Capitulo 14.-Nuevas amistades…

Albert se dejo llevar por la emoción del momento, sabía que no podía dejar todo así como asi,pero al menos ya tenía una idea de lo que quería y no se detendría hasta lograr sus propósitos, él sabía que Candy entendería, era la chica más comprensiva del mundo, por eso la amaba, porque le demostró ser mucha más madura que las chicas de su edad que frecuentaba

Se aparto suavemente de su abrazo, dejar de besar aquella boca que lo enloquecía, no era nada sencillo, pero debía decírselo,debia decirle como serian las cosas de ahora en adelante, esperaba con todo su corazón que lo comprendiera

-¿Pasa algo?-pregunto ella con agitación

-Candy, se que te dije que me iría a New York, pero no será en este momento

-Ah ya veo-respondió con cierta desilusión

-Pero vamos no pongas esa cara-le levanto la barbilla-solo será un mes y te alcanzare

-¿Estás seguro?-sonrió

-Por supuesto, es verdad que mi negocio va muy bien pero te recuerdo, no soy millonario-se encogió de hombros-así que veré como me las arreglo para manejarlo todo desde New York

-Albert-meneo la cabeza-estoy poniendo tu mundo de cabeza, yo…no deberías

-Basta-le puso un dedo en la boca-amo que pongas mi mundo de cabeza…no te dejare escapar Candy White

Le sonrió de una forma que a la chica le pareció muy sensual, sus labios se unieron nuevamente en un interminable beso, por la mañana ella saldría a su destino y él se quedaría completamente triste, pero su idea era firme y cumpliría su promesa de estar junto a ella

Después de dejar a Candy en su casa condujo hacia el bar de su mejor amigo para reunirse con George, necesitaba que le ayudara a organizar su viaje, solo él conocía a la perfección el manejo de su pequeño local, así como el estado financiero, solo él le podía aconsejar cual sería la mejor manera

Minutos después llego George presuroso con aquella seriedad característica en él, Albert le tenía mucho respeto era como un padre para él, sus consejos eran siempre de suma importancia para el rubio

-Hola William-se sentó a su lado-¿Qué es eso tan importante?

-Me quiero mudar a New York-dijo sin más

-Pero ¿estás seguro?¿Cuando lo decidiste?-pregunto confundido

-George, no quiero estar lejos de Candy, la amo-confeso con emoción

-Me parece bien, aun puedes manejar tu negocio a la distancia, y déjame decirte que me siento orgulloso de tu decisión, pero no se lo digas a tu madre porque se enfadara conmigo-bromeo

-Lo sé, nunca pensé que Isabella fuera tan desesperante

-Siguen los problemas ¿He?

-Las cosas empeoran cada día más, ¿sabes que fue a casa de Candy?

-Tú sabes que adoro a Isabella, pero en ocasiones no estoy muy de acuerdo con ella-suspiro-solo te daré un consejo, eres un hombre inteligente, eres capaz de tomar las riendas de tu vida, así que suceda lo que suceda debes ser firme

-En ocasiones temo equivocarme, pero creo que si no me arriesgo siempre me preguntare ¿Qué hubiera sido si?

-Así es muchacho es mejor arriesgarse, quizá ganes-sonrió

-Gracias George, la verdad siempre sabes que decir-le palmeo el hombro

Momentos después estaban creando estrategias para que el pudiera hacerse cargo de su negocio a distancia, Albert aun no podía creer el gran cambio que se avecinaba en su vida pero aunque le daba un poco de pavor nunca antes había estado más seguro de algo, nunca quería alejarse de Candy, solo junto a ella podía ser feliz

El sonido de su alarma la hizo abrir los ojos perezosamente, el día había llegado, no podía postergarlo más, una mezcla de sentimientos se debatían en su interior, la culpabilidad enorme ¿Cómo podía darle ilusión su viaje cuando tenía que estar separada del chico al que amaba?, se sentía egoísta por anhelar aquel cambio en su vida

Reviso por última vez su lista para comprobar que puso todo lo necesario en su equipaje, su madre la llevo hasta el taxi que esperaba por ella,Susan le dio un fugaz abrazo, mientras Candy sintió un poco de nostalgia al ver una lagrima en los ojos de la mujer que le dio la vida

Lo más difícil fue desprenderse de los labios de Albert cuando se apareció en el aeropuerto con un enorme ramo de rosas que perfumaron su viaje hasta New York, sonrió pensando en él, en sus últimas palabras que murmuro en su oído "solo serán unos días Princesa" y ella confiaba ciegamente en que así seria

Marie veía hacia la ventana sin dejar de preguntarse ¿cuándo es que su hija se convirtió en una mujer?, quizá ella sí tendría las oportunidades que la vida le negó, o que ella en su obsesivo amor dejo pasar de largo, al menos su hija lo lograría, lucharía por sus sueños y no por ganar el amor de un hombre

Recordaba su conversación del día anterior con Isabella, nunca pensó tener la fuerza para enfrentar a esa mujer, en el pasado ella se sentía tan minimizada a su lado ¿en qué momento Isabella dejo de ser la mujer envidiada por muchas?

-Marie ¿Te encuentras bien?

-Claro Pau,es solo que Candy se fue esta mañana, mis hijas están creciendo-sonrió

-Marie, ayer ya no me dijiste ¿Qué fue lo que ocurrió en el pasado?

-Amiga tu sabes toda la historia-la vio con cariño

-No, hay algo que aun no me has dicho ,es la actitud de Fred hacia ti, se que te hizo sufrir y no solo por su engaño ¿hasta cuándo vas a justificar su indiferencia?

-El dejo de amarme ¿sabes?, por vez primera me atrevo a pronunciarlo en voz alta, Isabella me dijo ayer que yo siempre tuve su amor-meneo la cabeza-pero no fue así…Fred la amo a ella desde que la conoció en la empresa

-Pero el regreso contigo…se quedo a tu lado toda la vida, después nació Candy-expreso molesta

-Si lo hizo volvió a mi lado porque Isabella lo desprecio, lo humillo tanto que el jamás volvió a ser el mismo, para sus hijas era cariñoso y alegre pero conmigo era frio y distante, se que lo intento en sus ojos vi el anhelo de volver a amarme pero creo que eso al final solo lo frustro mas

-Lo lamento yo siempre creí que eran felices

-Y lo fuimos pero ya nada volvió a ser como antes-las lagrimas cayeron por sus mejillas su amiga la abrazo

Isabella seguía en su cama, aquel encuentro le había removido tantas cosas en su interior, no dejaba de pensar en aquella mirada que llevaba clavada en su alma desde hace ya muchos años atrás, la tarde que lo vio por última vez en aquel supermercado de Chicago, la vio con odio, se alejo rápidamente y ella comprendió que lo hirió profundamente

Pero tenían que ser las cosas asi,ella no quería ser la culpable de que abandonara a su familia, ella cometió un error al fallarle al padre de sus hijos, tenía que enfrentar las consecuencias, una lagrima rodo por su mejilla, cerró los ojos pero solo encontraba la imagen de aquella triste mirada, Fred le propuso que huyeran junto con Albert y Rose pero ella se burlo diciéndole "¿y de que piensas que viviremos?¿de amor?",fue cruel lo sabia pero no podía dejarse llevar por una ilusión que al final de cuentas, la dejo sola con sus hijos

Albert entro a la habitación sacándola de sus pensamientos, al ver los ojos llorosos de la mujer se sorprendió y por poco se arrepiente de tener aquella conversación, pero tenía que ser fuerte

-Hola Isabella ¿Cómo te encuentras?-se sentó a su lado

-Estoy bien solo me siento cansada-respondió limpiando sus ojos

-Estoy molesto ¿lo sabes?-la vio con recelo

-Lo sé William, me supongo que tu noviecita te lo dijo ¿No?

-Así es, entre Candy y yo no hay secretos, ¿Por qué mamá?, Por qué te cuesta tanto aceptar que ya no soy un niño?

-William yo se que ella no es lo mejor para ti, ahora más que nunca estoy segura, debes de dejar a esa chiquilla

-Pues no, lamento decírtelo pero ya no soy un niño, Candy es la mujer que amo, sueño con que algún día se convierta en mi esposa y si tú no estás de acuerdo pues lo lamento muchísimo

-Nunca William, nunca pienses que esa mujer va a pisar mi casa

-Por supuesto que jamás pisara tu casa, no soy tan tonto como para imponerte su presencia es que no te agradara lo que te diré pero me voy a New York

-Vaya al menos pondrás distancia entre ustedes, quizá es lo que necesitas, salir de paseo, conocer gente

-No mamá, no lo has entendido ,me mudare a New York, George se encargara de mi negocio

-¿Pero te has vuelto loco?, no estoy de acuerdo!-grito-no lo permitiré!

-Pues que pena Isabella, pero ¿te digo algo?...ya no soy un niño!

-Esa niña te ha nublado la razón, no piensas en mí que me he sacrificado tanto por ti-chillo

-Gracias por "sacrificarte" por mi madre, pero ya no será necesario que lo hagas…esta misma noche desocupare la habitación, hasta luego

Salió dejando a una furiosa Isabella, gritaba algo indescifrable y hasta le pareció escuchar que aventaba cosas al piso, pero ya no importaba no daría marcha atrás en su decisión, su madre había llegado al rayar en la obsesión por separarlo de Candy, nunca en su vida pensó que se separaría de ella de aquella manera, su madre ahora era una mujer desconocida para él

Isabella arrojo el viejo despertador contra la pared, no quería aceptar que su hijo ya no era un niño y ni hablar de amenazar a aquella pequeña rubia, sabía que si lo hacía Marie podría decirle a sus hijos lo ocurrido en el pasado

Aunque también aquella mudanza de su hijo a New York la tenia nerviosa, quizá viviendo en el mismo lugar que su padre su acercamiento a él podía ser más real y aquella idea no le agradaba en lo absoluto, por años permitió egoístamente que lo culparan a el de su situación ¿Cómo quedaría ella de descubrirse su secreto?, no podía ni quería siquiera imaginar todo lo que se le vendría encima de descubrirse todo

Dejo caer su rostro sobre la almohada para ahogar el llanto que estaba a punto de derramar, quería ahogar los gritos de angustia, quería ahora el vacio que sentía en su interior ¿cómo pudo equivocarse tanto?¿en qué momento perdió a su hijo aquel que siempre le obedecía?, pero ¿Qué era lo que le dolía mas?

En el fondo lo sabía, no le dolía que Albert se alejara sabia que bien o mal siempre estaría al pendiente de ella, que algún día regresaría, le dolía saber que por primera vez en su vida su hijo dejo de mirarla con adoración , la había visto tal y como Fred White la vio aquella tarde con compasión y decepción

Candy vio con ilusión todas aquella instalaciones el campus era enorme, las habitaciones estaban dentro de la institución a una distancia considerable, después de dejar sus cosas salió a conocer un poco lo que de ese día en adelante seria su nuevo hogar, a lo lejos vio una chica con gafas que le sonreía levantando la mano, se acerco a ella

-Patty-la abrazo-¿no te parece que es sensacional?

-Oh Candy, todo es tan diferente aquí!-dijo emocionada

-Lo sé, ¿has visto ya la biblioteca?-pregunto con agitación

-No aun no he ido a ese lugar, pero dime Candy ¿Qué tal tu habitación?

-Es muy cómoda la compartiré con una chica llamada Liz pero aun no la he conocido y ¿Qué tal esta tu abuela?

-Pues ya sabes, feliz con tenerme en casa…se molesto un poquitín porque no quisiste quedarte con nosotros

-Lo lamento tanto pero no quiero dar molestias, además el vivir en el campus me ahorra mucho dinero, no tengo que ir y venir

-Te entiendo, pero al menos prométeme que algún día te quedaras en casa, aunque sea un fin de semana

-Lo pensare!-sonrió

-Candy, ¿sabes que Amy también estudiara en este lugar?

-Pues…que bien..No sabía que venía a New York

-Si se quedara con unos tios,quizá puedan retomar su amistad

-No lo sé Patty, ambas somos tan distintas!-se encogió de hombros

-Bien ¿Qué te parece si vamos a conocer la biblioteca?

-Me parece perfecto Patty, ¿crees que tenga muchos libros yo…

-Cuidado Candy!-fue lo último que alcanzo a escuchar

Abrió los ojos lentamente, una vez más choco contra alguien, quizá debería de dejar de ser tan distraída, se encontró con unos ojos azules que la observaban fijamente, parpadeo un par de veces confundida, su primer pensamiento fue Albert, esos eran sus ojos pero tenía un brillo diferente

-¿Estás bien?-pregunto el chico

-Si estoy perfecta-sonrió levantando el rostro para descubrir a un sonriente joven que era el dueño de aquella tierna mirada

-Oh lo siento, siempre soy tan distraída-hizo una mueca

-Pues debes de poner atención o algún dia terminaras matando a alguien-soltó una carcajada y le extendió una mano para ayudarla a ponerse de pie

-En verdad, no sabes cómo lo siento, ella es mi amiga Patty, yo soy Candy-murmuro un poco nerviosa

-Pues me alegro de conocerlas, aunque no fue una forma muy agradable-rio nuevamente-pero encantado de conocerla hermosas mi nombre es Anthony…

Anthony pensó Candy mientras le sonreía emocionada, aquel chico le recordaba tanto a Albert pero no había algo distinto en su mirada, algo que le causaba unas ganas inmensas de seguir conociendo más de él ¿Qué secreto guardaba aquel simpático joven?

Continuara…

Chicas espero y les guste este capítulo espero comentarios creo que las cosas se pondrán interesantes Candy conoció a su cuñado y creo que la impresiono jajaja espero sus reviews

Mis especiales agradecimientos a:

Sayuri1707,Quevivacandy,CndyFan72,Mayra Exitosa,Jenny,Guest,Karina, Gatita Andrew,Florcita,Lu de Andrew…gracias hermosas les envió bendiciones!