Capítulo 11: El gran día.
Por fin llegó el día más esperado en las islas del sur. Todo estaba preparado y todo el reino se estaba preparando para la fiesta más grande de todas: la coronación del nuevo rey de las islas del sur.
Anna y Kristoff fueron los primeros en levantarse y bajar al comedor para desayunar. Después de pocos minutos bajaron los jóvenes príncipes. Decidieron esperar a las reinas para comenzar a desayunar, pero después de varios minutos de espera decidieron comenzar a desayunar ya que hasta ese momento no había ni rastro de las reinas.
EN LA HABITACION DE ELSA...
La reina de hielo estaba tan emocionada por el día que había llegado que no se percató de que había pasado la hora del desayuno, por lo que mandó pedir que le llevaran el desayuno a su habitación.
Mientras esperaba su desayuno, decidió tomar una ducha y comenzara arreglarse para la ocasión.
Sacó su nuevo vestido color azul turquesa con pedrería de diamante a la altura de la cintura. La observó por unos instantes y decidió ponérselo.
Para cuando terminó de vestirse, apenas le habían subido el desayuno.
-Aquí le dejo su desayuno majestad.- dijo el sirviente que lo había subido. –Y se ve muy bien majestad.-
EN LA BIBLIOTECA...
La reina de las islas del sur estaba observando el retrato de su ahora difunto marido.
-Amor, hoy es el gran día. Hoy nuestro hijo mayor sera coronado como nuevo rey de las islas del sur.- mencionó ante el retrato conforme acariciaba los bordes.
Pronto sintió como una lágrima salía de su ojo y rodaba sobre su mejilla y a los pocos minutos tocaron a la puerta.
-Majestad, ¿está ahí?- era uno de sus sirvientes quien le traía el desayuno a la reina.
Al escucharlo, bajo el retrato y se secó la lágrima.
-Sí. Pasa.- respondió la reina.
El sirviente pasó y dejó la bandeja con el desayuno de la reina en el escritorio.
-¿Le puedo servir en algo más?- le preguntó a la reina antes de retirarse.
-No, gracias. Puede retirarse.- respondió la reina amablemente.
Terminó de desayunar rápidamente y luego salió rumbo a su habitación para comenzar a arreglarse. Ya se le había hecho tarde, todo por ponerse a platicar con un retrato.
Entró y se duchó rápidamente. En cuanto salió se puso su bata y comenzó a arreglarse el cabello.
Al terminar se levantó y caminó hacia su ropero, sacó una caja del interior el cual contenía su vestido. Era rojo con plateado, y en la cintura tenía pedrería de color negro y una pequeña flor formada con pedrería amarilla. Lo sacó de la caja y se lo puso.
Pasaron pocos minutos hasta que por fin decidió bajar al salón donde sería la celebración.
-Mamá... te estábamos esperando.- susurró Klaus al ver a su madre entrar al salón.
Se acercó a él y solamente asintió mientras lo agarraba del hombro en manera de felicitación. Al soltarlo, Klaus se dirigió a su lugar para poder comenzar con la ceremonia.
Detrás de él fueron todos sus hermanos, por edades. Solamente faltaba Hans, quien ni siquiera había bajado al evento.
-¿Donde esta Hans?- preguntó Anna a Elsa.
-Debe estar arriba en su habitación o en las caballerizas.- trató de adivinar Elsa.
-Iré a buscarlo.- aviso Anna a su hermana.
-No! Yo iré.- dijo Elsa mientras se alejaba.
MIENTRAS TANTO EN LAS CABALLERIZAS...
Hans estaba acariciando a uno de sus caballos mientras pensaba en el evento que estaría comenzando en el salón de su propia casa.
No quería asistir por el simple hecho de que su hermano mayor seria coronado rey y no el.
-¿Cómo puede ser rey? Nunca le había interesado la realiza.- pensó para sí mismo, tratando de hallar alguna respuesta coherente, pero no se le ocurría nada.
A los pocos minutos entró Elsa a las caballerizas y se quedó un buen rato observando a su novio. Después de un rato decidió acercarse.
-¿Qué haces Hans?- preguntó la reina de hielo.
-Nada. Quería estar solo un rato.- dijo Hans. -¿Y tú? Deberías estar en la coronación.- preguntó.
-Vine a buscarte. Quiero que estés conmigo durante la ceremonia.
-¿Yo?- preguntó un poco extrañado Hans.
Creía que Elsa no quería estar cerca de el por qué había estado más tiempo con su madre.
-Si amor.- se acercó a él lo as que pudo.
-Vamos entonces.- dijo Hans sonriendo.
No quería estar en la ceremonia, pero si estaba con Elsa sería diferente.
Salieron de las caballerizas y se dirigieron al salón donde se llevaba a cabo la gran celebración. Hans se dirigió a su lugar junto a sus hermanos y Elsa regresó al lado de su hermana.
-¿Dónde estaba?- susurró Anna.
-En las caballerizas.- respondió Elsa de igual manera.
Así comenzó el evento más esperado de las islas del sur.
