Capitulo 22.-Decisiones

No podía dejar de llorar abrazada a aquel cuerpo masculino tan conocido, en esos momentos sus brazos le estaban dando el consuelo que necesitaba que por un momento olvido lo sucedido en el pasado, quería decir tantas cosas pero solo estaba sollozando sin poder hacer nada, sus manos se aferraban a la camisa del hombre que sin saber el motivo de su llanto repetía una y otra vez "Estoy aquí…todo estará bien"

No supo cuantos minutos pasaron para que pudiera tranquilizarse solo supo que de pronto se vio sentada en la banca de aquel parque, su rostro estaba enrojecido por el llanto, él no había hecho preguntas y eso ella lo agradeció con el alma, solo sostenía su mano con fuerza, mientras ambos veía el atardecer, sabía que en algún momento tendría que hablar, pero todo debería de ser a su tiempo, necesitaba recuperar el aliento, necesitaba pensar con un poco mas de tranquilidad, él volteo a verla con cariño y le sonrió con dulzura, aquello la lleno de confianza, mordió su labio inferior un poco nerviosa, trataba de ordenar las palabras que en seguida diría, él meneo la cabeza indicándole que estaba bien si no quería hablar, ella nuevamente busco sus brazos y en casi un susurro le pido algo que lo dejo boquiabierto.

"Tienes que sacarme de aquí…Necesito irme de esta ciudad"

O o O

Albert llevo una mano a la frente, estaba cansado de buscar por todas partes, cuando llego a buscar a Candy a la universidad Patty le informo que nadie sabía su paradero, Marie estaba al borde la histeria mientras Anthony buscaba prácticamente por todo New York. Si algo le sucedía a Candy jamás se lo perdonaría, solo él era culpable de que su mundo se pusiera de cabeza y todo eso había sucedido gracias a todas sus inseguridades y resentimientos.

¿Por qué permitió que el odio de su madre le envenenara el alma? Su necedad solo le robo años en los que pudo compartir con su padre, pero ya nada podía hacer para regresar el tiempo ahora solo le quedaba disfrutar de cada segundo a lado de las personas que amaba ¡Si tan solo pudiera encontrar a Candy! Pero camino por mucho tiempo y estaba exhausto, el cielo estaba empezando a teñirse con los colores del anochecer y ella no aparecía por ningún lado, se dejo caer sobre una banca cercana, el parque había sido su última opción si no la encontraba ahí, en verdad no sabía en donde más podría estar.

Telefoneo a Anthony quien se encontraba en la misma situación que él, era como si la tierra se la hubiera tragado en tan solo unas horas, eso no podía estarle sucediendo, ahora que estaba tan cerca de encontrar la felicidad, ahora que por fin terminaría con ese absurdo pasado que solo consiguió hacerle daño, necesitaba abrazarla y pedirle perdón, la había echado de menos durante todo ese tiempo separados, pero Candy no estaba…Ella simplemente se había ido.

O o O

La luz de la mañana se coló por la ventana de aquella habitación, unos suaves golpes en la puerta la hicieron incorporarse, estaba tan cansada que se quedo dormida casi de inmediato, había sido una locura haber actuado de aquella manera, sabía que todos estarían preocupados por ella, en cuanto pudiera los llamaría. Tenía que encontrar la forma de hacerlo sin que averiguaran en donde se encontraba exactamente. Levanto su mirada en cuanto la puerta se abrió lentamente, le regalo una tímida sonrisa en cuanto lo vio aparecer, nunca pensó que volverlo a ver le daría aquella alegría.

-¿Dormiste bien?-pregunto sentándose en la pequeña silla

-Sí, muchas gracias Terry…Has sido de gran ayuda

-Bueno es que la casa de mis abuelos no es exactamente a donde querías salir huyendo pero me supongo que al menos pensaras las cosas con más claridad

-Sí, he tomado un decisión y se exactamente a donde quiero ir

-Candy-se acerco a ella y tomo su mano-¿Me dirás que es lo que sucede?

-No sé si podría-respondió bajando la mirada-me da mucha vergüenza

-Entiendo-sonrió-pero quiero que sepas que estaré aquí por si me necesitas ¿Quieres desayunar?

-Muchas gracias-su mirada brillo, su estomago demandaba algo de alimento-Acepto encantada

Bajaron a desayunar al amplio comedor, por suerte los abuelos de Terry y su queridísima prima Amy no se encontraban en la ciudad y aquello había sido la razón por la que Candy decidió acompañar a Terry que apareció en el momento justo en aquel parquea tan solo dos días de haber llegado a la ciudad, decidió salir a dar un paseo y fue cuando la vio sentada en la banca de aquel parque.

En cuanto la vio no dudo en acercarse, ella era una persona muy importante para él, no importaba cuanto tiempo pasara Candy siempre representaría el amor más puro y sincero que pudo haber sentido, lamentaba haber sido tan inmaduro, la perdió por no saber apreciar en ella aquellas virtudes que la hacían mucho más atractiva que al resto de las otras chicas, pero ella jamás volvería a ser para él.

O o O

Lo observo en silencio unos instantes, su aspecto había cambiado demasiado desde la última vez que lo vio. Tres meses habían pasado desde aquella mañana en la que su vida cambio por completo, su hija menor se había ido y ella aun no sabía su paradero, de no ser por la carta que recibió poco después quizá aun se estaría martirizando pensando en donde podría estar, pero sabía que en cualquier lugar que se encontrara estaría bien. Candy era fuerte lo sabia pero aun así le costaba imaginarla sola en quien sabe qué lugar, lamentaba no haber sido una mejor madre para sus hijas.

El apuesto rubio permaneció callado en el marco de la puerta, quería decir algo pero aun no encontraba las palabras correctas que expresaran la angustia que estaba viviendo, necesitaba saber algo de la mujer que amaba, aquélla incertidumbre lo estaba volviendo loco, era inútil tratar de continuar con su vida, sin analizarlo mucho tomo la decisión de acudir a Chicago con la esperanza de obtener algún tipo de información, su aspecto debía de ser horrible por la cara que puso Marie al verlo, pero no le importaba nada solo quería encontrar a Candy, no dormía por las noches, los días eran terribles y sentía que a cada segundo se iba su vida, sin ella ya nada tenía sentido.

-Albert-dijo la mujer buscando su mirada-¿Qué haces aquí?

-Por favor señora-preguntó con voz suplicante-si sabe algo debe decírmelo

-No te mentí anoche que hablamos por teléfono, en verdad no sé donde se encuentra mi hija…

-Pero ella se comunico con usted-continuo-debe haber algún indicio de en qué lugar se encuentra

-Lo siento, si de verdad supiera algo te lo diría-dijo con sinceridad-nada deseo más que la felicidad de mi hija y sé que te ama tanto como tú a ella

-Me estoy volviendo loco-dijo tomando su rostro entre sus manos-no sé donde más buscar ¿Sabe usted donde vive Annie? ¿O Archie? Ellos son sus amigos algo deben de saber

-¡Por supuesto!-exclamo con entusiasmo Marie-¿Cómo no lo pensé antes? ¡Annie está en Boston!

-Debemos ir a buscarla ¡Estoy seguro que Candy está allí!

Marie sonrió mientras tomaba su bolso de una mesita cercana. Albert casi dio un salto de alegría, con toda seguridad Candy estaba en Boston, aquello le dio una esperanza de recuperarla, nada podía hacerlo más feliz en el mundo que tener nuevamente entre sus brazos a la mujer a la que amaba infinitamente.

O o O

La mañana lucia esplendorosa al menos así lo sentía ella, por alguna extraña razón presentía que ese sería un buen día, abrió la ventana para observar el azul del cielo, ese azul que le recordaba tanto a aquella mirada que tanto extrañaba, sonrió al recordar aquellos días de felicidad, si alguien en algún momento de su vida le preguntaba si se arrepentía de haber amado de aquella manera, con toda seguridad respondería que no, había sido feliz en todos los aspectos.

¿Cuántas personas podrían decir que amaron y fueron amadas de aquella manera? Pensaba que quizá demasiado pocas personas tenían ese privilegio de sentir el amor de tal forma, ese amor que puede transportarte a un mundo perfecto donde no existen límites para soñar. Tal vez ese amor tan solo había sido un sueño, pero fue maravilloso haberlo tenido aunque fuera por un corto tiempo; conocer a Albert en el momento justo fue como un regalo divino junto a él descubrió el amor verdadero, ese amor que permanecería en su mente y en su corazón para siempre. Jamás podría olvidarlo así como nunca dejaría de necesitarlo, era alguien irremplazable en su corazón.

Se dio vuelta para salir de la habitación, tenía que preparar el desayuno antes de salir a trabajar, cada día le costaba un poco mas de trabajo seguir con aquella rutina pero era necesario. En cuanto se encontró en la cocina encendió la radio, esa era la única forma de que su querida amiga despertaría, le gustaba su nueva vida aunque no podía negar que de vez en cuando echaba de menos a Anthony, a Patty pero sobre todo a él. Si al menos algún día reuniera el valor suficiente para llamarlo, necesitaba tanto escuchar su voz, añoraba aquellos días en los que dormía escuchando sus dulces palabras al otro lado de la línea, esas tardes en las que solían caminar por el parque tomados de la mano. Suspiró pensando en lo efímera que puede ser la dicha.

-Creo adivinar hasta a donde va ese suspiro-escucho una alegre voz tras ella

-Annie-se giro para saludar a su amiga-no quiero oír lo mismo una vez mas

-Si no fueras tan necia Candy, creo que deberías hablar con Albert

-No puedo, no ahora-murmuro dando vuelta para seguir preparando el desayuno-¿Acaso ya te cansaste de mi?

-No seas boba-sonrió –Nunca había estado tan feliz, pero creo que debes hacer lo correcto

-No insistas-resoplo con fastidio poniendo un plato de fruta frente a su amiga- Mí decisión no cambiara

-¿Esas rosas son de Terry?-pregunto la chica llevándose un bocado de fruta a la boca y señalando las flores sobre la barra

-Sí, ha sido un aliado maravilloso-respondió

-¿No será que desea recuperarte?-cuestiono levantando una ceja

-Annie-gruño-solo quiere ser amable

-Si lo dices-dijo poniéndose de pie-creo que se me hace tarde

-Si mejor vete a la universidad, yo debo telefonear a Chirs para decirle que llegare un poco tarde

-¿Tienes cita con el médico? ¿Está todo bien?-pregunto con preocupación

-Sí, todo bien no te preocupes-respondió sonriendo

-Deberías de dejar de trabajar en el café-sugirio

-Eso no es posible, necesitamos el dinero

-Lo discutiremos en la noche ¿Vale? Ahora debo irme..Te quiero nena-grito Annie antes de salir mientras Candy la veía divertida

O o O

Chris Shepard se había convertido en una persona muy importante en la vida de Candy, desde la primera vez que coincidieron fue como si se conocieran de toda la vida. Lo primero que noto Candy fue su cálida voz y esa dulce mirada que irónicamente era tan azul como esas pupilas que ella amaba tanto. En cuanto llego al café le sonrió desde la barra mientras ella se acercaba, recordó la tarde en que lo conoció, no sabía ni siquiera que iba a hacer en aquella desconocida cuidad y él sin dudarlo ni un poco le dio su confianza y cariño, era un hombre extraordinario y tenía muchas cosas que agradecerle.

Por lo general las mañanas estaban llenas de mucho trabajo, Candy a penas y tenía un poco de tiempo para sí misma, después de algunos minutos por fin podría descansar un poco, se detuvo frente a la ventana que daba al parque intento sonreír al ver como algunas parejas caminaban tomadas de la mano, el cielo lucia muy gris, al menos así lo veía ella. No podía dejar de pensar en Albert quizá Annie tenía razón en todas aquellas cosas que le había dicho, pero su necia mente le repetía que él la había olvidado ya que jamás la busco. Solo Albert la conocía a la perfección y aun así no adivino el destino al que ella huyo, era inútil seguirse negando que muy en el fondo lo que más deseaba era encontrarse nuevamente con él, estar entre sus brazos…Cerro los ojos mientras una lagrima resbalo por su mejilla, exhaló un suspiro mientras lentamente se retiro de la ventana para dirigirse al tras patio del café.

Ese lugar apartado del bullicio diario de su trabajo siempre lograba darle un poco de calma, el sonido de las aves era relajante, lo único que lamentaba era que estuvieran encerradas, pensó en que aun así se veían libres y felices ¿Pero sería eso realidad? En ocasiones se sentía como esas aves a diferencia que ella había volado libre y aun así se sentía prisionera de sus sentimientos, era inútil haber huido en cualquier lugar que se encontrara sus sentimientos seguirían siendo los mismos, continuaba deseando su presencia, le seguía doliendo estar sin él.

Se acerco a las enormes jaulas en las que las aves estaban prisioneras, pasó su mano por las rejillas lentamente, sería tan fácil liberarlas, pero aun así ellas no querían esa libertad que días antes les ofreció cuando abrió la pequeña puerta, se habían acostumbrado a estar así encerradas en aquel lugar ¿Podría ella acostumbrarse a guardar siempre sus sentimientos? Jamás había sido una cobarde y ahora se sentía así, una cobarde que salió huyendo antes de enfrentarse a él, al hombre que amaría para siempre. Su amor verdadero, un amor que era inolvidable y fuerte como una roca, sonrió con melancolía al recordar las cosas hermosas que le compartía su padre.

- "Las muchas aguas no podrán apagar el amor"*-susurró nostálgica-cuánta razón encierran esas palabras, porque a pesar de todo te sigo amando

-Candy-la llamaron y ella se congelo en su sitio-Por fin te he encontrado

-¿Qué haces aquí?-preguntó sin volverse, tenía miedo que él la viera-¿Cómo es que supiste donde encontrarme?

-Eso no importa ahora, sólo quiero hablar contigo-suplicó

-Albert, no creo que sea el momento, estoy trabajando-respondió aun sin volverse-¿De qué quieres hablar?

-Candy ¿Por qué te fuiste?¿Porque no me permitiste acercarme a ti?-dijo con temblor en su voz-Perdóname…

-Albert…

-Quisiera borrar las cosas que dije en el pasado...pero es algo imposible...solo quiero que sepas que no pasa un solo día en el que no me arrepienta de haber actuado como lo hice... Necesito que me perdones...que me des una oportunidad de demostrarte lo mucho que te amo...déjame curar cualquier herida que mi actitud pudo causarte...déjame compensarte cada segundo, déjame curar las heridas que mi actitud egoísta pudo causarte…

-Albert yo creo que…

-Pensé que podía vivir sin ti, pero me doy cuenta que sin ti mi vida carece de algún sentido, sé que me amas…Por favor mírame Candy sin ti las cosas no marchan bien…Te necesito….Mírame por favor-suplico conteniendo las lagrimas que amenazaban con brotar de sus ojos

En cuanto Candy se giro fue inevitable que aquellas lágrimas brotaran, frente a él estaba la mujer que era todo en su vida. Miro con devoción aquel vientre abultado. Quería decir algo pero las palabras se tropezaban en su boca, se acerco lentamente sin dejar de ver a la rubia que tenía el rostro rojo a causa del llanto, le sonrió tímidamente.

-Estoy embarazada Albert-murmuro-Yo…quería decírtelo pero…

-Candy…por favor perdóname-rogó cobijándola en sus brazos

-Eres un tonto-se abrazo a él escondiendo el rostro en el pecho de su amado, sería en vano seguir con aquel absurdo-Sabes lo mucho que te amo

-Nunca más volveré a ser un idiota mi amor-dijo besando su frente-lo prometo..Mucho menos ahora que ¡Seremos padres!

Candy sintió que por fin estaba siendo libre, seguía prisionera de ese amor que había nacido años atrás sin embargo se sentía liberada, comprendió un poco la actitud de las aves. Cerró los ojos al sentir el aliento de Albert muy cerca de sus labios y se perdió en las sensaciones que aquel hombre despertaba en ella, más que un beso era una promesa de que nada podría extinguir ese amor.

Continuara…

*Cantares 8:7( Biblia Reina Valera)

Chicas! Muchísimas gracias por su paciencia…la vida real en ocasiones es muy dura jajaja pero bueno espero que este capítulo sea de su total satisfacción

Mis especiales agradecimientos a todas y cada una de ustedes que se da el tiempo de leerme y de considerarme parte de su vida, agradezco eso de corazón, sé que no soy perfecta y que como humano cometo muchos errores pero deben creerme cuando les digo que soy una persona leal y honesta…bueno creo que me proyecte jajaja muchas gracias sobre todo a aquellas que se toman el tiempo de dejar sus comentarios eso es gratificante y me hacen sonreír siento que no es en vano el tiempo que le dedico a este sueño que para mí es posible Gracias a ustedes: Quevivacandy, Gatita Andrew, CandyFan72,Liovana,Sayuri1707,Amigocha,Karina,Marisol 92,Heidy,Cliosccm,Guest,Zucastillo,Jenny,Andleysbabe,Tiny 12,Guest,Lu de Andrew,Amiriux...

¡Saludos y Bendiciones!