Espero lo disfruten, douzo (adelante)!
Tatami: Es un tipo de estera se utiliza como material del suelo en tradicionales japoneses habitaciones al estilo.
CAPITULO 7
Tatami
"La primavera llegará pronto a este lugar, es lo que me dijiste
La gente en la tierra busca de horizonte a horizonte lo que es el verdadero amor.
Y yo había pensado, incluso ahora no lo había encontrado…
No hay una sola persona en esta salón..."
Al despertarme me había encontrado con un singular grupo de personas, a mi lado estaba Hijikata-san y Kondo con una expresión preocupada mirándome. Afuera la lluvia había cesado y un sol resplandeciente se mantenía en el cielo, me deshice del trapo que se encontraba en mi frente y me incorporé rápidamente. Al hacerlo sentí un leve mareo que hizo que me apoyara en el hombro de Kondo-san.
—Aún estás débil Sougo, no deberías levantarte así.
—Kondo tiene razón, no te comportes como un niño y vete a dormir más.
— ¿Hijikata-san acaso te preocupas por mi salud?
—No es que me importe personalmente pero creo que sería un problema si le pasara algo a un mocoso idiota, además aún no te perdono el no haber llamado a refuerzos, yo prometí a alguien que te cuidaría y…
—Ya no tienes por qué pensar en cosas pasadas, además no creo que ella te recuerde —dije mientras fingía reír como si las cosas no tuvieran importancia— ahora necesito tomar un baño y salir, tengo el cuerpo manchado de sangre seca —di un suspiro y reconocí el lugar en el que estaba— ¿Qué hago aún en la Yorozuya?
—Era mejor que te quedaras hasta que estuvieras un poco mejor… —vino el Danna con una cubeta de agua que traía de la habitación contigua— puedes darte un baño pero que sea rápido y no dejes tus porquerías por ahí…
—E… —quería preguntar por ella, pero decidí callar.
—Aún no despierta. —recibí esa fría respuesta sin mirarme, volteando a un lado como si quisiera evitar verme a propósito. Demonios cuánto tiempo más iba a estar inconsciente esa idiota, es tan inútil que no puede despertar sola, ¿acaso está esperando que la golpee?
Tomé mis cosas y me dirigí al baño, al pasar al lado de la habitación di un vistazo rápido dentro, la vi tendida en la cama más pálida que de costumbre y con los ojos cerrados. ¡Esos malditos ojos aún cerrados!
Despierta ya…, dije en voz baja esperando ser escuchado.
Dejé mi ropa a un lado y sumergí mi cuerpo en el agua, apenas entré esta se tornó de un rojo pálido, la sangre diluida, mi cuerpo caliente se enfriaba, las heridas aún abiertas me ardían bruscamente. Metí mi cabeza completamente en el agua, estaba caliente aún, parece que había tenido fiebre estos días, pero… ¿Cuántos días habían pasado en realidad? Creo que dos o tres, no estaba seguro de nada excepto del dolor que sentía. De pronto recordé la pelea, analicé mis faltas, mis golpes y las heridas, si tan sólo fuera más fuerte… nada de esto hubiera pasado.
Y ella…
Aún las heridas faltaban cerrar, sobretodo la que tenía a la altura del estómago y una que otra profunda. Me levanté con cuidado, me sequé rápidamente y con la mano sana me coloqué una venda sobre la herida en el torso para evitar que se infectara, sentí un ardor. Levanté la mirada, por la ventana todo se veía tan normal como si no pasara nada, como si todo fuera como siempre. Pero no lo era, ella aún no despertaba, estuvimos a punto de morir…
Tengo que verla…
Ya limpio y con un traje nuevo, fui a la habitación. Me encontré con un Shimura con una expresión vacía y triste, un Danna demasiado sombrío, preocupado y sin energías, parecía que no habían dormido en días, tenían un aspecto horrible.
Ella dormía con una calma increíble, parecía como si realmente sólo estuviera durmiendo una siesta larga, demasiado larga.
—Te la encargo Souchiro, debemos salir un rato de este lugar, no soporto verla durmiendo tanto, esta mocosa debería estar comiendo. Iré a comprar mucho sukombu para cuando despierte —susurró el Danna con calma esbozando una sonrisa falsa— Si le haces algo raro, terminaré el trabajo incompleto del hermano idiota de Kagura.
— ¿Dijo algo el doctor?
—Sí, que no tenía mucha información sobre su raza y que sólo esperáramos a que eventualmente despertara.
—Eso no sirve de nada.
Salieron de la habitación, eché un vistazo rápido: su perro demonio aún se encontraba durmiendo al lado como si supiera que despertaría en cualquier momento. Me limité a mirar todo, el tatami, la habitación, las Jumps aún en su envoltura, los envases de leche de fresa tirados por el suelo, a ella. Su expresión aunque calmada simulaba que luchaba contra algo en sueños, su pelo de un rojo encendido ahora lucia apagado como si también estuviera durmiendo, era ella pero más calma, menos ella me atrevería decir. Para matar el tiempo me puse a recoger los desperdicios, luego me senté a su lado, muy cerca, aún podía sentir el dolor en mi piel y los ojos me pesaban demasiado, de pronto caí rendido ante el sueño. En mis sueños la volví a ver pero de pronto ella despertaba y me cogía del cuello de la camisa mientras me exigía que le diera de comer, supongo que es una buena señal. Cuando me levanté salí a ver si ya habían regresado pero no encontré a nadie en la habitación principal ni a Hijikata ni Kondo-san, abrí la puerta y me encontré con una luna gigante y blanca que brillaba en medio de todo, abajo se escuchaba bulla y personas hablando fuerte en el bar, escuché la voz del Danna, de los Shimura incluso la de Hijikata-san y Kondo supongo que deben estar relajándose después de todo.
Cerré la puerta al escuchar un ruido proveniente de la habitación.
El perro gigante se había levantado y comenzó a hacer un sonido bajo y extraño como si estuviera recitando algún conjuro. La habitación sólo estaba iluminada por la luz de la luna que llegaba por las rendijas y le iluminaba el rostro parcialmente, me acerqué con pasos silenciosos llegué a su lado y me le acerqué tanto como pude hasta que sentí su respiración golpeando mi nariz y sus labios junto a los mios. Así en silencio, sólo con el conjuro de la luna y el perro gigante presentes, así todo en silencio, simulaba la noche en la que mi hermana se fue para no regresar jamás…
No, espera…
Tú no…
Cogí su mano y mi respiración se agitó, mis latidos se hicieron más rápidos. No quería quedarme solo, esa es la realidad, ella está luchando para vivir pero yo sólo puedo pensar en que no me deje solo así como mi hermana lo hizo. Soy un egoísta, siempre lo he sido. Sólo he pensado en mi beneficio y ganarle a todos para demostrar cuán fuerte y superior puedo ser, nunca le he tomado aprecio a casi nadie. Pero ahora pienso en ella y en cómo se convirtió en una de esas personas especiales para mí…
Nunca fue lo que esperaba, ni mucho menos se acercaba, cada vez que nos veíamos no hacíamos más que pelear pero ese era nuestra forma de comunicarnos, para dos seres tan contrarios y competitivos, sedientos de batallas, ése era nuestro vínculo. Y es que ese vínculo fue lo más extraño que tuve…
Aún así lo más inolvidable era la sonrisa que mostrabas al enfrentarme, y la que tenías junto al Yorozuya…
Al pasar los días mi pasatiempo ya no era solamente hacer la vida imposible a Hijikata-san e intentar asesinarlo, ahora solía ir a la plaza sentarme, verla aparecer y molestarla, pelear y ver quién era más fuerte y a veces soltar una que otra cosa conversación incompleta a tu lado sentándonos bajo las sombras de los árboles.
…"No importa realmente tu nombre porque yo te llamaré
Sin importar donde estés"
¡Kagura! ¡Kagura! ¡Kagura!
Quería gritar… pero las palabras no salían de mi boca. Mi puño chocó con el piso con un fuerte sonido a impotencia que retumbó por toda la habitación.
Me acerqué una vez más para sentir su respiración cerca y sus labios.
Un poco más me acerqué y los pude sentir, estaban fríos…
…
…
¡BRRUUMM!
¡GUAF! ¡GUAF! ¡GUAF!
Mi cabeza… duele
¿Eh? ¿Eh?
— ¿¡QUE DEMONIOS ESTÁS HACIENDO MALDITO SÁDICO!?
En serio despertó…
Me golpeó la frente con su cabeza al despertarse de repente. Nuestros labios seguían juntos, sus mejillas se encendieron sonrojadas y dió un grito apartándome…
— ¿¡QUE DEMONIOS ESTÁS HACIENDO MALDITO SÁDICO!?
El perro gigante siguió ladrando de alegría y moviendo la cola con la que botaba todo lo que estaba alrededor. La tomé de improviso en un abrazo y sólo la solté cuando Danna y los demás vinieron.
—Kagura-chan por fin despertaste. —dijo el menor de los Shimura.
—Nos diste un susto...
Sus ojos se habian abierto tan de pronto que ni pude ver el momento exacto en el que se sucedió, pero al menos ahi estaba ella despierta. A mi lado.
Al finalizar el dia cuando todos me dejaron descansar de nuevo luego de haber comido suficiente como para recuperar esos tres dias que andé dormida, el sádico vino y se instaló a escasos centimetros del tatami. Claramente me hice la dormida, no noté si él se habia percatado de ello. Estaba extraño, no dejaba de tocar mi mano pero eso no me molestaba.
—Sabes China tonta, pensé que te ibas.
...
Pero... me di cuenta de que no quiero perderte, maldita. Vámonos a donde quieras.
...
...
—Quiero ir a visitar a mamá. —solté de pronto, sin pensarlo abriendo los ojos.
—Yo te llevaré.
—Gracias —le dije finalmente con lágrimas en los ojos.
Lo "odiaba" desde que lo conocí pero no sólo era eso, no me habia percatado de que también me hacia sentir cosas que no habia podido sentir y que estaba encontrando. Un día descubrí al ser que se esconde detrás de tanta rudeza, detrás de tantas batallas y sangre derramada, ese que es capaz de arrriesgar su vida para salvar la de su comandante o incluso la de una niña que lo intentó matar. Descubrí que las personas se suelen esconder para volverse más fuertes y sin darse cuenta terminan cambiando, pero hay otro tipo de personas, las que a pesar de sus pérdidas, de sus caidas y temores, logran conservar su esencia y volverse más fuertes de lo que cualquiera puede imaginar. Un mágico extraño, dueño de un corazón que nadie entiende, desafiándome a cada instante, queriendo ser más fuerte, él era ese tipo de ser.
"Eres dueño de un corazón que nadie entiende
Mirando con malhumor al mundo
Esos ojos que veo me dicen: aquí estoy perdido.
Si es así sólo déjame tomar tu mano y
Vendrás conmigo."
Si no lo puedes decir, tan sólo tú toma mi mano fuertemente
y no me dejes ir".
—No es ningún secreto que ambos nos estamos quedando sin tiempo, por eso ahora ya no tienes que demostrar tu fuerza, porque yo puedo sostener tu mano.
Y aunque aún no se decidía quién de los dos era el más fuerte, yo habia descubierto que eso que llamaban "amor" en las novelas que veía Gin-chan se parecia a lo que estaba sintiendo por él. Y que cada vez que él estaba cerca y me tomaba de la mano, me hacia sonreir.
—Yo estaré contigo —me respondió sonriendo y colocando un beso corto en mis labios mientras alargaba la mano para levantarme.
"No importa si ahora sólo estamos invadidos
por esa completa oscuridad.
Yo creeré en esto que llevo dentro."
