Título: Once upon a castle: EPISODE 4
Tipo: Crossover Castle/OUAT Swanqueen.
Situación: Situado en la cuarta temporada, pero no sigue la línea argumental en todo, no existen ni Hook ni Hood.
Resumen: Regina y Emma y su Roadtrip a Nueva York, un objeto de la cripta de Regina ha desaparecido, pero las cosas se van a torcer para ellas cuando tenga que ir a buscarlo.
10:30 Sala de interrogatorios A
Kate Beckett, inspectora de homicidios y policía ejemplar de la comisaría 12 de Nueva York se encontraba apoyada en la pared de la sala de interrogatorios con un informe en mano, un texto escueto, de lo poco que concernía a la mujer que tenía sentada frente a sí, con esposas en sus manos.
Richard Castle se encontraba sentado frente a esa misteriosa mujer. La sala era humilde, una mesa, tres sillas, una cámara de seguridad y un espejo.
-Bien … Se hace llamar Regina Mills, ¿cierto?.
-Sí, ese es mi nombre.
Kate asintió desconfiada.
-¿De dónde es usted?
Regina se lo pensó. No podía decir de donde venía, mas si era un lugar que no existía en los mapas. Los paseos de la inspectora alrededor suya la estaban poniendo nerviosa.
La funcionaria llevaba un pantalón de talle alto y una blusa metida por dentro del mismo, reconocía que era bastante atractiva pero le imponía. Sin embargo el hombre que la acompañaba permaneció en silencio, su rostro era amable pero su gesto serio.
-De Maine.
-Aham, ¿y qué hace una mujer de Maine en Nueva York?
-Turismo…
Beckett se olía la respuesta. Qué mejor coartada para entrar a un museo. Iba a seguir por ese camino pero Castle la interrumpió.
-¿Qué relación tiene con la señorita Swan?
La morena frunció el ceño -es la madre de mi hijo.
-¿Sois pareja?- continuó él. Beckett lo observó intrigada por ese tipo de preguntas.
Nunca lo había visto de esa manera y su mirada se perdió un instante.
-Ehmm, no, solo somos amigas.
-¿Confía en ella?- Kate retomó el mando, quizás por este nuevo camino consiga algo, le interesaba, según el delincuente o presunto delincuente, entrar en otros temas más personales, crear tensión en su interlocutor, presionarle, hacerle hablar, para que cuando más enfadado estuviese confesase.
-¿Qué?- a Regina le parecía esto una tontería sin rumbo alguno.
-¿No cree que ella pueda estar en estos momentos al otro lado de esa pared delatándola?
-¿Cómo?- Regina se molestó y negó con la cabeza -¡No! ¡Confiaría en ella mi vida!- se levantó del asiento.
-Siéntese.
La morena los miró enfadada, Castle le hizo un gesto con la mirada para que se sentara y se calmó. Richard y Kate se miraron cómplices.
-¿Conoce usted a Bruce Mendoza?
-No- respondió cortante alzando las cejas. Se reclinó hacia atrás con sus manos sobre su vientre.
-¿Qué estaba haciendo en el día de hoy a las ocho y media?
-Comprando helados en un puesto en el Central Park. Con Emma.- alzó una ceja.
-Lo comprobaremos.
-Señora Mills, ¿dónde está la punta del bastón de Odín?- Kate puso sus manos sobre su cintura.
-No lo sé. No lo tengo y no voy a hablar más. Quiero un abogado.
Paralelamente Espósito y Ryan se encontraban interrogando a Emma Swan en la sala B. Ambos policías estaban sentados, más calmados que en la sala contigua, pero Espósito llevaba la voz cantante con autoridad.
-Emma Swan, con antecedentes por hurto durante los 90 y primero del 2000- Espósito habló directamente al informe que tenía entre sus manos, donde una foto de Emma de joven figuraba cogida en un clip a una hoja llena de fechas, datos y la firma de un juez.
-¿Volvemos a las andadas?
Emma se inclinó hacia delante, aunque tenía las esposas puestas tenía movilidad.
-Ya no soy una delincuente- enfatizó.
Espósito se reclinó en su silla, Ryan tomó la voz cantante algo más cometido que su compañero.
-Su hijo, ¿dónde está?.
-Con sus abuelos en Maine.
-Bien, ¿de qué conoce a su amiga Regina?
-Nos conocimos donde vivo actualmente.
-Usted figura que actualmente vive en Nueva York, ¿la conoció en esta ciudad?
-No, hace tiempo que dejé mi apartamento y mi ciudad y me mudé a Maine.
-Ese apartamento que nombra- Ryan miró un folio que tenía entre sus manos –lo compartía con su pareja, ¿verdad?.
-Así es …
-¿Y qué ha sido de él?
-Murió…- Emma miró hacia la mesa.
-Él era cómplice en sus …
-¿A qué vienen estas preguntas?- interrumpió la mujer. Estuvo a punto de gritarles que era sheriff, que ella también era autoridad, aparte de ser la salvadora, pero se mordió la lengua.
-A que resulta sospechoso que su novio y compañero de robos muriese y no figurase un informe forense que delimitase el motivo- ambos policías la observaron en silencio. Emma giró el rostro hacia un lado y cerró los ojos.
-Volvamos a la actualidad, dice que reside en Maine ¿qué esta haciendo entonces aquí?
-Quería que mi amiga viese la ciudad donde me crié.
-Y de camino conocer a un antiguo amigo, ¿no?.
-Como se llamaba ¿William Carter?- Espósito parecía contento, en su mano tenía una hoja con los datos del amigo de Emma, verlas salir de su apartamento fue el indicativo de que allí lo habían tramado todo, es más, Will sería cómplice del delito. Sea cual fuere, asesinato o robo.
-Por favor ...- Emma parecía rendida, batallaba consigo misma para no delatarse y no contar la verdad, pero le parecía injusto que les acusaran de un asesinato.
-¿Qué pretendía hacer con la pieza robada? ¿está metida en el mercado de traficantes?
-¡No!
-¿Regina es su contacto? ¿ella le facilita los lugares de encuentros y …?
Emma lo interrumpió golpeando la mesa -¡No!, ella es la madre de mi hijo, ¡dejad de inventarse cosas!.
Los chicos se miraron asombrados. No esperaban esa reacción por parte de alguien que ya se había topado con la justicia antes.
Silencio de todos.
-¿Mantiene una relación sentimental con Regina Mills?
-No.
-Aham, ¿y qué pasaría si ella estuviese en estos momentos delatándola a nuestros compañeros?
-Sé que no lo hará. Primero porque no somos unas asesinas y segundo porque confío en ella plenamente.
-Ah, buen punto. El asesinato. ¿Conocía a Bruce Mendoza?
-No.
-¿Lo había visto antes?
-Sí, en la entrada a las taquillas- Emma se percató de la grabadora que apuntaba hacia ella.
-¿Habló con él?
-Solo le saludamos, estaba nervioso, miraba mucho al suelo.
-Bien, eso es todo. ¡Compañeros!- un agente abrió la puerta, entró y se llevó a Emma a la planta baja donde un pasillo lindado por cinco celdas a cada lado le esperaba.
Cuando la dejaron en una de las celdas vio que no estaba sola, Regina estaba en la celda de enfrente, separadas por un pasillo; estaban solas en el calabozo salvando a un borracho que roncaba estrepitosamente al fondo.
-¿Qué te han preguntado?- Emma se acercó a los barrotes. Regina estaba apoyada en la pared con una mano agarrada a una de las barras negras.
-Me han preguntado por ti, por mi, de donde era, qué hacía aquí, si conocíamos al guarda de seguridad, me han preguntado sobre nuestra relación,…
Cruzaron las miradas.
-A mi también me han preguntado por nuestra relación, ¿qué les has dicho?- Emma dejó caer sus brazos por las afueras de los barrotes.
-La verdad, que eres la madre de mi hijo- dijo Regina.
-Yo también dije eso, bueno, y que somos amigas …, también me preguntaron por Henry.
Regina apenas escuchó lo último
-Me…- se puso de pie nerviosa y caminó por el escueto espacio -me hicieron enfadar.
Emma la miró con los ojos como platos.
-¿Qué te hicieron?
Regina se detuvo.
-Me insinuaron que tú estarías en el interrogatorio delatándome, así, cómo si de verdad estuviese pasando- respiró -me preguntaron que si confiaba en ti.
-¿Y qué les dijiste?
-Lo sabes de más. Emma, si pasa algo, soy yo la que confesaré, no quiero que pagues por mis problemas, has venido a ayudarme, no a acabar así.
Emma se puso erguida.
-Ah no, no pienso dejar que hagas eso, ni lo intentes.
Regina resopló y se sentó en un banquito.
Mientras tanto, sobre ellas, en las oficinas.
-¿Chicos, que sabéis de la mujer misteriosa?- dijo Beckett colocando una foto de Emma sobre una pizarra blanca, a su lado "Regina Mills" escrito con rotulador negro y entre comillas.
-No aparece en ningún registro, ni su nombre ni sus huellas y su documentación parece real pero no figura en ningún sitio.
-Esto es un caso para los agentes Mulder y Scully- dijo Castle bromeando y comenzó a silbar la melodía de la serie.
-¿Podemos situarnos? a ver- Kate trataba de poner sus ideas en orden. Rodeó el nombre de Regina Mills y se giró hacia sus compañeros.
-¿Qué motivos puede tener una mujer de la que no conocemos nada para robar la punta de flecha de Odín?
-Estos objetos son caros, y quizás un tasador podría darle un valor acertado- relató Ryan.
-A veces, los objetos están desvalorados y no se saben lo valiosos que pueden ser hasta que alguien te lo demuestra- dijo Castle.
Todos quedaron en silencio. El móvil de Beckett sonó, miró la pantalla.
-Es Lanie.
En los calabozos, las detenidas estuvieron quince minutos en silencio, relativo silencio, Nueva York en la lejanía, los ronquidos de Bill el borracho y el traqueteo de la pierna de Emma sobre el suelo disipaban esa armonía.
-La verdad es que la inspectora es muy atractiva- confesó Regina más calmada, observándose sus manos. Quiso romper el hielo, y no se le ocurrió otra cosa.
-Eso lo hace la placa…
-¿Estás celosa?
-No.
-Tengo la sensación de que esa mujer ha sufrido mucho en su pasado, no sé, lo he visto en su mirada, a pesar de su fachada de mujer dura hay algo detrás.
-¿Te estaba interrogando o estaba coqueteando contigo?
-No- se rió. - ¿qué tal se portaron los tuyos?
-¿Mis interrogadores?, me recordaban a un grupo de música. Ahora en serio, me presionaron, me abordaron con preguntas que se salían del tema, y eso incluía a Neil y a nosotras.
Regina se giró hacia ella.
-¿Neil?
-Todo lo relacionado a su muerte, ocurrió en un lugar fuera de este… - Emma observó su alrededor -… mundo.
-Entiendo … No debí haberte traído.- se arrepintió.
Emma se acarició la trenza.
Continuará….
