Anpan-man: personaje con la cabeza redonda y nariz roja, que sale en la publicidad del Anpan.
Anpan: una especie de pan relleno que Yamazaki come mientras realiza sus trabajos.
Kampai:Equivalente a Salud en español.
Nota: Kagura y Sougo tienen la misma apariencia que en la de la película Yorozuya forever
CAPITULO 8 FINAL
"GRITO DE GUERRA"
"Si es así sólo déjame tomar tu mano y
Vendrás conmigo."
Las vísceras y carne magullada saltaban a los lados ensuciando el traje blanco con sangre. Debí haber usado el rojo, dije para mis adentros, mientras continuaba peleando. Este planeta era uno de los más inhóspitos y sucios que había visitado, había acabado con todo el trabajo para hoy y finalmente podía descansar. En ese momento cuando volteé una espada pasó cerca de mi rozándome la piel y tajando un pequeño corte que sangró de inmediato, sentí el ardor de la piel cortándose y lo espeso de la sangre cayendo, me sentí viva después de mucho tiempo. Había permanecido días en cama hasta que por fin había podido despertar e inmediatamente había abandonado la Tierra, apenas había podido despedirme de mis amigos y de mi querido Yorozuya, pero a pesar de todo aún estaba viva. De repente él apareció cortando en dos al sujeto detrás de la máscara del que no me había percatado, esbozando una sonrisa confiada y atestando su espada varias veces contra su contrincante.
Al darme cuenta de la escena, Okita estaba rodeado de un grupo grande de enemigos que habían ido acercándose poco a poco, corrí hacia él abriendo mi vieja sombrilla y disparando a cuanto se acercaba…
—Hey! ¡Ten más cuidado bestia! Casi me vuelas la cabeza.
—No es mi culpa que seas tan idiota como para ponerte en medio cuando yo estoy luchando —le grité mientras nuestras espaldas chocaban— Yo los de acá y tú los de por allá ¿ok?
—De acuerdo.
¡IIIIAAAAAAAAAA!
Gritamos al unísono, empezando a pelear.
Saltamos a la vez arremetiendo contra todos. Una, dos cabezas rodaban a nuestros pies cortadas finamente con la espada que sólo un sádico como él podía portar. Y como en los viejos tiempos peleamos juntos, con un salto me apoyé en su cabeza y acabé de una patada a uno de los que se acercaban a su derecha y él a la vez cortó en dos a otro, y así seguimos hasta que el número se redujo a cero.
—Te has vuelto más lenta China, quién diría que después de todo este tiempo no has aprendido nada de mí. Aún sigo siendo más rápido que tú —mencionó confiado con una sonrisa orgullosa.
ZAASSS!
De un movimiento rápido corté la parte superior de su traje rojo guinda; el uniforme del Shinsengumi había quedado relegado desde que dejó la Tierra decidido a acompañarme, ahora llevaba un traje de Samurái guinda vino en la parte de arriba y blanco en la parte inferior. Su torso había quedado al descubierto y con el, la cicatriz que le había quedado de la pelea con mi hermano. Mis mejillas se encendieron al verlo semidesnudo, no era la primera vez que lo veía así… pero siempre lograba eso en mí.
— ¿Decías? —tomé el control tranquilizándome y le mostré que era más rápida que él.
— ¿Qué ya de nuevo? Bueno China pensé que estarías cansada después de esta pelea, pero veo que tienes energía para todo. —comenzó a refunfuñar de una manera graciosa— HEY! ¿Por qué demonios te estás desnudando? Sadist, maldito bastardo!
—Eh pero pensé que…
¡PUUUMMMM!
—Casi me alcanzas, ¿creo que primero debemos bañarnos no? ¿China quieres que te acompañe?
— ¡No, no quiero!
WAAAAAAA ¡Bájame!
—Muy tarde, ya eres mía. —de un movimiento rápido me cargó y me lanzó al lago que había cerca. Parte del agua se tornó a rojo cambiando rápidamente a su color azul cristalino inicial. Se paró frente a mi y me miró fijamente, yo desvié la mirada pero él no me dejó, tomándome del mentón puso un beso cálido en mis labios, a diferencia de las otras veces, este en lugar de apasionado era cálido casi tierno.
—Kagura…
—Sou-chan…
Más que el momento, nuestros rostros estaban demasiado cerca.
Cuando lo llamé por su nombre noté como su rostro cambiaba de color y se ponía nervioso, era la primera vez que lo llamaba así y era divertido verlo así.
—¡No creas que soy así de tierna, Sougo! —le dije mientras lo cogía del pie y lo lanzaba lejos.
—¡Ahora verás China del demonio! —Comenzó a hacerme cosquillas y jugar debajo del agua— ¡Ya está, ahora estamos iguales!— sonrió divertido, al percatarme de lo que había hecho me di cuenta que estaba casi desnuda.
¡Este bastardo!
Alcanzándome me llevó lejos del lago y me puso en el pasto, aunque opuse resistencia fue en vano, sólo podía reír y seguir besándolo mientras él me atraía a su cuerpo cada vez más. Podía sentirlo tan cerca que empezaba a excitarme, su torso estaba desnudo y podía sentir cada músculo y la cicatriz rosada de su pecho, me acarició terminando de desnudarme. De su cabello mojado, que mantenía ahora largo, me caían gotas saladas.
—Me estás mojando…
—Sí, eso es lo que quería causar China…
¡Ah Idiota!
Sonrojada cambié de posición y me tumbé encima de él.
— ¿Te gustaría que cortara mi cabello?
—Para nada…
—No lo iba a hacer de todas maneras —me dijo con una sonrisa amable.
Seguimos enfrascados en esa relación turbia y tierna, nuestras piernas enredadas y nuestro aliento entrecortado se mantenían al compás y nos llevaban hasta el límite de nuestro placer sólo para romperlo y volver a comenzar. Él sobre mi, besándome, yo besándole, tocándome desde el cabello hasta las piernas, reclamándome como suya. Sus labios llegaron a mi cuello y con un gemido levanté los brazos tomándolo por el cuello para besarlo tan fuerte que sus labios empezaban a sangrar un poco, él con fuerza jaló los míos hacia arriba de mi cabeza intentando mantenerme en esa posición, comenzó a besarme por donde se le antojaba y esa algarabía me hacía sentir plena, con fuerza me hizo rendir ante sus impulsos adentrándose hasta lo más profundo de mi ser, moviéndose sin control, dejándome extasiada con cada movimiento y haciéndome feliz, porque era él quien estaba en mí, y quien estaba a mi lado.
Cada momento con él desde que dejamos Kabukicho, estuvo lleno de peleas, discordia y lo que se podríamos llamar "amor", cuando estábamos juntos él me cuidaba como si fuera lo más preciado que tuviera y a la vez me hacía sentir más fuerte de lo que me sentía antes. Porque ahora yo también quería protegerlo a él. Y así nos manteníamos vivos el uno al otro, cada día.
"No habrá jamás historia de amor que no contenga un poco de tristeza.
No importa cuál sea el pasado que te persigue.
Yo estaré contigo."
— ¿Quién diría que pasarían dos años así de rápido? —le dije acercándome a su rostro.
— ¿Quién diría que no acabaríamos matándonos los primeros días no? Imagino que Hijikata-san ha apostado que tú me matarías el primer día —me dijo sonriendo y besándome suavemente en los labios.
—Podría haberlo hecho ¿sabes?
—Yo también podría haberlo hecho China, aún sigues siendo más lenta que yo.
—¡En tus sueños, sadist! —ya vestida, estaba a punto de echarme a correr cuando él me tomó de la mano.
Se sonrojó. Aclaró la garganta y anunció.
—Llámame Sougo o Sou-chan...
—¡¿QUÉ?! —Eché a reír sin creer la petición que me acababa de hacer. Espera eso es… ¡se está sonrojando!
—Olvídalo, maldita China.
—Sólo… si de vez en cuando me llamas por mi nombre —le contesté nerviosa.
—Ya vámonos, debemos ir a cobrar por este trabajo y recoger a tu demonio con cara de perro de la casa… Ka- Kagura.
Cuando salimos de Kabuki-cho lo único que llevé conmigo fue mi vieja sombrilla, al Sadist y a Sadaharu, que mientras peleábamos se quedaba en casa, donde pasábamos la noche los tres juntos, como una familia, como mi querido Yorozuya, sonreí de recordar esos días.
—Verdad ya pasó bastante tiempo ¿Podremos…
— ¿Ah quieres volver a ver a esos idiotas? Me alegra porque yo también quiero ver a esos inútiles del Shinsengumi deben estar perdidos sin mí. Kondo-san en qué tipo de gorila se habrá convertido, y finalmente espero que Hijikata aún se mantenga vivo para poder asesinarlo yo mismo —sonrió con la misma cara sin expresión de siempre.
— ¡Si Volvamos! —le respondí con una enorme sonrisa.
"Tristeza, felicidad, los latidos de nuestros corazones,
Siguiendo su contorno seguiré adelante en esta vida.
Sentimientos y emociones, fe interminable.
Por todo lo que me diste puedo avanzar hacia adelante."
Después de intentar disfrazar como humano a Sadaharu repetidas veces sin lograrlo, decidimos abordar el barco hacia la Tierra identificándose como "La cazadora de monstruos intergaláctica" y nos dejaron abordar con todo y demonio dentro, y si hubiéramos llevado a espaldas una tonelada de monstruos nos hubieran dejado pasar, mas que por temor por la fama que se había hecho el calvito y ella como su hija tenía la misma fama. Y a mí en lo personal, no me molestaba ser conocido como su pareja ya que podía cortar cuanto quiera monstruos de todo tipo o lo que sea en pedacitos, estar en batallas continuamente y derramar sangre maldita. Y eso a su lado, protegiéndola, era para lo que creo que había llegado hasta donde estaba. Y como se lo había prometido a ella y a mi hermana, que cuando llegara el día en el que podía sentirme pleno de alguna forma lo seguiría hasta que se me acabe la vida, y todo eso lo había conseguido con ella.
— ¿Por qué demoras tanto? Tz, te dije que no trajeras esas cosas asquerosas a la tierra.
— ¿Eh? ¡Pero si con salsa de soya son deliciosas, les gustarán muchísimo! Mira prueba —me dijo mientras trataba de meterme una pata de rana en la boca.
—Aj es asqueroso, deja eso maldita.
Reímos hasta que abordamos, Sadaharu había acabado por meter mi cabeza en su boca mientras había intentado besar a la China. Extrañamente a su lado podía sonreír mucho, era tan extraño y a la vez agradable, reír así como solía hacerlo cuando estaba con mi hermana.
—Sadi… Sougo no creas que te dejaré libre cuando lleguemos a la Tierra, yo estaré a tu lado, hasta que puedas descansar en paz, por mis manos claro.
—Y tú maldita China.. eh.. te quedarás a mi lado hasta que pueda vencerte y acabar contigo, y no dejaré que nadie se interponga en esto. ¿Entiendes Ka-Kagura?
—Si —me dijo sonriendo mientras acariciaba a su perro blanco. Feliz.
Al llegar tocamos la puerta del Yorozuya, extrañamente todos estaban ahí, sonriendo, bebiendo sake, leche de fresa y comiendo cosas extrañas con mayonesa.
— ¿Tú les avisaste no?
—Sí. Ahora podremos celebrar todos juntos, finalmente.
—Tú serás…
—Sougo ¡Bienvenido! ¿y ese cabello? ahora eres un samurái errante, supongo que debes traer a las chicas locas con ese estilo. —gritó Kondo-san acercándose tanto como pudo— Oh claro ahora no necesitas otras piernas más que las de ella…
—Parece que un gorila salvaje se escapó del zoológico. —La hermana del gafas decía esto con una sonrisa macabra, mientras golpeaba a Kondo-san repetidas veces.
—¡Gin-chan, Shinpachi! ¡Los he extrañado mucho! —gritó Kagura lanzándose hacia ellos, abrazándolos. Aunque sabía que esa sería la reacción que iba a tener, me molestó un poco. El perro los recibió atrapando la cabeza del gafas con su boca y luego al Danna. Ella se veía feliz al verlos.
—Ya basta de abrazos, aún no me saludan a mi. ¿Dónde está mi bazooka?
—Oh Souchiro-san veo que te has convertido en un hombre, espero que no hayas hecho nada que yo no haría con Kagura-chan porque sino tus bolas acabarán en el suelo. —me dijo el Danna mientras sacaba su espada de madera amenazándome. El menor de los Shimura sólo se detenía a mirarnos divertido.
—¡Tsuki, Aneego, Sarutobi! ¡Cuánto tiempo! —ella las estaba saludando por otro lado.
—Tú lo has dicho, creo que hice lo que harías con cualquier chica, pero que nunca podrás hacerlo con ella. —lo amenacé directamente en parte en broma y en parte verdad— Ella es mía. Ah y si ella lo quisiera el perro también. —dije divertido.
—Veo que no has cambiado en nada Sougo —me encontré con una voz conocida viniendo de atrás.
¡PUUUUUUUM!
Mi bazuca acababa de disparar cerca de donde estaba sentado Hijikata comiendo algo extraño.
—Zura, Madao, Gorila ¡Qué bueno verlos, ¿seguro me extrañaron no?! —La China les decía entusiasmada a los de atrás— ¡Oh Tama-chan, Catherine y Otose-san! Espero que estos inútiles no les hayan causado tantos problemas, las extrañé pero ahora que estoy aquí las podré ver de nuevo seguido.
—Zura janai. Katsuo ka —alguien con traje de Mario Bros, le respondia.
—Kagura, Sadaharu les tenemos un festín por su llegada, ¡miren! —dijo la robot de la que Yamazaki estaba enamorado, mostrándole una mesa llena de diversos platos de comida, apenas los vio la China se dispuso a comer sin parar, al igual que el perro.
— ¡Qué bueno encontrarte vivo aún Hijikata-san! Así yo mismo podré acabar contigo.
—Si claro, si aún puedes pelear con esa espada. —Se levantó mientras yo desenfundaba mi espada y a la vez las dos chocaban con un sonido metálico. Eran las mismas, nosotros éramos los mismos. Todos reunidos aquí, como en esos días.
—Yamazaki, deja de comer Anpan o pronto tendrás una nariz tan roja como la de Anpan-man. —le dije a Yamazaki quien se había acercado tan rápido como habíamos sacado las espadas.
—Y tú tan irremediablemente rebelde, Capitán Okita. —me sonrió mientras me acercaba un anpan.
Luego de los saludos, nos dispusimos a comer y a beber sin preocupaciones, humanos, perros, y otros. Todos sonriendo.
—Eh Sou-chan, ven aquí prueba esto.
—Espera.. ¿Acaba de llamarlo Sou-chan?
¡¿Ehhh!?
El danna, Hijikata y Kondo-san se echaron a reir mientras Kagura enrojecida se metia a la boca tres piezas de pollo a la vez.
¡PRUUUMM!
Un bazukaso para cada uno.
Acercándome a ella, la besé sin importarme que los demás me vieran y ella me respondió el beso. Ahora no necesitaba nada más, porque a su lado lo tenía todo, una eterna rival, una amiga, una amante, mi familia. Y muy pronto la haría mi esposa.
—Toma, idiota le dijé aventándole una cajita negra. ¿Quieres ser mi esclava eternamente, te ofrezco tres comidas al día, y un lugar confortable para dormir, pero claro está tras mis rejas?…
—Claro bastardo, ¿quién más soportaría ver esa cara de niñato engreído todos los días? —me respondió sonrojada probándose el anillo.
—¡Kampai! —gritamos al unísono, celebrando nuestro encuentro, y la nueva vida que se nos aproximaba.
Felicidad como la que teníamos en esos momentos, era lo único que necesitábamos.
Porque la había encontrado a ella.
Porque lo había encontrado a él.
"Antes de empezar una guerra
Tú debes saber bien por lo que peleas
Pero cariño, tú eres todo lo que adoro
Si amor es lo que necesitas
Un soldado seré. "
Se acabó, mi primer fic ¡QUE BONITO SE SIENTE! espero que haya sido de su agrado, en lo personal seguiré escribiendo y trataré de mejorar, si desean sigan mis otros fics que iré publicando, se los agradeceria mucho. Amo a este par de locos, Okita y Kagura es la pareja de anime que más me ha gustado hasta ahora, esa rivalidad y cuidado que se tienen y las escenas graciosas son lo máximo. Ya se viene el arco del asesinato del Shogun! Estoy que grito como loca xD Well! Ha sido un gusto escribir este fic, Kisses!
