Título: Once upon a castle: EPISODE 8
Tipo: Crossover Castle/OUAT Swanqueen/Caskett.
Situación: Situado en la cuarta temporada, pero no sigue la línea argumental en todo, no existen ni Hook ni Hood.
Resumen: Regina y Emma y su Roadtrip a Nueva York, un objeto de la cripta de Regina ha desaparecido, pero las cosas se van a torcer para ellas cuando tengan que ir a buscarlo.
-Sus manos, ¿a quién hemos visto haciendo ese gesto?- preguntó Regina.
-A Mulán; el incidente que tuvo con aquel gigante, ¿recuerdas?, antes de escalar aquella montaña dedicó unos minutos a meditar, sus manos las colocaba en esa posición, dedos corazones enfrentados con sus pulgares. En la imagen, el agresor posicionaba sus manos en esa postura como reteniendo las ganas de hacerle daño.
-¿Pero qué motivo tendría ella para hacer esto?, aparte, ella no tiene poderes- ladeó la cabeza con sorna.
-Pero sabe chino, sabe de plantas orientales, es sigilosa, y tiene dotes de artes marciales.
-De todas formas, la hubiésemos reconocido, ¿y si no fue ella y fue un familiar?, ese gesto es muy característico.
-No me veo a la madre de Mulán haciendo todo esto, y el padre cojeaba- confirmó Emma.
-¿Y alguien de su clan?
-Perdonad, ¿estáis hablando de Mulán, la de la película de Disney?- preguntó Espósito incrédulo inclinándose en su silla.
Las chicas compartieron miradas, no se acostumbraban a que en ese mundo todo era un cuento.
-Es una historia que no os creeríais.
Castle y Beckett observaban la conversación con cautela.
-Tenemos que llevarlas a la iglesia de San Malaquías- susurró Castle al oído de la inspectora, ella resopló pensativa –sabes igual que yo que ellas van a ver algo que nosotros no.
Beckett bufó molesta y sin mirarle contestó -Bien.
Se acercó a las chicas con gesto de autoridad.
-Señoritas, vamos a hacer una cosa, vais a acompañarnos a la iglesia de San Malaquías y si encontráis algo que a nosotros se nos haya pasado por alto, como, por dónde pudo escapar el supuesto asesino, moveré hilos para que os rebajen la condena.
Las chicas se miraron asustadas.
-¿Condena?, si aun … - se dispuso a defenderse Regina.
-Hablo del robo, no del asesinato. Escuchad, no os vais a separar de nosotros y tras lo que pase en la iglesia, tomaremos una decisión.
-¿No estábamos libres?- cuestionó Emma alzando las cejas con desdén. Kate se acercó a ella hasta quedar a pocos centímetros, con autoridad dijo.
-Obedeced y tendréis la respuesta.
Regina ladeó la cabeza con los brazos sobre su cintura, por un segundo se sintió celosa ante la proximidad de la detective a Emma.
Iglesia de San Malaquías
El párroco no se encontraba y el pequeño Talbot se había quedado dormido en el primer banco de la audiencia, con un trapo y un abrillantador en la mano.
-Es por aquí…- indicó Beckett en susurros a las retenidas. Su porte serio había desaparecido, volvía a ser la chica de siempre, relajada pero eficaz, hasta dulce. La luz era suave y el silencio reinaba en la estancia.
-Aquí fue donde Mendoza y su agresor tuvieron el encuentro- relató la inspectora.
Emma y Regina observaron el entorno.
-El sujeto desapareció en esta dirección- les guió Castle, queriendo formar parte del encuentro.
Mills paseó por el lateral del altar rozando su mano sobre la pared, cuando sobrepasó una imagen del Sagrado Corazón notó que la piedra con la que estaba hecha la pared era más suave que el resto. Palpó una y otra vez ambos laterales del cuadro comparando las texturas.
-Creo que tengo algo- todos se giraron hacia ella.
-Esta parte parece más reciente, uhmm…- comenzó a dar pequeños toques con sus nudillos sobre distintas zonas -aquí detrás hay algo.
-Déjame ver- se apresuró Beckett interrumpiendo las ganas de Castle por ser el primero y ocupando el lugar de la morena.
La detective palpó la pared ante la atenta mirada de las sospechosas. Regina se apoyó en la columna donde estaba Emma, al dejar su peso caer sobre una repisa manchada de cera seca, con una huella donde en tiempos hubo un candelabro, ésta cedió hacia abajo el extremo exterior haciendo a Regina desestabilizarse. Al tiempo en que Emma la sostuvo para que no se cayese un sonido estrepitoso salió de la pared y una abertura de casi dos metros de alto por uno de ancho se abrió hacia dentro, dejando a la vista un túnel.
Sorprendidos ante el hallazgo involuntario de Regina todos la miraron, Emma aun la tenía agarrada del antebrazo -¿has sido tú?- preguntó Kate confusa.
-Parece ser que sí- dijo reincorporándose, Emma la soltó y la miró comprensiva.
-Gracias- le susurró la morena ruborizada por su patosidad.
-Vamos- Beckett desenfundó su arma y se dispuso a entrar primera, en guardia, Castle la siguió.
Apenas a un centímetro de cruzar la puerta la inspectora se giró hacia ellas –quedaos aquí- les ordenó.
Regina se incorporó y dio dos pasos al frente –No creo que sea buena idea.
Kate se giró del todo -¿ah, no?, y si sale el asesino ¿qué vais a hacer?
Regina giró su rostro hacia Emma.
-Como os dije, en otro tiempo fui de los vuestros, yo la protegeré, dejadnos acompañaros- dijo la rubia con seguridad.
Regina le sonrió agradecida –vamos, seguidnos de cerca, no os separéis, ¿vale?.
Quizás nadie se acordaba ya del pequeño Talbot, que con un ojo abierto había observado todo, se levantó del banco y se acercó a la puerta del túnel dudando si seguirles. En ese instante escuchó de lejos, al otro lado de la puerta de entrada a la iglesia la voz del padre Karras y para evitar que sus amigos se metiesen en líos cerró el portón de piedra presionando, tal cual había visto en Regina, aquel estante del caldelabro. La puerta crujió y se cerró.
En el interior todos se giraron al unísono -¿qué ha pasado?- preguntó Beckett ante el ruido, el pasadizo de piedra era de un metro de ancho iluminado cada tres metros por una pequeña antorcha.
-Alguien ha cerrado la puerta- se oyó decir a Regina desde el otro extremo.
-Déjame a mí la última- le dijo Swan a la morena, pasó por su lado, apenas viéndole el rostro tocando con su palma la pared, sintió un escalofrío al oler su colonia tan cerca. Regina no dijo nada, pero tenía los vellos de punta y su respiración se había acelerado, dudaba a qué venía ese impulso, ese cosquilleo.
Talbot se quedó agachado tras la columna, dejando el trapo y el abrillantador a su lado, el padre Karras entró junto a una anciana que portaba unos documentos –pase señora Salvatore- ambos entraron a su despacho. No era la única visita, el chico se escondió en el confesionario al ver entrar al hombre alto que amenazó a su amigo en la iglesia, éste accedió al pasadizo con total naturalidad, pero mirando hacia su alrededor algo nervioso. El chico lo vio a través de los rombos del habitáculo de madera.
-Tengo que avisarles- se dijo a sí mismo.
Esperó unos minutos y accedió al túnel.
En el interior, aquello era un laberinto –No veo ningún cartel de EXIT- bromeó Castle, ante el comentario Beckett lo mandó callar.
-¿Hacia donde dará todo esto?- preguntó Emma.
-No tengo ni idea, pero tengo una mala sensación- le contestó Regina sin girarse.
-Tranquila, saldremos de ésta- susurró con confianza. Regina paró y Emma se chocó con ella –lo siento, solo quería agradecerte todo lo que estás haciendo por mí- la luz de una antorcha les permitía mirarse a los ojos.
Emma agachó su rostro enrojecido –de verdad, podrías estar en tu casa tranquilamente viendo la televisión o dándote un baño en vez de haber tenido que pasar por este mal trago.
Regina parecía afectada. Castle y Beckett se alejaban sin percatarse de ellas.
-Escucha- la rubia puso ambas manos sobre sus hombros, -¿tú habrías hecho lo mismo por mí?- la morena asintió –sin dudarlo.
-Ahí tienes tu respuesta- le sonrió y apretándole un segundo el dorso de la mano la animó a seguir.
-Swan, Mills, ¿dónde estáis?- se oyó decir a Beckett, la acústica del lugar era tenebrosa. La detective se acercó a ellas con gesto serio.
-No sé dónde ir, de veras, estoy realmente perdida.
Los cuatro observaron el entorno, un abanico de pasillos se abrían en forma de flor, giraron la vista hacia el lugar de donde habían salido y era una copia de éste -¿cómo diablos vamos a sacar algo de aquí?- dijo la detective algo exasperada.
Debatieron hacia donde ir y tras veinte minutos recorriendo pasadizos, cada vez más húmedos decidieron volver.
-Nos vamos a perder- dijo Beckett.
-Te equivocas Kate, YA nos hemos perdido- la mujer puso gesto de asombro fingido -¿o acaso sabrías como salir de aquí?, yo no, ¿y ustedes?- Castle miró a las chicas, ambas negaron.
-Supongo que si seguimos hacia la zona que parece más húmeda nos llevará a …- iba a sugerir Regina.
-¿Un río?, vamos señorita Mills, esto no va a dar a ningún sitio- interrumpió Kate, cada vez más agobiada.
La morena agachó la cabeza. Emma, por instinto, puso su mano en su hombro, como gesto de complicidad.
Decidieron ir hacia atrás pero a ciegas, -debe de ser por aquí- aventuró la policía.
Diez minutos de recorrido y parecían estar en el mismo sitio que antes, anduvieron algo más rápido y dieron con una zona más amplia, -vamos a descansar un poco.
Apoyados en las paredes de ese círculo de tres metros de diámetro se escuchaban sus respiraciones.
-Empiezo a tener sed- le dijo Regina en voz baja a su amiga. Ésta rebuscó en uno de sus bolsillos de sus vaqueros y le ofreció un caramelo –no es lo mismo, pero algo es algo.
La chica le sonrió en agradecimiento, desenvolvió el caramelo que era mentolado -¿quieres la mitad?.
La rubia negó con la cabeza –todo tuyo- le guiñó un ojo.
Pasaron un par de minutos recobrando el aliento cuando Regina comentó.
-Es todo tan extraño… lo del museo, la punta de la flecha, …- echó la cabeza hacia atrás, sobre la fría piedra.
Kate encogió sus piernas y las abrazó –este caso es un rompecabezas…- la inspectora escondió su cabeza bajo sus brazos, apoyados en su rodillas.
-Nosotras queremos ayudaros, de verdad- dijo Emma de buena fe.
-Lo sabemos, pero hay muchas incoherencias, muchas incongruencias, muchas preguntas sin respuesta, y eso nos desconcierta- confesó Richard.
La rubia asintió en silencio.
-Sigo sin entender por qué la punta de flecha a veces funciona y a veces no- Regina frunció el ceño.
-Se tratan de dos piezas, ¿no?, tú solo tenías la punta, falta el bastón- respondió su amiga.
-En esa exposición tiene que estar… - Regina descruzó las piernas y las encogió como Kate.
-Pero no estaba- la rubia miraba hacia ninguna parte, pensativa. Castle alzó una ceja.
-O eso pensábamos- la morena parecía haber dado con algo, -quizás se catalogó como un arma rudimentaria
-Entonces, si en un mismo lugar están la punta y el bastón, … estaríamos ante la reliquia al completo- Emma se despegó de la pared y cruzó sus piernas en dirección a Regina.
Richard escuchaba todo con la atención de un niño de siete años al que le hablas de dragones.
-¿Crees que por eso se comenzó la gente a agredirse y al nosotras llevarnos le punta metálica el efecto se revirtió?.
-Así es- confirmó Regina sonriendo levemente, las piezas iban encajando.
-Debemos de encontrar ambas piezas y destruirlas antes de que la usen para sembrar el caos y la violencia.
-De todas formas, un museo no es un sitio muy estratégico para empezar un apocalipsis, ¿no?
-Lo es, cuando se tienen previstas docenas de excursiones escolares, de turistas y políticas de todo el mundo, fruto del aniversario del museo- Kate se metió en la conversación para sorpresa de todos.
-Por eso ha estado cerrado este tiempo, es verdad, las reformas- Castle observó a su compañera y le apretó el hombro.
-Pero no es lo único…- Castle mantenía una ceja alzada y su mano sobre su mejilla –mañana va a estar todo el mundo en la calle.
-Oh dios… mañana es…- Kate pareció recuperar el aliento.
-¿Qué?- Emma y Regina los miraron.
-Mañana es 4 de julio, es el desfile, se congregará gran parte de la población neoyorkina en sus calles, y el desfile pasa justo por el museo…
-Parad un poco, ¿me estáis diciendo que mañana va a hacer acto de presencia esa persona misteriosa para crear el caos en la tierra?- cuestionó Kate incrédula. -Lo que me faltaba por oír-, se levantó y se alejó unos metros. Castle la siguió.
Comisaría 12
Ryan y Espósito tomaban un café en la sala de descanso, tras una conversación discernida guardaron silencio unos segundos
–Esto es raro, no tenemos noticias de Castle y Beckett.
-¿Hace cuánto salieron?- preguntó el rubio de ojos claros sorbiendo su café con leche.
-Hace ya dos horas, si hubiesen descubierto algo…
-O estuviesen en problemas …
Ryan sacó el móvil con curiosidad y llamó a Beckett –apagado o fuera de cobertura.
Espo ya estaba dándole al botón de llamar en su móvil –Castle también.
Los policías intercambiaron miradas de preocupación.
Catacumbas
Cuando Kate y Richard están lo suficientemente lejos las sospechosas Beckett se giró nerviosa –no me puedo creer que les sigas el juego.
-Yo las creo- Castle se mostraba pausado, tranquilo.
-¿En serio crees a estas dos mujeres que han robado en un museo y de las cuales, una tiene antecedentes y de la otra no sabemos ni su verdadera identidad?
-Kate, yo soy una persona humana, y me puedo equivocar, lo sé, pero estoy convencido de que dicen la verdad.
-¿En serio piensas que mañana va a bajar el anticristo a la tierra? O mejor, ¿Mulán?, o espera, mejor Blancanieves y los siete enanitos- Kate lo fulminó con la mirada.
Castle la miró a los ojos, había sido algo duro con él, y eso le había dolido, pero comprendía que la situación en la que estaban ahora, atrapados, perdidos en unas catacumbas, no era el mejor sitio para debatir.
Kate desvió la mirada hacia un lado con la cabeza ladeada. Apretó los labios.
-Bien, supongamos que sujeto 1 va a hacer eso mañana, ¿por dónde empezamos?
-Por lo que dijeron ellas, hay que encontrar las piezas.
El diálogo fue interrumpido cuando se escucharon unos pasos en alguna parte de las catacumbas –¡Schtt! Silencio, silencio- mandó callar Beckett.
Todos permanecieron congelados en sus posiciones prestando atención al sonido.
Los pasos de una persona se apresuraron, corrieron tratando de no ser escuchados, cada vez lo tenían más cerca.. –Vamos, vamos- susurró la inspectora con su arma en alza.
Kate y Castle pasaron por un túnel y al dejar escuchar los pasos de las mujeres se giraron y las vieron observándoles, o eso les parecía, con gesto de asombro.
-¿Qué pasa?, no os quedéis atrás.
-No lo veis ¿verdad?
Frente a ellas tenían un portal mágico, al otro lado podían observar el cementerio de Storybrooke, algo distorsionado.
Regina estiró la mano tratando de tocarlo pero le dio una pequeña descarga eléctrica.
-¡Ouch!, está protegido con magia- miró a Emma.
-Si tan solo tuviéramos magia en este plano…
-Es frustrante.
-¿Qué están diciendo?- le preguntó Beckett a Castle.
-Algo de un portal…, lo reconozco, me he perdido.
Continuará!
Perdonad la tardanza!
