Uno
—¡Hola! —le dijo una voz enérgica y alegre—. Bienvenida a mi humilde restaurante. —El encargado mira a la recién llegada desde detrás de la barra—. Pareces hambrienta, ¿Quieres un plato de ramen?
La chica mira al desconocido desconcertada, se siente como si de un sueño se tratase.
—¡Anda, anímate! Si eres mi primer clienta no te cobrare el primer plato. ¿Qué te parece? Además de gratis será delicioso. Lo juro por mi honor de cocinero. Que los dioses del ramen me hagan fideos si el plato que te preparo no es de tu agrado. Así que adelante, siéntate.
Sus piernas se movieron de forma automática y tomaron asiento.
—¡Muy bien!... Por cierto ¿Cuál es tu nombre?
—Haruno Sakura —respondió sin pensar.
—¡Bien! Sakura, estoy a tus órdenes ¿Que te preparo?
—Un shōyu, por favor —respondió Sakura de forma automática.
—Saliendo un shōyu* —dijo el cocinero casi gritando e inmediatamente se puso a trabajar.
Viéndolo cocinar, Sakura se dio cuenta de que debía tener años de práctica, tal vez toda su vida, cocinando ramen. Cada movimiento estaba pensado para ser eficiente, fluido, sin esfuerzos innecesarios. Todos los pasos de la preparación parecían ser una coreografía, donde cada secuencia de pasos había sido ensayada hasta el cansancio. Se movía con ritmo, cada movimiento tenía un tiempo. Su forma de cocinar era un baile al que solo le faltaba la música.
Sakura lo miraba, tratando de imaginar la música que mejor acompañaría a esta danza culinaria. Y antes que se diera cuenta el plato de ramen estaba frente a ella, rezumando vapor y envolviendo su cara con un tenue calor.
Instintivamente agarro los palillos, tomo una buena porción de fideos y comió. Una tibieza recorrió su garganta hasta llegar a su estómago, era una tibieza que le resultaba familiar, esta sensación... era la misma que sentía cuando en una noche fría corría a los brazos de su cama en busca de calor. Aunque al principio las cobijas estaban frías, sentía seguridad y confort; además bastaba esperar unos pocos minutos, para que poco a poco el calor de su cuerpo comenzara a empapar el capullo de cobijas que había formado a su alrededor.
Era lo mismo con este ramen, lentamente el calor de su estómago se fue difundiendo por todo su cuerpo, hasta que sintió que esta tibieza la envolvía toda y le daba un tierno abrazo que la hacía sentir segura. Así que siguió comiendo, grandes bocados, tan grandes como se lo permitía su boca. No se detuvo a respirar, no paro para reparar en algún tonto detalle, solo se dejó llevar por este impulso repentino. Una vez termino los fideos, la carne y los acompañamientos, tomo el tazón de ramen con ambas manos y bebió, bebió el tibio caldo, intentando aplacar una sed, que no sabía que tenía.
El plato se despidió de sus labios y volvió a la mesa. Sakura, dio un profundo suspiro que la dejo con una agradable sensación de alivio, y aunque todavía sentía el yugo del cansancio sobre sus hombros, ya no sentía aquella pesada niebla, provocada por el estrés y el cansancio, que oscurece la mente y los sentidos.
—¿Te ha gustado? —pregunto el cocinero con una sonrisa.
—¡Otro por favor!
El cocinero se quedó en blanco un segundo ante la repentina orden pero se repuso enseguida y rio divertido —Enseguida —dijo y sin dejar de sonreír cocino un nuevo plato.
Tras dos platos más, Sakura, volvió a suspirar y se quedó contemplando el vapor que brotaba de las ollas con un aire ausente.
—Pareces triste Sakura ¿Te ha pasado algo?
Sakura se le quedo mirando hasta comprender que le estaba hablando a ella.
—S-si... algo así —Alcanzo a responder torpemente.
—¿Qué cosa es? ¿Alguien te molesta en la escuela o en el trabajo? ¿Acaso tu novio te dejo o la persona que te gusta ni siquiera te nota? ¿O acaso tu jefe te acosa constantemente pidiéndote que salgas con él? ¿No será que te acaban de descubrir alguna enfermedad incurable? ¡¿O tal vez te escapaste de casa, en el camino te han asaltado y ahora no tienes ni un hogar, ni dinero, ni amigos y ni un lugar al que ir?! Si ese es el caso, no te preocupes, resulta que necesito a una ayudante, no puedo pagarte mucho pero puedes comer todo el ramen que quieras y aunque hay poco espacio podemos dormir los dos en el restaurante; en cuanto al baño ten...
—¡Para un momento! ¡¿Tan mal aspecto tengo que parece que he estado vagando por las calles?!
—Si, pe...
Sakura no le dejo terminar pues le arrojo el plato vacío de ramen en la cara.
—¡Como te atreves a insultar a una linda y joven señorita como yo! ¡¿Acaso no tienes modales?! Y solo para que lo sepas y no andes pensando cosas absurdas; nadie me molesta en el trabajo; a excepción de esa estúpida Ino con peinado emo que siempre se burla de mi frente. Tal vez la persona que me guste no me haga caso pero eso no es de tu incumbencia. Mi jefe tampoco me acosa, ya quisiera que lo hiciera. Y tampoco tengo alguna enfermedad incurable. Y no me escape de casa, hace un año que me mude de casa de mis padres y empecé a vivir en un pequeño pero acogedor departamento a 30 minutos de aquí y aunque vivo sola tengo un montón de amigas en el trabajo. Así que guárdate tus ofertas, tan solo el pensar en pasar una sola noche en esa minúscula furgoneta me produce escalofríos —.Faltándole el aire Sakura se sorprendió de haber dicho tantas cosas de ella misma a un desconocido, aunque se olvidó de eso rápidamente al ver lo tonto que se veía el cocinero llevando un plato en vez de cara.
—Lo siento, pensé que necesitarías ayuda —Movió el plato de su cara a su cabeza y lo uso como un casco.
—Pues no hace falta, yo solita puedo perfectamente hacerme cargo de mi misma —suspira—. Es solo que he tenido un día duro en el trabajo.
—Ya veo, ¿Y de que trabajas? ¿Eres strip... —Esta vez Sakura le arrojo el banco que tenía a un lado, el cocinero lo esquivo por poco agachándose a la velocidad del rayo.
—¿Por qué no me dejas contestar antes de que comiences a inventarte tonterías como la que estabas apunto de decir?
El chico asomo la cabeza y volvió a levantarse, aunque temblaba ligeramente debido al miedo.
—Lo siento, es que como parece que trabajas de noche fue lo primero que se me vino a la cabeza.
—Pues deja de decir lo primero que te venga a la mente. Soy enfermera y no siempre trabajo de noche, en mi trabajo nos alternamos regularmente los turnos de día y de noche en el departamento de emergencias, esta semana me tocó el turno de noche.
—Hmmm, debe ser duro.
—¡Lo es! El turno de noche en la sala de urgencias es especialmente duro, es cuando suceden la mayoría de los accidentes y crímenes violentos. Tan solo esta noche tuve que asistir a dos personas que tuvieron un accidente de auto, suturar a un tipo asqueroso que tenía un corte de navaja enorme en el costado y que para colmo estuvo coqueteándome todo el rato, también llene el informe y llame a la policía para reportar a un herido de bala ¡También tuve que ayudar en la operación de una señora que tenía la pierna de una Barbie, incrustada hasta la rodilla, en el ojo! Y además de todo eso, tuve que revisar el estado y los medicamentos de mis pacientes regulares.
—¿Cómo es que a la señora se le incrusto la pierna de una Barbie en el ojo?
—¡No lo sé! —Sakura comenzó a reír y entre risas siguió hablando— ...mientras la operaban no me había dado cuenta, pero es bastante absurdo... —
—Oi oi, pobre señora —.Pero Sakura no le escucho.
—...lo mejor fue que al terminar la operación, la hija de la señora se acercó al doctor y le pregunto:
"Doctor ¿Cómo esta Caroline?"
"O no te preocupes pequeña tu madre estará bien"
"Nooooooo, yo hablo de Caroline, mi muñeca ¿Se pondrá bien?"
"Oh... Oh... bueno... ahm... tuvimos que cortarle la pierna para salvar el..."
"¡Perdió una pierna! ¡¿Y le volverá a crecer?!"
Y al final la niña se puso a llorar a cantaros y su padre avergonzado se la llevo mientras la niña llorando le decía: "Pero Coroline ama patinar ¡¿Cómo va a patinar sin una pierna?!"
Y Sakura comenzó a reír a carcajadas, hasta que le lagrimearon los ojos.
Pasado un momento recobro el aliento, se enjugo las lágrimas y suspiro una vez más. Miró al cocinero con curiosidad hasta que este se sintió incómodo.
—¿Pasa algo?
—¿Cuál es tu nombre?
—¿Mi nombre? ¡O claro! Perdona por no haberme presentado antes —tomo un cucharon en cada mano y comenzó a hacer malabares, mientras hacia su presentación— Soy el que se convertirá en el mejor cocinero de Ramen en el mundo, soy aquel que viaja por el mundo entero en busca de la perfección culinaria, soy ¡Naruto de la tormenta! ¡El que no se quema con la sopa caliente! ¡Amo y señor de los fideos! ¡Sooooooy Uzumaki Naaaruuuutooo!
