Nueva nota de Autora (loca, desquiciada y sobre todo olvidadiza y despistada)

No se en que estaba pensando cuando subí este capítulo. Seguramente en algo rico para comer o cuando utilizar mis armamentos reposteros... en fin

Si se han dado cuenta he vuelto a subir el capítulo 5. No por que me da la gana (aunque un poquito si...) Lo que paso es que cuando subí este capítulo puse una de mis tantas copias.

Este nuevo capítulo 5 es casi casi lo mismo que el anterior solo que con unas pequeñas escenas extra que quería ponerlas si o si por que según mi cerebro disfuncional algo tienen que ver más adelante. De repente son paranoias mías.

Mil disculpas, ahora van a tener que volver a leer el capitulo para encontrar las nuevas escenas.

Bueno. Me volví a tomar mi tiempo para publicar este fic.

Mi excusa número uno es básicamente por trabajo y visitas familiares. Mi primera intención era publicar en Octubre pero mi trabajo me tiene esclava desde Setiembre hasta Diciembre. De todas maneras hice mi esfuerzo y mucho después de la fecha que yo había calculado al principio aquí esta el siguiente capitulo.

Como se que no tengo perdon ya ni lo pido lol.

De todas maneras en este tiempo estuve leyendo algunos fics de esta página y de otras y me di cuenta con la triste realidad que al igual que yo hay un montón de gente que se demora en actualizar. Iba a maldecir y atormentar a aquellas almas pero recordé que yo pertenezco a ese grupo de autoras atormentadas por el tiempo y el día a día. Mis disculpas a todos ustedes lectores que tienen que lidiar conmigo. Perdón por hacerlos esperar tanto. Espero no me hayan insultado mucho o deseado mi muerte por no actualizar antes. ¿Si me muero quien escribiría lo demás? Soy un mal necesario tienen que admitirlo.

Sin mas preámbulos, Naruto no es mio ni lo será pero los contenidos de este fic provienen del sufrimiento y angustia de mi exprimida neurona y aquel tiempo que jamás volverá.


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Sky Full of Lights

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Capítulo 5:

Lo primero que hizo fue dejar al niño en la camilla mientras Tsunade corría a juntar todas las cosas que necesitaba.

Empezó por ponerse el estetoscopio en las orejas y escuchar la respiración agitada que tenía. La había oído antes pero ahora se daba cuenta que estaba llena de flema. Necesitaría un jarabe expectorante además de antibióticos.

La fiebre era algo que también la preocupaba. Definitivamente era por enfriamiento y esa gripe se complico hasta terminar en una bronco-neumonía. Tendría que vigilar de cerca su evolución.

Otro punto importante también era la desnutrición del niño.

Nadie sabía cuanto tiempo había pasado en la calle y bajo esas condiciones. Pero ella no creía que su desnutrición y su estado esquelético se hubiera forjado en un par de días, no, esto era algo que se había generado con el tiempo. Alguien no estaba cuidado bien a este chico o simplemente no tenía a nadie que viera por él.

Otro punto preocupante para ella era el estado de su cuerpo. Esos golpes y heridas la iban a perseguir en su mente por mucho tiempo. Algo que ella no podía entender era la violencia familiar.

Algunos de esos golpes se los habían dado, eso era seguro pero otros parecía que eran producto de la naturaleza como los raspones en las rodillas por ejemplo o cierto enrojecimiento seguro por la picadura de algún insecto.

Ella confiaba en las curaciones que le habían hecho tanto Kakashi como Iruka pero solo por revisarlas una por una decidió volver a curarlas.

El niño no reaccionaba al escozor del alcohol pero si a los hincones que le tuvo que hacer para bajarle la fiebre y una vacuna.

"¿Como lo ves?" - le pregunto Kakashi desde la esquina de la habitación. Había evitado moverse para no entorpecer su acción.

"No es tan grave como parece pero si hay que cuidarlo" - le dijo mientras escribía algunas cosas en su libreta - "¿Tienes alguna idea como contactar con su familia?"

"La verdad que no sabemos gran cosa de él" - le comento. La aparición de ese chico en la casa había sido fugaz como una estrella. - "Naruto lo conoció hace poco en un centro comercial y lo llevo a casa. Se quedo una hora y luego se fue".

"¿El mocoso sabrá algo más que eso?"

"Es posible, seria cosa de preguntarle" - se hizo de hombros. En verdad no tenía idea pero sospechaba que Naruto tampoco sabía. De ser así hace rato lo hubiera ido a visitar.

"Necesitamos contactar con su familia o con quien sea este a cargo de él. No parece un chico que goce de muchos privilegios. Me temo que no lo han alimentado bien. Le van a tener que dar un suplemento alimenticio para que su cuerpo se nutra. Tengo unos cuantos en la despensa que le pueden dar. Vitaminas, antibióticos, expectorantes..."

"Llamaré a la policía entonces. Quizás alguien lo esta buscando" - pero él no recordaba haber escuchado nada de algún niño perdido en las noticias. Pero no todos los casos eran notificados a las noticias. La policía sería de ayuda y mientras tanto ellos podrían cuidarlo en casa.

"Por ahora lo dejaremos descansar. Yo necesito un café, ¿tu quieres algo?" - le dijo ella mientras colgaba su bata en un gancho. El alcohol que había tomado horas antes y el desgaste mental y emocional de hacía un momento la estaban matando.

"Yo estoy bien pero creo que un café me pondría mejor"

"Ya regreso entonces" - ella salió y se quedo solo en la habitación. En el silencio solo se escuchaba el sonido de su único tacón retumbar en el pasillo y la respiración agitada del niño.

El se quedo sentado al lado de Sasuke. No esperaba que de pronto se despertara y comenzara a hablarle y disiparle todas sus dudas. Eso era lo que el esperaba pero sabía que esa situación era por demás fantasiosa.

¿El chico conocería a su atacante o habría sido asaltado? No parecía haberse podido defender, no tenía fuerzas ni para mantenerse de pie. Era chistoso de pensar que hasta una brisa lo podía tumbar pero la situación era seria. Estaba pensando demasiado. Lo mejor sería hacer esa llamada a la policía de una vez, con suerte sus padres aparecían en corto tiempo.

Salió de la habitación pero se quedo recargado en la puerta. Agarró su aparato móvil del bolsillo y buscó el número de la estación de policías.

La llamada no le tomo mas de cinco minutos. Cinco minutos en los cuales no pudo descubrir nada. No había nadie que hubiera dado por extraviado a un niño de unos entre nueve y once años. Ningún niño de piel clara de cabellos oscuros y ojos negros.

¿De donde habría salido este chico? ¿Alguien de verdad cuidaría de él? ¿O tal vez estaba solo en el mundo y de alguna manera milagrosa había podido sobrevivir? Era poco probable pero no podía descartar esa opción. Pero eso explicaría su grado de desnutrición. Alguien que vive solo y se tiene que valer por si mismo a esa edad... seguro había pasado hambre en algún momento.

¿Pero que tal si este chico venía huyendo de algún lado donde lo maltrataban? De algún pueblo o ciudad cercana. Esa también era una posibilidad.

También podría ser un niño robado que logró escapar de sus captores pero, si ese fuera el caso estaría archivado en los casos antiguos y por ende su descripción seguiría en la búsqueda. Esa última opción era un desvarío de su mente, mucho andar con Naruto lo hacia alucinar demasiado.

Volvió a guardar el celular en su bolsillo y después de pasar su mano por su cabello a modo de derrota entro a la habitación.

El chico estaba temblando de una manera muy violenta en la cama, eso no era normal.

"¡Tsunade!" - grito en el pasillo para que la mujer regresara a ver.

No tardo mucho, entro corriendo con su zapato en la mano, quizás para aumentar su velocidad. Aun así de un empujón, poco delicado para una mujer de dudosa edad, lo derribo.

"Esta convulsionando por la fiebre tan alta que tiene" - le dijo y salió corriendo a traer algo.

Mientras tanto él se encargaba de mojarle la cara con su pañuelo y un poco de agua que encontró en el lugar. Su idea para bajarle la fiebre no era descabellada por que Tsunade llego con un contenedor de agua mas fría y toallas.

Esta noche sería larga se dijeron los dos para si mismos.

Entre los dos tomaban turnos para cambiarle la toalla.

"Tengo hambre... mama" - decía con los ojos cerrados y la cara empapada de sudor.

"¿Uh?" - Tsunade no podía creer que el chico la había confundido. Definitivamente estaba alucinando por la fiebre.

Kakashi intentaba ahogar una risa que aliviano el ambiente de preocupación.

"Tengo hambre..." - volvio a gemir y se agarró el estómago. A pesar de que hablaba en delirios seguía con los ojos cerrados.

"Ve a traerle una sopa Kakashi. Estoy segura que el restaurante a dos cuadras de aquí sigue abierto..."

"No quiero mas sopa" - dijo con su respiración agitada y voz casi inaudible. Una de sus manos reptaba a tientas intentando coger el aire.

"¡Que niño tan problemático!" - Tsunade le puso la toalla en la cara - "A mi tampoco me gustaba tomar sopa de niña pero es lo único que podemos darle de comer. El caldo será lo mejor para él"

"¿Por que no le preguntas como su mamá algo? ¿Como su número telefónico o su dirección?" - le sugirió Kakashi. Una idea que se le acababa de ocurrir y que podría darles respuestas rápidas.

En ese estado delirante en el que estaba les diría la verdad o por lo menos algunas pistas de lo que le había pasado.

Tsunade guiada por aquella sugerencia le pregunto algo, aunque estaba segura que en ese estado no sacarían gran información. De todas maneras valía la pena el intento.

"¿Sasuke, donde vives? ¿Cómo podemos ubicar a tus papas?" - le pregunto de una manera mandona que era la única manera en la que ella sabía hablar. Ir con persuasiones no era su estilo. Si uno quería respuestas las preguntas tenían que ser directas y sin rodeos.

Los dos esperaron la respuesta del chico en silencio muy cerca de él. Sasuke abría su boca pero las palabras se demoraban en salir y cuando lo hacían eran sonidos sin sentido.

"No... Papa... Mama quiere... Hana... Yo-yo" - y ahí paro por que empezó a toser fuerte y seguido. Se podía oír la flema que estaba acumulada resonar en su pecho queriendo salir.

Kakashi trato de calamar su dolor frotándole la espalda pero cuando el chico se encogió como un gusano se acordó de las heridas en su espalda.

"Será mejor dejar el interrogatorio para después"

Los dos aceptaron eso y se dedicaron a cuidarlo.

Kakashi le trajo algo de sopa de aquel restaurante al que había hecho referencia Tsunade y le dio de comer con cuidado. Soplándole cada cucharada para que no le quemará.

Sasuke en ningún momento abrió los ojos. Sólo sorbía el caldo por inercia y tosía de vez en cuando.

Cuando su estómago se llenó regreso a dormir.

La fiebre ya había bajado pero la tos persistía.

Cuando los primeros rayos de sol empezaron a colarse por la ventana ninguno de los dos adultos pudo evitar más el sueño y se durmieron en las silletas de aquella habitación .

Después de todo el muchacho estaba prácticamente fuera de peligro.

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Iruka no había podido dormir del todo.

Estaba preocupado por el pobre niño que había llegado a su casa. Estaba preocupado por que Tsunade a veces estaba demasiado tomada como para ejercer su título médico. Pero sobre todo estaba preocupado por que Kakashi no lo llamo en ningún momento como para comentarle la salud de Sasuke.

Por ahora el problema más urgente para él era mandar a Naruto al colegio y evitar que se quedara en casa. Tenía la sospecha que haría todo lo posible por quedarse y no estaba del todo equivocado.

Y no era por que había amanecido en paz la casa. Cuando entro a su habitación Naruto seguía tendido

pacíficamente en su cama. Había demasiada paz en esa habitación.

Cuando se acerco a él lo vio medio dormido, medio despierto, con cara de malestar.

"Iruka, me siento mal..." - tosió un par de veces - "Creo que lo mejor será quedarme en casa" - le dijo en tono dramático, un vano esfuerzo por hacer que Iruka se compadeciera de él como en otras ocasiones y le dejara salirse con la suya.

"No te creo" - no se iba a tragar ese cuento.

"¡Pero es verdad!" - grito perdiendo los estribos. Luego modero la voz dándose cuenta que el teatro se le había caído - "Creo que tengo fiebre... mira" - le dijo y le paso el termómetro.

Iruka leyó la temperatura del termómetro y le alzo una ceja.

"Si esta temperatura es correcta entonces deberías estar más que muerto" - Naruto no le entendió y le quito el termómetro para verlo. - "Nadie puede tener una fiebre de mas de 50 grados. Tus neuronas deben estar refritas"

"¡Pero de verdad me siento mal!" - cambio al plan número dos y volvió a toser repetidas veces.

"Naruto, tienes que ir al colegio. Así se te salgan las amígdalas por las orejas vas a ir al colegio, es tu responsabilidad" - iba a argumentar pero lo volvió a callar - "Si te quedas en casa te voy a dar las medicinas mas horribles de la gaveta y no te voy a dejar salir de tu cama"

Hubo un silencio de dos minutos entre que le daba tiempo para reconsiderar sus actos.

"Te quiero ver en diez minutos abajo para que tomes tu desayuno. No te demores por que si no vas a tener que quedarte detenido en el colegio, ellos no admiten tardanzas" - le recordó mientras cerraba la puerta de la habitación.

Naruto armo una pataleta encima de su cama. No era justo.

Entonces pensó.

La vieja Tsunade había estado ayer en casa para ver a aquella persona pero no pudo averiguar nada más.

Después había oído un ruido como que salían de la habitación. Y efectivamente habían salido de la casa por que después el carro salió de la propiedad con rumbo a quien sabía donde.

Estaba la opción de que esa persona se la había llevado la vieja a algún lugar o todavía seguía en esa habitación de la casa.

Se cambió rápidamente de ropa y se deslizó hacia el cuarto. Pego su oreja contra la puerta para escuchar si pasaba algo pero no sonaba a nada.

Abrió despacio la puerta de aquella habitación y efectivamente estaba vacía. La cama había quedado hecha un revoltijo. Habían pedazos de vendas tirados en el piso y algodones con sangre. El olor a alcohol y desinfectantes se le metía a las fosas nasales.

"¿Qué haces aquí Naruto? ¿No te dije acaso que bajaras a desayunar?"

"¿Qué paso aquí?"

"No contestes una pregunta con otra pregunta" - Iruka estaba algo enojado. No esperaba que lo desobedeciera así, abiertamente.

"¿Pero donde esta? ¿Se lo llevaron a la oficina de la vieja?" - entonces se dio cuenta que había hablado demás.

"Yo te mande a dormir temprano. ¿Como sabes que Tsunade vino aquí anoche?" - Iruka se puso las manos en la cintura como para asumir una postura mas severa. Una indicación clara que Naruto debía cambiar de estrategia y dar su brazo a torcer, pero solo un poco.

"¡Uy se me hace tarde para ir al colegio y todavía no he tomado mi desayuno!" - Naruto aprovechó una abertura entre Iruka y la puerta y se escapó corriendo.

La cara de enojo de Iruka se borró y se rió por lo bajo. No podía dejar de darle gracia el comportamiento que últimamente estaba teniendo Naruto. No era su hijo pero lo quería como si de verdad lo fuera. Nunca tendría hijos propios así que Naruto era suyo, era su ángel y lo cuidaría siempre y lo protegería de todo lo malo, así tuviera que encerrarlo en una burbuja.

Una vez que dejo a Naruto en el colegio, después de varios minutos de discusión en el carro por que de verdad no quería ir al colegio y quería ver al 'chico' que habían rescatado, se decidió llamar a Kakashi ya que el aún no tenía la decencia de llamarlo para contarle los pormenores.

El teléfono sonó un par de veces y la llamada se cortó.

O Kakashi no había escuchado la llamada o estaba buscando su teléfono en los miles de bolsillos que cargaba consigo.

Espero treinta segundos para volver a intentar la llamada pero esta vez fue su teléfono el que sonó. La voz de ultratumba le dio gracia.

"¿Ah?"

"Buenos días Kakashi. ¿Que paso anoche con Sasuke? ¿Como se encuentra?" - trataba de ignorar los sonidos de sueño que hacia al otro lado de la línea y después de un bostezo y una palabras sin sentido escucho.

"Ya pudimos bajarle la fiebre aunque tuvo un par de convulsiones por que su temperatura estaba muy alta. Tsunade lo va a volver a revisar dentro de un rato y nos va a dejar llevarlo a casa".

"Eso es bueno, no sabes todo lo que he batallado con Naruto para que vaya al colegio..."

"Lo sospeche desde un principio, Naruto es Naruto, nunca va a cambiar"

"¿Entonces a que hora regresas?" - le pregunto. Si iba a llevar a Sasuke de regreso a la casa debía tener las cosas listas y preparadas por si se necesitaba algo.

"Ahí esta la cosa. Vas a tener que recogernos por que anoche nos vinimos en el carro de Tsunade. Si fueras tan amable cuando vengas tráete un par de cafés bien cargados por que no hemos pasado buena noche y también trae algo como un paquete de galletas o algún tipo de pan. Es posible que Sasuke tenga hambre..."

"¿Pero ya esta bien?" - le volvió a preguntar.

"No del todo. Si bien la fiebre esta controlada aun esta esa tos que tiene, resulta ser algo como una bronquitis, casi casi una bronco-neumonía. A eso súmale una desnutrición y la golpiza que recibió. Tenemos una lista kilométrica de medicinas y vitaminas que debemos darle..."

"¿A dicho algo acerca de su familia? ¿Algún apoderado como para llamarlo a su casa y decirle lo que le ha pasado?" - Kakashi hizo algo de silencio y luego le susurro.

"No ha dicho nada coherente. Pero llame a la policía para ver si alguien lo había reportado como desaparecido pero no hay nada. Nadie lo esta buscando. O al menos no en esta ciudad"

"¿Que estas insinuando?" - Iruka arqueo la ceja.

"Nada en verdad. Pero se me hace extraño que nadie haya reportado su desaparición. Puede que este chico este huyendo de casa desde algún pueblo cercano u otra ciudad. Será cuestión de preguntarle cuando nos pueda decir algo coherente"

Se hizo un silencio en la conversación.

"Estoy cerca al consultorio. Voy a comprar lo que me has pedido y en un rato nos vemos"

Apago la llamada y dio la vuelta al carro para ir a comprar los que le habían dicho. Había una buena cafetería cerca de ahí.

Mientras compraba los cafés y unos cuantos pastelillos las palabras de Kakashi le daban vueltas y vueltas e su cabeza.

Kakashi era un hombre muy inteligente y muchas veces el veía cosas que la gente normal no lo hacía. Era una especie de don que tenía y era algo que el admiraba de él. Si a él le parecía raro que no hubiera ningún tipo de reporte acerca de la desaparición de este chico por parte de un adulto algo raro debía de haber y estaba seguro que Kakashi tarde o temprano lograría averiguarlo.

Sea lo que fuera no iban a desamparar a ese pobre chico, no de parte de él al menos.

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Kakashi regresó a la habitación y se volvió a sentar al lado del niño que tenia algún tipo de sueño intranquilo. Respiraba de forma pesada e irregular hasta que de un momento a otro abrió los ojos.

Tenía la mirada perdida en la habitación así que era probable que estuviera desorientado. Algo bastante lógico.

"¿Como te sientes?" - le pregunto de manera casual. Se dio cuenta que el chico los buscaba con la mirada pero era como si no lograra verlo.

Le tomo la mano y él la quito de inmediato.

"Tranquilo, estas en un consultorio medico. La doctora Tsunade vendrá dentro de un rato a revisarte" - trató calmarlo imitando un poco el tono de voz suave que a veces usaba Iruka cuando hablaba con Naruto.

Estaba asustado. Lo veía por sus movimientos. Como un gato asustado, acorralado y sin salida del baño que le iban a dar.

Tosio un par de veces sin control y con sus manos se cubría la boca.

Algún grado de educación tenía, si lo veía de ese lado no parecía ser un chico de la calle. Sus manos se movían delicadamente. Sus manos pequeñas y sumamente delgadas, blancas y espectrales. Cuando las toco las sintió suaves. Definitivamente este chico no había estado mucho tiempo en la calle y tampoco era de los que hacían cosas o trabajaran.

Este chico tenía un casa, de eso no habían dudas.

"¿Sasuke?" - el chico reaccionó de manera asustada y lo miro con miedo - "¿Así te llamas no?"

Asintió.

"¿Como te sientes?" - se quedo sin palabras. Estaba pensando seriamente en hablar o no, se le veía en la cara.

Su mirada se perdió una vez mas y trato de respirar de manera profunda pero sus pulmones no le dejaban.

"Bien, gracias por todo"

"No tienes que agradecer. No te íbamos a dejara morir en el parque"

"Lamento haberlos preocupado. Lamento haberles causado molestias" - con las pocas fuerzas que tenía se removió de la cama e intento bajar sus piernas.

"No creo que estés en condiciones de salir caminando. Tu condición aún es de cuidado"

Pero Sasuke no planeaba hacerle caso y volvió a insistir en pararse. Lo dejo hacerlo, no iba a ir muy lejos después de todo.

El chico logro mantenerse de pie por casi un minuto y hasta dio un par de pasos a ciegas por que su pie golpeo contra una de las patas de la camilla en la que habia estado echado.

"¿Por que dejas que el chico camine?" - Tsunade entró en la habiatación de repente y Sasuke trastabillo. - "Regresa a la cama chico que no te he dado de alta aún"

Sasuke entendió que no lo iban a dejar salir así que regreso a la cama. La voz de aquella mujer, que parecía un sargento, era intimidante. No se sentía con la suficiente fuerza como para revelarse en ese momento. Ya tendría alguna oportunidad más adelante.

Tsunade entonces le puso la mano en la frente. Su mano se sentía fría al contacto con su piel. Le puso el estetoscopio en el pecho y le ordenó que respirara profundo. La cabeza de Tsunade se movía en negativa y eso significaba que no había habido gran mejoría.

"Toma mi mano y apriétala fuerte. Lo más fuerte que puedas" - Sasuke lo dudo un poco, se le veía en los ojos.

Levanto su mano suavemente e intento cogerle la mano a Tsunade pero su mano solo apreto el aire. Lo intento otra vez pero parecia como si estuviese espantando a las moscas.

Eso tampoco le gusto a ella hasta que se canso y le tomo la mano.

"Aprieta mi mano con fuerza" -le volvió a ordenar. Sasuke parecía seguir sus instrucciones por que en su cara se veía el esfuerzo pero las manos de Tsunade no lo sentían.

"¡Ya llegue!" - Iruka entro con los cafés haciendo equilibrio para no derramarlos. Sasuke aprovecho ese momento para quitar su mano de la línea de fuego y la tensión del ambiente se disipo un poco.

Cuando Iruka le iba a entregar el café Tsunade esta no le hizo caso y siguio con su examinación.

"¿Cuántos dedos ves?"

Sasuke apretó los ojos con fuerza y los volvió a abrir intentando concentrarse en lo que tenía al frente.

"¿Dos?" - su respuesta salió con voz dudosa, como la voz de cualquier persona normal y no de un Uchiha. Tenía suerte que no lo identificaran con su familia por que sería una vergüenza completa.

"¿Me estas preguntando o me estas respondiendo?"

"Dos" - intentó sonar convincente esta vez.

"No ves de cerca, ¿puedes ver de lejos? ¿Cuantos cuadros hay en la pared?"

Volvio a apretar los ojos.

"Tres"

"Te cuesta trabajo ver... le vas a tener que pedir a tus papas que te lleven al oculista. Necesitas lentes con urgencia." - Empezó a escribir en su libreta - "¿Kakashi ya te comunicaste con su familia?"

"Aún no..."

"¿Y que demonios estas esperando?" - le grito Tsunade

"No conocemos sus datos" - le contesto calmado Kakashi

"¿Aún no se los has preguntado?" - Tsunade estaba montando un teatro casual como para averiguar las cosas pero Sasuke se quedo mudo. - "Dame el teléfono de tu casa para llamar a tus papas" - le ordenó.

"No tengo familia" - mintió

"¿Quien se hace cargo de ti entonces? ¿Alguien debe de haber?"

Pero no volvio a contestar.

Iruka en cambio trato de persuadirlo de una manera mas maternal a pesar de no ser mujer. Se le acercó y le peinó los cabellos con sus dedos.

"¿No hay nadie a quien podamos contactar? ¿Estas seguro?"

Negó con la cabeza mientras se mordía los labios.

"¿Como llegaste al parque? ¿Quien te golpeo de esa manera? ¿Fue la persona que te cuida? ¿Tu papa quízas?" - Kakashi decidió tentar suerte picándolo con sus preguntas pero con el mismo resultado. Ni una sola palabra.

Se rehusó automáticamente a comer lo que le había comprado Iruka pero eso a Tsunade no le importó. Prácticamente le abrió la boca apretando sus mejillas de manera poco delicada y lo obligó a comer.

Después de dos horas de interrogatorio con el mismo resultado decidieron llevarlo con ellos de vuelta a su casa. Tsunade no estaba dispuesta a lidiar con él por el momento. Sentía que la sangre le hervía cuando el chiquillo permanecía mudo mordiéndose los labios cuando ellos solo querían ayudarlo.

Pero ella sabía que ellos no se iban a detener con el interrogatorio. Si bien ellos no habían podido convencerlo a hablar aún tenían un as bajo la manga.

Su nieto sería esa pulga que lo picaría hasta más no poder.

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Después de envolverlo con las frazadas con las que lo habían traído hasta ese lugar y de dejarlo en el asiento trasero del carro, cerraron las puertas del carro como para no dejar que escapara. No podría escapar de todas maneras por que lo habían envuelto como si fuera una momia.

Iruka tomo el volante y dejo a Kakashi sentado a su lado dormitando, después de todo había pasado una mala noche y la trasnochada le había dejado con cara de muerto fresco.

Pero Kakashi estaba lejos de estar dormido. Tenía los ojos cerrados pero su cerebro se estaba moviendo.

El silencio de Sasuke a sus preguntas solo significaba una cosa.

Estaba escondiendo algo. O quizás estaba encubriendo a alguien.

Definitivamente el conocía a su agresor y no iba a dar los detalles tan fácilmente. ¿Estaría amenazado quizás? ¿Protegiendo a alguien?

Entre sueños haía mencionado a su papá, a su mamá y a una tal Hana.

Ese nombre parecía estar de moda ahora último.

¿Sería su hermana, amiga, prima, vecina? ¿O quizás una simple conocida?

Su cerebro estaba trabajando a mil por hora intentando descifrar ese rompecabezas imposible de solucionar. Necesitaba más datos.

Por otro lado, en la parte posterior del carro estaba Sasuke en una situación similar. ¿Qué tanto sabían ellos de él? ¿Lo vincularían con Hana?

Su papá lo iba a matar eso era más que seguro. No podía decir nada, ni una palabra.

"¿Tienes hambre Sasuke? Cuándo lleguemos a casa sería bueno que intentarás comer algo para que puedas tomar las medicinas que nos dio Tsunade" - Iruka estaba intentando iniciar una conversación amistosa y despreocupada, tal vez intentando hacer algo de ruido en aquel silencioso viaje.

"No es necesario señor. Déjeme en el parque y de ahí puedo ver por mi mismo" - tenía que huir de ese carro de algún modo y si por lo menos lograba que el carro se detuviera sería bueno.

Kakashi rio entre dientes de manera poco discreta.

"No pudiste distinguir cuantos dedos tenía Tsunade cuando te examino, ¿Qué te hace creer que vas a poder caminar sin chocarte contra un poste? Eso si es que no terminas debajo de las ruedas de algún carro.." - y hubiera podido seguir diciendo mas cosas de no haber recibido un codazo de parte de Iruka.

El carro se lleno de silencio una vez mas hasta que escucharon como el chico forcejeaba con la manija de la puerta del carro.

"¿Por qué no me quieren dejar ir? ¡No van a ganar nada de mi parte! ¡No tengo manera como pagarles!" - estaba usando todas sus fuerzas para abrir la puerta pero ninguno de los dos adultos planeaba dejarlo ir. El chico no estaba en condiciones de andar solo por las calles sin nadie que cuidase de el.

Cuando llegaron a la casa Iruka y Kakashi bajaron del carro pero Sasuke se quedo dentro. Inmóvil. No se atrevía a moverse pero tenía que salir del carro tarde o temprano.

Iruka abrió la puerta y lo volvió a envolver con las frazadas dejándole solo una rendija como para que no se ahogara.

"Tienes que cuidarte para que te puedas sanar. No te debe dar el frio" - le dijo mientras lo cargaba y apretaba contra su cuerpo. Estaba tan pegado a él que podía oir claramente su corazón palpitar de manera suave y casi arrulladora.

No volvio a forcejear su huida. Se dejó llevar por Iruka hacia un cuarto a través de una ruta de cosas borrosas y colores difuminados. Necesitaba sus lentes de manera urgente.

Lo depositó en la cama suavemente y lo arropó para que no sintiera frío. Luego reguló la temperatura de la habitación.

Las cortinas estaban abiertas de par en par y la luz entraba de manera directa y cegadora. Iruka viendo que Sasuke entré cerraba los ojos decidió cortar la entrada de tan poderosa luz.

"¿Quieres intentar descansar un rato mientras veo que preparen algo para que comas? No hay manera que tomes tanto medicamento con el estómago vacío". - lo último lo dijo más para si mismo que para Sasuke pero aparentemente el tutor de Naruto tenía algun tipo de costumbre de hablar solo.

"¿Cuándo podré irme de aquí?" - le pregunto con inocencia.

"Cuando te repongas completamente y alguien venga por ti" - eso era más que obvio.

Se quedo callado y sin saber que responder. Se dio cuenta que estaba solo en la habitación cuando sintió la puerta cerrarse con un pequeño sonido.

Iba a tener que idear una manera de salir de esa casa sin que nadie se diera cuenta. Por el momento lo más lógico era conocer un poco la habitación.

Se paró y empezó a tantear las cosas que estaban a su alrededor.

Tenía un velador juntó a la cama y por la cantidad de pasos que había dado para bordearla la cama era bastante grande. Parecía una matrimonial por que incluso había un segundo velador al otro lado de esta.

Pero la habitación tenía más cosas. Tenía alfombras a los pies de la cama, bastante mullidos que hacían contraste con el piso liso y frío. Había al frente de la cama, como a unos diez pasos de distancia una mesa con un par de silletas. Bastante cerca de la mesa había un librero pequeño como de su estatura. Ignoraba que tipo de libros eran pero por la dureza de la pasta parecían ser enciclopedias, sus ojos podían distinguir manchas doradas en el lomo que debían ser las letras.

La habitación tenía tres puertas. Una que aún no tenía su ubicación exacta era la de salida por donde habían entrado obviamente. Las otras dos eran para el ropero, relativamente grande y con olor a guardado lo que le daba a pensar que está en un cuarto de huéspedes y la otra puerta era de un baño.

El baño tenía el piso demasiado frío como para ser loseta. No pudo más con su curiosidad y se agachó a tocarlo. Era piedra pulida.

Quería seguir explorando pero la tos lo empezó a fastidiar. Los cuantos pasos que había dado habían logrado cansarlo. Sentía una vez más esa pesadez al respirar y un poco de dificultad en utilizar sus pulmones para respirar.

Recogió sus pasos lo mejor que pudo y con dificultad escaló la cama. Estaba agitado y esa tos que tenía lo dejaba sin aliento. Le dolía tanto el pecho que pensaba le iba a reventar. Sintió miedo. No quería seguir tosiendo. Intentó ahogar la tos contra la almohada pero el dolor seguía.

La puerta se abrió y escuchó los pasos entrar y dejar un plato en el velador.

"No te ves nada bien" - era Kakashi quién se sentó a su lado. Le cogió la cara y lo obligo a mirarlo.

No quería que nadie lo mirada en ese estado tan deplorable, con su cara llena de lágrimas y sus ojos que no podían enfocar bien pero después recordó algo. Ellos ya lo habían visto en un estado más deplorable que aquel.

"Vamos, tómate tu sopa para que te puedas tomar tu jarabe. Iruka debe estar por subir con un vaso con agua"

Lo ayudo a sentarse y puso varios almohadones en su espalda para que estuviera cómodo. Llenó la cuchara con la sopa y después de soplarla un par de veces se la acercó a la boca.

Estaba acostumbrado a tomar sopa caliente. Por lo general siempre era un caldo bastante flojo y sin sabor pero este no solamente estaba concentrado, también tenía fideos, carne y verduras, muchas verduras.

"Yo puedo solo" - se aventuró a decir. Kakashi lo dejo hacer lo que quería y le entregó la cuchara. La agarró torpemente he intentó meterla en el plato de sopa pero la cuchara chocó contra la madera del velador.

"Espera, te voy a acercar el plato para que te sea más fácil" -le puso la bandeja en las piernas y el plato encima. Volvió a intentar. La primera vez la cuchara volvió a chocar pero esta vez contra la vajilla pero a la segunda logró agarrar algo de sopa. Los siguiente movimientos fueron más fluidos.

Con cinco cucharadas más se dio por satisfecho. Sabía que no había terminado pero no se quería forzar más de lo que se había forzado hasta ese momento.

Acto seguido entró Iruka con el medicamento e hicieron la sopa a un lado.

"Sasuke abre la boca para que te pueda dar el jarabe" - le dijo con la voz dulzona que solía usar su mamá cuando algo malo iba a venir. No tenía opción, nunca la había tenido.

Abrió la boca lo más que pudo sintiendo sus pulmones quejarse con cada movimiento que hacía.

La cuchara entró en su boca con todo el contenido amargo que traía consigo. Ese medicamento tenía que surtir efecto por que no planeaba tomarlo toda su vida. El sabor amargo y algo ácido atrofió todas sus papilas gustativas y se deslizó por su garganta con todo aquel sabor nauseabundo.

Tuvo la sensación que su estómago lo iba a escupir y sintió aquella necesidad desastrosa de querer arrojar hasta que sus labios sintieron el frío del filo del vaso. Se tomó el agua de un tirón quedando sin aliento y ahogando aquellas náuseas en el proceso.

"No había necesidad que te tomarás toda el agua" - le dijo Kakashi - "es mejor que descanses ahora"

Los dos le retiraron las almohadas que estaban sosteniendo su espalda y las colocaron en la cama. Lo recostaron y lo volvieron a abrigar.

Le entro sueño, pero no podía dormir. No podía respirar bien. Reacomodó las almohadas poniéndolas una encima de otra. Colocó su cabeza encima de ellas y perdió conciencia de todo a su alrededor.

•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•

¿Como se suponía que iba a prestar atención durante las clases con este tipo de intriga en el cerebro?

Iruka se estaba volviendo bastante desconsiderado para con su persona. Quizás debería de crear una nueva estrategia para salirse con la suya por que era obvio que las que había estado usando hasta ese momento ya no tenían manera de seguir funcionando.

Rasco su cabeza con frustración mientras trataba de recrear su visión mirando por la ventana del salón.

¿Podría hacerse el enfermo? El colegio de repente se creía la mentira pero mandarían a llamar a alguien para venir a recogerlo. Y ahí el plan iría cuesta abajo por que Iruka no le daría permiso al chofer para ir por él.

En vez de hacerse el enfermo podría fingir un accidente pero había un margen de dificultad que si las cosas salían mal de verdad se podía accidentar y el sufrimiento y dolor estaba fuera de las cosas que quería.

Pero... su cerebro había logrado pescar una idea.

"Hinata... ¿Me podrías hacer un favor?"

Cuando ella lo oyó se le cayeron los libros que estaba cargando, además de la mochila, la cartuchera y todo su contenido que terminó regado por el piso del salón.

Ella se agachó con una gracia desastrosa tan rápida que parecía se hubiera desarmado. Empezó a recoger sus cosas de manera vehemente. Gracia causaba cuando lo que recogía se le volvía a caer de las manos. Fue ahí cuando él reaccionó y se agachó a ayudarla no sin antes recibir un golpe con la cabeza de ella que de los nervios se movió y sin darse cuenta lo golpeó.

"Narutokun... ¿Estas bien? ¿Te duele algo?" - se acerco a ayudarlo y se puso a su lado. Se agacho un poco para ayudarlo a sentarse y fue ahí cuando vio mas allá de lo evidente.

Estaba rojo por ver tanta piel de la chica a través del escote que se había hecho en la blusa del colegio, pero también sentía el dolor suficiente como para intentar regresar a casa. Esta era su oportunidad.

"Estoy bien Hinata no te preocupes, no fue gran cosa" - le dijo sonriendo - "Pero justo quería pedirte un favor"

"Lo que necesites... Naruto" - Entonces puso las palabras correctas en su boca.

Logró que Hinata le prestara su chofer para regresar a casa diciéndole que Iruka no estaba al alcance de su móvil y que no podía contactarse con su chofer. Ella no le puso objeciones y lo ayudo a irse. El colegio tampoco le hizo problemas para salir por que ella conto el pequeño accidente del que había sido participe.

Cuando se dio cuenta su plan había funcionado a la perfección y ahora se estaba escabullendo dentro de su propia mansión.

Entro con sigilo como un ladrón profesional por una de las puertas y si se encontraba con alguien le pedía que guardara silencio. La gente que trabajaba en la casona eran sus cómplices y lo cubrían indicándole donde estaba Iruka y Kakashi así que no tuvo problemas en llegar a aquella habitación en el segundo nivel.

Se quedo parado junto a la puerta un rato.

Tenía tanta curiosidad por saber de esa persona que sentía su corazón palpitar muy fuerte.

Pego su oreja contra la puerta para escuchar algo, lo que sea. Pero no había sonido alguno. ¿Estaría vacía la habitación?

Despacito abrió la puerta y vio la habitación oscura así que deslizo dentro y luego se tiro al piso para no ser visto. Gateo hasta que llego a los pies de la cama y poco a poco emergió. Si la persona estaba ahí y no se había dado cuenta de su presencia aún significaba que estaba dormida.

Cuando sus ojos celestes como el cielo vieron a ese pequeño bulto en la cama se iluminaron. Su excitación subió al cielo y más allá. Su cuerpo no podía contener más la alegría que sentía en ese momento y salto encima de él sin medir las consecuencias.

"¡Sasuke!" - grito de la alegría mientras lo abrazaba con esa preocupación contenida - "¡Que alegría verte de nuevo! ¿Cómo estas? ¿Dónde estabas? ¿Por qué no fuiste a verme?" - empezó a atacarlo con sus preguntas. A cada una de ellas su excitación subía al punto que se sentía a reventar.

Pero la reacción de Sasuke no fue lo que él esperaba. El chico apretaba los ojos con dolor mientras hacía sonidos extraños que sonaban como hipo. Entonces se dio cuenta de lo que había hecho.

Lo había asustado tanto que estaba teniendo espasmos.

Como estaba aún sentado encima de él se bajo pero ese sonido raro seguía.

Sasuke por otro lado sentía que no podía respirar y se esforzaba por hacerle entender eso con gestos pero Naruto parecía ser de otro planeta. Se iba a morir ahí mismo y el otro no se iba a dar cuenta.

"No puedo... Respirar" - suvoz le saliórasposa y casi inaudible.

En lo que creía eran sus últimos segundos de vida vio la cara de la única persona que le ofreció su amistad dudar sobre lo que le había dicho. O quizás no le había entendido. Pero después de unos cuantos segundos más las palabras llegaron a su cerebro he hicieron sentido.

Sus ojos se llenaron de angustia y pudo sentir su temor. Seguramente se estaba poniendo morado. Luego lo vio correr fuera de la habitación pero no llego muy lejos.

"¿Qué rayos haces aquí Naruto? Tu deberías estar en clases..." - podía oír la voz de Kakashi. Inquisidora pero en este momento su única salvación.

"¡No puede respirar! ¡Ayúdalo!"

De pronto el mayor ya estaba a su lado evaluando la situación. Otro par de zapatos llego a la habitación.

"Iruka, llama a Tsunade. Dile que no puede respirar"

Iruka iba también a regañar a Naruto pero el encargo de Kakashi era mucho más urgente y salió volando.

"Naruto presta atención. Ve al comedor. En la mesa hemos dejado una caja con las medicinas que le dio Tsunade. Tráeme el inhalador, rápido" - Naruto no entendió que era lo que Kakashi le estaba pidiendo. ¿Un inhalador? ¿Qué era eso? - "Cambie de opinión, tráeme la caja entera. ¡Pero rápido!" - le dijo Kakashi al verlo parado como una estatua de plomo sin si quiera pestañear.

Mientras que Naruto corría escaleras abajo Kakashi intentaba tranquilizarlo.

"No tengas miedo y relájate. Intenta respirar, no te desesperes" - le decía mientras lo acomodaba como a un niño pequeño y alzaba su espalda con las almohadas. Para él era fácil decirlo pero para Sasuke parecía imposible. Saber que no podía respirar su pecho sentía más dolor y su angustia crecía por que no podía hacerlo. No podía calmarse.

Naruto por su parte llego al comedor como se lo había pedido Kakashi y encontró la caja encima de la mesa. La cogió con desesperación y salió corriendo hacia aquella habitación. En su loca carrera se tropezó con una de las patas de la mesa y todo el contenido de lo que llevaba salió volando en cámara lenta, con sorna y fanfarria.

Se golpeó la cabeza una vez mas intentando recoger todo y poniéndolo sin orden en la caja. Evaluando la situación o tenia mas cuidado de ahora en adelante o se mudaban a un lugar significativamente mas pequeño.

Volvió a ponerse en pie y subió las escaleras salteando escalones. Eso de tener cuidado definitivamente no iba con él.

Cuando regreso a la habitación Iruka ya estaba ahí y entre los dos estaban intentando hacerlo respirar y de cierta manera lo estaban logrando. Los labios de Sasuke ya no se veían violetas pero el sonido de esfuerzo para respirar seguía presente.

"¿Qué haces ahí parado? Dame el inhalador"

Naruto se puso al lado de Kakashi sosteniéndole la caja y este metió su mano buscando el inhalador. Iruka le sobaba la espalda a pesar que el cuerpo de Sasuke se estremecía con cada movimiento de su mano.

"Sasuke, yo sé que te es difícil pero cuando diga tres quiero que absorbas el gas del inhalador, lo retengas contigo y luego lo liberes. Te va a ayudar a respirar mejor" - le instruyó Kakashi intentando hacer que Sasuke le entendiera. La cara del chico estaba como en otra parte, totalmente ida.

Sasuke por fin lo miro con esos ojos cansados que tenía. Su mirada se veía demasiado apagada y no parecía ver bien. Recordándolo el usaba lentes de contacto, ¿Dónde los habría dejado?

Kakashi le puso ese aparatito en la boca y Sasuke lo agarró de manera aprensiva y desesperada con aquellas manos delgadas y espectrales que no parecían dejar de temblar.

Kakashi hizo la cuenta hasta tres y Sasuke siguió las instrucciones al pie de la letra.

Le tomo un rato ponerse mejor y calmarse completamente. Kakashi se quedo con él para cuidarlo mientras que de manera poco disimulada Iruka se lo llevo afuera para el interrogatorio.

"Ahora si me vas a explicar que hacías aquí y sobre todo quiero saber ¿que le paso a Sasuke?"

"¿Por qué supones que yo le hice algo?" - se indigno.

"Kakashi y yo lo dejamos durmiendo y... Espera un momento. No me cambies la conversación. Yo se que algo hiciste además de escaparte del colegio antes de tiempo. Explícame de una vez todo que en cualquier momento va a llegar Tsunade y..."

"Y ya llegue" - la voluptuosa mujer hizo su aparición en medio de la sala con su maletín y un par de hombres a su lago que llevaban algo grande y al parecer pesado - "Lleven eso a la habitación del segundo piso, tercera puerta de la izquierda. Ahorita subo"

La vida de Naruto empezaba a pintarse color de hormiga si es que esa expresión hacía sentido. Su abuela o ¨La vieja¨ manera como le gustaba llamarle, lo iba a ultra asesinar, si es que esa palabra existía en el diccionario.

"¿Qué hiciste ahora mocoso?"

"Yo... ¿por que todos piensan tan mal de mi?"

"Razones nos das Naruto. Empezando por que recién deberías estar llegando del colegio..." - empezó Iruka.

"Por si ninguno de los dos se ha dado cuenta tengo vendas en la cabeza. Me accidente en el colegio y me regrese a la casa. Pero ya estoy mejor, no se preocupen tanto por mi, solo me dolió mucho y casi quedo desmayado eternamente así que no me escape del colegio por que el colegio sabe que estoy acá" - les dijo hasta quedar sin aliento.

Su abuela levanto una ceja de manera escéptica.

"Después revisare cuantas de tus neuronas perecieron en ese golpe, por ahora tengo un paciente más importante que ver" - y con eso se fue tras los pasos de la gente que ella misma había traído.

"Naruto te pido una disculpa por haberte hablado de esa manera sin saber tus razones pero si es verdad lo que me dices entonces llámame. Tu sabes que siempre puedes confiar en mi. Pero esta excusa tuya no te libra de la otra pregunta. ¿Qué le hiciste a Sasuke?"

Si no le decía la verdad tarde o temprano se iba a enterar. Además no se lo podía ocultar por que fuera lo que fuera Sasuke se veía bastante mal y no quería agravar su situación.

Entonces le contó todo. Esa alegría contenida que explotó al verlo, aquel salto mortal con patada al foco encima de él, su abrazo de oso estrangulador para comprobar que su amigo estaba realmente ahí y no estaba soñando, la reacción púrpura que adquirió su cara y sus intentos por hacer entender que no podía respirar, obviando la parte en la que se tomó unos cuantos segundos en entenderlo y procesar la información.

"De verdad lo lamento. No pensé ocasionarle ningún daño, de verdad no sabía que iba a reaccionar de esa manera. Pero ¿qué tiene?"

Iruka movía la cabeza en resignación. Por más que le advirtieran de lo que sucedía el comportamiento de Naruto siempre reaccionaba por impulsos extremadamente difíciles de corregir.

"Bueno tiene problemas respiratorios así que tiene que tomar antibióticos. Pero tu fuiste el que lo encontraste y más o menos te puedes dar cuenta de su estado actual. Su cuerpo está muy débil y sin cuidados va a ser difícil que se recupere. Va a tener que tomar medicinas por un buen tiempo" - le dijo en resumen lo que les había dicho Tsunade hacía unas cuantas horas. No valía la pena en entrar en detalles con Naruto, aún lo consideraba demasiado niño como para saber la crueldad del mundo.

"¿Qué hay de su familia? ¿Les han avisado ya?" - Iruka se rasco la cabeza pensando en lo que le iba a responder.

"Lamentablemente no nos ha dicho nada de como contactarnos con ellos y..." - de pronto Naruto ya estaba en el segundo piso y por mas que corrió tras él no pudo detenerlo. Pero así como entro a la habitación de manera fugaz también fui expulsado. La misma Tsunade lo empujo hacia el corredor.

"Lo lamento Tsunade, no pude detenerlo" - disculpo Iruka haciendo una reverencia.

"No te preocupes Iruka" - luego se giro a su nieto - "Y tu mocoso, no es conveniente que lo incomodes con tus exigencias, necesita descansar"

"Pero yo solo quería ayudar a..." - comenzó a explicarse Naruto mientras se sobaba la cabeza.

"Lo comprendo pero la verdad este no es el momento de hacerle preguntas. Necesito que se recupere y después de esto atosígalo con tus preguntas" - le dijo su abuela revolviéndole el cabello de manera tosca - "Iruka necesito que este mocoso tome vitaminas para prevenir. Nadie en esta casa puede estar con las defensas bajas, no quiero mas enfermos" - después de decir eso regreso a la habitación y cerró la puerta para que Naruto no volviera a profanar la calma de aquella habitación.

"Ya la oiste Naruto. Ahora ve a cambiarte y luego baja a almorzar. En ese orden y sin desviaciones" - le advirtió antes de desaparecer por la puerta donde estaban todos los demás.

Naruto miro la puerta con cierto fastidio. No le gustaba que lo dejaran de lado, era mas que obvio que estaba acostumbrado a ser el centro de atención de todos los adultos que habitaban esa casa.

¿Celoso?

No, no estaba celoso. Solamente le gustaba que la gente le prestara atención y no lo ignoraran. Eso es a lo que estaba acostumbrado pero no eran celos.

De todas maneras obedeció a Iruka y se fue a su dormitorio a cambiar antes de bajar a comer algo. En ese orden.

Por otro lado apenas Iruka cerró la puerta se encontró en una habitación oscura, donde la poquita luz que entraba le daba un brillo al cabello de los dos adultos que se encontraban desde antes en esa habitación.

"Y esa es la manera en como tienen que usar el nebulizador. La máscara debe ser esterilizada antes de usarse y guardarla en un lugar libre de polvo" - explicaba Tsunade mientras le tomaba la temperatura a Sasuke.

Sasuke tenía mejor color y estaban ayudándolo a respirar mejor con la máscara que le habían puesto. Aquel gas que salía por los agujeros de la máscara le daban un aspecto más espectral a Sasuke. Pasaron unos cuantos minutos más en silencio y Tsunade le quitó la máscara.

"Bueno si no hay dudas..." - dijo mientras metía sus cosas dentro de la valija y le indicaba a sus ayudantes que salieran de la habitación.

"¿Cuándo me van a dejar salir?" - preguntó aún respirando con irregularidad. Parecía que cada palabra que salía de su boca lo debilitaba más.

"Por mi no te dejaría salir hasta que tus familiares vengan por ti. Pero por tu propia cuenta..." - lo miro de arriba abajo - "Por lo menos en unas tres semanas o hasta que tus pulmones funcionen sin sonar como una carcacha vieja" - se arregló el cabello con una sonrisa de satisfacción por haber dejado callado al muchacho - "Ahora voy a ver al mocoso y a su golpe en la cabeza. Con suerte su cerebro funcionara mejor".

Con eso la mujer rubia abandonó la habitación y camino un par de puertas más allá a la recámara de su nieto.

Abrió la puerta de par en par para entrar mientras que su nieto gritaba de manera escandalosa por su intromisión.

"¡Deja de gritar como una quinceañera violada que no te he hecho nada!"

"¡Por lo menos podías tocar la puerta!" - le volvió a decir escandalizado e intentando taparse con sus brazos y corriendo a esconderse detrás de una silleta.

"¡Por favor! Yo te he sacado del útero de tu madre. No tienes nada que yo no haya visto antes. Tengo fotos tuyas en ultrasonidos y recién nacido. No me hagas recordarte que incluso te he puesto inyecciones y te he puesto el termómetro por..." - le empezó a decir ella mientras abría de nuevo su maletín sin importarle la conmoción cerebral por la que su nieto estaba pasando.

Naruto se tapo las orejas de manera frenética olvidando cubrir su desnudez. Era preferible que lo vea semi desnudo a escuchar todas esas cosas vergonzosas que por su puesto él no recordaba y tampoco quería hacerlo.

"¡Ya, ya no más!"

"Deja de hacer teatro entonces y acércate para revisar esa cabeza" - se acerco a ella a regañadientes y dejo que hurgara entre su cabello. - "No tienes nada serio, sigues igual de tonto como siempre"

"Y tu igual de vieja" - su comentario lo hizo acreedor de un buen coscorrón donde le habían caído los otros golpes durante el día. - "¡Auch! ¡Eres una tosca! ¡Y encima una doctora mala que agredes pobres niños indefensos como yo! ¡Mala!"

"No pensé que mi nieto fuera tan delicado como una flor en primavera"

"¡No soy delicado! Es solo que soy sensible al dolor" - intentó defender sus niñerias.

"Lo que sea. Toma" - le lanzo un frasco con dulces masticables (gomitas)

"¿Qué es esto?" - le pregunto sin entender. Su abuela, nunca le daba golosinas por que no quería que se hiciera adicto a ellas y luego le salieran caries. Ella lo había amenazado antes que si tenía caries ella lo iba a llevar al dentista para que le sacaran todos los dientes. Le dijo que le iba a doler tanto que no iba a poder sorber los fideos de su ramen. Su abuela era la más cruel.

"Son multi vitaminas con sabores para niñitos delicados como tú. Te comes tres de esas dos veces al día" - le dijo cerrando una vez más su maletín y salió de la habitación antes de volver a escucharlo quejarse.

Naruto pretendía comerse esos dulces mas de tres veces al día. Le encantaban las gomitas.

Se terminó de cubrir su cuerpo con un playera y un pantalón cómodo y salió del cuarto rumbo al comedor. Pero cuando paso por aquella puerta cerrada no pudo resistirse una vez más en querer husmear. Esta vez no cometería el error de saltarle encima o aplastarlo hasta quitarle el aliento.

Abrió la puerta suavecito y una vez más se topo con la oscuridad de la habitación.

*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•

La doctora cuyo nombre no podía recordar le dijo que no iba a dejarlo ir si no venían a recogerlo. Pero eso no iba a poder ser por que nadie lo relacionaba a él con la familia Uchiha. No había manera en que su papá cambiara de opinión y lo presentara a él como su hijo sin contradecir la existencia de Hana. Su mamá tampoco era una alternativa por que para ella su única hija era Hana y después estaba su hijo, orgullo de toda la familia Itachi. Sasuke no existía para nadie.

Llamar a Itachi a larga distancia era una opción que tampoco podía tocar. El no sabía nada de él y tampoco quería que dejara sus cosas importantes tiradas a un lado. Si le contaba la verdad su familia entera caería en desgracia. Sería decir que los Uchiha son personas mentirosas y embusteras, nada buena para la imagen de una empresa. Les quitaría toda credibilidad y un montón de gente quedaría sin trabajo. El no podía dejar a tanta gente en la calle.

Era un hecho, estaba atrapado en esa casa y sin manera de escapar.

Estaba intentando pensar en alguna manera de escapar pero sentía que sus ojos se cerraban de sueño.

La doctora había dicho que los medicamentos eran fuertes y que le iban a causar sueño. No era un buen momento para dormir, tenía que escapar.

En un momento sus ojos no pudieron más y se cerraron. A lo que creyó eran tres segundos los volvió a abrir pero no detecto ruido. Intento centrar su mirada en algo pero era corto de vista, por no decir casi ciego. Entre lo poco que podía ver no pudo detectar la presencia de nadie cerca de él por lo que seguramente lo habían dejado dormir.

Los Uchihas son fuertes.

Los Uchihas son valientes.

Los Uchihas no se dejan vencer.

Luchan contra las adversidades.

Los Uchihas son inteligentes...

Todas esas frases que siempre había escuchado en casa se le venían a la mente.

Fototropismo - se dijo a si mismo. Podía intentar ponerse de pie y arrastrase de ser posible hasta la puerta. De ahí arrastras seguiría el camino dependiendo de donde proceda la luz y de esa manera quizás podría salir de la casa. Actuar como el gusano que su padre siempre lo había hecho creer que era podía servirle en ese momento.

Junto toda su energía y se dedicó a mover una pierna fuera de la cama. No iba a poder hacerlo sin perder el aliento.

El era todo lo contrario a lo que era un Uchiha.

Débil

Cobarde

Abatido

Y sobre todo muy tonto.

Volvió a meter su pierna dentro de la cama.

De pronto le vino aquel dolor que estaba empezando a conocer más de cerca. Esa sensación de querer toser hasta botar el estómago por la boca. No quería toser. Dolía demasiado.

Recogió sus piernas contra su pecho y se mordió los labios para evitar toser. No iba a aguantar mucho tiempo sin toser. Sintió su cuerpo y pecho vibrar como un auto malogrado haciendo ese sonido ahogado y silbante apunto de reventar.

Se puso las manos tapando la boca como evitando contener aquella erupción de flema que se venía.

No quería toser. No quería toser. No quería toser - se repetía en su cabeza intentando que de alguna manera su cuerpo entendiera que no debía toser.

Tenía ganas de arrancarse esos pulmones malogrados con sus propias manos para evitar sentir ese dolor.

Ya no podía aguantar más.

Agarró la almohada y enterró su cara en ella. Sintió su cuerpo explosionar en una mezcla de dolor y alivio por haberlo hecho. Pero también sintió esa horrible sensación viscosa de tener algo en su boca. Tenía ganas de llorar hasta que sintió a alguien tomarle el hombro.

Levanto la vista y ahí estaba otra vez ese rayo de sol brillando frente a él.

"¿Necesitas un pañuelo desechable?" - le pregunto dudoso extendiéndole la caja de los dichosos pañuelos casi tocándole la nariz.

El no le contesto, solo lo tomo en sus manos y limpió su boca.

Su respiración estaba agitada pero por lo menos podía respirar.

"Gracias" - alcanzó a decirle.

"No tienes que darlas. Yo me siento culpable por lo que paso más temprano. Quería pedirte disculpas por eso.." - hubo un silencio de parte de los dos mezclado con su respiración agitada y el sonido que hacía Naruto con sus labios esperando algún tipo de reacción de parte de él.

"Yo soy el que te... tiene que... pedir disculpas... no pude ir... a nuestra reunión.." - dijo tomando aire después de cada palabra y recordando súbitamente aquella reunión a la que nunca pudo asistir.

"No te preocupes, ya lo olvide. Aunque no te voy a negar que me dolió que me dejaras plantado... pero supongo habrás tenido tus motivos para no asistir"

Le estaba entrando unas ganas inmensas de volver a dormir. Se le cerraban los ojos de manera descarada. Intentó recostar su espalda contra los almohadones en esa posición sobre sentada para poder dormir. Estaba cerrando los ojos después de encontrar cierta comodidad cuando la tos lo volvió a atacar.

El espasmo regreso y los dedos de sus pies se doblaron por aquella corriente eléctrica que le recorrió el cuerpo. Agarró de nuevo el almohadón y volvió a enterrar su cara en el como una avestruz.

El rubio una vez mas le alcanzó uno de esos pañuelos desechables y tosió en el a más no poder hasta que sintió la humedad en sus manos.

Asco, se daba asco hacer eso en especial frente a una persona.

La puerta se abrió de pronto. Lo supo por la luz que entro del exterior y esa corriente de aire frio, que a pesar de estar tapado pudo sentir en sus pies.

"¿Qué haces aquí Naruto? Quedamos en que te cambiabas y bajabas a comer, en ese orden y sin distracciones" - escuchó a Iruka reprenderlo.

"Entro a ayudarme" - logro defenderlo.

Iruka lo vio. Su espalda estaba torcida hacia adelante. El dolor en los pulmones no le permitía estar derecho pensó.

"Tsunade recomendó que tomes bastante agua" - le alcanzo un vaso que se lo empezó a beber de a sorbos.

"¿Esta bien?" - le pregunto a Iruka.

"Solo tenemos que cuidarlo. Y tu baja de una vez para que comas algo y te pongas al día en esas clases que te saltaste. No te voy a permitir que bajes tus calificaciones"

"Esta bien. Ya regreso Sasuke. Voy a comer rápido, no demoro nada"

El rayo de sol salió a velocidad de la habitación y dejo a Iruka a tras.

Iruka espero a que terminara con el agua y dejo el vaso y la jarra en una mesa cercana.

"Si te sientes cansado duerme. Si sientes que Naruto no te deja descansar suena esta campana. Yo vendré enseguida para quitártelo de encima. Es un buen chico pero a veces no sabe donde detenerse, además que es un poco atolondrado".

Pero Sasuke no escuchaba bien lo que le decía. Había perdido noción del tiempo y sus ojos estaban volviendo a cerrarse.

No se dio cuenta cuando Iruka abandonó la habitación o cuando Kakashi entró para darle de comer, tampoco se movió cuando Naruto regreso armando escándalo seguido por los dos mayores intentando disuadirlo para que haga su tarea en la mesa del comedor en vez de la cama donde Sasuke descansaba.

Sasuke solo podía oír una bulla lejana, suave, graciosa y arrulladora.

Sasuke no quería abrir los ojos por que si despertaba iba a querer toser otra vez.

*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•

A la mañana siguiente cuando Sasuke abrió los ojos demoro un rato en reconocerse.

Definitivamente no era su habitación.

Conforme pasaban los segundos las memorias ibas llegando a su cabeza. Desde aquella pelea con su papá aquel día que no sabía precisar que día había sido, las sombras que lo sacaron de aquel lugar oscuro y frío, la doctora de voz aterradora y delantera prominente, la casa de Naruto que se había autodenominado su amigo, Kakashi y sus preguntas intensas e Iruka y su voz suave.

De pronto se le vino a la cabeza el hecho que estaba solo en la habitación, que se sentía algo renovado y con suficientes fuerzas como para intentar ver una manera de escape.

Se levanto de la cama y sintió su cuerpo rígido como una tabla. Se dio cuenta que tenía unas cuantas vendas en los brazos. Caminó arrastrando los pies, sintiendo como los pelos largos de la alfombra masajeaban sus pies a cada paso.

La habitación estaba tenuemente iluminada a pesar que las cortinas estaban casi cerradas. El sol debía estar brillando a todo furor al otro lado de las cortinas.

Siguió su camino hasta que sintió la puerta abrirse.

"¿Qué haces fuera de la cama?" - le pregunto Kakashi que entraba a la habitación con una bandeja con el desayuno y una batería de medicinas.

"Quería ir al baño" - le dijo con voz bajita tratando de esconder sus oscuras intenciones.

"Esta bien, no demores por que se enfría tu desayuno" - le dijo Kakashi mientras dejaba la charola encima del velador. Sasuke asintió y su mano se estiró para agarrar la perilla de l a puerta. - "Esa es la puerta del ropero, la siguiente es el baño" - le corrigió Kakashi mientras se sentaba en una de las silletas de la habitación y sacaba un pequeño libro del bolsillo de su saco.

Sasuke suspiro resignado por su mala suerte y entro al baño. Camino sin pantuflas por el piso frío y liso. No tenía ganas de usar el inodoro así que después de un rato abrió la llave del caño para lavarse las manos. Mientras el agua tibia mojaba sus manos Sasuke no pudo detenerse a ver su imagen en el espejo.

No se podía ver bien las facciones pero no necesitaba tener la vista perfecta como para no reconocer ese color verduzco en su cara. Su cuello también tenía las marcas de algunos golpes. Sus manos estaban rasguñadas y no quería ver el estado del resto de su cuerpo. Ya no solo se lo podía imaginar, también lo podía sentir.

Intentó calmarse. A su mamá no le iba a hacer gracia ver a Hana con esas marcas y coloraciones. Iban a ser horas de maquillaje para poder resolverlas.

Se preocuparía de eso después, cuando lograra descubrir una manera de escapar de ese lugar.

Jalo la palanca del inodoro como para hacer creer al que estaba afuera que ya había acabado.

Cuando entro de nuevo a la habitación se dio cuenta que Kakashi estaba enfrascado en su lectura, aunque quizás no tanto. Mientras caminaba de regreso a la cama pudo sentir su mirada clavada en él y todos sus movimientos.

Nunca había sido el centro de atención de su padre pero si de su madre y su hermano pero Kakashi... Le estaba buscando un punto débil por donde atacar.

"¿Y donde esta Iruka?" - pregunto de manera casual metiéndose a la cama. Con suerte esa pregunta podría llevar la conversación a un tema diferente del que tenía miedo le volviera a preguntar.

"Salió a llevar a Naruto al colegio" - le contesto también de manera casual mientras volteaba la pagina de su pequeño libro naranja. Trato de no prestarle atención pero por más que intentaba enfocar la caratula del libro, con disimulo por supuesto, no llegaba a divisar que clase de libro era. - "¿Estas interesado saber de mi lectura?"

"No"

"Bueno, ¿quieres que te acerque la bandeja para que puedas tomar tu desayuno? Si Iruka llega y ve que no lo has tocado te va a armar un escándalo"

La verdad no tenía mucha hambre pero tenía que tomar esas medicinas sino se podía poner peor. Necesitaba sentirse mejor para poder salir de ahí cuanto antes.

Sin esperar respuesta Kakashi le puso la bandeja en sus piernas.

"¿Prefieres tomar té o café? Si es café Tsunade preferiría que lo tomaras con poca leche por que los lácteos te pueden producir más flema..."

"Café sin leche y sin azúcar por favor" - Kakashi se sorprendió por el requerimiento. Los niños a esa edad se regocijaban con el azúcar. Si fuese Naruto el café se lo escupiría en la cara pero Sasuke parecía ser diferente también en ese aspecto.

Cogió la taza con delicadeza y a pesar de estar caliente por el café de temperatura volcánica lo sorbió sin problemas. Sin hacer muecas por el sabor o por estar muy caliente.

Después que tomo un par de sorbos agarró la tostada con mermelada.

Comía tan despacio que parecía estuviera frenándose.

Cuando termino de comer Kakashi le sirvió el jarabe en una cuchara profunda de mango de plata. Con cara de resignación abrió la boca. Esta vez si hizo un gesto de disgusto en su cara e inmediatamente tapo con boca con la mano derecha. Kakashi le alcanzo el vaso con agua prolongando sus movimientos y disfrutando el mal sabor de boca que tenía el chico.

Sasuke se dio cuenta de eso y después de asegurarse que no iba a escupir la medicina hizo su cuerpo a un lado recostándose en la cama. No iba a dejar que Kakashi se burlara de él, si su cara le daba risa entonces la iba a esconder.

Kakashi también se dio cuenta del contra ataque asi que regreso a su silla en la esquina de la habitación.

El silencio reino en la habitación hasta que el cosquilleo en su garganta regreso y comenzó a toser. Era horrible estar enfermo.

"¿Tienes algún tipo de pasatiempo? Debes de estar aburrido de estar echado todo el dia en la cama sin hacer nada"

Pasatiempo.

El era el pasatiempo de su mamá y como eso era un trabajo de tiempo completo nunca había hecho algo por su propia cuenta aunque estaba el piano. A veces que le quedaban rendijas de tiempo y no tenía más que hacer tocaba el piano. Aunque también le fascinaba leer. Pero eso era algo que no podía hacer por el momento.

"Me gusta leer"

"¿Qué tipo de lectura te gusta más?" - le volvió a preguntar.

El había leído todo libro que había llegado a sus manos. Desde literatura, novelas, enciclopedias, revistas, periódicos...

"Me gusta la aventura, misterios..."

"No es lo que estoy leyendo ahora. Pensé que quizás te podía leerte mi libro pero... creo que el contenido no es para tu edad..."

Si el contenido no era para su edad entonces mejor no hubiera insinuado leerle algo.

Pervertidor de menores - dijo en su cabeza

"Pero si estas muy aburrido puedo leerte otra cosa... déjame ver que hay en este librero..."

"No es necesario, gracias. Creo que prefiero dormir un poco" - le cortó la conversación Sasuke. Kakashi entendió la indirecta una vez más y en vez de quedarse en la habitación agarro la bandeja y se fue.

Sentía que si seguía tratando con él le iba a dar un paro cardíaco.

Se sentó en la cama y paso sus dedos por su cabeza. Su cabello se sentía asquerosamente sucio. No olía bien y encima estaba todo desigual. Ahora que estaba solo y podía reflexionar sobre lo que había pasado su cabeza se sentía ligera. El cabello largo era demasiada carga y se felicito por habérselo cortado.

No tenía sueño, nunca lo tuvo. Se arrastró por la cama y bajo los pies del otro lado. Dirigió sus pasos a la puerta por donde había salido Kakashi. Su mano se enroscó en la perilla y abrió la puerta lentamente.

Kakashi no se veía ni se oía por ningún lado del pasillo así que no iba a haber problema en aventurarse un poco. Se decidió caminar hacia el lado izquierdo, siempre apoyado en la pared como respaldo si se tropezaba con algo o si las fuerzas lo abandonaba. Sus ojos divisaron cierta luz en un espacio relativamente abierto y aireado. La falta de piso y el enrejado le comunicó que había encontrado las escaleras hacia el primer piso.

En una casa normal las escaleras se encuentran siempre cerca a la puerta de entrada y por la luminosidad de este espacio seguro habían ventanales. Si escapaba de noche seguro abría suficiente luz como para guiarse hasta la calle. De ahí el problema sería llegar a su casa. Pero pensaría en eso después, tenía que resolver un problema a la vez.

"Pensé que te ibas a dormir" - la voz de Kakashi lo sacó de sus cavilaciones y lo hizo retroceder un par de pasos hasta golpearse con una mesa que había cerca. - "Por la manera en la que has reaccionado me atrevería a pensar que estabas planeando algo. ¿Quieres que te lleve a algún lado?"

Rápidamente negó con la cabeza.

"Estaba buscando la habitación de Naruto... para buscar algo que hacer por que... estoy aburrido"

"Me lo hubieras dicho. La habitación de Naruto estaba hacia el lado derecho de tu habitación. Yo te llevo" - se acercó a él y lo cogió de la mano para guiarlo.

Las piernas de Kakashi eran largas y a cada paso que daba el tenía que dar como tres.

De pronto la puerta del cuarto de Naruto se abrió.

Era como si de pronto hubiera aparecido en medio de una batalla campal. Era como si los cajones de su cómoda y el ropero hubieran vomitado toda la ropa en medio de la habitación. Y no solamente ellos. Los libros del librero estaban esparcidos entre el piso, el escritorio y la cama. Pequeños juguetes estaban esparcidos por el piso incrustándose en sus pies cada que intentaba huir de la habitación.

¿Su nariz estaba muy sencible esa mañana o el cuarto de Naruto de verdad olía mal?

"¿Por qué lo has traído a esta habitación tan desordenada Kakashi?" - Iruka los sorprendio a los dos dentro de la habitación y como toda madre abnegada empezo a recoger los desperdicios que habían por todos lados. - "Naruto es un buen chico, un poco desordenado pero bueno. Lo malo es que no le gusta arreglar su cuarto y hoy precisamente no podía encontrar sus zapatillas de deporte..." - intentó excusarlo.

"Solo lo traje para que buscara algo con que entretenerse pero creo que fue mala idea. Mejor regresemos a tu habitación" - Kakashi que seguía a su lado le dio un pequeño golpe en la espalda como para huir de ese lugar pero algo capto su atención.

En una de las puertas del ropero que permanecía abierta dejaba ver una ropa que él conocía muy bien. No podía distinguirla del todo pero los colores y la forma era algo que veía todos los días.

"¿Naruto va al colegio de chicos ricos de Konoha?" - era más que obvio que fuera a ese colegio, después de todo Naruto se podría en dinero. Con todo ese dinero y poder no iba a ir a cualquier colegio.

"¿Conoces el uniforme?" - le pregunto algo interesado Kakashi.

"El uniforme es conocido por todo el mundo creo" - Naruto y el debía tener la misma edad y con la suerte que últimamente se traía encima seguro iban al mismo salón.

Maldita suerte - se dijo mientras de la manera más digna intento salir ileso de aquel desastre nuclear que era el cuarto de Naruto.

*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•

El resto del día la había pasado tendido en la cama. Iruka no había querido que saliera de la habitación por que insistía en que aún se veía débil.

Pero lo dejo solo y él no pudo evitar pensar.

Pensaba que todo debía ser una broma del destino. Naruto en su mismo salón era lo más seguro. El ya debía haber hecho migas con todos en el salón, no conociendo como era seguro ya se había hecho amigo hasta del portero.

¿Qué podía hacer?

¿Qué pasaría si su cerebro empezara a trabajar y lograba relacionar su cara con la de Hana. El prestigio de su familia se iba a ir directo a las cañerías. Su papá iba a acabar con él de maneras distintas.

¡No puede ser! - y de la desesperación empezó a golpear su cabeza contra el respaldar de la cama. Pequeños golpes de frustración por no poder contralar la situación en la que estaba atascado, pequeños golpes que sin lograrlo intentaban activar las células de su cerebro para pensar mejor.

"¿Te encuentras bien?"

La persona que de verdad no quería ver a pesar que había extrañado, muy en el fondo, su compañía había regresado a casa y ahora lo miraba con esos enormes ojos azules que era lo único claro que podía ver de su cara además de esa mata de cabello dorado que iluminaba la habitación.

"¿Tu que crees?" - le contesto con fastidio en su voz.

"Huy alguien esta de malas pulgas por aquí. Solo fue una pregunta inocente no era para que te pusieras así"

"¡Cállate imbécil! ¡Tu que sabes!"

"¡Si yo soy un imbécil tu eres un idiota!" - Naruto entro de lleno a la pelea y se le abalanzo desde donde estaba hasta la cama de un brinco. Con cuidado de no aplastarlo, por que no quería repetir la escena del otro día, lo aprisiono entre sus piernas y lo agarro de las solapas de la camisa de dormir que llevaba puesta. "¡Encima que me preocupo por ti animal ingrato! ¡Solo quiero que estés bien! ¿Qué tan difícil de entender es eso?" - le decía mientras lo agitaba en el aire y despeinaba sus cabellos desiguales.

"¡Déjame en paz! ¡No me toques! ¡Idiota!" - puso sus manos sobre sus muñecas e intentaba sin suerte que los manos de Naruto lo siguieran como si fuera una bandera al viento.

"¿Qué pasa aquí?" - Kakashi e Iruka entraron corriendo a la habitación y entre los dos lograron hacer que Naruto soltara su presa - "¡Cálmate Naruto!"

La cara de Naruto estaba roja de ira. Nunca hasta el momento había tenido la oportunidad de ver esa cara furiosa, lo miraba con odio, de la misma manera en la que lo miraba su papá cada vez que se encontraban en la misma habitación.

"Lo siento, lo siento mucho" - se disculpo. - "Creo que necesito descansar un poco"

Ante la mirada atónita de los tres, se recostó en la cama y se tapo con los cobertores sin dejar un pelo al aire. Ahí dentro de su escondite se sintió un poco más seguro y calmó su respiración. Cerró los ojos y contó hasta diez en su cabeza.

Era un maldito animal ingrato por la manera como había reaccionado. No merecía nada de lo que ellos le habían dado hasta ese momento. Lo mejor sería pararse ahora mismo y salir de esa casa. Pero no se podía ir sin antes disculparse por su exabrupto.

Ya estaba decidido.

A la vez que él abría la cama para salir de su caparazón Naruto pelaba su escondite. Los dos se encontraron en un segundo y sin pensar estaban enlazados en un abrazo reconfortante.

"Lo siento" - se dijeron a la vez. Y las risas estallaron en su boca y el cuarto se volvió a iluminar.

No supo en que momento los mayores los habían dejado solos para que arreglaran sus diferencias, no sabía en que momento Naruto había empezado a contarle de su mal día en el colegio con un examen sorpresa de matemáticas y otro más de historia.

El solo lo escuchaba sin prestarle demasiada atención por que a veces hablaba demasiado rápido. Hasta que aquella pregunta llego como un zumbido a sus oídos.

"¿Y te gusta alguien? ¿Alguna chica en especial?"

Nunca había pensado en chicas, ninguna le caía en gracia. Nunca se había preocupado por ello quizás por sus extrañas circunstancias asi que nego con su cabeza.

Naruto le clavó sus ojos azules llenos de vida casi casi juntando sus narices. Podía oler lo que había almorzado por que el muy cochino aún no se había lavado los dientes.

"¿Qué?"

"¿Cómo que que? ¿No me vas a preguntar tu a mi?"

"No, no me interesa tu vida amorosa" - y tampoco quería saber más detalles.

"Igual te voy a contar. De repente así dejas de ser un amargado" - le dijo mientras se acomodaba en la cama frente a él - "Hay una chica..."

"Te dije que no quería oírte hablar de eso"

"Y yo te dije que te iba a contar de todas formas. Los amigos están para apoyarse y para escuchar los problemas, además quiero que me des tu opinión por que estas son cosas que no quiero discutir con Iruka y menos con Kakashi..."

"Pensé que te llevabas bien con ellos"

"Y nos llevamos de maravilla pero Kakashi es medio mañoso. Ese libro que siempre trae en su bolsillo es de contenido especialmente morboso. Las chicas están en posiciones muy comprometedoras. Es un pervertido. Iruka no es así pero... se escandaliza demasiado a veces"

"Yo no se nada de chicas asi que no creo poder aconsejarte..."

"Con que me escuches me basta"

Y ahí estaba otra vez Naruto con su corazón en las manos y sus ojos clavados en él esperando un consejo que no le podría dar. Ya sabía de quien le iba a hablar y seguro le iba a salir con cursilerías y asuntos que no quería recordar.

"Esta bien, te escucho" - le respondió con resignación. Esa conversación iba a llegar tarde o temprano después de todo y al mal tiempo había que darle prisa.

Naruto le sonrió mostrándole todos sus dientes como señal de felicidad completa y satisfacción por que había logrado ganar una batalla derritiendo una de sus murallas.

"Se llama Hana y es la hija de mi socio. Vamos al mismo colegio pero parece que esta enferma por que hasta ahora no la he visto regresar al colegio" - ahí hizo una pausa como poniendo sus ideas, que al parecer eran muchas, en orden - "Creo que no va por que esta molesta conmigo por lo que paso. En su casa no me dejan ir a verla. Primero me dijeron que estaba enferma pero ahora resulta que esta de viaje visitando a su hermano en algún lugar de Europa... ¿Tu crees que deba ir a verla a pedirle disculpas por lo que paso?"

Tenía que pensar bien la respuesta. ¿Pedir disculpas de que?

Sintió que sus mejillas empezaron a ponerse rojas cuando se acordó de aquel beso que no le gusto para nada. De recordarlo sus labios comenzaban a sentir aquel dolor. Pero no, no le podía decir nada de eso por que él como Sasuke no sabía nada de lo que había pasado ese día. Primeramente por que Naruto en ningún momento le había contado los por menores de aquella situación. Eso era como caminar por encima de cáscaras de huevo.

"Si te han dicho que ha ido a ver a su hermano por que no esperas un poco más. Ya regresará"

"Si pero... ¿que si no lo hace? ¿Y si decide quedarse por allá a estudiar? ¿Debería transferirme a su escuela?"

"No sabía que fueras un acosador. No podía esperar menos de la persona que me secuestro de un centro comercial pero ¿no crees que deberías de bajarle dos rayitas a tu paranoia? Si se da cuenta que la estas siguiendo te puede acusar a las autoridades de acosador y ahí tu imagen se vendría abajo"

Los ojos de Naruto se pusieron tristes en un principio pero después recuperaron toda su energía.

"¡Es el mejor consejo! ¡Esperaré a que regrese de viaje y de ahí me le declararé frente a todo el salón para que nadie más se le acerque! Si la declaro de mi propiedad no podrá ir muy lejos... le pediré la mano de Hana a su papá..."

Este rubio idiota estaba pensando cosas que no iban a ser nunca. Sobre su cadáver s ele iba a declarar en frente de todo el salón y mucho menos iba a pedirle su mano a su papá.

Con todas las fuerzas que tenía las junto lo mejor que pudo en su puño derecho y lo choco directamente contra su cabezota.

"¡Esa chica no es propiedad de nadie como para que decidas cosas por ella! ¿Pedirle su mano a su papa? ¿Si tiene tu edad esta un poco joven como para que la comprometan?, eso es arcaico, es... es..."

"Auch! ¡Eso me dolió!" - le dijo Naruto mientras se sobaba el golpe - "Tu pensaras que es arcaico pero... el otro día que fui a su casa estoy seguro que su papá me dijo que la podía cortejar. Es más, casi casi me da la bendición para que me case con ella..."

Tan propio de su padre. Lo estaba enterrando en un super problema. Si algún día llegaba a salir de ese problema las cosas no iban a acabar bien entre ellos dos. Naruto iba a salir lastimado y el se iba a odiar eternamente.

"Por más que su papá te haya dicho esas cosas yo creo que es mejor que hables con ella. ¿Qué pasaría si ella estuviera ya enamorada de alguien más? ¿Serías capaz de casarte con ella de esa manera?"

Lo pensó, Naruto lo estaba pensando.

"Tienes razón una vez más pero no sería justo" - le arqueó la ceja como esperando a que se explicara a lo que Naruto continuó - "Yo le salve la vida, yo soy algo así como su principe azul que le salvó la vida en el aeropuerto. Le di respiración boca a boca, no fue un beso propiamente dicho pero toque sus labios con los míos así que es algo así como un beso. Fue mi primer beso asi que es logico que los dos estemos enamorados a primera vista. Hay una conexión entre nosotros que una vez se de cuenta va a caer rendida a mis pies..."

Otro coscorrón le cayo en la cabeza.

"Eres un iluso, cursi y sin remedio" - y con eso él mismo dio por terminada la conversación.

*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•

El estado de somnolencia le duro unos cuantos días más. Lo que le dio tiempo a su cuerpo para recobrar energías.

Durante esos días el sintió que había comido más de lo que había ingerido en toda su vida.

Amaba poder comer algo más que una zanahoria o una lechuga con limón.

Pero la comida no lo era todo. Habían otros aspectos dentro de la vida en esa casa.

Por un lado estaba Iruka que lo cuidaba como una madre abnegada. Estaba parado a su lado un minuto antes de la hora de cada medicina con la pastilla, jarabe, cuchara y vaso con agua.

Kakashi por otro lado era una compañía no tan grata. Habían momentos en que se sentaba a su lado a hacerle compañía en silencio y otros en los que se decidía a leerle algún libro, cosa que agradecía por que estaba aburrido hasta el tuétano. Pero existían otros momentos donde se dedicaba a hacerle preguntas con la esperanza que dijera algo más.

En sus intentos le había preguntado por su familia a lo que el respondió que no tenía.

Le preguntó con quien vivía. El respondió solo, en la calle. Le decía cosas, las primeras que se le venían a la cabeza. El estaba seguro que Kakashi no se tragaba el cuento por lo que siempre que podía le volvía a preguntar.

Y por último estaba Naruto.

Temprano tenía que ir a la escuela y al acabar su termino regresaba lo más pronto posible apurando al chofer de turno tentándole a que se pase las luces rojas o que aumente la velocidad en rutas donde la máxima era quince.

"¡Ya llegue!" - era lo primero que decía cuando abría la puerta de la habitación de par en par - "¿Cómo te sientes hoy?" - y sin importa si le podía responder o no, se ponía a su lado a ver si tenía temperatura o no.

Le ponía el vaso con agua y sorbete en sus manos y luego verificaba que se lo tomara todo mientras comenzaba a hablar sin parar casi.

"Hoy tampoco fue Hana al colegio" - le comento algo triste. No veía bien pero podría jurar que una nube negra pasaba por la altura de la cabeza de Naruto y apañaba sus ojos. - "Ya lleva fuera muchos días, ¿tu crees deba ir a verla? ¿No se verá mal? ¿Necesitado?"

Sentía que su respiración comenzaba a ponerse irregular cada que Naruto le decía eso. Hana. De verdad esta enamorado de ella. ¿Pero cómo decirle la verdad sin que saliera herido? ¿Cómo decírselo todo sin malograr la imagen empresarial de su familia? ¿Cómo contarle sin que después lo odie por la verdad?

"¿Por que mejor... No te fijas... En alguien más? Si esta enferma tanto tiempo quizás esta muriendo o algo así..." - le dijo a duras penas mientras intentaba mantener su tranquilidad.

"¡No digas eso nunca! ¡Es el amor de mi vida! Si se muere yo también lo haré" - lo dijo de manera tan convincente que comenzaba a creerle pero no podía. Naruto era demasiado dramático, lo superaría con el tiempo.

"Tu puedes estar enamorado de ella pero es muy posible que ella no de ti. Con las justas se han visto un par de veces. ¿Cómo puedes llamar a eso amor?"

Naruto se quedo callado por un momento. Por un instante Sasuke creyó que sus palabras habían logrado taladrar esa cabeza tan dura.

"Tienes razón en la parte que ella puede que no me quiera pero con el tiempo aprenderá a amarme como yo la amo. Es cuestión de tiempo. Soy demasiado encantador e irresistible como para que no me ame. Las mujeres me adoran. Todas las chicas del salón me persiguen. Las traigo locas"

"No comprendo como puedes caminar con toda esa cabezota inflada de ego. Estoy seguro que las chicas están mirando tu cuenta bancaria..."

"¿Estas insinuando que soy feo?"

"No. Te estoy contando que muchas de las chicas de tu salón se fijan en tu posición social y económica antes de lo que en verdad eres. Para ellas tu eres un trampolín que las puede llevar a la cima..."

"¿Como puedes hablar así de ellas? Son mis amigas, ¿cómo puedes hablar mal de ellas sin conocerlas?" - era verdad. El como Sasuke no las conocía.

"Por que... La gente es así"

"¿Entonces si la gente es así tu también eres así?" - fue su turno de quedarse callado.

El no era así pero en su familia casi casi lo obligaban a ser así como ellas.

"Yo no soy así. Yo no me acerque a tu por tu dinero, tu fuiste el idiota que decidió acercarme a tu vida. ¿Tengo que recordarte que fuiste tu el que me secuestro del centro comercial? Eres mi único amigo. Idiota y todo lo demás pero te considero mi amigo..."

"Ya, ya no te pongas sentimental. No lo dije para ofenderte. Pero deja de llamarme idiota, tu eres un tonto y sentimental"

"¡Yo no soy tonto, animal!"

"¡Imbécil!"

"¡Estúpido!"

"¡Bestia!"

"¡Decerebrado enamoradizo!"

"¡Maltrecho sin remedio!"

Los dos se quedaron callados por diez segundos y luego se echaron a reír. Siempre era lo mismo. Pero a Sasuke le gustaba mucho esa secuencia del día. Sentía que liberaba un poco de rabia interna.

Luego de un rato se escuchaba como llaman a Naruto a comer.

A Naruto no le gustaba dejarlo solo. Al principio Iruka lo obligaba bajar para comer en el comedor como la gente decente pero Naruto se metía la comida tan rápido a la boca que no hacía bien la digestión. Iruka optó entonces por llevarle el almuerzo con él y así los dos podían comer juntos.

Sasuke apreciaba la compañía. Le había agarrado cierto vicio a no estar solo, o al menos no por mucho tiempo.

Naruto llegaba a la habitación con toda su luz y toda su alegría. El escándalo era parte de su ser y lo que lo hacía interesante.

Naruto le contaba terminaba de contar acerca de su día en el colegio. Por supuesto vista desde su perspectiva tan particular. A él no le importaban las distintas personalidades de sus compañeros y menos sus excentricidades. A él solo le importaba llevarse bien con todo el mundo. Vivía en un mundo lleno de criticas a las cuales no prestaba atención. Convivía con todos ellos que les importaba tanto el que dirán pero él era capaz de dejar escapar un aire y morirse de risa por ello.

Naruto era un ser libre y eso despertaba en él cierta envidia.

Pero no podía ser envidioso, no después de todo lo que estaba haciendo por él.

A veces lo veía borroso tirado a lo largo de la cama intentando hacer las tareas. Tenía ganas de ponerse a su lado y ayudarlo en especial cuando lo veía rascarse la cabeza de rabia por que no podía resolver ciertos problemas pero no podía. Con su visión tan corta y sin sus lentes de contacto era un cero a la izquierda.

Pero donde si lo podía ayudar era en literatura. Naruto le leía los libros y él le corregía la entonación y pronunciación además de explicarle los significados de ciertas palabras algo difíciles para él.

"¿Cómo es que sabes tantos significados de tantas palabras si se supone eres un chico pobre de la calle?" - le pregunto.

Eso era algo difícil de responder. La gente de la calle por lo general era inculta, al menos eso se decía.

"Que sea pobre no significa que sea ignorante. Hay algo que se llama afán de superación" - le dijo con seguridad.

Si había algo que había aprendido en casa era imitar a su hermano mayor Itachi.

El una vez le dijo algo que siempre lo llevaba calado en el cerebro.

"No se trata de decir la verdad. Se trata de decirlo con seguridad. La gente te cree dependiendo que tan seguro te veas"

Analizando sus palabras tiempo después se dio cuenta que para los negocios no siempre puedes decir la verdad. Tenías que pintar las cosas a tu conveniencia si es que querías salirte con la tuya.

Por el momento lo único que importaba era que había dejado callado a Naruto y con suerte había acabado el interrogatorio del día.

"Oye, nunca me dijiste que te paso"

Nunca le había contado, nunca él le había preguntado.

Tosió de puros nervios y por un segundo sintió que le faltaba el aire. Pero no era aquella bronco neumonía que le había dado. Estaba hiper ventilándose por que no se le venía nada a la cabeza para decirle.

No le podía decir que se había escapado de su casa a duras penas por que su papá se le paso la mano con los golpes.

"Yo... me asaltaron"

"¿Llevabas mucho dinero?" - le pregunto curioso - "Por que si eres un chico de la calle seguro trabajabas y habías logrado juntar algún dinero. ¡No me digas que se robaron todo el dinero que lograste acumular después de semanas de trabajo, después de haber pasado tantas penurias...!"

Naruto era demasiado melodramático. Parecía tener futuro escribiendo tele lloronas.

Pero esa mente ágil que tenía y esa imaginación... no podía desdecirlo. Solo asintió y dejo que imaginara libremente lo que quisiera.

*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•

Los dos adultos estaban sentados en la sala tomando un café y en medio de todo disfrutando la tranquilidad de la casa.

Iruka miraba de cuando en cuando el reloj para que no se le pasase la hora del jarabe.

En este corto tiempo Sasuke había sido un buen chico y se había portado muy bien soportando todo ese dolor. Era eso o las medicinas lo relajaban demasiado.

De pronto la sala se llenó de perfume.

"Ya llegue" - se anunció Tsunade. Había llegado como media hora tarde - "se me complico el día, ustedes saben, gajes del oficio"

"Que gustó que hayas podido venir. Sasuke esta despierto en la habitación. Hace poco ha desayunado y dentro de veinte minutos le toca el jarabe"

"Bien, subiré entonces a revisar su evolución. ¿Lo han vuelto a nebulizar?"

"No. Pero antes que subas me gustaría contarte un par de cosas y me digas tu opinión" - ella alzó una ceja. Kakashi no era de las personas que pedían muy seguido puntos de vista.

Con su mirada inquisidora y con su ceja aún alzada se acomodó a tientas en uno de los sillones y dejo el maletín a sus pies, una vieja costumbre de ella que le ayudaba a hacer ejercicios.

"Tu dirás entonces y que sea breve por que ustedes no son los únicos en mi lista de pacientes"

Entre los tres se miraron y el silencio permaneció por unos cuantos segundos más.

"Verás, en todo este tiempo estuvimos preguntándole acerca de él y su familia. Las respuestas eran simples al principio pero su versión de un momento a otro se comenzó a modificar..."

"¿Cómo que se modifico?"

"A mi me dijo se perdió y que siempre ha vivido en la calle. A Iruka le dijo que lo abandonaron en un puente y desde entonces creció solo. Hasta ahí la versión guarda cierta relación" - ahí hizo una pausa y se rasco la cabeza con frustración. - "De ahí nos dijo que lo habían asaltado por que lo habían estado vigilando. Que le robaron el dinero que había podido conseguir trabajando..."

"Eso suena a que Naruto es definitivamente una mala influencia para ese chico. Definitivamente lo último es algo que inventó Naruto. ¡Me cortó un seno si no es cierto!"

"Nosotros también pensamos lo mismo. Por eso mismo inicie una investigación"

"Si fuese un niño perdido tendría que existir una declaración a la policía"

"Lo que dice Iruka es cierto. Por eso fui a indagar a todas las estaciones de la ciudad y no encontré a ningún niño cercano a esa edad con esas características"

"Será entonces de otro lado. ¿Has buscado en los pueblos más al norte?" - le pregunto Tsunade.

"Si. Inmediatamente después que no hubieron resultados busque por todo el país"

"¿Y?" - preguntaron los dos a la vez.

Kakashi tomó aire analizando otra vez la situación. De repente se le había pasado algo.

"En una búsqueda extensiva por todo el país encontré unos quince niños que coinciden con la descripción" - la cara de los otros dos adultos se ilumino de alegría. Uno de eso quince chicos debía ser el que tenían allá arriba - "Cinco de ellos fueron encontrados muertos. Sólo tres aparecieron sin ningún daño. De los demás no se sabe nada"

Se hizo silenció una vez más.

"¡Entonces uno de esos siete chicos desaparecidos debe ser Sasuke! ¡Hay que avisar a sus familias para que vengan a reconocerlo!" - animó Iruka. El tenía la esperanza que su familia todavía lo estaba buscando.

"Por tu cara tu ya descartaste a esas siete familias. ¿Qué más averiguaste?" - le volvió a preguntar Tsunade.

"No quería avisar a ninguna de estas siete familias por que si Sasuke no es su hijo se van a llevar una gran desilusión. ¡Algunas llevan buscando a su hijo diez años!"

"¿Entonces?"

"Decidí tomarle huellas digitales a Sasuke y compararlas con las actas de nacimiento de los niños desaparecidos y no coincidió con ninguno de ellos" - Tsunade iba a tomar la palabras hasta que Kakashi la corto - "Con la ayuda de un amigo logre compararla con las actas de nacimiento del registro nacional... Sasuke no aparece en ninguna acta"

"¡No puede ser un no nacido Kakashi, el niño no es un maldito fantasma!" - estalló Iruka. Todo este asunto le estaba haciendo trizas los nervios.

"Puede que sus papas no lo hayan registrado y haya nacido en su casa. Son muy pocos los casos pero se da, en especial en las familias más humildes" - aclaro Tsunade. Ella conocía varios de esos casos cuando fue a realizar sus prácticas médicas más allá de donde el diablo perdió el poncho.

Ella e Iruka lo miraron esperando alguna respuesta de su parte, algo que les diera la razón y que les dijera que todavía habían esperanzas.

"El problema Tsunade es que tengo la plena certeza que Sasuke no proviene de una familia humilde. Y si mi suposión es correcta entonces este niño no desapareció de acá, lo trajeron del exterior. Debe tratarse de tráfico de menores"

Con eso los tres quedaron en silencio intentando debatir esa posibilidad. Todos muy en el fondo habían aprendido a conocer al chico.

Era más educado que cualquier chico de su edad. Usaba todos los cubiertos que se le ponían enfrente y de manera adecuada. Usaba palabras muy cordiales y algunas rebuscadas para expresarse. No hablaba coloquios, no de manera soez y ni una palabra que se pudiera interpretar como mala. Hasta le ayudaba a Naruto a hacer las tareas. Se quedaba quieto y no se movía por varias horas como una muñeca de porcelana.

El chico no era del todo normal. No actuaba como si fuese del pueblo.

"Voy a subir a revisarlo" - se paró Tsunade de pronto volvió a coger el maletín y subió las escaleras para ver al chico.

Sabiendo ahora todo lo que había dicho Kakashi quizás podía disuadirlo e intentar que dijera algo.

Tomó aire antes de abrir la puerta y la abrió despacio. Ahí esta el enigma, sobre sentado encima de la cama con las cobijas tapándole.

Se veía concentrado en la nada, ¿en qué estaría pensando?"

*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•

Había pasado algo así como una semana y media desde que lo rescataron. Según Naruto parecía que lo había arrollado un tren pero fue su sublevación lo que lo dejo en ese estado.

Terminar así, medio muerto le dio la ventaja de terminar en un lugar donde lo trataban más que bien. Un lugar que se había convertido en un oasis, sólo esperaba que a la larga no fuera sólo un espejismo.

Pero el sueño no le podía demasiado. Estaba consciente del daño emocional del que su madre debía estar sufriendo en ese momento. No podía permanecer más tiempo ahí, tenía que ver la manera de huir sin levantar sospechas.

Estaba pensando cuando de pronto la puerta se abrió. Era muy temprano como para que Naruto se apareciera en casa. Y se sentía temprano como para que Iruka entrara con comida o algún medicamento. En cuanto a Kakashi ahora último no iba mucho a verlo, ¿debía preocuparse por eso? Algo estaba pasando, no sabía que pero algo estaba pasando.

Cuando la puerta se terminó de abrir la figura algo amorfa de una mujer fue lo único que pudo distinguir. Por el olor a alcohol que cargaba tenía que ser la doctora Tsunade.

"Te veo mucho mejor pero estas demasiado pálido" - le dijo mientras a su costado hurgaba por algo dentro de su maletín - "Súbete la camiseta y respira lo más profundo que puedas"

Siguió sus instrucciones y sintió ese metal redondo y congelado tocar su piel. Se estremeció y su cuerpo intentó huir del contacto al sentir una corriente eléctrica subir por su columna hasta su cabeza.

La doctora chasco los dientes al oírlo respirar. Sabía lo que le iba a decir, el mismo lo podía sentir.

"Has mejorado pero sigues sonando como una máquina malograda. ¿Sigues tosiendo?" - y solo para responderle su cuerpo vibro con intensidad. - "intenta botar la flema"

"Es fácil decirlo..." - le respondió mientras intentaba recuperar el aliento. Al principio le había sido fácil escupir la flema, después de todo sus pulmones parecían estar llenos de ella pero estos última días por más que intentaba no podía.

"¿Te duele cuando toses?"

"Ya no tanto" - pero eso era mentira. Le seguía doliendo por lo que evitaba toser lo más posible.

"¿Alguna molestia?"

"No" - le molestaba estar todo el día en ese cuarto, no le gustaba estar mucho rato solo, le molestaba tener que depender de alguien para moverse, le molestaba estar cansado todo el día y dormir como un gato.

"Muy bien entonces" - le dijo mientras lo miraba. El chico estaba teniendo espasmos. - "¿Por qué no toses de una vez? Es mejor que seguir sufriendo" - le dio una palmada en la espalda con relativa fuerza y no le quedo otra más que toser. - "Prefiero que me digas cuando te duele. Si crees que ocultándome las cosas vas a conseguir que te de de alta mas pronto estas equivocado"

Prefirió no volver a mirarla. De todas maneras no podía verla bien. Simplemente se acomodo en las almohadas y cerro los ojos. Una ola de sueño le había llegado.

"No te duermas que no he acabado contigo. Ahora bájate de la cama, quiero ver como va tu peso" - lo destapo completamente y lo obligo a bajarse de la cama. Lo ayudo a caminar y a subirse a la balanza - "Veo que has ganado unos cuantos kilos, eso esta bien pero aún sigues por debajo de tu peso normal... ¿Cuántos años tienes? Nunca te lo he preguntado creo".

"Once"

"Igual que Naruto"

Luego lo puso contra la pared y midió su estatura.

"No has crecido ni un milímetro. Cinco centímetros por debajo de Naruto..."

"¿Me esta comparando?" - no que no estuviera acostumbrado a eso pero nunca le habían gustado las comparaciones.

"No soy una doctora especializada en niños por eso tomo de referencia a Naruto cada vez de examino a uno. No lo tomes muy a pecho" - le ayudo a regresar a su cama y lo volvió a tapar. - "Ahora que me acuerdo... ¿Tu eres corto de vista no? Pruébate estos"

En su mano le puso un par de anteojos.

"Fueron de un tío mío. No creo que sean de tu medida pero estoy segura que tienen la medida similar" - tomo los anteojos con cuidado y acaricio el marco. Los espejuelos se sentían gruesos. Se los acerco a la cara y se los acomodo.

Automáticamente pudo ver algo mas que manchas. Las manchas tenían mejor forma ahora. Podía apreciar mejor la habitación que le habían dado.

Tsunade abrió las cortinas de par en par y la luz del cuarto lo cegó de momento.

Los colores del dormitorio eran entre celestes y blanco. Los muebles eran blancos al igual que las puertas y los marcos de los cuadros y las ventanas. La alfombra era blanca. En la mesa estaba la jarra de vidrio y un par de vasos.

El cabello de la doctora también brillaba contra la luz de afuera pero no era tan rubia como Naruto y sus ojos eran de color medio miel. Su pecho era enorme tanto que le provocaba volver a quitarse los lentes y olvidarse de aquella imagen.

Pero con esos lentes podía ver otras cosas.

Entonces para borrar de su mente lo anterior gateo por la cama hacia el otro extremo hasta que alcanzo la mesa de noche. A Naruto se le había hecho costumbre dejar todos sus libros y cuaderno apilados de manera desorganizada, tentando a la gravedad en una torre que se mecía de un lado a otro.

Tomo el que estaba encima y comenzó a ojearlo. Lo alejaba y lo acercaba a su campo visual viendo cual era la mejor distancia para leerlo.

El había practicado oratoria el otro día leyendo aquella enciclopedia de letras minúsculas que le comenzaba a irritar los ojos. Tomo el siguiente libro. Era su cuaderno de literatura.

"Tiene una caligrafía espantosa" - lanzo el comentario al aire y dejo el cuaderno al lado para agarrar el siguiente. Matemáticas. En la primera página que lo abrió había encontrado un error - "¡Este idiota! Le dije que primero tenía que resolver lo del paréntesis. ¿Por qué no me hizo caso?" - siguió revisando el cuaderno. Tenía varios errores. En algunos se equivocaba en la forma de plantearlos y en otros se equivocaba en simples sumas - "No se como lo dejaron pasar inicial si no sabe sumar..."

Después de perder su tiempo mirando los cuadernos se dio cuenta que estaba sumergido en un silencio sepulcral. Se había olvidado que la doctora seguía ahí.

Sin darle mucha importancia dejo las cosas de Naruto a un lado y se volvió a acomodar en la cama.

"¿Ya acabaste de revisar la tarea?"

"No fue mi intención ignorar su presencia. El poder leer me provee algo que hacer en este vasto tiempo libre que poseo"

"Para eso los traje. Supuse que estarías aburrido. Sin poder ver bien no puedes ver tele o leer un libro. La música clásica que te ha hecho escuchar Kakashi te debe haber dormido más rápido que cualquier medicina" - eso era cierto. La música clásica era relajante y era uno de los motivos por los que había dormido en exceso y con el poco ejercicio que había hecho era normal que subiera de peso...

Eso no le iba a agradar a su mamá cuando la viera.

"¿Hay un espejo cerca?"

Su pregunta le extraño a la doctora. Lo ayudo a pararse y lo llevo hasta el baño donde había un espejo que solo lo dejaba verse de la cintura para arriba.

Los labios le temblaron al verse.

Su cabello estaba todo desigual, su cara estaba hinchada, estaba gordo como una pelota. Su mamá lo iba a matar cuando lo viera.

"¿Te sientes bien?"

"Me veo gordo. Hasta mis manos están deformadas de lo gordo que estoy" - le dijo con seriedad a lo que ella se rio.

"No estas gordo. Estas hinchado solamente, un efecto secundario de la cortisona"

"¿Efecto secundario? ¿Hay algo mas que deba saber?"

"De pende. Si es que hubiera algo más tengo que hablarlo con tu familia cuando vengan a recogerte"

"Ya les he dicho miles de veces que no tengo familia. Vivo solo, por mi cuenta. No hay nadie más"

"No te creo" - le dijo con una sonrisa burlona en su cara - "Tu no eres un chico de la calle que trabaja todo el día para poder mantenerse. Soy doctora, a mi no me engañas"

"Si no me cree es problema suyo" - estaba intentando no alterarse, cualquier descuido podía ser perjudicial.

"No te creo, ¿Quieres saber como lo sé?"

"¿Si no me cree por que tendría yo que escucharla?" - se estaba intentando retirar a la cama cuando ella lo agarro del hombro y lo volteó para mirarlo a la cara. Tenía sus ojos clavados a los suyos como un halcón a su presa.

"Número uno soy tu doctora, tu vida esta en mis manos. Número dos mi familia te esta cuidando y se preocupa por ti, nos debes respeto y cortesía. Y por último número tres, y tal vez la más importante. Nosotros nos preocupamos por ti. Si te pasa algo mi nieto no nos lo va a perdonar"

"¿Si le sigo la corriente me dejara en paz? Si es así prosiga" - sentía que sus ojos se le llenaban de lágrimas. Sentía que sus uñas se le estaban clavando a la piel pero no era el dolor lo que lo tenía al borde de las lágrimas. Era lo que había dicho. ¿De verdad les importaba?

Ella lo soltó y vio que estaba reprimiendo algún tipo de grito en contra suya. Calmó sus nervios, se cascó los huesos, soltó sus músculos. y caminó fuera del baño por delante de él.

El la siguió desde una distancia prudente y con cautela se volvió a subir a la cama.

"Mira, no se como hacerte entender pero nosotros no te queremos hacer daño, solo queremos ayudarte. No sabemos de donde vienes, donde vives o que haces" - hizo una pausa para volver a buscar sus palabras - "Soy doctora, he visto muchas cosas durante toda mi vida y esos golpes en tu cuerpo no te las hace un asaltante. Las hace alguien que de verdad quiere hacerte daño. Si tu eres víctima de algún tipo de abuso en tu casa, en el colegio o donde sea tienes que hablar. Si sigues así te van a matar" - de su maletín saco su monedero y le extendió una tarjeta - "Yo no se mucho de los procedimientos contra violencia familiar pero te puedo contactar con un viejo amigo. Este de acá es mi teléfono personal, nadie lo tiene. Cuando sientas ganas de hablar llámame"

Y con eso salió como el aire de la habitación. Se llevo con ella su olor a alcohol y sus buenas intenciones pisoteadas por sus palabras duras y renuentes.

Lo dejo solo con sus pensamientos. Solo en la habitación con los ojos llorosos y la garganta irritada. Sentía un nudo en el pecho y un odio contra el mismo. Cerró sus ojos y las lágrimas se le escurrieron por sus mejillas. El espasmo volvió y en un arranque de cólera estrello su cabeza contra el colchón de la cama para ahogar un grito de dolor mientras le dada puñetazos al almohadón mas cercano.

Ya no podía más...

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AN: El capítulo esta no tan largo pero creo que no entra en la categoría de corto o si?

Espero les este gustando la historia y se animen a dejar un comentario. Todo tipo de comentarios son bien recibidos, con amor o sin amor. De preferencia sin insultos pero si los merezco ni modo los recibiré. Sugerencias también son recibidas.

Disculpen la ortografía pero mi computadora no me ayuda a corregir errores. Si alguien se anima a betearme no me molesto.

Mi temporada alta ya ha acabado así que espero concentrarme en mis historias de aquí en adelante. La inspiración me llega de a ratos y a veces cuando no llega me gusta ver djs pero lo que mas me motiva es la incertidumbre de ustedes. Se que suena mal y cruel pero leer sus comentarios me inspira a seguir escribiendo y no olvidarme de atar los cabos sueltos. Gracias a los que siguen ahí y no han perdido la fe y a los que se les ocurrió leerme ahora, dándole una oportunidad a esta desadaptada social.

Gracias totales!