Capitulo 2: El Encuentro
"Un amor, un amor yo vi, llorando, se veía, las palabras como filos…"
Romancero Romaní
Al salir del camposanto, la lluvia amenazaba convertirse en una tormenta, los asistentes de ambos funerales ya se habían ido, solo quedaban cerca a la entrada Effie y su hijita, al igual que Haymitch y la suya.
Haymitch se permitió mirar a la mujer que caminaba de prisa con su bebé en brazos, protegiéndola de la lluvia con un paraguas pequeño, mientras él iba por su camioneta.
La mujer llegó primero a la salida del cementerio con tan mala suerte de que su transporte, un taxi, ya se había ido, ahora no tenía como volver a casa y lo peor de todo su bebita no aguantaría el trayecto a pie, pues el paraguas había empezado a ceder con el viento.
Haymitch la observaba curioso y preocupado a la vez, pues no había señales de transporte y la lluvia arreciaba con más fuerza.
Observó su semblante triste y su rostro sin maquillaje, su cabello rubio desordenado y sus ojos claros surcados de lágrimas.
Así que sin más dilación, estacionó su camioneta cerca al lugar donde estaba ella parada, abrió la ventana del vehículo y le habló.
-¿Necesita alguien quien la lleve?- Le preguntó el hombre – Si se queda aquí, no podrá escapar de la tormenta y su bebé enfermará- Concluyó él.
Effie pensó en decirle que no necesitaba nada, que la dejara sola, pero al mencionar a su bebita dormida, tenía que tragarse el orgullo y aceptar.
-De verdad se lo agradecería – le contestó ella con premura – Espero no ser una molestia, dijo Effie con la mayor educación posible.
Haymitch le abrió la puerta delantera, pues en la parte de atrás iba Annie dormida en su silla. Al ver lo incomoda que estaba, se bajó y le ayudó a cerrar el paraguas, momento en el cual aprovechó para mirar al bebé. Era una preciosa muñequita, lo supo por el color rosa de su manta y su neceser.
Cuando se subió al volante, puso el paraguas en el piso y colocó el motor en marcha.
-¿A dónde? – Le preguntó con voz neutra y sin mirarla.
- A la Veta – Le dijo ella.
- Es un poco lejos de aquí- Por cierto me llamo Haymitch, Haymitch Abernathy.
- Mi nombre es Effie, Effie Trinket, Y si, la Veta queda un poco lejos pero es donde vivimos.
- Lo siento- Se disculpó Haymitch- No pretendía ofenderla.
- No se preocupe- Discúlpeme usted a mí, Sé que cuando alguien menciona la Veta, solo ve la parte donde viven los borrachos y los vagabundos. Dijo Effie con tono moderado.
- No lo dije por eso, Es que es extraño que una mujer joven como usted viva en ese lugar con una nena tan bien cuidada.-
- Mi nena es lo único que me queda ahora- Por cierto ¿Cómo supo que es niña?
- Por el color de su manta- Dijo el- Es de color rosa. De donde yo vengo el rosa solo lo usan las niñas.
- Lamento su pérdida- Dijo Effie con tono pesaroso y tratando de cambiar el tema.
-Igualmente- Dijo Haymitch.
-Disculpe que le pregunte pero ¿Quién era el difunto? Preguntó ella
-Difuntos- Dijo el – Eran mi esposa y mi hijo recién nacido.
- Lo siento mucho, Es muy duro perder a los seres que amamos, sobre todo cuando son tan jóvenes.
Si- La verdad es que esto fue tan repentino que a veces no lo creo.
¿Y el suyo?- Dijo Haymitch- Era su esposo me imagino.
Si – Era mi esposo Tom. Murió en la explosión de la mina de carbón del distrito.
Lo lamento. – Dijo él muy serio. Sé lo que se siente, mi esposa me dejó a nuestra hija mayor, Annie, Ella está dormida en la parte de atrás.
Fue en ese instante cuando Effie miró a la silla de atrás y observó la carita sonrosada de una niña más grande que la suya, tendría por lo sumo un año y medio como mucho.
-Es muy bonita- Dijo Effie conmovida
- Igual que la suya- Dijo Haymitch- ¿Cómo se llama?
- Katniss – Dijo Effie orgullosa
- Lindo Nombre- Dijo él. – En el idioma Romaní significa Dama del Bosque
- Vaya – Supongo que usted sabe mucho sobre los romaní.
-La verdad es que soy uno de ellos - Soy el líder de la tribu del sinsajo.
- De razón había cantos, música y danza en el cementerio. Dijo ella un poco cohibida.
- Para nosotros la muerte no es motivo de tristeza, es un cambio de vida. Un viaje hacia un destino desconocido. Replicó Haymitch muy serio.
Effie no quería ofender a nadie con ese comentario, pero al ver la expresión seria del hombre supo que lo había ofendido, así que decidió seguir el trayecto que quedaba en silencio.
