CAPITULO 5

MENTIRAS

-¿hola?, departamento de ….

-se quien es la persona que ha llevado a cabo los múltiples robos-

-¿perdón? ¿con quién hablo?-

-creen que es un grupo , en realidad solo es una persona y puedo llevarlos a el o ella si consigo algo a cambio…-

-espera un momento… Jefe-

-¿si?-

-es alguien diciendo que sabe quien es la gente… o la persona, según quien llama, que ha estado robando varios lugares en este último mes-

-¿persona?, es un grupo imbécil, de ser una sola persona ya lo habíamos atrapado, dile que se ande a jugarle bromas a su puta madre-

-¿alo?

-es mucho más inteligente que ustedes por lo que veo

-creo que debería ir a jugar bromas a otro lado…-

-su siguiente lugar, el sitio que robara ahora, se los diré, si acierto me tendrán que creer…-

-¿eso no te haría un cómplice?-

-no he ayudado ni al desarrollo ni a la ejecución, recién me enteré y recién me comunico, dudo que puedan demostrar lo contrario…-

-...-

-llamaré mañana a esta misma hora, os diré el lugar, es todo lo que puedo conseguir, si acierto quiero algo a cambio por el nombre-

-estaremos atentos-

-lo se -

-iré por ti ma, y más te vale estar lista para hacer lo que prometiste-


Miró hacia la arruinada casa. El paisaje desolador de siempre, basura, ratas, botellas de cerveza vacías… suspiro, la luz de la sala estaba encendida, tal vez Karen o su madre estaban allí, tal vez Kevin… sonrió ante la estúpida idea, hace meses que no le veía. Otro suspiro, joder. Entró, solo estaba su hermana sentada viendo tv, en cuanto le vio casi tropezó al apurarse a recibirlo, esbozó una enorme sonrisa brillante e inocente entre tanta basura, no pudo evitar sonreír de vuelta

-¡Ken!- cuánta alegría en una sola palabra

-Karen- respondió cerrando la puerta

-veras, compre algunas cosas ¿sabes? con el dinero que me diste…- empezó animada, siguió a su hermano hasta el sofá como un pequeño perrito, de serlo estaría meneando su cola desenfrenadamente, soltó una minúscula risa ante la idea- quiero... -agacho su cabeza como de costumbre- hornear algunas galletas para… tu amigo- una serie de recuerdos que quería olvidar se apresuraron por su mente, la sonrisa se fue de inmediato, la reacción no pasó desapercibido para su hermana

-lo siento Karen- se puso de pie, los recuerdos no dejaban de correr, casi sentía que lidiaba con algún tipo de presa rota. Las imágenes no paraban de fluir, las sensaciones de aquella tarde aún no querían ser olvidadas, al parecer el largo paseo tras salir de la casa de Cartman no había sido suficiente

-¿pasa algo?- pregunto la pequeña, Kenny negó dirigiéndose hacia su habitación, la puerta de la habitación de su madre estaba abierta, como era costumbre últimamente no había nadie allí. Sintió una pequeña mano jalar de su Anorak, volteo hacia Karen

-pensaba que tal vez… me podrías ayudar- dijo en un hilo de voz, sintió su corazón hundirse. Si él se sentía jodidamente solo no tenía idea de que tan sola se sentía su pequeña hermana, dios, menudo hermano de mierda…

-lo siento Karen…- se maldijo a sí mismo por su egoísmo pero realmente no podía pararse a cocinar galletas para el imbécil de Cartman, no después de aquella tarde… - tal vez mañana, es domingo, tenemos todo el día ¿esta bien?- asintió sin levantar de más su rostro

-¿puedo dormir contigo esta noche?- Kenny le miró por un largo rato, luego le abrazo, el pequeño cuerpo devolvió el abrazo

-lo siento mucho Karen, se que no soy el mejor hermano del mundo, y que no te he puesto mucho cuidado últimamente pero… esta noche necesito hacer algo…- se alejó, levantó el mentón de su hermanita -¿puedes dormir en la pieza de mama? puedo ordenar pizza si quieres- los hombros de la pequeña se hundieron en decepción, nego

-ya cené, habían algunas sobras del almuerzo en la nevera, te deje un poco si querías…- se alejó mientras Kenny solo le observaba cerrar la puerta del cuarto de su madre, sintiéndose la mierda más grande del mundo por dar la espalda así a su pequeña hermana… suspiro, necesitaba algo para lidiar con todo ello

-lo siento tanto Karen- susurro sacando su celular, marcó la serie de números, necesitaba olvidarse de Cartman, no quería seguir pensando en ese gordo de mierda, no quería sentir ese calor detestable cada vez que lo recordaba, no le gustaba pensar que de hecho le había gus…

-¿si?- la voz femenina le devolvió a la realidad

-hey-

-oh, Kenny, que placer, ¿deseas algo cariño?- La voz era tan amable como de costumbre, algo molesta pero ya se había acostumbrado a ella

-espero no te moleste, necesito algo de compañía esta noche- entro a su habitación cerrando la puerta tras de sí, sacó de su bolsillo otra de las cápsulas que había comprado en la tarde junto a Cartman… joder con el culón de mierda -abastecí algunas de mis reservas - organizó la serie de bolsitas con sustancias - de verdad te necesito…- un suspiro sonó al otro lado de la línea

-estoy en camino cariño- y tras ello la llamada se cortó


Tomo su celular, no es como que le importase mucho lo de aquella tarde pero el pobre de mierda seguro estaba llorando como marica en alguna esquina de esa desagradable habitación, joder, era más susceptible que cien feminazis menopáusicas juntas. Suspiro exasperado marcando el número de Kenny

-hey… uf- respondió una voz agitada, una serie de gemidos inundaron la llamada, frunció el ceño fastidiado

-¿que coño haces pobre de mierda?- más gemidos, joder con el hijo de… soltó el aire como si ello fuese algún ejercicio de relajación. Al parecer no estaba llorando en una esquina, estaba teniendo sexo con alguna puta, claro que estaba, ¿qué estaba pensando?.

-nada, ¿que quieres?-

-quería hablar sobre lo de esta tarde- ignoro los extraños sonidos al otro lado de la línea, un fuerte grito de parte de alguna mujer le dejó casi sordo, alejó el teléfono con claro desagrado en su rostro, se estaba empezando a arrepentir.

-estábamos drogados Cartman…-cada vez se exasperaba más, dios, quería entrar allí y golpear al pobre de mierda hasta que aprendiese a ser menos puta, una labor que probablemente conllevaría bastante tiempo pero estaba dispuesto a hacerlo, alguien tenía que hacerlo-… como sea, el punto es que no cuenta- dijo, la voz sonaba rara, diferente a la de aquella tarde, tal vez no estaba drogado, tal vez lo estaba de más.

-serás hijo de puta Kenny…- aunque en un principio llamaba con toda la buena intención del mundo para ese punto solo deseaba partir en dos a ese imbécil- entonces el trato tampoco cuenta…- continuó, Kenny le ignoró por completo totalmente concentrado en lo que estuviese haciendo allí, apretó su puño casi instintivamente- ¡joder deja de gemir como perra en celo Kenny!- grito.

-oh no, el trato si que cuenta gordo de mierda… joder- iba a decir algo pero Kenny continuo, aunque no hablaba para él -date la vuelta linda-

-¿ah?- la voz era molesta, estaba a punto de colgar, alejo el celular pero a pesar de ello aun podía escuchar

-vete a la mierda Kenny…-

-espera…- no estaba seguro de si hablaba a él o a la chica -hazlo- ordenó, probablemente para quien sea que estuviese con él

-bien-

-que quieres-

-es...-un fuerte grito atravesó la llamada, Cartman agradeció tener el teléfono lejos- pe…-otro grito, dios, ¿estaba matando a esa mujer? -...ra- y otro más, estaba a punto de tirar el celular por la ventana

-Kenneth...-

-eso fue todo Cartman- su voz era agitada, la mujer seguía gimiendo de manera exagerada y demasiado vulgar para el gusto de Cartman, estrechó el celular en su mano al escuchar a esa puta alabar las "habilidades" de Kenny… colgó.

Inhalo, exhalo… tiró el teléfono contra la cama con tal rabia que dudo que la pantalla no se hubiese agrietado, rebotó y cayó al suelo, lo observó con odio. Se sentía como un cliente de rutina en un maldito prostíbulo "las piernas abiertas de Kenny, bienvenidos, usted es el cliente numero mil" gruño a la nada.

-si vas a jugar de ese modo supongo que yo también puedo- bajó a la sala, antes de pensar en algo debía calmarse, ¿cómo se atrevía a hacer aquello? estar con él y luego con alguna sucia mujer como si eso lo fuera a "limpiar". Su enojo crecía. Escucho alguien golpear a lo lejos, no le importo. "No cuenta" ¿no cuenta? no me jodas pobre hijo de puta. Más golpes en la puerta, soltó aire exasperado, se dirigió a abrirla.

-ammm…- y allí estaba la pequeña y sucia hermana de Kenny temblando con la cabeza gacha y sus hombros encogidos .Había empezado a nevar hacia un momento.

-¿otra vez aquí niña?- espetó con fastidio, no se interesó en esconder su expresión de enojo.

-bueno, es que mi hermano está algo… ocupado, no quiero estar en casa ahora mismo- bueno, el tampoco le hubiese gustado quedarse a escuchar una puta gemir… no, de hecho hubiese entrado y les hubiese pateado el culo a ambos.

-entiendo- trato de relajarse.

-aparte… quería …- y allí estaba de nuevo con su actitud habitual, casi hundiéndose en el enorme abrigo como si fuese alguna clase de animal pequeño e indefenso. Él por otro lado trataba de pensar en cosas buenas como Kyle llorando, o Kyle humillado… o Kyle muerto, para relajarse claro.

-¿que?-

-bueno… Ken me dijo que tu…-

-no soy marica si eso te dijo, ahora ve a molestar a alguien más-

-¡no no! no es eso-

-joder… ¿entonces?- se empezaba a exasperar

-dijo que no tenías novia…- no logro escuchar del todo, un momento después tras reproducir la oración varias veces en su cabeza logró entenderla

-¿ah?- parpadeo estúpidamente, ¿a qué venía eso?. La niña estaba absurdamente roja, el temblor había aumentado descomunalmente y sus manos no paraban de moverse maniaticamente dentro de sus bolsillos, ¿acaso era lo que él estaba pensando que era?, dios, eso era perfecto.

-en fin no importa, ya me vo…- trató de irse, Cartman le detuvo

-no no no, espera, ¿quieres ser mi novia?- los enormes ojos se abrieron, dios ¿era posible hacerlos más grandes?, el rojo de sus mejillas corrió por todo su rostro eufóricamente, movió sus labios como queriendo decir algo

-¿¡eh!?- sonrió, joder, había dado en el blanco, esos cuarenta dólares y la acusación a esas mocosas de noveno al parecer no habían sido en vano

-eso molestaría bastante a tu hermano ¿verdad?-

-ammm, no lo se, supongo, pero eso que…- le miro confundida, pobre niña, era tan malditamente inocente … a diferencia del despojo de hermano que tenía.

-entonces se mi novia niña, ¿cómo es que te llamas?- continuó

-Karen- dijo rápidamente

-ok Karen, ahora eres novia del increíble Eric Theodore Cartman, deberías estar orgullosa-

-¿ah?, oh… sí-una enorme sonrisa surgió en la pequeña, Cartman sonrió en respuesta

-¿quieres pasar? es tarde, deberíamos llamar a tu hermano para decirle que estás aquí- joder, eso sería sublime, ya quería escuchar la voz de Kenny en cuanto le diera la noticia

-claro…¿no hay nadie?- casi susurro nerviosa siguiendo a Cartman

-nop-

-...ow- respondió aun más nerviosa que antes, suspiró

-no te preocupes, no soy un enfermo como tu hermano-

-...¿eh?-


Tal vez se había excedido un poco… aunque era Cartman quien había llamado después de todo. ¿Por qué le habría llamado? ¿que era exactamente sobre lo que quería hablar?, suspiró de nuevo, revisó el cuerpo desnudo de la chica cubierta por algunas mantas, al parecer se quedaría allí, se puso de pie y caminó hasta la sala.

El efecto se había ido pero lo que quería borrar con todo ese acto no, aun no podía apartar a Cartman de su cabeza, pateó una botella medio llena fastidiado por ello, lo que sea que contenía se regó por todo el lugar, daba igual, el lugar era un basurero ya. Sintió su teléfono vibrar, "Culón casa" suspiro una tercera vez, pasó su dedo por la pantalla para contestar.

-Hey Kenny- había algo en su tono que no le gustaba en absoluto.

-Cartman- respondió sin mucho ánimo, se sentía sucio, realmente desagradable.

-veras, tu hermana está aquí- la sentencia le despertó por completo.

-¿ah?-

-no quería escuchar como el inútil de su hermano cogía con alguna puta ...cara supongo, con lo "buena" que era - la última frase estaba tintada con claro odio, si que le había jodido. Suspiró buscando llaves.

-ok ok, iré por ella- abrió la puerta.

-oh no,yo la llevaré, no te preocupes-

-y… ¿por qué harías eso?- dios… ya se estaba empezando a arrepentir de aquella llamada.

-no sé, creo que es lo mínimo que puedo hacer por mi nueva… novia-

-¡¿que?!- casi gritó cerrando la puerta tras de sí, y allí estaba, había sido más rápido de lo que esperaba.

-ya voy para allá- era más que obvio que tenía una sonrisa de oreja a oreja, y él iba directo a borrarla. Estrechó su puño apresurando el paso.

-oh no no, espera Cartman- intentó detenerle

-¿si?-

-si esto es por lo de hace un rato me disculpo, debí ser más directo y decirte que no soy un marica como tú, iré por ella y espero que le digas que todo fue una estúpida broma gordo de mierda- espetó

-creo que no entiendes quien está en control aquí Kenny, yo no fui quien la chupo, YO fui quien follo tu puta boca como la perra que eres Ken- las palabras le golpearon abruptamente, su puño se cerró aún más, estaba empezando a enojarse.

-mira gordo hijo de puta, le pones una mano encima a mi hermana y joder…-

-si si, voy para allá…-

-¡no!-

-estoy yendo Kenny-

-gordo hijo de… dios- colgó empezando a correr.


-¿que dijo Ken?- la niña le miraba expectante, había esperado en la sala mientras él llamaba.

-que ya viene, no creo que tarde mucho- no podía parar de sonreír. Estaba por llegar, ciertas emociones se arremolinaban en su interior, el acto de la noche iba a empezar pronto.

-¿por qué sonríes? ¿el está feliz?- miró detenidamente hacia Karen, no podía creer que existiera alguien tan no malintencionado en ese pueblo, era casi todo lo contrario a él.

-más que feliz linda, estoy seguro de que incluso querrá tirar la puerta cuando llegue- dijo con una risa contenida, estaba expectante, no podía evitar moverse por la sala, estaba demorando.

-vaya, no creo que el…- susurro preocupada, y de la nada, efectivamente como si se tratase de un toro corneando a su respectivo torero, palmas abiertas empezaron a golpear la puerta con toda la fuerza del mundo, dios, eso seria increible.

-oh mira, creo que ya llegó- mordió su labio caminando hacia la puerta.

-pareces muy feliz- dijo la pequeña siguiéndole.

-Hey Kenny- abrió la puerta y tal como si abriera una ventana en medio de una jodida tormenta Kenny se apresuró al interior sin permiso alguno, era fuerte el pobre de mierda…

-¡tu gordo hijo de puta!- gritó a la cara de Cartman, luego divisó a su hermana, la tomó violentamente de la muñeca -Karen, nos vamos-

-oh vamos Kenny, ¿como puedes tratar así al novio de tu hermanita?- no podía parar de sonreír, era imposible. Le encantaba ver a Kenny o a cualquier otro que le hubiese jodido en estados así, y más aún si los había producido el.

-cállate la puta boca gordo de mierda, vamos Karen- jaló, la pequeña se resistió.

-...pero…-

-Karen- volteo a mirarle, incrédulo por la falta de cooperación

-no quiere ir contigo Kenny, quiere quedarse conmigo, ya sabes, porque yo sí sé cuidar de ella- tomo la muñeca libre de la niña, sin fuerza, sin jalarla.

-cállate Cartman, Karen, vamos- y de nuevo Karen se resistió, agarrando con fuerza la mano de Cartman como si eso la ayudase de alguna manera.

-pero Ken… ¿porque…- los ojos empezaron a empaparse y la pequeña y ya de por sí suave y débil voz se empezó a romper.

-porque el es un hijo de puta Karen, el no es el tipo bueno que crees que es, es un puto lobo disfrazado de ove...- y empezó a llorar, joder, la mirada en el rostro de Kenny al verle, como diciendo "que mierda soy" era sublime. Tuvo que cubrir su sonrisa con la mano libre.

-...pero...-

-mira la has hecho llorar, dios ¿que clase de hermano eres?- Kenny le dedicó una mirada inyectada en odio, Cartman le devolvió una sonrisa victoriosa, aunque claro, aun no terminaba. Trato de relajarse, soltó el brusco agarre.

-dios… ve yendo a casa, tengo que hablar con él, no llores más ¿si?- levantó el mentón de su hermana para que le mirase, asintió con dificultad limpiando sus ojos torpemente.

-esta… esta... bien-

-perdón Karen, ¿quieres algo?, te lo puedo llevar de camino a casa- negó alejándose tanto de Kenny como de Cartman, no volteo a mirar hacia ninguno de los dos, no le importo realmente. Mañana o pasado mañana iría a decirle que todo había sido una broma, claro, si todo salía como él quería.

-no… ya me… voy- cerró la puerta, pudo verla alejarse por la ventana.

Kenny suspiró rendido, caminó hacia Cartman, su cabeza agachada.

-¿qué quieres?- dijo derrotado, si que le había afectado ver a esa niña llorar, ella era el punto de presión perfecto.

-no lo sé Kenny, dímelo tú- jugó, había ganado, le encantaba ganar.

-joder, solo te hable mientras… dios, el otro día incluso me viste, realmente no entiendo por que tienes que hacer esto ¿tanto te jodió?- le miró, su expresión era hilarante, pudo leer en ella algo de humillación, odio, fastidio y un sinfín de cosas más, a veces era realmente transparente.

-así parece… -

-solo dile que todo fue una broma, por favor, ni siquiera te gusta, y ella ni siquiera…-

-lo sé Kenny, solo es una niña rota, ensimismada por esa amabilidad que nunca recibió de nadie diferente de su hermano, se que solo esta confundida y se que eventualmente se le pasara- los ojos de Kenny se abrieron en sorpresa a medida que las palabras fluían- pero aun así jugaré con ella Kenny, ¿por que?, no lo se, simplemente se me da la gana- y odio reemplazo cualquier otra expresión existente para ese punto.

-...¿qué quieres?- gruñó

-quiero que seas mi perra por esta noche-

-¡¿qué?!- preguntó incrédulo, no se había sorprendido tanto, tal vez lo veía venir, tal vez lo quería… no, muy poco probable.

-oh vamos, ya lo fuiste en la tarde y lo has sido toda tu vida, claro que para diferentes personas, como la puta de hace un momento… -

-no puedo creer que estés haciendo todo este puto drama por una estúpida llamada-

-nadie jode con Cartman Kenny, ni siquiera tu-

-...dios Cartman- revolvió su cabello agobiado agachando la cabeza en el proceso.

-¿lo harás?-

-puedo reunir los trece millones que faltan si es por eso…- trató, su rostro demasiado bajo como para verle, le fastidio aquello, tomó el mentón de Kenny elevandole bruscamente.

-no quiero dinero Kenny, te quiero a ti, ni siquiera creo que lo pueda gastar, vendrán problemas legales eventualmente y será molesto, pero TU, eso si que puedo usarlo- el rostro se tornó en total incredulidad y desagrado.

-Cartman, por favor…-

-llama a tu hermana- dijo, la sonrisa se había ido.

-Eric...- suplicó.

-de alguna forma esto es más que un castigo Kenny, realmente quiero esto, no entiendo por que, simplemente lo quiero, y por alguna razón tu hermana se me presentó en bandeja de plata, no desaprovecharé esta oportunidad Kenny-

-te gusto- susurro tratando de alejarse del contacto, Cartman no le dejó.

-no realmente Kenny, ¿quien gustaría de una puta más que para coger?- y luego un fugaz tinte de dolor recorrió al rubio, no entendió muy bien aquello, no le interesaba entenderlo.

-así que si eras un marica después de todo- y allí estaba ese odio y esa rabia de nuevo, dios, este pobre de mierda era el espectáculo más maravilloso que había visto en años.

-llama a tu hermana, o lo haré yo- Kenny le miró, como esperando que dijese en cualquier momento que todo se trataba de alguna absurda broma, nada, movió su cabeza bruscamente dejando atrás la mano de Cartman, saco su celular.

-ken-al parecer ya se había calmado

-no creo que vaya esta noche a casa Karen, cierra con llave y fijate en que las ventanas no estén abiertas, ¿mama esta en casa?-

-si, llego hace poco, esta en su cuarto pero esta algo…-

-solo ignorala, duerme en mi cama si quieres -

-pero esa mujer…- suspiro, se había olvidado de aquello.

-perdón Karen- y colgó, se sentía tan desagradable, quería simplemente correr y tomar algo para alejarse de todo, quería…

-bien- de la nada algo presionó fuertemente su cuello, su espalda chocó contra la puerta, gimió de dolor.

-ouch, joder Cartman- dijo abriendo sus ojos, el antebrazo de Cartman le presionada bruscamente contra la fría madera.

-¿empezamos?- Cartman sonreía, casi podía leer en su expresión "gané", pero no sería tan fácil, o no, claro que no, Kenny le devolvió la sonrisa.

-oh, así que serás "rudo"-dijo con un tono arrogante- ya he estado con mujeres así, claro que ellas sabían más del tema-

-que puta eres Kenny- Cartman estrechó su mirada, la sonrisa se había ido "aun no ganas gordo de mierda" la presión aumentó, sintió un breve mareo.

-joder…- y aumento, le presionaba lo suficiente como para poder hablar decentemente- ¿asfixia?, o eso es bastante agradable Cartman, he muerto así antes ¿sabes?-

-cállate-espetó , presionó aún más, sintió esa extraña presión en su cabeza, nada bueno salía de eso.

-jesús… eres decente para un virgen- se burló, el enojo de la bestia frente a él aumentaba.

-¿que te da tanta risa pobre de mierda?-

- es solo que ...eres como un gatito tratando de domar un león Cartman- y luego su expresión se relajó, eso no le gustó para nada, el agarre también lo hizo.

-y aun así estas aquí, totalmente dispuesto para mi-

-no totalmente, no me oirás gritar, gemir o llorar en tu nombre gordo de mierda- escupió las palabras. Cartman le miraba fijamente, su mirada fundida en cálculos, escrutinios y procesos que dudaba poder entender. Tembló ante la mirada del otro, trato de continuar- solo seré un puto agujero que llenar, no te daré el placer de hacerme sufrir-

-no me lo estas haciendo para nada fácil Kenny- dijo en un tono de voz calmado, lo había hecho enojar hace un momento, pero para ese punto algo había salido mal.

-no lo haré Cartman-

-mejor aún, sería bastante aburrido que simplemente actuarás como la perra que eres- sonrió.

-¿y si te callas de una vez y empezamos? -

-eres tan desagradable Kenny, realmente no me gustaría tenerte como hermano- empezó, las palabras le hundieron recordando a su hermana, intentó mantener su expresión de odio, trataba de recordar lo tanto que odiaba a ese gordo de mierda, pensar en algo más era realmente malo en ese momento.

-vete a la mierda hijo de puta-

-matarás a su madre y te suicidaras, pero no sin antes dejarte cojer por el chico que cree que le gusta- apretó sus dientes, como le odiaba, sabía perfectamente que decir para subyugarle. Apretó sus puños, quería quitarle de encima, tirarle al suelo y golpearle hasta el hartazgo, no podía, sabía que las consecuencias serían aún mayores que aquellas por una estúpida llamada...

-cállate Cartman- susurro entre una desafortunada mezcla de odio y súplica.

-estas destruyendo su vida y no te inmutas ni un poco- no se preocupaba en absoluto por su hermana, solo sonreía, solo estaba disfrutando aquello, de verdad lo hacia -algun dia, cuando no estés y ella sea capaz de lidiar con la verdad le diré lo hijo de puta que era su hermano- y su pecho se detuvo, le miró incrédulo, busco entre la victoriosa y soberbia sonrisa algo que le dijese que aquello era mentira.

-¿que?-

-me encantará ver su expresión cuando le diga que su hermano mató a su madre y se cogió a su novio, será deliciosa Kenny- su sonrisa se expandió, sintió su cuerpo temblar ante el solo pensamiento, aquello le hacía perder la razón, todas las molestias hasta el momento… todo lo que hacía para Cartman de alguna u otra forma era por ella, ese gordo de mierda no tenía derecho alguno a arruinarlo todo.

-no lo harás- susurro queriendo ocultar su rostro, el antebrazo de cartman presionando su yugular no le dejaba hacerlo.

-oh, lo haré Kenny- Cartman sonrió. Casi sintió que miraba algún tipo de criatura atroz, peor que cualquiera que haya visto antes en sus continuos viajes al infierno- aun si huyes de nuestro trato, aun si contratas a alguien más, incluso si lo haces por ti mismo, lo haré Kenny, le diré exactamente como te cogía mientras ella lidiaba con su drogadicta madre- esas últimas palabras cayeron como piedras en su pecho, sus ojos se empezaron a humedecer, no quería llorar, realmente no quería, pero toda fuerza de voluntad estaba siendo extraída por unas cuantas palabras

-tu… dios Cartman eres …- susurro. Cartman no le dejaba huir de esos ojos miel, aquello le estaba volviendo loco. De inmediato empezó a pensar en la cantidad de dosis de meta, coca, heroína… de cualquier mierda que necesitaría tras esa noche, estaba deseando llegar a su casa y simplemente sumirse en el éxtasis, quería huir, quería huir hasta morir de sobredosis...

-a menos que actúes como la perra que eres Kenny- volvió a la realidad sintiendo un vacio increible por ello, toda la serie de errores que le habían llevado a esa situación le invadieron.

-nunca debí buscarte, nunca debí pensar que eras mi amigo, dios qué hice- cada vez peligraba más el poco de dignidad que le quedaba, cada vez se amontonaba más el pequeño líquido bajo sus ojos.

-¿quieres llorar?-

-quiero matarte gordo de mierda- dijo con la poca resistencia que le quedaba.

-lo haré…-

-¿que?-

-no necesito el dinero, lo haré mañana, mataré a tu madre y tú desaparecerás, yo seré tu último recuerdo Kenny, este será tu último cuerpo y será enteramente mio, solo mio Kenny- susurro a su oído, un escalofríos recorrió su nuca y espina dorsal, no pudo evitar temblar ante el contacto.

-eres un enfermo Cartman- susurró, Cartman volvió a plantar sus ojos en los de él.

-estoy siendo generoso Kenny, a cambio solo te pido una noche, creo que es bastante poco por aquello, y por proteger a tu hermana de ahora en adelante, tal vez deberías agradecerme Kenny- no podía creer lo que estaba pasando-¿y?- mordió su labio, no quería contradecirle, había tanto en juego. Se odiaba a sí mismo por encontrarse allí, más de lo que alguna vez había hecho.

-... gracias…- volvió a susurrar mientras las lágrimas rompieron la barrera que sostuvo con tanta fuerza.

-vamos, es muy pronto para empezar a llorar Kenny, aun te puedes arrepentir, aún puedes decidir no llevar a cabo nada de este bizarro plan, puedes caminar por esa puerta y seguir con tu vida ¿tanto quieres morir?- la sonrisa se había ido.

-dios Cartman, solo hazlo, gemiré, lloraré y gritaré para ti pero… por favor, deja de torturarme de esta manera… por favor- suplicó cerrando sus ojos derrotado.

-no puedo creerlo - el cambio repentino de tono le hizo abrir los ojos, Cartman le observaba con total escepticismo.

-¿que?-

-¿por qué quieres morir con tantas ganas?¿no te importa que yo vaya a abusar de ti?¿que la única persona en la que tu hermana se vaya a apoyar de ahora en adelante sea yo?- desvió la mirada lo más que pudo, su cuello dolió, un dolor que atravesó hasta su clavícula -joder, no lo puedo creer- la presión se detuvo.

-¿a donde vas?- vio a Cartman alejarse, iba a subir por las escaleras

-me voy a la mierda Kenny, no quiero tenerte, no soy un marica, eres mi mejor amigo e hice lo posible por hacerte cambiar de parecer y simplemente no puedo, dios- aquello le dejó con la boca abierta, Cartman continuo subiendo, Kenny le siguió.

-¿estas diciendo que solo jugabas conmigo?- pregunto incrédulo siguiéndolo hasta su habitación, Cartman se volteó abruptamente, casi se estrella contra él, logro detenerse.

-¡claro que jugaba! no creerás que iba a tirar contigo después de que hubieses estado con una puta cualquiera, joder que asco- escupió las palabras con completo fastidio. Kenny no podía creerlo en absoluto, ¿que ganaba él con todo ese estúpido acto? ¿que ganaba el convenciendolo de que no se suicidara? nada de eso tenía sentido, ¿ese de verdad era Cartman?.

-dios, no se si enojarme o…- le siguió, Cartman iba a cerrar la puerta en su cara pero no le dejó- ¿todo para que cambie de parecer? ¿no puede ser algo más normal como un puto discurso como los de Kyle? ¿tienes que hacer todo este puto show para decirme que lo que pienso hacer esta mal?-

-da igual, solo lárgate- empujo de nuevo,era fuerte. Kenny a pesar de ser más pequeño también lo era, había sido Mysterion después de todo.

-oh no no no, no me vas a echar así después de esto- se adentró, Cartman suspiro fastidiado, le miró, había demasiado en su mirada, aun seguía sin entender nada de esto.

-ya te dije, mañana lo haré, realmente no quiero ver tu cara cuando te diga que está hecho, se que te arrepentirás como la marica que eres, así que supongo que no nos veremos nunca más después de hoy, para pasado mañana en la mañana todo estará hecho Kenny, serás "libre"- la última palabra resonó con odio y disgusto

-tu no entiendes ¡nadie entiende!- gritó frustrado, creía que Cartman al menos lo haría, regodeándose en su insensibilidad de mierda tal vez pensaría con un poco más de lógica dejando todas esas estupideces morales atras, pero al parecer él tampoco...

-no, no lo hago, vete ya, deberías pasar ese ultimo dia con tu hermana o lo que sea-

-Cartman…- le miro suplicante

-sál- camino hacia la puerta señalando el pasillo

-no tiene fin Cartman- susurro, tal vez si hablaba un poco más el entendería… tal vez

-¿que?-

-investigue a fondo, no soy de este mundo, pertenezco a ese lugar de mierda al cual me enviaste una vez-

-¿de qué coño hablas Kenny?-

-fui invocado, me querían aquí, realmente no se porque ni quiero saberlo pero… si muero, me volverán a invocar, puede ser mañana o en cien años pero volveré a nacer de nuevo, de alguna otra mujer, tendré otra vida, tal vez incluso las tuve antes, tal vez simplemente olvidaré todo como lo he venido haciendo desde el origen de los tiempos…-

-no es el momento para bromear Kenny- no espero que le creyera tan fácilmente, incluso para él sonaba como una entera locura

-tu me crees, no se porque pero lo haces… morir una y otra vez… amanecer cada dia destinado a soportar una mierda de vida de la cual no puedes escapar más que por medio de drogas o sexo… al principio era divertido, poder hacer cuanto quería sin consecuencias, incluso ayudar a la gente y demás mierdas pero… eventualmente…-

-es tu decisión Kenny, soy el menos indicado para decirte que estás siendo egoísta, lo intenté, no pude, no tienes que explicarme nada, simple y llanamente no entiendo, ahora solo vete-

-¡¿es tan malo desear ser libre?!- gritó, la mirada de Cartman se endureció

-¡no serás libre Kenny!, tu mismo lo dijiste, el ciclo se repetirá, todo volverá a suceder, volverás a nacer, volverás a morir mil veces, te aburriras y todo empezará de nuevo, tener una mejor familia o mejores amigos no cambiará nada Kenny, porque solo conocerás eso, y eso te hará sentir que no tienes suficiente, porque eres una puta criatura milenaria contenida en el cuerpo de un humano, y como humano querrás más- joder, de verdad se había desesperado para ese punto, a pesar de ello le entendía, entendía lo que él quería decir, él mismo había pensado en ello más de una vez, Cartman pasó una mano por su cabello exasperado -...dios ya ni siquiera me entiendo a mi mismo, solo vete a la mierda, tengo cosas que preparar- se acercó a la puerta

-... solo, no lo hagas-

-¿cambiarás de decisión?-

-no, necesito más tiempo para pensar, eso es todo- permaneció en silencio, Kenny continuo -¿ya no quieres esos treinta millones?-

-da igual, solo los pedí para conseguir algo de tiempo-

-¿no los quieres? ¿en serio?- insistió incrédulo

-si te tardas otro mes consiguiendo lo que falta, entonces tal vez si los quiera - le conocía lo suficiente como para saber que había más detrás de todo ese show, pero quería creerle, quería pensar que de hecho le importaba, decidió ignorar esa inquisidora sensación con respecto a cartman, decidió dejarse engañar por ese estúpido discurso

-tal vez solo quería esto- sonrió, Cartman levantó una ceja

-¿que?-

-que alguien intentara detenerme, sentir que tal vez le importaba a alguien… cada vez que moría todos simplemente olvidaban… dios, era tan frustrante, no te imaginas cuanto-no pudo evitar las lágrimas de nuevo, tal vez debería empezar a creerle a cartman cuando decía que estaba en sus días, estaba más sensible de lo normal, tal vez era ese estúpido efecto después de drogarse, o tal vez simplemente quería hacerlo, llorar sin preocuparse por nada más

-¿porque los pobres lloran tanto últimamente?- escucho a Cartman, se limpio rápidamente

-gracias Cartman, realmente aprecio todo lo que haces, aun cuando lo haces de una forma tan… rara- sonrió, Cartman no sonreía desde hacía un buen rato, se acercó a su amigo extendiendo los brazos

-¡no!, nada de maricadas Kenny- retrocedió

-solo es un abrazo gordo, no seas imbécil-y le rodeó, Cartman no sabía que hacer, era tan gracioso, tan tierno… sorbió, no espero que devolviera el abrazo, no lo hizo, hundió su rostro en el pecho de Cartman, era más firme de lo que hubiese imaginado, tal vez si era fuertecito después de todo

-no te limpies con mi chaqueta pobre de mierda-

-te quiero Cartman…-sintió el cuerpo tensarse, sonrió a la respuesta- de forma no gay- continuó

-no lo creo, hace cinco minutos me estabas maldiciendo con todo el odio del mundo- su tono era más calmado, más compasivo, incluso amigable se atrevería a decir- y hace medio día me la estabas chupando- término en otro más burlón, Kenny sonrió contra el pecho, estaba realmente tenso, era como si en su mente hubiese algún tipo de disputa sobre si devolver el abrazo o no, podía ser una que implicara que opción sería más conveniente para su actuación, u podría implicar simple y llana sinceridad, optó por la segunda

-bueno, ibas a abusar de mí… y estaba drogado- era lindo que no lo apartase, estaba durando más de lo normal aquel abrazo

-no puedo creer que de verdad te lo creyeras-

-eres muy buen actor, siempre lo has sido-

-¿ya puedo…- le apretó aún más fuerte, era jodidamente reconfortante, no sentía aquella cálida sensación desde hacía un largo, largo tiempo

-no, solo un poco más- susurro

-que marica eres Kenny- y cuando en su cabeza devolver el abrazo había ganado la disputa, levantó sus brazos para rodear el cuerpo más pequeño

-creo que me lo plantearía por ti…- pero su intención cambió por completo alejando a Kenny casi de inmediato

-¡joder, aléjate!- sonrió a la exagerada reacción

-solo bromeo, ¿nos vemos mañana culon?-

-espera, una cosa más-

-¿si?-

-¿donde será tu siguiente…- "oh no Cartman, no lo hagas" pensó, quería seguir creyendo en esa manada de mentiras, ¿no podía esperar un poco más antes de mostrar su real interés?

-¿donde robaré esta vez?- intentó ocultar la desilusión, sonrió ayudándose

-sip, eso-

-¿por qué quieres saber?- sabía que inventaría alguna mentira estúpida pero debía intentarlo

-quiero saber que tanto te arriesgas por… ese dinero-Kenny sonrió, lo sabía, suspiró arrepintiéndose de varias cosas, entre ellas el abrazo y ese "te quiero" ,joder, ese vacío que sentía cada vez que el efecto de las drogas se iba siempre le hacía actuar como marica, buscar apoyo donde no había nada más que interés… agacho su rostro

-no mucho, cuando no puedes morir las posibilidades son realmente amplias ¿sabes?-

-Ken…- insistió, tal vez sí se preocupaba por el… sonrió, ¿de verdad creería en ese imbécil?, pero qué más opción tenía si al final del día cuando se sentía más solo que nadie era cuando se encontraba más vulnerable que todos.

-ok, te diré, pero déjame usar tu pc, no me acuerdo del nombre …- sabía que se arrepentiría, pero comprobar si todo era verdad o no, aun cuando lo más probable era que no lo fuera, era suficiente para arriesgarse

-ok-