Good day! Sorry por la demora pero tenia examenes. Aqui les traigo el capi 6 espero lo disfruten!

Si desean pueden escucharlo con estas canciones que me inspiraron este capi:

Shura y Donten asi bien chingón para la pelea y el opening de Noragami Aragoto

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También Still here, es un amv okikagu que me encantó, exacto para la parte feeling

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Aclaración:

"Arco Vertical" - (combinación de 2 golpes) Una técnica simple de espada que crea una trayectoria en forma de "V"


CAPITULO 6

Había visto dos sombras venir hacia mí, tomarme en sus brazos y llevarme a casa, a mi querido Yorozuya diciéndome que nunca nos íbamos a separar de nuevo. Sadaharu también estaba ahí, me habían dicho que todo estaba bien y que mi hermano se había ido lejos, lo habían acabado. Yo me sentí aliviada y alegre, pero había algo que no cuadraba. Faltaba una persona en ese cuadro, alguien que odiaba y a la vez… apreciaba. Esa persona no estaba a mi lado y no podía aceptarlo, la razón no la conocía pero cuando me dijeron que no había sobrevivido, algo se rompió en mi interior, algo que no sabía que podría sentir estaba apareciendo. No podría ser verdad. Salí corriendo del Yorozuya y mi hermano me estaba esperando con su cabeza en una mano.

Ahí fue cuando desperté.

Me encontré con Kamui peleando con el sadist, los golpes eran directos y continuos, casi parecían estar a la par. Intenté levantarme para pelear, pero el cuerpo no me respondía, me dolían las heridas abiertas, intenté calmarme, recuperarme un rato.

Al menos él aún estaba vivo.

Cuando vi que con un movimiento rápido le clavó su espada y estaba a punto de matarlo, mi cuerpo reaccionó y por fin pude levantarme y correr hacia él.

No podía dejarlo morir, no iba a permitir que mi hermano haga lo que quiera. Esta es mi pelea, yo la debía terminar.

Cuando me di cuenta de la magnitud de lo que estaba por ocurrir, tomé con fuerza mi espada, di un paso hacia adelante calmando los impulsos de atacar brutalmente. Estaba solo, a punto de empezar una pelea con un extranjero que a la vez pertenecía al casi extinto Clan Yato y era hermano de la china, Kamui me había dicho que se llamaba. Yo no entendía nada en ese momento, sólo sabía que debía luchar contra él y que no permitiría que le hicieran daño. Incluso podría complicarme más pero no tenía elección.

Desenvainé la espada.

Él cambio la sonrisa "amable" que llevaba en el rostro por una totalmente desencajada y dijo lo siguiente:

"Entonces morirás"

Me lancé rápidamente a la pelea tratando de esquivar una que otra patada que me lanzaba el Yato, parecía como si estuviera tratando de averiguar si me mataba de un solo golpe o no. En una de esas, logró patearme lejos, me di contra la pared y con un sonido seco mi cuerpo cayó al suelo. Lentamente me incorporé, sus golpes eran demasiado fuertes sobretodo el de sus piernas pero aún así pude contraatacar. Mi espada y su sombrilla chocaron entre sí con un sonido a metal recién cortado que se perdió en el viento, al mismo tiempo levantó un puño y la sangre comenzó a salir de mi frente y nariz, tomé esa oportunidad para patearlo. Aunque no cayó, logré zafarme y arremetí contra él de nuevo. Le clavé la espada a la altura del hombro, la sangre comenzó a brotar. Roja brillante.

Así que no eres invencible Kamui, dije para mis adentros.

Pero al intentar seguir ensañando mi espada contra él noté que algo no me dejaba seguir. Tenía la sombrilla clavada al lado derecho del pecho. Fue tan rápido que no pude darme cuenta, me había herido de gravedad. Estaba perdiendo demasiada sangre y eso comenzaba a hacer efecto en mi visión, de pronto todo se veía borroso.

—Vaya, pudiste herirme. Veo en tus ojos cierta luz conocida. Tus ojos son los de alguien que disfruta las peleas, de alguien que se siente feliz si el contrincante comienza a sangrar. Tú tienes los ojos de un asesino. Eres tal como yo, ¿no es así? —mencionó orgulloso Kamui al mismo tiempo que se sacaba la espada clavada en el hombro.

—No creo llegar a haber matado tantas personas como tú. Aún me faltan unos cuántos cadáveres para estar a tu nivel. —dije sin expresión

—Tienes razón, aunque no estás nada mal…

"Sigues siendo débil."

Sonrisa macabra.

Visión borrosa.

Estuve confiado todo este tiempo, nunca vi lo que se aparecía delante de mí. Él no era un contrincante cualquiera, lo había entendido desde el primer golpe, pero yo pensé que podría resistir… ¿Eh? ¿Hijikata bastardo vienes a burlarte? Maldito, ¿y tú Kondo-san? esa imagen de gorila la tuviste desde el primer día que te conocí, Yamazaki incluso todo el escuadrón aparecían rápidamente como imágenes fugaces y livianas en mi mente. Así que esto es a lo que se refieren cuando las personas van a morir ¿no? Entonces eso quiere decir que voy a morir, aquí, en este instante. ¿Es así?

Hermana, ahora puedo verte claramente, si estoy a tu lado, todo va a estar bien. Seremos felices como en aquellos días. Danna y el cuatro ojos aparecieron en esos instantes, ¿ustedes podrán cuidarla no? Ehh siempre fueron un dolor de cabeza para el Shinsengumi, pero al final… creo que deberían estar aquí, junto a ella. Nunca pude acabar contigo, maldita China a pesar de todas las peleas que tuvimos nunca las acabamos, nunca pude decírtelo.

Hubiera querido protegerte un poco más…

Abrí los ojos, el suelo acababa de llenarse de rojo, la espada que había logrado atravesarle hace poco, ahora estaba clavada en mi, me había atravesado y la sangre no dejaba de salir. Para evitar que me rebane, saque fuerzas y lancé una patada que lo hizo golpear el muro más cerca, pero eso sólo hizo que me cayera de bruces contra el suelo.

¿Era hora de despedirse?

Aguanta un poco más…

— ¡SÁDICO!

Asi que ya te despertaste.

¿Algún día me llamarás por mi nombre?

Que molestia, parece que mi espada no quiere morir así, necesita más sangre. ¿Eso me tratas de decir, acaso no quieres verme morir?

—Pensé que me odiabas

—Aún no puedes morir. ¡¿Acaso no te acuerdas de nuestra promesa?!

¡Tú me vencerías!

Aún no puedes… irte… —me dijo entre llantos, entre lágrimas, con una expresión que no había visto antes, al menos no para mí.

Ella había venido corriendo hacia donde yo estaba, estaba herida, demasiado lastimada, aún así había venido hasta aquí diciendo que aún no podía morir. Hasta el último momento quería hacer lo que se le daba la gana.

—No seas idiota, ¿es que acaso estas reconociendo que soy más fuerte que tú?

—No idiota. Sólo que no puedo dejar que te mueras…

Al menos no hasta que pueda ver tu cara de niñato derrotado por mi mano. ¿Entiendes?

—Una escena conmovedora. ¿Vienes a morir a su lado, hermanita? —El aterrador hermano mayor había aparecido caminando hacia nosotros, sonriendo y lleno de sangre. Ya no sabía si esa era sangre mía o suya. Pero su sonrisa me molestaba.

—Vengo a seguir peleando, estúpido hermano —se puso de rodillas y levantó la mirada—. Aún no me has derrotado. Ahora es mi turno de hacerte llorar.

Esta tonta si peleaba así, moriría antes que yo.

La miré y ella me miró, parecía que había captado lo que quería decirle…

—Así que... Sádico...

¡AÚN NO MUERAS!

Sentí un tirón del abdomen, la sangre me quemaba y comenzaba a brotar una vez más. La China me había arrancado la espada que tenía clavada, de la única manera que sabe hacer las cosas. Brutalmente.

— ¡Maldita, tenías que escapar no arrancarme eso!

Me voy a morir, definitivamente me voy a morir. ¡Por tu maldita culpa!

—Verdaderamente no sabes agradecer. ¡Te acabo de salvar la vida! —gritó después se levantó y al mismo tiempo me daba una sonrisa y me tendía la mano.

—Por favor que alguien me mate antes de morir a manos de alguien tan tonta. Por favor… Eh Kamui ¿no quieres acabar con mi vida de una vez? —este nos miró sorprendidos, como si no entendiera en serio lo que estaba pasando—. Me rindo, ¡no hay remedio! —dije tomando su mano.

La sangre de pronto había dejado de brotar, de alguna manera se las había ingeniado para sacar la espada de una manera que podía parar de sangrar.

Entonces se levantó con dificultad, dando un paso adelante y ladeando los brazos se puso en modo de pelea yo a la vez me puse de pie y tomé mi preciada espada, la alinee a mi cuerpo haciendo que se mantenga en el aire, esa que me había acompañado durante tanto tiempo. Ahora nos jugábamos la vida.

—Como sea, aún no termina nuestra pelea.

—Perfecto, entonces al menos trata de divertirme un poco más hermanita.

Cruzamos la mirada, éramos dos contra un demonio. ¿Podríamos lograrlo? Aún con nuestros cuerpos destrozados debíamos luchar.

Sincronizamos nuestros golpes, uno después del otro. Lo hicimos retroceder, con una patada a sus tobillos, la China había logrado que cayera. Logré cortarle la pierna un poco mientras estaba en el suelo, se levantó rápidamente de un salto y me estampó una patada contra la herida abierta, se puso encima de ella golpeándole la cara repetidas veces, ella puso su brazo a forma de escudo y con el otro pudo detener su mano doblándole los dedos de manera dolorosa. Era mi turno de ir contra él, llegué por atrás y casi pude rebanarle medio torso, pero pudo esquivar mi golpe, le atesté una tras otra estocada, todas las esquivaba. Entonces decidí probar con un "Arco vertical", un movimiento de dos golpes, le pudo dar en el torso desnudo en el lado derecho e izquierdo, la sangre salía de nuevo.

Debía moverme más rápido si quería seguir dañándolo, si ahora podría ganarle. Un golpe lateral y uno oblicuo, mi velocidad iba aumentando con cada estocada, de pronto lo tenía en el borde apoyado contra un gran muro de cemento. Era su fin. De pronto soltó una risa por lo bajo y pude ver que recogió su paraguas y lo lanzó con fuerza en dirección opuesta… No había conseguido darme...

Lo había lanzado tras de mi, donde estaba la China, atravesándole la pierna, mi "golpe final" había fallado y sólo le había alcanzado a hacer menos daño del que creía.

— ¡Maldito!

—Realmente eres tan estúpido como para fallar tu último golpe, sólo por una distracción tan tonta, lástima que no llegué a darle en el corazón.

Volteé e intente correr hacia ella, algo tan insignificante no podría matarla. Ella estaba bien, lo sé.

—Ahora es mi turno. —soltó el Yato en voz baja y poniendo los ojos sedientos de sangre, me atestó todos los golpes que pudo, metió con un golpe de fuerza increíble su mano hacia dentro de mi herida, haciéndola sangrar de nuevo. Estaba acabado, lo presentí.

Ella estará bien.

— ¡Idiota sadist no te distraigas en medio de una batalla! —me jaló hacia atrás haciéndome retroceder y que Kamui dejara de atacarme.

Esta chica…

—Ahora es mi turno —gritó saltando con una pierna y atestándole todos los golpes que pudo hasta que cayó dando una vuelta sobre su cuerpo atrapando a su hermano en una pose dolorosa.

—No me vuelvas a llamar débil —soltó de repente sin soltarlo, parecía que estaba a punto de ganarle— Ya no soy la niña que dejaste hace tiempo, ahora puedo incluso yo hacerte llorar.

Kamui logró zafarse y ponerse de pie, aunque con dificultad, como si nuestros ataques por fin habrían hecho algún efecto. Alcanzó a pisarle la mano en el suelo. Se escuchó un crujir de huesos, su brazo estaba completamente roto, ya no iba a poder pelear con una pierna y una mano inservibles, no podría hacer nada.

Logré apoyarme con la espada en el suelo y levantarme aunque con dificultad. — ¡TÚ IDIOTA! Realmente no puedo soportar a alguien que le hace daño a su propia hermana. Aún más no puedo soportar verla así… ¡Acabaré contigo!

Arremetí una vez más contra él, todos mis golpes le acertaron finalmente, ese sonido en el aire de mi espada cortando el viento y los tejidos; era hermoso. Melodía sangrienta para mis oídos, la sangre debía de salir más rápido. Uno, dos, tres golpes, un poco más. No sobrevivirás a esto.

—Te dije que dejaras de jugar, capitán del 7ma división del Harusame. Mira cómo has acabado maldito mocoso engreído. Pensar que hay alguien que puede equiparar tu fuerza de pelea, me sorprende. Nuestro objetivo era otro al venir aquí, o ¿ya no lo recuerdas? Por cierto ya es hora de irnos, el objetivo se ha movido y tú andas actuando por tu cuenta, como siempre. —este último personaje de más de un metro novento de estatura había aparecido en la escena, también era un Yato. Si luchaba con él ya no iba a ganar, ni siquiera sobrevivir.

—Abuto ¿No ves que he encontrado alguien muy interesante? No te atrevas a interrumpirme o morirás con certeza.

Escuché unos pasos detrás de nosotros, venían corriendo el Danna y el cuatro ojos acompañados por ese perro grande y blanco.

— ¿Cuánto más iban a demorar Danna? Al parecer había un monstruo en el Kabuki-cho, el asesino de Yatos, y si yo acabo con él, definitivamente Kondo-san me nombraría Vicecomandante del Shisengumi, de seguro. —le dije con dificultad, evitando moverme demasiado para no seguir sangrando. Shinpachi había cargado a la China y se la llevaba a un lado.

—Así que el objetivo se ha movido, es nuestro turno de alcanzarlo. Déjame acabar con esto rápido.

—Por esto es que odio a los mocosos, siempre andan en peleas y creyendo que saben más que uno que ya ha vivido un buen tiempo. Acabemos con esto, déjamelo a mí, Souchiro —me había dicho el Danna.

Comenzó la pelea entre Kamui y el Danna. Claro que se había debilitado el Yato pero eso no era impedimento para que todos los golpes con la espada de madera fallaran, sus movimientos aún eran rápidos. Así consiguió llevarlo al suelo varias veces y estrellarlo haciéndolo sangrar, la espada de madera aún no alcanzaba nada.

De un golpe rápido, Kamui le rompió la muñeca y con un salto lo aventó hacia arriba, esperando para clavarle un golpe más. El Jefe había podido reaccionar y giró su espada, con un movimiento rápido logró darle en el estómago. Abuto quien sólo miraba el desarrollo de la pelea, abrió su paraguas e intervino llegando hacia donde estaba Gintoki y en un abrir y cerrar de ojos, rompió la espada con el paraguas, había aprovechado el momento para hacer todo eso.

Cuando Kamui se había levantado, Abuto se le acercó y dijo:

—Capitán idiota, si no nos vamos horita, no lo alcanzaremos. —interrumpió, antes de que abriera la boca el otro, le atestó un golpe fuerte en la nuca y llevándoselo a espaldas. Kamui realmente debía estar debilitado, sino eso nunca podría haber sido posible.

—Realmente es molesto tratar con mocosos, así que esto se acabará de momento… —dijo el mayor, dirigiéndonos una mirada amenazante— Cuando él encuentra alguien fuerte, no descansa hasta mandarlo al infierno. Parece como si no soportara la idea de que alguien sea más fuerte o igual de fuerte que él. Así que prepárense para una próxima vez, cuando él venga a buscarlos.

Y se alejó tan rápido como vino, de un momento a otro.

Sabía que el clan Yato era realmente fuerte, pero hasta este día no sabía la magnitud de su fuerza. Y el hermano de la China debía de ser el más poderoso, si yo hubiera peleado solo no hubiera durado tanto y si en ese momento no se hubieran aparecido, habríamos muerto de seguro. Si sólo le bastaba un momento para sanarse de sus heridas, si Abuto no se lo hubiera llevado Kamui nos hubiera derrotado al final. No quería saber más de Yatos ni extranjeros, mis pies al igual que mi cuerpo se sentían pesados, mi visión era borrosa, por fin podría cerrar los ojos.

—Oii Souchiro, estás horrible, si Hijikata te viera así realmente hubiera luchado desesperadamente contra ese tipo. —el Danna me había ayudado a levantarme del suelo con la mano que tenía sana, abriendo la boca despreocupadamente.

—Lástima que no pude ganarle, ahora sería Vicecomandante. —le respondí con una leve sonrisa. Y perdí la conciencia.

Cuando desperté me encontraba en la Yorozuya, todo el cuerpo me dolía y había una mujer curándome, era la hermana de Shinpachi me había dicho el Danna. Rápidamente busqué alrededor esa mirada azul marfil. No la encontré. Sus ojos estaban cerrados, no podía ver ese azul.

—Aún no despierta, parece que el que haya estado débil y esa pelea la han hecho empeorar —me dijo la mujer que me estaba curando— pero ya debe de despertar, no te preocupes, me sonrió.

¿Y si no despertaba? ¿Y si le pasaba lo mismo que a su mamá? Todas esas preguntas se me vinieron de repente a la mente. Di un golpe de impotencia al suelo con el puño adolorido, de pronto todo se apagaba de nuevo, escuchaba las gotas de lluvia caer desesperadas golpeando la ventana, la voz de la mujer que me preguntaba algo. Todo se distorsionaba e iba perdiendo el sentido, voces que no podía reconocer. Si ella no despertaba, que sería de… Debía viajar, ¿sólo era eso no? Para que se recupere, sólo era eso ¿no? Entonces si es así, yo podría llevármela al planeta que sea…

Sí, sólo debía despertar…

Todo estaría bien, porque ella lo había prometido.

Entonces vi esa sonrisa que me había mostrado en medio de la pelea, estaba en mi mente grabada con sangre, nunca la iba a poder olvidar. La lluvia se hizo más intensa afuera, estaba lloviendo desesperadamente, tal como ella había dicho que era su planeta.

Todo estaría bien…

Porque ella había dicho que yo sería quien la venza, nadie más podría hacerlo. Lo había prometido. Y yo le creía.

De pronto, fui perdiendo la conciencia de a pocos, sumándome en sueños, viendo a mi hermana, viéndola a ella sonriendo. Mi hermana intentaba decir algo, yo no alcanzaba a escucharla.

"Aún no es tu tiempo"

"Serás más fuerte"

Había podido entender sus palabras, dentro de mí sabía eso, mi día llegaría ciertamente, pero ese no era hoy.

Y ella cumpliría su promesa…


Sigo sin entender como se pegan links xD y el formato con sangria y todo siempre se me borra. ¿Qué tal les gustó?

Espero que si! Gracias por sus reviews y trataré de subir el próximo más rápido. Sé que una pelea contra Kamui sería intensa y larga pero espero haber captado algo de la esencia de las batallas de Gintama, aparte aclaro que Gintoki casi ni intervino en la pelea porque ya que este fanfic es Okikagu ellos debian darle en la madre a Kamui xD personalmente amé la pelea entre Okita y Kamui en el manga 3 Ya saben déjenme sus reviews para saber su opinión y si tienen amvs o dj o música buena para inspirarme xD

Muchas gracias por leer!

Kisses!