Capitulo 30: Nuevos Rumbos
El destino es un hilo caprichoso, hoy estamos en casa, mañana estaremos en otro lugar, en otro tiempo.
La noche había pasado, nacía un nuevo día.
Con el nuevo día, venia una nueva vida, una nueva etapa.
Los rayos del sol se filtraron por la ventana de la habitación donde Katniss y Peeta habían dormido la noche pasada.
Acostumbrado a despertar temprano Peeta fue el primero en tomar conciencia de donde estaban, recordando lo acontecido el día anterior.
Irremediablemente ya era un hombre casado, y nada más y nada menos que con el amor de su vida.
Sin querer pensó en Delly y lo que hubiera sucedido si ella aun estuviera presente en su vida.
Si hubiese continuado con Delly quizás no hubiera podido disfrutar de la felicidad y la alegría que bullía en su interior.
Solo Katniss era responsable de esa felicidad y le daba gracias a Dios y al destino por ello.
Se levantó despacio, sin hacer ruido para no despertarla, se dirigió a un closet donde su cuñada le había dicho que encontraría su ropa, efectivamente allí estaba.
Se colocó una camiseta y unos pantalones anchos, y descalzo salió de la habitación, dirigiéndose a la cocina.
Quería mimar a Katniss llevándole el desayuno a su habitación.
Desde ahora se dedicaría de por vida a hacerla feliz.
Por otro lado Katniss aun permanecía dormida, agotada de todo lo que habían vivido el día anterior.
Al sentir los rayos del sol sobre su rostro, se despertó y se encontró con la sorpresa de estar sola en su cuarto de recién casada.
Recordando lo que había pasado no podía evitar sonrojarse, en esos momentos daba gracias al cielo por estar sola, no quería que Peeta la viese avergonzada.
En realidad no era vergüenza lo que sentía, era una sensación de plenitud que no cambiaría por nada del mundo, sin embargo le daba un poco de pena si Peeta lo supiera.
Esperaba de todo corazón que pudieran ser felices juntos.
Ella se esforzaría por que fuera así.
Con mucho esfuerzo y sintiendo un pequeño dolor entre las piernas se levantó, se puso de pie y fue al cuarto de baño a buscar algo que ponerse.
Con la luz del día pudo ver el closet grande que había en la habitación, supuso que allí estaban sus cosas que habían sido trasladadas el día anterior.
Al abrir una de las cómodas, se encontró con su ropa, quizás había sido su madre quien la hubiese puesto allí.
Se puso una camiseta y unos shorts y descalza se fue a buscar a su esposo.
Al bajar al primer piso, escuchó a alguien tarareando una canción.
Era Peeta, quien estaba cocinando, en su expresión se veía la felicidad y la alegría a flor de piel.
-Hola
-Hola Kat, pensaba despertarte para que desayunáramos juntos
-Nunca te había visto cocinar
-Es una de las muchas habilidades que tengo, anda siéntate que ya te alcanzo.
Eso se ve muy bien, ¿Qué es?
-Son bollos de queso, fue la primera receta que mi padre me enseñó a hornear
-Se ven ricos, ¿Me das uno?
-Aún están calientes, ten cuidado de no quemarte.
-Déjame ayudarte a servir.
-Lleva la jarra con el jugo, yo llevo el resto
Cuando se sentaron a desayunar se hizo un silencio incómodo. Quien lo rompió fue Peeta
-¿Pudiste descansar?
-Sí, aunque me extraño no encontrarte
-No quería molestarte, desperté muy temprano.
-Parece como si estuvieras arrepentido de lo que pasó ayer
-No es eso. Aun me cuesta creer que todo esto sea cierto y no un hermoso sueño.
-Convéncete de algo Peeta, estamos juntos para lo bueno y lo malo, lo de ayer fue muy real, o por lo menos para mí lo fue.
-No quise ofenderte amor, lo siento
-No me ofendiste, no debes disculparte por decir lo que piensas
Sin pensar mucho Peeta se acercó y le dio un beso a Katniss.
-Olvídalo, no quise ofenderte, ¿Me disculpas?-Dijo el después de romper el beso
-Con esa manera de pedir perdón, cualquiera te perdonaría
-Si tú lo haces los demás no me importan mucho.
-Debemos encontrarnos con Annie y Finnick en la estación de trenes
-De acuerdo, pero no creas que te libraras de mi fácilmente Señora Mellark
-Concuerdo contigo en eso, pero primero debemos irnos al distrito 4
-Allí no podrás escapar por más que quieras
-Anda a arreglarte, no queremos llegar tarde ¿o sí señor Mellark?
-No por supuesto
-Llamaré a casa si no te importa.
-Supongo que no, pero dudo mucho que alguien te conteste
-¿Por qué lo dices?
-Mi hermano me dijo que cuando ellos se casaron, la fiesta duró hasta el amanecer
-Entonces mejor llamó después.
-De todos modos iremos a verlos antes de irnos a la estación
-Bien.
-Kat
-Si
-Te amo
-También yo
Como debían estar en la estación al mediodía, Katniss aprovechó para ver las cosas que su madre le había llevado a su nuevo hogar.
En uno de los cajones del armario había una pequeña caja dorada, con el logo de una conocida tienda de lencería llamada La Perla.
Al abrirla se encontró con un sugestivo conjunto de negligé negro, en el fondo había una nota con la inconfundible letra de su hermana pequeña Grace
-Úsalo y tendrás a Peeta a tus pies. Con amor Grace
Katniss sonrió y empacó el conjunto en el equipaje que llevaría al distrito 4
Al terminar de empacar vio a Peeta salir del baño con una toalla envuelta en su cintura.
Al verlo no pudo evitar enrojecer.
¿Te sientes bien? Parece que tuvieras fiebre
-No, voy a bañarme, ya terminé de empacar
-Date prisa
-Si
En menos de 5 minutos Katniss ya estaba lista para salir.
Peeta le dijo que la dejaría en casa de Haymitch y que el iría a casa de su padre para despedirse, luego se encontrarían para irse a la estación de tren
Cuando llegaron a casa de Haymitch, Katniss le dio un beso corto, él se fue a casa de su padre.
Una somnolienta Grace le abrió la puerta, en la cocina ya se sentía el olor del café recién hecho, signo evidente de que su abuela estaba en casa.
-Katniss mi niña
-Abuela, iba a ir a verte a tu casa.
-Pero ya vez, no hubo necesidad, aquí estoy
-Quisiera que me leyeras las cartas antes de irme
-Está bien, ven vamos al estudio de tu padre, logremos que ellos aun duermen
-De acuerdo
En el estudio Mage empezó a descubrir las cartas que Katniss había elegido
La primera en salir fue la rueda de la fortuna
-Habrá mucha prosperidad y amor en tu hogar, querida, Peeta será un buen esposo.
Luego salió la carta de la estrella
-Juntos emprenderán un camino lleno de mucho amor y confianza, si tienen problemas, los resolverán unidos como pareja.
La siguiente carta era la de la doncella embarazada
-Si preguntaste sobre los hijos, querida mía, las cartas dicen que si habrán niños en tu hogar
-Supongo que no será ahora.
-Las cartas no hablan de plazos exactos mi niña, solo dicen lo que sucederá no cuándo ocurrirá.
La última carta era extraña, era la figura del sol y la luna unidos
-Qué raro
-¿Qué cosa abuela?
-Es extraño que salga la figura del sol y la luna unidos al lado de la doncella embarazada
-¿Qué significa?
-Puede ser que hayan un niño y una niña con un espacio de tiempo o puede ser también que vayas a tener gemelos.
-¿Gemelos?
-Sí, un niño y una niña en el mismo parto. Pero no te preocupes por eso, a veces las cartas suelen ser muy confusas en sus predicciones.
-Entonces no debo preocuparme
-No, preocúpate por ser feliz y por hacer feliz a tu marido querida.
-Gracias
-Anda, ve a despedirte de tus padres y de Grace, yo recogeré esto.
-Bien, nos vemos luego
Cuando salió del estudio, se encontró con Annie quien iba corriendo de un lado a otro con algunas cosas sin saber que hacer
-Annie, ¿Qué ocurre?
-No vamos a llegar a tiempo a la estación, Finnick va a regañarme si nos retrasamos y no he hecho mi maleta.
-Annie calma, te ayudare a empacar pero debes tranquilizarte
-Ay Kat, lo siento, ni siquiera te he preguntado cómo estas y como te fue anoche
-¿Te parece bien si hablamos mientras te arreglas y yo te ayudo a empacar?
-De acuerdo
Y así fue, mientras Katniss ayudaba a su hermana mayor a empacar las cosas que llevaría para su nueva casa en el distrito 4, se contaron la una a la otra como había sido su noche de bodas
Para cuando ya Katniss había empacado las cosas de su hermana y Annie ya estaba lista para salir, primero Finnick y luego Peeta llegaron a casa de los Abernathy para recoger a sus esposas y despedirse de su nueva familia.
En el caso de Annie ya ella no regresaría en un buen tiempo debido al trabajo de Finnick en la naviera, el distrito 4 sería su residencia permanente.
Solo irían al distrito 12 a visitar a sus familiares.
Las cajas con las cosas de Annie iban a ser llevadas por su padre en su camioneta, en la cara de Haymitch había tristeza por la partida de su hija mayor, sin embargo lo disimulaba muy bien.
El viaje de la casa de los Abernathy hasta la estación de trenes fue muy tenso, nadie se atrevía a romper el silencio que reinaba en el ambiente.
Al llegar a la estación, Haymitch y Robert quien había ido en su camioneta, se encargaron de registrar el equipaje de los muchachos y las cajas con los enseres y regalos de boda de Annie.
Al ver a Haymitch triste, Robert decidió romper el silencio.
-Haymitch, ¿Te sientes bien?
-Estoy bien Robert, gracias
-A mí no me engañas Haymitch, ¿Qué tienes?
-Nunca pensé que llegaría el día en que tendría que ver a Annie marcharse para no volver
-Haymitch, sabes perfectamente que es ley de vida, nuestros hijos no están mucho tiempo a nuestro lado, deben dejar el nido y buscar su destino lejos de nosotros
-Tú lo dices porque no tienes hijas mujeres
-Sabes bien que tengo un hijo en el exilio, al menos Annie vendrá a tu casa cuando pueda, en cambio a Viserys no hemos vuelto a verlo desde su destierro.
-Perdóname Robert, no quería ofenderte
-Descuida, lo único que te quiero decir es que no dejes que Annie te vea triste, además míralo desde este punto de vista ganaste dos hijos varones en tu casa.
-Tienes razón.
-Vamos viejo amigo, vayamos a despedirnos de ellos.
-Está bien.
Después de registrar el equipaje de los 4 y los enseres de Annie, llegó el momento de despedirse pues ya se escuchaba el primer llamado a abordar.
-Pasajeros con destino al distrito 4 favor empezar a abordar el tren.
Robert abrazó a su hijo pequeño con fuerza, como si no lo volviera a ver.
Cuídate mucho papá, nos vemos en 2 semanas
-Aquí estaré esperándote hijo.
-Papá, busca a Viserys, al menos sabremos si está bien o no
-Está bien hijo, así lo haremos
Luego llegó el turno de su madre y de su cuñada
-Madre, cuídate y por favor cuida a papá ¿sí?
-Sabes que así lo hare hijo, tu relájate y disfruta este viaje con tu esposa
- Gracias
-Adiós Peeta, cuídate y cuida mucho a Katniss
-Gracias, dile a mi hermano que nos veremos pronto y por favor cuídense.
-De acuerdo
Entre tanto Haymitch abrazaba a su hija e hijastra con lágrimas en los ojos, aunque las palabras de Robert le habían disipado un poco, no pudo evitar sentir tristeza por la partida de Annie.
-Saben que siempre estarán en mi corazón ¿verdad?
-Sí, padre
-Por favor papá no llores, Kat volverá con Peeta en 2 semanas y yo estaré aquí con Finn en Navidad.
-Llámenme tan pronto lleguen si, así sabré que llegaron bien
- De acuerdo
- Kat, nena, cuídate y ayuda a Annie a instalarse por favor.
-Si mamá, por favor cuídate y cuida a padre, se ve que está muy triste
-No es para menos, su hija mayor se marcha a vivir lejos de el
-Dile a la abuela y a Grace que las quiero mucho
-Lo haré cariño
-Hasta pronto Mamá
-Adiós cielo.
Abordaron el tren con un dejo de tristeza por partir pero también con muchas expectativas por el comienzo de una nueva vida.
Durante el viaje hablaron sobre los sitios que visitarían, también sobre la nueva casa que Annie ocuparía en su nuevo hogar.
Cuando llegaron al distrito 4 ya iba a anochecer.
Después de ayudar a Annie y Finnick a desempacar las cosas que habían llevado del distrito 12, Peeta y Katniss decidieron quedarse en un hotel para descansar.
Los siguientes días fueron my buenos para los 4, conocieron las playas de arena blanca, famosas en dicho distrito por sus aguas claras, una noche salieron a cenar y de allí a una fiesta en la plaza.
Fueron 2 semanas relajantes para todos, pero lo bueno nunca dura.
Se llegó el día en que Katniss y Peeta debían irse a su casa en el distrito 12.
Annie se sentía triste pues ya no compartiría muchas cosas con su hermana, pero comprendía que así debía ser.
