Capítulo 15

Kate se movió un poco para darse espacio. Rick había colapsado sobre ella luego de haber hecho el amor, exhausto, y aunque ella disfrutaba esa presión de su cuerpo, esa misma presión la hacía sentirse sin aire…

Rick levantó la vista adormilado y sonrió.

-Hey…- le dijo y ella sonrió en un gesto que lo cautivó por completo.

-¿Podrías…?- dijo y lo empujó suavemente, dándole a entender que necesitaba espacio.

-Sí, disculpa…- dijo y se acomodó a un costado y volvió a tomarla en sus brazos.

-Era solo una cuestión de aire… me encanta sentirte así, tan cerca…- le dijo ella con la nariz casi pegada a él.

-¿Qué hora es?

-No lo sé… casi de día…- dijo ella y sonrió.

-Deberíamos volver…- dijo de pronto él y ella asintió con pesar- ¿no quieres?

-Bueno, si no tuviera obligaciones, me encantaría quedarme, seguir disfrutando…

-Y terminar de matarme…

-Oh… no seas exagerado… pero si tienes quejas, pues lo lamento… así soy yo… tienes dos opciones…

-Opciones que no me interesa saber… porque elijo quedarme contigo… después de todo no hay nada más lindo que morirse mientras haces el amor con la mujer de tu vida…- dijo y besó húmedamente su cuello, lo que la hizo suspirar.

-No vas a morirte… no dejaré que eso suceda, no ahora que podemos estar juntos…

-Bien… ¿qué tal una ducha reparadora y luego te preparo el desayuno?

-Me estás mal acostumbrando…

-Te estoy mimando… haría cualquier cosa por ti… y eso incluye prepararte el desayuno todas las mañanas, toda la vida…

-Pues… me gusta esa idea… pero puedo colaborar…

-Sí… por supuesto… entonces… ¿no te arrepientes de la idea de despertarnos todas las mañanas juntos?

-Para nada…

-Sobre todo ahora, que estaré en libertad…

-¿En libertad?

-Para eso me llamó Gina anoche… dice que la próxima semana tendrá listos los papeles del divorcio…

-Serás un hombre libre…- dijo ella y sonrió.

-Bueno… de hecho… aunque no figure en los papeles, ya no soy un hombre libre…

-Yo hablaba de lo legal, señor Castle… ya sé que tu corazoncito es todo mío…

-Es bueno que lo tengas en claro…

-¿Y tú? ¿Tienes en claro que eres el dueño del mío?

-Por supuesto… desde el primer día…

-Mentiroso…

-En serio… lo recuerdo bien…

-Qué bien… que lo recuerdes, digo…- dijo ella y lo abrazó, suspirando de felicidad.


Se dieron una ducha tibia, reparadora, como Rick había sugerido. Necesitaban reponerse, y luego, hablando de cosas que a Kate la ponían feliz, porque se daba cuenta de que él se había recuperado casi por completo, se prepararon y disfrutaron del desayuno…

Un par de horas más tarde llegaron al loft. Encontraron un mensaje de Martha y Alexis de que planeaban volver de su viaje al día siguiente y Rick le sugirió a Kate que comenzaran con la mudanza…

La vio un poco dubitativa, aunque ella quiso excusarse diciendo que era agotamiento por toda la "actividad" que habían tenido esos días…

La realidad era que, aunque ella no tuviera dudas sobre su amor por él, estaba acostumbrada a sus cosas y era una gran tontería proponerle a Rick vivir en la casa de ella…

Kate era una mujer bastante rutinaria y el hecho de dejar sus cosas de lado de un momento para otro y con tanto cambio esos días, la retraía un poco… pero eso era todo, estaba como sin poder moverse, como si no supiera por dónde empezar…

-¿Estás bien?- le preguntó él mientras iban a su departamento.

-Sí… es solo que… no sé… me siento algo rara, pero se me pasará…

-¿Estás segura? Kate… esto es una cuestión de comodidad, si no te sientes bien con el hecho de mudarnos hoy…

-Yo quiero estar contigo… es solo que… me siento algo apegada a mis cosas… es un tontería, lo sé… pero estuve muy sola durante mucho tiempo y mis cosas me hacían compañía…- dijo y suspiró.

-No tenemos la obligación de desechar nada… si algo te gusta como para mudarlo con nosotros, entonces siéntete libre de hacerlo… en cuanto al resto, no es que tengas que desocupar el departamento, puedes venir a refugiarte aquí sola o conmigo todas las veces que quieras…

Kate lo miró de costado y sonrió.

-¿Qué?- dijo él y la miró para que ella le explicara.

-Casi no puedo creer que estemos haciendo planes, que finalmente no haya impedimentos para que estemos juntos…

-Es cierto… cuanto más complicado se veía… o parecía…- dijo él mientras estacionaba el auto enfrente del departamento de Kate.


Entraron y Rick la ayudó a armarse un bolso con la ropa que más usaría. Luego, en cajas, pusieron algunas cosas de primera necesidad y otras de las que Kate no quería separarse, las fotos de su madre, algunos adornos y cuando terminaron, encargaron algo de comida…

Se sentaron a mirar una película vieja mientras disfrutaban de la sobremesa y de pronto, ella lo miró y Rick se alarmó al ver sus ojos llenos de lágrimas…

-Kate…- le dijo preocupado- ¿qué pasa?

-Pasa que te amo… con todo el corazón, Rick… que no hubiera podido seguir viviendo si algo te sucedía…

-Ya lo hablamos, Kate… tienes que dejar ir ese sentimiento…

-Son tantas cosas… yo era un ser incapaz de dejarme querer… pero tú insististe y me haces tan feliz… tanto que me da miedo que un día te canses y me dejes…

-¿Dejarte? Créeme…- le dijo mientras acariciaba su cara- no te salvarás de mí… a no ser que me eches, estaré a tu lado como una sombra…

-¿Prometido?- dijo mientras intentaba calmarse.

-Prometido… hey… no más dudas, ¿Ok?

-No son dudas… soy yo acomodándome a la situación… es todo… te amo, Rick… gracias… gracias por todo… por quererme, por entenderme, por luchar por mi… yo no me olvido de que recibiste ese golpe y tuviste el accidente porque estabas luchando por mí… por nuestro amor…

-Dicho así, suena romántico… pero es solo que Gina está loca…- dijo y ambos rieron.

-Sí…

-Digamos que se tomó lo de la separación y mi amor por ti un poco intensamente…

-No es para menos… pero lo superará…

-Tendrá que hacerlo…- dijo él.

Kate bostezó y se estiró. Rick la miró sin poder contener las ganas de tocarla.

-¿Te gustaría que nos quedemos aquí a pasar la noche?- le preguntó y ella sonrió.

-Por supuesto… total… mañana a primera hora podemos llevar todas estas cosas…

-Lo que es una lástima…- dijo él y ella lo miró con curiosidad- es que no me haya traído mis pijamas…

-¿Quién te dijo que los necesitarás?- le dijo ella alzando las cejas, seduciéndolo.

-Detective Beckett…- le dijo él juguetón- pero como anfitriona deberás estar en las mismas condiciones que yo, para que me sienta cómodo…

-Tú no te preocupes, señor Castle… sé que cosas hacer para que te sientas increíblemente cómodo…- le dijo y se sentó sobre él mientras lo besaba húmedamente…


Bueno, supongo que si no surge ninguna complicación, no le queda demasiado a esta historia, veremos qué pasa! Muchas gracias, como siempre, por estar allí, del otro lado, leyendo! Nos vemos en el próximo!