Capitulo 4: Recuerdos II

"Acudía a mis ojos una lágrima, buscando en ellas tu perdón, el dolor de tu ausencia me embarga pues con el viento me llegó tu adiós"

Lope de Vega

Mientras que se dirigía a su campamento en el valle de los vencedores, ubicado en las afueras del distrito 12, Haymitch iba repasando momentos que no debía recordar, pues eran cosas que le lastimaban en lo más profundo de su ser.

Sin embargo el recordar no le afectaba sus habilidades de conductor, sobre todo teniendo en cuenta que su hija Annie se encontraba profundamente dormida en la silla de atrás de su camioneta.

Al llegar al valle de los vencedores se dirigió directamente a su casa, donde aun había luces encendidas, lo cual le indicaba que su madre aun seguía despierta.

También se permitió rememorar a la goryer (No gitana) del cementerio, sus nervios incipientes y de cómo hacia que la nena que llevara en brazos durmiera tranquila a pesar de su angustia.

En verdad no sabía que rayos lo había impulsado a llevarla hasta la Veta, quizás fuese compasión por la situación en la cual se encontraba o porque su pequeña hija le recordaba a su propia hija en esa edad.

Se detuvo en una de las casas de estilo victoriano, a simple vista pero si lo veía más de cerca había un abalorio de color dorado colgado en la puerta, con un dibujo de un sinsajo.

Bajó de la camioneta, abrió la puerta trasera, envolvió a Annie en una cobija de color rojo y la llevó en brazos hasta la casa donde su madre Mage lo esperaba.

-Zarzá Hijo mío- Saludo la anciana

- Zarzá Madre- Le respondió Haymitch serio

La anciana le recibió a la pequeña, la llevaría a arriba a su cuarto y allí la acostaría en su cuna. Mientras él se dirigía al pequeño estudio que tenía en la planta baja y acompañado de una botella de vodka se pondría a beber y recordar.

Cuando ya estaba sentado en el pequeño escritorio; Haymitch empezó a recordar a su querida Mayslee, su sonrisa, sus ojos color de lluvia y sobre todo la ilusión que tenía de dar a luz a su primer hijo varón.

Haymitch y Mayslee habían crecido juntos en el valle de los vencedores, además de eso su padre Vania y el padre de Mayslee, Varis eran muy amigos.

Por eso a nadie le extraño que cuando Mayslee cumplió 16 años y fue presentada en el circulo de la juventud de la tribu, Haymitch de 22 años, hablara primero con su padre y le pidiera a Mayslee como su futura novia.

Entre los gitanos es el padre del novio quien pide en nombre del hijo el permiso para cortejar a una muchacha, sobre todo teniendo en cuenta que dicho cortejo debía ser supervisado por los agoreros o chaperones que acompañan a las novias durante la visita de los novios en la sala de su casa.

Varis puso como condición que Haymitch no podía vivir en la casa de su padre para cuando se casaran, sino que debía tener su casa propia para poder llevarse a Mayslee del seno paterno.

Además habría que esperar a que ella cumpliese la mayoría de edad para poder casarse sin problemas pues Mayslee era 6 años menor que él.

Haymitch no tuvo problema en esperar, y desde el día de la Pedida empezó a ahorrar gran parte de su sueldo como pavimentador para poder comprar la casa que su suegro le exigió como parte de su convenio nupcial, además que debía pagar una decima parte del ajuar de Mayslee y adquirir el suyo propio.

En el tiempo de espera Mayslee y él se veían seguido, obviamente con la presencia de los chaperones que en este caso eran los hermanos mayores de Mayslee, Ruar y Jarvik.

Cuando Mayslee cumplió 18 años, Varis, Vania y Haymitch acordaron que la boda se celebraría tres semanas después de su cumpleaños, en la fiesta de la luna del Poniente.

La fiesta de la luna del Poniente coincidía con la celebración de la navidad en el calendario gregoriano. Dicha fiesta consistía en una cena especial con todos los miembros de la comunidad. Uno de los ancianos de la misma, hacia la oración de Porum o la oración de las gracias, en donde se les recuerda a todos las raíces ancestrales y la importancia de no olvidar quienes son.

Luego de la oración de las gracias, el líder de la tribu iniciaba el baile y se festejaba hasta el amanecer.

Vania como padre del novio y líder de la tribu, exigió que Mayslee pasara por la prueba del pañuelo. Una tradición gitana donde las jóvenes novias prueban llegar vírgenes al altar y así no habría engaño.

Varis por su parte le tomaría a Haymitch el juramento de honra, mientras le hacían a Mayslee la prueba del pañuelo.

Los días se pasaron como el agua que corre por el rio, y sin que se dieran cuenta ya estaba encima la última semana de preparativos. 2 días antes de la boda Mayslee y Haymitch acompañados de sus madres: Lena y Mage hicieron la última prueba de su ajuar.

Obviamente Haymitch no podía ver a Mayslee con su vestido de novia puesto, ni ella podía verlo a él hasta el día de la boda.

Sin embargo esa misma noche Haymitch se encontró con Mayslee acompañada de Jarvik, en el círculo del fuego del campamento.

-Hola - Le dijo ella muy nerviosa porque sus familiares la regañaran

-Hola Mayslee- Le dijo el muy serio.- ¿Lista para la locura que se viene?

-Claro que si- Le contestó ella muy alegre-No sabes lo duro que ha sido esperar a que este momento llegara.

-Para mí también ha sido difícil la espera- Le replicó él con una sonrisa –La verdad quería hablar contigo y preguntarte si realmente estás segura de querer casarte conmigo. – Le dijo él en tono serio- Si no estás segura de hacerlo, entonces dímelo y yo hablaré con nuestros padres para cancelar todo.

-No es necesario que hagas eso – Le respondió ella con tono serio-Yo quiero casarme contigo, pero no por la amistad de nuestros padres sino porque yo siento amor por ti desde que era una jovenzuela.

-A mí también me pasa lo mismo- Admitió Haymitch – De hecho, tuve plena conciencia de ese sentimiento el día que fuiste presentada en el circulo de la juventud.

Entonces Haymitch tomó la mano de su novia y con reverencia posó sus labios en ella. Al ver ese gesto Mayslee se sonrojó pues era la primera vez que Haymitch la tocaba.

-Te amo mucho Mayslee, te prometo hacerte muy feliz.- Le dijo él con adoración.

-Yo también te amo Haymitch –Le dijo ella con ternura- También pondré de mi parte para que seamos felices juntos.

Y sin poder contenerse más se dieron su primer beso, y rápidamente se separaron antes de que Jarvik le diera la voz a Mayslee de que era hora de marcharse a casa.

Esa noche Haymitch no podía dormir mucho debido a la emoción que sentía, no veía la hora de que Mayslee fuera declarada su mujer.

El día de la boda era un revuelo total en el valle de los vencedores.

Era la fiesta de la luna del Poniente y también se celebraba la boda de Haymitch y Mayslee.

En la mañana Haymitch acompañado de sus padres y Mayslee con los suyos se dirigieron al edificio de Justicia para cumplir la formalidad de los goryer.

Ante el juez de paz y teniendo como testigos a los padres de ambos, Haymitch Abernathy y Mayslee Donner eran declarados marido y mujer ante todo el distrito 12.

Pero la verdadera boda se celebraría al atardecer, ante todos los miembros de su comunidad, cumpliendo con las tradiciones de su pueblo que pasaban de generación en generación.

La preparación de los novios comenzó desde el mediodía, mientras que en casa de Vania se ultimaban detalles para la cena y la fiesta, en casa de Varis, Lena, la madre de Mayslee comenzó a prepararla para la boda.

Lo primero que hizo fue bañarla con agua de rosas y azahares, luego de sacarla de la bañera le aplicó por todo el cuerpo una crema especial con aroma de rosas y jazmines. Los aromas de la pureza.

En nombre de su línea familiar Lena le puso el vestido de novia, luego la peinó y le maquilló suavemente el rostro. Después su padre en nombre de su línea familiar le colocó sobre la cabeza una corona dorada adornada con cristales de colores blanco y rojo. Esta corona es llamada la Corona de la honra o de la reina, pues la novia demostrará ante todos que ha permanecido sin mancha como las reinas gitanas de antaño.

Después los hombres de la familia, en este caso sus hermanos mayores le colocarían los complementos, es decir las joyas que luciría, luego entrarían las mujeres de la familia para terminar de arreglarla.

Mientras eso ocurría con Mayslee, Haymitch tampoco escapaba de la tradición de su pueblo.

Su madre lo hizo bañarse con agua de sauce y canela, después del baño, su padre le arregló el cabello y lo afeitó

Después de arreglarle el cabello y afeitarlo correctamente, Mage lo vistió con el traje de novio, para que después su padre le pusiera el emblema de su casa, en este caso el emblema del sinsajo.

Luego de colocarle el emblema, su madre le aplicó un perfume especial hecho de sándalo y vainilla. Los aromas de la fuerza.

Por último los familiares de Haymitch entraban para colocarle las partes del traje que le faltaban, al igual que las mujeres para terminar de arreglar al novio.

Cuando ya estuvo listo, Haymitch se dispuso a ir a la casa de la novia para recogerla y llevarla a la casa de reuniones, pues allí se haría la boda y luego el banquete.

Al encontrarse en la puerta de la casa de Varis, Haymitch quedo mudo al ver la joya tan especial con la que se iba a casar.

Y es que Mayslee parecía verdaderamente una reina. Su traje de novia era largo con un corte estilo imperio de color blanco con ribetes rojos y dorados. Los complementos eran de color blanco brillante al igual que las sandalias.

En ese momento Haymitch tomo de la mano a su futura esposa, la ayudó a subirse a la carroza que había preparado para la ocasión y se dirigieron a la casa de reuniones.

Allí los esperaban los invitados a la boda, su padre como jefe de la tribu, su suegro y uno de los ancianos, llamado Conner, quien sería el encargado de celebrar el matrimonio y la oración de las gracias.

Al llegar a la casa de reuniones primero los recibió Vania, quien como jefe y padre les dio su bendición y les deseo felicidad y muchos hijos en un futuro.

Luego, en el altar Conner pronunció las promesas de matrimonio en idioma romaní, a las cuales los novios debían contestar de igual manera.

Por último Conner tomó de un cofre forrado en terciopelo, dos ajorcas de oro, las ajorcas son pulseras que se colocan cerca a los hombros de los novios, algo así como los anillos entre los goryer.

Después de colocar las ajorcas Conner los declaró marido y mujer ante la comunidad gitana.

Como era la fiesta de la luna del Poniente, Conner hizo la oración de las gracias y así todos se dispusieron a disfrutar del banquete

Poco antes de la medianoche, las mujeres de ambas familias se llevaron a la novia para un cuarto especial que tenían preparado en la casa de reuniones, iban a hacerle la prueba del pañuelo.

La prueba del pañuelo consiste en que una persona, o una ajuntadora para más señas iban a comprobar si Mayslee aún era virgen y si no había engaño alguno en este sentido de parte de Varis, pues al momento de Haymitch haberla pedido Varis juró ante todos que su hija era pura.

Esta prueba básicamente es para comprobar mediante el tacto si la mujer ya tuvo relaciones o no, de haber tenido relaciones el novio puede perfectamente devolverla y decir que la familia lo había engañado. En este caso no habría boda y el convenio nupcial se tendría que romper.

Una de las ancianas, que tenía en las manos un hermoso pañuelo bordado con cintas rojas, le dijo a la concurrencia:

-Atendedme todos un momento. Este pañuelo que tengo en mis manos, ahora no vale nada, pero en unos momentos valdrá todo el oro del mundo. Pues en este trocito de tela se verán las rosas de la honra.

Luego de pronunciadas estas palabras todas las mujeres casadas de ambas familias se encerraron en el cuarto especial.

Mientras eso ocurría con la novia, los hombres se llevaron a Haymitch al centro del salón, donde le descubrieron la muñeca derecha y Varis con una daga de empuñadura de oro, le tomaría el juramento de la honra.

Haymitch Abernathy, hijo de Vania y Mage, juráis aquí por vuestra persona y linaje que honrareis las promesas de amor, lealtad y felicidad para con mi hija Mayslee.

Lo juro por mi persona, por mi honor y por mi casa-Contestó el novio muy serio.

Entonces Varis cogió la daga y le hizo un pequeño corte en la muñeca derecha. Las primeras 3 gotas de sangre las hicieron caer sobre un pañuelo similar al de Mayslee pero bordado con cintas doradas.

En ese momento salió Lena junto con la anciana del pañuelo, mostrándolo a todos con orgullo pues en él se veían 3 manchas de color rosáceo, las llamadas rosas de honra, luego Vania entregó el pañuelo del juramento de su hijo y Lena lo amarró al pañuelo de la honra de Mayslee.

El festejo duró toda esa noche y parte de la madrugada del día siguiente.

Los novios se fueron de viaje unos días, al distrito 4 donde había sol y playas blancas.

Cuando regresaron se instalaron en la casa que Haymitch había comprado con sus ahorros de dos años.

A partir de ese momento todo fue amor y felicidad para la pareja. 6 meses después de haberse casado Mayslee y Haymitch fueron bendecidos con la llegada de Annie.

El embarazo transcurrió normalmente y Haymitch estaba muy entusiasmado con la idea de ser padre. Cuando Annie nació procuraba llegar temprano a casa para poder compartir tiempo con su esposa y con su hijita.

Cuando Annie tenía 3 meses. Mayslee resultó nuevamente embarazada, a pesar de las órdenes del médico y de la partera de la comunidad de dejar pasar un tiempo prudencial para que su cuerpo se recuperara.

Sin embargo Mayslee decidió correr el riesgo, pues según ella esta vez nacería un hermoso niño. Por su parte Haymitch estaba preocupado pero contento a la vez, pues su pequeña familia pronto crecería.

Pero no todo podría ser felicidad. Su padre murió de un infarto fulminante mientras estaba en casa con su madre, por ende él con 25 años fue nombrado líder por unanimidad.

Luego de eso, sus suegros Lena y Varis fallecieron en un accidente ferroviario cuando viajaban al distrito 7 a visitar unos familiares, dejando a Mayslee con una profunda tristeza que ni siquiera la llegada de su segundo bebé podía apartar.

Mage, la madre de Haymitch, se mudó con ellos, debido a que Mayslee no tenia ánimos ni siquiera para atender a Annie o a sí misma, se la pasaba en cama dormida o sentada en la sala mirando al vacio.

En esas circunstancias una noche de otoño Mayslee despertó con dolores de parto.

Haymitch se levantó apresurado del otro cuarto para poder llevarla al hospital pero el horror que encontró lo dejó paralizado.

Mayslee estaba en la cama, bañada en sangre y empapada en sudor frio. Estaba demasiado pálida y débil para moverla, así que fue su madre quien le sacó de allí y le pidió que fuera de prisa por la partera, pues no podían moverla debido al sangrado.

Cuando la partera llegó Mayslee parecía dormida, Mage había intentado mantenerla despierta pero debido al sangrado Mayslee se encontraba débil.

A pesar de eso, la partera logró despertarla y animarla para que pujara y poder ayudar al bebé a nacer, cuando llego el momento y con las pocas fuerzas que le quedaban Mayslee dio a luz a un bebé varón.

Era un bebé pequeñito y flaco, a quien el respirar no le era muy fácil. Mientras Mage atendía a su nuera, la partera se encargaba de atender al bebito pues se veía que el pequeño no estaba bien, pero todos sus esfuerzos parecían ser inútiles pues el niño no lloraba y su respiración era cada vez más débil.

En cuanto a Mayslee, cada vez era más difícil contener la hemorragia y su palidez ya era muy intensa, el esfuerzo que hacia para mantenerse despierta era muy grande y su respiración era débil. Su suegra al fin comprendió que ella estaba muriendo.

Con la poca fuerza que le quedaba Mayslee le pidió que hiciera entrar a Haymitch, pues no quería morirse sin decirle adiós.

Mage de inmediato hizo entrar a su hijo quien se encontraba fuera de la casa. Por su parte Haymitch al ver el rostro lloroso de su madre supo que algo andaba mal.

Sin que su madre le dijera nada entró a la casa y se dirigió a la habitación donde estaba su esposa. La encontró muy pálida y con la respiración débil, aun así se arrodilló a su lado, le tomó la mano y le dió un tierno beso en la frente.

-Haymitch, escúchame- Le dijo ella con voz débil - No tengo mucho tiempo –Quiero que cuides a Annie, que la protejas y la ames mucho por ambos, ya que yo no podré hacerlo.

-Por favor Mayslee, quédate conmigo, no nos dejes solos a mí y a los niños - Pues él aun no había visto al pequeño y no sabia de su situación.

-Por él no te preocupes, yo me iré con el- Solo te quiero decir que te amaré siempre mi amor, Prométeme que encenderás una vela en mi cumpleaños si.

-Lo prometo- Le dijo Haymitch con el rostro bañado en llanto.

Al decir eso Mayslee dio un suspiro suave y cerro sus ojos, fue en ese momento cuando falleció.

La partera le dijo a Mage que la criatura tampoco había sobrevivido, falleciendo un minuto antes que su madre.

Haymitch las escuchó y sin poder contenerse más empezó a llorar y a gritar como un alma enferma.

De inmediato Mage le dijo con mucha tristeza a Manina, pues así era que se llamaba la comadrona que le dijera a todos el siguiente mensaje

-Ha muerto la reina del líder.

Cuando la campana del reloj marcó la medianoche Haymitch sentado en el estudio, con la botella de vodka intacta y con el corazón y el alma enfermos de dolor, tomó una decisión

Sabia que debía empezar de nuevo, no solo por su hija sino también por su gente, muchas personas dependían de él.

Pero esta noche Haymitch Abernathy lloraría hasta que no le quedara una sola lágrima más.