Hi! recién les traigo el capi 3 ahora la historia ya va tomando forma, masomenos se darán cuenta del objetivo del enemigo. Hay algunas menciones a capis de Gintama a ver si los reconocen xD Ah si quieren acompañarlo con un playlist yo escribi con: angel with a shotgun de The cab, luego Shura de Does para la parte de la pelea y speed flow (el opening 8) entre otras canciones, si les gusta que les diga el playlist con el que escribi para un proximo capi dejenme un review ;)
Douzo!
CAPITULO 3 "EL AMOR AVANZA MÁS RÁPIDO EN EL MODO MUERTE SÚBITA"
—Hey Shinpachi, ¿qué vamos a comer hoy?
—Hoy le toca cocinar a Kagura, seguro arroz con tamago, o alguna cosa parecida.
— ¿Y dónde se supone que está, acaso quiere que muramos de hambre?
No tengo idea de porque ese sádico idiota estaba en la casa.
Capaz tiene algún asunto con Gin-chan. Este par de pervertidos, seguro tienen algún asunto sucio entre manos. Es más que claro que odio a ese tipo, y aunque cada vez que nos vemos no hacemos más que sólo pelear y querer demostrar quién es el más fuerte; últimamente cuando está cerca hay algo diferente. No sé qué mierda será, pero es algo que me molesta.
Me pregunto si Gin-chan habrá tenido la misma sensación alguna vez, pero cómo podría explicárselo. Eh... es como una corriente que se expande por todo el cuerpo, algo caliente como cuando derramas el ramen en tu ropa y se siente así de caliente hasta la cabeza, y esto definitivamente aumenta cuando me mira fijamente.
— ¡Ahh, no otra vez! Odio esto. —dije mientras me abanicaba a ver si así me pasaba esa sensación.
— ¡Kagura que haces en el techo, acabarás de romperlo, últimamente has estado comiendo mucho! —escuché la voz de Shinpachi.
Gin-chan y Shinpachi dicen que ya no soy una niña y que ahora debería cambiar un poco, y el estúpido de Gin-chan sigue diciendo que es malo que un hombre viva solo con una mujer y que ahora con mayor razón debería ir a vivir con Otae-chan; yo por mi parte lo único que noto es que mi cabello es más largo y que…
Por alguna razón me estoy debilitando.
—Esta tampoco es… —Este cuerpo tan frágil, inerte suena bien al chocar contra la pared.
Así que hasta ahora mi búsqueda ha sido una completa pérdida de tiempo.
¿Dónde estará mi objetivo?
Si hubieras dejado destruirte en ese instante, insecto. Si hubiera podido beber tu sangre con mi espada, mi alma estaría saciada, no tendría que perseguir un objetivo como este. Al fin y al cabo, perdí toda mi tripulación de ese entonces por tu culpa, viejo.
Así que en este horrible planeta se encuentra tu retoño, está escondido como una cucaracha de seguro, porque aún no lo encuentro.
—Tú ni siquiera eras una Yato. —Un humano común y corriente. Podría destrozar a miles de estos rápidamente, destrozar sus cráneos, uno por uno, en un pestañeo—. ¡Que aburrido! Unos cuantos cadáveres más por esta noche y estaré saciado.
Al menos por ahora.
—Hey, ¿Quién anda ahí? Escuchamos unos gritos que venían de aquí…
—Perfecto.
¡WAAAAAAAAA….!
Los gritos de las almas que se arrastran en la oscuridad, son un bálsamo para mis oídos.
— ¡Alguien, ayúdeme!
La sangre derramándose gota a gota, esa sangre impura, lo único divertido es verla salir.
Demonios, mi paraguas se ha manchado.
—Fue demasiado fácil, ya me estoy aburriendo.
Pequeña Yato, estoy a punto de encontrarte…
Una sonrisa en medio de la oscuridad, el olor metálico de la sangre se mezclaba con el polvo que levantaba aquel monstruo al caminar, la sombrilla al hombro junto a los miles de cadáveres y la sangre que había hecho derramar…
Finalmente había conseguido venir a la tierra…
…
"Las cosas importantes son difíciles de ver"
Ese día había logrado levantarme de mejor ánimo y salir a pasear por Kabuki-cho, estaba soleado pero el sol no quemaba.
Gin-chan había estado molestando toda la mañana queriendo acompañarme, cuando a veces ni le importaba que saliera sola. Me tuve que escapar y por eso no pude salir con Sadaharu, estoy harta de esos idiotas. Tz.
—Wooo, no sabía que habían abierto una nueva tienda-aru. Y venden kimonos y esas tonterías de chicas que no necesito. Pero, pero… —acababan de poner en los maniquís de la vitrina una especie de kimono rojo—. Eso es hermoso, tanto que lo necesito conmigo.
El dichoso traje que me disponía a comprar con la plata de la billetera de Gin-chan, era una falda roja y larga como mi vestido con dos aberturas a los lados, en la parte de arriba se utilizaba un top del mismo color, que aparte de lindo me parecía súper cómodo.
—Eh… vieja, quiero este.
— ¿A quién demonios le dices vieja?
—Soy un cliente, así que tráteme bien-aru. Vieja bruja.
—Como diga señorita… Puto trabajo. —dijo susurrando.
—Una mujer no debe utilizar esas palabras en su vocabulario, ni decir puto, ni bolas, ni chixxx.
— ¡Pero tú acabas de decirlo!
—Kusu-chan deja de molestar a las clientas. —dijo una tercera voz— Señorita ¿quiere ese traje? Se lo puede probar para ver cómo le queda.
—Aprende un poco, vieja desconsiderada. Quiero este. —le dije mientras le acercaba uno de esos trajes que había cogido de la estantería.
—Será mejor que se pruebe una talla más grande. —mencionó la condenada Kusu-chan.
— ¿Me está llamando gorda-aru?
—Kusu-chan no debió abrir la boca
—No le dije gorda, lo edcia por su cuerpo. Iré al grano, sus pechos son muy grandes para esa talla, mejor pruébese esta.
—Kusu-chan, no sea grosera. Se dicen bubis, así. —la gerente dijo esto, haciendo una "v de victoria".
Si es verdad, por alguna razón ahora se parecen a las de Sarutobi o Tsukuyo-chan.
—Ya me lo probaré-aru.
…
— ¡Le queda per-fec-to! —dijo Azumi, que acababa de entrar.
—Oii Agomi-san, no sabía que también trabajabas aquí.
—No es Agomi, es A-zu-mi-chan. Hoy es mi día libre además me gustan mucho los vestidos. —dijo con voz forzada imitando a una colegiala.
—Pero ninguno te quedaría bien, Agomi-chan.
—Sólo le agregaste el chan, ¡Es Azumi! Por cierto dicen que cuando una mujer compra ropa es porque quiere impresionar a un hombre. ¿Tienes a alguien especial, Kagura-chan?
—Cállate Agomi. Como si fuera a interesarme algún idiota. Los hombres son unos vírgenes otakus o unos inútiles pervertidos. —Al menos los que conozco son así—. Las chicas como yo no necesitan de nadie.
— ¿Sabes qué hay más hombres aparte de esos dos, no? Como mi Juutaro. —de nuevo hablando la barbilla andante, del otro extraño que es su "novio".
—Me lo llevaré puesto.
—Kagura-chan pero este dinero no alcanza.
— ¿Ya no recuerdas lo que hicimos por ti y ese chico? Es por eso que están juntos.
—Es verdad, ustedes me han dado la mayor de las felicidades que puede tener una mujer. Asi que Kagura-chan…
¿Eh?
¡Ya se fue!
Salí sonriendo y mirándome en las puertas de vidrios de las tiendas por las que pasaba, por alguna razón todos me miraban, era molesto.
—Eh ustedes idiotas, ¿Qué diablos están mirando?
—Sólo queremos divertirnos un poco, perra. —sin darme cuenta, un grupo de hombres y amantos me había rodeado.
—Parece que ustedes bastardos, no saben quién soy. Les mostraré un poco del poder de la reina del Kabuki-cho. —grité tronándome los dedos.
Se acercaron dos amantos, salté girando completamente el cuerpo y estrellándolos contra el suelo de una patada. Tres más venían por un lado y dos por la derecha, di un salto y cerrando mi paraguas de un solo golpe, los dejé inconscientes.
— ¿Eso nomás tienen? ¡Que aburrido! —aún quedaban como 20 en el grupo. Con un salto alto abrí mi paraguas y comencé a disparar directamente entre sus ojos.
—Oii Idiota, no puedes hacer esas tonterías vestida así —alguien dijo a mis espaldas y cuando volteé para dispararle, me di cuenta que se trataba del idiota sadist; igual le disparé aunque fallé.
—No interfieras idiota, ya casi termino con ellos.
—China me quiero divertir un poco, el cuartel está muy aburrido.
—Al menos tu cabeza sirve de algo —dije mientras me apoyaba con una mano en su cabeza para dar un salto y patear sucesivamente a uno y otro amanto.
Los ojos del sadist, se habían vuelto fríos y sombríos, desenvaino su espada y comenzó a atacar. No contento con darles una estocada, él les daba tres a cada cuerpo, esto hacia que la sangre saliera a chorros.
—Estúpido vas a mancharme el traje, pagarás la tintorería.
Nos pusimos espalda con espalda. Por alguna razón que desconozco, volteó se acercó mucho y me miró directamente a los ojos.
—Igual ese traje no te queda bien, China.
— ¿Qué dices idiota?
— ¡Lo que dije, animal! No sabía que eras tan sensible con esas cosas. A pesar de todo, eres una chica. —me dijo con su cara inexpresiva de costumbre.
Mientras peleábamos entre nosotros, dos se escaparon.
—Por tu culpa se están escapando. —corrí a alcanzarlos pero otros cinco me cerraron el camino. —Terminemos con esto.
¡WAAAAAAA!
Finalmente todos estaban vencidos en el suelo, debo aceptar que el estúpido sadist al menos fue de ayuda, pero
¿Por qué todo se está volviendo negro?
Acaso hoy toca aprender una técnica especial. Mi cuerpo se siente pesado de nuevo. No podía mantenerme en pie, así que caí de rodillas, tenía frio, mucho frio.
— ¿Qué te pasa China? Acaso el tener esas dos cosas adelante, te ha afectado. Diablos, ya no peleas como antes.
— ¡Suéltame idiota! —le grité mientras intentaba permanecer despierta y haciendo todos los esfuerzos porque no me tocara, al final perdí y sentí el roce de sus dedos en mis piernas, primero suave y luego más fuerte, pero por alguna razón sentí esa "corriente" de nuevo, me recorría todo el cuerpo, me gustaba que estuviera cerca, ¡que demonios!— mi paraguas, idiota.
—Sólo te llevaré donde el Danna, eres tan inútil que tendré que cargarte. Ya está nos vamos. La próxima pelearemos en serio. Yo no dejaré que nadie te haga daño, al menos que el que lo haga sea yo… —me pareció escuchar eso, de pronto mis ojos se cerraron y ya no entendía nada.
Desde que tengo memoria, la había visto enferma.
Espero… poder verte de nuevo algún día.
Ahora que lo pienso, mi mamá nunca la había visto pelear.
Cuando escuché a lo lejos una pelea, no imaginaba encontrarme con la China peleando, yo sólo fui con la intención de despedazar algunos cuerpos rebeldes, pero cuando la vi…
Llevaba ropa diferente, estaba más ajustada, más al descubierto. No, no era sólo eso. Su cuerpo se veía diferente, claro que lo había notado ya desde hace algún tiempo, pero ahora era más evidente con ese traje. Siempre había sido una niña plana, ahora el cabello le había crecido, su cuerpo era el de una mujer. Lo más importante es que tenía algo en él que hacía que no deje de mirarla, claramente ella no era una masoquista como para que me llame la atención pero se había desarrollado bien, tal vez sea eso. No puedo dejar de mirarla y mientras pelea, algo crece en mí, sus ojos azules me fulminan resaltando brillantes entre todo, algo en mí se estremece y me hace sentir diferente. La deseo, sí es eso, tanto que podría perder el control en este momento.
—No quiero que nadie le haga daño. —Dije para mis adentros—. Hey China, me quiero divertir, el cuartel anda aburrido.
—Idiota, vas a mancharme el traje.
—Igual no te queda bien China. —le estaba mintiendo, si pudiera… acercarme un poco más a ella. Recibí un puñetazo de la China, que me cayó en la cara y comenzamos a pelear entre nosotros.
Cuando uno se atravesó en nuestro camino, lo mandamos a volar de una patada en conjunto mientras compartimos una sonrisa diabólica. Retomamos la pelea contra el grupo de amantos, dos se nos escaparon pero no iba a permitir que se escapen más.
Al terminar la pelea, la China estaba arrodillada en el suelo, otra vez estaba rra, como si le faltaran las fuerzas.
La tomé entre mis brazos, sentí sus piernas heladas y su cabello caía a los lados dejando su rostro al descubierto, tenía los ojos cerrados mientras mantenía la respiración suave. Demonios estaba peligrosamente cerca, ¿Podría perder el control al tenerla tan cerca? ¡Qué demonios! Es imposible que la China me haga sentir todo esto.
Dormida parecía una chica normal, pero ciertamente si fuera sólo una chica normal, no me importaría tratarla como mi juguete.
—Ya no dejare que te hagan daño, al menos… —la subí a la patrulla y me la quedé mirando. —que el que lo haga sea yo.
Llegamos a la casa, la llevé cargada al yorozuya, sin tocar, entré mientras soportaba la mirada del Danna y del gafas. La deposité con cuidado en el mueble de la sala.
—Souchiro, ¿qué le pasó a Kagura? —me preguntaba el Danna mientras me cogía del cuello de la camisa fuertemente— .¡Demonios habla!
—Sólo está dormida, danna. Suélteme que está arrugando mi uniforme. No sé qué tiene, estábamos peleando y… —un puño se dirigía directo a mi cara, lo detuve con una mano y con la otra le cogí el brazo, mientras Shinpachi miraba atónito la escena.
Retomé la historia. —Últimamente parece diferente, se cansa y esta vez hasta se desmayó. ¿Acaso no lo había notado Danna?
—Cállate mocoso. Si, había niotado que algo andaba mal con Kagura.
—La otra vez aunque no salió el sol incluso se veía cansada. —dijo Shinpachi.
—Será por dos poderosas razones que lleva por delante. —mencionó el Danna mientras Shinpachi le daba un golpe en la cabeza.
—Hey Shinpachi, yo hablaba de en primer lugar ser un yato y la segunda por no llevar su paraguas. —respondió enrojecido el Danna.
—Aquí está. —dije señalando el paraguas en el suelo. —Y lo que dijo sobre ser un Yato, acaso ellos tienen alguna debilidad o algo así.
—No lo sabemos, sólo una vez Umibozou mencionó que su madre había muerto de una enfermedad. —interrumpió Shinpachi preocupado.
—Le mandaré una carta a ese mal padre, que lo único que hace es viajar con la calva expuesta.
—Sólo logrará que se preocupe y que venga a destruir la tierra. Conozco a alguien que puede darnos información acerca de los Yatos. Yamazaki por es un espía, sabe de casi todas las razas y parece que su especialidad es una raza.
—Prepararé té.
—Oii verdad y ¿esas ropas tú se las pusiste Souchiro pervertido? Deberia cambiarse inmediatamente, pensar que esa muchcha anda así, sé que a nosotros nos gusta ver a mujeres bien formadas y…
—Bien. Lo haré inmediatamente.
—Oii, Oii ¡¿Qué haces?!
—Acaso no me dijo que le sacara la ro….Auch eso dolió, bestia, así es como agradeces el haberte salvado. —mi nariz comenzó a sangrar por el puñetazo que la China me estampó en la cara.
— ¿Qué diablos tratabas de hacer, pervertido? —se levantó el monstruo con una expresión extraña en ella, espera… ¿se está sonrojando?—. Y más importante, ¿Qué haces aquí sadist?
Hey Okita-san está bien que tú te saltes el trabajo, pero yo si estoy ocupado. Buenas noches Yorozuya.
—Dicen que eres un experto en Yatos y otros amantos. Necesitamos saber por qué esta mocosa se está quedando sin fuerzas.
—¿Yo? Pero si estoy bien. —dijo la China levantándose de pronto, yo la tomé de la mano y la hize sentar.
Otra vez, esa expresión.
—¡Suéltame!
—Aún estás débil, idiota, No te pares a estorbar.
—Dime Yamazaki, ¿Los Yato sufren de alguna debilidad o algo parecido? Sabemos que esta mocosa se desmaya luego d pelear, y yo estoy harto de cuidar niños, aunque uno sea un otaku que nunca conocerá una mujer con la que pueda gastar todos los clínex que gasta solo.
—Oii deja de decir tonterías ¡Gin-san idiota! —interrumpió el otaku.
—Y la otra que aunque tenga el cuerpo de una mujer, sigue siendo una niña que lo único que sabe es comer.
—Deja de hablar de mi cuerpo como si fuera alguna cosa fea, Gin-chan.
Gin-chan, Gin-chan, por qué lo llama así y más importante por qué viven solos, un hombre y una mujer…
—¡Urusai! Yamazaki, comienza.
Al final acabarán actuando por el deseo…
—Souchiro, ¿Por qué me apuntas con tu bazooka? ¡Deja de apuntarme! —soltó el Danna.
—Verán, como saben los Yato son una de las razas más fuertes del universo… —siguió hablando Yamazaki, hasta la China hizo una mueca de aburrimiento—. Pero al parecer a las mujeres de dieciocho y veinte años son propensas a tener una enfermedad que hace que vayan perdiendo las fuerzas y se debilitan rápidamente. Al parecer esto les da porque a diferencia de los hombres qye paran viajando y peleando, ellas prefieren quedarse en el hogar cuidando a sus hijos y esto contraproducentemente las debilita aún más hasta que no pueden levantarse de la cama. Por eso es que los Yatos deben estar viajando.
La China se puso pálida al escuchar esto, aún más cuando Yamazaki dijo lo último.
Tenía que salir del planeta…
Al menos por un tiempo.
—Entonces la solución es que me vaya por un tiempo y dejar a este par de inútiles solos. Ahora que me iré seguro se pondrán a llorar y no podrán hacer nada. —dijo fingiendo una sonrisa.
—No creo que sea tan fácil, debes escansar y cuando vuelvan las fuerzas, salir. Creo que funciona asi como cambiar de ambiente.
—Aún no te irás, ya veremos qué hacemos con esto. Iremos contigo, —dijo el Danna seriamente.
—No Gin-chan, lo mejor es que vaya sola o con mi padre.
—Ese viejo ni sabes dónde está, al menos lo contactaremos y te llevaremos donde esté. —firmemente afirmó mientras la China dejó la sala y se fue a su habitación.
—Igual lo mejor es que descanse, eh y otra cosa Danna si pelea puede ser que se descontrole, ya sabes a que me refiero, eso podría ser fatal en su estado.
—Bueno ya me voy. No dejen salir a la bestia o la próxima la llevaré a prisión y le pondré un collar por peligrosa.
—Gracias Okita-san.
Esa chica…
—La próxima yo seré quien pelee a su lado, descuida Souchiro
Realmente…
—Vámonos Yamazaki.
Me pone de los nervios…
— ¿Dónde están los demás?
—Jefe, una chica y un mocoso mataron a todos, la chica es una Yato con el pelo rojo, el otro era un simple humano.
—Así que una Yato peliroja.
—Acabó con todos, debe ser...
— ¡Por fin te encontré! —se oyó un grito triunfante.
Así que acabaste con una parte de mis hombres.
Perfecto, parece que no me aburriré contigo, pequeña Yato.
¿Qué les pareció este capi? ¿Les gustó? este lo hize más largo, espero que si xD Cualquier duda, queja, comentario, etc dejenmelos en los reviews ;)
Kisses! 3
