Capítulo 3: La despedida

Hans termino de cenar rápido así que para cuando mencionaron el tema del Nuevo rey de las islas del sur, este solo salió corriendo del comedor y se dirigió rumbo al gran salón. Se quedó ahí unos instantes, ya que pronto saldrían del comedor rumbo a esa habitación.

Luego de unos minutos decidió irse al estudio de Elsa. No había correspondencia que atender asique solo se sentó a aclarar sus sentimientos.

-¿Cómo es posible que sienta esto por ti? No puede ser.- dijo Hans para sí mismo.- Tu nunca me corresponderás.-aseguro el mismo.

EN EL GRAN SALON...

Elsa y los demás salieron del comedor para adentrarse al gran salón.

-¿Qué le habrá pasado a Hans?- preguntó Elsa preocupada.

-Seguramente le molestó el tema- aclaró Klaus.

-Sí, seguro fue eso.- lo secundo Linus.

-Sí, puede ser.- acepto Elsa, aun preocupada.- Bueno yo me retiro por hoy.- indico Elsa.

-Hasta mañana su majestad.- dijeron los tres invitados de esa noche.

Después de eso la reina se dirigió rumbo a su habitación, no sin antes pasar a su estudio.

EN EL ESTUDIO...

Hans seguía pensando en cómo confesarle a la reina lo que sentía por ella cuando esta entró.

-Oh Hans, no sabía que estaba aquí.- exclamó Elsa sorprendida al ver al joven pelirrojo en su estudio.

Hans volteo a ver a Elsa, la cual había entrado a buscar un libro antes de volver a su habitación.

-Mañana se van tus hermanos- mencionó la reina.- tomaran el barco de regreso a las islas del sur a medio día.-

Hans solo se limitó a observar a Elsa sin decir ni una palabra. Temía decir algo que molestara a la reina de las nieves.

-Buenas noches Hans.- se despidió la reina cuando por fin encontró el libro que había estado buscando y salió del estudio rumbo a su habitación.

-¡Diablos! ¡Ahora era el momento de decirle todo y ¿Qué hice?, me quede callado como idiota!- se dijo a sí mismo en tono de regaño en cuanto Elsa salió del lugar.

Elsa, quien se había quedado afuera de su estudio, estaba pensando si entrar y confesarle todo a Hans, pero al final decidió irse a su habitación.

DE REGRESO AL GRAN SALON...

Anna, Kristoff y los invitados estaban aún en el gran salón platicando.

-¿Cuándo sera tu coronación Klaus?- preguntó Anna muy entusiasmada.

-Si todo va como hasta ahora, lo más seguro es que sea en un mes cuando mucho.- respondió Klaus también bastante emocionado.

-Esperamos estar en la lista de invitados.- bromeó Kristoff.

Todos los presentes rieron ante la forma en la cual este menciono el tema. Después, comenzaron a despedirse y se fueron todos a sus respectivas habitaciones, con excepción de Anna y Kristoff quienes se habían quedado en esa habitación.

-¿Cuándo les daremos la noticia?- preguntó Kristoff acariciando cariñosamente el vientre a su esposa, la princesa de Arendelle.

-Pronto.- dijo esta, un poco nerviosa ante la posible reacción de su hermana.

Kristoff, al notar el nerviosismo de su amada la abrazó y trató de tranquilizarla. Duraron así hasta que entró Kai a la habitación.

-¿Princesa Anna? ¿Joven Kristoff? Ya es algo tarde, sera mejor que se retiren a descansar.- dijo este, sorprendido al ver a ambos aun despiertos.

-Si Kai eso haremos, buenas noches.- respondió Anna, antes de dirigirse a la habitación que ahora compartía con Kristoff.

-Buenas noches princesa.-se despidió Kai mientras apagaba las luces de la habitación.

Anna y Kristoff iban subiendo rumbo a su habitación. Decidieron dejar su conversación pendiente ya que corrían el riesgo de ser escuchados, lo cual a Anna le preocupaba mucho.

Entraron a la habitación y se prepararon para irse a dormir. Anna se había puesto un camisón color rosa pálido y Kristoff como ya era su costumbre dormía en ropa interior.

A la mañana siguiente todos, con excepción de la reina Elsa, bajaron al comedor a tomar su desayuno. Todos se sentaron en su lugar y los sirvientes les colocaron los platos de fruta frente a ellos.

-¿Dónde está la reina?- preguntó Robert dirigiéndose a la princesa Anna.

-Sí, también me extraña que no esté presente.- exclamó Linus.

-Segura esta en la biblioteca o en su estudio.- dijo la princesa más calmada que nunca. Ya estaba acostumbrada a desayunar sola muy seguido.

En ese instante entro Hans al comedor pidiendo que le sirvieran el desayuno y que llevaran el de la reina Elsa a la biblioteca.

-En seguida.- respondió Kai mientras entraba a la cocina y a los pocos minutos salió Gerda con el plato de fruta de Hans. Detrás de esta venia Kai con una bandeja que contenía un plato de fruta, un té, un jugo de manzana y estaba adornado con una bella rosa blanca.

Kai subió la bandeja directamente a la biblioteca donde se encontraba la reina.

-Buenos días su majestad.- dijo Kai con una ligera reverencia.- Le traje su desayuno.-

-Buenos días Kai, gracias.- respondió Elsa.-

En el comedor todos estaban terminando de desayunar. En cuanto terminaron, los tres príncipes subieron a sus habitaciones para terminar de arreglarse para volver a su reino, las islas del sur.

Al poco tiempo estaban listos para volver, pero no esperaban que la reina preparara una comida de despedida.

Salieron de las habitaciones y encontraron a la reina en el pasillo.

-Ah, apenas iba a buscarlos.- exclamó la reina sorprendida.- Quería preguntarles si querían ir a cabalgar un rato antes de su partida.- sugirió.

Los tres hermanos se quedaron viendo unos a otros. Después de unos segundos estos aceptaron. Así, se dirigieron a las caballerizas. Pero lo que los príncipes no sabían era que la reina quería sacarlos del castillo para que pudieran preparar la sorpresa que les tenía planeado para antes de su partida.

Como sabía que la comida favorita de los tres príncipes de las islas del sur eran los sándwiches, ordeno que se hicieran para la comida de ese día, a pesar de que a ella no le gustaban.

Llegaron a las caballerizas, donde eligieron a sus caballos. Elsa tomó a Alice su nueva yegua, Linus agarró a la yegua de Anna, Kala, y los otros dos tomaron a los antiguos caballos de nuestros padres, Hakim y Tenaji.

Estuvieron casi dos horas cabalgando hasta que Elsa creyó que ya tendrían todo listo en el castillo, así que se dieron la vuelta y se dirigieron de regreso al castillo.

Al llegar regresaron los caballos a la caballeriza y se dirigieron al comedor para comer. En cuanto entraron, los príncipes estaban muy sorprendidos al ver que habían preparado su comida favorita; sándwiches.

-Son... ¿sándwiches?- exclamó sorprendido Klaus.

-¿Pero cómo...?- gritó Robert.

-Les organice una comida de despedida.- explicó Elsa.

Justo en ese momento venían entrando Anna y Kristoff seguidos por Hans. Yo apoye la idea.- dijo Hans entrando al comedor.

Anna solo se río del comentario que había hecho Hans, aun sabiendo que eso era cierto, el había ayudado bastante en la idea.

Terminaron de comer rápido, ya que la partida se había retrasado. Salieron todos rumbo al muelle, donde los tres príncipes se despidieron de la realeza de Arendelle y de su hermano Hans.

-Fue un placer volver a verte hermanito.- se despidió Linus.

-Y fue un gusto conocerla su majestad.- siguió Klaus, dirigiéndose a Elsa con una reverencia.

-Y a usted también princesa Anna.- concluyo Robert.

Todos abordaron el barco y repararon su regreso a las islas del sur.

-Esperamos verlas en la coronación.- gritaron los tres al unísono.

Cuando perdieron de vista la embarcación se dirigieron de regreso al castillo. Una vez que llegaron, entraron a la biblioteca donde las estaba esperando Kristoff.

-Amor, creo que ya es hora.- dijo Kristoff dirigiéndose a Anna.

-¿Hora de que?- preguntó Elsa sorprendida y un poco preocupada.

-Creo que tienes razon amor.- dijo Anna un poco preocupada.