Capítulo 4: La gran noticia.

-Bueno, ¿me van a decir o no?, tengo muchas cosas que hacer.- exclamó la reina Elsa al ver que ni Anna ni Kristoff le decían nada.

-Está bien, te lo diré. Siéntate.- dijo Anna.

Esta obedeció y se sentó en un pequeño sillón que se encontraba ahí en la biblioteca. Anna la siguió y se sentó a un lado de La reina del hielo.

-Bueno...- comenzó Anna.-... ¿Recuerdas que me fui unas semanas de luna de miel?- recordó Anna aún bastante nerviosa.

-Sí, lo pasarían en mi castillo de hielo en la montaña, pero ¿qué tiene que ver eso con lo que me quieren decir?- preguntó Elsa cada vez más ansiosa.

-Lo que Anna trata de explicarte es que seremos padres.- mencionó Kristoff más emocionado de lo que nunca había estado en toda su vida.

-¿Qué? ¿Seré tía?- gritó Elsa. No podía ocultar la felicidad y el entusiasmo que tenía ante esa noticia.

Anna, al ver a su hermana tan feliz por esa noticia se tranquilizó.

-Así es Elsa.- mencionó esta acariciándose el vientre con mucho cariño. Al ver ese acto, Elsa puso su mano sobre el vientre de su hermana.

-¿Desde cuándo lo saben?-preguntó Elsa.

-Desde hace un par de días.- aclaró Kristoff.- Le dije a Anna que te lo contara pero llegaron los príncipes de las islas del sur me insistió con que lo haría cuando se fueran las visitas.- explico este.

- Entiendo.- dijo la reina sonriéndole a su hermana.- Kristoff, ¿me permites unos momentos a solas con mi hermana?- pidió Elsa muy amablemente.

-Claro.- dijo este, saliendo de la biblioteca.

Elsa espero a que Kristoff estuviera lo suficientemente lejos para festejar la noticia junto con su hermana menor. Aun no podía creer que sería tía, pero estaba tan emocionada con la notica que por un instante se le había olvidado que era reina.

-Anna, que maravillosa noticia.- exclamo Elsa abrazando a su hermana que aún se encontraba sentada en aquel sillón.

Anna no esperaba que su hermana reaccionara tan positivamente hacia la noticia de su embarazo, pero se alegraba que eso no fuera motivo de separación entre ellas. No soportaría vivir otra vez siendo ignorada por su propia hermana.

Después de un buen rato encerradas en la biblioteca, llego Kai a informarles que la cena estaba lista.

-Ahora bajamos.- dijeron ambas al unísono, riendo al ver que habían respondido al mismo tiempo.

Bajaron luego de unos minutos. Cuando llegaron al comedor vieron que ya estaban todos esperándolas para que comenzaran a servir la cena.

Se sentaron ambas en sus respectivos lugares y Elsa dio la orden de que les sirvieran.

Esa cena fue bastante tranquila, ya que no se platicó mucho en la mesa. Fue hasta después de la cena cuando se reunieron todos en el gran salón. Se tenía pensado dar a conocer el estado de la princesa pero esta pidió completa discreción hasta que se le empezara a notar su estado, así que esa noche platicaron sobre la coronación que se llevaría a cabo en las islas del sur dentro de pocas semanas.

Pronto todos se retiraron a descansar, con excepción de Elsa y Hans, quienes estaban terminando con los deberes retrasados de ese día.

-Ahora es el momento...- se dijo Elsa mentalmente.-... debo hacerlo ahora.-

-Es ahora o nunca.- pensó Hans.

-Hans...-

-Elsa...- habían hablado al mismo tiempo, lo cual les pareció algo gracioso y rieron por un buen rato.

-Tu primero Hans...- pidió la reina, después de haberse calmado un poco.

-No, no es nada.- exclamó Hans.

-¿Seguro?- preguntó la reina bastante extrañada.

-Sí. ¿Tú que querías decirme?- preguntó Hans nervioso.

-Tampoco nada.- respondió la reina un poco ruborizada.- Iré a descansar. Hasta mañana.- dijo esta.

Al decir esto se dirigió rumba a la puerta para salir de ese lugar, pero cuando estaba a punto de abrir la puerta, Hans la agarró del brazo haciendo que regresara y le plantó un tierno beso en los labios.

Elsa, sin saber cómo reaccionar ante lo que acababa de suceder, simplemente salió corriendo de ahí y se encerró en su habitación.

-Que tonta soy.- se reprimió a si misma.- Debí corresponderle a ese beso.- se dijo tocándose los labios.

No podía dejar de pensar en lo que había ocurrido hace tan solo unos instantes. Estaba completamente feliz por saber que Hans la quería de la misma manera en la que ella lo quería a él. Si no fuera así no la habría besado, ¿cierto?

Se quedó pensando unos momentos en lo que había ocurrido. Luego pensó en la posible reacción de su hermana si supiera que estaba enamorada de quien había tratado de matarla.

Dejando eso ultimo a un lado, salió de su habitación de regreso a la biblioteca donde aún estaba Hans. Entro, y le dio un largo y tierno beso.