Bueno, un poco tarde pero aquí esta c:
Como he dicho antes debo agradecer a los que comentan, me ayuda mucho a fijarme en errores que parecieran imposibles de encontrar por mi misma xD, y al igual que en un capitulo anterior este originalmente solo tenia como 2 000 palabras y termino teniendo 5 000 :$ todo gracias a lo que leo en comentarios :).
Gracias por ultima vez y me disculpo de antemano por errores que insolitamente pasaron por las mil leídas que le dí al capitulo y que disfruten c:
CAPITULO 12
ROTO
Corrió hasta las vías del tren que dividían la parte decente de South Park del "gueto". No podía dejar de pensar en las posibilidades, en lo que podía pasar, en él como había empujado a Kenny a ese punto, se maldijo, odiaba cuando las cosas se salían de control de tal manera.
Nunca le había pasado algo similar, como si muriera, como esa estúpida cosa de "vi la vida pasar en frente de mis ojos", pero en lugar de verse a sí mismo solo veía todo momento que vivió junto a Kenny. Su corazón bajó a su estómago y sintió náuseas y rabia mientras recordaba las palabras de ese imbécil…
Ese día debía preparar cosas para tratar de sacar a su madre de ese hueco de cerdos y estaba consciente de que no podría conseguir lo que quería sin un poco de violencia, ¿y qué mejor demostración de cruda y gráfica violencia que jodiendo a Kenny?, por ello le había ido a buscar la noche anterior por supuesto, pero la situación desbocó por completo en una locura que nunca hubiese visto venir y que no pudo evitar, o al menos no quiso evitar.
Cuando le vió dormir a su lado, cuando abrió los ojos por primera vez y su primera imagen fue una blanca y delicada mano sobre la suya, por ese breve momento donde uno procesa todo como un pedazo más del sueño de turno sintió que todo estaba en su lugar, que tomar esa mano era lo correcto y siempre, cada mañana, lo podría ser…
Pero he aquí el dilema, esta era la primera vez que sentía eso por una persona, y dios sabe que él esperaba sentir eso por alguien más… menos Kenny… cuantas veces no había leído ridículas frases en facebook posteadas por el retrasado de Stan sobre el cómo esa mierda de "amor" hacía presencia en el momento menos indicado y esas estupideces, pero siendo que Stan entraba y salía de ese estado tan rápido como duraban los lapsos pareja-ruptura con Wendy nunca lo tomó en serio, incluso lo bloqueo para no ver más esas publicaciones maricas.
Pero luego vino la confesión…
- ... antes de que … antes de que volvamos a la realidad, antes de que despierte… -ese océano traslúcido hizo presencia temeroso de desbordarse, por un momento Cartman quiso que lo hiciera, por un momento quiso verle llorar en cuanto vio esos ojos abrirse por primera vez desde que había despertado junto a él, no tenía idea que iba a decir pero lo que fuese parecía digno de escucharse, no sabía qué expresión poner, no esperaba realmente nada así que solo le observó en blanco -creo que me gustas Cartman…-
El era… como decirlo, ¿un maestro a la hora de mentir? y un maestro en jactarse de sus habilidades… pero aun siéndolo nunca en su vida le había costado tanto mantener su expresión en blanco, algo que en su vida había sentido le llenó, temió hablar, temió que de la nada esa desconocida sensación, como si una cantidad increíble de dopamina se hubiese desbordado en su cerebro y a su vez hubiese invadido cada torrente sanguíneo con la misma velocidad golpeando su pecho de forma suave y amable, se mostrara en su voz. Se mantuvo en silencio sin la más mínima idea de que decir, tratando de buscar una salida pero sin desear huir.
Pero como si ese pobre de mierda no tuviese idea de lo que le estaba haciendo en ese momento continuó empujandole, buscando que su limpia expresión se ensuciara con ese insólito y hasta ese momento ajeno sentimiento.
-más que… más que nadie hasta ahora- vió con precisa atención como su garganta se movía pasando saliva, un movimiento suave y a su vez lleno de emociones no expresadas, ese océano a punto de desbordarse casi rogando por algo, cualquier cosa y Cartman no entendía que era, ¿que debía decir? ¿cómo debía actuar? en su vida se había encontrado atascado en una situación así, ¿pero cómo iba a devolver la sentencia cuando en unas horas estaría ordenando que le apuntaran y mataran? ¿cuando estaba a punto de usarlo como un peón cuya única función era sacrificarse por un bien mayor para Cartman? ¿cuando iba a repetir el mismo proceso que había repetido una y otra vez durante los últimos meses?. Y entonces quiso que él estuviese consciente de lo que estaba a punto de hacerle y que aun así mantuviese su palabra…
-hoy moriras Kenny- la expresión que puso Kenneth en ese instante… se arrepentía, se estaba arrepintiendo de las palabras que había dicho con tanto esfuerzo, como si su felicidad dependiera de ellas, probablemente preguntándose porque lo había hecho, porque había dicho algo en un principio y eso golpeó a Cartman de igual manera, ¿como iba a saber qué le dolería tanto? el no era un experto, el hasta ese punto no necesito de filtros más que para jugar con la gente ¿pero cómo jugar con alguien a quien de verdad le importas?, no sabía qué hacer, se sentía perdido y desorientado, en terreno inexplorado, ¿desde cuando el pecho de alguien podía doler de esa manera?.
-por eso me buscabas anoche, eso querías de mí… - y ese tono… su respiración se atascó, como si hubiese olvidado por un momento él como respirar por esa extraña y desagradable sensación que surcaba su pecho, la decepción en sus palabras, casi como lo viera venir, como si no hubiese tenido esperanza desde un principio…
No, ese no era el momento preciso para ser sincero, no cuando le iba a enviar a un matadero en unas horas ¿como podía ser tan hipócrita?.Sabía que era imprudente, sabía que decirle "yo también te quiero" y luego pasarle un traje para que se vistiera para la ocasión, una subasta donde sería asesinado, reduciría sus palabras a no más que un intento más para usarle, y prefería ser directo, prefería decirle como se suponía eran las cosas y no ensuciar bajo segundas intenciones ese momento clave que sin saberlo deseaba que sucediera…
No, debía mentir un poco más, irónicamente actuar en ese momento era volver a su actitud predeterminada…
-¿qué más puedo querer de tí?-
Un disparo.
Su pecho saltó al compás del eco de ese sonido violentamente al punto de doler, como si alguien le hubiese apuñalado desde su interior. Todo se redujo a segundos, corrió como si su vida dependiera de ello, sintiendo sus manos temblar, su corazón palpitar queriendo huir de allí, maldiciendose a sí mismo y a Kenneth por milésima vez.
Cuando Kenny apareció en el lobby después de esperar por él ni siquiera se acercó, antes de dirigirle la palabra coqueteó con al menos tres mujeres… si es que no había hecho lo mismo con más mientras él no veía, se mantuvo tan calmado como la situación lo ameritaba, recibiendo de vez en cuando una que otra sonrisa victoriosa de parte de él al recibir el número telefónico de esas mujeres, como si tratara de decirle algo, como si quisiera gritarle a la cara que no lo necesitaba, que lo que sea que hubiese pasado en esa habitación no había significado nada más que un desvarío del momento.
Y continuó de esa manera, actuando como la puta que era, restregandole en la cara que para él Cartman no tenía significado alguno, gritando, y llorando de la forma en la que solo él sabía actuar, ni drogas, ni sexo, solo pretendiendo que su felicidad se reducía a un par de tetas.
Y tal vez así era, o al menos eso sentía Cartman cada vez que le veía sonreír a alguien más. El no necesitaba de un pobre de mierda, era Eric Theodore Cartman después de todo, ¿por qué sentirse tan miserable por alguien tan inferior como lo era Kenny?. Entre más le veía más se convencía de que lo de aquella noche no había sido más que un resultado de lo que sea que se hubiese metido Kenny, que las palabras de la mañana siguiente no habían sido más que los restos de un sentimiento que creyó tener.
Se limitó a actuar indiferente mientras su pecho se retorcía en rabia, odio y frustración siendo lo único que le mantenía a raya el hecho de que bajo sus manos se encontraba la vida de esa escoria, el hecho de que aun si Kenny lo odiara Cartman conocía cada una de sus debilidades y puntos de presión, el hecho de que por más que ese pobre lo aborreciera el pertenecía única y exclusivamente a él de formas de las que nunca nadie más lo iba a poseer y por último la inminente muerte de ese pobre de mierda bajo la mira de un rifle francotirador dentro de unas horas.
La esperanza de un momento ideal para ser "sincero" se esfumó en el momento en el que vió a Kenny caer tras ese certero tiro en la cabeza y lo disfrutó… en el momento en el que tomó como verdad lo que Kenny gritó desde el momento en que dejó la habitación, diciendo una y otra vez cada vez que sonreía a cualquiera él como Cartman no fue más que una confusión del momento, el cómo no le necesitaba en absoluto.
Entonces solo tomó la respuesta fácil. Kenny solo estaba pavoneándose frente a él como la puta que era, usando sus trucos, sus sucias palabras para afectarle y hacerle creer en sentimientos vacíos… ¿por qué?, porque era un pobre de mierda y la representación física de desecho humano ¿que más razones necesitaba para desconfiar de alguien así?.
Llegó a la horrible casa, golpeó, golpeó tan fuerte como gritaba el nombre de su amigo, tan fuerte como nunca antes y nadie abrió.
otro disparo.
Su aliento escapó aterrado de su cuerpo sintiéndose de la nada débil e impotente, volvió a maldecir a todo pulmón y corrió en busca de la puerta trasera. Saltó la valla como pudo y agradeció a la nada que la puerta estuviese abierta, corrió por la cocina, llegó a la sala y buscó la puerta. Tomó aire temblorosamente al empujarla.
Traspasó el umbral aun con un rastro de esperanza en su pecho, esperando ver al menos a la madre de Kenny bien, esperando al menos que pudiese tenerle una vez más, esperando tener algo de suerte … no la tuvo. Kenny yacía en el suelo, el arma en su boca, su mano con el dedo aun en el gatillo. Gritó hacia el cuerpo no muy consciente del que había gritado pero de repente solo tuvo rabia, mucha, demasiada…
-el…- la voz femenina le volvió a la realidad, hizo a su pecho correr de un estado furibundo a uno de esperanza.
No está muerta, pensó. No se había sentido tan aliviado en su vida entera por alguien más, quiso darle una patada al cadáver de Kenny y burlarse de su estúpido intento pero todo se destrozó al ver la pelvis ensangrentada de su madre, había disparado en su vientre… probablemente había erradicado permanentemente la capacidad de parir de aquella mujer.
Todo se detuvo por un momento. Un momento que casi pareció eterno donde contemplo su papel como culpable en toda esa historia, un breve momento donde se sintió como el culpable que probablemente era.
-él… dios- esa mujer lloraba y gemía sosteniendo la herida, sumergiendo sus manos en sangre.
Si no la llevaba rápido a un hospital moriría, o peor aún, Kenny no volvería a nacer nunca más… pasó sobre el cadáver mientras llamaba rápido al 911.
Siguió a la serie de paramédicos por los corredores, para cuando habían llegado al hospital esa mujer tenía una panza enorme, no recordaba que hubiese estado embarazada y ningún paramédico se cuestionó el hecho de haber visto un proceso que duraba nueve meses en menos de media hora, pero nada que girara en torno a Kenny era normal.
Esperó en el pasillo, no pacientemente por supuesto, preguntaba por esa mujer cada vez que alguien con bata pasaba cerca de él. Unos minutos después unos oficiales llegaron y le hicieron dar testimonio de todo lo sucedido.
Aún tenía esperanza, aún había posibilidades que menguaron de forma drástica al oír a un par de enfermeras hablar sobre preparar la sala de cirugías para una cesárea. No había nadie allí, ni Stuart, ni Karen… solo él.
-usted es…-
-el novio de su hija- respondió monótonamente demasiado acostumbrado a mentir.
-¿sabe dónde se encuentra el padre? ¿conoce a alguien con quien podamos contactar? ¿familiares de la embarazada?- negó a cada pregunta.
-el padre se fue hace varios meses, nadie sabe dónde está y tengo entendido que el contacto con la familia materna no es muy bueno- no tenía idea de lo último pero tenía que hacerle entender que él era la ultima opcion. El cansado hombre asintió llenando un formulario.
-esto es solo un acto desesperado señor, pero necesitamos una firma para autorizar la cirugía, la probabilidad de que ambos mueran es alta por tanto debemos dar prioridad a…-
-¡el hijo!, él es el más importante- contestó de inmediato -verá, ella ha tenido que pasar parte del embarazo sola y mi familia le ha ayudado en más de una ocasión, créame que ha sufrido bastante durante estos nueve meses- no había necesidad de fingir la preocupación y demás, al menos por primera vez en su vida -y para colmo ese hombre se llevó todos sus ahorros y la dejó en un estado deplorable, estoy casi seguro de que ni siquiera tiene para pagar las facturas de la hospitalización de las cuales me tendré que encargar yo- enfatizó en lo último deliberadamente -de igual forma he hecho lo posible, ya sabe, por su hija y demas y estoy casi seguro de que no desea que todo ese esfuerzo sea en vano-
-¿donde esta la hija? ¿es mayor de edad?- negó.
-desafortunadamente cuando llegué no se encontraba, como ya discutí con los oficiales iba a recogerla para llevarla a una fiesta que organicé en mi casa pero solo pude encontrar a su madre en ese estado, la llamaría pero no tiene celular- agradeció por un momento que fuesen pobres, no es como que quisiese meter a la mocosa en esto.
-¿está consciente de que ambos quedaran sin protección parental?-
-Karen y el futuro bebé tienen un hermano mayor, Kevin. Ahora mismo está en Denver y no tengo contacto con él pero estoy bastante seguro de que será el indicado para hacerse cargo de ambos, yo le ayudaré también- estrechó la mirada indeciso. Una enfermera se acercó para apresurarle, suspiró.
-supongo que no hay nada que hacer- extendió el formulario hacia él para que firmara, había mentido sobre su edad pero en situaciones así ese tipo de detalles pasan a segundo plano. Asintió hacia la enfermera confirmando que iría a llevar a cabo la cirugía.
Y la tortuosa espera comenzó. Se sentó en una de esas odiosas y duras sillas de hospital rodeado de paredes blancas y gente con cara de cansancio, dolor y más mierdas…
Miraba el reloj cada cinco minutos, el tiempo pasaba lento y la ansiedad crecía rápido, su cabeza se llenaba de posibilidades ¿y si moría habría sido entonces su culpa? la bala había golpeado cerca del vientre, tal vez tendría un daño permanente y eso le aterraba, pero lo que más le aterraba era la probabilidad de que muriera,y aun si sobrevivía sin su madre su estado de inmortal era inexistente, ¿y si caía en un estado de paranoia constante por las altas probabilidades que siempre ha tenido de morir?… suspiró, de momento solo le bastaba con que sobreviviera.
un fuerte dolor corrió por su rostro abruptamente, movió su mano de forma instantánea a su ojo izquierdo, palpó la serie de vendas… -pero que coñ… -no lo podía abrir, el ojo derecho buscaba desenfrenado por la habitacion, la habitacion de Cartman.
Todo cayó sobre él casi de inmediato, como un edificio derrumbándose piso tras piso, recuerdo tras recuerdo hasta terminar en escombros, en recuerdos rotos. Una lágrima surgió del único ojo habilitado, había disparado a su madre en el vientre, había pulsado el gatillo con tal indecisión pero calculando torpemente lo que parecía un mejor plan que simplemente matarla… al parecer había fallado.
Intentó levantarse, intentó buscar casi desesperadamente por explicaciones a la nada. Cartman se encontraba allí recargado contra la pared, simplemente observándolo como a algún tipo de animal de zoológico
-¿cual era tu plan exactamente?- vió al pequeño gato de Cartman descansar en su respectiva cama, no se atrevió a buscar el rostro de su "amigo", no se atrevió a pensar en las consecuencias de sus actos, un miedo le absorvía como la peste negra corriendo vertiginosamente desde su corazón hasta su pecho entero matándole por dentro, dejándole sin fuerza, sin razón de vivir -¿destruir su vientre? ¿ese era tu plan?- continuó, quería hundirse, quería huir.
-¿como esta ella?- susurro mirando a sus manos, no podía parar de temblar, no podía detener esas lágrimas silenciosas…
-fue realmente extraño, cuando llegue al hospital su estómago ya era enorme… le hicieron cesárea, saliste con algunos… fallos, por la posición de la bala de hecho debiste perder más que un simple ojo pero por increíble que parezca no fue así- toco rápidamente las vendas al escucharle, dolía… -es normal que aun duela, naciste ayer en la noche después de todo- divago en voz alta -pero tu madre…- continuó con un tono aún más delicado, le miró expectante, lo que fuese a decir a continuación era malo, lo sabía ¿había muerto? -no puede dar a luz de nuevo, jamás, si mueres será aborto espontáneo, y de nuevo otro aborto… es un "bucle biológico"... eventualmente, aborto tras aborto, probablemente morirá, supongo que lo ideal sería extirpar el útero pero no es un proceso que se lleve a cabo por solicitud del paciente- mordió su labio ¿que había hecho?, las lágrimas continuaron brotando.
-si muero… ella morirá- pequeños gimoteos se filtraban entre sus palabras -antes me ...devolvía a la vida pero ahora morirá por intentarlo -gimió un poco más fuerte entre lágrimas- que ironía más bizarra- Cartman solo le observaba en silencio -entonces... - busco por calma en algún lugar recóndito de sí- seré medio ciego hasta que dios decida matarme de nuevo- se burló- moriré como siempre lo hago… de forma estúpida, imprevista, tan… insignificante, entonces ella morirá, su muerte recaerá en la de un no nacido…- sus pensamientos corrían en voz alta, no le importaba mucho, todo filtro se había esfumado con su raciocinio, con esa tristeza asfixiante.
-no…- Cartman suspiro fastidiado- no dejaré que mueras- apretó sus dientes con rabia y tristeza, el llanto hacía que su pecho buscara por aire de forma errática y casi descontrolada.
-¿qué puedes hacer tu? tu gato de mierda murió arrollado por un puto híbrido- esperó un insulto de vuelta. Nunca llegó.
-cuando estuve consciente de que desaparecerías para siempre tuve bastante miedo, joder, casi quería machacar ese cuerpo sin vida por haber sido tan… egoísta- le miró, los ojos ámbar le observaban fijamente, analizaba cada expresión de Kenny -no te creía esa basura tuya sobre, ya sabes, lo de gustarte…- hubo una pequeña pausa, respiró profundamente-... así como tu tampoco creíste ninguna de mis estúpidas actuaciones, al menos no las amables- sonrió, Kenny aún continuaba desbordando de lágrimas, su otro ojo ardía como el infierno, no podía sonreír de vuelta -mentiras… esa fue la base de nuestra amistad en el último mes-
-¿tiene algun fin ese estupido monologo?-escupió secando su rostro, el otro frunció el ceño fastidiado por la intervención.
-pensé…- rió un poco -que solo estabas actuando como la puta que eras, que en cierto punto, fuese por el lugar o por lo que sea que te hubieses metido esa noche, tu solo estabas confundido y por tanto confundiendome a mi de paso… porque bueno- sonrió -¿es tu naturaleza verdad?- estrechó la mirada hastiado, no muy seguro de que pretendía decir Cartman con todo aquello -creo que me gustas Kenny McCormick, no estoy seguro, pero en ocasiones hay que tomar riesgos- dijo casi sistemáticamente, como si lo hubiese repetido millones de veces en su cabeza y ahora lo soltara como un código más, como una mentira más. Kenny rió, sus lágrimas habían cesado hacía unos segundos.
-vete a la mierda Cartman, dudo que puedas quitarme algo mas, detén ese estúpido show…- se acercó a paso lento, firme, una mano agarró bruscamente su mentón obligándole a observar la nada absoluta en esos ojos ámbar, sintió hundirse en ellos, sintió un vacío en su estómago, latidos de más se filtraron de los constantes.
-te quiero Kenneth, como nunca he querido nada, te deseo, quiero que seas solo mio, quiero protegerte, quiero… verte en totalidad, no en fragmentos, no a través de un espejo desecho… quiero verte sonreír…- cada dicción generaba esta creciente amnesia de su entorno, su único ojo se abría de más aun cuando el otro dolía por el movimiento-... casi me alegra que te veas como una mierda Kenny...- rió para sí- nadie más te verá como yo lo hago… porque para mi aun eres perfecto- soltó el agarre, camino lejos dando la espalda -dios, eso fue tan marica- salió de la habitación cerrando tras de sí.
Kenny se quedó estático en la cama procesando todo ¿qué coño había sido eso? ¿que tan real era?... su teléfono sonó, lo sacó de su bolsillo, algo de facebook, lo miró pues la palabra "Cartman" estaba allí… una solicitud para aceptar como pareja en facebook a Eric Theodore Cartman.
Sonrió, una sonrisa rota y desganada que a duras penas podía mantener. Una parte de él deseaba tanto, pero tanto creer que su pulgar se situó casi por instinto en el "confirmar" pero había caído tantas veces en sus jugarretas que ya no sabía qué pensar. Se puso de pie y guardó el teléfono. ¿Enserio creía que era tan fácil? ¿que con un discurso marica sacado de alguna pelicula de adolecentes arrechas lo iba a convencer? bufó caminando hacía la ventana, tenía que ir a ver a su madre, a Karen… tenía mucho que hacer.
Bajó por la parte trasera, la verdad es que la casa de Kyle, Cartman y Stan eran casi idénticas y tantos años infantiles trepando a cada una de las tres por diferentes razones hacían del trepar por ahí un acto casi innato.
Toco el suelo y empezó a caminar hacia la valla para saltarla.
-¿a donde vas?- gruñó ante el sonido, giró hacia Cartman quien había salido por la puerta trasera.
-muerete-
-puedo llevarte si quieres, pero antes tenemos que hablar-
-hablar de que, ¿de ese estúpido intento tuyo por…- gruñó, ni siquiera tenía idea de que estaba Cartman intentando hacer, era como un puto puzzle indescifrable y se sentía como un retrasado mental frente a él -... por hacer lo que sea que quieras hacer?- Cartman bufó.
-ya te dije que es lo que quiero, no entiendo porque hay que complicar las cosas tal como lo estas haciendo- ¿y cómo iba a entender el muy imbécil? si había pasado la mitad de su vida torturando personas y aprovechándose de ellas sin culpa alguna, incluyendo por supuesto a él… hablarle sobre sentimientos era como explicarle álgebra lineal a un niño de cinco años.
-hablas como si yo fuese un puto objeto Cartman ¿siquiera entiendes el concepto de relación?- gruñó fastidiado.
-¿y TU lo haces? ¿desde cuando una puta sabe de eso?- una chispa de rabia surcó su pecho.
-¡al menos se mas que tu!- Cartman bufó para luego poner esa prepotente sonrisa que tanto le jodía.
-¿oh enserio? si mal no recuerdo en la habitación del hotel dijiste algo como… ¿como era? ah si, que me querías más de lo que nunca quisiste a nadie hasta ese momento- gruñó en respuesta sintiéndose acorralado por esa burlona sonrisa.
-¡bien!-levantó una ceja, probablemente no tenía idea de a qué se refería Kenny, sonrió ante la confundida expresión de Cartman-seré tuyo pero eso implica que tu seras mio Cartman, así es como funciona una relación- frunció el ceño a la defensiva -lo tomas o lo dejas-
-no sere la propiedad de nadie- rodó los ojos ante la respuesta
-entonces vete a la mierda- y empezó a caminar hacia la puerta trasera para irse, no saltaría la valla, era estúpido para ese punto. Cartman entonces le tomó por la muñeca jalándole y estrellándole contra la pared más cercana, gimió de dolor, su ojo aun dolía de igual forma.
-bien- Kenny sonrió satisfecho, deseaba ver qué tan lejos llegaba con ese acto de mierda.
-eso implica mucho Cartman, ¿estás seguro?- estrechó la mirada no muy enterado de lo que Kenny trataba de decir -no me llamaras bolsa de mierda, o pobre de mierda, o puta, o marica o cualquier insulto de porquería que se te ocurra Cartman, nunca-
-¿qué?- preguntó incrédulo, luego soltó una pequeña risa -bien, si así quieres jugar- se adelantó hacia el rubio para acorralarlo más fácilmente entre sus brazos -ni drogas, ni putas, ni intentos de suicidio nunca más - se sintió ofendido por lo último, lo segundo lo esperaba, y lo primero…
-oh vamos, ¿acaso te estoy pidiendo que dejes de ser un culo gordo?- endureció su expresión peligrosamente, Kenny suspiro resignado, ya que ahora era un simple mortal ese tipo de cosas estaban de alguna forma fuera de su alcance… pero no se lo dejaría tan fácil -me darás de comer y me gastaras comida cada vez que quiera- bufó.
-que eres ¿un perro?-
-y me recogerás todos los días para ir al colegio-
-de ahora en adelante me llamarás eric, ni más ni menos-
-¿ah, sí? entonces tendrás que dejarme quedar en tu casa cuando se me dé la gana y me dejarás el mando número uno-
-pero tendrás que hacer cuanto yo quiera mientras estemos en mi cuarto- sonrió de forma lasciva, Kenny no tenía idea de qué coño estaba haciendo, el dolor en su ojo le recordaba constantemente que había algo más importante para él en ese mismo momento que iniciar lo que parecía otro estúpido contrato con ese culón.
-¿me quieres?...- los ojos de Cartman se abrieron en sorpresa, su sonrisa se borró por completo -desafortunadamente yo lo hago, yo te quiero Cartman- aún no se sentía lo suficiente cómodo como para decir la palabra con "a" aun cuando ya lo había insinuado más de una vez, pero si él no lo estaba Cartman mucho menos, frunció el ceño.
-creo haberlo dicho ya-
-quiero oírlo de nuevo-Cartman miró al suelo, luego al árbol de su patio y por último a Kenny, mordió su labio -vamos, no es tan complicado- suspiró fastidiado.
-te quiero Kenny- dijo finalmente, es chistoso como unas estúpidas palabras se pueden igualar a la dulzura en tu pecho tras comer el más delicioso postre del mundo, se sintió lleno de alguna rara manera, era complicado de poner en palabras esa sensación que le inundaba al escuchar algo que quería escuchar… no tenía que ser precisamente verdad, no aun.
-¿hay algo más que puedas… sacar de mi?- preguntó de forma lastimera, la mirada de Cartman se suavizó casi de forma gentil, elevo su mano para surcar de forma realmente delicada la mejilla de Kenny.
-no realmente, no nada que los demás sepan apreciar tanto como yo- ¿por qué de alguna forma todo tenía que terminar girando siempre en torno a él? odiaba eso…
-¿como que?- La figura de Cartman creció ante el acorralando peligrosamente, sus perlados dientes se presenciaron en una amplia sonrisa.
-si vamos de nuevo a mi cuarto podría mostrarte- se quedó de piedra, por un pequeño fragmento de tiempo sintió que de hecho Cartman tenía más libido que él. Luego se mordió el labio inferior para contener la inminente risa y al fin cuando no pudo más soltó la carcajada, Cartman se alejó confundido y fastidiado a la vez - ¿que coño pobre de m…?- levantó la mirada aun entre risas, había detenido el insulto.
-dios, déjame la cuestión de seducir a mi Cartman-gruñó fastidiado saliendo del jardín, rió un poco más ante ese intento de sensualidad, aunque debía admitir que Cartman tenía una sonrisa muy… cálida…
Tardó un momento en calmarse.
-¿quieres ver a tu madre verdad?, esta en hospital paso al infierno y Karen está con ella, Kevin también vino al parecer- escuchó a Eric hablar desde la cocina… su pecho se volvió a retorcer ante los hechos, es curioso como ese tarado le hacía olvidar de todo -te puedo llevar si quieres- el culón se asomó por la puerta, Kenny le observó por un momento en silencio… tenía miedo de ver a su madre a la cara, y peor aún, de ver a Karen a la cara. Miró hacía el suelo indeciso, quería retrasar cuanto pudiese la visita pero sabía que era necesaria, inevitable…
-¿la invitación a tu cuarto sigue en pie?- buscó los ojos ámbar los cuales se abrieron en sorpresa - confiaré en ti Eric…- y volvió la vista al suelo -no me queda mucho ¿sabes?, para este punto no tengo nada que perder… lo peor que podría suceder es la muerte y aun eso para mí no sería más que un alivio- mordió su labio, su ojo ardió por las inminentes lágrimas.
-perdoname…- las palabras le sacaron por completo de su trance de auto compasión, para cuando subió la vista Eric ya estaba frente a él, su expresión en blanco, idéntica a la de aquella mañana en el hotel …
-¿que?-
-yo… no puedo negar que me agrada de sobremanera verte llorar y muchas otras cosas no tan "plácidas"- sonrió, Kenny por otro lado no pudo, le observó en silencio, no sabía si sentirse indignado o decirle que estaba más que consciente de ello… - cuando agonizabas en mi sala, cuando tus ojos parecían ser absorbidos por esa negra pupila… cuando lloraste de dolor esa noche en el hotel…- desvió la mirada por primera vez, rió por lo bajo, volvió la vista a Kenny tras unos segundos de silencio -cuando pedí que te dispararon al hombro y luego aquí- levantó el índice para tocar de forma suave la frente de Kenny, lo bajo tras un momento -pero es chistoso ¿sabes? porque para este punto es como si tuviese a un juguete roto, que ya no puede hablar por más que tire de su cuerda…-
-me estas diciendo inútil- parafraseó al culón mientras cierto enojo empezaba a crecer en su pecho. Suspiró.
-si, pero ese no es el punto Kenny, el punto es que a pesar de ello aun te deseo ¿sabes?, por eso, si la única forma de tenerte es reducirme a un marica más y pedirte perdón, lo haré- el enojo amainó por supuesto, conocía a Cartman, y él tenía razón, para ese punto era como una muñeca rota… probablemente no era el concepto más ideal o políticamente correcto, probablemente bajo otro contexto sería en extremo absurdo, pero en ese contexto específicamente, donde jalar de la cuerda de la muñeca era la metáfora de su inmortalidad tenía sentido.
-¿y si te pido que te arrodilles y me hagas una amorosa mamada?-
-jodete Kenny- rió.
-entonces me deseas aun cuando sabes que no podrás verme en tan deplorables estados-
-básicamente-
-¿y cuando te aburras?- buscó los ojos miel, este rió.
-no lo haré- dijo con tal seguridad que incluso casi le convenció.
-ya veremos Eric-
-¿en mi cuarto?- rió en respuesta dándose la libertad de olvidarlo todo, no es como que tuviese que esforzarse mucho cuando se trataba de estar junto a Cartman.
-en tu cuarto-
Eso fue todo por hoy supongo, espero les haya gustado, reescribi ese capitulo varias veces e incluso hice varios finales, no se si el que escogí fue el ideal pero bue, ya veremos xD
Gracias de nuevo y hasta la próxima.
