arquera solo se hace a un costado dejándome pasar. En segundos dirijo mi arma hacía dónde ellas están y bloqueo un poderoso ataque que Precia lanza contra esta mujer. Ella me mira sorprendida, y creo que yo debo tener la misma expresión. Porque no tengo la menor idea de la razón que me ha impulsado a hacer tal cosa, pero continúo teniendo en mi cabeza ese nombre y ese rostro dándome vueltas, zumbando en mis oídos y causando que el dolor de cabeza incremente.

–Fate…

Me escucho decir, mi propia voz me es tan extraña, tiene un matiz diferente.

–Fate…

Repito con mayor convicción, con cada segundo pareciera que mi cabeza va a estallar en cualquier momento y mi cuerpo se tensa. Valkiria solo me observa entre enojada e incrédula. Pero en ese momento siento que la mujer que al parecer he protegido coloca su mano en mi espalda, una energía cálida y fría a la vez atraviesa mi cuerpo, más no cambio mi posición y con un movimiento brusco libero mi alabarda, cambio mi posición a una de batalla.

–¿Qué has hecho Precia?

Después de mirarme con profundo enojo, se para tan alta como es y observa por sobre mi hombro.

–Lo que debía hacerse.

–No tienes el derecho para jugar con esta mujer como te plazca.

Entre tanto repito una vez más ese nombre, pero en mi mente no ha dejado de retumbar el eco de mi voz que poco a poco voy reconociendo como propia. Mi verdadera voz, vivaz, fuerte y hasta engreída a veces, pero no ésta resignada y servicial que creía era.

–No puedes, Precia. Su alma es solo suya, su vida y sus elecciones son algo que solo le pertenecen a ella, ¿cómo fuiste capaz de convertirla en solo un einherjar sin memoria alguna?. Peor aún ¿La asesinaste tú?

–No importa lo que hagas, Alicia, con ese limitado poder que tienes apenas y serías capaz de devolverle algo de valor a esta mortal. De ser necesario me desharé de ella también para cumplir con mi deber.

Sabía que estaba muerta, es la única forma de convertirse en un einherjar pero mis recuerdos ¿Qué pasó con ellos? Ella los quitó. No. Están conmigo, puedo sentirlos solo que no me es posible llegar a ellos. Quizá…

–Te equivocas hermana, aún en está débil condición puedo devolverle a esta mujer su verdadera identidad. Liberarla de tu control.

Dicho es siento que me toma por los hombros, una fuerte energía empieza a circular por mi cuerpo, caigo de rodillas repitiendo entre dientes ese nombre una y otra vez. Precia se lanza sobre mí diciendo algo que no logro entender, pero el joven guerrero alcanza a golpearle con su propio cuerpo y acto seguido una lluvia de saetas en llamas crea una barrera justo en derredor nuestro.

No siento dolor, alegría, frío o calor. Levanto mis manos observando detenidamente como brilla un aura amarilla disipando ciertos matices negros. La cabeza ha dejado al fin de dolerme, mi cuerpo y mi voz vuelven a sentirse míos y cuando por fin el último rastro de energía se disipa recuerdo quien soy.

Te mataré Valkiria. No soy un juguete. Te llevaste a la persona que amo, me usaste para destruir mi propio país y lo peor, me hiciste olvidar lo más importante para mí.

–¡Valkiria!.

Invoco a Bardiche y me lanzo a través de la pared de fuego, mi cuerpo completamente envuelto en rayos amarillos que circulan a en mi propia humanidad. Sé que mi padre siempre decía: "la rabia es el peor motor para una batalla", pero justo en este momento creo que es lo único que me puede permitir ganarle. Pero eso me importa poco en este momento, no quiero ganar quiero destruirla.

–¡Phyrress, Griffith.!

Los veo lanzarse contra Precia en mi ayuda supongo, pero no la quiero ni necesito.

Golpeo con fuerza, lanzo una cantidad desmedida de rayos y no atino ni una sola vez. Gruño furiosa e intento nuevamente, una y otra vez. Precia lucha, se defiende y ataca pero luego de unos minutos por fin conecto un golpe directo a su rostro. Me mira con odio, Griffith parece a punto de golpearle también pero ella lo intercepta y con un haz de luz del que apenas logra cubrirse lo manda volando varios metros en el aire. Me alejo un par de metros. Reúno energía y ataco cambiando un poco mi estrategia.

¡Plasma Lancer!

En tanto decenas de lanzas mágicas se materializan e intentan alcanzarla yo regreso a la carga con más fuerza que puntería, un par de mis propios ataques me impacta y casi unas de las flechas ardientes que la arquera también está lanzando. Sin embargo, entre tanta confusión atrapo su brazo con el cuerpo de Bardiche y descargando toda mi furia golpeo una, dos, tres veces su rostro hasta que finalmente su casco se rompe y cae al suelo hecho trizas. Pero esta ira que me corroe no está ni remotamente aplacada. Golpeo dos veces más, Griffith carga y se aferra a su espalda. Mi puño centellea y justo antes de impactar un haz de luz violeta brilla por todo su cuerpo causando que todos volemos varios metros en el aire.

Cuando el resplandor finalmente se disipa nos damos cuenta que se ha ido.

–¡Regresa!

Grito levantándome furiosa. Respiro agitadamente observando el lugar dónde hace solo unos segundos estuvo.

–¿Nanoha?.

Soy un completo fracaso. No pude defenderte antes y ahora, ni tan siquiera puedo vengarte.

–¿Nanoha?

Giro apenas hacía ella.

–Lo siento mucho. No hay nada que puedas hacer ahora por Fate.

–Supongo que debería agradecerte por devolverme mis recuerdos, pero hay algo que quiero saber.

Asiente.

–¿Eres lo mismo que Fate verdad, lo mismo que esa… mujer?

–No. Ninguna de nosotras es igual a la otra. Precia y Fate son mis hermanas mayores, pero son muy diferentes entre sí. Fate y yo, siempre hemos tenido una mayor afinidad con los humanos y por eso podemos temporalmente habitar en uno.

Temporalmente, repito desganada.

–Sé lo que ha pasado, siento el deseo de venganza que te consume poco a poco, pero escucha mis palabras cuando te digo que no podrás tú sola derrotarla.

Sé bien que no, pero eso no me va a impedir intentarlo.

–Ey, ¿Por qué no te unes a nosotros?

–Phyrress.

–¿Qué? Me parece una buena idea. Todos vimos lo que le hizo, nos ha costado la salud repelerla todo este tiempo y nos vendría bien una ayuda como la suya. Además, y no es que apoye la venganza, o sepa qué sucedió entre ustedes, pero quizá entre todos tengamos oportunidad de derrotarla. Si es que no huye antes como siempre.

No niego que la mujer tiene razón, y estoy segura apenas recupere ella energía volverá. No es inteligente si me voy por mi cuenta, si deseo tener una oportunidad para matarla entonces lo más sensato es que vaya con estas personas. Pero la próxima vez que nos enfrentemos, incluso si es verdad que no tengo el poder para derrotarla no voy a contenerme, utilizaré cada gota de energía para hacerla pagar por llevarse a Fate.

–Bien.

Aunque el hombre parece todavía bastante prevenido ha aceptado caminar delante junto a Phyrress, ese es el nombre de la arquera, ahora me acuerdo que en los libros reales hacían mención a una mujer con ese nombre. Una princesa asesinada por su hermana porque contrajo nupcias con un príncipe extranjero, aunque la ilustración era bastante mala creo que hay cierto parecido con esta chica. Y Alicia, se parece bastante a la Reina Malabeth. Mi cabeza es un desastre, aún hay cosas que no logro recordar bien de antes pero poco a poco parece que regresan a mí.

–No debe buscar enfrentarse sola con Precia. Hacerle daño no va a regresar a mi hermana a Midgard.

Me dice Alicia acercándose en tanto bajamos por el corredor hacía las mazmorras.

–¿Hay alguna forma de hacer que regrese?

Si la hay, haré lo que sea, incluso no luchar con ella.

Caminamos por el corredor lateral, luego bajamos unas escaleras hacía una zona que pocos conocen existe. Por lo que infiero vamos hacia el pasaje submarino que conecta con el continente, muchos dicen que fue hecho hace siglos por los primeros fundadores para resguardarse de las tormentas tropicales, pero es una serie de cavernas naturales que seguramente si fueron modificadas a través de los años para crear un sendero de evacuación a tierra firme. A buen paso es posible recorrerlas en un día.

–Quizá tú pudieras liberarla, pero para poder intentarlo habría que ir a Valhalla y…

–¿Qué?

–No tengo el poder para crear un portal en esta condición.

Caminamos adentrándonos en la caverna. Poco a poco sus pasos se hacen cada vez más lentos, puedo notar como parece ser difícil para ella el solo mantenerse en pie, la tomo por los hombros, me mira y segundos después se desmaya. Logro detener su caída sin mucho esfuerzo, segundos más tarde el guerrero se acerca para cargarla y caminamos en silencio hasta que el corredor se hace lo suficiente ancho para colocarla despacio sobre la roca arenosa.

–¿Qué le sucedió?

Pregunto a la mujer en tanto él utiliza su capa para cobijarla.

–Está cansada y también Vivio, por lo que sé no es fácil para ellas compartir cuerpo y tener que luchar al mismo tiempo.

–¿Compartir?

–La mayor parte del tiempo estamos con Vivio, pero cuando Precia aparece siempre se manifiesta Alicia porque ella es la que tiene habilidad de combate.

Así que son dos almas compartiendo un cuerpo. ¿También Fate era así?

No digo nada, me acomodo contra la pared y cierro los ojos.

Lo siento mucho, Fate, te prometí que cuidaría de ti, que nadie ni nada te lastimaría, que serías feliz. Pero no pude cumplir absolutamente nada de lo que te dije. Pero si es verdad lo que ella dice, si hay una manera de liberarte entonces lo intentaré, aunque no sea fácil e incluso no logro sobrevivir voy a aferrarme a esa pequeña posibilidad que puedas ser libre. Cuando despierte me aseguraré de obtener hasta el último detalle.

Hace frío pero estoy agotada. Creo que será mejor si descanso un poco, necesitaré energía cuando esa mujer regrese.

Soy la última en despertar, sin mucha gana como un poco de carne que me ofrece. Luego seguimos caminando, pero no por la ruta que se debe tomar para atravesar el complejo y llegar al continente, sino que tomamos un camino alterno internándonos en el complejo. Es raro pero en verdad se nota un cambio en su actitud, su forma de caminar y sus maneras resultan muy delicadas. Me gustaría saber si lo que estoy pensando es verdad, así que me acerco a ella despacio, no quisiera asustarla.

–¿Estás bien?

–Eh. Sí, estoy bien. A veces pasa lo siento. Uhm sé que quieres hablar con Alicia pero ella no está recuperada. Creo que es mejor si guarda energía por si Precia aparece, y además hay que preparar el …

–¡Princesa!

Es el sujeto quién interrumpe, ella lo mira sonriendo tímidamente antes de contestar.

–Está bien, Griffith, ella estaba en la Guardia real de Mamá. Es de fiar.

Así que si tenía razón. Nuestra querida princesa Vivio. Me imagino que el hecho de compartir cuerpo con el alma de una Valkiria tuvo que ver con su muerte.

No muy convencido me mira desafiante antes de darnos espacio para que ella continúe hablando. Tendrá la edad de Fate, o quizá un año más joven, pueda que hasta dos. Aunque es ridículo porque en verdad ya no tengo la menor idea cual será la edad real de Fate. Es algo tímida, pero la única vez que la vi tenía como once o doce años, es realmente admirable que me recuerde.

–Lo siento Griffith es un poco desconfiado.

–Está bien. ¿A dónde vamos?

–Oh bueno, por lo que me ha dicho Alicia nosotros no podemos derrotar a Precia pero hay alguien que si puede.

–¿Quién?

–Uhm… es complicado pero… Alicia antes era casi igual a Precia, luego hizo algo que se dio cuenta tarde estaba mal y cambió, entonces ayudó a escapar a esta persona que era el einherjar más poderoso hace más de mil años.

¿Mil años?

–¿Antes de la guerra del mito?

–Ujum. Es que Alicia dice que antes los einherjar eran mucho más poderosos pero que luego de que ella se liberara y levantara en contra de Odín él decidió, pues digamos, quitarles mucha de su habilidad porque así serían más fáciles de controlar.

Me recuerda las charlas de mi padre.

–Oh bueno. Esto, creo que debería hacerle caso a Alicia y no pelearse con Precia sola, es muy peligrosa… y fuerte…

Creo que eso ya lo sé, pero aun así no pienso esconderme o huir, si llega a venir y busca luchar conmigo pues voy a hacerlo con todo lo que tengo.

–¿Entonces vamos a ir por ella?

–Algo así. Pero no así…

No entiendo.

Vivio sonríe y se toma las manos.

–Es que Alicia puede, no sé cómo explicarlo bien, pero puede restaurar un alma recreando un cuerpo a partir de algo que le pertenecía a esa alma.

–¿Puede restaurar a Fate?

Me mira cohibida. Aunque ya sé cuál es la respuesta no he podido evitar preguntar.

–No. Lo siento no puede con ella, quizá su cuerpo mortal pero su alma seguirá en Valhalla. Oh pero, si logramos llegar a gran salón entonces es posible intentarlo, Alicia cree que tu si pudieras liberarla, porque comparten un vínculo que ni él puede cortar.

–¿Y qué hacemos aquí?.

–Oh bueno, aquí está el alma de ese einherjar. Alicia dice que con la energía de Phyrres y Griffith puede despertarla y con ella es posible derrotar a Precia e ir hasta Valhalla para derrocarlo.

Ya veo.

Así que este einherjar puede enfrentarse a un dios ella sola, y no cualquiera sino el venerado padre de todo. Pues bien, ayudaré, no sé ni me interesa que lucha lograr pero en tanto tenga la oportunidad de liberar a Fate haré lo que pueda. Además, no creo que la Valkiria se quede observando como despiertan a alguien que si puede acabar con ella.

De modo que caminamos adentrándonos cada vez en las cavernas hasta que al final nos detenemos en un sala enorme, el techo tendrá cuatro o quizá cinco metros de alto, la cámara unos diez o quince. Es difícil creer que un agujero de este tamaño exista bajo el lecho marino, a un costado, cerca de la maciza pared de roca hay un cúmulo de arena, los tres se acercan y con sus manos limpian hasta que es visible una vieja espada clavada profundamente en la tierra.

–Hay que darnos prisa.

Alicia. Su voz tiene mayor seguridad y su mirar es diferente.

Con todo esto no puedo dejar de pensar que quizá la Fate que yo conocí y la que deseo liberar no son la misma. Quizá la persona que conocí no sea la valkiria, sino la humana en que su alma estaba habitando, y entonces si logro llegar a Valhalla y tengo razón, ¿Quién es en verdad quién está atrapada?. ¿Será buena idea liberarla?. Es decir, Qué tal si es como Precia y al sacarla de su prisión decide ayudarla a ella, su hermana. Incluso si no es la persona que amo, estoy segura que no pudiera luchar con ella, pero esas dos juntas si que pudieran acabar con nosotros sin problema. No tengo idea que tan fuerte sea este einherjar, ¿Pero podrá con ellas sin ayuda nuestra?. Ya no estoy tan segura de que sea buena idea hacerlo, por mucho que dentro de mí sea lo único que de verdad deseé es mejor si pienso un poco en las dificultades que pudiere traer.

Por ahora me quedo de pie a una distancia prudente en tanto ellos tomados de las manos cierran sus ojos y parecen concentrarse en su labor. Al cabo de unos minutos, Alicia abre los ojos, en tanto los otros dos caen al suelo visiblemente cansados. La chica se para justo frente a la espada y al tocarla empieza a emitir una luz plateada que lentamente va cubriendo y renovando la vieja espada, infortunadamente un haz de energía púrpura brilla a solo unos pasos de dónde yo me encuentro. Invoco mi arma y me lanzo al ataque, apenas aparece ni le doy tiempo para darse cuenta en dónde está y la golpeó fuertemente con mi propio cuerpo, en los segundos que demora reconocerme conecto una cantidad considerable e energía en su cuerpo y grita por el impacto de mi magia. Pero mi pequeña ventaja no dura mucho, rápidamente canaliza un hechizo y tengo que alejarme para esquivarlo.

–¡Alicia!

Ella solo cierra los ojos con más fuerza, sus cejas se fruncen en clara señal de concentración. Quizá no pueda vencerla, pero puedo ganar tiempo hasta que termine y si ha venido hasta aquí en el estado que se encuentra, porque al parecer no ha tenido tiempo de curar sus heridas de nuestro último encuentro debe estar verdaderamente interesada en que Alicia no logre su objetivo.

En tanto yo ataco con toda mi energía, ella solo esquiva e intenta repelerme mientras trata desesperadamente de llegar hasta el lugar dónde se encuentra su hermana, sin embargo, no es sabio ignorarme de esa forma. Invoco una serie de rayos y los lanzo secuencialmente obligándola a retroceder, luego creo una cortina de humo justo a sus pies y con gran velocidad me lanzo escudándome en la tierra que le impide tener suficiente visibilidad, creo que no lo esperaba ya que logro conectar un golpe derecho directamente en su rostro. Luego con el filo de mi arma logro un corte transversal que debió impactar en su abdomen pero que esquivó apenas lo justo para que fuera en su pierna derecha, gruñe e intenta golpearme pero como no está verdaderamente concentrada en mí, esquivó y dos esferas de energía la alcanzan mandándola varios metros en el aire. Ni siquiera le permito levantarse cuando estoy ya intentando golpearla con mi mano libre o Bardiche, si no empieza a dejar de ignorarme quizá si tenga una oportunidad.

A medida que la batalla se torna más violenta, por decirlo así, pone algo más de empeño en luchar contra mí, ya no solo esquiva o intenta bloquear sino que de hecho ataca aunque son golpes sin mucho esfuerzo pues su objetivo principal continua siendo detener a su hermana. Finalmente hago acopio de toda la energía que me queda, pero sé que no será suficiente para detenerla, la diferencia entre su poder y el mío es enorme. Lanzo cada saeta con la mejor puntería que puedo lograr, algunas impactan pero solo logro detenerla unos segundos y que pierda algunos centímetros. Finalmente todo su cuerpo se cubre nuevamente con esa aura violeta, me aferro a mi arma y espero en tanto mis rayos de energía intentan detenerla y aunque la golpean ya no la detienen. Solo me quedo de pie y un segundo antes de recibir el impacto invoco una barrera, una que se hace pedazos en tanto ella golpea mi abdomen con un ataque arrollador. La fuerza de su impacto es tal que termino contra la pared cercana, pero a diferencia de lo que creía está justo frente a mí, aún envuelta en su energía y me mira con furia. Su rostro, sus brazos está cubiertos de cortes, quemaduras y golpes, en tanto varias piezas de su armadura se han roto o resquebrajado en varias partes.

Pero aún no estoy derrotada. Es fuerte no lo niego, no pudiera esperar menos de una diosa pero necesita tiempo y como están las cosas soy la única que puede dárselos. Me levanto e impulsándome en la roca dejo que más energía se manifieste, golpe ella esquiva, la punta de Bardiche se clava un par de veces en su piel gruñe y lanza perdigones de energía a gran velocidad que pasan zumbando muy cerca de mi cuerpo, uno logra impactarme en el brazo izquierdo y al mismo tiempo un corte en su pierna la hace trastabillar. Seguimos luchando mano a mano, unos golpes que logro yo y otros ella, es fuerte pero yo soy más veloz por lo que me parece de momento he logrado golpearla un mayor número de veces, aunque cuando ella me golpea compensa dos o tres que yo le haya atinado. Por lo que, en términos generales es bastante parejo. Pero no puedo mantener este ritmo por mucho tiempo, incluso con Bardiche a su máxima capacidad mi cuerpo tiene limitaciones, que el suyo aparentemente no. Claro que, también tengo ventaja porque no deja de mirar inquieta por encima de mí y no está realmente concentrada en esta batalla, su objetivo es llegar e impedir que continúen con lo que están haciendo ellos.

-¡Detente ahora mismo Alicia. No liberes esa aberración!

Aprovecho su breve distracción para atacar y logro hacerle un corte en el brazo derecho, no es profundo y dudo mucho que sea mayor problema pero temporalmente logro que se centre nuevamente en esquivar o contener mis ataques. Nuevamente la batalla retoma intensidad, aunque estoy algo cansada hago un gran esfuerzo por mantener el nivel pero no sé cuánto más pueda resistir.

–¡No!

La escucho gritar a todo pulmón en tanto un haz de luz pasa a mi lado y se detiene a centímetros de ella, segundos después siento que alguien pasa a gran velocidad a mi lado, no logro distinguir mucho pero parece humana. Precia intenta decir algo pero la luz dorada que emanada de la desconocida se torna rojiza y tan intensa que me veo forzada a cerrar los ojos. Minutos después es como si el suelo se moviera y al abrir nuevamente mis ojos me encuentro en medio de un pequeño claro en un denso bosque.

–Has ido demasiado lejos Alicia.

–Eres mi hermana, y te quiero, pero esto no puede continuar.

Contesta visiblemente agotada.

Ahora veo con claridad a mujer rubia frente a mí, está desnuda. Pero no es eso lo que llama mi atención sino la silueta de energía rojiza que rodea su cuerpo. Nada más lanzarse al ataque es notable como Precia retrocede uno o dos pasos con cada golpe que logra bloquear y aunque también acierta varios golpes, apenas y ella detiene su ataque unos segundos.

Alicia se acerca a mí asistida por ellos que apenas y parecen poder cargar con su propio peso.

–Debemos irnos. Carim la detendrá el tiempo necesario pero debemos buscar un lugar seguro para que termine de restaurar su cuerpo y energía.

–¿Y ella?

Pregunto señalándola.

–Hay un complejo subterráneo cerca. Ella podrá transportarse cuando estemos lo suficiente lejos y se asegure que Precia se vea obligada a regresar a Valhalla.

–Me quedaré.

–No, debes…

–No sé quién o que sea lo que invocaron, pero es claro que no va a resistir mucho y la Valkiria no es suficiente fuerte. Es mi forma de ayudar.

Antes estaba demasiado preocupada por Fate y aunque estoy consciente que hay una diferencia considerable entre su poder y el mío, quizá si libero toda la energía que me resta pueda lograr que se retire. Ella no va a hacerse a un lado y dejarnos llegar a Valhalla de buena manera, por lo que, es la única manera de tener una oportunidad real de liberar a Fate. Y juro, que cueste lo que cueste la volveré a ver.

-Carim…

Como respuesta ella hace un movimiento rápido y de su brazo derecho una esfera de energía rojiza sale disparada, Precia sonríe moviéndose apenas lo justo para esquivar.

-Que insensata, luchar conmigo en esa condición. Incluso si no puedes morir.

-¡Bardiche!

Fija sus ojos en mí, veo claramente el odio brillar en ellos, pero lejos de intimidarme me aferro con más fuerza a mi fiel arma. Sé que vencerla no será nada fácil, incluso con esa mujer será difícil pero si algo he aprendido es que hay pocas cosas imposibles en este mundo, quizá menos para alguien como yo. Y por ello, incluso empiezo a creer que no tengo una posibilidad real de salir en una pieza de esta pero si voy a morir, venderé cara mi existencia.

-Humanos… también a ti te enseñare tu lugar.

La verdad es que no es tan rápida, y Carim con cada intercambio de golpes parece mejorar un poco. Precia lo nota también ya no porta esa sonrisa burlona, casi parece que está tomando este combate un poco más en serio. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de mí, aún necesito tiempo para liberar el poder que Bardiche guarda, mi cuerpo tiene que adaptarse, aunque el ritmo al que lo estoy haciendo no es precisamente el adecuado. He logrado bloquear al menos la mitad de sus ataques y esquivado los restantes, ó casi todos, un par de cortadas menores no las voy a contar como un golpe directo. Tampoco tengo la suficiente fuerza aún para hacerle daño si llegara a acertar.

Precia esquiva, pero ya no con la misma notoria facilidad que al inicio. Carim poco a poco va mostrando un mayor poder y en cuanto a mí, aún no tengo la suerte de asestarle pero lo haré pronto estoy segura.

-No creas que la balanza se inclina en tu favor Carim.

Aprovecho su leve distracción, giro y lanzo una saeta de energía, para mi fortuna impacta en su muslo derecho y me mira con enojo, como si de un reflejo se tratare brinca hacía atrás esquivando un ataque de Carim y lanza una bola de energía púrpura en mi dirección, me golpea y debo decir que no hace gran daño. ¿Será posible que, su daño mágico no sea gran cosa y esquivarlo quizá solo sea una pérdida de energía?. Me lanzo en pos de Precia de nuevo, una vez más recibo su hechizo y es ahora más débil que el anterior, o es posible que sea el efecto de liberar la energía contenida en mi Flame Jewel. Cualquiera que sea la respuesta, no tengo tiempo para pensarlo demasiado, finalmente estoy en rango más no soy tan tonta para no caer en cuenta que su brazo flexionado indica sin duda que piensa contra atacar cuando este lo suficiente cerca.

Plasma Lancer!

La ráfaga de energía la golpea de lleno tomándola desprevenida, Carim aprovecha para golpearla de lleno en la boca del estómago y ahora si me aventuro propinándole un buen empujón, la rubia arremete en una serie de puños poderosos que obligan a la Valkiria a retroceder apretando los dientes en clara señal de daño. Por mi parte, cargo con el filo de Bardiche listo para enterrarse en su carne y aunque fallo por poco he logrado un corte limpio aunque muy poco profundo. Regreso nuevamente al ataque pero un honda me lanza varios un par de metros atrás y mi compañera cae a unos centímetros de mí. Al levantar la vista la veo observarnos, ya no con el mismo desdén y falta de interés que había mostrado, parece significar que a partir de este momento la lucha se torna seria, no tengo problema, mi cuerpo resistirá ó eso espero.

-Bien. No tengo tiempo para jugar con ustedes. Esta es su última advertencia.

Da un par de pasos y toma su espada con ambas manos, un aura violeta parece desprenderse de su propio cuerpo y sus ojos toman un brillante matiz castaño. Bastan apenas unos segundos para que sin aviso previo arremeta contra Carim, en tanto una ráfaga de proyectiles mágicos se dirigen a mí a gran velocidad. Afortunadamente con el gran aumento de poder que Bardiche me concede logro esquivarlos, bueno, la mayoría al menos. luego una segunda ronda que apenas puedo hacerme a un lado logrando eludir apenas la mitad. Levanto el rostro unos segundos para ver como Precia ataca con gran velocidad, la mujer logra esquivar por muy poco y cuando parece que va a empezar a responder aprovechando un aparente descuido de la Valkiria, pero estoy segura que es más una trampa. No es posible que alguien como ella deje accidentalmente tal boquete en su defensa, tiene que ser una trampa y a menos que se de cuenta en los próximos segundos va a recibir un golpe terrible.

-¡Arrgh!

Tal como pensé, se trataba de un truco. Ahora Carim está tendida en el suelo varios metros atrás de donde tuvo lugar el impacto con un corte profundo desde el hombro derecho hasta casi la totalidad de su abdomen, pero no hay rastro alguno de sangre. Es más, aunque la lluvia de esferas mágicas no dejan de caer sobre mí puedo distinguir como la piel circundante parece deformarse e intentar recomponerse.

-Hump. Qué espectáculo tan deprimente. En el monstruo que te has convertido… si hubieras tenido la suficiente cordura para no traicionar a nuestro señor…

-Precia… el único monstruo aquí… ¡Eres tú!

Por improbable que parezca de su palma derecha abierta un poderoso rayo de energía rojiza golpea a la Valkiria de lleno. Su ataque mágico cesa y es el momento preciso para atacar. Quizá sea la única oportunidad que tenga de asesarle un ataque devastador así que más me vale no fallar.

Me levanto, en segundos libero todo el poder que puedo resistir sin desmayarme y me lanzo a la ofensiva. Precia me mira, pero su rostro se llena de horror al comprobar que es demasiado tarde. Esto es por Fate.

-¡Plasma lancer!

Mi puño, mi cuerpo, todo mi ser está cubierto de magia, el golpe no es únicamente doloroso como sus gritos me lo informa, siento como bajo mi puño su armadura se quiebra y sus músculos ceden. Pero también siento que mi propio cuerpo sufre un gran castigo al canalizar toda esta energía. Sin embargo, continúo golpeando como puedo, ya no importa dónde ó como, tengo que seguir. Mis golpes parecen perder fuerza, una clara señal que mi cuerpo está ya fatigado y cerca del límite.

-¡Suficiente!

Es lo último que escucho antes de sentir el metal clavarse profundamente en mi abdomen. Sin embargo, todavía hay una última cosa que puedo hacer solo espero resistir. Porque a esta distancia, diosa o no, no podrá esquivar y aunque no muere tendrá que retirarse.

Con el último incremento que mi cuerpo puede soportar sin colapsar acumulo energía en mí puño y al mismo tiempo que flexiono mi codo, doy un paso al frente. Esto es lo último que me queda.

-¡Blast Calamity!

La descarga cubre mi puño y logro destrozar por completo su armadura, incluso parte de su cuerpo pero de nuevo una explosión de energía me aleja de ella y caigo para mi desgracia justo en el costado que acaba de lastimarme. Trato de enfocar la vista, no logro distinguir mucho pero lo poco que puedo enfocar es una Valkiria bastante mal herida, parece que me observa durante unos segundos antes de desaparecer.

Cierro los ojos, por instinto llevo mis manos temblorosas hasta la herida y la palpo con torpeza, es profunda, posiblemente demasiado. Siento que alguien me toma por los hombros, como puede me carga y con la poca energía que tengo me aferro para empezar a caminar. Mis pasos son torpes, lentos, apenas y logro ordenarle a mis piernas que se muevan pero sé que tengo una sonrisa tonta en el rostro. A fin de cuentas acaba de darle su buena a una diosa, ¿Cuántos pueden presumir de lo mismo?

No sé cuánto caminamos, lo único que intento es enfocar mi mente para no dejarme caer. Estoy demasiado cansada, ni siquiera puedo ver con claridad lo que frente a mí. Desearía estar en casa… no en Dipán… solo en casa.

Al final nos detenemos, con cuidado me apoya en algo.

-No puedo hacer nada. No está forma. Lo siento mucho.

Está bien, no aspiro a que haga más por mí de lo que ya hizo liberándome del control de esa mujer. Quizá es mejor para mí olvidar de una buena vez todo lo que tuve que hacer por ella. Destruir mi país, mi ciudad, lo que juré proteger y convertirme en solo un instrumento para infundir miedo, sin corazón, sin mente, sin voluntad. Ese es un peso que definitivamente no deseo llevar más sobre mis hombros, pero olvidarlo implica que así mismo no recordaré más las cosas buenas que tuve en esta vida. Su voz, su sonrisa, sus besos, la forma como jugaba con mi cabello o su expresión cada vez que le decía cuanto la quería. Eso no deseo olvidar, quiero tenerlo conmigo por siempre. Lástima que a mí por siempre –con suerte– no le queden más que unos pocos minutos.

Me siento mareada. El dolor sigue allí. No sé si mi cuerpo se habituó o solo no es posible que sea algo más doloroso.

A veces, en las muy raras ocasiones que entrabamos en batalla los soldados que caían mal heridos y no podían ser salvados solían afirmar momentos antes que la muerte les llegara que ya no experimentaban nada. Ni dolor, ni desesperación. Algunas hasta parecía que se podían salvar, mejoraban considerablemente e incluso lograban levantarse pero ninguno sobrevivía más de unas pocas horas, incluso en el mejor de los casos superaban la primera noche. Las primeras veces que lo vi, pensé que era culpa de los sanadores por no darles el tratamiento adecuado pero resultó que es parte de un proceso natural. Aunque todavía lo encuentro muy extraño, casi improbable.

En fin, aún me duele bastante, escuece peor que cualquier herida que me hayan hecho antes. O como todas juntas. Pero supongo que si lo veo por el lado positivo significa que todavía estaré viva por algún tiempo más. Claro que, no veo el punto. Se suponía que moriría de vejez en sus brazos, no en una caverna húmeda, incluso puedo tolerar la caverna pero no lo demás. Lo peor es que de verdad pensaba que podía cumplir todas las cosas que te prometí, ahora siento que solo eran palabras vacías dichas a una persona que quizá jamás existió. Y aun así te amo tanto. No, la verdad es que no me importa si como te conocí y como eres en verdad es la misma persona, incluso si eres por completo diferente creo que muy dentro habrá algo de la chica de la que me enamoré y sería solo cuestión de tiempo para que de una u otra forma me enamorara de nuevo de ti.

Maldición, debí responder esa última carta a mis padres.

–Se está poniendo pálida.

–Ha perdido mucha sangre es apenas natural Phyrress.

–¿Entonces solo la dejamos morir?

–Lo siento, quisiera poder hacer algo.

No me siento bien, estoy cansada y me cuesta un poco respirar.

Miro en derredor y están todos observándome con el rostro afligido, creo que saben tan bien como yo que esta vez ha llegado el fin. Y es posible que no sea tan mal resultado. La única que permanece mirándome sin expresión acongojada es Carim, supongo que para ella la muerte realmente no significa nada.

Se me entumen las piernas, y los dedos. Tengo sed además. Incluso, ya no siento tan dolorida. Es el momento.

–Si… logran llegar a Valhalla.

Mi voz está muy calma. Pero es mejor así.

–Libérenla.

Alicia asiente, pero es Carim quién se acerca. Me observa fijamente.

Ya no siento dolor. Ni angustia, a decir verdad no siento mi cuerpo.

–Lo que suceda no cambiará que tengo una deuda contigo.

–Hum… Si eres tan fuerte, entonces libérala y no me deberás nada…

Uh. Se me cierran los ojos.

–Quizá nos veremos en otra vida…

Si, quizá. Y también te veré a ti mi amada Fate. Solo espero que sea en una mejor condición.

-.-.-.-.-.-.-

–¡Nanoha!

Uh ¿Hayate-chan?.

–Como te vuelva a dar por morirte, juro que te dejo estarlo.

Mou. No es que yo quisiere estar muerta Hayate-chan, pero hace años, desde que éramos niñas que no me dabas un abrazo y descontando que me estás cortando la circulación se siente muy bien. ¿En qué momento te volviste tan fuerte?

–Mou. Hayate-chan necesito respirar.

–Eres una malagradecida Nanoha, todo lo que tuve que pasar para traerte de regreso y solo me dices que te estoy ahogando. Eres una pésima amiga.

Me alegra mucho verte Hayate-chan de verdad que si.

–Hayate-chan… Gracias.

Al fin se separa de mí dejándome tomar un poco de oxígeno, es bueno verla contenta. Digo, ella siempre ha sido un poco, amargada por decirlo menos, pero sé que es solo su forma de ser con el mundo exterior. Aunque rara vez se mostraba afectuosa de niña en público, siempre era con esa expresión ruda y hosca.

–Por nada. Hasta me divertí.

En términos generales me siento bien, me duele un poco la cabeza y la espalda pero sobreviviré.

–¿Dónde estamos?

–Una ratonera de Yuuno.

¿Yuuno-kun?.

–Los demás están fuera. Por cierto, odio tener que dañar el momento mi querida amiga pero tenemos un problema serio.

–Sí, tiene que ver con tu amada Fate-chan, que por cierto, no sabía que ibas por ese lado…

Eres tan cruel Hayate-chan. No es que vaya para ese lado, solo que es Fate-chan. Bien, bien. Quizá si tenga razón, teniendo en cuenta ciertos detalles.

–Ouch, ouch. Sin pellizcar.

–Tu culpa.

–Decía que tenemos un problema.

Fate-chan está en Valhalla, como antes. Pero no estoy muerta y creo que si puedo hallar la forma de llegar hasta Asgard y entrar en el palacio pudiere despertarla, no tengo idea como lograrlo pero sé que es lo que debo hacer.

–… entonces dijo que si utilizábamos ese cuerpo y con un poco de ayuda era posible…

–¿Uh, qué?

–No estabas prestando atención. Dioses, últimamente nadie me presta atención. Dije que El cuerpo de tu amada sufrió un buen daño cuando derrotamos a esa otra Valkiria, Yuuno creyó que era buena idea utilizar el cuerpo de uno de sus homúnculos para restaurar las zonas que estaban más afectadas.

–¿Derrotaron a Precia?

Me mira sorprendida.

–Mandamos su divino trasero de regreso a Valhalla, de hecho fue una gran desilusión, por como lo pintó… es que no me acuerdo como se llama…

–¿Carim?

Aventuro logrando sentarme en la cama y agachándome apenas para buscar las botas.

–De acuerdo, ¿Te estabas haciendo la muerta todo este tiempo?

–Claro que no Hayate-chan.

–Entonces, ¿Por qué parece que sabes tanto o más que yo?.

Rio colocándome de pie, me agacho para asegurar mi calzado y giro a ella para sonreírle algo triste, no puedo evitarlo.

–Es una larga historia Hayate-chan.

Muy larga.

Hayate bufa molesta cruzándose de brazos, típico de ella.

–Como sea. Tenemos su cuerpo pero esos dos insisten que debes ser tú quien vaya por su alma. Y aunque en lo personal me opongo, por esa carita y la presteza con que te dispones ya a dejarme abandonada hablado sola en esta habitación…

–Hayate-chan, tengo que hacerlo yo. Es decir, no es algo que de repente quiera hacer, es más como algo que desde hace mucho tiempo deseaba hacer y aunque agradezco que quieras ayudarme, esto tengo que hacer sola.

–¿Quieres que te maten?

–No, yo…

–Porque te advierto, no puedo traerte de regreso una segunda vez. Y no pasé por todo ese…. Solo para que ahora ciega de amor vayas a meterte a la boca del lobo.

Lo sé Hayate-chan, pero tengo que hacerlo.

Sin embargo, creo que sería justo que sepas algunas cosas.

–Tengo recuerdos de mi vida pasada. Recuerdos en los que Fate-chan era feliz… conmigo y le prometí algo… algo que deseo cumplir aunque sea una persona diferente a la que era entonces. Esto no se trata solo de lo que siento por Fate-chan…

–Ragnarok, lo sé.

Me dirijo hasta la puerta, Hayate-chan se levanta y me acompaña con una mirada rara. Abro, tal como lo dijo están allí todos, Carim levanta la mirada al verme y nuestros ojos se encuentran. Camino hasta ella y la veo hacer una leve reverencia.

–Asumo que ella te ha explicado ya…

–No es necesario. Lo recuerdo.

–Ya veo. Hicieron un excelente conjuro, son los dos grandes hechiceros.

Hayate hace un ademan, una señal de que ha apuntado lo obvio. No es que sea así de presumida, pero nadie puede negar que en efecto lo es y que disfruta cuando alguien lo reconoce.

–Bien, debemos ir.

–A mí sigue sin parecerme una buena idea. Sin ofender, pero con todo lo poderosa que se supone eres…

–Hayate-chan. Estaré bien, lo prometo.

Me mira seria, hasta que sin pensarlo mucho la abrazo y ella aunque menos efusiva corresponde. Luego e advertirme nuevamente que más me vale regresar en una pieza me deja ir. Carim está ya concentrada en abrir el portal para llegar a Asgard y juro que no es cobardía, o arrepentimiento pero ya me siento algo nerviosa.

Pero Fate-chan es Fate-chan, en esta vida o en otra. Cuando estábamos en el lugar dónde todo ocurrió hace tantos años, fue tan extraño y familiar, porque a pesar de lo que decía la forma como me miraba provocaba que mis piernas se sintieran frágiles y mi corazón latiere de una forma que jamás lo había hecho. Justo como cuando en el pasado estaba con ella, sus ojos, su sonrisa es exactamente la misma y cuando por fin cumpla mi promesa y Fate-chan sea al fin libre estoy segura que ella también va a recordar todo lo que hemos vivido juntas.

Me pregunto si le gustaré más como soy a hora o como era antes, porque tengo la impresión que le agradaba bastante hace tiempo. Es que era tan, como decirlo, agresiva pudiera ser la palabra y en cambio Fate-chan era tan linda y tierna, como se sonrojaba por cada cosita que le decía y como me gustaba provocarla para verla así. Era toda una experta. Ahora en cambio, soy demasiado diferente y Fate-chan es tan fría, tan indolente; pero estoy segura que era únicamente el efecto del hechizo o lo que fuera que la mantenía así porque cuando nos besamos pude sentir que para ella también fue algo especial y me rehúso a pensar siquiera que no seré capaz de recuperar a mi Fate-chan. Incluso si no es tan tierna y delicada como la de hace años, o si es fría y extremadamente sería la amo con todo mi corazón. Claro que no estaría nada mal un término medio, me ajustaría perfectamente a eso.

–Así que, en el fondo hasta tú tienes corazón.

–Yuuno, cállate si no quieres que haga el mejor truco desapareciéndote…

Espero que no se queden discutiendo, no estoy segura que pasará pero cuando liebre a Fate-chan creo que si necesitaré la ayuda de Hayate. En general, creo que todo el que quiera ayudar será muy bienvenido. Escucho a Yuuno-kun reír y cerrando los ojos cruzo conteniendo la respiración, de inmediato siento una ráfaga de energía travesar todo mi cuerpo y como si de un reflejo se trataré abro los ojos para encontrarme con un corredor enorme flanqueado por blancas columnas, arcos y estatuas talladas en mármol. Y para desgracia nuestra también un regimiento completo de soldados, por lo que sin perder tiempo invoco a Raiging Heart.

–Ether Strike…

Una esfera de energía desciende desde arriba y brilla, debo entrecerrar los ojos, Carim coloca ambas manos sobre su rostro y su expresión se torna intranquila, pero al disiparse la luz y lograr ver qué ocurre todos los soldados están desmayados con sus armas desparramadas por la instancia.

–Ha empezado, apresúrense. Más vendrán pronto.

–¿Por qué?

¿Quién?

–Tenían razón, Tú y Alicia. Ahora me doy cuenta que yo también cometí un terrible error y solo intento hacer lo correcto, pero lo único que puedo en este momento es darles tiempo para que ella logre despertar a Fate.

–¿Cómo?

Pregunto a la habitación aparentemente vacía.

–El sello de Odín está apenas conteniéndola. Con sus recuerdos recuperados lucha como puede para liberarse, por lo que bastaría con que toques el cristal que la contiene para que tu presencia y la Flame Jewel que portas terminen por romper el delicado equilibrio de poder. Vayan, Ragnarok ya ha comenzado y me temo que está en sus manos asegurarse que ocurra como es debido, Los Vanir atacan y me temo que su nuevo misterioso aliado no es otro que Jail, sin ninguna Valkiria los einherjar están en una gran desventaja, los hechiceros no podrán mantener las barreras solo es cuestión de tiempo para que lleguen hasta aquí.

Hay que apresurarse.

Resiste un poco Fate-chan. Voy por ti.

–Sígueme.

Corremos tan rápido como puedo, que no es tan rápido porque no he tenido jamás la mejor condición física. Sí, era soldado, pero maga y no era necesario ser la mejor corredora o la que más resistencia necesitaba. Pero aun con eso me esfuerzo para seguir su ritmo, aunque me pregunto quién nos dijo todo eso y también quién es Jail, por el tono en que se refirió a parece que estaba bastante molesta.

–Es aquí, será mejor si espero fuera. No conviene que entre. Precia estará allí seguramente y aunque no tenga fuerza para manifestarse mi presencia pudiere acelerar su proceso regenerativo…

-Gracias.

-Es lo mínimo que puedo hacer.

Responde sonriendo. Acto seguido abro la puerta.

Entro en una habitación completamente vacía, solo en medio de la instancia, a unos treinta o cuarenta centímetros del suelo hay dos cristales flotantes y dentro de ellos como si solo estuvieren dormidas están Fate-chan en el medio y Precia a su derecha, aunque parecen estar dormidas puedo percibir perfectamente la diferencia en el tipo de magia que rodea cada cristal. En Fate no hay más que una gran cantidad de hechizos restrictivos, poderosos conjuros que le impiden retomar conciencia, en cambio Precia parece estar en una burbuja de energía que le ayuda a regenerarse rápidamente. Me pregunto si en verdad bastará con que haga contacto para liberarte Fate-chan, por ahora escojo creer que es así, aunque siento que me tiemblan las piernas y mi corazón late con tanta fuerza que pareciera estar a punto de romper mi pecho.

Camino lentamente, me coloco frente al cristal e intento calmarme un poco. Pensándolo bien no sé qué hacer, es decir, no con exactitud porque lo único que sé a ciencia cierta es que mi presencia afecta de manera positiva a Fate-chan por lo que ella debería ser capaz de liberarse a sí misma, entonces creo que sería apenas lógico suponer que mi labor es hacerle saber de alguna forma que estoy aquí. Bien.

Solo espero que no haya algún tipo de barrera y vuele por el aire para caer nada suavecito, aun me duele el cuerpo de la lucha con Precia y eso que apenas me pego un par de veces directamente. Mou. Quizá ser maga ya no es buena excusa para ser débil, debería ponerme en forma, es más. Cuando todo esto termine, cuando regresemos a Midgard le pediré a Fate-chan que me enseñe algunas de las cosas que sabe y prometo que me voy a esforzar como nunca antes para aprender a defenderme sin magia.

Así que Fate-chan, despierta pronto pienso colocando mi mano con mucho cuidado sobre la superficie transparente. Está bastante frio, siento cosquillas en la palma de mi mano, pero no es una sensación desagradable. Vamos Fate-chan, sé qué ha pasado mucho tiempo pero al fin estoy aquí. Quiero cumplir la promesa que te hice y no deseo separarme de ti nunca más. Incluso si muero, sé que volveré algún día y que estarás esperando por mí por lo que no puedo estar más feliz de repetir este eterno ciclo.

Fate-chan, ¿recuerdas… cuando te dije que eras la chica más guapa que había visto en toda mi vida?. Bueno, tengo la impresión que no me tomaste en serio cuando lo hice pero era verdad, sigue siéndolo, no importa cuantos años pasen, cuantas vidas tenga que vivir estaré siempre segura que vas a ser la chica más guapa que haya conocido. Y no me refiero únicamente a que seas físicamente muy guapa. Quiero decir que eres muy dulce, siempre te preocupas por todo y estas dispuesta a darle una mano a quién lo necesite, incluso esas personas que no fueron agradables contigo tenían un lugar ese gran corazón tuyo. Pero siempre has sido muy responsable y seria con ciertos asuntos, hasta un poco demasiado delicada con otros. Antes, dudé que pudieras ser tú porque yo también era una persona algo diferente. Sin embargo, pienso que en el pasado, sin el recuerdo de ser una Valkiria y llevando una vida como un ser humano normal podías ser menos rígida por lo que mostrar ese lado amable, sensible y jovial era menos complicado. Pero no importa, eres Fate y serás siempre Fate-chan, mi querida Fate-chan.

Por favor, despierta. Hay tantas cosas que quiero decirte.

Fate-chan, regresa a mí. Te necesito.

Te lo pido, regresa.

Si hay algo que pueda hacer, lo que sea, dímelo y lo haré sin dudar. No importa que tan complicado sea yo lo haré, lo juro. Lo único que te pido es que luches, que no te quedes allí atrapada en ese cristal. Regresa conmigo.

¿Uh?

Me aparto rápidamente al sentir como se desmorona.

Tengo que cubrir mi rostro con ambas manos cuando el cristal se hace pedazos, pero aun así la fuerza del impacto es tal que caigo de espalda. Para cuando abro los ojos, aun desde mi dolorida posición en el suelo veo lo único que mis ojos querían contemplar: Fate-chan.

De verdad es ella. Intento levantarme y correr a su lado, pero con una sonrisa hermosa y un gesto leve de su mano me indica que me quede dónde estoy. Camina despacio hasta quedar a mi lado y arrodillándose dice mi nombre con su dulce voz, siento mis ojos humedecerse de inmediato ante el cariño con que me llama y no puedo evitar lanzarme a sus brazos. La llamo una y otra vez sin poder –o querer– contener las lágrimas, me aferro a su cuerpo cálido y siento sus manos acariciar mi espalda, ella solo me deja hacerlo durante algunos minutos hasta que toma entre sus manos mi rostro y creo que pudiera perderme en sus ojos justo ahora, pero lentamente siento su respiración tan cerca de mí que lo único por hacer es cerrar los ojos y disfrutar del inevitable contacto. Es la mejor sensación, incluso más que en los muchos recuerdos que tengo.

Sin duda, eres la más guapa Fate-chan.

Ehm y estás desnuda. Pero que tonta, por supuesto que estás desnuda, ¿qué esperabas Nanoha que saliera del cristal totalmente vestida?. Bajo mi rostro algo avergonzada a la vez que me despojo de mi capa y se la colocó tímidamente por encima de los hombros, Fate-chan solo sonríe y se acerca para darme un beso.

–Nanoha, no es necesario. No tendré forma física en Midgard, hay que encontrar a Precia y…

–Hayate y los demás ya se ocuparon de eso Fate-chan, bueno eso dijeron, no lo he visto con mis propios ojos pero…

–Ya veo.

Es tan extraño poder estar a tu lado de nuevo, después de tanto tiempo en pleno conocimiento de lo mucho que significas para mí. Y me encantaría poder quedarme toda la vida así, solo contemplándote y abrazada a tu cálido ser pero…

–Fate-chan. Hay algo que no sabes, o creo que no sabes y es importante.

–¿Humm?

–Es complicado, pero este… tu y yo… nosotras…

Sonríes y me besas de nuevo.

–Lo sé. Lo recuerdo todo…

–Ahm ¿Todo?

–Todo.

Confirmas sonriendo.

–Nanoha lo siento mucho por no haber podido hacer nada para que Precia no te hiciera daño.

–No fue tu culpa. Y no importa Fate-chan, ahora estoy aquí y estaremos bien…

Escucho una gran explosión no muy lejos, luego otras cada vez más cerca, parece ser que llegaron mucho más rápido de lo que pensé, ¿o estuve bastante tiempo aquí?. Fate-chan gira y luego me observa curiosa.

–Tenemos que irnos. Están atacando…

–¿Vanir?. No es posible que lleguen hasta Valhalla.

–Uhm, por lo que ella dijo están siendo ayudados por un tal Jail y…

Esto no está nada bien, Fate-chan está toda pálida.

–No podemos irnos, tenemos que hacer algo.

–Pero Fate-chan, ella dijo que no podía hacerse nada sin una Valkiria y no estás en condiciones de luchar. No te dejaré. Regresemos y cuando estés recuperada volveremos, te lo prometo.

–Pero puede ser muy tarde para entonces Nanoha. Tenemos que…

–No. Nos vamos.

Damos unos cuantos pasos cuando siento su mano tensarse, apenas giro para verla y está observando fijamente a su hermana aún atrapada en un cristal aunque por razones muy diferentes.

–¿Fate-chan?

–Sé que no puedo hacer nada por ella, pero es mi hermana.

–Incluso si pudieras Fate-chan creo que ella estaría mucho más interesada en acabar conmigo y volver a congelarte a ti qué en detenerlos. Además, lo que está sucediendo es culpa de él y…

Luego de darme un beso sonríe.

–Está bien Nanoha. Vamos. Ragnarok ha empezado y tenemos que reunirnos con los demás.

Luego observa una vez más a Precia y al cabo de unos minutos nos encontramos con Carim en el pasillo quién hace una reverencia e inmediatamente empieza a abrir el portal para llevarnos de regreso.

–¿Quién es ella?

Me pregunta Fate-chan bajito. La miro sorprendida, es que bueno, con tantos siglos que ha existido Fate-chan es tan raro que pregunte por alguien que quizá es tan vieja como ella. Pero por su rostro es bastante fácil notar que no miente, en verdad no sabe o quizá no la recuerda. Aunque para ser honesta yo tampoco estoy muy segura quién es. Lo poco que sé –y eso por mis recuerdos anteriores– es que ella era el einherjar más fuerte al servicio de Odín hace mucho, pero mucho tiempo y luego se rebeló contra su autoridad, no tengo claridad sobre la razón pero por ahora elijo creer que su ayuda es sincera.

–Valkiria. No es necesario desconfiar de mí, hace tiempo luche junto a tu hermana Alicia para intentar detener el tiránico gobierno de Odín pero me temo que nuestro poder no fue suficiente y aunque fui desterrada con una maldición que se suponía debía acabar conmigo logre sobrevivir. Ya no soy un héroe ni planeo luchar a tu lado durante el Ragnarok, está es mi última acción en contra de él, luego usaré toda la energía que me resta para liberar a Alicia de su prisión y solo espero que tengan éxito en dónde nosotras fallamos.

Fate-chan luce preocupada, pero al cruzarse nuestras miradas sonríe y con el portal listo me toma de la mano para cruzar juntas.

Tengo miedo. Será una batalla difícil y no sé si estoy lista o si voy a poder ser tan útil como me gustaría, pero creo que eso no importa mucho, en tanto pueda estar con Fate-chan me aseguraré de dar lo mejor de mí y con algo de suerte quizá lo logremos.


Lo que se preguntarán es para cuando el próximo, pues la verdad es que no tengo la más remota idea. Mayo quizá… lo siento tengo que aprender muy bien una cosita para poder seducir a alguien con mi lindo acento… ustedes jamás leyeron eso.

Gracias a quienes siguen Ragnarok y un placer como siempre escribir para ustedes. Espero que lo hayan disfrutado, así como a mí me costó escribir ciertas partes y me divertí bastante con otras.

Nos leemos.