Espero que estén bien.
Hace mucho que no escribía y reconozco que estoy colgada. No voy a prometer fehca pero voy a ver si santa inspiración me invade para trabajar un poco más a prisa en esta historia.
Ahora bien, dude un poco si continuar con este personaje u obligarme a continuar con otro que tengo en obra gris (pero bien gris). A la final me decante por publicar porque siendo sincera ya me daba un poco de vergüenza dejar pasar tanto tiempo.
Espero que les guste y muchas gracias a Nadeshiko (alias Pastelito) por corregir.
Capítulo X: Maldición.
Humana/Liche – Espiritualista.
Ni siquiera se me ocurre una razón para querer regresar a Midchilda, pero aquí estoy caminando por sus bonitas calles observando la gente pasar a mi lado como si fuere a hacerles algo. ¿Qué estoy haciendo acá?. Dije que quería venir, pero por mucho que he estado –pensando durante el nada corto trayecto– qué me impulsó a tomar esa decisión no he logrado que se me ocurra nada bueno para explicarlo. Al principio simplemente me pareció que era una idea decente, pero no me detuve a pensar en qué había tras ese repentino deseo, está bien, qué además de huir de esa elfa (de solo pensarlo me da escalofrío otra vez). En fin, no voy a torturarme más con ese asunto. El verdadero problema es que estoy en mi amada ciudad natal y aún tengo esa sensación que es el lugar dónde se supone que esté, pero sigo sin saber porque.
Por lo demás esta ciudad sigue casi igual que como la recuerdo. Aunque las personas parecen más prevenidas que antes, no lo digo conmigo específicamente, sino en general. Recuerdo que la mayoría de personas solían ser hasta amables con los viajeros, incluso les prestaban ayuda si veían que estaban demasiado perdidos en su maravillosa ciudad pero ahora, nada más caminé unas cuantas casas y estaban ya muchos mirándome prevenidos, luego entre ellos mismo empezaron a lanzarse unas miradas peores que las que me dedicaban a mí y como queriendo dejar bien en claro que estaban atentos se alejaron sin dejar de observar a todas partes. Así que aunque Midchilda parezca la misma aburrida ciudad donde nada sucede nunca, está claro que durante los años que no me pasaba por acá algo sucedió, nada bueno es seguro, para que de los alegres y siempre optimistas pobladores (más o menos así como Nanoha) transformándolos en paranoicos campesinos que sospechan hasta de su sombra (algo como yo, pero sin lo de campesino o paranoicos). Me pregunto qué pudo haber sido.
Bueno eso la verdad solo me da curiosidad no es que me interese del todo, hasta pueda que solo se hayan dado cuenta de lo miserables que eran sus vidas con tanta pasividad y este sea el maravilloso resultado de un abrupto despertar. En cualquier caso, es tan raro volver a mi ciudad natal después de tanto tiempo, y sin saber exactamente que me motivó a venir que continuó caminando sin rumbo hasta que empiezo a reconocer las calles.
No está exactamente como la recuerdo pero tampoco tan mal como me imaginé, de hecho, está bastante decente y asumo que es normal ya que por lo poco que logro ver me parece que hay personas viviendo allí. No es algo particularmente agradable de ver, se supone que es mi casa y resulta que hay otros beneficiándose de ella, ya pudieran al menos pagar renta con lo bien que me caerían unas monedas extra. Ya en serio, ahora dónde me voy a quedar. ¿Una posada?. Maldición, las detesto, están llenas de pulgas y sujetos raros que siempre se obsesionan con mis cosas y tengo luego que dejar todo botado huyendo a la madrugada porque no quiero que se me inculpe con el cuerpo que amanecerá la mañana siguiente. Además, que las mantas de esos lugares siempre me dan comezón, por lo que duermo poco y a veces creo que es mejor hacer como Signum y dormir en el suelo que es duro, húmedo, mosquitos zumbando toda la noche y creo que prefiero la comezón.
Bien, si mi memoria me sirve de algo hay una posada a un par de calles, no es que sea el lugar más elegante claro está pero con el limitado por no decir casi nulo presupuesto que tengo ahora es lo máximo que puedo pagar.
Empieza a oscurecer, creo que comeré algo antes de ir a recluirme en ese lugar. No he probado bocado desde esta mañana, contando el queso duro con el que me tocó conformarme pero bueno, Nanoha siempre dijo –y continua haciéndolo– qué no debo ser tan mal agradecida porque habrá personas que no tiene nada que comer, y aunque a mí no me importan esas personas imaginarias no quiero recordar sus incontables regaños.
Un momento, ¿no es esa la casa de mi buena amiga?, y mira mi suerte aún tienen su panadería aunque la última vez que estuve por aquí recuerdo estaban planeando convertir el lugar también en una posada. Hora de aprovechar que soy la amiga de su hija menor a la que acabo de recordar creen está muerta. ¿Es que acaso no puedo tener un poco de suerte?... Ya que, me pondré la capucha y mantendré mi bello rostro escondido, no diré anda que pueda resultar sospechoso compraré una tarta o algo y ya mañana me las arreglare para conseguir algo de oro.
No han hecho mucho para mejorar el lugar, está casi igual que como lo recuerdo aunque sus padres si lucen un poco más mayores. Más bien, acabados; supongo que han tenido una vida difícil desde que Nanoha murió. Porque a nadie le gustan los traidores y estoy segura que muchas personas dejaron de visitar el negocio por eso, pero muy seguramente será por su perdida que la financiera. Me pregunto si no es tan mala idea decirles que su hijita no está muerta y que tampoco es culpable de lo que la acusaron. Supongo que sí. No es como si lo que yo puedo decirles sea de ayuda, es decir: cierto que Nanoha no mando asesinar esos prisioneros, pero creo que eso ya lo saben porque su hija es demasiado buena para hacer algo tan terrible y no creo que andar con su amada Fate-chan sea lo más seguro que ha hecho desde que aprendió a gatear.
Ese es otro de los tantos asuntos que me intrigan. No tenía idea, ni me imaginaba que Nanoha fuera así. Es decir, no me incomoda que a ella le guste lo que le gusta pero tampoco estoy precisamente saltando en una pierna, pero es que me preocupa porque se va a enamorar como una de esas niñas de los cuentos que le gustaban cuando tenía nueve, solo que Fate-chan está muy por fuera de su alcance y además es rara. Por no mencionar todo el asunto que es una diosa. Y que todo este asunto de ir por las baratijas estas fue por su maravillosa influencia, para lo que estoy segura hay alguna razón y también que será peligroso. Pero por mucho que aprecie mi vida demasiado para arriesgarla por una desconocida –diosa o no–, si esa testaruda está involucrada y decide ir, me temo que no me será tan fácil desentenderme del asunto así que indirectamente está poniendo en peligro mi preciado cuerpecito. ¿Qué no le basta con el sacrificio de mis cacerolas?. Bueno, el punto es que Nanoha se va a enamorar de esa rubia Valkiria –si no es que enamoró ya– y para cuando esto termine, si es que vivimos, va a quedar peor que Yuuno cuando le dijo que siempre no porque era su mejor amigo, su mentor y quizá como su hermano.
Ya pensaré en eso más tarde, por ahora lo único que quiero más que una cama cómoda y calientita es una cena deliciosa y calientita también. Incluso puedo tentar al suerte y aspirar a un baño tibio. Bien, espero que los padres de Nanoha hayan tenido éxito y el lugar sea también posada. Conociéndolos no tendrán precios más que justos para que viajeros sin mucho oro como yo podamos tener una buena noche de descanso. Así que, entremos.
–Buena tarde.
Vaya que es idéntica a su madre.
–Buena tarde.
Qué casi nunca sea amable no significa que no sepa cómo serlo. Apuesto que esas dos estarían mirándome como un bicho extraño en este momento.
–¿Desea una habitación, comer algo?
–Sí, los dos, por esta noche por ahora.
–Muy bien son veinte piezas con la cena. Cinco más con el desayuno de mañana.
Tal como pensé un precio justo para gente con poco dinero. Hay que reconocer que ese espíritu caritativo, generoso y justo de mí querida amiga es cosa de familia, quizá también su manía por regañarme por todo lo que hago o no, o por mis métodos tan radicales como les suele decir cuando no desea ofenderme. Porque claro que sé lo que piensa en realidad, pero por un lado es demasiado buena para ser tan directa; y por el otro, como me quiere tanto aspira que un día su constante parloteo surta efecto y cambie mis maneras para mejor. Sinceramente no creo que eso pase pero la dejo soñar que si, si eso la hace feliz.
–Tome asiento por favor, en un momento le serviré la cena y luego con gusto la llevaré a su habitación. Estoy segura que está cansada por su viaje.
–Sí, un poco.
Me duelen las piernas no lo niego.
–Si no es atrevido preguntar, ¿qué la trae a la ciudad?
Esa es una excelente pregunta de la que me encantaría a mí conocer la respuesta. No puedo decirle la verdad, porque se escuchará como una mentira o pensará que he perdido la razón y entonces –¿por qué parece que estoy considerando hacerlo? – debo inventar algo creíble pero no demasiado comprometedor. Oh ya sé, soy comerciante de paños y he venido por algunas cosas que necesito porque he escuchado de la fama que tiene en esa particular actividad comercial, si pregunta más soy de Artolia y ya veré que más toca inventar en la marcha.
–Soy comerciante de linos, escuché que aquí fabrican madejas de altísima calidad.
Sonríe. Acomoda un par de recipientes con sal y creo que ese de allí es picante sobre la mesa.
–Espero que no se decepcione. Últimamente los viajeros prefieren evitar entrar en la ciudad y los comerciantes abastecerse en las villas cercanas.
Así que algo raro pasa.
–Disculpe ya estoy de nuevo hablando de más, iré por su cena.
Extraño. Midchilda siempre fue una buena ciudad para vivir, descontando, claro, cierto tipo de personas y el clima. Que recuerde la ciudad mantenía tratados y acuerdos con todos los aliados, también el ejército era bastante decente por lo que gozaba de cierto respeto. Y siempre decían que el Rey era un hombre honesto, pero no se hablaba tan bien de su corte, entre ellos su hijo. No me consta, porque no hay manera que alguien como yo este mezclada con la realeza –aunque si tomamos en cuenta que soy descendiente de la momia, que hace muchísimo tiempo fue soberano de una nación que ya no existe, pues resulta que siempre si soy–, pero existía el rumor que el príncipe se pasaba día y noche de fiesta en fiesta con compañías de dudosa reputación y que le importaba poco o nada que sería él quién sucedería a su buen padre algún día. Quizá ese día llegó, por lo que la ciudad parece que se está hundiendo.
En fin, lo que realmente me interesa a mí es descubrir porque me dio por venir hasta aquí. Aún tengo la sensación que es dónde debo estar pero por mucho que pensé durante el camino no se me ocurrió nada sensato. Al principio, creí que quizá tenía que ver con Nanoha, pero luego la energía se hizo más obvia y entonces pensé que tiene más sentido si está relacionado con el libro. Pero es un libro, que he llevado conmigo por años y no tiene sentido que ahora le dé por manifestarse así. También he intentado conectar con eso que ha estado conmigo desde el incidente que me hizo ser lo que soy hoy en día pero no me responde, así que había decidido no complicarme más con el asunto y dejar que fluyera a su propio ritmo pero ahora la curiosidad está acabando mi poca paciencia.
–Aquí está. Lo preparé yo misma. Espero que sea de su gusto Señorita.
–Hayate…
Oh maldición.
Al parecer no ha pasado nada. Solo sonríe, hace una reverencia leve y va hasta el mesón dónde corta unos generosos trozos de pan y regresa.
Admito que puede ser solo el hambre, pero este estofado se ve delicioso. Pero tendré que conformarme con revolverlo durante un rato, está muy caliente y lo que menos quiero es quemarme. Además huele muy bien, tiene setas, algunos trozos de carne y creo que esos son nabos, pero por los dioses, esos nabos seguro que saben a gloria. Y ni hablar de la salsa, si nada más con el aroma siento que se me hace rápidamente agua la boca. Es más, de haber sabido que la madre de Nanoha cocinaba manjares como estos me hubiere dado por pasarme por mi amada ciudad natal hace muchos, pero muchos años. Pero bueno, estoy aquí y pienso disfrutarlo, empezaré por la cena, ya mañana me ocuparé de buscar respuestas.
Pensando en otra cosa, hace frío. Pareciera que lloverá, de hecho si mi sabiduría no falla el invierno está próximo. No es que me encante la lluvia pero tengo buenos recuerdos cuando era niña, uno de los mejores es cuando el abuelo prendía la chimenea, preparaba leche tibia con miel y esas uvas secas que tanto le gustaban y solía pasar horas contándome de sus aventuras por el mundo. A veces, aunque eran ocasiones muy raras, me contaba sobre mis padres pero la verdad nunca he estado demasiado interesada en el asunto y ya casi no recuerdo casi nada de lo poco que me decía, ahora que lo pienso supongo que para él era difícil hablar del tema o no quería que yo me preguntara mucho por qué todos los demás niños tenían sus padres en casa y yo no.
Sabe muy bien, pero comeré despacio.
En fin, no es que deteste mi infancia. No fue la más feliz, pero tampoco puedo quejarme que jamás tuve momentos buenos porque los tuve. De hecho, no la pase tan mal. Cierto que habían unos cuantos que disfrutaban metiéndose conmigo pero desde pequeña aprendí a defenderme. Y también la llorona de Nanoha hacía lo que podía para convencerlos que buscaren otro débil para fastidiar. Lo curioso es que sus bromas, insultos y demás no me afectaban mucho que digamos, me disgustaban naturalmente pero no llegaba a tomarlos demasiado en serio como otras personas, si hasta en ocasiones parecía que era a mi buena amiga a quién le decían todo lo que se les ocurría para ofenderme. Ella preguntaba de cuando en vez si de verdad no me afectaba y por mucho que pusiera su carita de sorpresa e incredulidad la verdad es que no lo hacía. Quizá de pequeña un poco pero tenía más que ver con el hecho de que se metieren conmigo qué sentirme ofendida. Lo que ellos decían o lo que pude yo haber argumentado no iban a cambiar el hecho de que mis padres están muertos, ni me haría sentir mejor, en cambio que si les hubiere dado el placer a ellos de ofuscarme. Me siento rara. Ha de ser la comida, el ambiente, quizá hubiera sido mejor ir a otro lugar me disgusta sentirme así, simplemente no van conmigo.
Descontando mi pequeño lapso de sentimentalismo, este tiene que ser el mejor plato de estofado que he tenido en mi vida, y juro que no es solo el hambre manifestándose, en serio es delicioso…
–…y creyó que podía vencerme el muy idiota…
Soldados. Que maldición tengo que siempre me topo con alguno cada vez que asomo a algún poblado. Bueno, intentaré comer en paz, pero con el escándalo que están montando voy a necesitar mucha paciencia para…
–Oye criada, tráenos cinco raciones para mí y mis hombres.
Quizá demasiada. No es que no haya visto tipos como este comportándose así, pero no importa cuántas veces lo presencie siempre logran fastidiarme. Me recuerdan tanto al gordo ese y su pandilla de soquetes.
–Es el tercero esta semana. La próxima voy a romperle algo más al que quiera intentar, a ver si los demás entienden de una vez que conmigo no la tendrán nada fácil, no por nada me he ganado mi lugar a pulso.
Que escándalo. Compadezco a la madre de Nanoha, tener que soportar este tipo de gente en su casa tiene que ser un sacrificio enorme. Y lo peor es que apenas les ha traído sus respectivos platos se han lanzado como cerdos prácticamente arrebatándole la bandeja de las manos y por poco la han mandado al suelo. Aparto la vista y continúo comiendo con decencia. Pero mi paz no dura mucho, solo unos minutos después está de nuevo hablando y riendo a todo pulmón, de muy mala gana el sujeto le grita que desea otra ronda y ella solo asiente forzando una sonrisa para desaparecer en la cocina. De nuevo se lanzan cual jauría de perros hambrientos pero esta vez no sale bien librada y va a dar al suelo, creo que por reflejo me levanto y los miro con una pésima cara eso es seguro, pero no conviene que arme lio en este momento por lo que solo camino hasta donde se encuentra y la ayudo a levantarse.
–Lo siento mucho…
–No, el que debería sentirlo es este animal y sus hombres.
Digo lo suficiente bajo para que solo ella me escuche, aunque me mira sorprendida no hace o dice nada que pueda levantar sospecha únicamente toma mi mano y con algo de dificultad se levanta, no sé qué tan mayor será la madre de Nanoha pero es claro que ya no está para este trajín.
–¿Qué diantres crees que haces?
–Solo está…
–No te pregunte a ti, sino a ésta.
"¿Ésta?"
–Le ayudo a levantarse. ¿Algún problema con eso?
Sigo haciéndolo como si nada, escucho la silla crujir y antes que pueda hacer algo más me levanto para encararlo, aunque con la capucha no es que se me vea mucho el rostro porque se supone que debe evitarlo. Como sea.
–Extranjeros como siempre metiendo las narices dónde no les incumbe. Pero hoy estoy de buen humor, por lo que te lo diré una única vez…
¿Me está tocando?... Oh no, hasta aquí llega mi paciencia.
–Aquí no nos agradan los traidores y todos los que les ayuden comparten su castigo.
–¿Traidores?
–Desertores.
Confirma con una sonrisa victoriosa, los otros sujetos ríen estruendosamente como si acabare de contar la mejor broma del mundo, pero a mí no me hace ni un poquito de gracia.
Así que esto es producto de lo que pasó con ella. Maldición. No me incumbe, pero no puedo no hacer nada. Ella me defendió muchas veces, demasiadas quizá, y siempre terminaba metida en algún lio por mi culpa así que supongo yo lo mínimo que puedo hacer para compensarlo un poco es quitarle de encima a su madre a tipos como estos.
–Si quieres conservar esa mano será mejor que dejes de tocarme en los próximos cinco segundos.
Parpadea confundido y su agarre se hace más fuerte. Que no se diga que no le advertí.
–¡Insolente, te voy a enseñar a respetar!
–Si claro. Si tuviera una moneda por cada vez que escucho la misma estupidez sería rica.
Ya en serio, no planeo cortarle el brazo, mucha sangre y a la larga traería más problemas porque yo me voy pero la que queda para explicar que sucedió es ella. Pero nada me impide jugar un poquito con su mente, con una buena ilusión incluso puedo hacer que para su cerebro ya no exista su miembro y técnicamente si la habrá perdido, pero todos creerán que está loco y nadie le presta atención a los desquiciados.
– Fiendish Illusion
Sus compañeros ni se enteran que he dicho algo. Únicamente atinan aterrorizados a verle gritar y revolcarse en el suelo gritando y lamentándose por su brazo cercenado, maldiciendo mi nombre y pidiendo ayuda al borde de las lágrimas. Uno de ellos, el más estúpido desenvaina su espada e intenta cortarme, no puedo evitar sonreír porque este no tendrá tanta suerte. Pensándolo bien, siempre se le puede culpar de todo al pobre que ha perdido la chaveta, ya luego solo es cuestión de poner a circular un rumor e incluso por un tiempo puedo dejar alguna de mis invocaciones y que se divierta un poco con los necios.
–Soul…
–Así que es verdad, tienes muy poca paciencia y un gran mal temperamento…
¿Yuuno? ¿Pero en qué momento?
–No es que me interese defender estos salvajes, pero piénsalo bien. Solo le traerás más problemas y no creo que te gustaría eso. ¿Me equivoco?
No. Tiene razón.
Pero no puedo simplemente no hacer nada. Si le quito la maldición, entonces voy a tener que hacerle olvidar no solo a él sino también a sus compinches y me da flojera. Además, es seguro que regresarían para meterse con ella cada vez, es decir que un día de estos se les puede ir la mano con sus bromas estúpidas y algo verdaderamente malo puede suceder. La verdad, es que no deseo que eso pase pero reconozco que él tiene razón.
–De acuerdo, lo dejaré vivir pero…
Miró los cuatro sujetos que tiemblan y se alejan cuando me acerco.
–Si regresan o si por alguna razón, no me importa la que sea, cuentan lo que pasó hoy aquí me encargaré personalmente que terminen más deschavetados que él. ¿Está claro?.
Asienten aterrados. No me queda de otra. Me acerco hasta el ovillo en que se convirtió ese tipejo y con un toque más unas cuantas palabras cancelo la ilusión, se desmaya y estará fuera de combate hasta mañana pero no recordará absolutamente nada. Aunque pensándolo mejor, que tal si se les ocurre ignorar mi única advertencia, le dejaré un regalo por si eso llega a pasar. Y no meteré a nadie en problemas, será tan sutil que solo servirá para mantenerlo a raya.
En minutos lo levantan y salen del lugar aún asustados, pero solo en caso que a alguno le dé por querer pasarse de astuto e intentar abrir la boca les espera una sorpresita poco agradable.
–¿Qué estás haciendo aquí, Yuuno?
–Es bastante obvio, esperaba que llegaras.
¿Qué?
–Fui yo quién te trajo hasta aquí. Reconozco que no fue tan fácil como creí, es un rastro de energía complicado de imitar pero por tu presencia creo que ha sido todo un éxito.
Muy astuto. Ya arreglare cuentas con él. Con su desagradable presencia ha hecho que me olvide de la madre de Nanoha, pobre está asustada aunque me mira más con curiosidad.
–Yo la conozco…
–Sí, me ha visto antes cuando era pequeña.
Yuuno toma asiento en una de las mesas y sonríe.
–Momoko, es Hayate Yagami la amiga de Nanoha. La niña que siempre andaba metiéndose en problemas…
–Oh si, como pude olvidarlo. A Nanoha le disgustaba mucho cuando los otros niños se metían con usted, y aunque no era muy fuerte siempre terminaba metida en problemas ella también por defenderla…
–Sí. La misma mala influencia. Me disculpo por el espectáculo. Aunque no me arrepiento y lo volvería a hacer. Por cierto, ¿Por qué deja que la traten de esa manera?
No responde, camina hasta la mesa y me mira.
–Lo siento mucho pero Nanoha ya no… por si ha venido a buscarla.
No yo no, sé que no se mi asunto. No soy yo quien debería darle la noticia pero tampoco tengo el corazón tan endurecido para no decírselo cuando pone esa cara tan triste. Nanoha es una gran persona, pero creo que pudiera tener un poco de consideración con su propia familia y hacerles saber que está bien, viva por lo menos. Pero en cambio está completamente entregada a lo que sea que hace con esa Valkiria, digo, es mi amiga la poyo en sus locuras así como ella cree en mí solo que… ni siquiera sé que pasa conmigo de repente me siento tan considerada, tan buena es horrible. Aun así, haré de bocona y posiblemente me arrepienta después.
–Nanoha está bien. Y tampoco hizo nada de lo que la acusan.
Se acerca y casi me salta encima.
–¿Nanoha está viva?
–Sí, anda por… ahí. La vi hace unos días. Se ve bien, un poco delgada.
–Pero entonces, ¿por qué no ha venido? ¡Shiro no está bien, no ha sido el mismo desde que nos dijeron que murió!
Sabía que era pésima idea. ¿Qué le puedo decir? ¿Que su querida hija no se ha acordado que existen porque está embelesada con una diosa?
–Momoko yo también la he visto, se encuentra bien. Pero es demasiado peligroso que regrese, no lo digo por ella porque estoy seguro que puede cuidarse muy bien de sí misma, pero Shiro y usted seguramente se verían en problemas si se llegare a saber que Nanoha estuvo aquí y no la reportaron al comando.
Bueno, Nanoha no dijo nada de haber estado también con este tipo. ¿Es que él también tiene una de estas cosas?
–Su muerte fue una mentira que elaboraron para no admitir que escapó. Pero le aseguro, Momoko, que Nanoha es completamente inocente, estoy seguro que usted tampoco podía creer que hubiera hecho algo tan terrible como de lo que fue acusada.
–Por supuesto que no. Ella no sería capaz pero… tengo que ir con mi esposo él necesita saberlo.
Y se va corriendo.
Entonces Yuuno me observa caminando ya hacía la puerta. Parece que tampoco hoy tendré una merecida noche de descanso. ¿Qué le pasa al mundo? ¿Es demasiado pedir una, solo una, noche de paz y descanso? Una vez fuera detiene el paso y colocándose a mi lado empieza a hablar.
–Hay un lugar dónde podemos hablar. Será mejor si mantenemos silencio hasta llegar, no es bonito pero están todos muy ocupados bebiendo para prestar atención a que hacen los otros.
Seguro que es una de esas tabernas que detesto, pero sí me interesa saber la razón por la que se tomó la libertad de tenderme una trampa. Así que lo sigo el silencio tal como pide.
Llegamos a una casa bastante destartalada y al entrar es una sola estancia amplia, Yuuno le da un par de monedas a una mujer y nos conduce hasta una mesa algo apartada de los borrachos que se pelean por una de las prostitutas del lugar. ¿Es que están ciegos? Para empezar hay un montón, hay un par como aceptables por allá y creo que el objeto de la disputa tiene edad para ser mi abuela. Por los dioses que los hombres tiene mal gusto.
Tomamos asiento.
–Bien ¿Por qué estoy aquí?
–Directa. Me gusta eso en las personas. Verás Hayate, necesito tu ayuda para obtener algo que necesito del castillo.
–Así que ahora te has convertido en un ladrón. Tratándose de ti supongo que no es sorpresa pero, ¿Por qué habría yo de ayudarte?. No me digas que piensas ser generoso y compartir el botín porque ya te digo una única vez que no estoy interesada.
Ríe. Llama una de las camareras y pide algo para tomar, pero antes de irse dejan lastimando mis bellísimos ojos con un espectáculo deprimente.
–Qué cara.
–Me largo…
–No, espera. Supongo que alguna vez has escuchado hablar de la piedra filosofal.
Es difícil que alguien no.
–Bueno sucede que no es un mito, es real y la tengo en mi poder. De acuerdo a la lo que se dice la piedra filosofal posee todo el conocimiento del mundo, quién la posea será sin duda el más sabio y tendrá el poder para hacer prácticamente todo lo que ambicione. Resulta que no es verdad. Hay mucho si, pero no todo y justo lo que necesito en este momento no se encuentra allí.
Que la piedra filosofal es real me lo creo. Sería muy necia si con todo lo que he visto los últimos días me negara a aceptarlo, pero incluso si es así, ¿qué es lo que Yuuno busca que el artefacto, que supone tiene todas las respuestas, no ha logrado proveer una?. Asumiré que es algo muy, pero muy, raro y por tanto peligroso. La única razón por la que toleraba a este sujeto era por la amistad que él y Nanoha tenían, o tienen aparentemente, pero ella no lo mencionó y tampoco estoy segura que sea buena idea ayudarle a robarse lo que busca. No es que me sienta de repente cobarde, pero tampoco me emociona la idea de tener la guardia real de Midchilda buscándome en los caminos y poniéndole precio a mi cabeza, a lo mejor ese incidente hace años ya se les olvido y de lo que menos tengo ánimo es de convertirme en un personaje buscado nuevamente.
–Bien. ¿Qué buscas?
–Un libro muy raro, solo hay un puñado en todo el mundo y el más vulnerable está en la biblioteca privada del hechicero jefe de la corte. Dudo que ese pigmeo ignorante y presumido sepa el valor que ese texto tiene pero aun así lo mantiene bien custodiado.
Aquí hay algo raro.
–No me tomes por tonta Yuuno. ¿Para qué me necesitas exactamente? Más importante: ¿qué gano yo con ayudarte a robar ese tomo?
–El hechizo para inhabilitar las maldiciones y trampas requiere dos hechiceros poderosos. Se lo pediría a Nanoha pero me temo que está algo ocupada en este momento.
–¿Cómo si ella te fuera a ayudar?
En ese momento llega la mujer con el pedido y al irse, Yuuno ríe dando un trago a lo que sea que trajo ella.
–Te sorprenderías lo que Nanoha es capaz de hacer por su Fate-chan.
Si no hubiera aparecido de repente, llevada hasta el desierto en busca de una catacumba llena de trampas y una momia que por poco nos mata, y durante todo eso no parado de hablar maravillas de Fate-chan no creería que hay chance. Aun así, no me termino de convencer.
–Te puedo enseñar un par de cosas a cambio de tu ayuda. Uno de mis mejores trucos: aparecer.
–Interesante propuesta. Pero creo que voy a pasar de todas formas.
–No tienes que responder ahora. Piénsalo esta noche y mañana me das una respuesta, positiva espero. No somos grandes camaradas pero lo hago por una buena razón.
–Me iré a la cama. Bonito lugar, me pregunto si sueles venir aquí a menudo parece que esas dos de allá te han echado el ojo, me iré antes que los míos sufran de nuevo.
Regreso a la posada y están allí los padres de Nanoha. Al parecer no voy a dormir nada.
-.-.-.-.-.-.-.-
–Las festividades en Midchilda nunca me gustaron, pero admito que son bastante útiles.
Para escabullirse dentro de un castillo bien custodiado si que lo son. Todo el mundo, o bueno, casi todos (porque aún quedan uno que otro guardia) está en las calles celebrando otro año más desde la dichosa fundación. Solo tenemos que pasar la guardia del pasillo y estaremos dentro.
Con cuidado caminamos pegados al muro, Yuuno asoma muy lentamente y los pone a dormir. Reconozco que sabe trucos interesantes, efectivos y útiles pero aún no me agrada. Sé que me hay algo que no me ha dicho con respecto al libro que quiere robar, existe la posibilidad que todo lo que dijo sea mentira; pero la única forma de averiguarlo, y además intentar adivinar qué es lo que trama realmente, es ayudarle. También porque me interesa aprender hechizos de teletransporte así ya no tendré que caminar y caminar, podré llevar una vida un poquitín más cómoda incluso si me meto en algún lio literalmente desapareceré sin dejar rastro.
–Está despejado, podemos seguir. Por cierto, Hayate, el lugar está lleno de artefactos peligroso así que mantén las manos quietas y procura no tocar nada.
–El ladrón aquí eres tú, no me metas en el mismo saco con tus actividades criminales.
–Ja. Como si no tuvieras tú una larga lista de muertes y otras cosas para no considerarte a ti misma una criminal, cómo lo pones con tanta delicadeza.
Al menos no soy una vil ladrona.
Entramos. Yuuno saca velas, un par de hierbas raras, un montón de frascos extraños y un pote de sangre. Y yo acá pensando que ese tipo de hechizos estaban ya mandando al baúl del olvido.
–¿De verdad que es necesaria toda la parafernalia? Porque te digo, de haber sabido que era con rituales de hace quinientos años hubiera preferido caminar por el resto de mis días.
–No desprecies la magia antigua, querida, por muy simple que parece el encantamiento requiere catalizadores y una pronunciación como mínimo decente. Así que, como no hay tiempo para enseñarte en qué orden y cantidades hay que agregar cada cosa tu leerás.
–De acuerdo.
Al cabo de unos minutos me entrega una libreta en dónde ha escrito con claridad el conjuro para que el ritual funcione. Aunque no entiendo porque un mago de la corte colocaría un tipo de hechizo como este para proteger sus pertenencias. Supongo que debe haber una serie de condiciones –o pueda que solo una– para que la protección se active.
–Muy bien Hayate. Lee despacio.
–Entendí las primeras cien veces Yuuno.
A ver. Más vale que esto funcione.
–La barrera que aquí se ha trazado, magia antigua que se ha sellado. Con poder y deseo, con sabiduría y esmero. En lengua muerta que con viva esencia toma vida…
Traza con la sangre una montón de símbolos que no entiendo, me explicó que son runas muy comunes hace tiempo pero que todavía se utilizaban bastante hasta hace un par de siglos. Luego corta con los dedos trozos muy finos de dos tipos de hierbas que tiene un aroma poco recomendable. Me observa haciendo un leve movimiento de cabeza para que continúe.
–… a mi voluntad doblegue lo que uno ha levantado. Por cada deidad de la antigua vida, por cada corriente de magia viva…
Enciende dos velas, las coloca a cada lado de los símbolos y escribe algo justo debajo de cada una, aunque no sé ni qué idioma será el que está utilizando, luego toma unas hojas, destapa un par de frascos y esparce el polvo cuidadosamente por cada runa y palabra que ha escrito. De nuevo me insta a leer. Enciende las velas. Supongo que esta es la parte dónde termino y puede robar en paz.
– …que su barrera sea mía.
Por unos segundos la llama se torna verde, luego azul y al final se extingue con un chispeo en violeta. Las runas brillan. Luego un humo gris llena el lugar rápidamente, para segundos más tarde simplemente desvanecerse y entonces es cuando Yuuno se levanta sonriente.
–Bien hecho Hayate. Eres mucho mejor con esta clase de magia que con lo más básico en la academia.
Por supuesto que lo soy, si no lograba conjurar una bola de fuego. Era caso perdido, pero bueno, que puedo hacer jamás logré entender muy bien la elemental. Tampoco se me daba la defensiva y un completo fracaso en casi todo. De haberme quedado era seguro que no hubiera terminado ni el curso intermedio así que una de las mejores decisiones que tomé en mi corta vida ha sido esa.
De inmediato Yuuno camina hasta el estante para buscar afanosamente el libro ese que nos tiene en esta productiva actividad. Entre tanto me distraigo curioseando entre las muchas chucherías que tiene este sujeto aquí, me parece que es coleccionista más que nada. Veo muchas cosas bonitas de varios lugares del continente, incluso de las islas y también hay otros tantos que son horribles. En fin, me dijo que no toque nada, y no es porque sea la persona más obediente del planeta pero la verdad es que hay muy poco de lo que me gustaría apropiarme, eso claro si fuere como Yuuno y ahora me dedicare a hurtar. Cierto que mi situación financiera en este momento está algo ajustada pero no estoy tan desesperada, al menos no todavía, tampoco creo que en esta ciudad haya muchos interesados en comprar contrabando de la colección privada del hechicero real y como debido a mis múltiples problemas no me conviene visitar los centros de comercio solo sería carga extra que no me reportaría beneficio.
–¿Quieres darte prisa?.
–Tiene una bonita colección para alguien como él pero apuesto que no es capaz de conjurar ni una décima parte de todo lo que está aquí. Un verdadero desperdicio de conocimiento, me llevaría otro par de textos de buena gana pero en cuanto encuentre lo que he venido a buscar nos iremos. Ten un poco de paciencia Hayate nadie vendrá hasta pasada la media noche, todos están muy ocupados bebiendo y comiendo.
Sí. Ya me gustaría a mí también estarlo. Me refiero a la parte de la comida.
¿Qué es eso?. Que cristal más raro tiene un símbolo similar al que Yuuno dibujó antes. No estoy segura que sea alguno de esos, no, definitivamente es parecido pero está lejos y llena de polvo no distingo bien. No pasará nada si la tomo solo para examinarla más de cerca, vamos que es solo un trozo de cristal viejo no es como si se fuere a acabar el mundo si lo toco. Por los dioses no solo esto está completamente lleno de suciedad, también el anaquel es un desastre. Pero bueno ya lo tengo, además de la runa no veo nada extraño o especial: solo un trozo de cristal vejo y desgastado, empolvado y lleno de telarañas. No caería mal dejarle una nota sugiriéndole muy amablemente que tenga la decencia de limpiar de cuando en vez.
¿Uh? Esto está… ¿brillando?... De acuerdo, posiblemente no fue una buena idea después de todo. Mejor lo suelto y hago como que no pasó… ¡Ah!... Ugghh… ¿Qué demonios es esto?. Brilla demasiado, no puedo ver nada.
Maldición, no me siento bien. Me da vueltas la cabeza.
–¿Yuuno?
No contesta. ¿Será que no hicimos bien el conjuro, o que ese trozo de roca siempre si es peligroso?
–¡Por los dioses! ¿Quieres darme una mano no veo nada? Juro que no tocaré nada más pero necesito algo de ayuda en este momento.
Muy bien Yuuno si no piensas ayudarme, juro que cuando sea capaz de hacer algo lo primero en mi lista será darte una lección que en tu vida se te va a olvidar.
Por ahora esperaré que deje de dolerme la cabeza al menos un poco, cuando pueda ver buscaré el cristal y lo dejaré en su sitio, sea lo que eso sea no quiero nada más que ver con esa roca. Lo único positivo de esto es que he aprendido una valiosa lección: no tocar cristales engravados con runas antiguas, puede resultar en agudo dolor de cabeza acompañado por una bella ceguera temporal y dolor de trasero al caer.
Bueno parece que estoy mejor, voy a probar abrir los ojos. Despacio, demasiada luz, pero ya voy logrando distinguir algo. Si, está la puerta, un par de escaparates con cosas que no me interesa saber que sea en este momento, armaduras, sábanas… momento, eso no estaba aquí cuando llegamos. Me levanto de un brinco y hago un tremendo esfuerzo para que mi visión se normalice. Yuuno no está por ninguna parte, pero tampoco los libros, ni los estantes o los remanentes del conjuro, ni siquiera el cristal que tenía conmigo está. De hecho, este lugar no se parece en nada al que recuerdo. Se ve… abandonado.
Camino hasta el corredor, que también tiene una pinta diferente. Con cuidado logro bajar al nivel inmediatamente inferior y confirmo que es diferente también, se ve más rústico. Veo un par de guardias, pasan por un costado del lugar en que me oculto y cuando estoy segura que no podrán verme me escabullo por unas escaleras hasta el patio y por la callejuela hasta una calle llena de ciudadanos.
–¡Celebren, Celebren buenos ciudadanos de Midchilda el cuadragésimo quinto aniversario de nuestra maravillosa comunidad!
¿Cuadragésimo quinto? ¿No íbamos como para el tercer siglo?
Esto no puede ser real. Tuve que haberme golpeado en la cabeza o estar alucinando, esto es imposible. No puede ser real, está gente no es real. ¿O no?. Aunque se ven muy corpóreos quizá si intento tocarlos solo se van a desvanecer. Estiro mi mano para alcanzar a uno de los sujetos, está tan ocupado brindando que no se entera de nada y lo peor es que no se desvanece como creí, es real. Al menos para mí, porque puede ser una ilusión y solo estar en mi cabeza. Seguro el ritual ese no fue suficiente para desactivar todos los conjuros que dijo que había en ese lugar, por lo que al tocar esa roca active accidentalmente este hechizo.
Muy bien Hayate lo primero que harás será calmarte, desesperarte y entrar en pánico como una campesina cualquiera no ayudará en nada. Lo que necesito es buscar un lugar tranquilo para ensayar algunos conjuros a ver si puedo deshacerme de esta molesta ilusión yo misma, o esperar que Yuuno no huya como el cobarde que es y me deje así. Ilusión o no están llenas de gente por todas partes celebrando, así que si me alejo un poco y me escondo entre los árboles que colindan al sur quizá pueda liberarme.
Aunque debo reconocer que para una ilusión hay detalles muy bien cuidados, como la brisa y el aroma. Además no veo nada realmente extraño. El tipo de maleficios que utilizo tienen un objetivo bastante específico, pero me confunde esta ilusión, de hecho, los árboles, el pasto húmedo que roza mi capa al caminar y el aire que respiro se sienten tan reales que me da un poco de miedo, pero no percibo nada extraño. Es más, para ser completamente honesta se siente demasiado real. Claro esa es la idea, que se sienta suficiente real para engañar los sentidos e intelecto haciéndote pensar que todo lo que ves es genuino, pero el pánico si que lo es. Solo que no me siento ni un poco asustada solo molesta de caer en un truco tan elemental y también enojada conmigo misma por no prever que a la primera señal de peligro Yuuno huiría dejándome abandonada a mi suerte.
Hace frío.
–Malditos elfos, detesto cuando tienen razón.
¿Quién es ese?
–Aunque esperaba alguien con mayor presencia, sin ofender.
Ya en serio no me ofendo, a muchos les parece un excelente comentario. Sé que físicamente no tengo mucho en el departamento de intimidación pero una vez que me fastidies lo suficiente te darás cuenta de dos cosas: la primera que fue una pésima idea y la segunda, no, espera no creo que tengas tiempo para llegar a una brillante segunda conclusión, pero qué estoy pensando, es una ilusión, ya se había tardado en aparecer algo para distraerme. Simplemente lo voy a ignorar y darme prisa con un conjuro para deshacer el hechizo.
A ver, esta mojado pero no hay de otra hay que sentarse y concentrarme.
De hecho está mojado, de hecho está muy mojado. Es tan raro la vez que se me ocurrió la maravillosa idea de noquearme a mí misma con uno de mis conjuros, estaba demasiado ocupada huyendo de algo que prefiero no recordar como para fijarme si me sentía realmente mojada, porque llovía a cantaros y luego me caí. Pero no creo que se sintiera así de realista, o solo es porque el miedo realmente te domina y no tienes cabeza para detallar las pequeñas cosas. En todo caso cuando eres víctima de tu propio conjuro es más sencillo, no es necesaria una gran cantidad de energía para liberarse pero sí necesitas saber cómo hacerlo.
Tengo que concentrarme.
–Vamos chiquilla levántate y ven conmigo, hay alguien que me pagará muy bien por llevar tus posaderas lo más pronto posible con ella.
Reconozco que por un segundo había olvidado ese detalle.
–Vamos, no tengo toda la noche y esos tipos se pondrán como locos pasada la media noche…
Vamos Hayate concéntrate, ignora al molesto sujeto y haz lo que tienes que hacer. Mientras estás en este lindo lugar que no existe, el bueno de Yuuno te abandona para que los guardianes te atrapen y seguramente si no despierto pronto me colgarán sin que pueda hacer absolutamente nada para salvarme.
–¡¿Oye, me estás escuchando?!
Intento no hacerlo.
Siento que se acerca, abro los ojos y su rostro está a centímetros de mí. Realmente me molesta.
–Ustedes son tan presumidos. Solo porque tienen esas baratijas se creen mejor que el resto de la humanidad…
Si claro sigue… momento…
–¿Qué dijiste?
–Así que hablas. Eso es genial pero en serio no tengo tiempo para perder, la elfa dijo que debías venir conmigo y honestamente no pensé que habría nadie en este lugar pero resulta que aquí estás, no que me interese qué quiere contigo o qué demonios pasa con sus traseros. Mi trabajo es llevarlos hasta allí.
¿Elfa?
Esto es una locura pero…
–¿Quién eres?
–Eso que importa. Pero si no te apresuras y subes por las buenas a ese corcel tendré que llevarte por la mala.
–Créeme, no te conviene hacerme enojar.
Se aleja riendo.
–Si recibiera una moneda por cada vez que escucho la misma tontería sería rico.
¡Ey! Se supone que yo digo eso. De acuerdo, ilusión de verdad necesito despertar y estás molestándome, así que de alguna forma tendré que deshacerme de tu muy molesta presencia para poder continuar canalizando mi energía en paz y evitar que mi bello cuello se rompa en una horca cualquiera.
–Bien…
–¡Soul Taker!
A pesar de mi rápido movimiento logra esquivar. O eso es lo que parece. No es de verdad pensara que iba a funcionar un producto de mi imaginación no tiene un alma que tomar pero bueno…
–Eso estuvo cerca, no lo niego. Ha sido un excelente disparo. Ni idea que pretendías hacerme con eso pero ahora es mí turno.
¿Uh?
Se lanza al suelo y da un giro bastante raro, ¿Qué pretende?. Como sea no tenga tiempo para lidiar con estas… ¿Qué…?.
Tengo algo en la pierna, parece una aguja de algún tipo. Intento tomarla con mi mano derecha pero la siento entumirse en cuestión de segundos. La levanto por instinto e intento inspeccionarla mejor. No estoy enfocando nada bien, mis dedos no parecen responder y… mis piernas tampoco. Caigo al suelo por completo incapaz de moverme, escucho el eco de la hierba al acercarse y sonríe.
–Magos, siempre creen que por tener esas habilidades son invencibles. Pero no hay nada que una buena dosis de veneno no pueda solucionar. No te preocupes no es letal, no me pagan por cadáveres y tampoco trabajaría para ellos si ese fuera el caso.
Aún puedo escucharlo con claridad.
Creo que voy entendiendo un poco mejor porque cada vez que le lanzo un maleficio como este a alguien gritan, chillan y se arrancan los cabellos como desesperados, no soy cobarde ni mucho menos, pero tampoco hacer como que no me pasa nada y fingirme fresca como una lechuga en verano. Tengo miedo, la sensación de mi cuerpo entumecido e inmóvil es demasiado real para negarlo. El aroma de la hierba, el frío de la noche e incluso este sujeto son tan pero tan reales, que de no tener la certeza, estaría en serio asustada. Sin embargo, lo único que debe ocuparme en este momento es lograr romper este maleficio rápido. No tengo tiempo para perderlo si deseo vivir muchos años más.
–Bien ahora a Hyjal. Uff, no pesas tanto como los otros dos. Bien que se le hace, habrá que usar ese amuleto. Además, la alta sacerdotisa dijo claramente que debía llevarte de inmediato con ella.
¡Oh por todos los dioses juntos! Ni que me hubiere intimidado tanto para que ahora se aparezca en mis… como sea, ahora sí parece que me voy a desmayar… no me siento nada bien.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
–Tienes que buscar un equilibrio, dejar que la magia fluya pero concentrarla lentamente para lograr regresar. No debería ser tan difícil, dado que no perteneces a este lugar el vacío que dejaste debe ser suficiente…
Créame que de verdad estoy intentando con todas mis energías, pero no entiendo todo ese asunto de las corrientes mágicas y las fuerzas naturales. ¡Demonios, recién me entero que la magia es una fuerza natural!. Además, si estos tres ancianos son los magos más expertos y sabios de entre ustedes, por qué me toca a mí hacer todo el trabajo. Ellos solo están allí, sentados haciendo como que se concentran porque en las tres horas –como mínimo– que llevo aquí sentada no he percibido gran cambio, es más, la leve alteración que logré captar proviene de mi pobre intento de canalizar. No es que no desee irme, por el contrario, lo único que me gustaría más que regresar a casa es hacer como que no ha pasado nada y seguir con mi rara existencia.
Es que de verdad es increíble lo que ha pasado en tan poco tiempo. Hasta hace unas semanas no era más que una de los muchos cuya cabeza pagaría muchas rondas en un bar, pero eso era algo a lo que estaba ya acostumbrada, no era tan terrible. Luego, cierto día quise tomar un atajo para terminar perdida en un bosque y toparme con un grupo de elfos pretensiosos, deshacerme de ellos, toparme con Signum, viajar metiéndonos en líos porque así es un día normal en mi vida. Luego, cierta mañana nos topamos con Nanoha, a quién no veía desde que haría cinco o siete años para que me dijera que estaba allí porque necesitaba mi ayuda, qué digo, nuestra ayuda en algo que no quiso decirme hasta que no tuvo otra opción. Resultó que ahora se dedicaba a asaltar tumbas, o eso creí, hasta me pareció divertido. Pero no fue eso, digo, si íbamos a asaltar una tumba pero una que estaba llena de tramas y acertijos, una en que estaba encerrada una criatura muy extraña y que para completar casi nos pulveriza de no ser porque Fate-chan, la Valkiria que Nanoha no dejaba de mencionar (de babear en el proceso y que yo estaba convencida no era más que un producto de su imaginación), apareció para salvar nuestros pellejos. Por si eso no fuera lo suficiente extraño, resultó que estábamos allí por una baratija cuyo nombre es Schwertkreuz y que es nada menos que una de las siete Flame Jewel, las mismas que se supone usaron hace ni sé cuánto tiempo en una guerra de la que poco me enteré. Y finalmente, a dicha baratija le pareció que yo era genial para llevarla al cuello, además de eso mi familiar no-muerto más cercano resulta ser una momia.
Pero eso es relativamente normal, incluso insignificante, la sola idea de volver a ese agujero me parece de lo más encantador.
–Puede que necesites descansar un poco. Si deseas comer algo por favor hazle saber a alguna de las doncellas y ellas se encargaran de llevarte alimento.
Claro, porque ya me explicó un montón de veces que no es una buena idea para alguien en mi posición caminar por ahí. No sé qué mal pudiera hacer. La verdad estos elfos han sido muy amables conmigo y no me apetece hacerles daño, creo que ellos también tienen gran reserva conmigo por lo que dudo mucho que logren fastidiar mi poca paciencia.
–¡Mi señora!
Un joven llega agitado, mira a la sacerdotisa, luego a mí y no dice nada más. Ella parece entender que no se decide a comunicarle lo que sea que lo trajo con tanta urgencia, seguramente debido a mi presencia, y yo finjo que no me interesa lo que sea que tenga para decirle, pero con el hervidero que ha sido este lugar desde que llegue no puedo menos que sentir curiosidad y tener la certeza que está relacionado con el incremento de seguridad.
–Venga conmigo Hayate.
El elfo se sorprende pero rápidamente cambia de expresión. Sigo a la elfa y antes de llegar a una habitación amplia me hace una seña para detener la marcha.
–Espere aquí.
El muchacho me mira algo cohibido, luego la sigue y al cabo de unos segundos de completo silencio por fin escucho su voz.
–Valkiria…
–¿Dónde está?
–Me temo que ha llegado tarde, ella partió hace bastante e infortunadamente no sé en qué dirección o hacia donde se dirigía.
De nuevo hay silencio absoluto. Luego, el eco de pasos y algo más distante vuelvo a escuchar la voz de Valkiria.
–Me encargaré personalmente de ti cuando regrese…
–No esperaría menos…
A ver, creo que me pierdo. ¿Acaba de amenazarla?. Porque estoy segura que es ese el tono de voz que se utiliza en esos casos pero, es un poco más grave de lo que recuerdo o es que no recuerdo bien porque he cruzado como dos palabras con ella y…
–Por favor, Hayate regrese a su habitación es imperativo que descanse mañana a primera hora la enviaremos de regreso a su tiempo.
–Bien.
Ordena al elfo para que me lleve hasta mi habitación. Ya en soledad puedo dedicarme a pensar de nuevo.
Aunque la verdad es que si estoy cansada, no pensé que hubiera algún tipo de magia que verdaderamente pudiera dejarme sin energía en tan poco tiempo, si solo lo intentamos un par de veces y siento el cuerpo como si hubiera estado durmiendo sobre una roca por días. No sé, quizá si estoy haciendo algo mal por lo que no logro canalizar mi magia para que mi deseo de regresar sea lo suficiente fuerte para servir como catalizador junto a la energía de ellos, o quizá mis motivos para hacerlo sean los débiles. Regresar solo porque no pertenezco aquí seguro que no es la mejor razón pero a decir verdad es lo que he estado pensando todo el tiempo, porque nunca he sentido que verdaderamente lo haga en ningún lugar.
Llevo acostada un buen rato pero no creo que pueda dormir, este ambiente me afecta y me hace pensar de más. Creo que mejor doy una vueltecita por ahí, un par de hechizos sencillos serán más que suficientes para sacarme de aquí sin que nadie lo note.
¿Regresar? De verdad quiero volver, no me gusta la idea de quedarme atascada en el pasado, incluso si me quedo aquí con los elfos –suponiendo que la idea no les parece tan terrible– no creo que viva lo suficiente para alcanzar mi propio tiempo lo que viéndolo desde cierto punto de vista es hasta cómico. Ya me imagino, una lápida en algún lugar vistoso que rece mi nombre y las fechas en que nací y morí. Seguro que más de uno se rompe la cabeza pensando cómo es eso posible o solo asumen que alguien lo escribió mal. En fin, no me puedo quedar aquí solo porque no me siento cómoda allá. De momento mi mejor razón para hacerlo es que esta magia me hace sentir muy extraña, casi no parece que fuera yo. Estoy pensando demasiado en cosas que de estar en Midgard ni me detuviera a considerar dos segundos.
–Eh…
–¿Qué demonios…?
Es una elfa, en medio de los matorrales de este jardín y esta…
–¿Desnuda?.
–Ah… que observadora.
Sonrie y aunque me molesta, no puedo evitar mirarla con atención. No le distingo el rostro, demonios, tengo que dejar de… mirarla. Si dejar de mirarla. Aja pero antes de eso…
–Parece que a alguien le pareció divertido esconder mi ropa.
–¿Quién es su sano juicio estaría a media noche desnudo en un jardín?
Maldición. Dije eso en voz alta, se supone que era un pensamiento cerebro traidor no tenías que darle la orden a mi boca traidora para que pronunciara nada de eso.
–Hay un pequeño lago artificial cerca, suelo venir a nadar un poco.
De nuevo una sonrisa. No sé, pueda que sea la magia esta pero me estoy sintiendo rara. Ya no mires abajo Hayate. Fija la vista en esa… en su cara al menos. Hay que hacer algo con la tentación. Le daré mi capa.
Sin perder un segundo –más por mi bien que el suyo– me desprendo rápidamente de la capa de viaje y sin demasiada delicadeza se la entrego. La toma, sonríe con mayor propiedad y se cubre lo mejor que puede con ella, es cuando levanta su cabello que noto como en efecto esta mojado y que las gotitas de agua bajan por su rostro perdiéndose… por ahí. Pésima idea, piensa en otra cosa.
–Dudo mucho que la alta sacerdotisa sepa dónde está. ¿No es mejor si se queda en su habitación?
–Ese es justo mi problema, jamás se me ha dado bien seguir órdenes. ¿Planea llevarme usted misma?
Ahora ríe.
–No, ese no es mi problema. Yo pienso regresar a nadar un poco más. Me gusta más cuando hay luna pero últimamente… cualquier momento está bien.
Gira sobre si y avanza un par de metros. Por alguna rara razón yo solo atino a quedarme quieta y la observo alejarse, hasta que su movimiento cesa y habla pero no voltea.
–Si decide quedarse o si fallan al enviarla a casa… vuelva mañana a esta hora y le regresaré su ropa.
–¿A casa?... no estoy segura que es así como lo pudiera llamar.
Ahora gira lentamente y camina hacia mí. A medida que se acerca puedo distinguir un poco las facciones de su rostro, parece bastante guapa, descontando lo que… ¡No!. Involuntariamente doy un paso atrás aterrada. Ella no nota y se congela en su lugar, parece pensarlo un poco, sonríe y termina de acortar la poquísima distancia que nos separa.
–Vaya, no pensé que una orgullosa y poderosa portadora de una Flame Jewel pudiera estar tan asustada de mí.
¡Cómo no! Pero claro no pienso aceptar que lo estoy.
–No estoy asustada, es que me ha recordado a alguien y era imposible eso es todo. ¿No se iba?
–Creo que ya no lo haré. Siempre me han causado curiosidad ustedes los campeones…
–Ah si, nosotros los elegidos, nacidos para…
–¿Nacidos?
Me observa y acerca su rostro al mío, me tiemblan las piernas, pero al demonio no me pienso apartar. Me mantengo firme y hasta me hago la alta, aunque con mi escasa estatura no es que se pueda intimidar a nadie, lo que ha logrado que muchos me subestimen y están muertos o chiflados pero esto no es Midgard.
–Pensé que eran elegidos, no nacidos…
–¿Cómo?
Parece dudar. Mantengo mi postura y no aparto mi vista de ella, al cabo de unos segundos sonríe y se aleja, antes de perderse por completo de vista su voz me llega serena y hasta divertida.
–Nadie nace para portar una de esas reliquias, con el potencial para ser elegidos sí, pero las decisiones que consciente o inconscientemente toman es lo que determina su elección. Es como elegir tu destino sin saberlo, sin desearlo…
–¡Ey!
Grito no muy fuerte. La veo detenerse.
Me quedo en silencio sin saber que decir. Esto es… extraño es la única palabra que se me viene a la mente pero no creo que sea la apropiada. Justo cuando me estaba resignando que el motivo por el cual había nacido y estaba aún con vida a pesar de todo era llevar esta baratija, ahora resulta que no, que he sido yo quien me lo he buscado y que hasta podía haberle dejado el trabajito a alguien más. Lo cual por supuesto sería genial ¡Si tan solo supiera que hice para que fuera yo y no otro!
–¿Qué se supone que hice yo?. No soy un héroe, no como ella. Como ninguna de las dos. No tengo madera para sacrificarme por nadie y ciertamente prefiero dormir que arriesgar el pellejo por personas que ni conozco.
–¿Y por las que conoces?
Eso es diferente. Comparar una situación en la que arriesgue ella su pellejo al lado de otra en lo que lo haga un desconocido es ridículo. No puedo poner en el mismo saco a Nanoha con un pueblerino al que en mi vida he visto, ella es mi amiga. Es como si fuera… mi familia. ¡Ah demonios, tengo que volver!. Lo próximo que puedo estar llegando a pensar es lo mucho que la extraño y que no puedo vivir sin ella. Bueno eso ya lo he pensado, ahora, pero no cuenta porque estaba pensando que debía evitar llegar a ese extremo y… ¡Maldición!
–Nos vemos…
–Hayate…
–Hayate.
Se aleja sin más. Yo me quedo allí. Terminando de procesar lo que me ha dicho.
No entiendo, no estoy tan segura de querer hacerlo, pero no me pienso quedar atascada doscientos años en el pasado porque es seguro que me voy a perder toda la diversión en el presente. Además, tengo que asegurarme de que Nanoha mantenga los pies en la tierra y la baba a raya. Así que me voy a dormir y mañana a regresar.
-.-.-.-.-.-.-.-
–Los mortales son realmente frágiles…
¿Pero cómo…? ¿Quién es esa? –Más importante– ¿En qué momento apareció? Bien no importa, este lugar es un verdadero fastidio, tengo que darme prisa y encontrar a mi querida amiga. Mi brazo esta pero de lo que se ve escuece demasiado.
–Y sin embargo, están siempre dispuestos a enfrentarse a las situaciones más extremas. Eso es… algo que no entiendo…
–A un lado. Tengo algo importante que hacer.
Me observa y sonríe. Pero no hace el menor ademán de moverse.
–Si, si. También eso. Siempre parecen llevar prisa.
En verdad que no tengo tiempo para esto. Necesito cruzar estas ruinas rápido, esa mujer dijo que el alma de Nanoha debe estar en el valle, como su muerte no fue natural lo que sea que Fate-chan haya hecho debió enviarla a ese lugar y debo darme prisa antes que los fragmentos que aún la mantienen con vida se agoten. Perdí ya bastante contra esos animales allá atrás, si deseo salvarla tengo que acelerar el paso.
–¡Bloody Dagger!
Ni se toma la molestia de esquivar, es más parece que sonríe con mayor satisfacción.
–Ah, así que eres la niña que ellos no soportaban saber con vida. Debo decir, que es verdaderamente interesante…
Genial… otra que al parecer me conoce, pero que yo no tengo la más remota idea de quién es.
-Mmmm…
Se acerca un poco pero mantiene una distancia prudente y camina a mi alrededor, me observa detenidamente y yo solo me mantengo de pie, fingiendo que el brazo no me quema como lo hace y aguantándome las ganas de correr. Por todos los demonios que ese maldito animal me mordió horrible, bueno, en parte fue mi culpa, ya sé que me acerque demasiado pero era eso o perder más tiempo.
–Schwertkreuz . Creo que ha pasado mucho tiempo desde que vi esa Flame Jewel. No te pareces en mucho, quizá un poco los ojos, el color. Por supuesto no la mirada.
–¿Quién eres?
–¿Yo?
Repite quedándose quieta al fin. Justo frente a mí.
–Pues quien soy, no es lo que realmente importa. Que puedo hacer por ti es por mucho una pregunta más interesante…
Un momento. Esto es Nifelheim, el mundo menos agradable con los humanos, el terrible lugar del que hablan todas las leyendas y canciones, referencia obligada para las historias más terribles y aparece esta… ahm ni sé qué sea… prácticamente ofrecerme su ayuda. No soy tan boba para creer que no tiene segunda intención, pero dado mi pobre estado supongo que lo más sensato será escucharla y eso, porque tampoco me sorprendería en lo más mínimo que supiera lo que hago aquí.
–Incluso pueda que el resultado sea más interesante que con él. Tu rostro… tus ojos, lo que veo en ellos me gusta más… quizá…
–Realmente no tengo tiempo para esto, ¿Qué es lo que quieres?
Mi brazo.
–Dolor… me pregunto cómo será…
Esto es ridículo.
–Bien, bien. Dime, ¿No te resulta extraño que hayas logrado avanzar en este mundo con tal relativa facilidad?
Sonríe.
"Fácil" dice, menuda burla. No había puesto ambos pies en este mundo infernal y ya había uno de esos demonios atacándome e intentando arrancarme las extremidades, luego tuve que adentrarme en un bosque que aromatizaba a todos los demonios juntos y ese rio viscoso cuyo único puente no era más que una precaria columna derrumbada; pero lo más genial fueron los huargos y esta bella mordida que me atino uno de los malditos. Pero después de eso no he tenido problemas, lo que sería muy agradable si ésta solo se esfumara y me dejare continuar con mi camino o si supiera con certeza hacía dónde voy.
–¿No has tenido la sensación de no pertenecer al mundo que habitas?, ¿de estar siempre fuera de lugar?, ¿de no encajar?
–No.
Quizá un par de veces.
–Esa arma que llevas al cuello, recuerdo cuando ella decidió crearlas. Pensó tontamente que era lo correcto, que nuestro tiempo se había acabado y que era el momento, que debíamos tomar la oportunidad… pero yo no lo pensé así en ese entonces, no lo deseaba. Sin embargo, incluso toda su bondad, existía algo de resentimiento en su corazón y me temo que esa Flame Jewel que portas es el fragmento de su alma que contenía todos sus pensamientos y sentimientos negativos, seguro que ella no imaginó que algo como eso podía suceder, mucho menos que el humano a quién le entregaría su creación se vería afectado.
Un momento. La verdad es que no entiendo la mitad de lo que habla porque no sé muy bien como es la historia de estas baratijas. A duras penas me enteré que para poder tener acceso a su poder debes tener un vínculo familiar con el portador original, y que, al parecer son algo quisquillosas para escoger quién será el afortunado. Signum no es del todo comunicativa, pero si recuerdo muy vagamente que algo de eso mencionó.
–Amentis era un humano normal, ordinario. Realmente no tenía mucho de especial, era débil y de poco espíritu. Pero era un excelente invocador, era casi como si se trasformara en otra persona cuando luchaba. Si Ysera lo hubiera sabido, jamás hubiera creado esas cosas. En fin, ahora estas aquí y me temo que…
Hace algo con sus manos, de repente a su lado un haz de luz plateada emerge y empieza a tomar forma. Parece humana… oh, por supuesto Nanoha.
–Puedo darte su alma. Puedo abrir un portal de regreso a Midgard y dejar que te la lleves…
Pero no será gratis ¿verdad? Muy bien, ni modo tendré que llegar a un acuerdo con ella.
–¿Qué quieres?
–Antes era yo que reinaba en este lugar, ellos no eran nada. Nada. Pero ahora, apenas soy una sombra de mi misma. Tu puedes darme algo que necesito para recuperar mi cuerpo y una vez lo tenga me aseguraré de hacerles pagar por cada palabra que utilizaron en mi contra.
–¿Cómo?
–Bueno, no es un trato tan terrible como lo puedes estar imaginando. Cuando él vino aquí, creí que podía utilizarlo para recuperar mi poder pero no resultó más que un fiasco, un error bastante lamentable de mi parte. No estaba listo, y en consecuencia todo lo que logre fue despertar el fragmento de alma de mi querida Ysera. Eso lo destruyo, un humano como él, no había forma de que soportara además la influencia de Akhetamen y en fin, es una historia bastante aburrida.
Está hablando de la momia ¿No?
–Bueno, llevas prisa, como todos los humanos. Ahora, ¿Quieres el alma de tu amiga o no?
Por supuesto, es lo que vine a buscar a este condenado lugar, pero no estoy muy convencida ya que hacer un trato con esta mujer sea del todo una idea razonable, y eso que me jacto de no haber perdido la chaveta aún como otras. Sin embargo, siendo realista no creo que tenga una posibilidad real de obtenerla por la fuerza, por lo que, por mucho que no me atraiga en lo más mínimo la posibilidad de terminar como el tipo momia me temo que me veré forzada a ceder a sus pretensiones. ¡Demonios, cuando Nanoha reviva la voy a matar por todo lo que te tenido que pasar por su culpa!
–A ver si entendí. No tengo idea de quién eres y supongo que tampoco me lo dirás…
–No es tanto así, ni lo has preguntado. Pero verás, sucede que tengo demasiados nombres, demasiados rostros, tantas apariencias que la verdad ya no recuerdo como lucía en un principio. No puedo responder realmente, simplemente soy. Y ahora me pregunto… ¿Cómo me vez tú?
¿De qué está hablando?
–O quizá lo verdaderamente importante es lo que yo logro ver en ti. Tu verdadero ser.
Otra que se deschavetó.
–Te pareces demasiado a tu padre.
Sonríe y me observa.
–En fin…
¿Mi padre.?
No, no. ¿Por qué de repente esas palabras me inquietan? No importa, posiblemente se trate de una trampa e intenta confundirme con sus palabras. Pero aun así, es tan extraño. Jamás en mis largos años de vida he sentido verdadera curiosidad por saber algo de ellos, están muertos, no me importa quienes fueron, que hicieron o cómo murieron. Ya no están y eso por tanto tiempo ha sido lo único importante para mí… pero ahora… no lo entiendo ¿Me está afectando este lugar?.
–Oh… él era uno de ellos, tal cual. Pero en cierta ocasión le reté a visitar Midgard y… cuando regresó era por completo diferente. No sé qué tendrán los humanos, pero ese algo, sea lo que sea realmente es capaz de transformar hasta al más extraño personaje. Aun así, no creo que llegue a entender que es lo que los hace tan especiales.
No entiendo más de la mitad de lo que dice. Y el brazo se me está entumiendo por completo.
–Escucha, no me importa quién eres ni quien dices que fue mi… padre… si puedes hacer lo que dices y darme el alma de Nanoha dime de una buena vez que es lo que quieres a cambio.
Ríe, pero fija sus extrañas pupilas verticales en mi con seriedad.
–Te daré lo que necesitas para despertar el verdadero poder de esa Flame Jewel que tienes, pero no será sencillo y me temo que si no tienes la fuerza suficiente te consumirá justo como lo hizo con Amentis.
Observo la extraña figura flotante de mi buena amiga en tanto ella se acerca a mí, de su blanquísima mano derecha bota un haz de energía verde lima, abre la palma y una esfera se forma en tanto me sonríe. Tengo un mal presentimiento sobre esto. Cierro los ojos. Creo que es mal momento para darme cuenta que por primera vez en más tiempo del que logro recordar tengo miedo.
Siento un leve escozor en el brazo, abro los ojos de inmediato y de inmediato fijo la vista en mi herida, la cual noto de inmediato ha sanado. Con mi mano derecha palpo la zona y en efecto, está en perfectas condiciones.
–¿Có…?
En un rápido movimiento la bolita de energía flotante se lanza contra mí, y mi cuerpo se paraliza. Caigo al suelo.
–Llevará unos minutos que pierdas el conocimiento. Así que entre tanto…
No puedo mover ni un solo dedo. Ni siquiera un poquito.
–Cuando despiertes, porque estoy segura que lo harás, esa mirada que llevas es verdaderamente convincente, te daré el alma que viniste a buscar. Luego te enviaré de regreso a Midgard y cuando me parezca regresarás a servirme…
Genial. Simplemente lo que necesitaba escuchar para terminar de hacerme el día menos agradable de lo que era hace un minuto. Bien, al menos ya no me duele.
–Nos veremos pronto…
Más vale… agh… me siento extraña…creo que me voy a desmayar un ratito…
–¡No!
–Pero mi Señor…
–He dicho que no, si es verdad que este hombre cometió tal crimen entonces deben existir pruebas que así lo demuestren. No puedo juzgarlo únicamente basándome en tu palabra.
Solo es una ilusión. Hay un sujeto de pie, vestido elegantemente y debo decir que es bastante joven, el otro lleva un trozo de tela en la cabeza y aunque sus prendas no son tan ostentosas si lleva un montón de joyería. Dos sujetos tras un tercero acurrucado lo custodian con lanzas enormes y unos escudos que los cubren hasta el mentón. No llevan lo que pudiera llamarse armadura, solo un par de placas en brazos y piernas.
–Muy bien. Lleven al acusado a una de las celdas.
Los dos soldados lo toman por los hombros y se lo llevan casi arrastrado. Casi me da pena el tipo.
–El señor Hrafnkell ha venido a verle.
–¿Y por qué lo has hecho esperar?
Agacha la cabeza y con una venial demasiado pronunciada abandona la habitación, una vez solo el hombre se deja caer en una silla enorme y respira sonoramente. Acto seguido se lleva ambas manos al rostro, tras unos minutos comienza a masajearse levemente las sienes.
–No ahora… tengo mucho que hacer…
Pasan varios minutos hasta que se escuchan pasos y otro hombre con una armadura entra en la habitación, lleva una alabarda enorme en la espalda. Al establecer contacto visual sonríen.
–Hrafnkell que gusto tenerte en mi humilde reino. Pensé que no te volvería a ver hasta que Shiho diera a luz, cuando por supuesto Rein y yo iríamos a visitarlos en el barco más suntuoso que poseo…
Él ríe.
–Cargado de regalos mi buen amigo o me temo que no podría dejarte llegar a puerto.
Ambos ríen escandalosamente. Con una señal abandonan la habitación por un pasillo lateral y yo les sigo. Hablan de cosas triviales, de asuntos de gobierno y de como las naciones lentamente van recuperándose de la guerra. Por lo que dice mi querido antepasado su reino no resultó tan afectado como los de la montaña y parte de la llanura oriental. Pasan un largo rato discutiendo lo que asumo son asuntos de estado. Hasta que ya dentro de un lindo oasis interior el otro hombre se detiene súbitamente y lo mira con seriedad.
–Amentis, ¿Estas bien?
–Sí… la mayor parte del tiempo. Aún me dan dolores de cabeza bastante terribles pero no te preocupes los mantengo controlados.
–Si tú lo dices, te creo. Pero ten cuidado, lo que hiciste fue demasiado peligroso. No quiero ni imaginar lo que pudiste ver en el Nifelheim pero cree cuando te digo que todos estamos en deuda contigo.
Sonríe y le da un par de palmadas en la espalda.
Ahora que me pongo a pensar un poco. Amentis luce bastante delgado, tiene unas horribles ojeras y no creo que sus ojos deban estar así de irritados. Está un poco raro, pero conserva un saludable bronceado o ¿será su color natural?. Pero más importante, porque me está haciendo experimentar estos recuerdos. No es como si los dos tengamos mucho en común. Quiero decir, aunque no luce bien su mirada es… molesta y por eso quiero significar inocente.
–En fin, solo vine porque estábamos preocupados por ti. Así que, ya me voy amigo mío. Cuídate. Si hay algo en lo que Shiho o yo podamos serte útiles no dudes un segundo en enviar un mensaje.
–Lo sé, lo sé. Pero te digo que estaré bien.
Se retira y mi buen antepasado se queda en el jardín hasta que el sol comienza a ocultarse. Observo varios hombres encender antorchas por todo el lugar, al pasar cerca todos se inclinan con solemnidad y él responde con un leve movimiento de cabeza. La verdad es que da la impresión de estar muy centrado en algo. Durante el tiempo que lo observo –aunque no creo que realmente pueda usar esa expresión porque nada de esto es real–, su mirada parece cambiar por momentos, se torna inexpresiva y hasta algo dura. De repente gira y pareciera que me observa. Eso es imposible por supuesto, pero debo reconocer que hay algo en él que ha cambiado…
¿Uh?... ¿Dónde…?
–¿Amentis?
Está de espalda, tiene ambas manos a los costados de su cabeza y murmura cosas que no logro entender. Cerca de mí hay una mujer joven, por la expresión de su rostro es fácil notar que está preocupada.
–Vete…
–Puedo ayudarte, déjame hacerlo. ¡Por favor!
–Vete.
Repite con claridad, aunque su voz tiene un matiz demasiado grave.
–Pero…
–No puedo… controlarlo… vete… te lo suplico Rein… solo vete…
Ella da un par de pasos al frente, de repente su cabello se torna blanco. De la nada aparece un libro, uno que reconozco de inmediato. Es el que encontré esa mañana en el estudio del abuelo, y que por muy mal que la pase parece jamás sufrir daño alguno. Con algún tipo de hechizo pasa las páginas afanosamente, alterna sus ojos ahora rojizos entre el texto y el hombre que ahora está de rodillas ahogando pequeños gritos. No sé qué le pasa, pero creo que es ahora cuando se pone interesante y se supone que preste atención. Tras unos segundos de búsqueda, parece que se ha encontrado lo que buscaba pero antes que pueda pronunciar palabra alguna él gira violentamente hacía ella y un haz de luz verde brillante pasa a muy pocos centímetros de su cuerpo. Su mirada agresiva es en segundos reemplazada por una llena de arrepentimiento.
–No puedo… Rein tómalos y vete. Yo… no tengo salvación.
–¡No, no! Tiene que haber alguna forma…
–¡No la hay! Fui un tonto… un gran tonto, por favor. No puedo controlarlo, solo es cuestión de tiempo…
Ella parece considerarlo unos segundos hasta que finalmente abandona la habitación. Extrañamente él sonríe. Ella no regresa. Y al cabo de un rato sus quejidos cesan cae al suelo con un golpe sordo y al levantarse su rostro muestra una mueca llena de maldad, su cabello castaño oscuro cambia rápidamente de tonalidad, y de su espalda un par de enormes alas negras rasgan la carne arrancándole un gemido de dolor pero al levantarse su risa burlona y estridente es capaz de helarme la sangre.
-Amentis…
El mismo sujeto de antes, el del nombre complicado. Estamos fuera, todo esta destruido y en llamas, él tiene una cantidad nada despreciable de heridas por todo el cuerpo pero mantiene su postura de batalla y una guadaña enorme reposa firmemente en sus manos. Su mirada es triste. Atrás de él hay una mujer con un largo vestido, y reconozco ese báculo es la misma baratija que lleva Nanoha, está llorando. A su lado hay otra mujer, una elfa con el arma que Signum ocupa ahora, la expresión de su rostro es difícil de descifrar pero parece calmada y de cuando en vez lanza un grupo de flechas envueltas en llamas que se clavan en el cuerpo maltrecho de mi antepasado. Lleva el cuerpo vendado, parece que tiene sangre seca en varias zonas pero sonríe, claro que su rostro es cruel y desprovisto de cualquier humanidad. Se aferra a Schwertkreuz.
Un número de soldados y sacerdotes espera también con varias heridas y quemaduras. La cuidad a mi espalda esta reducida a ruinas.
-Vamos amigo, lucha, no te rindas.
Amentis ríe demencialmente y una ráfaga de energía sale disparada de su mano libre directo a él. Ni se molesta en esquivar, solo interpone su arma y el ataque es disipado más la expresión que lleva permanece inmutable. Al cabo de unos segundos blande la guadaña un par de veces y un destello de energía impacta casi de inmediato con Amentis. Acto seguido la elfa invoca una lluvia de flechas incandescentes que se clavan en su cuerpo maltrecho, al parecer logran inmovilizarlo pero la criatura continua riendo e intenta liberarse.
-¡Humano estúpido!. Esto no es nada para mí. ¡Serás el primero en morir!
-Lo siento… lo siento tanto.
Es la mujer con Raiging Heart quien habla, levanta la vista al cielo, cierra los ojos y una enorme, en serio gigantesca cantidad de energía empieza a emanar de su cuerpo. Entre tanto el sujeto y la elfa continúan atacando. También los soldados se enfrascan en una perdida batalla con hordas de espectros que parecer haber aparecido de la nada.
No me cabe duda de lo que estoy presenciando. La caiga del poderosos rey Amentis ó más bien Akhetamen.
-Celestial Star
Escucho que ella susurra en el mismo momento que más lagrimas bajan por sus mejillas y se aferra fuertemente a su Flame Jewel.
¿Pero qué…?. Esta rágada de luz… ¿Viene del cielo?.
Así que esto fue lo que pasó. Pero no entiendo porque me muestra esto. A ver Hayate, creo que es hora de pensar un poco en todo lo que ha sucedido en este maravilloso viaje (Descontando lo que no aporta…): Ella dijo que me daría el poder para liberar el potencial de esta baratija, y además, me daría el alma de Nanoha, pero que si no era lo suficiente fuerte me consumiría justo como a él. Lo que claramente quiere decir, algo que por obvias razones no entiendo. ¿Qué fue lo que le hizo y más importante que es lo que va a hacerme a mí? La verdad es que no tengo opciones, lo que sea que esa mujer planee hacer conmigo es seguramente la única opción que tengo para recuperar su alma y regresar con vida. Así que, no importa si mi sentido común me dice que también yo he perdido la cabeza.
Ugh…
–Vaya, eso fue rápido…
Me incorporo tan rápido como mi entumido y adolorido cuerpo me lo permite.
–Bien. ¿Estás lista?
No.
–¿Qué es lo que harás conmigo?
–Voy a despertar tu naturaleza y te daré un extra, los humanos son demasiado frágiles para manejar ciertos tipos de magia. Tú, como un liche, podrás soportar mejor la fusión de tu alma con la esencia de un material. De esa forma el poder de la Flame Jewel no destrozará tu pobre mente y cuerpo.
Bien. De acuerdo. Qué más da. Ahora resulta que soy un liche, hasta yo sé que esos son sirvientes del inframundo. ¿Pero cómo es posible?
–Tu padre fue de gran ayuda, pero sin duda su mejor obra eres tú. Quizá también debería darle un poco de crédito a esa pobre jovencita…
Por todos los… de lo que me tengo que enterar salvándole el cuello a mi tonta y heroica amiga de la infancia.
–Bien. Esto…
Un cristal negro se materializa en la palma abierta de su mano, camina hacia mí y sonríe.
–… es para ti…
No es que tenga miedo pero…
–¿Dejaré de ser humana?
–No. Pero cambiarás, no en Midgard por supuesto. A menos que no logres controlarte y entonces…
–Espera. Él, el tipo de la visión que me mostraste… también era un…
–Amentis. Era un humano corriente. Claro, un excelente invocador y por eso fue que recibió la Flame Jewel, además que mi querida Ysera no esperaba que una de sus obras maestras tuviera un pequeño fallo.
–Entonces por qué se transformó en esa… cosa…
Levanta los hombros.
–Porque los humanos son débiles, su moral, su ética los hace criaturas extrañas. Quizá demasiado. El poder es simple: se tiene o no. Ustedes siempre han complicado algo tan sencillo como eso ligando pensamientos de rectitud que en verdad no tiene una aplicación útil. Mmm.. dime algo, si tuvieras que matar de nuevo a todas las personas que has asesinado en tu vida… ¿Lo harías?.
A todas… quizá un par no… pero ya lo hice y sí, admito que en ocasiones no era tanto el motivo como si que me parecía y punto. Es que nunca me complique mucho con eso, yo no soy como Nanoha, ella en mi lugar hubiera actuado diferente. Así que, considerando los números, dos no son suficientes para cambiar de opinión.
–Sí.
-Entonces no hay más que decir.
-¿Y se supone que no soy tan débil porque soy un liche?
-Tienes una mirada fuerte y decidida, ya has mostrado que eres capaz de hacer lo que sea para mantenerte con bien y eso es algo que rara vez es apreciado en Midgard. Pero aquí, esa cualidad me será sin duda de gran utilidad. ¿No me digas que estás asustada?.
Por supuesto que no, pero el prospecto de convertirme en una de esas cosas tampoco es que me parezca de lo más encantador. Bueno, es posible que me de un poquito de miedo pero no tengo opción. Vine por Nanoha y no puedo irme sin ella, está es la única manera en que puedo recuperar su alma y regresar antes que el hechizo de Yuuno no pueda mantener más su cuerpo. Por lo tanto, tendré que lidiar con las consecuencias de esto después.
-No lo estoy. Pero no considero que haya nada negativo en querer algunas respuestas. Por ejemplo, tampoco entiendo nada sobre la tal Ysera ó quién se supone que seas, aunque dudo mucho que me lo dijeras si pregunto.
-Tendrás mucho tiempo para preguntar lo que quieras cuando regreses.
Se acerca con un ágil movimiento, el cristal en su mano roza mi piel y la zona de contacto quema pero lentamente se va integrando a mi humanidad. Al principio no siento nada, pensé que me iba a doler, pero al cabo de unos segundos caigo al suelo jadeando y gritando. No es dolor, no tengo idea de lo que siento, de pronto es que no sé cómo expresarlo pero es como si mi cuerpo se hubiera dado licencia de actuar sin mi permiso. Me dejo caer, pero logro ahogar mis gritos, cierro con fuerza los puños y los párpados. Hay algo amoldándose a mí, puedo sentir el poder que está combinándose conmigo, es asombroso y tengo la seguridad que voy a tener una cantidad de poder asombroso una vez que haya terminado. Solo debo resistir un poco más.
–Vaya, vaya… ha de ser la primera vez que alguien se acopla tan rápido con un material. Pero me temo que esto aún no acaba.
Levanto el rostro, tiene un cristalito blanco más pequeño. Se agacha y con una enorme sonrisa lo acerca a mi pecho. Basta que apenas me roce para que el dolor sea insoportable, pero estoy completamente paralizada, ni siquiera puedo gritar, solo me quedo perfectamente quieta hasta que termina de introducirlo. Luego se levanta, el dolor no cede pero al parecer recupero algunas de mis funciones motoras y lo primero que hago es hacerme un ovillo llevando ambas manos al pecho. ¡Por los dioses como duele!
–Me temo que no son muy compatibles.
Abre un portal y gateo como puedo hasta quedar en frente. La miró un segundo antes de entrar. Caigo de cara. Escucho voces y distingo la figura de Yuuno mirándome con incredulidad pero esbozando una sonrisa llena de satisfacción.
–Yuuno… sácame… Nanoha…
–¿Demasiada bondad?
Fue fui difícil cuadrar todo el capítulo, ya que lo escribo en partes y mi favorita no me dejara mentir (si le preguntan) que parece un queso lleno de agujeros y anotaciones en color para guiarme dónde es que van a encajar las partes que aún no he escrito y tengo que terminar de estructurar en mi cabeza. Además del estilo propio de la historia hacía un buen que no escribía en forma y además, lo poco que había digitado es un proyecto que aspiro vea la luz algún día de estos. La vida privada también deja poco espacio.
En fin, el próximo personaje todavía no lo decido. De momento me voy a conformar con que los cambios de última hora no hayan mandado al traste alguna cosa y quede incompatible algún tramo de la historia, caso contrario, me veré en la obligación de remediarlo.
Nos vemos.
