Good night! Les traigo el capi 5 con partes lemon (si quieren saltarsela comienzen a leer a partir de los primeros ***** ) y un poco de acción! Por fin sabremos quién es el enemigo!

si quieren un soundtrack lo hice con estas canciones:

el ending de noragami por Supercell 3 watch?v=PmggGk1agxg

ending de GTO:Shizuku watch?v=7kFxw2rLQCA

y el ending 8 de Gintama: Speed of flow watch?v=PRQ8NxYcoPo

Espero queles guste! :D


Estaba seguro que la había visto pasar por aquí, rápidamente crucé el pasillo, la vi. Llevaba un vestido, para nada de su estilo pero lo lucia bien, muy bien, la tela blanca se notaba clara, demasiado.

Debí pensar, parar, actuar con cautela, lo sé.

Pero en vez de eso, sólo me dejé llevar por lo que sentía en ese momento ¡Demonios, ya es suficiente de juegos! —dije para mis adentros, tomándola fuertemente del brazo la atraje hacia una de las habitaciones del frente.

— ¿Qué haces? —me había preguntado luego de golpearme.

Esta vez, jugaré de una manera diferente.

Estábamos a oscuras, la única luz que entraba era la del pasadizo de al lado pero aún así podía distinguir exactamente sus formas.

Tan cerca.

Peligrosamente cerca.

Destellaban sus ojos azules como un marfil demasiado afilado en medio de tanta oscuridad. Mi corazón latía a mil por hora, me pregunté que estaría pensando ella.

Tenía que dar el primer paso o esto seguiría igual, sólo siendo "enemigos", si yo no lo hacía seguiría pensando en ella de la manera en que lo estoy haciendo, como si me faltara algo, a veces incluso se me quitaban las ganas de asesinar a Hijikata y sólo porque no podía dejar de pensar en esto, y en que ella pronto se iría. Aún no le había demostrado mi verdadera fuerza y mucho menos lo que siento últimamente cuando la veo.

Y entonces lo hice.

Era extraño que luego de lo que hice, ella no reaccionara en absoluto, ella podría haberme golpeado, pero no lo hizo. Ya en el suelo mirándola fijamente me puse a calcular todas las posibles razones.

Acaso… ¿Ella sentía lo mismo?

Y finalmente ¿qué significa esto?

Ella ya no era la niña torpe e increíblemente fuerte que conocí hace varios años, ella seguía siendo el mismo monstruo, ese que me motivaba a ser más fuerte y con el que había peleado incontables veces. Ella era ese tipo de mujer que yo había detestado por mucho tiempo.

Y aún así…

Aún así, en estos momentos me tenía en sus manos…

La deseaba, no sólo eso, ¡ardía por tenerla cerca! Por llegar hacia su espalda, tocar sus labios, por desprenderle la ropa.

¿Qué estoy haciendo?

¿Cuándo habían cambiado mis sentimientos por ella? ¿Cuándo había sido?

La besé.

Ella se resistió brevemente pero luego dejó de hacerlo.

"Dicen que las personas más orgullosas y fuertes, cuando las doblegas, caen mucho más fuerte y es ahí cuando un sádico como yo lo disfruta más."

Pero definitivamente…

Ella nunca se doblegará…

Tomé sin aviso su cintura y mis manos fueron bajando hasta poder tocar la parte baja de su espalda. Su cuerpo cabía perfectamente entre mis manos y exhalaba un calor incomparable.

Era increíble pero cierto, ella, la China me estaba correspondiendo. Lanzó un gemido bajo y simplemente con eso exploté. Ya no me estaba controlando, rompí el beso sólo para mirar sus ojos azules mirándome desafiantes, tenazmente. Le solté el cabello, y poco a poco fui deshaciéndome de su ropa mientras ella hacia lo mismo conmigo. No estaba seguro de cuándo habíamos perdido el control de nuestros cuerpos, pero lo estábamos haciendo, ella estaba tomando control del mío, yo estaba perdido entre sus curvas, su cabellos y sus ojos.

Bajé hasta su cuello y lo fui recorriendo totalmente, tenía miedo de su reacción obviamente, pero ahora quería atreverme. No llevaba sujetador, así que de inmediato su piel blanca salió a la luz a darme un espectáculo increíble, ella se asía a mi cuello mientras yo comenzaba a bajar mis manos hasta ellos, al principio suave pero ella soltó otro gemido suave y eso fue excitándome más. Al final la tomé por la fuerza y sólo quería hacerla mía, quería marcar cada centímetro de piel blanca que mostraba, sólo quería que cada rincón sepa que lo estoy conquistando, que yo solamente podía ganarle, que yo sólo podía verla así. Iba a marcar que era indudablemente mía.

Quería dar el siguiente paso pero no estaba seguro si ella quería lo mismo…

¿Y a mí desde cuándo me ha importado los sentimientos de otros?...

Ninguna mujer verdaderamente me había importado, salvo mi onee-san, ella era mi vida. Pero demonios no entiendo que me pasa ahora. La volví a tocar, ella me miró sonrojada, lo que me quedaba de "autocontrol" se fue al infierno con eso; la tenue luz de afuera caía exactamente en su rostro y en la parte anterior de sus pechos mostrándome las expresiones más placenteras que podría haber imaginado. Y eso me gustaba aún más.

Cuando estaba a punto de dar el paso final, la perilla de la puerta comenzó a sonar, alguien al otro lado la estaba girando. En ese momento sentí un tirón fuerte que me hizo retroceder, era ella, nos ocultamos detrás de una especie de escritorio que había allí. Cuando las luces se encendieron, la vi frente a mi semidesnuda tapándome la boca, ruborizada y yo estaba idiotizado mirándola y desnudo, tanto que casi ni me percataba de las personas que habían entrado.

— ¡Aquí está! ¿Esto era lo que estaba buscando no?

—Sí eso es, llevémosle esto y también esto.

Salieron y todo quedó en silencio.

—Oii… —intenté acercarme de nuevo.

—Olvídalo, me largo —me había contestado.

—No, tú no te vas.

— ¡Me voy-aru! —afirmó lanzándome lejos y cuando acababa de abrocharme mi cinturón, aún con el torso descubierto, ella había terminado de vestirse y estaba a punto de salir.

Avancé rápidamente hacia la puerta. —Espera… —le dije arrinconándola a la pared— Sólo dime ¿Qué fue todo eso?

—No lo sé, ahora lárgate-aru. —La vi sonrojada y quise acercarme, pero sabía que era peligroso hacerlo así.

— ¿Nada? Si claro, eso no fue lo que vi… —me miró con un rubor notorio, abrió la boca parecía que diría algo, pero al final calló—. Vamos, no intentes negar que…

Me estampó una cachetada y puso una expresión que nunca había visto.

—Cállate idiota. ¿Qué pretendes con todo esto? Que salte a ti y me ponga un collar mientras hago todo lo que quieres. Eso no pasará.

—Eso no estaría nada mal pero… —las palabras dejaron de salir de mi boca… entonces ¿Qué es lo que yo verdaderamente quería?—. Mírame bien, ¿Crees que yo estoy jugando contigo? —le grité— Tú ya eres mía, no debo hacer nada más.

— ¡En tus sueños idiota sadist!

Y me dio con la puerta en la cara.

Al salir con el único que me había encontrado era Hijikata que me andaba buscando.

—Hey Sougo, ¿Dónde demonios te habías metido?

—Donde no te importa, Hijikata-san. ¿Ya terminó todo?

— ¿Por qué pones esa maldita sonrisa de sádico? ¡Quítala! O te la arrancaré de la cara.

—Ya sé que podría hacer…

Cuando Kagura había salido con el traje que usualmente usaba, ya para finalmente irnos, observé en su expresión algo que nunca había visto. Estaba sonrojada y parecía que en cualquier momento iba a llorar. Ya habíamos cobrado por lo que sólo faltaba ella para irnos, qué es lo que le había pasado para que cambiara su expresión de siempre.

—Oii Kagura ¿estás bien? —le había terminado por preguntar.

—Sí, no pasa nada Gin-chan. Sólo tengo mucha hambre…

—Toma esto te manda Ren-san, al parecer tenía más que hacer, así que nos pagó y se fue rápidamente pero antes dijo que nos podíamos llevar toda la comida que podíamos. Toma y come como siempre —le dije sonriendo.

Cuando de repente una lágrima asomó por su mejilla. Shinpachi estaba hablando con Yamazaki acerca del último logro de bádminton que había tenido, así que él no estaba cerca. Ella se sujetó de mi traje y me dijo:

—Gin-chan no me quiero ir. Verdaderamente, voy a extrañar esto, Kabuki-cho. A todos.

—Vamos niña llorona, yo y el virgen de cuatro ojos, estaremos a tu lado.

No llores porfavor, quería haberle dicho. El Yorozuya generalmente es ruidoso y alegre por la presencia de estos dos en mi casa, escuchar sus risas, el ladrar de Sadaharu, el incesante apetito de Kagura, las canciones de Otsu-chan, todo eso hace que el Yorozuya. No, que yo sea quien soy.

—Volveremos juntos a casa. —le dije finalmente.

Ella me respondió con una sonrisa.

Más atrás venia el idiota mayonesa y Souchiro peleando ruidosamente.

—Eh... Kag…

¿Kagura?

¿Kagura? ¿Acaba de llamarla por su nombre?

Ese mocoso idiota

—Vámonos Gin-chan, ¡quiero que me invites ramen! —dijo rápidamente Kagura ignorándolo, mientras me tomaba del brazo y llevaba a rastras a Shinpachi con la otra mano.

— ¡Adiós, idiota! —le había dicho sacándole la lengua en tono ofensivo.

Finalmente estos dos idiotas han podido darse cuenta ¿Será eso?

Pero si la daña, juro que yo seré quien me convierta en un sádico.

— ¡Vamos a celebrar por este excelente trabajo! Hay un nuevo lugar donde preparan un excelente Sukiyaki y también venden helado. Al fin tenemos plata para poder darnos un gusto.

— ¡Si vamos!

—Hi! —Gritó Kagura entusiasmada mientras se hurgaba la nariz.

Nos iremos sólo unos meses, sólo será por un breve momento.

Después volveremos a Kabuki-cho todos juntos. Tres humanos y un perro.

Me estiré y despeiné a ese par, había un sol hermoso en medio del cielo. Hoy era un buen día.

Así pensaba, al menos hasta esas horas, pero mi opinión cambiaria cuando supiera lo que pasaría más adelante.

El día había pasado rápidamente y había podido ver a todos, incluso al idiota del sadist. Nunca pensé que podía pasar algo así entre nosotros, pero por ahora no pensaré en eso, tengo más cosas en que pensar.

Ya es hora.

El atardecer terminaba de aparecer y eso indicaba el final del día. Definitivamente iba a extrañarlos: Gin-chan, Shinpachi, aneego, a la vieja Otose, Catherine, Tama, al gorila, al mayora incluso a ese sadist… nos habíamos acercado mucho más ahora… Iba a extrañarlo.

—Voy a dar un paseo con Sadaharu, le había gritado a Gin-chan.

—Debes apurarte, ya se hará de noche Kagura-chan —me había respondido Shinpachi mientras Gin me miraba sonriendo.

—Claro. Cuídense mi Yorozuya. —susurré para mis adentros.

Caminé sin mirar atrás, despacio, venían a mi mente imágenes que había pasado con todos.

¿Algún día los volveré a ver?

Ya estaba a punto de llegar a la central, a abordar.

—Sadaharu, estaremos bien. No te preocupes.

—Te encontré…

Había escuchado una voz detrás de mí.

Había escuchado...

—Onii…

—Si hermanita, nos volvemos a ver. Aunque te dije que no me importaban las personas débiles, necesito algo de ti para conseguir lo que deseo.

Te necesito.

Mejor dicho, necesito tu cabeza.

—Estúpido onii-chan, ¿crees que me vencerás como la última vez? No lo permitiré.

—La diferencia es que ahora sólo nos enfrentaremos tú y yo. Y nadie intervendrá. Al menos trata de no aburrirme.

No sabía exactamente las intenciones de mi hermano, el por qué había vuelto y por que andaba buscándome. ¿Mi cabeza? Definitivamente se había vuelto loco.

Él dio el primer golpe, yo lo pude esquivar con las justas, rápidamente le devolví el golpe aunque no le hizo ningún daño, se puso encima mío y comenzó a golpearme hasta que la sangre no paraba de salir. Sadaharu había querido intervenir, pero yo lo alejé diciéndole que vaya a buscar a Gin-san, esta vez no lo había mandado con un mapa así que no me encontrarían. Así era mejor.

Era una pelea entre hermanos, algo que debí haberlo hecho hace mucho tiempo.

Tenia que detenerlo.

-Sigues siendo tan débil como lo recuerdo.

-No es asi... Esta vez seré capaz de vencerte.

Di un salto alto y lo estampé contra el suelo, alli comenzé a golpearlo tanto como pude con mis puños y por fin habia comenzado a sangrar, él de un salto se puso de pie y nuestras sombrillas chocaron...

-¿Sabes quién estaria feliz de volver a verte? -me habia dicho-. El viejo, pero no quiero que te vea asi, sólo quiero que vea tu cabeza y que venga por mi. Él me lo debe.

Bajo con elegancia y dió una fuerte patada en mis tobillos, el dolor era inmeso, casi no pude mantenerme de pie, esta oportunidad fue aprovechada y terminó por clavarme la sombrilla en un hombro, escupi los restos de sangre que tenia en la boca.

-Crees que me has v-vencido, que ya no puedo árate para conocer mi verdadero poder, onii-san.-grité a todo pulmón mientras le escupia en la cara.

¡YO SERÉ QUIEN POR FIN TE DETENGA!

IAAAAAA!

Junté todas mis fuerzas, esquivé uno dos tres golpes, con un salto lo patee en el aire y este cayó precipitadamente al suelo, era el momento de dar el siguiente paso. Lo tenia arrinconado en el suelo, boca arriba me miraba desafiante.

-Parece que has mejorado un poco, pequeña Yato. Pero esto no es suficiente para mi.

Y me levantó, recibiendome con un golpe certero en el estómago. Parecia que su ritmo habia bajado un poco de velocidad pero él seguia teniendo la mismas ganas de matarme. Al estrellarme con el suelo, levanté la mirada, el cielo se veia tam hermoso hoy. Queria verlo una vez más.

Queria poder tenerlo conmigo una vez más

Seguimos asi unas horas más, peleando hasta quedar sin aliento, sangrando, él riendose y yo preguntandole por qué. ¿Cuándo es que habia comenzado a deshacerse mi mundo?

Un, dos, tres golpes consecutivos, queria que se detenga pero no lograba hacerlo, ni ganarle. En todo este tiempo Kamui se habia vuelto más fuerte... o es que yo estaba más debil. ¡Maldición! Si tan sólo fuera más fuerte, todo esto no se habria salido de control.

-¡Maldito! -grité desde adentro, con el alma casi en la boca.

Determinada a ganar, puse todas las fuerzas que me quedaban en los golpes finales. Logré hacerle daño pero no lo suficiente, el maldito me tomó por la muñeca mientras la rompia y me lanzaba por los aires.

-Ahora si, tomaré tu hermosa cabeza.

...

...

¿Qué?

Con la visión borrosa pude distinguir que alguien me habia cargado en el aire, tomandome en un instante, su abrazo era cálido y fuerte...

¿Gin-chan?

-¿Gin-chan eres tú? Te dije que ya volveria. Estoy bien ¿ves?

-No China, lamentablemente no soy el jefe y aunque lo fuera estoy seguro que él tampoco te habria hecho caso. Hacerle caso a una mocosa, seria estúpido.

-Maldito sadist, que diablos haces aqui. Deberias estar robando impuestos o durm-miendo.

-Al parecer tú te estas divirtiendo más que yo y eso yo no lo puedo soportar.

-¿Te acuerdas que te dije que yo sería el único que te venceria? -me preguntó ese niñato clavándome sus ojos rojos-. Entonces no mueras hoy, China.

-¡Que aburrido! Un inútil vino a arruinarme la diversión. Supongo que quieres morir rápido. No me tomará nada de mi tiempo, pero esa chica logró herirme asi que tendrás oportunidad de correr, no me gusta pelear con seres tan débiles.

-Veremos quien es realmente débil. Quiero saber quién eres tú y por qué le hiciste eso.

-Asi que te interesa mi pequeña hermana... ¡Que tipo de relación tienen ustedes dos! -gritó de pronto Kamui con ojos sedientos de sangre.

-Diria que soy el que hace gritar a tu pequeña hermana...

-¡Cállate idiota! -le habia gritado sin conseguir que lo hiciera.

-Aunque no acabo de entender por qué siendo su hermano le harias eso, creo que a los idiotas del clan Yato no les importan los lazos de sangre no es asi?

-Tienes razón. Pero yo a ella la necesito. O mejor dicho, necesito su cabeza.

Esos dos idiotas se habian comenzado a atacar, Sadaharu habia vuelto a mi lado y sólo le pude decir un pequeño Lo siento, él me envolvió con su cola como diciendo que todo estaría bien y lamia mis heridas, a la vez que yo iba perdiendo el conocimento de a pocos. Antes de cerrar los ojos completamente vi dos sombras que corrian hacia mi...

¿Acaso no les dije que no vinieran a buscarme?