Siete

Es una fresca noche de primavera. Una fría brisa agita los cerezos del parque. Los pétalos se desprenden y caen suavemente mecidos por el viento. Caen como nieve sobre Sakura. Nieve rosa que cae sobre sus hombros. Nieve que se pierde en el color de su cabello.

Sakura se dirige, como lo ha estado haciendo las últimas noches, a cierto restaurante de ramen. Aunque decir "restaurante" es decir demasiado de esa furgoneta pequeña y extraña que carga sobre su espalda una gigantesca rana roja. Decir "restaurante" es decir demasiado de su encargado, un rubio idiota que solo sabe preparar los mismos seis platos que ha estado preparando durante quien sabe cuántos años. Decir "restaurante" es decir demasiado.

Sakura se detuvo, levanto la vista y miro con inusitada atención la nieve rosa que caía. Se preguntó porque se sentía así. Es una sensación extraña, se sentía con ganas de sentarse y reflexionar sobre cualquier cosa que se le pasara por enfrente. Justo como lo estaba haciendo ahora mismo con los pétalos de cerezo que caían. Sakura comenzó a reflexionar sobre la vida, el paso de las estaciones, el paso del tiempo, se preguntó el sentido de la vida, de su vida.

¿Que estoy haciendo con mi vida? ¿Hacia dónde me dirijo? ¿Y si lo que hago no tiene ningún sentido? ¿Y si solo estoy perdiendo el tiempo? ¿Qué es lo que realmente quiero?

Melancolía. Creo que esa es la palabra que describe lo que estoy sintiendo.

Sakura suspiro.

—¡Hola Sakura!

Sakura bajo la mirada y observo a Naruto. Su más reciente amigo.

—¿Que pasa Sakura? —pregunto Naruto extrañado ante la mirada fija de Sakura.

El amigo más idiota que ha tenido en toda su vida.

—¿Por qué tienes ese pedazo de carne amarrado a la nariz?

—¿Esto? —dijo Naruto tocando el pedazo de carne con su dedo índice.

—Si, eso —¿A qué otro pedazo de carne puedo referirme? ¿Acaso tiene pedazos de carne amarrados en otros sitios? Pensó Sakura.

—Pues es que no paraba de sangrarme la nariz. Así que me puse carne congelada para que me dejara de sangrar —Naruto hablaba con voz aguda, la típica voz que uno escupe cuando tiene la nariz tapada.

Sakura se acercó hasta la barra del restaurante –. Acércate – le ordeno a Naruto.

—¿Eh?

—Que te acerques.

—¿Por qué?

—Tu solo hazlo.

Naruto, un poco confundido y un poco asustado, se acercó a Sakura lo más que le permitió la barra del restaurante. Sakura lo tomo de las mejillas y lo acerco más a su cara. Naruto se quejó por el dolor. Sakura estudio el rostro de Naruto.

—¿Qué haces?

—Buscando moretones o hinchazón. Préstame un cuchillo.

—¿Para qué quieres un cuchillo? —pregunto Naruto que comenzó a sudar frio.

—Tu solo dámelo.

Naruto bajo su mano izquierda y comenzó a tantear hasta que dio con un cajón, lo abrió y comenzó a revolver entre los utensilios en busca de un cuchillo; de preferencia uno chico.

—¡Deprisa Naruto!

Ante la orden de Sakura, Naruto, saco el primer cuchillo que encontró. Para su desgracia lo primero que saco fue un gigantesco cuchillo de 18 cm que usaba para cortar la carne en filetes. Con la mano temblándole le acerco el cuchillo a Sakura, que sin quitarle la mirada de encima se lo arrebato rápidamente. Coloco el dorso del cuchillo sobre la mejilla de Naruto y lo deslizo suavemente hacia arriba.

La cuerda se cortó y el pedazo de carne cayó sobre la barra con un ruido sordo. Naruto suspiro de alivio. Con una mano Sakura apretó las mejillas de Naruto e inclino su cara hacia un lado y luego hacia el otro. Después, de mirar concienzudamente la nariz de Naruto, lo soltó.

—Bueno, aparte de que tienes la nariz tan hinchada y morada que parece una berenjena, parece ser que fue una fractura limpia. Lo que significa que tu nariz no sufrió deformidades, ni que se movió a causa de la fractura. Con algún desinflamatorio y reposo te deberías curar.

—¡¿Como?! ¡¿Tengo rota da nariz?! —grito Naruto alarmado.

—Si. Tienes la nariz rota... ¿No puedes respirar por la nariz? —pregunto Sakura al notar que Naruto continuaba hablando mormado a pesar de no tener el pedazo de carne pegado a la nariz.

—¡¿Y ahora qué voy a hacer?! ¡Me voy a quedar sin nariz, se me va a caer y entonces seré el chico sin nariz que prepara ramen! ¡Seré un monstruo!...

—Naruto.

—... ¡Un fenómeno de la naturaleza! ¡Todos se reirán de mí!...

—Naruto.

—¡Seré tan feo que nunca podre tener una novia y entonces moriré solo y feo!...

—Na-ru-to.

—¡¿Y si se me cae la nariz y ya no puedo respirad?! ¡Voy a morir! ¡Voy a morir y que será de mí!

—¡Naruto! —Le grito Sakura y con el índice y el pulgar, lo tomo por la nariz. Naruto chillo de dolor. Sakura le levanto la cara, observo sus fosas nasales y después lo soltó.

Sakura suspiro —No vas a morir Naruto, ni te va pasar nada, pero te tengo que llevar al hospital para curarte.

—¿Al hospital? Pero yo no tengo dinero para ir al hospital.

—Lo sé, por eso dije que yo te llevare al hospital. Yo te la rompí, así que yo te la voy a curar. De esa forma no te costara un centavo.

Naruto dudo.

—Si no vamos, puedes perder la nariz de verdad. Así que anda Naruto.

—Pero quien va cuidar mi restaurante.

—No le va a pasar nada. No nos tardaremos ni una hora.

—No lo sé y si mientras no estamos alguien se lo lleva.

—Nadie se lo va a llevar Naruto —¿Quién querría robarse esa... cosa? Pensó Sakura— Solo no dejes las llaves puestas.

—No estoy seguro. ¿No puedes curarme la nariz aquí?

—No Naruto. No puedo curarte la nariz aquí. Tiene que ser en el hospital. ¡Vamos!

—Pero y si m...

—¡Que salgas de ahí! —grito Sakura. Siempre se había exasperado con facilidad y además no está de muy buen humor.

Naruto sintió la ira de Sakura y un escalofrío recorrió su espalda. Se quitó el delantal y salió lo más rápido que pudo al encuentro de Sakura.

Sakura miro a Naruto. Al mirarlo tuvo la sensación de estar viendo algo absurdo, como si estuviera mirando a un pez con dos piernas bailar tap— ¿Naruto porque tienes joroba?

—Oh, es porque también me duele la espalda, al parecer cuando me tiraste me golpee la espalda. Así que me puse otro pedazo de carne congelada en la espalda.

Sakura no pudo hacer otra cosa más que reír.

—Muy bien mi jorobado de Notre Dam, vamos a curarte la nariz —dijo Sakura con voz alegre. Todo su mal humor y la tensión que sentía hace tan solo unos momentos se habían esfumado.

—¿Quién es el jorobado de Notre Dam?

Sakura lo tomo del brazo y caminaron al hospital.

—¡¿Cómo, no conoces al jorobado de Notre Dam?!

—Nop

—Pero si es una película muy famosa de Disney.

—¿Quién es Disney?

Sakura se quedó perpleja —¿Enserio no sabes quién es Disney?

—No —contesto Naruto con normalidad.

—No sé si considerarte afortunado o desafortunado... ¿Entonces qué tipos de películas veías de niño?

—No veía películas, no teníamos tv ni dinero para ir al cine. Pero Jiraiya siempre me leía cuentos e historias de sus libros.

—¿Qué tipo de historias eran esas? —pregunto Sakura imaginando el resultado.

—Pues eran historias sobre las conquistas de Jiraiya.

¡Lo sabía! —pensó Sakura— mira que leerle novelas eróticas a un niño. Tal vez ese hombre tenga la culpa de que Naruto sea tan idiota.

—Aunque, no entendía la mayoría de lo que me contaba.

—Bueno eras un niño, es obvio que no entendieras muchas de las cosas que te decía. ¿Qué edad tenías siete, ocho años?

—Tenía quince.

—... ¿Tenías quince años?

—Sip

—¿Jiraiya, tu maestro, te leía cuentos eróticos a los quince años? —pregunto Sakura lentamente para asegurarse de que había escuchado correctamente.

—Sí, me los leía antes de irme a dormir.

¡¿Pero qué clase de relación tenían esos dos?! —pensó Sakura un poco alarmada.

Sakura se dio cuenta de que estaban por llegar a la entrada del hospital así que giro a la izquierda, alejándose de la entrada principal.

—¿Que no íbamos al hospital?

—Si, pero no podemos entrar por la puerta principal.

—¿Por qué?

—Pues porque si nos ven, tendremos que pagar tu tratamiento.

—O, ya veo.

Caminaron dos cuadras, cruzaron la calle, caminaron un par de cuadras más, giraron a la derecha y siguieron caminando. Después de un rato de caminar, Naruto vio a su derecha un callejón oscuro lleno de contenedores de basura y gatos callejeros. Entraron al callejón.

—¡Espera! ¡¿Piensas robarle al hospital?! —dijo Naruto alarmado.

—Ya veo que no se te dan muy bien pensar rápido. Si, voy a robarle al hospital. Tengo que hacerte una operación menor. No es algo que me dejen hacer en una camilla de urgencias, a la vista de todos. Además, me costaría un mes de sueldo pagar algo que bien puedo hacer en una camilla, de algún consultorio vacío, sin que nadie nos vea y sin costo alguno.

Se detuvieron frente a una vieja puerta. Al mirarla, Naruto sintió que era la entrada a la guarida de algún asesino serial. Una oxidada puerta metálica con una fría luz parpadeante que alumbraba la entrada... la entrada a un infierno de cuerpos descuartizados y torturados.

—Oye, Sakura ¿Que es este lugar? —pregunto Naruto poniéndose un poco nervioso.

—Es la salida de intendencia. Por aquí sacan la basura, que digamos es ¿normal?... Bueno es la basura que el hospital puede tirar sin preocuparse por que lo demanden —dijo Sakura mientras buscaba las llaves de la puerta en su bolsa.

—¡Oh, mira! Qué lindo gatito —exclamo Naruto como si no estuviera escuchando a Sakura.

—Oye, ¿Me estas escuchando? —Sakura volteo para reñirle a Naruto... pero no pudo— Hum, es cierto, que lindo gatito.

Era un gato blanco, esponjoso, con un ojo negro y otro color miel, tan lindo que no parecía real, tan lindo que Sakura se contuvo, por miedo a que huyera, de lanzarse sobre él y abrazarlo hasta asfixiarlo.

A Sakura se le dilataron las pupilas, sintió eso que se siente cada vez que se ve algo muy lindo, esa sensación de que se te encoge el corazón.

El gato bostezo y se lamio las patas. Sakura no pudo evitar soltar un "aaaaaaaaah" de ternura.

—¡Espera! —grito Naruto— ¡¿Vas a operarme?!

Sakura miro a Naruto con cara de "¡¿Es en serio?!" —Si, voy a operarte, pero es una operación menor, ni siquiera debería llamarse oper...

No pudo terminar de hablar pues una docena de gatos callejeros les cayó del cielo, literalmente. Sakura grito, Naruto grito. Sakura sintió como los gatos comenzaban a morderle el cabello y la ropa. Entro en pánico y empezó a golpear el aire con su bolsa. Uno de esos golpes le dio a Naruto, que cayó al suelo. Todos los gatos se le fueron encima. Sakura siguió tirando golpes a ciegas. Naruto siguió gritando entre el mar de gatos.

Sonó el clic de la puerta de intendencia al abrirse. Sakura y Naruto entraron magullados, sucios, despeinados y con la ropa desgarrada, sobre todo Naruto, que tenía la playera tan hecha jirones que parecía papel picado.

—¿Pero qué les pasa a esos gatos?

Sakura furiosa le golpeó la cabeza con el puño cerrado —Y todavía lo preguntas. Si fue tu culpa.

—¡¿Por qué mi culpa?! —dijo Naruto sobándose la cabeza con ambas manos.

—Fue por esa carne que tenías amarrada en la espalda —Sakura exhalo impaciencia— Debí haberme ido a casa. Algo me decía que este no iba a ser un buen día —suspiro resignación—. Vamos terminemos esto lo más rápido posible—. Sakura lo tomo de la mano y lo arrastro por un amplio pasillo de azulejo desgastado y lámparas de luz fría parpadeantes. Para pesar de Naruto, aún seguía pareciendo la guarida de un asesino serial.

—¿A dónde vamos Sakura? —Pregunto Naruto, volviendo a sentir nervios.

—Vamos a los consultorios del ala "C", a estas horas suelen estar vacíos.

Giraron a la izquierda, cruzaron una puerta que les dio acceso a las escaleras y subieron tres pisos. Al salir de las escaleras se encontraron, para alivio de Naruto, con un pasillo que ya no parecía guarida de asesino serial, estaba mejor iluminado y más limpio. Aunque estaba completamente desierto, lo que le daba un aire de inquietante suspenso; tan silencioso y solitario que Naruto sentía que al cruzar la esquina se encontraría con el fantasma de alguna niña muerta.

—Sakura ¿Por qué esta tan solitario?

—Porque solo son consultorios. Y las consultas solo se dan en el día. Vamos —Caminaron y giraron a la derecha, cruzaron una sala de espera y llegaron a un pasillo con solo puertas blancas a ambos lados. Al azar, Sakura abrió una lentamente.

—Bien, está vacía —Al entrar Sakura encendió las luces.

Lo que Naruto vio fue un pulcro y aséptico consultorio de hospital. Todo estaba blanco y limpio, todo olía a desinfectante.

Sakura, se quitó la chamarra, la bolsa y las deposito en una silla colocada junto a la puerta. Se recogió el pelo con una liga, se dirigió a los estantes y rebusco en los cajones. Saco una pequeña lamparilla. Esas pequeñas lámparas que los doctores suelen usar para ver si se dilatan o no las pupilas.

—Siéntate en la camilla Naruto —Le ordeno Sakura.

Naruto se sentó —Has hacia atrás la cabeza —Sakura miro más detenidamente las fosas nasales de Naruto— Como sospechaba; tienes un hematoma septal nasal en ambos orificios nasales.

—¿Qué significa eso? ¡¿Voy a morir?!

—No vas a morir. Un hematoma septal nasal es una acumulación de sangre dentro del tabique.

—¿Eh? —Naruto se quedó mirando a Sakura sin entender lo que decía.

—Es decir —Sakura carraspeo— Te fracturaste al tabique de la nariz. Al parecer se rompió cuando gire tu nariz con mi mano, tuviste suerte, porque a pesar de la fractura, la nariz no se movió de su sitio, con lo que solo habrías tenido que reposar para que la nariz se curara sola, pero por desgracia la fractura provoco una hemorragia interna en el tabique de la nariz, lo que provoco que los pliegues de piel del tabique se inflamaran y obstruyeran las fosas nasales.

Naruto estaba sentado de brazos cruzados y asentía energéticamente como si entendiera lo que le decía Sakura. Alzo la mano.

—Si Naruto.

—Tengo una pregunta.

—Adelante

—¿Cuál es el tabique de la nariz?

Sakura suspiro —Es la parte de la nariz que separa los hoyos de la nariz.

—Bien, bien —Naruto continuaban asintiendo y dándose aires de sabio. Volvió a levantar la mano.

—Siiii, Naruto.

—¿Que es una hemorragia interna?

—Es cuando tienes una herida que sangra dentro del cuerpo.

—Okey, okey —Volvió a levantar la mano.

—Solo pregunta de una buena vez.

—Entonces ¿Que se supone que tengo?

—¡Lo que tienes son dos enormes globos hechos de piel y llenos de sangre que están tapando tu nariz y a los que tenemos que reventar si no quieres que se infecten y se conviertan en dos enormes abscesos llenos de pus y carne muerta que te devoraran la nariz y la cara convirtiéndote en un ser deforme y horripilante! —Sakura tomo aire y carraspeo— Lo siento, me deje llevar.

Naruto volvió a levantar la mano.

—¿Que es un absceso?

—Solo recuéstate Naruto

—Pero...

—Solo, recuéstate.

Naruto se recostó. Sakura fue a los estantes. Saco una charola metálica, ahí coloco un bisturí, unas pinzas de forma extraña, otras pinzas más pequeñas, gasas, alcohol, guantes de látex, un tapabocas y una pequeña botella de vidrio con aspersor. Coloco la charola en una mesilla que estaba junto a la camilla del consultorio y se sentó en un banco. Se puso los guantes y el tapabocas. Tomo la pequeña botella de vidrio.

—¿Qué es eso?

—Es lidocaína en spray. Esto hará que tu nariz se duerma y no sientas cuando te corte la piel con esto —Sakura le mostro el bisturí con una sonrisa maliciosa debajo del tapabocas. El filo del escalpelo brillo a la luz del consultorio y cegó a Naruto, llenándolo de nerviosismo.

—¿Estas segura de lo que haces Sakura?

—Por supuesto. He visto como la hacen un millón de veces, me sé el procedimiento de memoria.

—¿Como que solo lo has visto? ¿Eso quiere decir que nunca lo has hecho?

Mira que es perspicaz para las cosas más raras. Pensó Sakura —.Pues técnicamente, nunca lo he hecho. Después de todo soy una enfermera, las enfermeras solo asistimos, no nos dejan hacer procedimientos quirúrgicos. Pero no te preocupes, es un procedimiento súper sencillo hasta un niño ciego y manco lo podría hacer.

—Y si están sencillo ¿Por qué no dejan que lo hagan las enfermeras?

—... Pues... porque... ¡cállate! —Le roció la lidocaína en la nariz, como si estuviera fumigando una maligna cucaracha. También roció lidocaína dentro de la nariz de Naruto.

—¡Esta fría! —dijo Naruto retorciéndose.

—No te muevas —le dijo Sakura dándole un suave golpe con la palma de la mano en la frente. Naruto se quedó quieto al instante como un perro regañado.

—Ya no me duele la nariz.

—Eso es por la lidocaína. Ahora, mira al techo y no muevas la cara para nada, ni me vayas a hablar o me distraigas de alguna forma, ¡¿entendido?!

—¡Entendido!

—¡Bien!

Sakura mojo una gasa con alcohol, con ella limpio la nariz y sus alrededores. Tomo las pinzas extrañas, eran unas pinzas en forma de pico de pato. Introdujo el pico de pato de las pinzas en el orificio nasal derecho y abrió las pinzas. El orificio nasal de Naruto se abrió hasta dejar a la vista el globo de carne lleno de sangre que amenazaba con comerse el bello rostro de Naruto.

Sakura coloco el bisturí en un extremo del globo y realizo un corte hasta el extremo opuesto. Una sangre oscura broto tras el pazo del bisturí y comenzó a manar. Con las pinzas pequeñas Sakura tomo una gasa y comenzó a limpiar y presionar la herida; continúo haciéndolo de esta forma hasta que dreno toda la sangre y del globo no quedo más rastro de su presencia que el corte que había hecho con el bisturí. Limpio la herida con más gasas y repitió todo el procedimiento anterior pero esta vez con el orificio nasal izquierdo.

Una vez término, tapono ambas fosas nasales con gasas, haciendo presión sobre la herida. Para que estos tapones de gasas no se movieran coloco una gasa debajo y la adhirió con una cinta adhesiva blanca a la nariz de Naruto de forma que ahora Naruto parecía traer un bigote blanco y abultado debajo de la nariz.

—¡Bien! —dijo Sakura quitándose el tapabocas y secándose el sudor con una gasa— ¡Ves! todo ha salido bien.

—No siento la nariz —dijo Naruto, tocándose la nariz con el dedo índice igual que un niño que pica una animal muerto con una rama. Se incorporó y permaneció sentado en la camilla.

—Y seguirás sin sentirla por unas horas —Sakura se levantó, se dirigió a los estantes y comenzó a rebuscar en ellos. En uno de los estantes encontró varios frascos amarillos con tapa blanca, los característicos envases amarillos que guardan los medicamentos— Ahora necesitaras tomar ibuprofeno para bajar la inflamación de la nariz —selecciono un envase y lo puso en la repisa— y antibióticos para prevenir una infección —dijo tomando otro envase y poniéndolo junto al anterior— Diazepam ¿Que hace esto aquí? —dijo Sakura, tomando un frasco amarillo que contenía cinco pastillas pequeñas de un color aparentemente azul. Miro el frasco de manera inquisitiva.

Naruto suspiro. Sakura volteo y reparo por primera vez en el aspecto de Naruto. Lucia terrible; la nariz morada, la ropa desgarrada y sucia, parecía haber salido de una pelea en un bar. Una pelea que al parecer había perdido dado el aura derrotista que emanaba Naruto.

—¿Estas bien Naruto?

—¿eh? Si, ¿Por qué lo preguntas?

—Pues pareces... triste. Es bastante raro siendo que eres una persona alegre.

—¿Triste?... Tal vez. Estaba recordando —Naruto hace una pequeña pausa— ¿Has escuchado el cuento del oso y el jardinero?

—No. ¿De qué trata? —pregunto Sakura ladeando la cabeza.

—Me la conto una de las amigas de mi maestro, cuando era niño.

¿Una amiga? De seguro era prostituta —Pensó Sakura.

—Era una noche que no podía dormir. Ella y Jiraiya habían llegado de su burdel favorito.

¡Lo sabía! Maldito viejo pervertido —dijo la voz interior de Sakura.

—Al ver que seguía despierto se acercó a mi cama y me conto este cuento:

"Había una vez un oso que vivía en los altos bosques de la montaña. Era un oso grande y fuerte. Tenía toda la montaña para el solo. Mas tanto espacio le hacía sentir triste pues no tenía con quien compartirlo. Harto de su soledad el oso bajo de la montaña a encontrar compañía en los dominios de los hombres.

Quiso la casualidad que por el mismo camino por el que bajaba el oso pasara un jardinero, que al igual que el oso había salido de su jardín en busca de compañía pues al igual que el oso, se sentía terriblemente solo.

El jardinero al ver al oso se asustó pero, decidido a hacer amigos, se armó de valor, le hablo al oso y lo invito a su casa a comer pasteles de miel y te. El oso encantado acepto y al poco tiempo ambos se hicieron muy buenos amigos.

El oso iba diario a la casa del jardinero a comer pasteles de miel y le lleva de regalo carne que casaba en el bosque. El jardinero le hablaba durante horas del arte de cultivar flores, mientras el oso le ayuda a limpiar su jardín de piedras y ratones.

Un día, después de haber comido, el jardinero se quedó dormido a la sombra de un árbol. El oso se quedó despierto velando el sueño de su querido amigo. De pronto apareció una mosca enorme y se posó en la cara del jardinero. El oso la espato varias veces, pero el asqueroso bichejo siempre regresaba aposarse sobre la cara de su amigo. El oso furioso tomo una piedra y en un rápido movimiento aplasto a la mosca; pero por desgracia también la cara de su amigo.

La moraleja de la historia es que es mil veces preferible tener un enemigo inteligente que un amigo idiota.

Así que tu no seas como Jiraiya y duérmete."

Después de eso me dio un beso en la mejilla y se fue al cuarto de Jiraiya.

En ese momento no lo había entendido del todo; pero ahora sí. Yo soy como ese oso. Nunca he intentado lastimar alguien apropósito, pero también soy un idiota ¿y si alguna vez lastimo a alguien sin querer? ¿O si ya lastime a alguien y nunca me di cuenta? ¿Y si alguna vez te lastimo? —dijo Naruto preguntándole al piso.

Sakura tomo los tres frascos de medicina que había apartado y camino hacia Naruto. Coloco la medicina en la mesilla que esta junto a la camilla y se plantó frente a Naruto —Así que eso es lo que te preocupa —Le dio a Naruto un golpe con el dedo índice en la frente y se sentó a su lado— Te sientes culpable por lo de esta mañana ¿No es cierto?

—Si un poco. Nunca se me ocurrió que Hinata podría ser una paciente del hospital. Si le pasaba algo frente a mí ¿Habría podido hacer algo? ¿Habría podido ayudarla?

—No deberías preocuparte o sentirte culpable. La que se debería sentir culpable soy yo, que te he roto la nariz.

—¿Y te sientes culpable?

—Ni un poquito.

—Oye.

—¿Qué pasa? Te he curado la nariz, no es cierto y además gratis. Sentirse culpable por algo que hiciste es inútil, además de estúpido, simplemente intentas reparar el daño y esperas que la otra persona te perdone.

—¿Entonces curarme la nariz es tu forma de pedirme disculpas?

—Así es. No te parece una forma genial de pedir disculpas. Disculparse con palabras me parece absurdo. Que me pidan una disculpa con solo palabras solo provoca que me enfade más. Una disculpa con palabras está vacía.

—Ya veo.

—Ademes, en cierto sentido, todos somos osos. Todos hemos lastimado a alguien sin darnos cuenta. Yo te lastime a ti solo por un mal entendido ¿No es cierto? Es algo que forma parte de las relaciones humanas. Además no te preocupes por lastimarme a mi o a Hinata; si alguna vez lo haces yo hare que te enteres y ya te lo hare pagar —dijo Sakura sonriéndole a Naruto.

—Eso sonó como una amenaza —dijo Naruto mirando a Sakura con una sonrisa forzada.

—Lo es.

—No estoy seguro si eso debería hacerme sentir mejor.

—Oh, pues debería.

Naruto siguió mirando a Sakura con una sonrisa forzada. Sakura siguió mirando Naruto con una sonrisa risueña. Una gota de sudor resbalo por la frente de Naruto.

—¿Y cómo esta Hinata? —pregunto Naruto para desviar la atención de la repentina tensión que inundo la conversación. Aunque él era el único que parecía tenso. Sakura era un mar sonriente, tranquilo y relajado que parecía capaz de tragarse a Naruto en cualquier momento.

—Oh, no tienes que preocuparte por ella, está bien. Más que bien diría yo. De hecho es la primera vez que la veo sonreír en mucho tiempo. Realmente le causaste una gran impresión —Sakura dijo esta última oración con una sonrisa picarona y golpeando su hombro con su propio hombro, en señal de complicidad.

—¿Qué quieres decir?

—No tienes alguna idea.

—No.

—Bueno ya me lo suponía. En fin, ya veremos que sucede.

—¿Qué es lo que veremos?

—Nada, nada. Ahora tienes que tomar tu medicina. Después hay que limpiar para poder irnos —Sakura alargo el brazo, tomo uno de los frascos de la mesilla y se lo acerco a Naruto— ¡Hmm! aquí no hay agua con que puedas tomarte las pastillas —dijo Sakura mirando a su alrededor como si esperara que apareciera una botella de agua de repente.

—No hace falta. Puedo generar un monto de saliva solo con mover mi lengua. Mira —Naruto comenzó a mover su boca como si estuviera masticando algo— Lo llamo "técnica secreta generadora de saliva" —dijo Naruto con los labios entrecerrados.

—... Si... no estoy muy segura de querer ver eso... creo que hay un garrafón de agua en el pasillo, te traeré un vaso —devolvió el frasco de medicinas junto a los otros tres y se dirigió a la puerta.

Naruto seguía concentrado en su técnica generadora de saliva.

—Naruto.

—...

—¡Naruto!

Naruto le dirigió la mirada con los cachetes inflados.

—Deja de hacer eso. En un momento vuelvo con agua —Sakura abrió la puerta.

Pero al cerrarse... Naruto continuo concentrado en su tarea...

Al cabo de un rato la puerta volvió a abrirse y por ella Sakura entro.

Naruto estaba recostado en la camilla y miraba las palmas de sus manos con inusitada atención.

—Perdón por la tardanza. Tuve que ir a otro piso para encontrar la dichosa agua —Sakura sostenía un vaso de papel lleno de fresca agua de garrafón— ¿Qué haces?

—¿Eh? Oh, Hola Sakura —dijo Naruto como si la presencia de Sakura fuera una planta— Nada, nada, solo estaba pensando... Sabes, cuando tenía 16 años una adivina me leyó el futuro en la mano. Dijo que pasaría el resto de mi vida viajando a bordo de una rana, persiguiendo un sueño que nunca se cumpliría. Dijo que el único amor y calor que sentiría sería el de una mujer llamada soledad. Y que moriría en el tierno abrazo de una rana llameante. Que ese era el destino escrito en las líneas de mis manos... pero desde ese tiempo me han aparecido nuevas líneas en las palmas, incluso algunas han desaparecido y otras se han hecho más profundas —Naruto se señaló una línea de la palma derecha— Por ejemplo, esta línea que cruza la línea de la vida, antes no la tenía y ahora está aquí... eso significa que mi destino ha cambiado ¿No es cierto? Porque no me gustaría morir abrazado a una rana... y si el destino puede cambiar por la simple aparición y desaparición de unas líneas ¿Que pasara si yo me hago una línea con este bisturí? —Naruto acerco lentamente el bisturí a su palma derecha— ¿Podre cambiar mi destino a voluntad con tan solo dibujar unas líneas?

—¡¿Pero qué demonios?! —Sakura corrió hacia Naruto; le aventó el vaso de agua en la cara y le arrebato el bisturí de las manos antes de que se hiciera daño— ¡¿Qué rayos te pasa?! ¡¿Te sientes bien?!

—Oh si nena. Me siento bien. Nunca me había sentido mejor —dijo Naruto, que miraba el techo como si estuviera contemplando el techo de la capilla Sixtina.

Sakura coloco el bisturí de nuevo en la charola y de reojo vio los frascos de medicamentos. Cogió a Naruto por el cuello de la playera con repentina urgencia. Incorporo a Naruto en la camilla y lo obligo a mirarla directamente a la cara.

—¡Naruto! ¡¿Dónde está el otro frasco de medicinas?! No te lo habrás tomado ¡¿Verdad?!

—¡Claro que no Sakura! Los frascos no se toman, solo se toma el contenido de su interior.

Sakura soltó a Naruto que cayó como una piedra sobre la camilla.

—¡No puedo creerlo!

—Aunque después sí que intente tomármelo.

—¡No puedo dejarte ni cinco minutos a solas!

—De hecho fueron quince.

—¡Cállate! ¡Eso no importa! ¡Te dije que me esperaras! ¡¿Por qué te las tomaste?!

—No podía desperdiciar mi técnica secreta. Una vez que el samurái desenvaina su espada no puede volver a envainarla sin antes haberla manchado de sangre.

—Pero que me estas contando ¿Ahora qué voy a hacer contigo?

—No tienes que hacer nada Sakura, solo relájate —Naruto estiro los abrazos, se los puso de almohada y se acomodó en la camilla— y disfruta de este bello paisaje.

—¿Cual paisaje?

—El paisaje efímero de la vida. ¿Acaso no puedes sentir su flujo? ¿No puedes sentir como te atraviesa? Es como un rio, como el viento. Solo déjate llevar. Debes de ser como el agua y adaptarte a la forma del rio. Debes de ser como el viento y rodear la montaña. Una vez que puedas cambiar tu forma a voluntad podrás sentir el flujo del espacio y el tiempo. El primer paso es relajarte... relajarte y sentir... sentir como entra en ti... – Naruto cerró los ojos.

—¿Naruto?

Naruto comenzó a roncar.

—¡¿Estas bromeando?! ¡No te puedes quedar dormido aquí! —Sakura lo volvió a tomar del cuello de la playera y lo levanto— ¡Vamos! ¡Despierta¡ ¡Despierta¡ ¡Despierta¡ ¡Despierta¡ ¡Despierta¡ ¡Despierta¡ —decía con desesperación mientras lo agitaba como si Naruto fuera una muñeca de trapo.

De pronto se escuchó el sonido que hace la tela al rasgarse y Sakura se quedó agitando la playera que hasta hace unos momentos Naruto traía puesta. Naruto cayó sobre la camilla y continuo roncando como si nada hubiera pasado.

—... ¡Tienes que estar bromeando! ¡¿Y ahora qué hago?!

A la mañana siguiente Naruto caminaba atraves del parque, rumbo a su restaurante. Traía puesta una bata de hospital y sentía que cargaba sobre sus espaldas a una ballena. Sentía todo el cuerpo pesado. Arrastraba los pies, caminaba con dificultad y con la cabeza mirando al piso, pues la luz le lastimaba los ojos. Todos sus sentidos estaban embotados y le dolía la cabeza. "Es el precio de tu estupidez le había dicho Sakura".

Al llegar, levanto la cabeza y vio sentado en la barra a un lindo gatito, esponjoso y blanco como la nieve, con un ojo negro y otro color miel. Claro, Naruto aún estaba tan adormilado, que no sabía lo que estaba viendo, simplemente se le quedo mirando al gato como si este fuera a hablarle de un momento a otro. Y siguió mirándolo embobado, aun cuando una docena de gatos salió corriendo de dentro de su restaurante.

Después de un rato el gato blanco bajo de la barra con un ágil salto y camino en la misma dirección por donde se fueron sus compañeros. El gato volteo una última vez para mirar a Naruto. Tal vez fuera que el cerebro de Naruto aun siguiera drogado o que fuera un sueño, pero sea como fuera a Naruto le pareció que el gato le dedicaba una sonrisa burlona. Después de eso el gato corrió tras sus amigos y se perdió entre los cerezos del parque.

Naruto aún no se daba cuenta y no se daría cuenta hasta pasadas las dos de la tarde. Después de haber dormido cinco horas más, después de darse un baño con agua fría y beberse un café cargado, no será hasta después de todo eso que revisara su cocina y se dará cuenta de que esos gatos se habían llevado toda su carne.

"El precio de la estupidez". Le hubiera dicho Sakura.