Título: Once upon a castle: EPISODE 3

Tipo: Crossover Castle/OUAT Swanqueen.

Situación: Situado en la cuarta temporada, pero no sigue la línea argumental en todo, no existen ni Hook ni Hood.

Resumen: Regina y Emma y su Roadtrip a Nueva York, un objeto de la cripta de Regina ha desaparecido, pero las cosas se van a torcer para ellas cuando tenga que ir a buscarlo.

NOTA: Ya están aquíii.

Agradecimientos: A mi pareja y a todos los que habéis comentado el fic, gracias por vuestro apoyo. En especial a Anto


Desayunaron aun dormidas pero con un tic en la pierna, estaban a punto de cometer un delito.

-Aquí tenéis el desactivador. Si nada falla es el adecuado para el tipo de alarma que tiene este museo. Y este mango metálico es un cortador de cristal, tiene polvo de diamante, os servirá para abrir un agujero en la vitrina. Las cámaras se comunican por señal inalámbrica así que será fácil desactivarlas. Son muy modernos para todo, pero el ala este está aun sin acabar.

Las chicas se miraron.

-Y recordad, por favor, ser discretas, no llaméis la atención.

Ambas giraron su rostro hacia él.

Museo Metropolitano

10:02

Emma y Regina observaban el museo desde la acera de enfrente. El museo era un edificio monumental de grandes columnas de piedra.

-Veo un guardia al lado de la taquilla.

-Bien, vayamos como si nada.

-¿Cómo si no fuésemos a robar nada, no?- dijo Emma.

Había una pequeña batalla por ver quien era la que mejor ocultaba que estaba nerviosa.

-Buenos días- sonrieron al guarda. El joven pelirrojo parecía algo distraído, miraba el suelo y movía los pies.

-Hola.- Les contestó sin mirarlas.

Una mujer de color ancha estaba al otro lado de un cristal.

-Dos entradas- pidió Emma.

Regina observó el interior de la entrada al museo, grandes arcos y bóvedas lo coronaban, el suelo era de mármol pulido.

El lugar era inmenso, lleno de salas.

-Tenemos que buscar la exposición de Siracusa.

-Mira ese cartel- justo tras Emma había un cartel anunciando dicha exposición y el ala en el que se encontraba.

Cuando estaban paseando en plan turista por el museo un pequeño murmullo de voces se oía al fondo.

-¿Qué está pasando?

Algunas eran en otros idiomas, unas hablaban más altas que otras. Las chicas anduvieron apresuradamente hacia el ala este. Allí, en la lejanía un enorme cartel recitaba "Yacimiento de Siracusa", bajo él, un nutrido grupo de personas se estaba insultando y haciendo gestos violentos.

-Emma, bloquea las cámaras, yo desactivaré la alarma.

Las chicas se pusieron manos a la obra.

-Cámaras bloqueadas- las dos cámaras principales que enfocaban a la exposición estaban desactivadas, el control perdería la señal durante dos minutos y medio.

-Alarma desactivada- la luz verde del mecanismo que llevaba indicaba que había funcionado.

Se acercaron con precaución. Regina pudo asomarse rodeando a la muchedumbre y ver su preciado tesoro. Estaba en el interior de una vitrina de cristal sobre una columnita de piedra.

Dos turistas orientales comenzaron a pegarse.

-¿Qué está pasando?- se dijo Regina a sí misma mientras vigilaba a su alrededor, acubriendo a Emma que rodeaba el decorado pasando por encima de la cuerda color burdeos que delimitaba hasta donde se podía pasar y se escondió tras la columna, sacó la llave que cortaría el cristal y haciendo acopio de pulso hizo un agujero casi perfecto, introdujo la mano y agarró el objeto. Sus corazones iban a mil por hora, la adrenalina subió cuando un guarda de seguridad llegó corriendo, a éste se le unió desde un lateral el chico joven que estaba junto a la taquilla, ambos se metieron entre los excursionistas para poner orden.

Regina los señaló para que Emma tuviera cuidado.

-¡Salgamos!- le dijo en voz baja desde lejos la rubia.

Las chicas salieron de la sala con discreción. Cuando estaban a cincuenta metros aumentaron el paso, la enorme bóveda les parecía eterna.

-Tenemos que salir de aquí.

-¿Está solucionado?- escucharon decir a una voz masculina.

Tras una columna un guarda de seguridad hablaba por un walkie talkie.

-"Sí, se han calmado todos de repente, se están dispersando." Dijo una voz en el aparato.

Las chicas se miraron intrigadas sin detenerse.

Salieron sonriendo, tratando de disimular, y al girar una esquina en dirección a callejón estrecho corrieron hasta desembocar en un parque, ambas se detuvieron a la vez, recuperando el aliento -¡lo tenemos!- Emma alzó la mano sonriente.

-¡Síi! ¡lo hemos conseguido!- celebró la morena, y sin previo aviso la abrazó obviando que Emma esperaba solo chocar las manos.

-Gracias Emma, sin ti no hubiese podido…- dijo sin romper el abrazo.

-Bueno, para eso están… está … estoy yo- dijo guardándose de nuevo el objeto bajo su chaqueta. Regina le sonrió, le encantaba cuando adoptaba una postura infantil.

-Bueno, ¿y ahora qué?- dijo Emma.

-Vayamos a casa de Will y salgamos de Nueva York.

-Es una locura, ¿has visto qué hora es?. Es la hora punta, es cuando el tráfico está peor en esta ciudad.

-¿Y qué sugieres que hagamos?- preguntó la morena echándose el pelo hacia atrás.

-¿Un helado?

-¿Después de robar en el museo?, no es algo muy inteligente- Emma alzó las cejas en respuesta.

-Aguafiestas. Quizás ni se hayan percatado…- dijo Emma.

-¿Qué tal si nos tomamos ese helado en casa de Will?- la alcaldesa señaló a un camión de helados.

-De acuerdo, pero tú invitas.

Will les abrió la puerta con cautela -¿Qué pasa? Ahora sois unas fugitivas.- bromeó.

Le habían comprado un helado a él también.

-Gracias, ¿no había de turrón?, adoro el helado de turrón.

-Sí lo había…- dijo Regina con sorna.

-Bueno qué, ¿lo tenéis no?

-Emma se abrió la chaqueta, que aun tenía puesta, y mostró la punta del objeto que sobresalía por el bolsillo interno.

Se sentaron alrededor de una mesa metálica en la cocina.

-Me resulta extraño no tener magia.- dijo Regina.

-¿A qué viene eso?

-Es como si me faltase algo, siento que voy a necesitarla y no va a estar.

-Entiendo... es como una parte de ti, a mí me pasa lo mismo.

-Me siento vulnerable, de hecho aquí lo somos…

-¿Quieres volver a casa verdad?

Regina la miró a los ojos y siguió comiéndose su helado.

Will las observaba sin más degustando su helado de stracciatela.

Se terminaron el helado y Will preparó un té frío.

-Tengo una duda, esa cosa que habéis ido a buscar, si tiene poderes ¿por qué no nos está afectando ahora?- preguntó el joven.

Regina y Emma se miraron pensativas.

-¿En la cripta la tenías bajo algún campo de magia?- le preguntó Emma.

-¿Cripta, tienes una cripta?- preguntó Will -¿Y magia cómo la de David Copperfield?

Emma miró a Regina y le pidió perdón con la mirada alzando las cejas. No recordaba que habían omitido una serie de detalles.

-¿Podemos hablar?

La morena se levantó y Emma la siguió. Se sentaron en los primeros peldaños de la escalera del salón.

-Lo siento, de veras. No he caído…

Regina le puso el dedo índice en la boca.

-No es por eso- le respondió mirando su dedo sobre sus labios.

Emma se quedó pensativa y se relajó.

-Mi cripta entera tiene un aura de protección. Aunque sigo con mis dudas.

-¿Dudas de por qué no nos ha afectado su poder?

-Dudas de por qué a los excursionistas sí.

Will encendió el televisor.

-"Noticia de última hora, dos mujeres sin identificar han robado un objeto valioso del Museo Metropolitano de Nueva York hace escasas horas"- se vieron a sí mismas en varias cámaras de seguridad, de lejos, y la imagen ampliada, se las reconocía perfectamente.

La reportera se apretó el casco que tenía en el oído como si le estuviesen hablando

–" Me comunican ahora mismo que ha sido hallado junto a la vitrina asediada hace escasos minutos el cadáver de Bruce Mendoza, agente de seguridad en prácticas que trabajaba allí desde hacia siete días".

-¿Cómo? ¿Qué ha muerto un guarda de seguridad? Nosotras no hemos sido- le dijo Emma a Will. El joven pestañeó.

-Vale, estáis en serios problemas.

-Pero somos inocentes. No del robo, pero no somos unas asesinas- confesó Regina.

-Yo… estoy encantado de haberte visto de nuevo Emma, y a usted señorita- miró a Regina -ha sido un placer, pero vais a tener que iros de aquí.

-Pero Will…

-¡No quiero meterme en problemas! ¿has visto las herramientas que te he dado?

En el televisor se vio el interior del recinto. En una esquina el cadáver estaba tapado por una manta de color metálico. Junto a él, una mujer de color con el pelo negro y una mascarilla revisaba el cuerpo. La cámara, en directo, enfocaba a dos coches patrulla aparcando frente al museo, de uno de ellos salió una mujer delgada atractiva con el pelo a media melena ondulado caminaba a paso firme hacia el cadáver. Un hombre con chaqueta y un chaleco antibalas que recitaba "Escritor" le seguía los pasos.

-"Tengo entendido que hay una noticia de última hora, ¿verdad Cassey?"- conexión al plató.

-"Sí, nos comunican que han aparecido huellas en torno a la pieza robada, el equipo forense ha realizado un primer análisis in situ y las huellas están fichada, el nombre al que pertenecen es el de Emma Swan, detenida hace unos años por hurto en distintos establecimientos."

-¿No llevabais guantes?, eso es de primaria- el joven Will paseaba de arriba a abajo.

-"¿Hablamos de un experto ladrón?"- preguntó la presentadora del telediario.

-Joder, joder, joder- Emma se levantó y se puso las manos en los bolsillos traseros de su pantalón.

Regina la observó y dijo con precaución -¿Tienes dónde ir?.

-"Atentos a estos rostros"- en las noticias pusieron la foto ampliada de Emma y de Regina, -"si ustedes ven a estas mujeres por el sitio que sea llamen al número que recita en pantalla, le agradecemos la colaboración ciudadana".

-No podemos salir a la calle.

-Pero vais a tener que hacerlo, lo siento, pero no pienso pringar.

Emma asintió se agarró la cabeza con ambas manos y apoyó los codos en la encimera. Tras varios segundos callada asintió.

-Tienes razón, te entiendo Will. Gracias por todo.

Regina alzó la vista hacia las escaleras.

-Recogemos y nos vamos- sentenció la sheriff.

-Podríamos refugiarnos en el coche- sugirió Regina.

-¿Durante cuanto tiempo?

-Lo que sea necesario.

Emma se asomó por la ventana entre las cortinas para cerciorarse de que no había policías cerca y revisó que su coche siguiera en su sitio.

Las chicas se despidieron de Will y salieron por la puerta con cautela. Se habían cambiado de ropa, Regina se había recogido el pelo en una cola y llevaba unas gafas de sol, había cambiado su vestido por unos vaqueros oscuros y una camiseta sin mangas blanca. Emma se había recogido el cabello en una trenza a un lado y llevaba un vestido blanco.

El coche estaba a veinte metros, abrieron el maletero del escarabajo tratando de ser naturales y ocultar sus nervios. Regina dejó bajo el asiento del copiloto la punta de flecha envuelta en un pañuelo de tela blanco.

A los dos minutos, y cuando estaban dejando la última maleta en el maletero, apareció un coche de policía. De él salió la mujer a la que habían visto en la tele, y el del chaleco de "Escritor".

-¿Emma Swan?

Las chicas se giraron.

-Soy la inspectora Beckett y éste es el señor Castle. ¿Puede usted y su amiga acompañarnos a comisaría?.- Kate sonrió altivamente.

A Regina se le resbaló la maleta de las manos y eso asustó a Beckett que inmediatamente desenfundó su arma y las apuntó. Por acto de reflejo ambas levantaron las manos.

-Tranquila, tranquila, no vamos armadas- dijo Emma.

Beckett dudó pero bajó el arma.

-¿Hacia dónde iban, señoritas?- preguntó Castle.

-A casa- respondió Regina malhumorada.

-Pues de momento no va a poder ser- Beckett agarró a Regina del brazo y la apretó contra su coche juntándole las manos a su espalda.

Castle miraba a Emma, luego a Regina, luego a Emma.

-¡Castle!, ¡vamos!- le incitó a que le pusiera las esposas a la rubia.

-Súbanse al coche, allí les leeré sus derechos- las guió hacia el auto policial.

-Bien hecho Castle- se dijo el escritor para sí mismo, ya sentado en el auto.

-¿Qué?- preguntó la inspectora, aun alterada.

-Genial, una sheriff detenida …- se quejó Emma por lo bajo, Regina alzó la ceja y la instó a que se callara.

Una vez entraron en la comisaría dos agentes de policía les saludaron.

-Beckett, ¿son ellas?

La inspectora asintió y les hizo una señal con la cabeza. Inmediatamente el policía latino y el joven rubio cogieron a Emma y la metieron en la sala de interrogatorios B.

Por su parte Kate hizo lo mismo con la alcaldesa.

Continuará…!


Feliz fin de semana! Nos vemos la semana que viene!