c:


CAPITULO 7

PERFECTO

Dormía cuando un fuerte sonido le hizo casi saltar de su cama, alguien golpeaba con tal fuerza la puerta que incluso las ventanas de su habitación vibraban, murmuró algunos insultos antes de decidir asomarse a regañadientes.

-¿quien coño es a esta puta hora?- casi gritó a ese alguien en la entrada, no lo reconoció.

-¡soy Kenny gordo estúpido!- pero reconoció su voz.

-¿Kenny?- pregunto incrédulo, realmente no se parecía en absoluto a su amigo, suspiró bajando a abrirle.

Le encontró de pie en la puerta. No abriéndola más de lo necesario le observó detenidamente de arriba a abajo. Vestía de total negro, al igual que su cabello con un lado rapado; tanto perforaciones de todo tipo como tatuajes recorrían su cuerpo mientras su mano sostenía inútilmente lo que parecía una herida, enormes manchas de sangre se entremezclaban con las imágenes en su piel y …

-déjame entrar Cartman- interrumpió su "análisis" , se cuestionó por un momento él si hacerlo o no -Cartman…-

-ok ok, pasa… ¿estas bien?- abrió la puerta, caminó de forma lastimera, se recostó contra una pared cercana para luego deslizarse por ella dejando un rastro de sangre, Cartman frunció el ceño ante ello.

-tengo una puta bala incrustada en el hombro y otra en el costado derecho, ¿crees que estoy bien?- su rostro era poco visible entre el desorganizado cabello algo húmedo, había nevado hace poco.

-joder… no te vengas a suicidar aquí, no quiero limpiar nada ¡y cubre mejor esa herida, dios estas ensuciando el piso hijo de puta!- observó con desagrado un pequeño charco de sangre cerca de Kenny.

-vete a la mierda gordo, no pienso suicidarme ahora mismo- su tono era en extremo calmado para estar en tal moribundo estado, claro que habiendo pasado tantas veces por la tortura de la muerte no le sorprendía.

-¿por qué?-

-tengo que hablar- susurró, su tono cada vez menos vivo.

-¿por qué estas vestido así?- suspiro, no muy interesado en explicar la situación pero al parecer viéndolo necesario.

-creen que es un grupo de personas porque siempre soy alguien remotamente diferente al anterior, trato de hacerme cambios permanentes que no se pueden quitar de un dia para otro, tatuajes, expansiones, tintes ,piercings, bronceados… en fin-

-no deberías venir aquí entonces, me relacionarán con toda esa mierda y tu puedes escapar, yo no...- se acercó, se agachó lo suficiente para estar a la altura del rostro de Kenneth evitando tocar la sangre que para ese punto ya se había esparcido en torno a él.

-fuiste tú, ¿no?- susurró en un tono roto que llegó a su pecho de forma dolorosa, después de todo gracias a él Kenneth estaba en tal estado…

-¿eh?- fingió ignorancia

-te creí, hace una semana después de toda esa actuación de mierda, diciendo que eras mi mejor amigo y toda esa basura… te creí hasta que me preguntaste donde sería el siguiente lugar- cada vez que le escuchaba hablar su pecho se sentía más y más incómodo, no le gustaba esa sensación, nunca le había gustado.

-¿de qué hablas Kenny?- continuó.

-quise creerte un poco más… engañarme y pensar que de verdad te preocupabas por mi... pero sabían de antemano donde iba a estar… sabía que algo así pasaría y decidí ir allí a pesar de todo- levanto la mirada por primera vez. Había una preciosa tela de lágrimas cubriendo sus ojos previendo un desbordamiento, no pudo evitar estremecerse ante la vista. La sensación que arremetía contra su pecho hacía un momento se desvaneció siendo reemplazada por placer, dejó de observar a su moribundo amigo y empezó a observar su "actuación"- no querías los treinta millones, solo querías que siguiera robando para presionar más a la policía, para que se dieran cuenta de que estaban tratando con algo con lo que no podían lidiar solos-

-me conoces bastante bien…- sonrió ante la incalculable tristeza en el rostro de Kenny.

-¿por qué?- preguntó con una voz dolorosamente desecha.

-necesito algo…- observo por un momento la ropa oscura empapada en ese espeso líquido rojo.

-¿que?-

-¿tienes que saber?-

-claro que tengo que saber, me vendiste, al menos podrías decirme si valió la pena- una pequeña lagrima rompió la barrera. No podía evitar pensar viendo las pequeñas manchas de sangre seca sobre su rostro, el salado y translúcido líquido entremezclado con estas , el tono casi mortalmente blanco de piel y el cabello negro él como todo formaba un contraste tan jodidamente perfecto.

-mi mama, se la llevaron…- susurró sin importarle mucho dejándose llevar más por la perfección de tonos en el rostro de Kenny, su cuello descubierto por el holgado buzo negro, su yugular palpitando tan lento, tan perezosamente, quedándose poco a poco sin sangre que bombear.

-...¿hace cuanto?-

-más de un mes- quería tocarle, quería recorrer esas perfectas líneas entrelazadas de forma poética hasta llegar a su clavícula también manchada por ese carmín… era como rosas rojas pérdidas entre blanca y fría nieve.

-¿y que tiene que ver conmigo?- volvió su vista a Kenneth, ojos azul cielo brillando con rabia contenida, el rastro de lágrimas se había consumido entre la sangre seca dejando un tono salmón a su paso.

-a la policía le importa una mierda una puta desaparecida, pero si les digo quien o quienes están haciendo los robos me pondrán atención- sus ojos evadieron los de Cartman rendidos, exhaustos, le quedaba poco tiempo -tengo que decirles quién eres Kenny-

-entiendo...- se encogió, su voz… su voz se sentía tan diferente a como nunca antes la escucho, como el gimoteo de un animal moribundo entregándose de forma sumisa a lo que estaba por venir.

-Kenny, aun si te atrapan solo tienes que darte un puto tiro en la cabeza y ya...- sonrió débilmente.

-eres bastante inteligente Cartman, deberías saber que no es tan simple- lo sabía…

-... tengo que hacerlo- acercó su mano al hombro del moribundo, apartó de forma suave los dedos que contenían inútilmente la herida.

-lo harás…tch-

-eso seguro debe doler- susurro fascinado por su expresión.

-...no me toques…- trato de apartar la mano, trató de ponerse de pie…

-¿a dónde vas?- le observo preguntándose si siquiera lograría ponerse de pie.

-lejos …- pero eventualmente se rindió, se encogió agotado.

-ayúdame y no diré tu nombre a nadie…- Kenneth le observó en silencio por un momento, sus cejas en lastimeros arcos y sus labios curvados de forma casi perfecta formando esta decepcionada expresión.

-joder …. siempre… manejándome de alguna forma, siempre encontrando un puto punto de presión Cartman…- se acurruco denotando su cercanía a la muerte, soportando el dolor y haciendo lo posible para que este no se expresara en su rostro.

-no puedes huir de mí, creo que ya es bastante claro - acarició el húmedo cabello, Kenneth trató de huir del roce siendo vano debido a la falta de fuerzas para siquiera hacerlo.

-¿que soy para ti Cartman? ¿un títere, un amigo… una herramienta?- dijo la última con claro dolor en su voz

-no entiendo por qué preguntas, la respuesta es bastante obvia- el roce continuo hasta sus oídos, varias perforaciones lo cubrían, incluso una expansión, odiaba esa cosa de hipsters pero por alguna razón en él se veía bastante bien.

-necesito oírlo…- susurró

-te considero mi amigo, uno bastante útil y leal, eres mi mejor amigo Kenny- bajo su mano por el delgado cuello mientras pronunciaba aquellas palabras, le vio estremecerse, sonrió.

-dios, ¿no oyes lo absurdo que se escucha es… joder- gimió al sentir la mano de Cartman en su hombro dolorosamente cerca de la herida.

-parece que la pérdida de sangre va en aumento, pronto morirás-

-¿por que sonríes?¿te excita gordo de mierda?- dijo con clara rabia, tomó el mentón del rubio obligándole a mirarle.

-eres perfecto Kenny-

-¡no me toques!- intentó alejarse de nuevo, no pudo.

-estas tan roto Kenneth, destrozado en decenas de partes, partes que caen una por una, las veo perfectamente Ken, conozco cada una de ellas y SE como usarlas en tu contra- su mirada se retorció en tristeza y desesperación, era precioso -incluso me atrevería a decir que … de alguna u otra manera eres mio Kenny-

-la ayuda de la policía es más confiable, es mejor que la mía- su tono era casi inaudible para ese punto -a pesar de ello… supongo que me aprecias algo después de todo… ¡dios!- presiono la herida en su hombro tras liberar su mentón.

-no… la ayuda de ellos es mejor, pero la tuya es permanente-

-no Cartman, el trato sigue en pie, mi madre muere, yo desaparezco, y olvídate del dinero, ayudarte a encontrar a la puta de tu madre creo que es más que suficien… maldita sea- se retorció ante el roce de Cartman sobre su hombro.

-hablas bastante …- presionó aún más fuerte

-¡joder!-

-... para estar agonizando- sonrió divertido ante el dolor en su expresión, definitivamente nunca se cansaría del rostro de Kenny.

-esto no es nada gordo de mierda- no tenía la suficiente fuerza para gritar.

-lo se… no sabes cuanto me encanta eso, nunca es suficiente para ti, estas tan… "destrozado", que solo alguien como yo puede hacer de ti algo peor de lo que ya eres- dejo su cabeza ir hacia atrás recostándose contra la pared, miraba al techo -¿no dirás nada?- quería jugar un poco más -tal vez el como dijiste mi nombre entre gemidos mientras Bebe buscaba tu atención…- su ceño se frunció en desagrado.

-jódete... Cartman- le quedaba poco, realmente poco.

-así que es verdad…- susurró con total satisfacción -de alguna forma eres tan parecido a tu hermana-

-... yo puedo lidiar contigo Cartman, yo se a … a que ...me estoy arriesga...- cerró sus ojos mientras su respiración cesaba paulatinamente

-no, claro que no Kenny…- se sentía cada vez más frío, el pálido de su rostro alcanzó su cúspide de forma magistral, el cabello negro se deslizaba como cielo nocturno sobre un horizonte nevado, la sangre incluso hacía juego con sus tatuajes y esos ojos de un azul abismal ahora entre abiertos tratando de protestar contra la ineludible muerte , brillaban vacíos, sin vida… era sublime, un objeto cuya belleza se halla exclusivamente en su propia muerte.

-nos vemos mañana Kenny... tengo algo que cobrar…- acarició por última vez la fría mejilla con tal delicadeza… tal vez, tan solo tal vez ya le había roto lo suficiente por hoy.


-¿y…?-

-estaba en lo correcto, aun así no pudimos detenerlo-

-porque es más inteligente que ustedes señores, ahora, ¿considerarán mi oferta?-

-lo haremos, solo dinos donde ir y ahí estaremos-

-perfecto-


Observó con desagrado el edificio cubierto en luces de neón y posters vulgares, suspiró agobiado sin saber porque estaba a punto de hacer aquello, esforzarse tanto en salvar a un pobre de mierda que eventualmente terminaría en la cárcel por su propia cuenta como la basura blanca que era. Caminó a la expectativa de algún imbécil preguntándole el que hacía ahí pero para su sorpresa nadie le detuvo, demasiado entretenidos restregándose entre ellos… casi quería vomitar al ver a esas prostitutas ¿en serio alguien pagaba para tener sexo con esas cosas?.

Caminó hasta el fondo del prostíbulo, subió a lo que parecían unas oficinas en un segundo piso y entró sin molestarse en golpear a una de ellas. Se encontró complacido con el que probablemente era el jefe, un hombre de color o negro o como sea, eso definitivamente haría las cosas más fáciles.

-¿quién dejó entrar a este ...niño aquí?- dijo con ese característico acento de los de su clase, realmente prominente debía decir.

-vamos a hablar- su tono era calmado, si demostraba lo contrario iba a ser realmente tedioso.

-y por que coño debería a escuchar a un estúpido m…-

-quince millones señor, solo dígame donde esta Liane Cartman y este dinero será suyo-

-oh, ya entiendo, es el hijo de esa puta- se mantuvo en silencio, no caería ante la provocación.-no se donde esta niño... revisen la bolsa - dijo a algunos de los hombres que estaban cerca de él, caminaron hacia la maleta que Cartman llevaba consigo, la tomaron para abrirla y encontrarse con un mar de billetes de cien.

-no le aconsejo jugar de esa manera señor, dígame lo que necesitas saber y tal vez me plantee el dejarlo en paz-

-pf, tenía que ser el hijo de una puta- rió a lo que alguno de sus hombres le siguieron- mira niñato, aun si te lo dijera dudo que pudieses recuperarla, está bastante lejos para este momento-

-creo que usted no entiende con quién habla- le estaba empezando a sacar de quicio ese hombre, no estaba consiguiendo nada y eso no era una opción.

-oh dios, claro que lo hago, hablo con el hijo de una de mis putas, una muy buena debo admitir…- viró hacia los hombres que aparentemente habían acabado de contar- ¿todo esta bien?- asintieron.

-si señor, quince millones en efectivo- comentó uno de los dos, sonrió ante la curiosa mirada del "jefe".

-¿de donde sacaste ese dinero niño?-

-tal vez una respuesta por una respuesta- solo un poco más.

-joder, eres bueno en esto… está bien…- saco un cigarro, se tomó su tiempo encendiéndolo y tomando la primera calada, Cartman frunció el ceño fastidiado por la lentitud de ese hombre.

-¿y?- apresuró.

-un ex cliente la quería, alemán creo, con bastante dinero, me pagó una gran suma para dejarla ir, aparentemente irían a las Vegas o algo por el estilo… no se nada más aparte de ello niño, ahora…. ¿de donde sacaste ese dinero?- suspiró agobiado por lo vacío de la información, era útil pero no lo suficiente.

-dios, me tomo una eternidad encontrar este antro de mierda ¿y eso es todo?- habló más para sí mismo que para los demás, escuchó al hombre reír

-una respuesta por otra respuesta niño- sacó su celular.

-bueno, supongo que me tendré que conformar con eso- tecleó rápidamente.

encontré el dinero, aquí están, los quince millones robados por esa persona.

ahora a esperar a que los policías de mierda decidieran aparecer.


Su pierna dolía como el infierno, ya le habían disparado antes pero no era un dolor al cual se pudiese acostumbrar una persona. Caminó por la sala hasta la habitación de Kenneth, por alguna razón la puerta estaba medio abierta y la niña estaba sola, seguro la madre medio drogada la había dejado así para salir a hacer quien sabe que a mitad de la noche, nada bueno seguro.

Entró para encontrarse con un bebé de no más de dos años en la cama de Kenny, sus ojos se abrieron sorprendidos ante la imagen ¿que coño hacía un bebé en esa porquería de casa?. Se acerco y tomo asiento cerca… rubio, ojos azules, tez blanca. Dormía.


-Kenny…- golpeó el que ahora era un adulto medio desnudo excepto por las sabanas sucias de la cama, murmuró algunas estupideces en respuesta y se cubrió hasta la cabeza -despierta Ken…- intento de nuevo. Nada -¡que te levantes pobre de mierda, dios!- asestó un golpe al hombro del pobre, este salto algo asustado tanto por el grito como por el brusco contacto, se alejó exageradamente al verle.

-joder Cartman, ¿qué coño haces aquí?-

-estuve aquí desde la madrugada imbécil- sus ojos se sentían absurdamente pesados, no había dormido en toda la puta noche después de todo.

-¿que?-

-cuando llegue tenías unos dos años, te vi crecer hasta… ahora-

-¿enserio?- se observó, miró que no tenía nada encima y se cubrió con falso pudor hasta los hombros.

-intente despertarte varias veces, ya sabes , cuando estabas como con cinco o con diez, pero estabas como muerto…- dijo con tono cansado.

-¿entonces?-

-¿entonces que?-

-no se, ¿me crees?-

-ya te creía pobre de mierda, supongo que solo lo confirme…-

-y… ¿recuerdas algo?-

-fue una noche bastante movida Kenny, no dormí en absoluto, claro que recuerdo todo. Viniste, me dejaste la sala vuelta una mierda, llame para decir tu nombre, los lleve a un tipo cualquiera que para mi suerte era negro, le di los quince millones y en fin, se puso violento, la mierda de policía decidió ir a dunkin donuts por sus rosquillas de porquería, se demoraron, me dispararon…- suspiro fastidiado con solo recordar aquello- le dispararon a él y en fin, todo salió casi perfecto Kenny, debiste verlo- observaba atento a Cartman mientras relataba lo sucedido, probablemente cuestionando más de una cosa en ese relato.

-¿te dispararon? y… ¿quince?-

-nada grave, estoy aquí después de todo, y si, esos policías son retrasados, dos de tus robos se salían un poco de la regla así que decidieron que no eras tú… probablemente para aminorar la presión del público - cerró sus ojos, masajeó su cien- decidí aprovecharme de eso- sonrió.

-¿y?-

-¿que?-

-¿qué pasa con tu mama?-

-pues… nos vamos a las vegas Kenny- se puso de pie, Kenny le observó incrédulo.

-¡¿que?!-

-tengo cosas que preparar, procura que no te maten -

-espe…- y salió sin más, tenía que dormir y esperar a que la herida se recuperara lo suficiente para dejar de caminar como un puto cojo, unos días más y estarían camino a Las Vegas.

cerró la puerta tras el, gateó sobre la cama hasta la ventana viendo como Cartman salía y se alejaba caminando como recién desvirgado, era gracioso… pero más allá de todo eso ¿había hecho tanto solo para no tener que dar su nombre a la policía? no entendía porque, tal vez aún le era de utilidad pero de igual forma pronto no estaría ¿qué más podía hacer por Cartman?. O tal vez era simple y llana preocupación, tal vez le había protegido porque eran "mejores amigos"… soltó una pequeña risa ante el pensamiento, no, definitivamente no era eso.

Se recostó mirando hacia el húmedo techo, debía ir y preparar algo de desayuno para Karen… eres perfecto Kenny. Su pecho se encontró en un vaivén indeciso al recordar aquello. Estaba enfermo, estaba jodidamente enfermo por el simple hecho de recordar aquello, porque tal como él dijo, solo alguien como él le podía llevar a un estado peor y temía aquello, temía caer en ese agujero negro llamado Eric Cartman pero… pero… suspiro exasperado levantándose para salir de la habitación, que le den al gordo de mierda…

-... o que te de a ti- reaccionó ante la voz sintiendo su pecho saltar por esa continuidad entre su línea de pensamientos y la voz de su hermana.

-¿que?- pregunto incrédulo al encontrar a Karen en la puerta.

-que mama dijo que si no quiero mi desayuno que te lo dé a ti-repitió aburridamente Karen, por otro lado Kenny soltó aire golpeándose mentalmente por ser tan imbécil.

-¿no quieres?-negó-deberías comer Karen, de por sí que rara vez mama mueve el culo para hacer algo diferente de fumar- se recostó en la cama de nuevo, ya no había necesidad de levantarse.

-pero…-

-Karen- suspiró saliendo de la habitación.

Las vegas… tal vez, siendo que al finalizar el viaje su parte del trato ya estaría saldada Cartman tendría que cumplir con la suya y las implicaciones de esto no era ni más ni menos que su muerte… para concluir, después de ese viaje todo acabaría, por tanto definitivamente lo que pasase allí definitivamente quedaría allí así como sus últimos días de vida.

¿Y a donde llevaba toda esta línea de pensamientos? sonrió divertido, "lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas" ese dicho, nunca iba a llegar a ser tan literal.


Soy muy mala escribiendo escenas de acción así que hago lo posible por saltármelas, desafortunadamente también se me hace muy complicado meter a Cartman en una relación muy romántica y melosa y toda esta cuestión porque me lo imagino como una especie de sociopata, egocéntrico y cabrón xD pero bueno, ya viene mas romance en el siguiente capitulo :)