Título: Once upon a castle: EPISODE 9

Tipo: Crossover Castle/OUAT Swanqueen/Caskett.

Situación: Situado en la cuarta temporada, pero no sigue la línea argumental en todo, no existen ni Hook ni Hood.

Resumen: Regina y Emma y su Roadtrip a Nueva York, un objeto de la cripta de Regina ha desaparecido, pero las cosas se van a torcer para ellas cuando tengan que ir a buscarlo.


Talbot corría agazapándose en cada esquina, siguiendo los pasos del asesino hasta que, desde el otro lado del pasillo, vislumbró a Regina y Emma de espaldas. Golpeó un pedrusco con el pie sin querer al tratar de pasar al otro lado y ambas se giraron inquietas.

-No sé a que estáis jugando, pero yo me largo de aquí con…- miró a Castle de soslayo, …- o sin vosotras- sentenció Beckett pasando junto a Regina.

-No sé por qué te enfadas con nosotras, tú quisiste traernos- dijo la morena de forma abrupta.

Beckett se giró -¿Ah, yo?- retornó de nuevo y caminó varios metros dándoles la espalda, pero con gesto de frustración se volvió a mirarlas, - fue consejo de él, el señor-lo-creo-todo- dijo en voz alta y con rintintín, para que la oyesen.

-Kate…- intentó calmarla Castle desde la distancia, la joven lo fulminó con la mirada, aun así Richard le dio el encuentro respaldado por las chicas, alejándose del portal.

-Creo que nos estás faltando el respeto- dijo Emma con cordialidad, y colocó sus manos en sus bolsillos.

-Es más que eso- Regina frunció el ceño y colocó sus manos en la cintura –se cree superior por llevar placa- se sopló un mechón de pelo que le había caído sobre la frente.

La inspectora estalló de una forma inesperada para quien había trabajado con ella tantos años –mira bonita, llevo más de una década dedicada a mi trabajo, he pasado días y noches enteras resolviendo casos y me he topado con todo tipo de personas, y por culpa de este hombre y sus alocadas teorías he tenido que escuchar toda clase de sandeces que no han sido si no una pérdida de tiempo.- Castle tornó su rostro a triste, pero frunció el ceño con rabia.

-¿Insinúas que soy una carga?- preguntó seco.

-¿Insinúas que nosotras mentimos? ¿Qué somos unas embusteras?- Regina avivó las llamadas de la discordia, estaba cansada, molesta, aguantando la rabia, a cada frase que se decían ambas se acercaban más, notaba esa sensación cuando, en sus tiempos de corset y maldades alguien se atrevía a retarla.

Emma la asió del brazo.

-Como voy a creer a alguien de quien dudo hasta de su nombre- dejó caer la inspectora.

Regina abrió la boca sorprendida.

-Espérate a que me veas ser reina de nuevo- alzó las cejas.

-¿Reina?, ¿Qué te crees, Isabel II?- rió Beckett de forma irónica.

-No soy de ese tipo de reinas.

-Es cierto, no lo es- ahora era Emma la que echaba leña al fuego –creedme, hay que temerla.

Richard suspiró -Escuchad, chicas, calmaos, todo esto es…

-¿Es….- Beckett colocó los brazos en jarra y se le encaró.

-Estoy harto de que siempre me estés cuestionando Kate- le dijo Richard, había tratado de apaciguar las aguas pero la humedad del ambiente, la semioscuridad y el estrés no jugaban a favor de ninguno de ellos.

-Si es que ni tu compañero te aguanta- dijo la morena con voz grave.

-¡Esto se ha acabado!- Beckett acortó distancias con Regina remangándose las mangas y la morena colaboró con el puño el alza, pero Emma la cogió desde atrás por la cintura para evitar que llegasen a las manos.

-Suéltame o te vas a enterar- le dijo a Emma aplicando toda la fuerza que tenía para inmovilizarla.

-Te vas a meter en problemas- dijo la rubia a sus espaldas sin soltarla.

Richard hizo lo suyo para detener a Beckett, le agarró sus dos muñecas con una de sus manos mientras que con la otra extendida bloqueba su paso sobre su pecho.

-¿Me vas a detener a mí?- chuleó la inspectora.

Emma giró a Regina en aire, aun pegada a su cintura y la colocó de frente a la pared –Esto no es típico de nosotras Regina, tú no eres así, te conozco.

Su amiga se calmó, notaba a sus espaldas el corazón acelerado de quien con fuerza la estaba protegiendo y sintió que tenía razón.

Talbot negó con la cabeza, en cuclillas, tras una esquina, observando el espectáculo.

Una sombra salió de una esquina, a unos metros por detrás de Talbot, se alejaba a paso rápido pasillo adentro, todos se percataron de su presencia y se soltaron, solo pudieron ver una garbadita negra, y una mano enguantadas sujetando un palo largo acabado en una punta plateada.

-¡Lleva el bastón de Odín!- gritó Beckett desenfundando el arma.

-¿Por eso nos estábamos peleando, porque ese tipo llevaba el bastón completo?- preguntó el escritor.

Beckett mandó callar y siguió sus pasos.

Giraron hacia la izquierda en un pasillo largo y todos frenaron al notar que tras sus pasos, entremetidos entre ellos había otros más ligeros. Se giraron en alerta y se toparon con el monaguillo.

-¡Talbot!, ¿qué hacés aquí?- Beckett se encorvó para hablarle.

-Yo también lo he visto, era el mismo que le hizo eso a mi amigo Mendoza.

Beckett y Castle compartieron miradas a la luz de una antorcha, Regina miró a Emma algo avergonzada, aun respiraba agitadamente fruto de la pelea.

-No lo vais a encontrar aquí, sé como salir de las catacumbas, será mejor que me sigáis.

-¿Por qué dices que no lo vamos a encontrar?

-Porque se ha vuelto a meter en el portal- Beckett alzó la ceja. "Otro más", pensó.

Beckett meditó y decidió que debían salir así que tras los pasos del pequeño que se movía como por su casa dieron con la entrada, el niño activó una palanca que hizo abrir la puerta, la luz que entró los deslumbró por unos segundos, viéndose dentro de ella dos siluetas aproximándose.

-Castle, Beckett, ¿estáis bien?- Ryan llevaba el arma desenfundada.

Comisaría 12

Beckett no paraba de dar vueltas alrededor de la máquina de café, Castle la miraba confuso, en sus ojos había un destello de tristeza.

-Para un momento Kate- le dijo Castle, sentado en un taburete. La inspectora miraba a través de la ventana de la sala de descanso a Emma y Regina, sentadas en dos sillas junto a una de las mesas vacías, calladas, sin mirarse siquiera.

-No sé que pensar Castle- puso sus manos en su cintura.

-Kate, lo que pasó en las catacumbas…- la inspectora desvió de nuevo la mirada.

En las mesas de la comisaría, el ambiente era ajetreado, para todos, menos para ellas

-Emma

-¿Sí?

-Gracias por detenerme. No tengo nada en contra de la inspectora Beckett, es más, me parece una gran mujer- la morena la observó girarse desde lejos al otro lado del cristal.

-Ya, era lo que debía hacer, pero siento haber sido tan brusca.

Se cruzaron las miradas, Emma se mordió el labio algo arrepentida, la morena ladeó la cabeza.

-La que lo siente soy yo- su mirada era de arrepentimiento. Emma aprovechó la cercanía y posó su mano sobre las de ella, que estaban posadas sobre su regazo. Sentía que debía apoyarla. En ese momento la detective salió de la sala con dos vasos con café y Castle portaba otros dos vasos medio vacíos, Emma retiró la mano.

Kate se acercó a ellas algo incómoda y vergonzosa.

-Detective- Regina llamó su atención.

-Perdona el numerito de las catacumbas, no pienso eso de usted- Beckett les entregó dos vasos de cartón calentitos.

La atractiva agente tragó saliva –No pasa nada, yo también dije cosas… - miró a Richard.

-No eras tú- la tranquilizó.

-No éramos ninguno, aun me pregunto cómo pudo pasar- Kate se sentó en una silla de despacho tras la mesa, Castle en el lateral de la mesa.

-Es fácil- Emma apoyó sus manos sobre la mesa –el asesino llevaba los dos objetos mágicos unidos por primera vez en mucho tiempo, está claro que va a hacer algo, y hemos podido comprobar en nuestras carnes que funciona.

-Ya ve inspectora, casi acabamos los cuatro en el ring.- Regina le sonrió y alzó las cejas. Beckett se relajó y casi no pudo ocultar una breve sonrisa.

-¿Y ahora que hacemos?- le preguntó Castle.

-Evitar que haya un desastre mañana por la mañana- en ese instante se estaban acercando Ryan y Espósito.

-¿Y cómo vamos a hacerlo?- compartieron miradas, Ryan sacó un bloc de notas y un bolígrafo.

-Con mi ayuda- la voz de Alicia Monroe, la misteriosa abogada de cabellos rojizos afloró tras Ryan y Espósito.

Continuará!