Antes de dar inicio al segundo capítulo quiero aclarar algo, en el capítulo anterior cometí un error, en la parte donde dice que después de 5 meses después de haber nacido el bebé de Gajeel (en la narrativa de Gajeel, obviamente) era en realidad "5 meses después de enterarse del embarazo de Levy"

Eso era todo, sin más, el segundo capítulo de este Three-Shot.


Ciertamente han ocurrido muchas cosas desde entonces, desde el embarazo de Juvia, quién fue la primera en dar a luz en el gremio, hasta el actual segundo embarazo de Lucy Dragneel, un sinfín de cosas sumergidas en un espiral de drama ha pasado por Fairy Tail, pasando por el embarazo solitario de Erza, la trágica noticia de la esterilidad de Mirajane y el crudo final del matrimonio de Levy y Gajeel.

Pero había una esperanza en el gremio, la familia Dragneel, de la llamada "Generación de Oro" de Fairy Tail, eran quienes más felices habían sido, junto con Alzack y Bisca, y claro, Elfman y Evergreen.

Su vida hasta ahora iba espectacular, y con un segundo bebé en camino era todavía más hermoso el panorama para la joven pareja, quien disfrutaba de una vida plena y feliz… hasta ahora.


En la actualidad se veían a todos ellos reunidos en el gremio, y como desde hace un par de años, el ambiente no era el mismo que cuando regresaron de Tenrou.

De un lado del gremio estaba Erza, dándole de comer papilla a su pequeña de apenas 8 meses de edad (sinceramente no sé si a esa edad ya puedan comer papilla, de no ser así, puede que algún hijo mío muera ahogado en el futuro xd) mientras juega con ella con un pequeño peluche de una espada.

Juvia juega con su pequeña Ur de 3 años casi 4 en una mesa mientras le da de comer a regañadientes.

Mirajane había recuperado un poco los ánimos en cuanto Laxus decidió ser mejor esposo y pasar mayor tiempo con ella, le había dicho que siempre había otras formas de tener hijos, como la adopción, aquello calmó un poco la preocupación de Mira.

Mientras que Levy juega con Keyta esperando a que lleguen Lucy y Ryu para poder jugar y platicar.

Y del otro lado, Gray se encontraba fumando un cigarro y veía su cerveza mientras intercalaba la mirada entre la jarra con cerveza y la pequeña Ur que se negaba a comer el estofado que Mira había preparado.

Gajeel estaba en un oscuro y lejano rincón, no había probado su plato de comida, solo se dedicaba a observar a la familia que había perdido, no culpaba a Natsu por haberlo llevado esa noche a ese bar, no lo culpaba por haberlo hecho pensar que todo estaría bien, porque después de todo, tarde o temprano terminaría cayendo en la tentación de la infidelidad.

Cana estaba sentada junto con Gray, y lo miraba de soslayo de vez en cuando, ella tampoco la había tenido fácil, le gustaba Bacchus, pero éste no le prestaba la mínima atención, solo jugaba con ella, tenían sexo después de alguna borrachera y luego él se iba sin decir nada, aunque se volvían a encontrar un mes después y ella olvidaba todo el dolor que le causaba ser utilizada y caía en sus brazos una vez más.

Pero hace poco había comenzado a tener encuentros casuales con Gray, sí, aunque Gray no estuviera formalmente casado o en una relación con Juvia, le era infiel, se revolcaba con Cana cada vez que se recordaba lo estúpido que era por dejar a Juvia sola, y el engañarla no ayudaba mucho a su depresión.

Entonces ese aire de penumbras del gremio se destruyó con la entrada de los Dragneel.

— Buenos días — saludó Natsu contento entrando por delante de los miembros de su familia

— Buenos días a todos — secundó la rubia mientras entraba cargando un pequeño de al menos 8 meses de edad, Ryu.

— Buenos días — fue la respuesta poco animada de la poca gente que se dignó a saludarlos.

Natsu soltó un suspiro, desde hacía tiempo que era así, ya no había amistad ni cariño en el gremio, se trataba de una competencia sinsentido de ver quien había sufrido más, y eso lo estresaba.

Lucy se acercó a Levy con Ryu en brazos y lo puso sobre la mesa, donde inmediatamente se puso a jugar con Keyta, quien también estaba sentado en la mesa y se dispusieron a jugar con los juguetes que el pequeño pelirrosa traía.

— Buenos días Levy-chan, ¿Qué tal el día de hoy? — saludó sonriente la rubia, ignorando la mirada cargada de envidia que le dirigió Juvia.

— Lo mismo que ayer, y posiblemente lo mismo que mañana — suspiró al peliazul.

— Bueno… ¿Y qué tal va la novela? ¿Hasta qué parte la has leído? —

— No he tenido tiempo Lu-chan, ya sabes, con estas misiones que hago apenas y me alcanza para las necesidades de Keyta, Jet y Droy me ayudan bastante, pero sin mí no logran hacer una misión bien, y Redfox no me ha dado el dinero del mes — contestó frustrada

— B-bueno… Natsu y yo tenemos unos ahorros, sería cuestión de que hablara con él y podríamos prestarte algo… Levy-chan —

— ¡Claro que no, Lucy! ¿Luego cómo podría pagarles? No gano lo suficiente ahora que no tengo deudas, y una vez tenga una deuda y mis gastos regresen será el infierno mismo —

A Lucy le sorprendió que Levy la llamara por su nombre y no Lu-chan como acostumbraba decirle.

— Bueno… entonces podrías acompañarnos a las misiones a Natsu y a mí, serías de gran ayuda, de verdad — entonces se mordió la lengua, recordando que no podría hacer misiones en un tiempo debido a su embarazo, aunque nadie en el gremio, ni siquiera Natsu sabía, sería una sorpresa.

— Por supuesto que no, no quisiera ser una molestia, además, ver a Natsu y a ti tan acaramelados me pone celosa… tú sabes… —

— Claro que no Levy-chan, ahí estás mal tú, jamás serás una carga para nosotros, nadie en el gremio lo sería, recuerda que somos una familia, todos. —

— Eso es fácil para ti, Lucy, después de todo tienes un maravilloso esposo que hace todo por ti y te cuida de todo y todos — Erza irrumpió en la conversación, sentándose a un lado de Levy

— Claro, además que pasa todo el día contigo, y te demuestra cuanto te ama, él no es un idiota — comentó Juvia sin mirarla, intentando darle de comer a una callada Ur que negaba con la cabeza a la cuchara

— B-bueno… eso es cierto, pero no es razón para que… —

— Mejor guarda silencio, Lu-chan, si no sabes del dolor que hemos pasado nosotras no vas a entender el porqué de nuestra negatividad — dijo la maga del Sold Script.

Lucy bajó la mirada a su regazo, traía una bonita y larga falda que le llegaba un poco más debajo de las rodillas, sus botas y por encima una blusa sin escote, junto a un pequeño abrigo de tela ligera, todo regalo de Natsu.

Sintió las miradas acusadoras y discriminativas de sus amigas y se levantó de su asiento, tomó a Ryu fue a donde estaba Natsu platicando con Laxus.

Cuando llegó interrumpió la conversación que sostenían el par de magos.

— Natsu… quiero ir a casa, t-tengo… me siento mal… por favor — susurró con la cabeza gacha

Natsu la volteó a ver, no estaba enferma, entonces vio a las demás magas y lo comprendió. Suspiró y se despidió de Laxus, cargó a Ryu y abrazó a Lucy dispuesto a irse.

— Hasta mañana, todos — se despidió fríamente Natsu saliendo del gremio.

Nadie se despidió, en cambio Gajeel se levantó de su lugar y salió del gremio, Gray tomó una misión y se fue sin decir nada. Cana siguió en su lugar, desanimada.

El resto volvió a lo suyo, pero Levy se sintió mal por haber sido tan grosera con Lucy, ya le pediría disculpas mañana, pensó.

El camino de regreso a casa fue silencioso, Lucy quería cargar a Ryu, quien solo balbuceaba cosas sin sentido y reía inocentemente mientras jugaba con Happy.

— Tomé una misión antes de salir, ¿Quieres venir? — preguntó Natsu rompiendo el silencio

— Claro… pero que no tarde mucho ni sea muy peligrosa — contestó ya más calmada, no quería revelar muchas pistas sobre su embarazo de 3 meses hasta en la noche, cuando se lo diría.

Aunque ya llevaba 3 meses de embarazo la panza no se le notaba demasiado expandida, además que ahora acostumbraba usar ropa más holgada, ocultando así su vientre.

— No lo es, ¿Desde cuándo te preocupa que sea peligrosa? Siempre dices que conmigo nada te pasará — comentó sonriendo

Lucy le sonrió y se aferró a su mano, confiada.


Pasaron 2 semanas y la pareja no había vuelto de la misión, algunos se comenzaron a preocupar, otros sin embargo, comentaban sarcásticos que algo malo les había pasado, porque ya les tocaba algo amargo en su dulce café de vida.

Y así fue, Natsu Dragneel entró al gremio corriendo, desesperado. Llamando la atención de más de uno.

— ¿Qué te pasa, Natsu? — Gray le preguntó preocupado, a pesar de todos sus problemas seguía considerando y siendo el mejor amigo de Natsu.

— ¡Es Lucy, le pasó algo! ¡¿Dónde está Porlyushka?! — gritó exasperado

Todos contuvieron la respiración, si bien bromeaban que era hora de que a la perfecta pareja les pasara algo jamás esperaron que eso se hiciera realidad y terminaran dañados, menos Lucy, quien a pesar de todo el mal ambiente del gremio permanecía siempre optimista y ayudó a Juvia, Erza, Levy y a Mirajane cuando estuvieron en sus momentos más dolorosos, ahora les tocaba a ellas ayudarla.

— Cálmate Natsu, dinos que pasó y donde está, Jet, ve por Porlyushka, ¡Ya! — Dijo Laxus, y antes de ir a media oración Jet ya había salido cual misil en dirección al bosque a buscar a la doctora de Fairy Tail.

— Es Lucy… hace unos días me dijo que estaba embarazada… así que fuimos a la misión, obviamente ya sabía de los problemas, por eso insistí en que no me acompañara, pero es necia y fue de todas formas, todo salió bien… pero… p-pero… ayer en la tarde nos emboscaron y peleamos, fue fácil, sin embargo ella se tropezó y uno de ellos aprovechó… la golpeó en la espalda, la mandó a volar y su vientre chocó muy fuerte contra una roca… desde entonces vine corriendo con ella, Happy está con ella cerca de la casa, desde ayer no ha parado de quejarse, y pierde sangre, muy poca, pero pierde — contestó desesperado jalándose el pelo, impotente.

— ¿Dónde están los hijos de puta que hicieron eso? — cuestionó Laxus, iban a pagar, mientras atendían a la rubia mandarían a un equipo para darles caza.

— Los maté en cuanto vi a Lucy en ese estado, perdón, no me pude controlar, sus cadáveres quedaron en el camino, no pensé en lo que hacía, Lucy era mi prioridad, su seguridad era primero —

Todos se espantaron, si bien Natsu era protector con Lucy jamás pensaron que llegaría hasta el extremo de matar a alguien para protegerla, sin duda debió estar muy preocupado y desorientado.

— Natsu, lleva a Wendy a donde está Lucy, tiene que darle primeros auxilios lo más rápido posible, Lily, ve lo más rápido que puedas a Lamia Scale y trae a Chelia. Todos los demás, vayamos con Natsu, hay que ver a Lucy, nos encargaremos de los cadáveres y los problemas con el consejo despúes. —

Wendy no necesitó que Natsu le dijera exactamente donde estaba Lucy, en cuanto supo de la delicada situación de la rubia sumando a su embarazó, agudizó sus sentidos y le pidió a Charle que la llevara volando allá lo más rápido posible, la gata no se hizo de rogar y voló cual cohete a la residencia de los Dragneel, donde Lucy seguía quejándose del dolor, llorando. Mientras Happy preocupado no sabe si atender a Lucy o a Ryu, quién también llora desconsolado.

Para cuando los magos arribaron a la casa de los Dragneel, Porlyushka y Wendy ya se encontraban con la maga estelar.

Todos esperaron pacientemente afuera, en el patio, mientras los gritos de la rubia se oían.

Natsu entró a su casa en cuanto llegó, Porlyushka le pidió que se retirara, y así lo hizo, solo que se llevó a Ryu con él, intentando calmarlo.

Esa situación de angustia había hecho olvidar deliberadamente sus problemas, Gajeel sujetó a Levy de los hombros, quien se dedicaba a llorar por el estado de su amiga.

Gray tomaba la mano de Juvia, quien también se sentía culpable, ella había sido una de las que habían deseado inconscientemente que algo les pasara y ahora se sentía como una basura.

A lo lejos lograron vislumbrar un gato negro que volaba más rápido que un cometa y se acercaba a la casa cargando a una pelirrosada de mirada seria.

En cuanto llegó, Chelia se bajó y corrió dentro de la casa para ayudar.

5 minutos de espera y nada pasaba, Wendy salió urgentemente de la puerta de la casa y miró a todos lados.

— ¡Necesitamos el equipo médico de Porlyushka, o llevarla a su casa! ¡Lucy requiere una intervención quirúrgica ya! —

Nadie reaccionó al momento, pero cuando lo hicieron se formó el desacuerdo, muchos decían que era mejor llevar el equipo médico a la casa, porque Lucy podía ponerse peor en el camino al bosque. Otros opinaban que mejor era llevarla, porque traer las cosas tardaría demasiado y no sabían con exactitud qué era lo que tenían que traer, cosa que retrasaría el movimiento.

Natsu no perdió tiempo discutiendo y entró velozmente a la casa, dejando a todos afuera discutiendo, Ryu estaba con Levy quien se dedicaba a cuidar a los niños para mantenerlos calmados.

Y sin llegar a una solución democrática Natsu salió de la casa con la rubia en brazos, quien se revolvía de dolor en los brazos del pelirrosa.

Todos lo miraron sorprendidos, y Natsu sin mediar palabra caminó a paso apresurado a la casa de la doctora, quien salía con las dos menores asistentes de la casa del matrimonio Dragneel.

Todos los siguieron, algunos incluso se adelantaron, preparando la camilla y las cosas que se fueran a necesitar, por orden de Porlyushka.

Entonces Jellal apareció frente a Natsu, le dijo que con Meteoro llegaría en cuestión de segundos, Natsu lo miró, absteniéndose a matarlo a golpes ahí mismo por lo que le había hecho a Erza, quién había detenido su marcha en cuanto vio al peliazul y se quedó estupefacta.

— Por favor Natsu, quiero comenzar a enmendar mis errores una vez más, no te fallaré. Lo prometo — las palabras de Jellal fueron sinceras, y Natsu con la mirada suplicante y al borde de las lágrimas le entregó a su mujer para que se la llevara a donde sería operada.

Activó el meteoro y en menos de 2 segundos estaban en la puerta, donde las doctoras llegaban a bordo de los exceeds que volaban a toda velocidad para llegar a tiempo.

Jellal se mantuvo fuera del recinto en cuanto la rubia entró a la operación. Erza lo miró de lejos cuando llegó, él la volteó a ver y entonces vio a una pequeña de al menos 6 meses de edad en brazos de la pelirroja. Ninguno de los dos dijo nada.

Todo el mundo se encontraba afuera de la casa de la pelirrosa que odiaba a los humanos, eran las 5 pm, ya habían pasado 3 horas desde que entraron al recinto y se prepararon para la operación.

La manera de ver a la pareja cambió en el gremio de manera drástica, ahora se dedicaban a orar por el bienestar de la rubia y del bebé, algunos como Levy McGarden se dedicaron pedir disculpas silenciosas a la rubia, prometiendo jugar y cuidar al bebé en cuanto naciera.

El ambiente era tan tenso que se podía reventar con un alfiler, pero nadie se atrevía a decir nada, no era momento para hablar de sus propios problemas.

Natsu estaba recargado contra la puerta de la casa de Porlyushka y con las manos sobre la frente, esperando. Ryu hacía movimientos con sus manitas y empezaba a balbucear, dando a entender que quería ir a donde estaba su padre, a solo un par de metros más lejos.

Levy lo llevo y se lo entregó, Natsu lo aceptó y le agradeció levemente a Levy.

— Pa-… Pagpa… — salió como si fuera un grito en medio del desierto, ya que todos estaban callados, pero al escuchar las primeras palabras del bebé todos voltearon a verlo con los ojos bien abiertos.

Natsu cerró los ojos con fuerza y abrazó al pequeño, soltó un par de lágrimas y le besó la frente para empezar a jugar con él.

Todos miraban enternecidos la imagen, pero Mirajane era la única que veía aquél momento triste, ella no podría disfrutar de algo así, no. Nunca no lo haría.

— Ma-Mmaa… — Todos miraban expectantes, su segunda palabra en tiempo récord, y sería mamá. — Magma…? — todos notaron el ligero tono de interrogación en la voz del bebé, aunque fuera una inocente criatura supongo que notaba la ausencia de su madre, e instintivamente usó ese tono para interrogar a su padre.

Natsu negó ligeramente con la cabeza mientras lo veía a los ojos, sus enormes ojos verdes lo veían expectantes a cualquier movimiento o palabra que saliera de la boca de su padre, pero solo se limitó a suspirar y recargarse contra la puerta una vez más.

Otra hora pasó, sin noticia alguna.

Después de la hora de espera salió Wendy, manchada de sangre en una bata blanca y con una mirada inquietante, intentaban dar una ligera sonrisa pero también se sentía muy triste para formularla.

— Lucy-san está bien… — su voz fue un ligero susurro pero todos la escucharon, y soltaron el aire contenido y empezaron a dar las gracias a Dios.

— ¿Y el bebé? ¿También está bien, no? — Natsu estaba impaciente, deseaba con toda el alma que ambos estuvieran en perfecto estado, después de todo eran las mejores médicas de todo Fiore, ¿No? ¡¿NO?!

Wendy agachó la mirada y negó suavemente con la cabeza.

El mundo de Natsu se desmoronó y comenzó a llorar, sin gimoteos ni sollozos, solo dos ríos de lágrimas corrían por sus mejillas.

Levy corrió hacia él y tomo a Ryu, mientras posaba su mano en el brazo del mago de fuego, intentando darle apoyo.

Gray se acercó, y comenzó a sollozar, abrazó al mago pelirrosado y se soltó a llorar junto a él.

— ¡No pude hacer nada! ¡Era el bebé o Lucy-san! Solo teníamos un par de minutos para decidir y no habría tiempo para preguntarte ni que pudieras escoger, además, no se puede escoger entre una esposa y un hijo, ¿Verdad?, tomamos la decisión correcta, ¡¿VERDAD?! — Wendy empezó a llorar con fuerza

— No fue tu culpa, ni de nadie aquí presente, cálmate Wendy — Laxus intentó consolarla.

— Soy una inútil, y-yo… yo no pude hacer nada, Chelia y Porlyushka hicieron casi todo… lo lamento… — seguía llorando

— Ellas pudieron continuar porque no tienen un lazo tan fuerte con Lucy como tú lo tienes con ella, ¿Entiendes? Por más bueno y experto que sea un médico jamás podrá elegir entre la vida de dos personas que aprecia tanto — Erza se acercó a consolarla también

Porlyushka salió de la casa quitándose los guantes y miró a todos.

— No daré detalles. El feto está muerto pero la mujer está viva, ¿Entendido?, no es como si hubiéramos tenido muchas opciones de todas formas — y volvió al lugar, nadie se percató de su voz quebrada ni de la lágrima que surcaba la mejilla de la pelirrosa que sentía un sentimiento de impotencia e inutilidad.

Chelia salió segundos después y se acercó a Natsu.

— Lucy-san lo quiere ver, Natsu-san — le comunicó con la mirada agachada

Natsu no dijo nada y se soltó de Gray y Levy, quién luchaba por intentar entrar también, pero Gajeel la sostenía.

Al entrar, Natsu se mareó por tanto olor a medicamentos, sangre y lágrimas.

— Lucy… — susurró en cuanto la vio, estaba terrible, pero consciente.

Movió la boca pero no pudo decir nada, y se soltó a llorar, soltando un grito desgarrador que oyeron todos afuera y les estremeció.

Natsu se acercó a ella y la abrazó con fuerza, colocando su nariz en su coronilla.

— Tranquila Lucy… saldremos de esta… ya lo verás… — Natsu pronunció las típicas palabras de apoyo en momentos críticos, que de nada servían

— N-no… yo quiero a mi bebé… — la rubia negaba fervientemente con la cabeza, negándose a aceptar el haber perdido a un hijo.

— Tu bebé ya dijo sus primeras palabras, fueron papá y mamá, debiste verlo Lucy… está preocupado por ti, sal adelante, por él, no por mí, por él. — no se le ocurría nada más, él también estaba destrozado.

La rubia siguió llorando cada vez con más fuerza, hasta que se quedó dormida.

Natsu la sostuvo en una incómoda posición toda la tarde, el pelirrosa era un roble, imperturbable ante la adversidad, y eso era lo que necesitaba Lucy en esos momentos, algo a que aferrarse.


Después de unas largas horas, todos seguían acampando fuera de la casa de Porlyushka, cuando ésta salió de la casa con una escoba en mano.

— Largo, mañana podrán venir a verlos, hoy se acabó el tiempo de visita —

— Nadie ha entrado siquiera a ver a Lucy, estamos preocupados, queremos verla — dijo Laxus

— Está durmiendo, está muy cansada, y su marido está ahí para ella, no necesita a nadie más, Natsu me ha pedido que te pida a ti, Levy, que cuides de Ryu hoy por favor, dice que pases a su casa y que tomes el dinero que necesites —

La peliazul asintió levemente mientras tomaba a ambos niños con dificultad e intentaba cargarlos, pero alguien tomó a Ryu primero.

— Necesitarás ayuda enana, yo te ayudo, y por el dinero, no tienes que ir a la casa de Salamander, yo lo pagaré todo… te lo debo, después de todo — Gajeel ya tenía a Ryu en sus brazos, el cual estaba dormido.

Levy lo miró, y vio en sus ojos arrepentimiento puro, buscando perdón con la mirada, llorando a mares dentro de esa coraza de acero. Y entonces entendió, que ella también se había comportado como una arpía por haberlo apartado de su hijo.

— Está bien, pero dormirás en el sofá — y curvó los labios en una pequeña sonrisa y un adorable sonrojo

— Siempre termino en la cama, y lo sabes, Gi-hi — y Levy quitó la sonrisa y lo miró seriamente. Tal vez era demasiado pronto para hacer ese tipo de comentarios. — Olvídalo, solo juego, llevemos a los enanos allá — y emprendió la marcha, dejando a Levy un poco atrás, quién sonrió detrás de él, se acercó y lo tomó de la mano que llevaba libre, pues Keyta también había caído dormido.

Se miraron y agrandaron sus sonrisas, tal vez podrían volver a esos buenos tiempos.


Gray miró a Cana, quién se mordía las uñas en nerviosismo, sabía lo que le pasaba, Bacchus le había dicho que la iba a ir a ver al gremio hoy, ese hijo de puta ya debía andar ebrio por ahí buscándola para un buen revolcón. Apretó sus puños y se acercó a la pelicafé, bajo la mirada expectante de Juvia, quien al ver el acercamiento de ambos, suspiró y tomó a Ur en brazos, dispuesta a irse.

— No tienes por qué ir a verlo en estas condiciones — comentó Gray con las manos en sus bolsillos del pantalón.

— ¿Estás insinuándome algo, Fullbuster? — preguntó

— No — suspiró — quiero que terminemos esto, por culpa de nosotros, nuestros problemas y nuestra negatividad hemos puesto en peligro la vida de Lucy, la felicidad de Natsu y el futuro de Ryu. Quiero que esto termine, y para eso, hay que hacer las cosas bien. Voy a hablar con Bacchus, con palabras o con puños. —

— ¿Qué tiene que ver Bacchus con el accidente de Lucy? — preguntó mirándolo extrañamente

— Todo, desde tu tristeza porque te deja como a una puta, pasando por mi necesidad de ayudarte, llevándose consigo el amor de Juvia, quién le reclamó de su vida perfecta a Lucy que la llevaron a la misión con Natsu, ¿Te das cuenta? Es una telaraña de problemas, y para que las telarañas se destruyan tiene que llover, porque después viene el sol — sonrió.

Cana lo miró con los ojos abiertos y sonrió, Gray había madurado, al fin lo había hecho, solo esperaba que estuviera a tiempo para todos.

— No te preocupes, yo misma hablaré con Bacchus, y si no quiere hacer caso, le contaré todo a Gildarts, ¿De acuerdo? — sonrió confiada la castaña

— De acuerdo, suerte. Tengo cosas que hacer… con mi mujer — se despidió con la mano y buscó a Juvia.

La vio a lo lejos alejándose con varios miembros del gremio, y corrió hacia ella.

— ¿A dónde quieres que vayamos a cenar, mi princesa de agua? — susurró en el oído de Juvia cuando estuvo a un lado de ella.

Juvia pegó un pequeño chillido, alertando a Ur, quien se volteó y miró espantada a su padre.

— Papá, mamá dice que Ur tiene que ir a dormir temprano, ¿Puede Ur quedarse despierta hasta tarde hoy? — preguntó la pequeña pelinegra

Juvia lo miró un segundo, estaba a punto de contestar pero el pelinegro le ganó.

— Claro que sí, princesa. Pero primero, cenaremos los tres en familia, jugaremos algún juego de mesa, y te contaré algunas historias de cuentos de hadas, ¿De acuerdo? — la niña sonrió eufórica, no solo iba a dormirse tarde, ¡Su padre iba a estar con ellas!

— ¿G-gray-sama…? ¿Qué ocurre? — Juvia miró extrañada a Gray

— Mañana aclararemos todo Juvia, te quiero, te amo. Ahora lo sé con seguridad, ahora solo disfrutemos el momento — y así como lo dijo, le robó un beso en los labios a la peliazul, quién correspondió de inmediato y al separarse se observaron a los ojos, había amor, siempre lo hubo, pero uno de ellos no sabía cómo expresarlo, y el otro, sabía expresarlo de sobremanera.


Jellal hablaba con Laxus cuando la mayoría del gremio se había ido, Laxus tenía una mirada de furia, con la que en cualquier momento saltaría al rostro del Fernandes y lo molería a golpes.

Erza lo vio y suspiró, cargó a Ikagura quien era muy callada, y serena.

Caminó por el sendero de regreso a Magnolia, sola. Como siempre había estado.

Entonces una mano fuerte se posó en su hombro, dio un pequeño brinco y un "Kyaa~" resonó en el lugar, seguido de una pequeña risa detrás de ella.

— No te voltees, te extrañé mucho Erza — la voz era claramente de Jellal.

—… — No dijo nada, movió el hombro bruscamente e intentó seguir caminando

— Sé cómo te sientes, y sé que soy la peor basura del mundo, soy una mierda, soy inclusive peor que cuando Ultear me manipulaba, pero aun así sé que te amo Erza, y es por eso que vine precisamente hoy, para pedirte perdón, de rodillas si es necesario — seguía a espaldas de Erza, esperando que ella se diera la vuelta y fuera a con él, además, Laxus estaba detrás de él, por si hacía algo mal, él lo iba a matar a golpes.

— Aunque te insultes con los adjetivos más obscenos del mundo no te perdonaré Jellal, me has mentido demasiadas veces, y aquella noche juré a Dios que fue la última, además, Ikagura no necesita un padre, y si lo llegase a necesitar, pretendientes no me faltan, Fernandes — seguía sin mirarlo

— Así que se llama Ikagura… un hermoso nombre, Ikagura Fernandes… pues estoy de suerte Erza, porque tu juramento ante Dios no vale nada aquí. Porque esta vez no estoy aquí para mentirte y llevarte a la cama como lo hice antes, esta vez estoy aquí para decirte la verdad y llevarte a un hogar, a una familia —

— Scarlet, Ikagura Scarlet. No es Fernandes, ella es Scarlet, jamás le pondría tu asqueroso apellido a una hija mía, además, yo ya tengo una familia, ella también la tiene, Fairy Tail es nuestra familia, creí que ya lo sabías, Jellal. —

— De igual forma, yo te puse ese apellido, lleva algo de mí, después de todo… — Erza comenzó a caminar de nuevo, sin voltear a verlo otra vez, y suspiró, apretando los puños con fuerza — ¡Te amo! ¿Bien? ¿Era eso lo que querías escuchar? Ahí lo tienes, y es la verdad, no una mentira para acostarme contigo, te he amado desde que te conocí en la torre del cielo, pasando también el tiempo que estuve en la obscuridad, jamás deseé que te fueras de la Isla, y cuando nos reencontramos me llené de gozo, y cuando fui liberado de ese infierno gracias a Natsu, mi amor por ti creció todavía más, y hoy en día admito que fui demasiado cobarde para darte la cara y decirte eso enfrente, con sentimiento y no con palabras que se usan regularmente a la hora de tener sexo… — apretó la mandíbula y una lágrima cayó por su rostro.

— Si lo hubieras dicho hace un año, tal vez hubiera funcionado, hoy no, Jellal — volteó su rostro y lo vio, derrotado, destrozado. Pero ya no importaba, dio media vuelta y caminó sin volverá voltear atrás.

Jellal cayó al piso por un fuerte golpe en la cara.

— Imbécil — escupió Laxus mientras caminaba por donde se fue Erza.

Jellal se quedó en el piso un momento, rememorando todos aquellos momentos con Erza, desde pequeños hasta ahora, adultos y se dijo a sí mismo, que reconquistaría el corazón de Erza sea como sea.


Cuando Laxus alcanzó a Mirajane, ella tenía la mirada perdida en el camino.

— Hey, te puedes tropezar, amor — y le tocó ligeramente el hombro para que volteara.

— Oh, lo siento cariño, es solo que iba pensando en… Lucy… — e hizo una mueca de tristeza

— Lo sé, yo también estoy pensando en Natsu y ella, en el cómo podrán sobrellevar esta situación — suspiró

— Es cierto que mi diagnóstico fue trágico… pero… doy gracias a Dios que no me pasó lo que a Lucy, yo no me encariñé con una criaturita que sabía que me iba a llamar mamá, yo no tuve esa esperanza al saber que estaba embarazada, es mejor no tener nada, a tener todo y que te lo quiten —

— No estés tan segura, por cierto… hace unos días fui a una misión en el norte de Fiore —

— ¿Y…? — tenía curiosidad.

— Llegué a un buen lugar, muy bonito y todo… pero… había un orfanato… ya sabes, dónde van los… huérfanos… — no sabía cómo carajo hablar de eso, lo había pensado cientos de veces, pero jamás ensayado, se maldijo mentalmente por su nerviosismo.

A Mirajane le brillaron los ojos, ya se daba una idea de por donde iba la cosa.

— Y bueno… hubo un mocoso que me llamó la atención… platicamos y me dijo que quisiera tener un hogar así que… — se rascó la nuca nervioso

— Sí Laxus, si quiero tener un hijo contigo, aunque sea adoptado — sonrió y soltó una risita

Laxus la miró estupefacto, ni siquiera tuvo que terminar la oración, con decir, Orfanato, Niño, Tú y yo, hubiera bastado.

Abrazó a Mira y le plantó un profundo beso en los labios que ella correspondió fervientemente.

— Por lo tanto… creo que podemos hacer como que me voy a estar embarazada, porque ya sabes, los papeles para la adopción tardan meses… — sugirió pícaramente.

— Por supuesto… — susurró con voz ronca.

— Bueno, ¿Qué estamos esperando? Los bebés no nacen de besos — le sacó la lengua y comenzó a correr en dirección al gremio… o a su casa… o su habitación, a Laxus le daba igual, la amaba, y ahora no tenía dudas acerca de su matrimonio, la seguiría al mismísimo fin del mundo.


Hory Shet. Éste fue el final.

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Peeero falta el epílogo ;D, pobrecitos Natsu y Lucy, pero en el final, yo confío que terminarán todos en un gran final feliz… o no…

Gracias por tu review Little Luce, ¡Siempre tomandote la molestia de comentar mis historias! *se limpia una lágrima* ¡Gracias por tu apoyo! ¡Y a todos aquellos que lo tienen en Favoritos o lo están siguiendo! ¡También gracias! ¡O a aquellos que lo leyeron y les valió un porro de 5kg comentar o seguirlo o agregarlo a Favoritos! ¡Gracias! ¡O a aquellos que leyeron el título y lo mandaron a la mierda! ¡También gracias! xD