Capitulo 8: Las islas del sur
Llegaron a las islas del sur y saludaron a la reina como debe ser, a excepción de Hans que saludó a su madre como si nada.
-¿Cómo ha estado majestad?- preguntó Kristoff dirigiéndose a la reina de esas tierras.
-Quitando lo de la muerte de mi marido, el rey de las islas del sur, muy bien. Dentro de poco sera coronado rey mi hijo mayor Klaus.- respondió.
Después de un rato de pláticas, se dirigieron todos rumbo al castillo, donde ya tenían preparadas las habitaciones para los invitados. Dejaron el equipaje en las respectivas habitaciones de cada uno de los visitantes. Mientras, ambas reinas se dirigieron hacia la biblioteca donde, al llegar, Elsa vio un gran piano, por lo que se sentó en el banco y comenzó a tocar, primero solo toco las notas básicas.
Después se levantó de ese banquito y se dirigió a la pequeña mesita que había en el centro de la habitación. Se sentó junto a su ahora suegra, quien estaba sentada tomando un té mientras escuchaba a Elsa tocando las notas básicas.
-Veo que sabes tocar el piano.- dijo la reina de esas tierras.
-Sí, un poco.- respondió la reina del hielo.
-Espero toques algún día mientras estés aquí.
-Claro, pero ahora me trajo aquí para informarme algo, ¿no?- le recordó Elsa a la reina.
-Ah sí claro. Quería agradecerle el tiempo que se tomó para venir a las islas del sur con anticipación para asistir al entierro de mi esposo.- le agradeció la reina.
Antes de que Elsa pudiera siquiera responder, la reina continuó hablando...
-También quería agradecerle el haber recibido a mi hijo Hans en sus tierras, aun después de lo que había hecho.- continuó.
-No fue nada.- respondió Elsa con una sonrisa de oreja a oreja.
Justo en ese momento entró Hans a la biblioteca...
-Amor, te estaba buscando por todos lados.- dijo Hans un poco preocupado.
-¿Amor?- exclamó la reina de las islas del sur y madre de Hans.
-Ah sí, somos novios.- explicó Hans dirigiéndose a su madre.
Pero antes de que ninguno de los dos pudiera decir algo, entraron dos de los sirvientes anunciando la hora de la comida, por lo que las dos reinas y el ex príncipe de las islas del sur salieron de la habitación rumbo al comedor, donde ya los esperaban Anna y Kristoff.
Rápidamente tomaron asiento y los sirvientes comenzaron a servir la comida. Pero no era como Elsa estaba acostumbrada. Es decir, en vez de comenzar por los invitados, les sirvieron primero a las dos reinas, seguido de la princesa de Arendelle, los doce príncipes de las islas del sur y al último Hans y Kristoff.
Después de comer, las dos reinas regresaron a la biblioteca, donde se encerraron para así evitar que las interrumpieran.
-Ahora sí cuéntame Elsa...- comenzó a hablar la reina-... ¿cómo está eso de que tú y mi hijo son novios?- exclamó con una expresión de felicidad en el rostro.
Elsa le contó todo lo que había sucedido, desde que Hans había llegado a Arendelle a cumplir con su destino como sirviente de quien alguna vez intento matar hasta el día que ambos se confesaron lo que sentían el uno por el otro.
Cuando terminó de contarlo todo, la reina solo sonreía ante la hermosa noticia.
Luego de unos minutos, Elsa se sentó en el banco del piano; convencida por su ahora suegra. Comenzó a tocar "libre soy" y comenzó a cantar un poco de dicha canción, pero cuando iba apenas a la mitad tocaron a la puerta...
-Su majestad...- era uno de los sirvientes de ese lugar.-...la esperan en el salón principal.- se escuchó desde afuera de esa habitación.
-¿Cuantos son?- preguntó la reina, sin moverse de donde se encontraba.
-Son cuatro jóvenes.- escucharon la voz que provenía de afuera.
-Enseguida los atiendo.- respondieron desde el interior de aquella habitación.
Esperó unos minutos antes de salir rumbo al salón principal. Elsa aprovecho ese tiempo para seguir tocando el piano y cantando, ya que eso la tranquilizaba.
Pasaron las horas y Elsa seguía tocando el piano, hasta que se preguntó dónde estaría Kristoff y su hermana.
Dejó de tocar y salió de la biblioteca en busca de su hermana y su cuñado. Casi era hora de cenar cuando los encontró sentados en el jardín.
-Chicos, los estaba buscando.- gritó la reina del hielo.
-Ah, hola Elsa ¿Qué pasó?- preguntó Anna mientras que Kristoff la ayudaba a ponerse de pie para regresar al castillo y arreglarse para la cena.
-Los buscaba para la cena, ya casi es hora.- respondió Elsa conforme caminaban hacia el castillo lentamente.
Entraron al castillo y se fueron todos a arreglarse para la hora de cenar. Todos, excepto la reina, que aún estaba en el salón principal. Terminaron de arreglarse y bajaron todos, dándose cuenta que los que habían llegado con la reina se habían ido y estaba la reina sola, sentada en el salón principal.
Al ver que llegaron todos, pasaron al comedor a cenar.
-Mañana sera el entierro de mi marido...- comenzo a explicar la reina-... por lo que debemos estar listos a las 8am.-
Todos asintieron; todos excepto Hans, quien al parecer no le puso mucha atención ni entusiasmo a lo que había dicho su madre.
Cenaron rápido y en cuanto terminaron se fueron a prepararse para el día siguiente.
