Dos
—¿Naruto? Que nombre más tonto es ese.
—Oye, No te burles de los nombres de otras personas.
—Lo siento, pero me parece un nombre tonto. ¿Por qué tus padres te pusieron un nombre que hace referencia a un rollo de pescado? ¿Acaso se conocieron gracias a un rollo de pescado o algo así?
—Claro que no. Aunque el significado más conocido de Naruto sea el que acabas de decir; mi madre me puso ese nombre por su significado más antiguo.
—¿Y qué significado es ese? —pregunto Sakura fingiendo interés.
—¡Naruto significa espiral! —dijo Naruto con solemnidad y orgullo, como si recitara los actos heroicos de algún héroe legendario al que admira—. La espiral ha simbolizado, desde tiempos inmemoriales, un ciclo sin fin. La vida y la muerte, el día y la noche. Tal es la profundidad de mi nombre. Nuestra galaxia, los tornados y los huracanes; su forma evoca a un espiral, y al igual que esas fuerzas destructivas de la naturaleza, yo mismo soy una fuerza imparable. Soy un guerrero que nació en medio de un huracán, que se hubiera tragado a cualquier otro hombre, pero a mí la tormenta me probó y me dio su fuerza para poder vivir. Y es debido a ese acontecimiento cósmico que mi madre me puso el nombre de Naruto —termino su discurso señalando el horizonte, al igual que un general que da la orden de ataque a sus ejércitos.
—Así que naciste en medio de un huracán ¿Y por qué no te pusieron Harikēn o Arashi o algo parecido?
—No lo sé, mis padres murieron en aquel huracán en el que nací.
—¡¿Eh?! Lo siento mucho. No lo sabía —dijo Sakura mostrando sorpresa e interés verdadero por primera vez.
—Está bien, no importa.
Sakura dio un puñetazo en la barra en señal de propuesta.
—¡Pero claro que importa! Probablemente tu madre te puso ese nombre con su último aliento; es el único recuerdo que tienes de ella, es todo lo que tienes de ella y aquí estoy yo burlándome de tu nombre —Sakura coloco ambos brazos en la barra y se inclinó— Por favor perdona mi insensibilidad.
—No, de verdad no importa —dijo Naruto sintiéndose un poco incómodo.
—¿De verdad no te molesta? —dijo Sakura levantando la cabeza y mirando a Naruto con extrañeza.
—Por supuesto que no, hace mucho que supere todo eso. Lo cierto es que Naruto si es un nombre un poco tonto, pero le queda perfecto a un cocinero de Ramen como yo ¿No crees?
—...Si, te pega ese nombre... —respondió Sakura lentamente— Que sorpresa —dijo Sakura volviendo a su asiento— Eres bastante maduro y yo que pensé que solo eras un idiota... debes de ser una nueva especie de idiota... Un idiota maduro —decidió Sakura
—Se supone que eso es un halago.
—Sip, lo es. Inaugurar una nueva especie en el saturadísimo ecosistema de los idiotas es todo un logro, felicidades.
—Pues gracias… creo —dijo Naruto sin saber muy bien como responder.
—No tienes que dármelas, todo lo has logrado tu solito, todo el esfuerzo y el sudor de tu frente al fin han tenido su recompensa.
—Ya veo... —Hubo un pequeño silencio que Naruto aprovecho para servirle té de cebada a Sakura, esta le agradeció y tomó un sorbo cogiendo el vaso con ambas manos. De pronto Naruto recordó algo que al parecer había olvidado— Dime Sakura ¿Aun tienes apetito para otro plato de ramen?
Sakura bajo él té, que estaba bebiendo y para su sorpresa contesto —Sí, creo que puedo comer uno más.
—Bien —Naruto comenzó a preparar un plato más de ramen; mientras le decía a Sakura— Quiero que pruebes una receta que acabo de inventar; se me ha ocurrido mientras contemplaba las flores de cerezo. Es una fusión de los sabores de la primavera —No tardo ni cinco minutos para que un plato de ramen apareciera delante de Sakura— Espero que te guste.
Era un plato precioso, verduras de diferentes tonos de rojo formaban una rosa sobre un caldo ligeramente rosado. Emitía un vapor con aroma a té de frutas. Las algas y los encurtidos formaban hojas y tallos; y al fondo los fideos estaban acomodados uniformemente, dando la impresión de ser arena en el fondo de un estanque. Era un cuadro ukiyo-e pintando con pincel; Sakura casi sintió lastima de tener que comerlo, pero un casi no era suficiente; tomo los palillos y se acercó el primer bocado de fideos y acompañamientos. Retuvo el ramen en su boca con la intención de saborearlo lentamente.
Sakura abrió los ojos como platos. El sabor era demasiado… ¿fuerte? Sakura no sabía cómo describirlo pero lo que si sabía era que no era un sabor agradable, demasiado concentrado. Amargo y dulzón al mismo tiempo. Tan dulce que le empalagaba la boca; tan amargo que le retorcía la garganta. No podía pasar semejante caldo, así que lo devolvió. Abrió la boca y dejo que el líquido rosa saliera y el caldo volvió a su lugar de origen en forma de cascada. Cascada que brota de una roca gris y fría, igual que el duro rostro que Sakura tenía en ese momento
Naruto se quedó de pie con un rostro serio, estudiando las reacciones de Sakura como si esta fuera algún fenómeno natural extraordinario que debe ser estudiado y explicado por la ciencia.
—... ¿pero qué me acabas de dar? —dijo Sakura con voz fría y la mirada nublada.
—Supongo que no te gusto —sentenció Naruto como si hubiera descubierto algún echo de aquel fenómeno extraordinario que estaba observando.
—¡Claro que no me gusto! —respondió Sakura a la que la furia le había devuelto la vida y el color al rostro—. ¡Con lo bien que se veía! ¿Qué rayos le pusiste?
—Fresas, arándanos, betabel, mochi, alga nori, brócoli, pétalos de rosas y cerezos; el caldo era té de cereza con cerdo, agua de rosas, vino tinto, vinagre de manzana, cebolletas, ajos, comino, orégano... – el plato de ramen que acababa de preparar se estrelló contra su cara y se quedó ahí, atascado.
—¡Pues con razón sabia tan mal! Si mezclas tantos ingredientes de esa manera es obvio que el resultado no puede ser algo bueno. ¿Que acaso no lo probaste antes de servirme semejante cosa?
El señor con cara de tazón contesto.
—Claro que lo probé, pero a mí me sabía bien, tal vez un poco acido pero al final me dejo un agradable sabor en la boca.
Sakura se incorporó y golpeo la barra violentamente con las palmas de sus manos.
—¡¿Pero qué clase de paladar tienes?! Tu sentido del gusto es horrible. ¿Cómo es que pudiste preparar platos tan deliciosos como los que comí al principio?
—Bueno es que esos platos son recetas del legendario ermitaño de los mares, el pervertido cocinero de los mil tazones, comedor de ranas, azote de las damas de la vida alegre, el dios bebedor de sake, escritor de sueños húmedos, el legendario profesor rana del ramen, y mi maestro, ¡El venerable Jiraiya! —El señor cara de plato termino su discurso con una posee salida de cualquier teatro kabuki. Entonces el plato cayó al piso y el señor cara de plato murió.
Sakura volvió a sentarse resoplando fastidio.
—Pues menudos vicios tiene el hombre. Al menos parece saber cocinar ramen. ¿Por qué mejor no te limitas a seguir preparando sus recetas en lugar de hacer monstruosidades como la que me diste a comer?
—¡Porque un cocinero de ramen debe recorrer su propia senda y encontrar su propio estilo. Debe viajar por el mundo y llenarse de los sabores de todos los lugares que recorra, debe bucear en todos esos sabores y mezclarse con ellos para después emerger y encontrar en su alma su propio sabor, su sabor único y original; solo entonces podrá establecerse y montar su propio restaurante. Tal es el camino que elegido! —dijo Naruto levantando el puño al aire, con la cara llena de restos de fideos y roja como tomate debido al plato de ramen que había estado atascado en su cara— Y además porque solo tengo cinco recetas de ramen ahora mismo, todas suyas. Con eso no se puede montar un restaurante de ramen.
—Pero hombre límpiate la cara —Naruto le hizo caso— ¿Y porque mejor no le dices al vicioso de tu maestro que te dé más recetas? —pregunto Sakura irritada.
—Mi orgullo de cocinero no me lo permitiría… Además aunque quisiera hacerlo no puedo, el murió hace algunos años.
Sakura volvió a sentir un pinchazo de vergüenza. Mira que volver a sentirse idiota por insultar a muertos que ni siquiera conocía, le irritaba.
"¿A caso este chico no tiene algún pariente vivo? Podrías intentar avisarme al menos que ya están muertos antes de que comience a insultarlos" pensó para si misma y suspiro —Lamento haber dicho que tu maestro era un vicioso —se disculpó Sakura inclinando la cabeza.
—Está bien, no importa. Además, si era un vicioso. Y al menos, a diferencia de mis padres, el murió haciendo lo que amaba.
—¿Murió cocinando ramen?
—No, al parecer estaban de fiesta en su burdel favorito. Estaba recitando uno de sus cuentos eróticos en el escenario y en uno de sus movimientos exagerados de teatro kabuki se cayó del escenario y se rompió el cuello.
—Wow, que forma más absurda de morir.
—Si, bastante absurda —Naruto bajo la mirada. Contemplo el tazón que había caído al suelo. Lo alzo y con un suspiro lo siguió mirando— Así que mi receta novecientos cincuenta y seis, Senbonzakura, también fue un fracaso.
—¡¿Novecientos cincuenta y seis?!
—Si
—¿Y ninguna te ha salido bien?
—No
Sakura se quedó sin palabras.
Naruto se golpeó el pecho para demostrar su autoconfianza —Pero no me rendiré. Seguiré mi camino de cocinero. Así tenga que intentarlo diez mil o cien mil veces. No descansare hasta crear una receta que complazca a los mismos dioses. Así tarde toda mi vida, mi voluntad será incansable. No importa que el camino que tenga que recorrer sea inab...
—¡Pero es que tú eres un idiota mayúsculo! —Grito Sakura furiosa— ¡Digo está bien tener fuerza de voluntad y ser constante! ¡Pero es que también hay que saber cuándo rendirse y darse cuenta cuando uno está atascado y no puede avanzar más! ¡¿No se te ha ocurrido que tal vez simplemente no sirves para preparar ramen?! ¡¿No crees que en lugar de seguir desperdiciando tu tiempo y tu vida en algo para lo que probablemente no sirves sea mejor buscar otra cosa?! ¡Algo que se te facilite más o donde por lo menos ganes más dinero! ¡Deja de ser tan idiota y busca otra cosa que también te haga feliz! ¡Y es que la insistencia sin resultados no es más que necedad, una idiotez sin sentido, ¿No lo ves?!
Naruto no dijo nada, simplemente se voltio y comenzó a lavar el tazón que tenía entre las manos.
Sakura repentinamente se dio cuenta que talvez se había pasado un poco. Y enseguida se sintió culpable.
—Lo siento Naruto yo...
—Por supuesto que lo veo —.La interrumpió Naruto con voz suave—, incontables veces me he cuestionado lo que estoy haciendo, innumerables veces he sentido que lo que hago no tiene sentido, me he repetido hasta el cansancio que no sirvo para cocinar, mil veces lo he intentado dejar y otras diez mil veces lo he abandonado de verdad —Lentamente y con calma Naruto saco más ingredientes del refrigerador y comenzó a prepararlos— Pero al final de alguna u otra manera siempre termino regresando. Todas las cosas que me han sucedido, todas las personas que he conocido, parecen haber conspirado para que yo acabara cocinando ramen; no tienes ni idea de las increíbles coincidencias con las que me he topado, es como si la vida misma me dijera que este es mi destino, que yo he nacido para cocinar ramen, que no intente huir, ni correr, ni rendirme porque siempre me hará volver —Naruto sonrió con dulzura como recordando algo muy preciado para él—. Y aunque siempre fracase, realmente he disfrutado cada intento; en ningún otro lado me he sentido tan feliz; ni haciendo ninguna otra cosa me he sentido tan vivo como cuando con mis manos intento crear algo nuevo en esta diminuta cocina. Por eso aunque termine fracasando en todo lo que haga, aunque muera sin haber logrado nada, no me arrepentiré de la forma en que viví. Y quien sabe, puede que un día, alguno de esos intentos de resultado, nunca se sabe —y con una mística religiosidad coloco enfrente de Sakura un plato completamente nuevo de ramen—. Solo es cuestión de seguir intentando y probar una vez más ¿No crees Sakura? —Le pregunto Naruto con unos brillantes ojos azules que relucían a la luz del amanecer y una sonrisa que le arrebataría a una momia un suspiro.
Sakura miro los ojos llenos de vida de Naruto y sintió como se sonrojaba, aunque se dijo que seguramente era el vapor del ramen. Tomo los palillos con la intención de probar el plato de ramen, pero reparo en la luz del sol que iluminaba el rostro de Naruto.
—¡Ya ha amanecido! ¡¿Cómo es que ha pasado tanto tiempo?! —gritó Sakura con urgencia— Aun tenia montones de cosas que hacer, si no las hacia no tendría tiempo ni de dormir. Tomo sus cosas rápidamente y se levantó rápidamente para irse.
—Espera ¿No piensas probarlo?
—Lo siento pero no, seguramente sabe horrible y no quiero irme con un mal sabor de boca.
Encamino sus pies y corrió hacia la estación de tren.
—¡Oi! Espera...
Sakura se volvió con un giro ágil y elegante —¿Sabes? ¡Mañana me encantaría probar una de esas recetas tuyas! —Le dijo Sakura con una sonrisa traviesa— ¡Solo intenta hacerlo mejor quieres, vomitar a la hora de la cena no es algo que me guste hacer! —La luz del amanecer se filtraba a través de los pétalos de las flores de cerezo, las golondrinas trinaban y el roció iluminaba con destellos cálidos hasta el último rincón del parque. Un paisaje hermoso pensó Naruto; contempló embobado como Sakura volvía a echar a correr y la observó hasta que se perdió entre los arboles de cerezo.
Naruto recobro la compostura —No Sakura, no era eso... —Cascadas de lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
Haruno Sakura se había ido sin pagar.
