Capítulo 10: La espera

Paso el tiempo y ya solo faltaban tres días para la coronación al Nuevo rey de las islas del sur. Así que todos decidieron comenzar a preparar todo para la gran celebración que venía en puerta.

Después del desayuno comenzaron con los preparativos de la coronación. Mandaron a encargar la decoración, comenzaron la planeación del banquete, entre otras cosas.

Para cuando llego el medio día, ya habían aventajado mucho en los preparativos; pero aún faltaba encargar la corona que se usaría el gran día. Así que Anna y Kristoff fueron a hacer el pedido al pueblo mientras que las dos reinas iban a la biblioteca y los príncipes fueron a acomodar las cosas del jardín y las caballerizas.

EN LA BIBLIOTECA...

Las reinas se encontraban algo cansadas por todo lo que aventajaron de los preparativos de la coronación, por lo que decidieron descansar en la biblioteca y aprovechar el espacio para platicar.

-Elsa...- comenzó a hablar la reina.- ¿Por qué no tocas el piano? Podríamos cantar un rato.- sugirió.

Elsa solo asintió y se dirigió al piano donde se sentó. Espero un par de minutos antes de comenzar a tocar...

La nieve pinta la montaña hoy

No hay huellas que seguir

En la soledad un reino y la reina vive en mí

El viento ruge y hay tormenta en mi interior

Una tempestad que de mi salió

Lo que hay en ti no dejes ver

Buena chica tu siempre debes ser

No has de abrir tu corazón

Pues ya se abrió

En ese momento se unió la reina y amiga de Elsa...

Libre soy

Libre soy

No puedo ocultarlo más

Libre soy

Libre soy

Libertad sin vuelta atrás

Qué más da

No me importa ya

Gran tormenta habrá

El frio es parte también de mí

Mirando a la distancia, pequeño todo es

Y los miedos que me ataban, muy lejos los dejé

Voy a probar que puedo hacer

Sin limitar mi proceder

Ni mal ni bien ni obedecer jamás...

No pudieron terminar la canción ya que alguien había llamado a la puerta.

Era uno de los sirvientes que traía las invitaciones a elegir y a informar que la hora de la comida se acercaba.

-Te ayudo a escoger las invitaciones.- se ofreció Elsa, quien recibió la caja con las muestras a elegir, ya que ella era quien se encontraba más cerca de la puerta.

-Claro, gracias... Pero, lo haremos después de comer.- dijo la reina.

Dicho esto, ambas salieron de la biblioteca rumbo a sus respectivas habitaciones para arreglarse un poco antes de bajar a comer.

Poco menos de una hora después ya se encontraban todos en el comedor... todos, menos Anna y Kristoff quienes aún seguían en las caballerizas.

EN LAS CABALLERIZAS...

Anna y Kristoff habían planeado salir a cabalgar por los alrededores, pero al ver que se acercaba la hora de comer decidieron quedarse en las caballerizas.

Pasaron el tiempo jugando entre los caballos y sin darse cuenta pasaron las horas y llegó la hora de comer.

No se percataron de ello sino hasta ver al sirviente que habían mandado para buscarlos y llevarlos al comedor.

-Joven Kristoff, princesa Anna, los esperan en el comedor para la comida.- indicó el sirviente al ver que estos se encontraban sentados entre la paja.

Ambos se miraron con un ligero gesto de preocupación y gracia antes de salir corriendo a reunirse con los demás.

-Muchas gracias.- dijeron ambos al tiempo que salían de las caballerizas rumbo al castillo.

Cuando llegaron a la entrada de este, retomaron sus papales de princesa y futuro príncipe de Arendelle.

EN EL COMEDOR...

Mientras esperaban a los faltantes, optaron por hacer un recuento de los preparativos... tanto los que ya estaban terminados como los que aún faltaban. Pero solo tuvieron cinco minutos para hablar sobre el tema ya que entraron Anna y Kristoff.

-Perdonen la tardanza.- se disculpó Kristoff mientras tomaba su lugar en la mesa.

-Tuvimos un pequeño problema con el tiempo.- explicó Anna.

-No se preocupen.- dijo la reina con una sonrisa mientras le daba una seña a uno de sus sirvientes para que comenzaran a servir la comida.

Al terminar de comer y que todos terminaron su postre, las reinas regresaron a la biblioteca para comenzar a revisar las invitaciones. El evento ya venía y tenían que terminar con todo cuanto antes.

Las invitaciones tenían que salir a más tardar al día siguiente, por lo que tenían que estar encargados esa misma noche.

Al día siguiente ya estaban listas y entregadas todas y cada una de las invitaciones, el castillo estaba impecable y todas las decoraciones estaban puestas.

Faltaban tan solo un día para la tan esperada coronación del nuevo rey de las islas del sur y todo estaba como debía y como todos lo esperaban.

Solo faltaban los regalos para la ocasión, por lo que todos, con excepción del futuro rey, salieron al pueblo a conseguir los obsequios.