Hola a todos! Aquí está la continuación de la historia para todos los que se quedaron con las ganas de un poquito más.

Estoy intentando con todas mis fuerzas seguir actualizando relativamente seguido aunque a veces me gana la pereza pero soy humana.

Gracias a todos los que me dejaron un comentario en el capítulo anterior y a los que me agregaron a sus listas de alertas y favoritos (HinataYaoi, jennitanime, KShieru, LilyVongola, neblinadesol, pachi-sensei, XD, akikohikaru, Rich :3, MaryRosaNegra, Sasori-sama, RiriSkull, preseao3_combatir06,) y los demás ¿que esperan?

Bueno eso es todo por ahora. Espero les gusté este capítulo y se decidan a comentar.


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Sky full of Lights

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Capítulo 8:

Por fin se le presentó una oportunidad para decidirse a hacer los correcto. Aprovecho que los tres estuvieran sumergidos en una conversación para deslizar su cuerpo por la puerta hacia afuera. Estaba iluminado y para ser aún invierno había una temperatura agradable.

Camino un poco desorientado por las calles hasta que ubicó donde se encontraba. Su casa no estaba muy lejos y tranquilamente podía caminar despacio sin agitarse. Por otro lado, dándole un segundo vistazo quizás no era conveniente ir tan despacio por que en algún momento se darían cuenta y quizás saldrían a buscarlo.

Aunque quizás no. De todas maneras no le haría daño agilizar un poco su marcha.

Camino lo más rápido que pudo hasta casi perder el aliento. Cada vez que escuchaba el sonido de un carro acercarse saltaba hacia los jardines de las casas y se escondía tras los arbustos. No recordaba sus carros por que nunca había tenido la oportunidad de prestarles demasiada atención así que todos los carros eran sospechosos par él.

Avanzó sigiloso hasta que llego a la conocida casa, pequeña pero glamorosa que lo hacía sentir presionado. Tenía que regresar no por su papá sino por su mamá y por Itachi.

Tenía que hablar con él de tantas cosas y pedirle perdón por lo que iba a hacer.

Su papá lo iba a matar cuando le dijera que no iba a seguir engañando a todo el mundo y mucho menos seguirle el teatro con lo de Naruto por que nadie se lo merecía.

La puerta principal no tenía seguro así que no hubo problema en entrar por ella. Se había dado cuenta que los carros no estaban parqueados en la entrada lo que significaba que ninguno de sus padres estaban en casa.

Subió al que se suponía era su dormitorio, el que era en verdad de Hana. Todo estaba en orden y lo destruido había sido remplazado por cosas nuevas y mucho más pomposas. Sus cabellos no estaban más esparcidos por el piso y de la sangre que se derramó no había ni el menor rastro.

Camino hasta el tocador y se quitó los lentes que le había reparado Naruto. Los contemplo un rato antes de esconderlos dentro de uno de los cajones. Saco del sitio de siempre sus lentes de contacto y con cuidado empezó a ponérselos. Podía ver mucho mejor con estos.

Se dio cuenta que este era el mejor momento para hablar con Itachi sin interrupciones de ningún tipo.

Tomó aire y lo libero de su pecho despacio antes de coger el teléfono y marcar los números que se sabía de memoria. La mano le temblaba mientras esperaba que Itachi contestara la llamada donde quiera que se encontraba. De repente estaba llamando en un mal momento así que se decidió a colgar hasta que escucho esa voz tan calmada y varonil que pertenecía a su hermano mayor.

"¿Aló?"

No supo que decirle. Si empezar a hablarle con la voz de Hana o hablarle sin disfraces como Sasuke. ¿Qué debía decirle? ¿Cómo debía contarle todo lo que en verdad había sido su vida y esas últimas semanas en la casa de Naruto?

"¿Hana? ¿Eres tu? ¿Cómo estas? He estado esperando a que me llames por semanas para saber de ti. Te extraño mucho. ¿Cuándo vienes a visitarme?"

Itachi empezó a bombardearlo con sus preguntas. No había llamado a su hermano en todo este tiempo, se sentía la peor basura por preocuparlo de esa forma.

"Itachi yo..." - había empezado como la voz baja y apagada de Hana. Pero tenía que dejar de mentirle a su hermano. Tomó aire para no dejar de respirar y su otra mano decidió ayudar a la otra sosteniendo el teléfono junto a su oreja.

Hasta qué llego su papá y le quitó el teléfono.

Podía escuchar la voz preocupada de Itachi llamarlo alterado y preguntando que le pasaba.

Su papá se dio cuenta y antes que alguna otra palabra fuera pronunciada colgó la llamada y apago el teléfono. Lo estrello contra el piso con tal fuerza que la batería salió volando. Paso siguiente sus zapatos se encargaron de hacerlo añicos.

"¿Qué pretendías hacer estúpido?" - le pregunto con una rabia incontenible en la voz

"Tarde o temprano se va a saber que Hana no existe" - comenzó a intentar a hacerlo entender alzando por demás su voz. Estaba escogiendo las palabras más acordes para su papá por que sabía que la cosa iba a terminar mal. - "no podemos seguir más con este teatro. Naruto se va a dar cuenta que lo estamos engañando y las consecuencias..."

"Un momento" - lo interrumpió su papá. - "¿de que demonios hablas? ¿En qué momento pedí tu opinión?" - le escupió sus palabras llenas de odio.

En la medida que se acercaba a él Sasuke retrocedía.

"Tu pretendes que siga siendo Hana y que ande con Naruto pero... Naruto quiere una familia, los dos somos hombres, el se va a enojar y..." - y lo agarró del cabello con fuerza y lo tiro contra el piso.

Puso uno de sus pies encima de sus manos y se agachó para verlo. Una vez más le levantó la cabeza cogiéndolo del cabello y lo miro a los ojos con ese brillo desquiciado que le decía que él tenía un plan.

"Tu vas a hacer lo que yo te diga sin decir lo que piensas por que tu no tienes derecho a hablar ¿entendiste?" - le pregunto cerrando su otra mano alrededor de su cuello - "a ti no te tiene que preocupar el mundo o Naruto Namikaze-Uzumaki. De ese me encargó yo. A ti lo que te tiene que preocupar es el trabajo y la vida de tu hermano si algún secreto se llega a revelar por que ese sería el fin de la carrera de tu hermano y de los negocios de la familia. ¿Entendiste o te lo explico de otra forma?" - había entendido pero no le podía contestar por que se estaba quedando sin aire.

"Ahora te vas a comportar como una buena chica y te vas a quedar calladito cuando te suelte. Te vas a poner algo de esa ropa tan bonita que te compra tu mamá y te apuras por que tenemos un par de cosas más que hacer"

Su papá lo soltó. Le dio un par de segundos para que hiciera lo que le había pedido pero no lo hizo. Una parte de él se resistía a hacerlo a pesar de las consecuencias. Pero su papá no era un hombre de paciencia, al contrario era de armas tomar. No planeaba esperarlo todo el día así que lo cogió del brazo y lo obligo a ponerse de pie estrellándolo solo contra el armario.

Agarro el vestido más extravagante que su mamá había comprado y lo obligo a vestirse.

El vestido blanco de volados y blondas era hermoso pero definitivamente no para él. Su estadía bajo el cuidado de Iruka traía la gran consecuencia que el vestido no le cerrará en la espalda y eso no paso desapercibido a su papá.

"Eres una vergüenza. No solo eres estúpido, también estas obeso"

Las lágrimas se le salían de los ojos sin control al oír las ácidas palabras de su papá. Su mamá a veces también se las decía pero de la boca de su papá se oían diez mil veces peor.

"¿Ahora vas a llorar? No quieres ser mujer pero actúas como una. Nunca vas a ser un verdadero hombre, eres una desgracia para el apellido Uchiha"

Cuando la rueda de insultos acabo lo jalo del brazo escaleras abajo y lo hizo salir de la casa en una rápida huida. Nadie se iba a dar cuenta por que la calle ya estaba oscura y su papá había tomado la precaución de apagar todas las luces de la propiedad así que estaban moviéndose en las tinieblas lo que aumentaba un poco más su miedo.

No se atrevió a preguntar a donde lo llevaba su papá. Nunca había ido por las zonas por donde estaba yendo el carro. Lo único que se le hizo conocido fue ese olor a mar. Estaban en un puerto. El carro se fue deslizando se entré los contenedores lalineados a manera de calles del puerto.

El carro avanzó sin interrupciones y en perfecto silencio hasta que se detuvo cerca a una caseta donde ya había un carro estacionado al lado.

Su papá bajó y puso seguro al carro como para evitar que escapara de ahí. El vestido que traía puesto era demasiado delgado para el clima y la humedad del puerto. Tenía la seguridad que no se iba a olvidar de esto y que iba a tener pesadillas con el puerto.

Cuando abrió los ojos, por que los había cerrado sin darse cuenta, su papá lo estaba jalando hacia ese lugar donde sus pesadillas estaban a punto de hacerse realidad.

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Cuando fue de regreso al comedor a decirles que Sasuke no estaba no le creyeron.

"Seguro esta escondido por ahí" le había dicho Kakashi mientras terminaba de beber una copa de vino.

Pero Iruka pareció creerle un poco más. Al final término convenciendo a Kakashi que todos debíamos ir a buscarlo.

Y asi lo hicieron. Lo buscaron por todos lados dentro de la propiedad por más de dos horas sin resultado.

No tuvieron más que suponer que se había ido y con suerte volvería a visitarlos, después de todo ya sabía donde vivían.

Pero Naruto no estaba tranquilo por eso. Al contrario, se sentía culpable. Culpable por que por su culpa se había ido Sasuke y no le había podido pedir disculpas. Se sentía mal por que ya no iba a poder ver esa sonrisa quien sabía hasta cuando.

Na sabía que hacer para eliminar esa culpabilidad que tenía encima. Quería resanar el error haciendo algo positivo pero no sabía que.

¿Donando dinero a los pobres? ¿A los niños en abandono? ¿A las familias en problemas? ¿Buscando a Sasuke? Una campaña para encontrarlo sonaba bien. Contratar diez sabuesos para que dieran con él, les daría a oler sus medias o la cama donde había dormido hasta entonces por que tenía su olor.

Estaba escribiendo todas su ideas para encontrarlo en un cuaderno. Se las daría a Kakashi e Iruka para que lo ayudarán. Podría darles a los canales de noticias la foto que tenía con él. Alguien tenía que haberlo visto en algún lugar, la tierra no se lo iba a tragar por que los amargados tenían un sabor muy feo.

Estaba en esas cuando oyó que alguien llamaba a la puerta.

¡Seguro era Sasuke! ¡Se había dado cuenta que no tenía a donde ir y había regresado para quedarse con ellos! Con él de regreso iba a convencer a Kakashi o a Iruka para que lo adoptara. Iban a ir al colegio juntos y luego a la universidad. ¡Podían estudiar carreras complementarias y podría trabajar de su asistente dentro de su empresa! ¡Lo iba a obligar a ser su amigo eternamente!

Bajo las escaleras corriendo con desesperación. Tan desesperado estaba por volver a ver su rostro que se saltó los últimos cuatro escalones para dar el salto final a la puerta pero Kakashi había llegado antes que él.

"No vuelvas a saltar asi las escaleras. ¿Que pasaría si te accidentaras? Iruka se va a voler loco si eso pasa y yo no me voy a quedar a tu lado para librarte de él" - le dijo dándole una mirada desaprobatoria.

"Con que no se lo digas esta bien. ¡Ahora abre la puerta para que entre Sasuke!" - le ordenó a Kakashi mientras daba brinquitos alrededor en desesperación que la puerta no se abría.

La puerta se abrió y el sé abalanzo de un salto para abrazar a su amigo que sentía no lo había visto en años. En ningún momento pensó que podía ser otra persona. Mucho menos imagino que iba a terminar abrazando de la cintura a Fugaku, su socio y futuro suegro.

Pero eso no lo saco de cuadro. Lo que si lo hizo fue la cara de demacración y los ojos rojos llenos de tristeza en su cara. Hasta dónde él sabía o al menos lo que le habían informado, Fugaku Uchiha era un hueso duro de roer. La gente decía que no parecía humano por que no era capaz de derramar una sola lágrima. Eso no era cierto, por que sus ojos estaban rojos de tanto llorar.

"¿Sucedió algo señor Uchiha?" - el tono de conversación se puso pesado. Esa pregunta debió hacerla él en vez de Kakashi.

Pero a Fugaku las palabras parecía que estuviera. Atracadas en su boca.

Iruka que también estaba ahí lo guio hasta uno de los sillones y ordeno que le trajeran algo para tomar.

"No puedo" - dijo al fin - "He venido a pedir ayuda. Hasta ahora no lo puedo creer"

"¿Qué paso? ¿En qué le podemos ayudar?" - se ánimo a intervenir. Su aspecto, la situación le estaba creando una bola amarga en el estómago.

"Mi hijo Itachi se ha comunicado conmigo hace media hora. Me dijo que había hablado con Hana por teléfono y algo paso que se le cortó la llamada. Estaba preocupado por ella. Mi esposa está de viaje aún y Hana regreso hoy en la madrugada. Yo no la había visto así que fui a buscarla a la casa. Cuando entré a la casa no había luz y cuando vi su dormitorio me di cuenta que algo había pasado. El teléfono estaba destruido completamente y las cosas en su habitación estaban revueltas. Pienso que la han secuestrado"

"¿Los secuestradores han contactado con usted?" - pregunto Kakashi. No era que no le creyera pero era algo difícil de procesar. Fugaku Uchiha no solo era una persona de negocios, tenia vínculos muy estrechos con las fuerzas armadas. Era demasiado ridículo que alguien pudiera escabullirse dentro de su casa sin ser detectado teniendo en cuenta el alto nivel de seguridad que decía tener.

"Aún no. Estoy esperando la llamada"

"¿Ha contactado con la policía?" - fue la pregunta de Iruka y Kakashi agradecía que la hiciera.

"He preferido dejar de dar información a mis contactos en esta ocasión. Tengo la certeza que fue un secuestro y temo por la vida de mi hija. No tengo pistas sobre quien pudo haber hecho eso, las cámaras de seguridad fueron apagadas. Parece que en algún momento cortaron la luz de la casa"

Naruto se había quedado mudo escuchando la conversación. Estaba muy preocupado por Hana.

Era algo lógico que alguien quisiera secuestrarla. No solo era hermosa sino también tenía una familia poderosa. ¿Sería tal vez algún enemigo de la familia Uchiha? O quizás... ¿Por el convenio que había habido entre las dos empresas?

No la habían secuestrado antes por que estaba de viaje. Sin su mamá al lado y su papá ocupándose de los negocios los secuestradores habían encontrado la oportunidad perfecta para realizar sus fechorías.

"Si hay algo, cualquier cosa con la que podamos ayudar por favor díganoslo" - Iruka le gano las palabras. Eso era justo lo que él iba a ofrecer. Si había que buscar hasta debajo de las rocas lo haría.

"Muchas gracias pero aún no se como. Tan pronto tenga noticias se las haré saber. Solo vine para informarles y tenerlos al tanto. Como nuestras empresas se han fusionado pensé que era importante avisarles por que lo que me afecta podría afectarlos a ustedes. No quiero que mi situación perjudique a nadie y si quieren terminar la sociedad en este momento lo entenderé"

Todos se quedaron en silencio escuchando las palabras de Fugaku. No cabía duda que era un hombre que no solo llevaba los negocios de su familia bien, también era una persona integra y responsable que se preocupaba por los demás.

"No planeo disolverla" - esta vez les gano a los demás - "La sociedad seguirá vigente y si necesita ayuda, lo que sea, puede contar con nosotros"

"Muchas gracias" - fue el agradecimiento con reverencia incluida que les ofreció Fugaku antes de marcharse de la casa. - "Creo que esta demás pedirles discreción. No quiero que mi mujer se enteré por la prensa. Ella no es una persona cien porciento equilibrada y estoy seguro que la noticia no le sentara bien. Se los encargo mucho"

"¿A que se refiere con eso de que su esposa no es cien por ciento equilibrada?" - pregunto cuando Fugaku se fue.

Los dos adultos se miraron como en una discusión silenciosa acerca de contarle o no. Al final Kakashi tomo la palabra para explicarle.

"De todos modos te vas a enterar" - empezó - "La verdad es algo de lo que la gente no tenía seguridad como para comentar pero si el mismo Fugaku Uchiha nos lo ha dicho debe ser cierto..."

"No es algo que debas comentar con nadie. Te los estamos diciendo para que sepas y no metas la pata en algún momento. Tratar con ella es algo delicado" - le recomendó Iruka.

"¿Qué anda mal con la mamá de Hana?"

"La verdad no lo sabemos. Hay gente que dice que a veces se comporta extraño, que habla sola, que se comporta algo obsesiva, y que es fanática de su figura. Si la ves hacer algo raro o decir algo raro sonríele y déjala ser" - no era la explicación que él esperaba pero por el momento no era tan importante. Ahora le preocupaba Hana. ¿Estaría bien? ¿A que hora iban a llamar esos secuestradores para decir algo?

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Dos días de ese suceso pasaron y no habían novedades. Estaba tan preocupado en Hana que se le había olvidado por completo su plan de buscar a Sasuke.

Sasuke era hombre y seguramente había regresado a su vida así que ya no le preocupaba tanto. Hana en cambio era una chica indefensa y no se sabía nada de nada acerca de su situación.

El no se podía concentrar en clases y hubieron varias ocasiones que al ver tan felices a sus compañeros tuvo ganas de contarles lo de Hana para que se preocuparan también pero no podía. Le había prometido a su futuro suegro que no diría nada. La noticia no podía correr.

Al tercer día y después de clases no pudo más y salió corriendo. Fue hasta la casa de la familia Uchiha para ver si por ahí encontraba a Fugaku y rogarle para que la policía interviniera. Para su suerte Fugaku estaba en su casa y ni bien le abrió la puerta le soltó la bomba.

"Los secuestradores han pedido dinero. Me han pedido diez mil coins, cuando les trasfiera el dinero me entregaran a Hana"

"¿coins? ¿Qué es eso?" - no le importaba mucho la cantidad exorbitante de dinero que estaban pidiendo, lo que le interesaba era saber que ya les iban a devolver a Hana.

"Es un monton de dinero pero lo pagaré por mi hija" - le dijo mientras entraba a su casa nuevamente. Naruto lo siguio hasta el despacho al final del pasillo.

El lugar era algo oscuro. El olor era una combinación de café con nicotina y quien sabe que otras cosas más pero era un olor que lo mareaba un poco.

Vio como Fugaku entre la niebla del habano que estaba fumando enviaba dinero de su cuenta.

"¡Ya esta! Ahora tengo que esperar a que me manden las instrucciones para recuperar a mi hija"

No había aire limpio en esa habitación y hasta náuseas le estaba dando el humo pero se tenía que aguantar.

"¿No le han dicho nada acerca de ella? ¿Se encuentra bien?" - Fugaku termino su habano y prendió otro.

"No me han querido dar información acerca de ella. Lo único que me han dicho es que esta viva pero no por mucho tiempo si no les envío el dinero"

De pronto sonó una alarma de correo en la computadora. En ese mismo instante los dos se pegaron a la pantalla de la computadora y leyeron al dirección hasta memorizarla.

La dirección según el GPS de su celular era un puerto pero entre las instrucciones de los secuestradores decía que debías ir a las diez de la noche, no antes. Que no dieran parte a la policía como lo habían hecho hasta ese momento. Y que solo podía ir él, Fugaku, por Hana.

"¡Yo también quiero ir!" - el quería ir. No se quería quedar al margen de la situación. Ya había esperado demasiado tiempo para verla y quería verla ya. Quería saber como estaba, si la habían tratado bien o no. Si Fugaku iba solo quizás iba a necesitar ayuda, él podría ayudar. Quizás también podía llamar a Iruka y a Kakashi. Cuanto más gente mejor.

Pero luego recordó las indicaciones que dieron los secuestradores. Solo uno...

"No sé si puedas ir conmigo Naruto pero supongo y si no das señas, te podrás quedar en el carro. Cualquier cosa rara que veas llamas a la policía o a la ambulancia" - Fugaku le guiñó el ojo en complicidad y mientras agarraba un par de cosas de su escritorio salieron hasta el carro.

Como era obvio Fugaku iba al volante y a el lo escondió en la parte de atrás del carro cubierto con algunas frazadas.

Mientras llegaban a destino Naruto decidió pasarle un escueto mensaje a Iruka para decirle que no se preocupara por él, que iba a llegar tarde por que tenía algo que hacer.

La contestación de Iruka no se hizo esperar y demandaba saber donde rayos se había metido por que las clases ya habían acabado y él aún no había regresado a casa.

Naruto dudó en contestar aquel mensaje. No quería mentirles de donde estaba pero tampoco quería decirles por que sino le iban a prohibir que acompañara a Fugaku. Por otra parte también esta el hecho que si no contestaba Iruka lo iba a encontrar con el localizador del teléfono y si le decía a Kakashi iba a atar los cabos. Le esperaba una reprimenda cuando regresara a casa por parte de Iruka y Kakashi.

Las calles cambiaron. De un lugar tranquilo y con casa bonitas plagadas de árboles pasaron a un ambiente caótico atestado de carros, casas con paredes pintarrajeadas y basura regada por doquier. A medida que el carro iba avanzando el bullicio iba desapareciendo a medida que el olor a humedad aumentaba, un lugar iluminado por uno que otro farol a lo largo del camino cuyas luces parpadeaban y daban un aspecto tétrico.

El carro entro al puerto.

¿Por que en su pequeño cerebro pensó que el puerto sería pequeño?

Era enorme. Los secuestradores dijeron que podrían encontrar a Hana en el puerto pero nunca dijeron en que parte. ¿Se les habría olvidado especificar el lugar? Por lo poco que veía en ese lugar para nada iluminado no había muestra alguna de vida.

El carro avanzaba iluminando la calle con sus potentes faroles. Iban avanzando entre los contenedores. Fugaku miraba hacia adelante y el se encargaba de mirar a los costados. La única muestra de vida hasta ese momento había sido una intrépida rata que se cruzo al carro y paso a mejor vida, o eso creía él.

Cuando el carro llego hasta el muelle fue el momento en el que vieron algo.

Había una grúa enorme que balanceaba en lo alto una caja grande que era azotada por el viento. No había nadie cerca por lo que los dos pensaron a la vez que Hana podría estar ahí. Un lugar bastante peligroso como para esconderla después de haberles pagado semejante cantidad de dinero por el rescate.

Pero a Fugaku no parecía importarle eso, dejo el carro estacionado a un lado de la grúa e intento subirse a ella para maniobrarla mientras Naruto lo miraba desde la ventana del carro.

Naruto no sabía que hacer en ese momento. No se decidía si bajarse a ayudar a Fugaku a manejar ese armatoste o quedarse debajo de la caja para intentar agarrarla por si se caía. La primera opción era la más segura así que imitando las caricaturas de espionaje que había visto antes intento deslizarse fuera del carro y subir hasta donde Fugaku estaba. El como era menor de edad no sabía manejar pero tenía ese sentido común que solo te dan los videojuegos para maniobrar algo completamente nuevo, algo que no tenía ni la más remota idea Fugaku que movía la caja sin cuidado.

"Si no fuera su hija creería que la quería matar" - paso por la cabeza de Naruto al ver la caja balancearse de manera vertiginosa por el aire.

"¿Puedo intentarlo?" - pregunto. Ya habían pasado más de cinco minutos y el estaba comenzando a desesperarse.

A Fugaku no le cayó muy en gracia su ofrecimiento, aún así le cedió el paso para que intentara.

"¿Que haces aqui? ¡Deberías haberte quedado en el carro!" - lo regaño mientras seguía moviendo sin cuidado los controles algo desesperado al no lograr bajar la caja. al final pareció rendirse y se hizo a un lado - "Hazlo con cuidado" - tuvo el descaro de decirle. Naruto se ahorró el comentario y respiro profundo para concentrarse.

Lograr que la caja llegara al piso era más difícil de lo que se imagino. El viento del puerto no ayudaba. A eso sumado que la porquería de grúa trinaba del óxido con cada movimiento que hacía.

Estaba logrando tomarle el truco cuando algo paso. La cuerda o lo que fuera que estuviera suspendiendo la caja se rompió y la caja cayó al piso en cámara lenta frente a sus ojos dejando solo un sonido sordo como prueba de su caída.

Los dos se quedaron estáticos sin moverse. Naruto solo sentía esa corriente eléctrica recorriéndole el cuerpo como cada vez que estaba nervioso o hacía algo mal, como en este caso. A pesar que sus labios le temblaban y su cerebro mandaba ordenes a sus piernas para que se moviera no podía hacerlo. Solo cuando Fugaku tiro de su brazo fue que salió del trance y trastabillando salió de la cabina de la grúa.

La caja no había caído desde una altura descomunal, las cuerdas había cedido cuando ya estaba muy cerca al suelo, aún así la caja estaba destrozada.

Entre los dos buscaron el cuerpo de Hana debajo de las maderas pero tuvieron suerte esta vez. Al parecer los secuestradores no la habían dejado suelta dentro de esa caja. La habían metido dentro de un baúl que se encontraba casi intacto, quizás algunos golpes o arañones pero la caja seguía igual de cerrada.

Ahora tenían un nuevo desafío. Abrir la caja. Con lo que encontraron en el piso trataron de abrirla, golpeando el seguro, palanqueándola.

"¡Hana! ¿Estas bien?" - le grito al baúl pero no hubo respuesta. Podía haber perdido la conciencia se repetía a si mismo mientras esperaba algún sonido de parte de ella.

"Hazte a un lado Naruto. Entra al carro mejor" - le ordeno Fugaku.

"¿Qué va a hacer? No la podemos dejar aquí..."

"Entra al carro" - y de su cintura sacó una pistola.

Nunca había visto una tan de cerca. Había visto juguetes que imitaban muy bien a una verdadera pero viendo la verdadera la sangre se le congelo.

"Tenga cuidado" - fue lo único que le dijo antes de correr al carro para protegerse.

Una vez se escucho el sonido de la puerta cerrarse se escucho el estruendo de la bala. El sonido metálico se oyó después. No pretendía quedarse más rato dentro del carro con la incertidumbre.

Cuando bajo vio que Fugaku ya había abierto el baúl.

Se mordió los labios mientras se acercaba hasta donde estaban.

Hana, o lo que creía era ella, estaba dentro del baúl. Era una maraña de cabello negro y sangre. Al principio pensó que Fugaku le había llegado a herir con la bala de algún modo pero no fue así.

"Hana chan..." - intentó hacerla reaccionar pero la chica estaba en otro mundo.

Fugaku la agarró del brazo para alzarla y poderla llevar al carro.

Las piernas no la podían resistir, incluso seguían amarradas.

El mismo se agacho para quitarle la soga que la tenía aún prisionera y se asusto. Sus pies no tenían medias y estaban descalzos. Alrededor de los tobillos estaban las marcas de la soga amoratadas y con algo de sangre. Las piernas las tenía de colores con los golpes que se había dado seguro tratando de salir de su encierro. Su mirada fue directo a sus manos. Sus muñecas estaban en igual o peor estado que sus tobillos. Se dio cuenta que la sangre seca que manchaba su vestido blanco venía de sus manos. Hana había perdido sus uñas.

"Deberíamos llamar a una ambulancia" - sugirió.

"No, si llamamos a la ambulancia la prensa se enterara. Vamos a llevarla a la casa. Yo puedo atenderla y su primo Shisui también" - en su cabeza seguía siendo mejor idea llamar a una ambulancia pero aún así siguió la voluntad del señor Uchiha y lo ayudo a subir a su hija al carro.

El se sentó primero en la parte trasera y recibió a Hana cuando Fugaku la metió al carro. Acomodó su cabeza en sus piernas mientras le quitaba el cabello de la cara. La sentía temblar. No había hecho buen clima en los últimos días, es más, hacía semanas que el clima estaba muy frío. Incluso habían muchos chicos que se habían enfermado en el colegio, él incluido, sin mencionar a su desaparecido amigo. No era buen tiempo para andar desabrigado y Hana llevaba muy poca ropa para ese clima.

Sin zapatos, sin medias, con un vestido no muy abrigador y una chompa tan delgada que se veía transparente. Era obvio que ella estando en casa antes del secuestro hubiera pensado que era ropa adecuada, claro que no sabía que la iban a secuestrar.

Sus manos intentaban frotar sus brazos en busca de calor pero no estaba haciendo un buen trabajo.

"¿Podría subir la temperatura de la calefacción del carro? Hana tiene frio" - la temperatura en el carro comenzaba a subir a tal punto que sentía que iba a comenzar a sudar. Aún así Hana seguía temblando como un papel. Una de sus manos cogió la suya y sus ojos comenzaron a abrirse. Los tenía medio abiertos y lo miraba con extrañeza.

"No me dejes. Tengo miedo" - no la escucho por completo pero le pudo leer los labios.

Sabía que tenía miedo, él también lo tendría si hubiera pasado por la misma experiencia.

Paso su mano por su cara. Su piel era suave como la seda. Su nariz estaba fría pero sus mejillas, demasiado mullidas teniendo en cuenta su contextura delgada, estaban tomando cierto calor que se le hacía familiar. Cuando cerro los ojos pudo ver una vez más esas pestañas negras y espesas que lo volvían loco y lo hacían fantasear. Su boca roja medio abierta intentaba bombear el cuerpo con aire pero de manera irregular.

No había dejado de contemplarla desde que el carro había arrancado del puerto, ese detalle no había pasado desapercibido a los ojos de Fugaku que les miraba del espejo retrovisor. Se mostraba preocupado por su hija ante los ojos de Naruto pero en su mente pensaba milimétricamente como llevar acabo su macabro plan. Hasta ahora no había habido problemas pero eso no lo dejaba confiarse y bajar la guardia. Sabía que su perfecto plan tenía un pequeño problema que tenía que mantener a raya el mayor tiempo posible. No podía haber un error en su vida. Hace once años no se había cerciorado, se había confiado en las palabras de su mujer y ahora tenía que cargar con las consecuencias de ese pequeño error.

"¿Ya me morí?" - pregunto con la voz apagada y ese sonido de fatiga que a veces hacía Sasuke cuando no podía respirar bien. - "Veo una luz" - le volvió a decir.

La verdad era que la luz que veía era el cabello rubio de Naruto que brillaba con las luces de la ciudad.

Levanto su mano hacia esa luz y con sus dedos heridos le llego a tocar el rostro.

"Soy Naruto Hana chan. Estas a salvo ahora. Vas a estar bien. Solo espera a que te revisen y estarás mejor" - le trató de transmitir esperanza de que se pondría mejor, por que él estaba seguro de eso.

"¿Naruto? No... yo soy..." - no sabía muy bien los que decía. En su cabeza todo era una confusión. Todo le daba vueltas. Creía haber dejado a Naruto en su casa, ¿Qué hacía ahí? ¿Con él?

Intentaba con fuerza poner todas sus ideas y memorias mezcladas en orden pero no pudo.

Fugaku dio una frenada para interrumpir la conversación entre los dos. Los dos niños cayeron del asiento.

"Lo siento, se me cruzó alguien. ¿Están bien los dos?" - la voz de preocupación era absoluta. Naruto una vez más creyó el teatro pero Sasuke que estaba tirado en el piso perdido en sus pensamientos logró salir de ellos.

Si su papá estaba allí con él y Naruto sabía que no se podía ir de boca.

"Yo estoy bien" - contesto Naruto rápidamente mientras ayudaba a Hana a volver a echarse en el asiento con su cabeza en sus faldas.

Sasuke sabía que iba a ser una noche muy larga.

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El carro salía de las zonas peligrosas de la ciudad y volvía a cruzar por las zonas más ricas. Entraron a la calle conocida y cruzaron la reja de la propiedad de los Uchihas.

Las luces estaban prendidas y había un automóvil plateado estacionado cerca a la puerta.

La mano de Hana seguía agarrada de la suya hasta que su papá abrió la puerta trasera para poder bajarla. A pesar que ya la tenía casi afuera del vehículo sus manos seguían unidas, no lo quería soltar.

Fugaku estaba un tanto fastidiado con eso así que intentando suavizar sus movimientos y hacerlo no intencional jalo el cuerpo de Hana con fuerza. Los dedos se escurrieron del agarre y la mano quedo sola y balanceándose a cada paso que daba su papá.

La puerta de la entrada se abrió y en el lumbral apareció un chico. No se veía tan mayor pero no era un adolescente, eso era definitivo.

Una vez las palabras de sus compañeros resonaron en su cabeza, quizás ahora con más fuerza "Todos los Uchiha tienen rasgos parecidos, es fácil saber que son familia". Y tenían toda la razón.

No era tan alto como Fugaku pero tenía esos rasgos de los que hablaba la gente. Cabello oscuro, piel clara, ojos negros y llamativos. Pestañas largas, cejas definidas, perfil recto y de buena figura.

"¿Cómo se encuentra Hana? Vine a penas recibí el mensaje. ¿Qué le paso?"

"Vamos adentro y te lo explicare Shisui. Este es Naruto, compañero de Hana y socio de la empresa"

Shisui lo saludo con una reverencia, otro de los atributos Uchiha, personas sumamente educadas y respetuosas.

El también saludo con una reverencia para no quedar corto. Todos entraron a la sala y entonces Naruto lo notó. La mano de Hana, aunque colgaba se movía ligeramente como llamando a la suya. Sintió deseos de acercarse y mantenerla acompañada pero no pudo.

"Naruto, Shisui. ¿Por qué no van primero a la cocina y traen algo para limpiarla. Yo voy a llevarla a su recamara y le voy a cambiar de ropa" - en esas palabras no había manera a oponerse. Le hubiera gustado subir con él y ayudarlo con Hana pero si de cambiar la ropa se trataba entendía el no haber sido invitado.

Mientras Fugaku subía con relativa rapidez el cuerpo de Hana se balanceaba como un trapo. Pero de eso no se dieron cuenta los demás. Ellos ya habían llegado a la cocina y empezaban a buscar entre tanta pulcritud lo necesario.

Los dos no estaban acostumbrados a la cocina y obviamente no sabían donde estaban guardadas las cosas. Shisui empezó a buscar del lado derecho y Naruto del izquierdo.

El no estaba familiarizado con una cocina por que no realizaba labores domésticas pero cuando había pisado una siempre había encontrado comida. Pero la cocina de la familia Uchiha casi no tenía que comer. Por ahí encontró un frasco con arroz y una gaveta llena de botellas de agua. La refrigeradora solo tenía fruta que ni siquiera estaba en su estado natural. Estaba guardada en contenedores, pelada y cortada en cuadrados perfectos. No había carne por ningún sitio. Y lo peor de todo. No había ni un solo tazón de ramen. Esta cocina no era una cocina. Era un infierno.

Cuando salio de sus cavilaciones se dio cuenta que Shisui ya había encontrado varias cosas. Tenía una tazón con agua, algunas toallas, pastillas, cucharita, jarabe, una jarra también con agua y un vaso.

"¿Te ayudo a llevar eso?" - fue lo único que se le ocurrió decirle.

Shisui por otro lado lo miraba de arriba abajo como evaluándolo. Luego saco su celular y sin darle tiempo a reaccionar le tomo una foto.

"¡Eh! ¿Por qué me tomaste una foto? ¿Y sin mi permiso?" - pero Shisui no solo hizo eso. Además de no responderle y darle sus razones mando la foto a otra persona.

"Disculpa mi atrevimiento. Pero es algo que tenía que hacer" - Agarró las cosas más pesadas y empezó su camino al cuarto de Hana. Naruto agarró las demás cosas y salió tras de él. No solo por que quería que le explicara que quiso decir con eso, también por que no conocía la casa y no sabía donde quedaba el cuarto de Hana.

"¿A que te refieres con que es algo que tenía que hacer?" - Shisui hizo una parada en seco y se volteó a verlo.

"Es lógico. Recién te conozco y no se gran cosa de ti. No le puedo dar un reporte minucioso a Itachi si no tengo una foto tuya para ilustrarlo" - le explico rápidamente con cara seria como si fuera lo más normal del mundo. Y por último...

"¿Quién es Itachi?" - Shisui lo miro perplejo. Parpadeo tres veces antes de contestar.

"Es el hermano mayor de Hana por supuesto. EL HERMANO MAYOR Y EXTREMADAMENTE SOBREPROTECTOR DE HANA" - con una sonrisa de lado dio la plática por terminada y siguió su camino.

Pero las palabras finales de Shisui se quedaron dando vueltas en su cabeza un buen rato. Incluso después que salió corriendo tras él.

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Mientras todo aquello ocurría Fugaku había llevado a Hana a su habitación. El lugar había sido arreglado después de la historia del secuestro.

Fugaku la puso encima de la cama sin el mayor cuidado.

"Cámbiate de ropa rápido antes que vengan. Y cuidadito con irte de boca. Cualquier cosa inapropiada que digas la pagaras después. Y ya sabes que yo cumplo lo que prometo"

Le tenía miedo. Después de lo que había hecho con él sabía que su papá era capaz de cualquier cosa sin importarle nada. No se atrevía a decirle que no podía cambiarse solo. Le dolía el brazo por la caída que se había dado cuando el contenedor cayo y su cuerpo reboto contra las paredes del baúl.

"¿Qué demonios estas esperando? ¡Apúrate que ya van a subir!"

Intentó sacarse el vestido pero su mano no llegaba al cierre. Intento arrancarse el vestido y sacárselo cerrado y podía hacerlo pero se lastimaba más. Al final y a regañadientes Fugaku de un tirón le saco el vestido.

Su cuerpo daba lástima y a pesar que el fue el que le causo todo ese daño no se atrevía a verlo. Nunca pudo hacerlo de buena manera. Lo hacía por que le convenía, por que no quería que alguien más se enterara. Con ese mismo odio y asco lo ayudo a vestirse y a cubrir su cuerpo, lo hizo por que no quería que se le cayera el teatro. Cuando termino salió de la habitación para asumir la posición que el ya había planeado de antemano. Realmente tenía una mente maestra para trazar planes a largo plazo. Nadie lo iba a detener. Todos, absolutamente todos eran sus fichas y él el genio que podía acabar con el juego.

Se quedo parado en el pasillo esperando a que los ilusos llegaran.

"¿Tío, por que dejo a Hana sola?"

"Creo que las niñas a cierta edad quieren cierta privacidad. Creo que no esta tan mal como creíamos..."

"¿Podemos pasar ya?" - se atrevió a preguntar. Fugaku asintió y dio tres golpes en la puerta.

"¿Hana, podemos pasar ya?" - Naruto esperaba escuchar la respuesta de Hana para poder abrir la puerta y entrar pero no la oyó. Solo se escucho el sonido de una campana a lo que él quedo extrañado pero su familia no.

Shisui lo miro y comprendió que a pesar que eran compañeros de clase Naruto no sabía de la condición de Hana.

"Su voz no funciona bien. Ella suena la campana para ciertas ocasiones como esta"

Los tres pasaron y vieron a Hana que ya estaba en ropa de dormir y temblando encima de la cama.

Shisui corrió a su lado y la abrazo.

"Hana, necesito que me digas como te sientes. ¿Dónde te duele? ¿Qué te hicieron?" - Shisui la miraba de arriba abajo examinándola. - "Itachi esta preocupado por ti. No ha podido venir por que le surgieron varios problemas de pronto. Tu sabes como es eso..."

Hana solo movía la cabeza asintiendo mientras se frotaba el brazo que le había colgado todo el camino.

Shisui como era médico ya se había dado cuenta de eso además de otras cosas. Si bien Hana estaba consiente en ese momento su mirada estaba perdida. Era como si no estuviera presente. No solo ella temblaba por el frio que sentía, sus ojos también lo hacían. Pero el temblor que tenía no era normal, ella no se veía normal.

Era ella. Su cabello, su cara, sus ojos. Estaba delgada. Seguro no le habían dado de comer en su cautiverio. Podía ver morados en lo que se podía ver de sus piernas y seguro sus brazos estaban en la misma condición. Podía ver las heridas y la hinchazón alrededor de sus muñecas y sus tobillos. A medida que limpiaba sus manos ensangrentadas se dio cuenta que le faltaban uñas.

Su tío le había mencionado que la habían sacado de un baúl. Hana le tenía fobia a la oscuridad y a estar encerrada. Seguro había arremetido contra su prisión y se había lastimado.

"Todo va a estar bien Hana" - le decía mientras seguía revisándola. - "Voy a ponerle una venda a tu brazo lastimado, por favor sácate la chompa.

Hana movió la cabeza de lado a lado y se atrevió a mover los labios.

"Me duele"

Shisui la ayudo. Cuando le quito la chompa pudo ver mejor los golpes que había recibido pero no solo eso. Tenía pequeños puntos rojos en los dos antebrazos. Eran piquetes de aguja. La habían estado drogando. El temblor que tenía seguro era producto de eso, su cuerpo estaba intentando desintoxicarse de esas sustancias.

No dijo nada frente a Naruto de lo que había visto, ya lo conversaría después con su tío. Le vendo el brazo a su prima y la recostó en su cama.

"Estoy seguro que te va a dar fiebre. Tu temperatura va a subir durante la noche. Quiero darte un par de pastillas pero necesitas comer algo" - por momentos parecía que Shisui hablara solo por que lanzaba comentarios al vacío, no esperaba que nadie le contestara para seguir hablando.

"Solo hay fruta en la refrigeradora" - Naruto se atrevió a hablar después de haber estado escuchando todo lo que decía Shisui.

"Humm eso no esta bien. La fruta es saludable pero Hana necesita algo más contundente" - estaba evaluando que hacer en su cabeza - "No hay otra alternativa. Voy a tener que bajar y preparar algo. Espero que te guste Hana, no va a ser un platillo de restaurante pero será algo mejor que frutas"

Pero Hana no parecía querer dejarlo ir. Sus manos se habían enganchado en su chompa y a pesar que por momentos su cabeza se iba de lado sus ojos parecían tratar de decirle algo.

En esos momento Shisui se maldecía por no ser como Itachi y poder interpretar su mirada.

La miro una vez más intensamente hasta que se acordó de algo.

"¿Estas usando tus lentes de contacto?" - ella le pestaño para decirle que si. - "Se te van a infectar los ojos si sigues así. Ya los llevas puestos varios días..." - olvidándose de los demás la cargo y la llevo hasta el baño que poseía la habitación.

Un cuarto de baño casi tan grande como la misma habitación e igual de brillante y repleto de cosas raras para los ojos de Naruto que no se había podido contener y los había seguido.

Shisui sentó a Hana en la mesa del lavatorio de manos. Se lavo las manos con un jabón que olía a flores más de tres veces. Naruto por un momento pensó que era por que le gustaba ese aroma floral pero Shisui comentó al aire después que lo hacía por que tenía que limpiarse las manos muy bien antes de tocar sus ojos.

Tiro su cabeza para atrás e intentó sacarle los lentes de contacto. Intento por que apenas sus manos se acercaban a sus ojos ella los cerraba instintivamente. Shisui entonces optó por el otro método, con una mano le abrió los párpados y con rapidez le saco uno de los lentes. Los ojos de Hana no resistieron y empezaron a llorar. Una vez más su primo y antes que ella opusiera resistencia repitió la operación en el otro ojo.

De la gaveta saco gotas y se las echo.

"¿Tienes más lentes de contacto verdad?" - Ella asintió. - "No vas a poder usarlos en un tiempo. Te voy a vendar los ojos para que la luz no te dañe, tus ojos deben estar sensibles"

"No, Shisui, no..." - su voz salió aguda por la angustia.

"Yo sé que no te gusta pero es por tu bien. Vamos te llevare a tu habitación" - y la volvió a cargar y la sentó en la cama. Habían acomodado las almohadas como para que este en una posición cómoda.

Hana seguía repitiendo que no quería que le vendaran los ojos en casi inaudibles murmurios.

"Deja de quejarte Hana. Los Uchiha no se quejan" - y con esas palabras de su papá se quedó callada y dejó que Shisui le vendara los ojos.

"Vas a conservar las vendas un par de días. Yo voy a venir todos los días a ver como vas y si la cosa no mejora tendremos que llevarte a un especialista"

"Va a mejorar, Hana no es una niña cualquiera y estoy seguro que no habrá necesidad" - aseguro Fugaku mientras caminaba dando pasos fuertes alrededor del cuarto como mandándole un mensaje. Sasuke entendió el sonido de las pisadas y entre la oscuridad que sentía que se lo comía entero esperaba mejorar pronto. Por el momento estaba mordiéndose los labios para calmar el terror de no ver nada a su alrededor. Todo era una perfecta oscuridad.

"Bueno voy a bajar a cocinar algo y espero que tenga buen sabor. ¿Me quieres ayudar?" - le pregunto a Naruto - "Es bueno que Hana descanse un poco"

La pregunta lo pesco de sorpresa. Nadie, nunca le había que cocinara y menos que ayudara en la cocina. El lo único que sabía hacer era echarle agua caliente a los tazones de ramen que compraba Iruka en el supermercado, después de eso solo servirse alguna bebida y agarrar una manzana y lo último muy raras veces lo hacía.

La idea de ir a cocinar no le parecía mala tampoco. Podría preparar algo que quizás la enamorara y el resto de su vida juntos sería como miel sobre hojuelas. Pero también tenía que tener en cuenta que él nunca había ayudado. ¿Y si se cortaba? Shisui era doctor y podría curarlo pero la idea del dolor y la sangre no le gustaba.

Si a él le preguntaran que preferiría hacer sin duda su respuesta sería quedarse al lado de Hana y hacerle compañía. Cuando le dieran permiso para acercarse a un cuchillo recién ahí pensaría en aprender a cocinar.

"No me dejen sol..."

"Yo me quedo con Hana para hacerle compañía" - se excusó. Shisui entrecerró los ojos de manera calculadora.

"Esto entrara en mi reporte para Itachi" - le dijo antes de salir de la habitación y cuidando que su tío no le escuchara. Esta treta que estaba armando era de parte de Itachi. No era que él no se preocupara por su querida prima, la quería mucho y tenía cierta sensación que algo raro le pasaba pero no sabía que era. Hana de pequeña había sido una niña muy dulce y sonriente pero habían momentos en que su cara no expresaba nada. Que se quedaba quieta como pensando en algo que nadie podía comprender.

Aquella niña dulce y sonriente se fue apagando poco a poco desde que sus tíos enviaron a Itachi a un viaje de estudios que se prolongo por años. Sus visitas escasas volvían a traer alegría al rostro de Hana pero eran tan efímeras que poco a poco dejaron de darse.

Itachi y él hablaban seguido por teléfono, eran primos pero de alguna manera ese parentesco había pasado a un segundo plano y se trataban como hermanos y los mejores amigos. Siempre que hablaban siempre le preguntaba por Hana. Si estaba bien, si la veía feliz, si tenía amigos.

Hana a su parecer no estaba bien. Esas dietas excesivas y que ni ella ni su tía querían reconocer la tenían enferma. A su parecer su sonrisa no era la de antes, era plástica. Solo estiraba los labios mostrando una sonrisa conformista y vacía que ni ella misma se la creía. Aún así cuando él le preguntaba decía que estaba feliz. En cuanto amigos nunca los había visto, quizás solo la chica de los Hyuga pero Hana solo parecía considerarla más como una compañera, no como una amiga.

Y ahora aparecía este chico Naruto. Demasiado joven como para ser socio de su tío. Un niño de la misma edad de Hana, rico y con poder. Eso le sonaba a una mala combinación desde cualquier punto de vista. Su prima Hana aún era una niña y al parecer su tío ya le estaba buscando pretendiente. Y para suerte de este encontró a un incauto.

Analizándolo el chico si se veía preocupado por el estado de su prima a tal punto que en su desesperación no sabía muy bien que hacer ni que decir. Un chico atolondrado a simple vista. Quizás no debía de preocuparse tanto por él, teniendo en cuenta esa personalidad tan explosiva habían altas posibilidades que su prima, que era una niña muy inteligente, lo mandara a volar. El problema era que si su tío tenía a este chico Naruto como favorecido no iba a poder quitárselo de encima.

Pero en estos momentos no podía obligarlo a que lo siguiera a la cocina para interrogarlo. Hana no se quería quedar sola. Pero tampoco iba a estar sola, su tío estaba ahí.

Volvió a pensar si debería jalar a Naruto con él pero no lo hizo. Algo le decía que debía dejar así las cosas por él momento.

Naruto se quedo entonces en el dormitorio junto a Hana y al señor Uchiha.

Hana con los ojos vendados se veía intranquila y por momentos temblaba de manera algo violenta a pesar que él no sentía corrientes de aire.

Le daba pena verla en ese estado. Recordó que Sasuke le tenía miedo a la oscuridad casi tanto como Hana. Eso le dio una idea de lo que podía hacer.

Se le acercó un poco más y le tomo una mano.

"No estas sola, yo te voy a proteger" - le dijo mientras le acariciaba su mano derecha que estaba fría como una cubeta de hielos.

Los dedos delgados y suaves de Hana se movían sin control en su mano intentando darle un apretón.

De pronto la otra mano libre de Hana comenzó a recorrer el largo del brazo que la tenía prisionera. Sus dedos se aferraron a la manga de su camisa y comenzaba a tirarlo hacia ella. No lo hacía con fuerza pero si con insistencia. El bajo su cabeza para estar a la altura de su cara. Podía oler ese aroma entre flores y lavanda. Podía sentir su respiración pegarle a la mejilla y podía percibir su aliento fresco cuando abría la boca intentando hablar.

"Tengo miedo" - si no hubiera estado tan cerca a su boca no la hubiera podido oir. No estaba seguro si la voz de verdad había salido de su boca o es que ella se había comunicado telepáticamente con él.

Debemos ser uno para el otro - pensó con cierto rubor en sus bronceadas mejillas.

Se había olvidado de algo en todo este tiempo con Hana. Su papá, Fugaku, permanecía cerca de ellos parado en el marco de la puerta mirándolos. Sintió que el rubor en su cara subió dos tonos. Fugaku por su parte no parecía incomodo o enojado por la cercanía de ellos dos, al contrario le empezó a hacer gestos mientras movía la boca intentando decirle algo.

No era un experto leyendo el movimiento de la boca, lo había hecho unas cuantas veces pero creía que esos diálogos habían sido parte de su imaginación. ¿Sería su imaginación también o Fugaku le estaba diciendo que la abrazara?

Si lo decía su padre no se podía negar, tampoco no era que no deseara hacerlo. Al contrario, se moría por poder estrecharla entre sus brazos y demostrarle todo su cariño. Quería hacerla saber que podía confiar en él. Quería demostrarle que él era para ella así como ella era para él. Quería que supiera que a su lado no habrían días tristes y todo sería felicidad. El trabajaría mucho para que ella fuera feliz, eso era lo único que le importaba.

Lentamente se deshizo del agarré de Hana y le soltó la mano. Las manos de Hana lo buscaban en el vacío agarrando el aire. El le dio al ver su reacción, una sonrisa que ella no pudo ver. Con la mirada le hizo saber a su socio que había captado el mensaje. Se mordió los labios de los puros nervios que sentía. Eran tantas emociones las que Hana le hacía sentir. Sus brazos se extendieron hacia los lados de ella, sus manos se adhirieron a su delicada espalda tocando un poco de ese suave y lizo cabello negro. La atrajo a su cuerpo dándole calor y dejo que su cabeza descansara sobre su hombro mientras deslizaba sus manos por su espalda para reconfortarla.

Hana se quedo quieta entre sus brazos. Había cierto calor que le traía a la vida. Su cerebro intentaba procesar toda la información aunque no esta seguro del orden cronológico. Naruto lo estaba abrazando, eso era algo que sabía con exactitud. De alguna manera Naruto estaba junto a él, junto a Hana y la estaba abrazando. Eso estaba mal. Pero se sentía tan bien.

Pero no podía. No debía. Pero no quería terminar el abrazo. Tenía miedo.

Las manos de Naruto le recorrían la espalda sin control alguno, estaba nervioso, lo sabía. El también lo estaba.

Hizo un esfuerzo y reaccionó. Con sus brazos tomo distancia de él y lo hizo a un lado. No podía evitar temblar al no poder ver su reacción. Además no podía controlar ese miedo que sentía al no poder ver. Pero Naruto lo volvió a abrazar.

"No tengas miedo Hana, yo voy a ver por ti" - le iba a preguntar que significaba eso pero el timbre de la casa sonó.

"Voy a ver quien es. Cuida a Hana por mi Naruto" - su papá había estado todo el tiempo presente. ¿No se había ido con Shisui a la cocina acaso? Seguro había visto cuando alejo a Naruto.

"¡No se preocupe, yo me haré cargo!" - le dijo antes que los pasos de su papá desaparecieran por el pasillo. - "Hana, yo te voy a cuidar en lo que viene tu papá y tu primo Shisui. ¿Necesitas algo? ¿Te duele algo? ¿Qué puedo hacer por ti?"

Se hizo un silencio largo entre los dos. Podían oír sus respiraciones. Podían escuchar como abrían la puerta de la casa, el momento en el que la tapa de una olla caía en la cocina.

Naruto esperaba pacientemente que la boca de Hana formulara algún requerimiento, cualquier cosa, lo que fuera él lo cumpliría.

Por su parte Hana/Sasuke se debatía en que hacer. Lo correcto o lo que le estaba obligando hacer su papá. Naruto no se merecía estar a su lado, solo lo iba a hacer infeliz.

"Necesito... que me dejes en paz" - le dijo en voz suave a lo que Naruto no supo como reaccionar. Se quedo parado frente a ella sin moverse - "Desaparece de mi vida" - subió un poco su tono y eso le cayo como un balde de agua fría con todo y hielos - "¿No me oíste? ¡Lárgate!" - le repitió. No en la voz casi inaudible, ni siquiera en un susurro. Se lo dijo en voz normal, arrastrando las letras, mostrándole los dientes, pronunciando cada letra con odio para asustarlo y alejarlo de él.

Al final dio resultado. Naruto se alejo de él y salió de la habitación. Pudo escucharlo correr por el pasillo y las suelas de sus zapatos resonar en cada escalón de las escaleras rumbo al primer piso, lejos y con suerte lejos de él.

No pudo evitar sentirse triste por que ahora estaba solo. No quería hacerlo pero era lo mejor para él. Con suerte eso sería suficiente como para que no regresara a visitarlo al menos en un buen tiempo.

Ahora que estaba solo tenía tiempo para él. Podía jalarse las extensiones de cabello que le habían pegado a la cabeza. Podía enterrar su cara contra la almohada y gritar por que tenía miedo. Nadie lo iba a escuchar. Podía patalear encima de su cama y golpear el colchón para liberar toda esa frustración. Podía golpearse la cabeza contra la cabecera de su cama hasta quedarse inconsciente y con suerte morir.

Con cada golpe que se daba podía ver luces en la oscuridad. Su final ya debía estar cerca podía sentir el dolor y la sangre escurrirle por el cuello hasta que un par de manos lo alejaron de la cabecera.

"¡Detente Hana! ¡Te estas haciendo daño!" - no alcanzo a ver quien lo detuvo. Las luces en su cabeza le cegaron los sentidos. Lo había logrado ya no sentía nada más.

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AN

Otro capítulo más subido... Yeah!

¿Qué les pareció? ¿Les gusto?

Cuantos odian a Fugaku? Cuantos piensan que me pase de la raya? Cuantos quieren de verdad que deje de hacer sufrir a Sasuke? Cuantos quieren que Naruto haga algo? Itachi? Shisui? Mikoto?

No puedo prometer final feliz, quizás un sappy ending, mas sad que happy lol

Es la primera vez que recibo tantos comentarios por un capitulo en esta historia. Me siento feliz por eso y agradezco infinitamente otra vez a todos los que me han leído hasta el momento y a los que recién les provoco leerme.

Yo se que hay mejores historias que la mía y plagadas de delicioso yaoi con lime y lemon y miles de situaciones perversas y pervertidas pero a pesar que me historia aun no tenga ese tipo de contenido sexual y que me leean y apoyen se siente bien. Dan ganas de seguir escribiendo.

El yaoi en esta historia llegara a su tiempo. Aun no estoy muy segura como pero ya se me ocurrirá algo.

Por otro lado estoy manteniéndome pegada a la regla de un capítulo por mes pero las cosas no son color de rosa. Voy a seguir actualizando así pero no será para siempre. Les aviso, por que guerra avisada no mata gente. He podido seguir con esta promesa básicamente por que en mi trabajo estoy en una época de paz y amor por primavera casi verano. Pero cuando empiece Setiembre mi horario va a cambiar y no voy a tener mucho tiempo... hasta el 24 de Diciembre que termina mi temporada alta. Después de esta fecha prometo regresar con mis actualizaciones mensuales. Ahora eso no significa que no vaya a actualizar desde setiembre hasta diciembre. Lo hare pero puede que me retrase unos cuantos días o quizás un par de semanas pero prometo seguir actualizando. Para eso también tengo solución. Voy a intentar avanzar lo más posible en mis ratos libres o de lo contrario pondré bastante contenido en cada capitulo. No me abandonen.

Espero sus comentarios, preguntas, ideas, sugerencias, criticas positivas, criticas destructivas, palabras de aliento, deseos de muerte así como ofertas de trabajo bien remunerado XD (lo último no, me gusta mi trabajo así me exploten)

Muchas gracias!