Capítulo 6: El viaje

Pensando en lo que decía aquella carta, la metió al cajón de su escritorio y le puso llave. No quería que nadie tuviera acceso a esa carta, al menos hasta que encontrara la manera de decirle a Hans lo que había ocurrido.

Salió del estudio y bajo al salón a esperar que estuviera listo el desayuno. No tardaron mucho en bajar los demás, quienes se sorprendieron al ver a la reina en el salón en vez de estar en la biblioteca o en su estudio como ya era costumbre verla.

-¿Elsa? ¿Qué haces aquí?- preguntó Anna sorprendida al verla sentada en el salón.

-Espero el desayuno. No quería llegar tarde al comedor como diario.- respondió Elsa. En parte era verdad, pero esa no era el verdadero motivo de que estuviera ahí en lugar de estar atendiendo sus deberes reales.

A los pocos minutos salió Kai seguido de Gerda a informar que podían pasar al comedor. Así, todos entraron al comedor y esperaron que les pusieran sus platos.

Elsa no sabía si mencionar el tema de la coronación y el fallecimiento de la realeza de las islas del sur o hablar primero con Hans del tema antes de contarles a los demás. Después de todo se trataba de su familia.

-Hans, necesito hablar contigo, vamos a mi estudio.- pidió Elsa, cuando terminaron de desayunar.

-Anna, Kristoff, ¿por qué no van a pasear por el pueblo?- ofreció Elsa.

-Buena idea hermana.- respondió Anna emocionada.

Luego, Hans y Elsa si dirigieron al estudio.

Cuando llegaron, Elsa sacó la carta de donde lo había guardado.

-Hans amor, hay algo que debes saber.- dijo Elsa, entregándole la carta.

Hans lo abrió y empezó a leer aquella carta. Cuando terminó de leer se sentó en el suelo. No podía creer lo que acababa de leer. Si, se alegraba por la coronación de su hermano, pero por otro lado se sentía apagado y triste.

Elsa se sentó con Hans, tratando de calmarlo. Después de un buen rato Hans se calmó un poco así que decidieron irse a descansar ya que esos días serian bastante agitados preparando todo para el viaje y dejar todos los deberes terminados.

Se fueron ambos a sus habitaciones. Elsa estaba a punto de acostarse a dormir, pero en ese instante entró Hans sin llamar a la puerta.

Se acercó a Elsa y antes de que esta pudiera decir una palabra, Hans la agarro de la cintura besándola apasionadamente. Cuando al fin la soltó, Elsa notó que estaba triste, y ella estaba segura de saber él por qué.

Después de tranquilizar a su amado, Elsa lo acompañó a su habitación, donde se quedó hasta que este se quedara dormido. Al ver que Hans se había dormido, le dio un beso en la frente y se regresó a su habitación. Tenía que dormir un poco ya que el día siguiente tendría mucho que hacer.

Llegó a su habitación y se dispuso a dormir.

A la mañana siguiente a la hora del desayuno, aprovechó que Hans no había bajado para informar lo ocurrido en las islas del sur.

Mencionó sobre la coronación, cosa que ya se sabía pero les pareció raro el hecho de que se hubiera adelantado.

-Eso se explica en la segunda noticia...- comenzó a explicar la reina.-...dicha coronación se ha adelantado por la falta de un rey en el reino de las islas del sur.-

-¿Falta de rey?...- exclamó preocupada Anna

Elsa no le puso mucha atención a lo que había dicho su hermana y siguió con la explicación.

-El rey de las islas del sur falleció hace muy poco.- informó la reina cuando habían terminado de desayunar.

Dicho eso se levantó de la mesa y se fue rumbo a su estudio para terminar los pendientes que tenía como la reina que era.

Termino todo en tan solo dos horas, lo cual era extraño ya que en todo ese tiempo no dejaba de pensar en Hans y en el terrible dolor que debía estar sintiendo por su reciente perdida.

En ese momento entro Hans al estudio. Se sentó a un lado de Elsa abrazándola. Al cabo de unos minutos unas lágrimas rodaron de los ojos de Hans. Este solamente se secó las lágrimas sin soltar a la reina, con la que estaba abrazado.

*toc toc*, se escuchó que alguien llamaba a la puerta del estudio.

-Adelante.- gritó Elsa, aun sin separarse de Hans.

Entró Anna, quien al ver a su hermana abrazando a quien trató de matarla hace tan solo un año, no le preocupó nada. Tal vez porque creía que era debido a la noticia que había recibido hace unas escasas horas.

-Elsa, se me olvidó preguntarte, ¿Cuándo saldremos rumbo a las islas del sur?- mencionó Anna mientras veía a Hans con cara de tristeza.

-En unos días.- respondió Elsa sin soltar a Hans para nada.- Necesito que le digas a Kai que tenga todo preparado en el trascurso de estos días.- pidió.

-Sí, yo le aviso.- afirmó Anna.- Hans, quiero que sepas que podrás contar conmigo a partir de ahora.- dijo lo dulcemente antes de salir en busca de Kai.

Tanto a Hans como a Elsa les extrañó la reacción de Anna. Quizás era por el embarazo, pero Anna había sido muy amable con Hans últimamente.

Pasaron los días y pronto llegó la hora de salir rumbo a las islas del sur. Todos se dirigieron al muelle, donde un gran barco esperaba a la realeza de Arendelle. Abordaron la embarcación, no sin antes dejar encargados a Kai y a Gerda durante su ausencia.

En el barco, Hans y Elsa se encontraban platicando en la cabina. Trataban de encontrar la manera de contarle de su relación a Anna, mientras que esta estuviera sensible por su embarazo y trataba a Hans como un hermano.

-Le diremos antes de la coronación.- mencionó Elsa.

-¿Por qué no le decimos hoy?- propuso Hans.

Después de todo, era mejor hacerle saber cuánto antes que se amaban. En ese instante llamaron a la puerta de la cabina.

-Adelante.- gritó Elsa.

Entró Anna al lugar. Por alguna razón Elsa pensó que era hora de decirle.

-Anna... justamente necesitamos hablar contigo.- dijo Elsa en cuanto vio que era su hermana.

-¿Qué pasa?- preguntó Anna.

-Siéntate.- pidió Hans amablemente y a la vez nervioso, pues esperaba que reaccionara bien ante la noticia que le estaban por decir.

Esta se sentó en un pequeño sillón. Elsa y Hans comenzaron a contarle todo y le confesaron lo que sentían el uno por el otro. Cuando terminaron paso algo que ninguno de los presentes esperaba...

-¡Felicidades!- gritó Anna muy emocionada y feliz por su hermana.

Después de lo ocurrido, Hans y Elsa se miraron entre ellos muy sorprendidos de la reacción de la princesa de Arendelle.