Título: Once upon a castle: EPISODE 10

Tipo: Crossover Castle/OUAT Swanqueen/Caskett.

Situación: Situado en la cuarta temporada, pero no sigue la línea argumental en todo, no existen ni Hook ni Hood.

Resumen: Regina y Emma y su Roadtrip a Nueva York, un objeto de la cripta de Regina ha desaparecido, pero las cosas se van a torcer para ellas cuando tengan que ir a buscarlo.


-¿Qué hace usted aquí?- le preguntó Beckett levantándose de su silla y cruzándose de brazos. Regina le tocó el hombro a Emma y ésta giró la cabeza hacia ella, la morena se aproximó a su oído y le susurró –no me fío de esa mujer, pero no podemos perderla de vista.

Emma asintió rápidamente sintiendo aun el aliento de Regina en su oreja y sin percatarse de ello, cuando ésta se fue alejando le miró los labios, fueron unos segundos y volvió a la realidad agitando su cabeza. Había sentido la necesidad de probarlos. "¿Pero qué me pasa?", pensó asustada.

-Sea quien sea quien tiene el bastón de Odín tiene pase mágico a Storybrooke- apuntó Castle. Los policías alzaron las cejas incrédulos -¿pase mágico?- dijo Espósito.

-¿Cómo el de Harry Potter?- preguntó Ryan sin inmutarse. La abogada sonreía ampliamente.

-¿Bueno, queréis escuchar mi plan?

Entrando en una sala privada, donde generalmente se analizan videos de seguridad, la abogada, con aires de superioridad hizo un gesto para silenciar a todos.

-Escuchad, el plan es fácil. Dejad que el desfile haga su recorrido, y esperad a que de el villano de el primer paso, una vez que actúe yo le daré caza.

-¿A qué tanto interés en capturarle? Aquí los policías somos nosotros- afirmó Beckett.

-Digamos que tenemos un asunto pendiente- Regina alzó la ceja acto seguido.

-Los aires de esta mujer me enferman- le susurró a Emma, ésta asintió, luchando por no girar su cabeza.

Pasaron dos horas, desfile había comenzado hacía más de media hora coronado con colores rojos, azul y blanco, la bandera del país. Un camino de colores surcaba por la Gran Manzana, sin verse el final, globos de helio de diferentes formas, gente disfrazada, distintas melodías, camiones rojos, y numerosas carrozas motorizadas.

A voz de pronto la primera fila de una de las numerosas bandas de música se detuvo en seco, provocando la concentración de unos contra otros, siendo casi aplastados y una carroza motorizada con ruedas de tractor que los precedía se acercaba mortalmente desde atrás.

Los miembros de la banda comenzaron a pegarse sin echar cuenta al peligro, utilizando de armas sus propios instrumentos musicales y algunos los puños, a ellos se unió varios agentes de seguridad que más bien parecía incentivar la batalla. El público abucheó y comenzaron a tirarse cosas, de repente una lluvia de sillas de plástico, bolsos, banderas, restos de cinta que usó el ayuntamiento para delimitar la zona, azotaron las aceras.

-Está empezando- dijo la alcaldesa.

-Ya ha empezado- contestó Emma.

Al fondo dos disparos seguidos de unos cohetes que no debían de haber explotado.

-Tenemos que parar esto- sugirió Castle frunciendo el ceño, aun en shock ante tal magnitud de incidentes.

Espósito corrió hacia el conductor del tractor que omitió los movimientos de brazo y los golpes en la puerta del tractor, y con gesto de ira observó la pistola que había sacado el policía y apretó el acelerador.

Humo rojo y azul, banderas quemadas.

Al fondo, tras un grupo de animadoras la abogada huía, vestida como una de una de las chicas de una banda de instituto, con un sombrero parecido al del capitán de un barco, pero rojo y blanco y con una pluma, y un uniforme de falda corta blanca a complemento con los botines, llevaba el bastón en la mano, el cual había sido camuflado como el palo de la enorme bandera que había usado minutos antes para agitar en una coreografía conjunta. Lo había agitado, entre una multitud, provocando.

-¡Es ella! ¡esa maldita abogada!- dijo Regina señalando hacia la mujer que corría con los cabellos al viento bajo el sombrero.

Observaron su recorrido y la siguieron hasta que vieron como se detenía junto a una carroza, frente a ella se encontraba el misterioso personaje de rasgos orientales de las catacumbas.

-¿Pero qué de…., ese no es nuestro sospechoso?-apuntó Kate Beckett confusa.

La abogada le cedió el bastón como si del juego de atrapar la bandera se tratara y el presunto asesino continuó la marcha a paso firme.

-Lo es, y nuestra "amiga" le acaba de dar el bastón- dijo Castle sorteando animadoras agresivas.

Siguiéndole los pasos, el sospechoso se percató de que lo seguían y aligeró el paso hasta huir como ladrón de bancos surcando calles anexas a la gran manzana, tras una larga carrera donde nuestros agentes y las chicas se habían separado para tratar de alcanzarle sólo Regina pudo ver que éste había vuelto a la iglesia de San Malaquías.

-Va hacia la iglesia.

-Quiere huir por el portal- contestó Emma dos pasos tras ella.

Beckett pudo ver cómo las chicas entraban en la iglesia y aligeró sus pasos notablemente apremiando a sus compañeros.

-Ni se ha esforzado en cerrar la puerta- dijo Regina observando la entrada a las catacumbas. Emma y la alcaldesa entraron surcando pasillos, tratando de hacer el recorrido a la inversa desde donde estaba el portal, -Lo oigo- dijo Emma deteniéndola -¡por ahí!

Girando una esquina lo vieron al tiempo de desaparecer por el portal.

Beskett y un Castle exhausto aparecieron por detrás.

-Ha huido- digo Emma cabizbaja.

-¿Por dónde?- dijo Kate aun en alerta.

-Por el portal.

La detective resopló.

-Otra vez con el portal, esto no es Alicia en el país de las maravillas, sed serias por una vez.

Regina, con los brazos cruzados, y Emma cruzaron miradas, la morena se aproximó a ella y con voz baja dijo:

-Tenemos que ir a por él, tenemos que volver a Storybrooke, ¿y si le hace daño a Henry? ¿y si empieza allí una guerra?

-Por encima de mí- dijo Emma con mirada desafiante, no hacia Regina, sino hacia la situación.

-Tenemos que salir ya.

-Sí, pero yo no tengo coche, ¿recuerdas? Lo tienen requisado- dijo Emma con sus manos en la cintura.

-A decir verdad está en el depósito y es imposible sacarlo y menos en fin de semana- dijo el escritor con una mano en su nuca.

Becket carraspeó –¿dónde vais a ir?

-A Storybrooke.

Beckett asintió escéptica -Al pueblo fantasma

-El bastón ha desaparecido, ahora está en nuestro hogar.

-Allí recuperaremos nuestra magia y os demostraremos que todo es verdad, que no mentimos.

La atractiva detective se giró hacia Castle pidiendo explicaciones

-¿En serio crees que esta mujer que tenemos delante la famosa reina malvada de los cuentos que nos leían de pequeños?

-¿y cómo te explicas que un objeto inanimado haga que la gente se pelee?

-Puede ser algún tipo de componente químico.

-Claro, como el de la planta venenosa extinta, o el que te marca palabras orientales en el pecho con tan solo tocar…

La joven giró su rostro y apretó los labios, -de acuerdo, eso no tiene explicación, de momento.

-Solo queda una opción- Castle endulzó su voz y miró a su compañera con ojos inocentes.

-No… ¿en serio quieres que las llevemos?

-Libertad vigilada… y más vigiladas que en el mismo coche que una detective y su apuesto…

Kate alzó la ceja.

-De acuerdo- la chica se giró dando la cara a las sospechosas madres, -os llevamos a … Storybrooke, pero nada de juegos ni intentos de fuga, ¿eh?, u os detendré usando la fuerza.

Asintieron contenidas.

El viaje era largo, siete horas y media sin paradas ni escalas, aunque cierto es que en avión hubiesen llegado antes no había vuelos hasta dentro de dos días por una huelga de controladores aéreos.

Emma miraba por la ventanilla trasera cómo adelantaban un camión de una conocida marca de helados con el enorme rostro de un niño de cabellos castaños.

-Piensas en Henry, ¿verdad?

La rubia giró su rostro hacia Regina, que estaba recostada hacia atrás con los brazos cruzados

-Sí…

La radio estaba encendida y sonaba una melodía lenta que permitía a la piloto y al copiloto escuchar la conversación de sus locas acompañantes.

-Nuestro hijo es un chico listo, es un luchador, ¿o acaso no recuerdas cómo se escapó de Storybrooke para ir a buscar a su madre biológica a Nueva York?. Él no sabía lo que se iba a encontrar…

-¿Te dijo eso?- ahora era Emma la de los brazos cruzados y su amiga la que cruzaba las piernas en dirección a ella, para denotar una conversación íntima.

-Sí, lo hablamos hace unas semanas.

-¿Qué piensa él de mí?- los ojos de la rubia se movían de derecha a izquierda y viceversa rápidamente, en sintonía con sus pensamientos.

-¿Qué crees?

-No lo sé, yo fui la que lo abandonó.

-Por circunstancias ajenas, darías tu vida por él, eres una buena madre, eso es lo que importa.

Contuvieron sus miradas y la morena asintió convencida.

-Gracias- la rubia apretó los labios y volvió a colocar su codo en la ventana y con medio rostro girado continuó -tú también. A pesar de todo siempre has estado ahí para él, te quiere muchísimo, mucho más de lo que piensas Regina.

Ésta sonrió.

La mirada de Beckett estaba perdida entre la carretera y sus pensamientos. "Quizás después de todo no estén locas, ¿y si nos estábamos equivocando?"

-Primera parada- dijo Beckett mirándola a través del espejo retrovisor –voy a echar gasolina, cinco minutos.

Continuará!


Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón por la tardanza!

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