Capítulo III Es…idéntica a ti…
Ash, Misty, Brock y Pikachu, se dirigen al nuevo gimnasio de Porta Vista. A los pocos metros de llegar, se observaba que era muy grande, se veía desde la calle a varios cuadras a la redonda. La entrada exterior, se componía de un enorme muro de ladrillos, la puerta, un gran arco doble de hierro. Al ingresar, se debía rodear un camino de adoquín estilo antiguo ya que al medio se encontraba una gigantesca piscina. Ésta era la arena de batalla y el área de entrenamiento de los Pokémon del líder. Jardines y árboles a los costados le daban un toque playero (tipo como Miami). Terminando el camino, se encontraban (obviamente), con el recinto en cuestión. Un gimnasio construido de granito color blanco cristal, con columnas muy al estilo griego. La entrada principal era custodiada por dos estatuas de Blastoise, en las que sus cañones salían agua al igual que una fuente. El recibidor, era un salón en que el techo era de un color azul intenso, el cual tenía dibujado varias siluetas en blanco de pokémon de agua. Se decoraba con varios muebles-bibliotecas, guardando libros, que contenían todo tipo de cuidados, alimentación, curación, y consejos varios no sólo para pokémon tipo agua, sino que también de otros tipos. Los chicos se maravillaban con cada vistazo que daban del majestuoso edificio. Para qué decir que la joven pelirroja. Tomó un libro que trataba sobre todos los pokémon de agua existentes en el mundo, incluidos los legendarios y se sentó en uno de los cuantos puff, de cuero que rodeaban el lugar de entrada. Sus amigos hicieron lo mismo. Se sintieron muy cómodos. Pasaron varios minutos, al darse cuenta, de que estaban cómodamente sentados en un lugar desconocido. Un carraspeo de Brock, quien fue el primero de salir de su trance, "despertó" a sus otros amigos, a lo que algo avergonzados se levantaron y siguieron camino en busca del dueño del recinto. Mientras recorrían quedaban boquiabiertos por la maravilla del lugar y sus decoraciones. Pilares con dibujos de mareas, sirenas o barcos, un pasillo al que en ambos lados se mostraba un largo acuario, parecido al gimnasio de la chica entrenadora, otro gran salón que mostraban, esqueletos de pokémon marinos extintos, barcos a escala y muchas cosas relacionadas con los tipo agua. Más que un gimnasio parecía un museo.
Tan embobados estaban caminando por los pasillos, cuando la chica se tropezó con algo que la botó al suelo de frente…
¡Auch!
En eso los dos amigos y la accidentada se dieron cuenta que se toparon no con algo, sino que con alguien…
Al tropezarse con la muchacha, éste cayó hacia atrás y quedó cubierto con un gran manto blanco manchado de pintura
Mientras Ash ayudaba a levantar a Misty, Brock hacía lo propio con el desconocido.
¡Lo siento mucho!…decía mientras se quitaba el gran manto con ayuda del criador….estaba pintando uno de los muros y no los vi venir, ni siquiera los escuché entrar…
No te preocupes, nosotros somos los que debemos disculparnos,contestó el amigo de Ash…estábamos tan maravillados con este lugar que ni cuenta nos dimos de que había alguien más aquí.
Está bien no se molesten, verán yo soy…..continuaba el joven adulto una vez terminado de quitarse el manto de encima.
Pero quedó mudo….
Misty en cambio quedó con la boca abierta al ver con quien se había tropezado.
Éste era un joven de más o menos unos 23 o 24 años. Pelo rubio, ojos café oscuro, musculoso (pero no como físico-culturista), se notaba que era un nadador profesional. Vestía una camisa blanca arremangada y unos jeans color negro. Usaba zapatillas blancas con negro y llevaba anteojos. Su ropa también se encontraba manchada de pintura.
Es….muy….guapo….se decía para sus adentros la chica, olvidándose por un momento de que estaba enamorada de alguien más…..vaya que lo es.
El joven de Pueblo Paleta, observaba la escena, mientras fruncía el seño hacia el ser en quien su amada en secreto le dedicaba toda su atención.
Brock por su parte observaba extrañado a su amigo…. ¿Por qué Ash tendrá esa cara?...a lo que miró hacia los dos humanos, que parecían haberse olvidado del resto del mundo. En eso volvió a mirar a su amigo, que se mostraba cada vez más tenso….Acaso serán…. ¿Celos?.....iba a abrir su boca cuando algo asustó a los tres involucrados.
N..n..no..no..p..p..pued..d..de…s..s..ser, no puede ser, no, no, no…el rubio desconocido tartamudeaba al tiempo en que vio a la líder de Ciudad Celeste. Sus ojos estaban abiertos como platos y su cara se puso pálida como los muros al exterior del gimnasio de Porta Vista.
En eso lanzó un grito que espantó a los tres amigos….
T.. ..no..pu..pu..puede…s..ser..c..c..como… ¡AAAAAAAHHHHHHH ALEJATE DE MÍÍÍÍÍÍ!
El joven salió corriendo por uno de los pasillos, al parecer, sin rumbo fijo.
Cuando por fin se detuvo, se encontraba el un balcón que daba vista al mar…no sabía cómo pero había atravesado su habitación…
Mientras tanto, los chicos no salían de su espanto, sobretodo la pelirroja, quien quedó más impactada con la bizarra situación que acababa de pasarle.
El otro muchacho, que salió corriendo, se dio cuenta donde llegó y al ver su pieza se dirigió tembloroso hacia un velador que se encontraba al lado de su cama y tomó una foto enmarcada que se encontraba encima del mueble. Con la mirada perdida en el objeto, caminaba de vuelta hacia el balcón, esta vez soltando varias lagrimas, mientras en su pecho crecía un dolor, que al parecer tuvo tiempo atrás, pero con el paso de los años, se había olvidado de aquello. Sin embargo, el mismo dolor revivió dentro de si mismo.
No puede ser, que ella…..sea….quiero decir… ¿Cómo es posible?..no entendía lo que pasaba, ¿acaso la vida le estaba volviendo a jugar una mala pasada?
En eso el joven rubio se afirmó en la baranda dándole la espalda al mar, mientras quitó la vista del cuadro que tenía en sus manos, al tiempo que una nueva lágrima caía en su rostro…..
Es…..idéntica…a ti….
