Aqui estoy una vez mas (menos de un anio ojo!) con una actualizacion de esta historia.

Yo pense que iba a salir mas grande que el primer capitulo pero de todas formas es mas largo que el segundo.

No estoy segura si este capitulo es emocionante o no. Suceden varias cosas. Algunas se van a dar cuenta al toque. Otras estan asi como que medio escondidas.

Dejenme saber que les parecio.


Sky Full of Lights

3.

No sabía exactamente cuanto tiempo exactamente había estado tirado en esa cama. Pero tenía la seguridad que habían pasado más de tres días. Tres días en los que su mamá se había presentado en su cuarto con un mínimo de comida para él, ósea Hana; pastillas y con la importante misión de decirle que no saliera de su habitación.

¿La razón?

Pues su papá no quería que saliera de la habitación, al menos no cuando él estuviera en casa y en esos últimos días se había encargado de estar ahí el mayor tiempo posible.

Lo que aún no sabía era si su plan era matarlo de hambre o de aburrimiento. De cualquier manera estaba funcionando muy bien.

Ya se estaba cansando de esa situación pero revelarse no era la mejor manera de solucionar el problema. Eso podía alterar a su madre e hiciera lo que le hiciera era su madre y no lo podía cambiar.

"¿Quieres qué te pinte las uñas? Compre un color muy bonito el otro día" - trato de llamarle la atención - "Te ves un poco pálida, un poquito de rubor no le haría daño a tu carita"

Pero él no se dignó a moverse de la posición en la que estaba. Estaba cansado de luchar una batalla que desde antes estaba perdida, así que dejo que su madre jugara con él, como siempre.

No paso mucho tiempo de eso hasta que oyeron los pasos de su papá que se venían acercando a donde ellos estaban.

Nunca iba para verlo a su habitación y no lo culpaba por que era demasiado rosada, sólo pasaba de largo pero esta vez se asomó por la puerta.

Lo miro con cara de asco y repugnancia como siempre lo hacía y luego poso su vista en su mamá.

"¿Te vas a quedar ahí todo el día? Por lo menos baja a atenderme que ya es hora de comer" - y con eso se fue por donde vino.

Su mamá automáticamente dejo sus cosas tiradas al igual que a su hijo y corrió tras su marido.

"No te preocupes Hana, yo voy a convencer a tu padre para que levanté tu castigo. Ya verás que pronto podremos salir a comprar las dos juntas como siempre" - dijo segura de si misma t que esta vez iba a lograr lo imposible que era hacerle cambiar de opinión a su padre y con eso se fue.

Se sintió entonces como un juguete usado y quizás hasta roto tirado ahí en la cama.

Abandonado. Así se sentía.

Sólo recibía migajas de comida, de cariño, de preocupación.

Quería tanto salir de ese encierro y visitar a su hermano. Quería ser libre pero no podía bajo ninguna circunstancia. No mientras él no existiera. No mientras Hana siguiera con vida.

Movió su cuerpo un poco hacia un lado y desde su cama pudo ver su reflejo en el espejo.

Sasuke no existía. Su cara era claramente la de una niña, nada comparada con la cara de un niño. Con sus manos trato en vano de malograr su rostro pero nada funcionaba y cuando estaba a punto de tomar las tijeras para cortar su cabello y lograr un cambio no pudo hacerlo. Por más que lo quisiera no podía. No podía acaba con la muñeca y única alegría verdadera de su madre.

Suspiro pesadamente admitiendo su derrota. No podía. No podía. Era un gran cobarde.

Con razón su papá no lo quería. Los Uchiha no eran cobardes. Eran hombres de acción. Tomaban decisiones importantes a diario. Eran intrépidos y visionarios para los negocios. Resolvían problemas. Eran valientes, osados y por lo que había escuchado de las chicas, varoniles y guapos.

El no tenía absolutamente nada de eso. El no era digno de cargar con ese apellido.

Cerro sus ojos y para evitar ver lo que era puso su brazo cubriendo su cara e intento quedar inconsciente de aburrimiento.

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Ya habían pasado tres días desde que quedo en encontrarse con Sasuke en aquel centro comercial. Tres días que conoció a todos los compañeros de colegio de Shikamaru que ahora también eran sus amigos y no paraba de recibir llamadas de ellos animándolo a inscribirse en el colegio con ellos. La idea se la pusieron tan bien en la cabeza que comenzó a ejercerles presión a Kakashi e Iruka para que lo inscribieran.

"¿Estas seguro que quieres ir al colegio como un chico normal?" - le pregunto por quinta vez Iruka.

"Si, si quiero ir al colegio..." - le respondió un tanto cansado del quinto interrogatorio y moviendo sus piernas como a punto de armar una pataleta.

"Mira que después vas a tener que cumplir con las tareas y no planeamos ayudarte" - le advirtió.

"Lo sé Iruka, pero de verdad quiero ir al colegio. Ya me canse de viajar y conocer todo el mundo a cada rato. Quiero quedarme un tiempo acá y establecer amistad, una buena amistad con estos chicos que he conocido".

"Bueno en vista que estas tan seguro de que eso es lo que en verdad quieres te vamos a inscribir en ese dichoso colegio. Además Kakashi dice también que es bueno para ti por que puedes socializar mas y de paso lo vas a dejar leer mas. En fin, voy a iniciar el tramite entonces."

Una vez que Iruka salió Naruto hizo su libro a un lado.

De su lista de cosas por hacer ya podía tachar la del colegio. Era casi un hecho que asistiría en los próximos días.

Lo siguiente en su lista era conocer a la famosa Hana de la cual nadie podía dejar de hablar. Pero eso cuando ingresara al colegio podría tacharlo por que la tal Hana estudiaba ahí.

Lo que quedaba al aire y sin forma aparente de resolver era Sasuke. ¿Que habría pasado con él? ¿Por que no había asistido como lo dijo? ¿Acaso no habían quedado en ser amigos?

Era una pena por que el si había imaginado tener una amistad incondicional con él.

Quizás todo había sido una mentira y el había malinterpretado las cosas. Para variar. Quizás ni siquiera se llamaba Sasuke.

Lo mejor seria seguir el consejo de las chicas y olvidarse de él aunque no se sentía bien hacerlo. Su cabeza era un lio. No podía olvidarlo. No podía hacerlo por que él si le había ofrecido su amistad desinteresadamente y eso lo hacía enojar.

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Quinto día de encierro.

Su mamá no se había aparecido a verlo después que salió corriendo detrás de su papá. De eso ya habían pasado dos días. Dos días enteros sin comer. Se sentía lánguido y sin fuerzas. Por suerte su habitación contaba con un cuarto de aseo propio y cada vez que sentía hambre llenaba su estómago con agua. Incolora, insabora pero refrescante.

¿Cuánto tiempo más podría soportar solo bebiendo agua?

Estaba empezando a considerar comerse las unas y masticar papel.

Tenia un hoyo negro en su estómago y no tenía nada con que llenarlo. ¿De qué le servía que su familia tuviera un montón de dinero si no tenía nada que comer?

La ropa le estaba quedando más suelta, hasta su ropa interior comenzaba a quedarle grande. Cuando regresara su mamá se iba a poner feliz por eso.

No podía seguir así.

Se levantó con esas fuerzas que estaba reservando y comenzó a golpear la puerta.

Intento gritar pero su garganta no soltaba ningún sonido. Su golpes contra la puerta se hacían mas débiles.

Algún tipo de bulla debía haber hecho por que de pronto se escucharon pasos afuera.

"¡Deja de hacer escándalo!"

Para su mala suerte no era su mamá.

"¡Te dije que no quería saber nada de ti por lo menos en una semana!"

"¿Mamá? ¿Dónde está mi mamá?" - su voz salió ahogada en un susurro que si su papá no hubiera estado parado al otro lado de la puerta no hubiera podido escuchar.

"¿Tu mamá? La mande de viaje" - dijo riéndose por que la situación seguramente le parecía graciosa. El no estaba muriendo de hambre después de todo. - "Pero no te preocupes. Debe estar de regreso en dos días más" - y con eso se alejo.

La conversación había terminado según él.

No le quedo mas remedio que intentar sobrevivir hasta que su mamá regresara. Iba a cruzar los dedos para que el agua lo pudiera mantener con vida un par de días más.

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El colegio había resultado ser una buena experiencia después de todo.

Levantarse temprano y estar listo a una hora para asistir a clases era algo interesante por que sus horarios nunca habían sido tan estrictos. Después de todo el siempre había marcado la hora en la que quería hacer las cosas y mientras él respondiera Iruka siempre le había dado esa libertad. Por otro lado seguir el horario era algo cansado.

Un punto quizás en contra era la tarea. Iruka le dejaba tareas pero no tenia que impresionar a nadie más que a él. En el caso del colegio era diferente. Todos se esmeraban por destacar de alguna manera y tener una calificación extraordinaria, era a lo que todos apuntaban. Por su parte él no estaba en el colegio por resaltar sino por experiencias nuevas así que no sentía ganas de esforzarse tanto.

Lo bueno es que ahora si podía pasar más tiempo con los chicos y con las chicas del salón aunque hasta ese momento no había podido conocer a la tal Hana.

Al parecer seguía enferma y no habían luces de que fuera a regresar pronto a clases o al menos eso decía Hinata. Ella sabía de esas cosas por que ella era la encargada de llevarle la tarea a diario cada vez que ella no podía asistir al colegio, que al parecer era bastante seguido.

Al parecer Hinata era la única que se interesaba y se preocupaba de preguntar por ella cada que iba a su casa.

"Ayer tampoco me dejaron verla"

"Seguro debe estar tan enferma que se debe ver fatal y no quiere que nadie, ni siquiera tu Hinata, la vea" - bromeaba Ino.

"Pobrecita" - decía Hinata mientras se imaginaba el cuadro que le pintaban sus compañeras. Se veía que tenía buen corazón.

"Nada de pobrecita. Si esta enferma es por algo. ¿No? Seguro es anoréxica o bulímica. Nadie puede ser así de delgada. Seguro no quiere comer" - Sakura le seguía la broma a Ino.

"¿Ustedes creen eso? Ahora cuando regrese vamos a ofrecerle comida a ver como reacciona" - Kiba un chico del salón se metió a la conversación. - "Si es bulímica cuando no la veamos va a comérselo todo y luego ira al baño a devolverlo todo"

"¡Que asco!" - dijeron todos entre risas y una que otra mueca.

"No deberían hablar así de ella" - no se aguanto mas y los callo a todos. No le parecía que hablasen de esa manera de ella y en especial cuando la aludida no estaba presente para defenderse - "Si en verdad tiene eso es una enfermedad grave y en vez de querer hacerla quedar en evidencia deberían intentar ayudarla a superarlo. ¿Son sus amigos no?"

"Compañeros. Ella nunca nos ha considerado sus amigos" - le aclaró Sakura.

"No te pongas así Naruto. Es una broma. Una bromita nada más" - dijo Ino intentando remediar la situación.

"Nada de lo que decimos es en serio. Es solo para matar el rato. Pero..." - Sakura se quedo pensando como continuar lo que estaba diciendo.

"¿Pero que?" - ahí estaba su curiosidad de nuevo. No podía vivir sin investigar. Sentía que tenía que saber todo sobré ella a pesar que aún no la conocía en persona.

"Pero da que pensar" - finalizó - "Es demasiado delgada. Se nota que su mamá controla todo lo que come y su dieta es sino permanente, estricta"

"¿No estarán exagerando ustedes con eso?" - continuo Kiba que seguía pendiente de la conversación - "Ustedes las chicas siempre están a dieta"

"¡Pero es la verdad! ¡Su mamá es una controladora!" - Ie grito Ino a Kiba.

"No es eso Kiba kun" - interrumpió Hinata - "Es cierto eso de que su mamá la tiene controlada en todo lo que hace y come. Yo me he dado cuenta de eso cada vez que voy a ayudarla con las tareas"

No le podía dar crédito a las palabras de Ino y Sakura por que por momentos parecía que trataran de hablar mal de ella. Pero decían que cuando el río suena es por que piedras trae y esas piedras estaban confirmadas por las palabras de Hinata que era una fuente mucho mas confiable.

¿Aún así que clase de madre podría matar de hambre a su propia hija con dietas excesivas?

Eso le daba vueltas la cabeza. Y no lo dejaba concentrarse. Estaba tan metido en sus pensamientos que no se le ocurrió mejor idea que fastidiar a Iruka con eso.

"Iruka. ¿Tu crees que soy gordo?"

"Para nada" - le contesto mientras revisaba su tarea, como si todavía tuviera cinco anos.

"¿Pero si estuviera gordo tu me exigirías hacer una dieta estricta?"

"Bueno. La gordura no es buena por que puede ocasionar enfermedades. Si estuvieras demasiado gordo si te pondría a una dieta estricta pero si solo tuvieras un par de kilos de mas te pediría que tuvieras cuidado con lo que comes" - dejo los papeles a un lado y lo miró - "¿A qué se deben esas preguntas? Tu nunca te has interesado en dietas. ¿Acaso sientes que estas gordo?"

"Curiosidad nada más pero... ¿Si estuviera en el peso que estoy ahora tu me obligarías a hacer una dieta? ¿Como para verme mejor? ¿O controlarías mi comida?"

"Tus preguntas están raras. Pero no. Estas en tu peso, no tienes por que hacer dieta pero un poco de ejercicios no te harían mal. Los ejercicios te ayudan a este en forma"

"Me da flojera hacer ejercicios. Además estoy cansado. Tanto ejercicio mental me deja agotado, creo que por hoy me ira a dormir..."

"No tan pronto Naruto" - Kakashi entro al lugar donde estaban haciendo las tareas con su libro en la mano - "Necesito que revises estos papeles. Son los papeles que nos ha mandado Fugaku Uchiha para que los analicemos y nos animemos a hacer sociedad con ellos"

"¿Y la oferta es tentadora? ¿Nos conviene?" - le pregunto. La verdad era que tenía flojera extrema de leer esos documentos.

"Eso es cuestión que lo leas y lo analices por tu cuenta, no te voy a dar un resumen de las cosas".

"Esta bien. ¿Quieres que lo revise ahora o puede esperar?" - le pregunto cansado de tanto abuso contra su pobre cerebro y dejando su cabeza golpear contra la mesa.

"Tienes hasta mañana en la tarde por que tenemos que darles una respuesta lo antes posible".

"Prometo leerlo antes de entrar a su oficina mañana" - su cerebro estaba a punto de colapsar y no tenias ganas de revisar los papeles. No los leería el día de hoy por nada en el mundo.

"Como quieras pero la reunión no será en una oficina. Teniendo en cuenta que podríamos declinarle la proposición el Uchiha ha decidido que la reunión será en su casa, un ambiente mas familiar".

"¿En su casa? ¿Ósea que su familia estará presente en algún momento de la reunión? ¿A eso se refiere con un ambiente más familiar no?" - Su cabeza se levantó como resorte y paro las orejas para escuchar mejor, esta vez prestando verdadera atención.

"Bueno si la reunión será en su casa significa que su familia estará ahí, el vive con su familia por si no lo sabías..."

"¿Y quienes conforman su familia? ¿Deberíamos llevar flores para la dueña de casa?" - dijo todo de manera rápida, siempre intentando esconder sus verdaderas intenciones.

"¿De cuando acá tan cortés tu? O no será... ¡claro! A ti te interesa segura la hija de los Uchiha ¿no? La tal Hana..." - Iruka metió su cuchara y ahora el que parecía interesado en seguir la conversación era Kakashi.

"Así que tienes interés en Hana..."

"¡No es lo que te estas imaginando!" - salto a defenderse antes de que la situación pasase a mayores - "¡Lo que pasa es que aún no la conozco! Todos en el colegio hablan de ella y yo no puedo por que no la conozco. Desde que entre a estudiar esta enferma... ¡es verdad! ¡Pregúntenle a Shikamaru si no me creen!"

Entre los dos se miraron como si estuvieran planeando algo, una conversación secreta de manera mental.

Como no quería seguir oyéndolos agarro los papeles que le había entregado Kakashi antes y se fue corriendo hasta su habitación a revisarlos.

Su cansancio mental había pasado a un segundo plano. Si leía esos papeles podía tener un buen tema de conversación mañana y si se movía bien podría mover los hilos para conocer de una vez por todas a la enigmática Hana.

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No sabia si estaba despierto o dormido pero su nariz podía percibir cierto olor a comida. Lamentablemente era demasiado soñar en poder comerla. Tropezándose se levanto de la cama e intento abrir la puerta. Seguía estando cerrada.

Ya no tenia hambre pero tenia como una acidez en el estómago, le estaba quemando.

Comenzó a dar pequeños golpes en la puerta con la esperanza que su mamá ya estuviera ahí y le abriera. Necesitaba comer algo ya. No le importaba si solo fueran frutas o caldo de pollo, cualquier cosa antes de volver a tomar otro vaso más con agua.

Se deslizo apoyando su cuerpo en la puerta después del intento y apoyando su cabeza en sus rodillas abrazo sus piernas en un último intento para domar su hambre. No le quedaban más fuerzas. ¿Era su imaginación o su respiración se estaba consumiendo? Iba a morir literalmente de hambre...

En sus últimos momentos de conciencia sintió como la puerta se abría hacia adentro de la habitación golpeando su cuerpo. Los brazos de su mamá lo ayudaron a pararse y recostarse de nuevo en su cama.

"¿Qué estabas haciendo en el piso Hana?" - fue lo primero que le pregunto - "Estas algo pálida y fría. ¿Por que?"

"Mamá... necesito comer... no he comido en días..." - se animó a decirle en su voz casi inaudible. Había un mínimo de esperanzas que lo alimentara sin de ir nada más.

"Tu papá me dijo que no habías querido comer, que estabas a dieta. ¿Cuántos kilos has perdido?" - sus palabras eran inauditas. ¿De verdad le estaba preguntando eso?

"Mamá..." - pero no pudo hablar mas para pedir comida. No tenia fuerzas ni para respirar. Su mama se dio cuenta de eso y salió corriendo a llamar a un médico.

Como unos quince minutos tuvo que esperar para que llegara su primo Shisui a revisarlo. El lado de su familia era de puros doctores y el había estudiado mucho para sacar su titulo. Su hermano Itachi y él mismo eran testigos de su esfuerzo.

"Hana chan te ves muy mal. Dice tu mamá que no has querido comer" - le dijo su primo mientras le acariciaba la cabeza y se sentaba a su lado. - "Yo sé que eres una jovencita ya y quieres verte bonita y todas esas cosas pero tienes que comer sino te vas a enfermar..." - su primo después de revisarlo le comenzó a decir todas esas cosas pero si él supiera lo que en verdad pasaba...

"Ya no la regañes mas Shisui..." - entro su mamá a defenderlo pero en verdad se estaba defendiendo a su misma.

"¿Como no la voy a regañar tía? ¿Te has dado cuenta que esta por debajo del peso ideal para su edad? Si sigue con esas dietas tan extremas se puede morir en cualquier momento. Le puede dar un paro respiratorio o su corazón se puede detener. Tía esto es muy serio, usted y mi tío tienen que controlar mejor y asegurarse de que coma bien y a sus horas".

Pero ninguno de los dos le iba a hacer caso, el único que podía lograr algún cambio seria su hermano Itachi pero él estaba muy lejos como para presionarlos.

"Tía tráele algo sustancioso para que coma. Yo me voy a encargar de vigilarla a que se lo coma todo, por lo menos por hoy" - y ese era el golpe de suerte que su hambre necesitaba. A su mamá no le quedo mas remedio que alimentarlo con un caldo lleno de zanahorias y otras verduras. No esperaba a que le pusiera fideos por que eso iba en contra de su credo dietético.

Se encargo de masticar las verduras más de treinta y dos veces saboreando cada bocado. Su estómago estaba en la gloria por eso pero lo malo fue que como había dejado de comer por días su estómago se había reducido. Ese caldo, que se lo hubiera querido acabar e incluso lamer el plato no hubiera podido hacerlo. Quizás podía volver a intentar comerlo después de un rato pero seguro su mamá se lo iba a impedir.

Pero de pronto ocurrió algo. Se oyó como alguien, seguramente su papá entraba a la casa casi corriendo. Algo raro por que los Uchihas no corren, se desplazan de manera rápida y con elegancia. Sus pasos subieron las escaleras de manera ágil y rápida hasta que llegaron al marco de la puerta una vez más.

"Mikoto, tenemos que hablar ya" - le dijo. Su mirada era como fuera de si. Se le podía ver como entusiasmado por lo que fuera que estuviera pasando. Su mamá parecía no entender muy bien lo que estaba pasando aun así hizo como que había entendido y salió detrás de el, como siempre.

"¿Que se traerá entre manos mi tío? Ni me saludo esta vez" - Shisui y él intercambiaron miradas de curiosidad. El nomás alzo los hombros en señal que no podía ni imaginarse lo que estuviera pasando en esos momentos. - "Mejor así" - continuo Shisui - "Ayer hable con Itachi y me pregunto por ti. Me dijo que desde que regresaste a Japón no ha sabido nada de ti."

"No he tenido tiempo de comunicarme con él" - le dijo de manera escueta y con el susurro de voz al que todos estaban acostumbrados.

"Lo sé, pero él esta preocupado por ti. Después de todo eres su única hermanita menor" - Shisui le paso su mano por su cabello nuevamente como queriéndole dar su apoyo y comprensión - "Quieres que le cuente de ti o prefieres decírselo tu misma".

Lo pensó. Sabía como iba a reaccionar Itachi si se enteraba que se había desmayado, y que estaba débil aún. Su hermano al igual que su mamá lo sobreprotegía. Necesitaba a su hermano mayor a su lado pero no podía hacerlo venir de un momento a otro desde tan lejos, él era una persona ocupada y el encargado de llevar los negocios familiares en el exterior.

"¿Podrías por favor no decirle nada? No es mi intención preocuparlo, prometo comer todo y hacer las dietas a un lado" - Shisui interpretó sus palabras y supo que no quería decírselo tampoco.

"Entiendo. Pero si vuelve a pasar algo parecido a esto o que yo me entere que no estas comiendo llamaré a Itachi sin dudarlo" - Movió su cabeza aceptando el trato y comenzó a pensar como mantener alejado a su primo de su vida.

No paso mucho tiempo desde ese incomodo silencio hasta que volvió a entrar su mamá a la habitación.

"Shisui ¿ya acabaste de revisar a Hana?" - trato de tantear el terreno que pisaba.

"Claro tía. Esta bien por ahora pero tiene que comer y tomar sus vitaminas..."

"Me alegra que Hana este bien" - le interrumpió - "Pero ahora lamentablemente tengo que pedirte que por favor vayas a tu casa. Lo que pasa es que vamos a recibir una visita muy importante de negocios"

"Entiendo tía, ya me voy. Hana no te olvides de nuestro trato" - le recordó guiñándole el ojo antes de salir. Su mamá no entendió de que hablaban entre los dos pero no les pregunto, por el momento ella no tenía tiempo que perder.

"Hana, cariño. Van a venir unas personas muy importantes para ver un trato de negocios con tu papá que nos va a beneficiar a todos. Necesito que por favor no salgas de tu habitación ¿si? Tu sabes que, le perturbamos a tu papá con nuestra presencia a la hora de hacer negocios, en especial tan importantes como el de hoy" - trataba de hacerle entender pero era obvio que su papá no lo quería cerca por que su presencia lo incomodaba.

Su mamá se levantó de la cama y se fue al primer piso a ultimar los detalles de la cena que iba a ofrecer.

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"¿Por que tengo que usar una corbata? Esto me incomoda y no me deja respirar bien..." - se sentía incomodo. El quería ir a la casa de los Uchiha pero vestido de manera mas cómoda.

"Te ves muy mono así vestido de etiqueta" - trato de animarlo Iruka para que dejara de jalonearse el saco y la corbata.

"Pero no me siento cómodo. Este no soy yo..." - se quejó. Los iba a fastidiar hasta que lo dejarán ir vestido como el quería ir. Con ropa relajada y cómoda.

"Pero a las chicas les gusta los chicos con saco y corbata" - lanzo el comentario Kakashi mientras acomodaba su corbata mirándose al espejo. Lo dijo de manera como sí hubiese sido un simple comentario pero lo dijo con la intención de que Naruto dejara de quejarse. Además de terminar de corroborar sus suposiciones.

"¿Entonces me veo bien desde el punto de vista de una chica?" - y sucedió lo que se esperaba. Naruto comenzó a arreglárselas el traje imitando el comportamiento de Kakashi frente al espejo.

Entre Kakashi e Iruka se dirigían mirada de broma. Sabían que Naruto no iba a ser un niño toda su vida y en algún momento iba a empezar a prestarle más atención a las niñas. Ahora lo que les daba curiosidad era ver como eran los gustos de Naruto con respecto al sexo opuesto.

Cuando estuvieron listos subieron a la limosina que los llevaría a la casa de los Uchiha. Como no estaba tan lejos de donde vivían ellos decidieron dar una pequeña parada en la florería y comprar un pequeño detalle para la señora de la casa. Ellos ya le tenían un pequeño obsequio para el señor Uchiha. Una costosa botella de vino sacado desde las profundidades del subsuelo escondido en la cava de la casa.

Pero a Naruto se le ocurrió comprar un pequeño arreglo floral con la excusa, según él, que Hana la hija de los Uchiha seguía enferma.

Los tres se pararon frente a la entrada de la pequeña mansión y llamaron a la puerta.

No paso mucho tiempo y la puerta se abrió para dejar ver a una mujer delgada de cara de muñeca. Sencilla pero elegante con su ostentoso collar y sus anillos a juego.

"Pasen por favor. Mi marido los espera" - ella les sonrió cortésmente y los hizo pasar a su casa.

La casa tipo mansión quizás no se veía tan grande desde afuera pero por dentro era bastante amplia. Se notaba que durante el día la luz del sol iluminaba todo el lugar.

La señora Uchiha los guió hasta la sala y los invitó a sentarse en los muebles que tenían aspecto francés. Estaban cómodos así que no le importo mucho. Pero mirando bien la cara de la esposa de su futuro socio se le hacia algo conocida... la pregunta era de donde la había visto.

Mientras ella iba a buscar a su esposo sus ojos no pudieron quedarse quietos y empezaron a recorrer el lugar donde ahora se encontraba.

Encima de una gran chimenea estaba una pintura hecha a base oleos del mismo Fugaku Uchiha. Si lo había notado toda la casa, la parte que había recorrido tenia varios cuadros pintados. No le fastidiaba tanto pero si se sentía observado.

Pero Hinata tenia razón. Todos los Uchihas se parecían entre si. La piel clara, el cabello oscuro, los ojos oscuros y penetrantes. Sus ojos recorrían los cuadros hasta que se topo con uno que le hizo acordar lo ya casi olvidado.

Automáticamente miro a Iruka. Iruka lo miro también pero él parecía no haberse dado cuenta aún.

"¡Es ella! Iruka. ¡Es Ella!" - Kakashi los miraba como si hubieran perdido la cabeza al comportarse de esa manera en casa ajena y de un futuro socio.

"¿Naruto me puedes aclarar a que te refieres?" - Iruka quizás no tenía la memoria tan clara como la de él.

"¡La mujer del aeropuerto! ¡Es ella! ¿Te acuerdas ahora?" - Iruka ató los cabos sueltos y se acordó a lo que se refería Naruto.

"No me digas que tu novia es la hija de los Uchiha. Creo que estas leyendo muchas novelas" - Kakashi se estaba burlando otra vez y hubiera seguido haciéndolo de no haber sido por los pasos que se aproximaban hacia ellos.

Fugaku hizo su entrada en una vestimenta tradicional japonesa de color gris. Se le veía muy cómoda, nada que ver con lo que ellos llevaban puesto.

"No era necesario vestir tan formales. Gracias por haber aceptado la invitación. Mi familia y yo estamos muy agradecidos por eso" - él decía su familia pero solo los veía a ellos dos. ¿Donde estaban sus hijos?

"No es nada. Esto era algo que llevábamos pendientes y no era adecuado alargar mas el momento ¿verdad? Después de todo la sociedad es casi un hecho".

"Si, solo falta la firma. Aún así quise invitarlos a venir por que me pareció lo correcto" - Después de estrechar la mano de los tres Fugaku se sentó en su sillón. Su esposa que aún no sabia el nombre los miro saludándolos con los ojos. Se veían que eran muy tradicionales y de acuerdo a eso las mujeres no pintaban mucho, quizás solo como acompañamiento.

"¿Les puedo ofrecer algo para tomar?" - les pregunto.

"Un Whisky con mucho hielo" - pidió Kakashi.

"Si no es mucha molestia yo preferiría un té de hierbas. Como estoy tomando medicamentos no puedo beber alcohol" - se excuso Iruka.

"Un refresco estaría bien para mi" - le dijo a la señora que de la manera como se comportaba ahora no se parecía en nada a la de aquella vez. - "Ah si, toma le trajimos estas flores para usted" - y se las entrego.

"Que amable. Las pondré en agua ahora mismo" - y salió de la sala.

"Le trajimos esta botella para que se sienta a gusto en el momento que prefiera" - y Kakashi le alcanzo el vino francés a Fugaku.

"Muchas gracias" - y recibió la botella - "¿Desean ir al despacho para hablar mas a gusto o aquí esta bien?"

"Creo que no podríamos estar mas a gusto" - interrumpió Naruto y se acordó que no debía hablar de mas, aún no al menos.

"Claro, no hay necesidad de movernos de aquí. Su casa es muy acogedora" - le ayudo Iruka

"Muchas gracias. Mikoto es la que se encarga de estas cosas, yo solo me encargo de los negocios" - y se rieron. Luego se pusieron serios una vez más y los ojos de Fugaku se fueron al segundo adorno floral. - "¿Y esas otras flores?"

Naruto no pudo evitar ponerse rojo. No se esperaba esa pregunta. No de parte de Fugaku. El solo quería entregárselas a Hana de una manera discreta para no levantar mucho polvo. Tomo un poco de aire y los boto por la boca. Se puso de pie con su arreglo floral en las manos y lo miro a la cara.

"Las flores son para Hana, su hija" - las piernas le temblaban por que de pronto todo se hizo silencio así que decidió seguir hablando - "Desde que entre a estudiar al colegio todos me dicen que ha estado enferma y por eso no ha ido al colegio así que pensé que sería una buena idea unas cuantas flores... ¿Co-como se encuentra ella? ¿Podrá ir al colegio pronto?" - sus mejillas estaban tan rojas que seguro le iban a estallar.

Los adultos se miraron entre ellos y luego Fugaku tomo la palabra.

"Así que te has inscrito al colegio. Pensé que estudiabas en tu casa con tus tutores"

"Así es" - interrumpió Kakashi para aclarar la situación - "Nosotros le enseñamos todo lo que tiene que saber pero también aprobamos el que Naruto viva las mismas experiencias que un chico de su edad. Para que sepa un poco como es una vida normal"

"¿Pero como esta su hija? ¿Se encuentra mejor de lo que sea que tenga?" - Iruka y su instinto de mamá gallina lo obligaban a estar al tanto de la salud de los demás.

"Bueno... esta mejor. Mi sobrino hace un rato se retiro por que vino a revisarla. Lamentablemente no tuve la oportunidad de preguntarle personalmente pero estoy seguro que mi mujer esta un poquito más al tanto de eso que yo. Justo aquí viene ella" - Ella apareció con la bandeja y Fugaku agarró el vaso rápidamente - "Mikoto están preguntando como esta Hana, tu que has hablado con Shisui les puedes decir que esta mejor ¿verdad?"

"¿Hana? ¿Ustedes conocen a mi hija Hana? ¿Verdad que es una lindura?"

Los ojos de la señora cambiaron. Se le veía preocupada al principio por atenderlos y brindarles toda su hospitalidad pero cuando le preguntaron por su hija su mente pareció irse a otro lado. Se le veía alegre que preguntaran por ella.

"No tenemos la buena suerte de conocerla en persona pero hemos oído hablar mucho de ella" - le dijo Iruka mirando a su pupilo de reojo y recordando las innumerables veces en que tuvo que escucharlo preguntarse por ella.

"Sabemos que tuvo una recaída el otro día en el restaurante al que fuimos a reunirnos con su esposo. ¿Su hija se encuentra mejor de salud?" - entre Fugaku y ella se miraron y luego sonrió.

"Se encuentra mucho mejor. Esta descansando en su habitación por el momento por que acaba de tomar sus medicinas".

"Estas flores son para ella".

Le acerco el arreglo floral a sus manos y se le quedo mirando fijamente. Esta señora era la misma del otro día. La recordaba bien físicamente pero ahora que tenia oportunidad de tratarla mejor era diferente. Su comportamiento era diferente a como había visto trataba a su hija. Quizás ese día tuvo un día realmente malo. No podía juzgarla solo por esa ocasión. Aunque decían que las primeras impresiones eran siempre las que contaban.

Ella se le quedo mirando sorprendida con la mente vacía esperando una reacción.

"Yo se las haré llegar"

Y luego se atrevió a mover el tema una vez más.

"¿Ustedes creen que pueda bajar a acompañarnos a comer? Aunque sea por un ratito..."

"Naruto, no pidas cosas así. Hana debe seguir en reposo seguramente..." -lo frenaron entre Iruka y Kakashi.

"Así es" - dijo Fugaku - "Pero si tantas ganas tienes de conocerla supongo que podrá acompañarnos por un rato nada mas"

Los ojos de Naruto que empezaban a perder las esperanzas de verla ese día recobraron su brillo usual. Y de eso Fugaku se dio cuenta. Después de todo esa aberración le podía servir de algo - pensó.

"En ese caso iré a buscarla a su recamara. Con permiso" - se excuso ella mientras subía apresurada las escaleras.

"Voy contigo, quizás necesite ayuda para bajar las escaleras..." - y Fugaku fue tras ella - "Quedan en su casa. Les prometo no demorar mucho" - y los dos desaparecieron en el segundo piso de la casa.

El se quedo mirando esperanzado las escaleras cuando recibió un codazo de parte de Kakashi.

"No vuelvas a hacer cosas innecesarias. Cuando vas a hablar de negocios nunca muestres debilidad por nada, acuérdate de eso siempre".

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Las pastillas que le había dado su primo por algún motivo le daban sueño pero a pesar de eso no podía dormirse.

Sentía que estaba empezando a entrar a la faceta del sueño y por momentos sentía su cabeza ladearse de un lado a otro mientras sus ojos pestañaban como queriendo descansar.

Estaba perdiendo la conciencia poco a poco. Ya estaba empezando a ver todo borroso cuando la puerta se abrió de par en par y su mamá entró.

"Hana levántate que tenemos que arreglarnos. Vas a bajar a conocer a los nuevos socios de tu papá. Han oído de ti y quieren conocerte" - Su mamá fue directo al ropero y agarró un vestido blanco de blondas y cintas.

Intentó levantarse del estado en el que estaba pero no podía, no se sentía con suficientes fuerzas como para seguirle el juego a su mamá esta vez después de todo había estado a punto de quedarse dormido. Hasta que entro su papa y las fuerzas le vinieron al cuerpo.

"¡Apúrate que no podemos hacerlos esperar mucho tiempo!"

No entendía. Su papá nunca lo quería presumir. Nunca lo había puesto frente a unos socios, no lo dejaba estar cerca de su trabajo, eso era extraño. Ese socio debía ser muy influyente.

"¡Apúrate!" - y lo tomo del brazo y de un jalón lo sentó en el taburete frente al espejo para que su mamá lo arreglara. - "Esta es gente importante y uno de ellos, el principal, el dueño del dinero quiere conocerte".

Su mamá miraba su reflejo en el espejo feliz mientras deslizaba el cepillo por su cabello.

"No sé como le vas a hacer pero ese contrato se firma hoy. ¡Guíñale el ojo si es necesario! Se extremadamente complaciente con lo que sea que te pida. ¡De eso depende el futuro de la familia!" - no sabia que la situación fuera tan desesperante como para que su papá le pidiera eso.

Pero no podía hacerlo. Su socio, por lo que entendía era un hombre. Que iba a pensar de él y de su familia si se enteraba quien realmente era él. ¿no empeoraría eso las cosas?

"Pero papá... acuérdate que soy hombre también" - lo último lo dijo sin respirar y muy bajo como para que su mamá no escuchara y tuviera un ataque de histeria.

El apretón que le dio en el brazo le hizo entender que no le importaba. Y la furia de sus ojos, esos que casi no tenia el gusto de ver fijamente, le dijeron que lo hiciera sino le podía ir mal.

"Tienes cinco segundos para aparecerte allá abajo. Ni uno mas".

Trago duro.

El alma comenzaba a volverle al cuerpo y un escalofrió lo recorrió.

Su mamá empezó a maquillarlo rápidamente. Luego le ayudo a entrar en el vestido y se dieron cuenta del moretón que comenzaba a asomarse en la pálida piel de su brazo. No iba a poder cubrirlo en ese momento así que su mamá le alcanzo una chompa tejida blanca para que la usar encima del vestido. Luego lo ayudo a salir de su habitación. Su papá los esperaba en las escaleras. Su mamá se hizo a un lado.

Con cara de asco y resignación su papá hizo algo que no recordaba hubiera hecho nunca.

Deslizó un brazo por su espalda y otro por sus piernas hasta que de pronto se vio suspendido en el aire y recostado contra el pecho de su padre. De esa manera los dos bajaron juntos las escaleras.

No se atrevía a mirar a los socios. Solo podía disfrutar el momento, así fuera fingido y sin sentimientos, y hundió su cara contra el pecho de su papá tratando de recordar este momento. Aspirando el perfume de su papá, memorizando su calor y escuchando el latido de su corazón por que si tenía uno, no lo usaba a menudo con él pero ahí estaba.

Cuando llegaron al primer piso lo depositó suavemente en el suelo y volviendo a pasar una mano por su espalda lo obligó a caminar al encuentro de sus socios en la sala de la casa.

Ahí habían ciertamente tres personas. Tres personas que tenía la sensación de ser conocidas pero no creía fuera cierto. Un chico rubio, demasiado rubio como de su edad se paro de pronto y un escalofrió lo recorrió. El había visto a este chico antes. No conocía a nadie así de rubio como...

"Hana. Ellos van a ser nuestros nuevos socios" - Su papá frotaba su espalda como para darle seguridad pero lo hacía con tanta fuerza que creía iba a terminar por reventarle los pulmones.

"Iruka Umino" - se presentó uno de ellos. El conocía su silueta y su voz pero era la primera vez que lo veía con los lentes de contacto. El había sido el chofer de...

"Kakashi Hatake" - a él lo recordaba por que lo asociaba con Iruka. El cabello blanco platinado tampoco era algo muy común.

"Y él es..." - su papá decidió presentarlo.

"¡Naruto! ¡Naruto Namikaze Uzumaki! Mucho gusto en conocerte Hana" - Hana. Lo había llamado Hana. Su presión que había comenzado a bajar con una rapidez asombrosa comenzó a regresar. Naruto, su amigo no lo había reconocido bajo el disfraz de Hana, eso era bueno.

No le salían palabras para saludarlo. Se quedo mudo y ante la presión de su padre lo único que le quedo fue hacerle una reverencia e implorar al cielo que nunca, pero nunca se diera cuenta que lo estaba engañando de esa manera.

Cuando levantó la cabeza sus ojos azules seguían ahí, clavados en el, eso lo ponía nervioso.

"¿Por que no nos volvemos a sentar? La comida estará lista en unos cuantos minutos más. Si quieren podemos ir hacia la mesa..."

"Nosotros podemos ir a la mesa pero quizás mi joven amigo Naruto prefiera hablar un poco mas con Hana. Los dejamos solos para que hablen" - su papá le guiñó a Naruto; lo estaba empujando a hacer algo indebido. Pero era hacerlo o arruinar a la familia.

"¿Te sientes bien?" - Naruto notó que estaba respirando fuerte, más fuerte de lo que debía - "¡Que pregunta la mía! ¡Sigues enferma! Lo siento. No quise obligar a tus padres a que bajaras a saludarme, es que... yo... ¡tenía muchísimas ganas de conocerte!"

¿Quería conocerlo? ¿De verdad?

No, no sabía, él no sabía nada. Ni si quiera se imaginaba lo que de verdad estaba pasando.

Le esquivó la mirada y torció su cara para evitar míralo de frente. No podía mirarlo a los ojos vestido así.

Naruto no hacía más que recorrerlo con la mirada de arriba abajo. ¿Se habría dado cuenta ya con quien estaba hablando?

Sentía un sudor frío recorrerle la cara y la espalda.

"Te ves pálida" - le dijo y estiró su mano para tocarlo pero se detuvo. Se puso a pensar si era correcto hacerlo o no pero al final de cuentas lo hizo. Estiró su mano y la puso encima de la suya - "Estas helada. ¿Quieres que le diga a tu papá para que te lleve de regreso a tu habitación? ¿O prefieres que les pida una cobija?"

"No. Estoy bien" - le contesto sin pensar - "Es solo que como me he tomado las pastillas... seguro necesito comer algo" - le contesto lo mas bajito que pudo para que no hubiera manera de que reconociera su voz.

"¿Estas segura?"

Asintió con la cabeza. Se dio cuenta también que las manos de Naruto seguían sobre las suyas. La situación era por demás extraña.

Alejo sus manos de las de él rápidamente. Era momento de cambiar de tema tal vez.

"¿Para que querías verme? De ti no se mas que eres un futuro socio de mi padre".

Noto que Naruto se puso nervioso. Paso sus manos por su cabello y se rasco la cabeza como intentando reanimar alguna neurona atrofiada.

"¿No me recuerdas verdad?" - y lo miro esperanzado con esos ojos azules que parecían un cielo infinito sin una posibilidad de lluvia. Nunca había visto unos ojos así de azules y profundos, llenos de vida. Pero por el momento se tenia que concentrar. No podía admitir que ya lo había visto o sería que si sabía quien era él?

"No se de que demonios me hablas. En mi vida te he visto" - mintió con descaro.

"¡¿Ehh?!" - una nube nublo el cielo de sus ojos - "¿De verdad no sabes quien soy?"

"¡Por supuesto que no!" - le dijo en tono ofendido como para que dejara de interrogarlo.

"Bueno, yo si te recuerdo, nos vimos hace unos cuantos días" - empezó a sudar frio al mismo tiempo que él se le pegaba más - "en el aeropuerto" - y ahí estaban otra vez esos enormes ojos azules con un brillo casi cegador que le parecían querer trasmitir una verdad olvidada.

Últimamente estaba olvidando muchas cosas. El tiempo parecía detenerse y avanzar de manera muy rápida. A veces las cosas pasaban y él no se daba cuenta hasta que se encontraba en otro lado. Era como si esa vida ya no fuera mas suya por momentos. Eso no era bueno.

El no recordaba haberlo visto en ningún momento en el aeropuerto. No podía ser cierto.

"Debes estar confundido. Nunca te he visto" - le dijo con seguridad.

"No estoy confundido. Yo te vi en el aeropuerto, estabas con tu mama incluso..." - pero se estaba callando algo. - "¿De verdad no te acuerdas?"

Movió su cabeza de izquierda a derecha negando.

Si había estado en el aeropuerto hacia un par de semanas o algo así. Si había estado con su mama, siempre estaba con ella. Pero no lo recordaba.

"¿De qué quieres que me acuerde? No te entiendo"

"Esto no estaba planeado..." - se rasco la cabeza con fuerza y mordió su labio pensando que hacer.

El aprovecho el momento para alejarse un poco de él corriéndose de asiento. No estaba acostumbrado a que invadieran de esa manera su espacio personal.

"¿Te acuerdas de esto?" - de un momento a otro y sin que pudiera detenerlo él lo había jalado acorralándolo contra el respaldo del sillón. Como no sabía bien que estaba pasando se deslizo y termino echado con el encima.

"¿Que demonios crees que estas haciendo?" - pero fue demasiado tarde. Estaba encima suyo cortando su respiración. Deteniendo los latidos de su corazón. Sus ojos azules se cerraban a medida que movía sus labios encima de los suyos y sus manos recorrían sus cabellos.

De verdad no lo recordaba... ¿o si?

La verdad no lo sabía pero sentía que de verdad se estaba quedando sin aire... no podía respirar.

Trato de empujarlo con una de sus manos para alejarlo de él mientras con la otra intentaba calmar a su corazón que no dejaba de latir y cada vez lo hacía más rápido.

x-x-x-x-x-x-x-x

¡No entendía como no podía recordarlo!

¡Si él le había salvado la vida!

La situación le daba cierta cólera interna que le estaba costando mucho controlar.

Había sido su primer beso, en realidad una respiración de boca a boca, pero sus labios habían estado en contacto con otros, con los de ella por primera vez en su vida ¿y ella no era capaz de recordar eso?

Para él había sido especial, muy especial.

No había dejado de pensar en ella en todo este tiempo ¿y ella si había sido capaz de olvidarlo?

La cólera se apodero de él y simplemente no pensó. ¿En esos momentos de cólera quien piensa?

El no.

Con la furia que nublaba su cabeza notó que se le estaba escapando y la agarro con esa fuerza que muy raras veces usaba y la jaló contra el sillón.

Ella chocó contra el respaldar y luego resbaló hasta quedar tendida y tiesa como aquella vez que la había encontrado tirada en el piso del baño de hombres en el aeropuerto.

Se le veía asustada y parecía que trataba de desaparecer de alguna manera.

Le dio pena su mirada y todos los pensamientos que podía tener en su cabeza pero de todas maneras no pudo detenerse.

Sosteniéndose con una mano la acorraló para que no volviera a escapar. Cerró el espacio entre los dos y enlazó sus labios con los de ella.

Se sentía tan bien tenerla pegada a él.

Con la otra mano recorrió su cabello. En verdad era tan suave como todo el mundo decía. Su piel blanca y fría como un tempano de hielo.

Notó cuando sus manos lo trataron de alejar pero sin fuerzas. Su piel estaba realmente pálida. Y luego recordó que ella estaba enferma de algo que él aún no sabia. Recordó que él no se debería comportar así, que estaba quedando como un animal ante ella y si su familia se enteraba de eso iba a estar en problemas.

Su cerebro y su corazón volvieron a tomar control de su cuerpo y automáticamente la dejo respirar. El también necesitaba espirar.

Cuando él recobró su respiración se dio cuenta que ella aún intentaba hacerlo.

"¿Hana? ¿Estas bien? Lo siento mucho yo no quise..."

Pero ella no le estaba prestando atención. Su mano estaba pegada a su pecho, a su corazón y fue entonces cuando se dio cuenta que había metido la pata hasta el fondo.

"¿Hana?" - intentó ayudarla pero ella le golpeo la mano.

"Tu..." - pero no podía continuar hablando.

Aquella vez no llamo a la ambulancia pero esta vez por lo menos tenia que informarle a sus padres. Corrió hacia donde se habían ido ellos y grito como no lo había hecho en un buen tiempo.

"¡Ayuda! ¡Hana no puede respirar!" - y luego volvió a su lado. - "¡Ya vienen, no te mueras!"

"¿Que paso?" - el primero que llego fue el señor Uchiha y miro la escena. -"¿Que paso?"

"¿Naruto que paso?" - le pregunto Kakashi que fue el segundo en llegar.

El no podía articular palabra alguna. Movía la boca y hacia mímicas sin sentido moviendo sus brazos de un lado para otro.

"¡Hana!" - grito su mama y se tiro a su lado.

"Recuéstenla en el sillón" - dijo el señor Uchiha mientras revisaba el pulso de Hana y luego su respiración.

Iruka lo jalo hacia un lado para intentar calmarlo.

"¡Naruto, mírame! Quiero que respires y te concentres y me digas que paso" - le alcanzo un vaso de agua para que se calmara.

Lo miro, tomo agua y respiro un par de veces hasta que se dio cuenta que la situación estaba controlada.

"Yo soy médico. Hace tiempo no ejerzo la medicina pero aún estoy en forma. Hana esta bien, parece que se agito un poco pero ya esta bien. Son de esas crisis nerviosas que a veces le da".

Hana estaba echada aún en el sofá y su respiración se calmaba poco a poco. Se levantó para sentarse y lo miro. Sus hermosos ojos oscuros se veían cansados por todo lo que había pasado en los últimos minutos.

"Lo siento mucho... no fue mi intención asustarte... Disculpa todo esto por favor..." - su voz estaba apagada. Se notaba que se estaba esforzando para hablar.

"No, la culpa fue toda mía... yo no quise..."

"Tonterías Naruto, esto no es culpa tuya. Es la condición física de mi hija la que nos pone en estos enredos. Pero ya paso, todo esta bien y no hay nada que lamentarse".

"¿Seguro Fugaku?" - le pregunto Kakashi - "Comprendemos la situación y quizás lo mejor sea dejar esta reunión para otro momento".

"Tu hija necesita descansar y nosotros vivimos cerca así que podemos quedar para continuar la cena en otra oportunidad" - aseguro Iruka mientras le apretaba ligeramente el hombro para que él también dijera algo alentador.

Y fue ahí donde noto algo. Los tres Uchihas se miraron. Fugaku lucía serio. La mamá de Hana no estaba prestando atencion a lo que ellos hablaban sino a su hija. Y Hana no se atrevía a levantar la mirada del piso pero había algo que la hacia ver mas frágil aún.

"Podemos terminar con esta cena en otro momento" - dijo él finalmente - "pero no veo ningún motivo por el cual no podamos firmar ese contrato de una vez... ¿verdad?"

La cabeza de Hana se elevó lo suficiente como para volver a verlo a los ojos. Cuando sus miradas se volvieron a chocar no dijeron nada. Ella se puso roja al igual que él y los dos desviaron la mirada automáticamente.

Al final del día el contrato estaba firmado y antes de retirarse se despidieron de la familia en pleno.

Cuando él se acerco para despedirse de ella le susurro al oído - "Lo siento"

Y ella repitio la accion diciendole - "¿En el baño de hombres verdad?"


Bueno Que les parecio?

Seguro por ahi siguen habiendo fallas ortograficas asi que disculpen mi humanidad.

Quejas?

Sugerencias?

Todo review es recibido con amor, asi lo manden con odio y rencor!