Ranko y Ranma ¿¡Son hermanos!?
Capítulo 5: Confesión
Era un viernes; los estudiantes del instituto Furinkan no tenían clases por tanto todos decidieron salir a pasear al parque y como era costumbre, nunca faltaban los "colados".
La relación entre Ranko y Ranma iba de mal en peor; siempre buscaban la manera de pelearse de la manera más sutil. Akane y Ranma habían decidido que no volverían a pelear, y aunque era fácil hablar, en realidad habían tenido que aguantarse las ganas de gritarse más de una vez.
Shampoo y Ukyo estaban rodeando a Ranma como a una presa, algo que a la chica de ojos chocolate no le gustó nada, los miraba y las venas de su cabeza estaban a punto de reventar. Les quería gritar a todos pero si lo hacía el trato se rompería.
— Saotome, es un lindo día ¿no lo cree?—sonrió Soun.
— Muy bonito día, señor Tendo —respondió con alegría.
Ranko estaba a lado de Akane y veía como se había puesto de mil colores. Le costaba captar la atención de la peli azul.
— Akane —ésta volteó ante el llamado de su hermana.
— ¿Qué sucede Nabiki? —respondió alterada.
— Si tienes celos sólo ve y ponlas en su lugar —se burló la castaña.
— ¡No estoy celosa! —respondió muy altanera.
— ¡Vamos Akane! Es imposible que lo ocultes. Todos sabemos qué es lo que sientes por Ranma —la peliazul se sonrosó.
— ¡No es cierto! —negó la muchacha.
— De hecho Akane todos lo sabemos —comentó la dulce Kasumi.
— ¡Que no! —respondió cortante y se separó de ellas.
— Akane —la llamó Ranko.
— Eh… ¿sí?—preguntó Akane fingiendo poco interés a su familia y a Ranma.
— Te parece si paseamos por el parque —sugirió la pelirroja.
— Eh… sí — Akane se levantó frente a Ranma y llamó escandalosamente a su acompañante. Ranma lo notó y las miró con desagrado.
— Ranma, te traje unos okonomiyakis, ¿quieres? —ofreció Ukyo a su prometido.
— Ehhh, sí —respondió Ranma aburrido, estaba harto de las dos, tanto que le costaba no bostezar cuando estaba a lado de ellas.
— Yo traje taiyarines, la comida china es mejor que la japonesa—mencionó Shampoo ofendiendo los alimentos de su rival.
— Claro que no, la comida japonesa es mejor que la China —respondió Ukyo con molestia.
— Mentira, lo chino es mejor. Shampoo ser la prometida más bonita de Ranma, Akane y Ukyo parecen chicos ¿Verdad Ranma que Shampoo ser mejor?— ambas voltearon y notaron que el joven de trenza ya no estaba, no pudieron evitar hervir de rabia.
Akane y Ranko caminaban tranquilamente.
— Me alegra que paseemos solos —mencionó la pelirroja de trenza con alegría.
— Si es bastante bueno —contestó apresurada.
— Hace tiempo que no te veo discutir con Ranma ¿por qué? —
— Es que se me quitaron las ganas —mintió.
— te ves afligida, ¿te sientes bien? —preguntó Ranko con preocupación.
— Sí, estoy bien —respondió con una sonrisa muy apagada.
— ¿Sientes atracción por el Ranma hombre? —se quejó la pelirroja.
— ¿¡Eh!? No es eso…—
— ¡Akane! —ambas voltearon y vieron al chico pelinegro.
— ¿¡Qué quieres!? ¿¡Por qué estás acá!? —gritó Ranko cabreada a la presencia de Ranma.
— Porque Akane es mí prometida, no la tuya —A Ranko se le hinchó una vena en la cabeza.
— Ranma… —Dijo Akane.
— Sabes Ranma… —éste volteó a ver a la pelirroja que lo miraba con tanta seguridad. — estuve meditando y caí en cuenta que… ¡Akane también es mi prometida! —Ranma casi cae al suelo ante su comentario tan absurdo, no sabía si reír o preocuparse.
— Tu y yo somos como uno mismo, eso significa que si tú eres el prometido de Akane yo también, eso incluye a mi lista a Ukyo pero no va a querer algo de mí, estas condenado. Así todo indicaría que Akane y yo nos casaremos y tú puedes escoger a una de las locas —el chico de trenza razonó ante sus palabras y calló en cuenta que era verdad: Akane era prometida de Ranko.
— ¡No importa porque Akane no se casará contigo! —el ojiazul empezó a enfurecerse ante la seguridad de su "rival".
— ¡Tampoco contigo! —gritó la pelirroja.
— ¡Akane será mi esposa! —Gritó el chico dominante, algo que hizo a la peliazul sonrojar.
— ¡No te quiere, es más, ella me dijo que no te quiere! —Ranma miró esta vez a su prometida y antes de poder vocalizar algún reclamo sintió dos sombras tras él.
— ¡Ranma! —
— ¡Ran—Chan! —
Él volteó y vio a sus otras dos prometidas tras él, con una mirada completamente furiosa.
— ¡Tú serás mi esposo! ¡Akane no se casará contigo! —gritó Ukyo.
— ¡No! ¡Ranma se casará con Shampoo! —de la nada se escuchaba una horrible risa escandalosa acercándose.
— Jojojo, ¡Ranma mi amor! ¡Serás mi esposo! —Ranma esta vez caería pero molesto, estaba asfixiándose entre las tres enfermas frente a él, lo último que vio de su prometida de ojos marrones es cómo sacaba humo de la cabeza.
— ¿¡Qué hacen!? —se quejó Akane indignada.
— Estamos peleando por Ranma ¿o no lo ves? —la chica apretó los puños.
— ¿¡Y acaso creen que es bastante romántico asfixiarlo así!? ¿¡Creen que se fijará en ustedes!? —las tres mujeres se pararon frente a la peliazul.
— Vámonos Akane —susurró Ranko intentándola jalar pero ésta se mantuvo firme. Ranko se quedó tras Akane temerosa ante las tres que se acercaban, las seguía viendo como las tres locas que se peleaban por él.
— ¿Y cómo crees que lo conquistaríamos? ¿Golpeándolo como tú? —la encaró Ukyo.
— Jojojo, Ranma no se fijaría en alguien tan poco atractiva como tú —dijo la loca más loca.
— Si crees que Ranma disfruta ser golpeado por Akane estás mal, Shampoo ser todo lo que Ranma busca —la amazona chasqueó la legua y Akane bajó la mirada.
— Además cómo pretendes ser especial para Ran—Chan, seguro que Ranma siente cariño por ti sólo porque viven juntos; de otra manera, tu situación sería más crítica que la nuestra —las tres volvieron a ver a su "prometido" y éste buscó la cara de la chica de ojos chocolate que seguía ahí parada con los puños apretados.
Ranko dio pasos atrás al ver como el aura de batalla de Akane crecía y crecía.
— ¡YA BASTA! —gritó tan fuerte que hasta Kodachi se espantó; era Akane.
— ¡Si se van a casar con Ranma háganlo en otro lugar! ¡Déjenme en paz! —Después de todo la peliazul no pudo evitarlo, si no gritaba seguro que explotaría. Tenía lágrimas en los ojos y el ceño fruncido; los celos siempre la dominaban.
— ¡Akane! —ésta volteó y sin darse cuenta Ranma la había tomado de la cintura y se la había llevado lejos de todos esos dementes.
— ¡Suéltame! —ordenó las más joven de los Tendo sin éxito ya que él la ignoró. El pelinegro había saltado por los tejados de las casas hasta llegar a un gran árbol muy lejos, donde se sentó a lado de su prometida.
— ¿Qué te sucede? —preguntó impaciente.
— ¡Nada! —gritó furiosa. —Bájame de este árbol —ordenó de nuevo, en verdad la había puesto bastante alto.
— no lo haré, si no me dices te dejaré aquí hasta que hables —dijo triunfador y vio como la chica de ojos cafés relajaba el rostro hasta ponerlo de nuevo afligido, casi llorando.
— ¿¡Por qué no empiezas tu aclarándome con quién te casarás!? Vivimos juntos desde hace más de dos años y no me dejas de decir fea, marimacho, pecho plano, tonta y gorda —lo cuestionó con la voz en hilo.
— Y tú siempre me dices afeminado y tonto —se justificó. Hubo un silencio entre ambos.
— ¿Me quieres? —preguntó Ranma con las mejillas en un tono rosa bastante adorable.
— ¡No te quiero! ¡Te odio! —Gritó Akane al fin rompiendo el llanto. Ranma no lo entendió; la chica escondió su cara en el pecho de su prometido, nunca la había visto llorar así.
Ranma se recargó en el árbol y la dejó llorar el tiempo que gustase sin decirle o hacerle algo, de hecho, no sabía que decir o hacer.
— ¿Akane? —la llamó con cuidado.
— ¿¡qué quieres!? —respondió con la voz dura.
— Estás encima de mí y me aplastas —Akane miró y era verdad, se separó lo más rápido posible y Ranma la miró caudaloso.
— Akane… —le volvió a llamar.
— ¿Qué quieres? —respondió una vez más mientras se secaba las lágrimas.
— Abrázame de nuevo —La peliazul se sorprendió ante la petición, tanto que lo tuvo que voltear a ver para asegurarse que era verdad.
— ¿Qué? —preguntó la chica.
— Nada —dijo cortante y volteó a ver al horizonte; estaba atardeciendo.
— ¡Si dijiste algo! —le reclamó.
— ¿Es verdad que no te quieres casar conmigo? —le cambió el tema.
Akane no respondió.
— Akane —dijo e nuevo. — ¿quieres o no casarte conmigo? —repitió con dureza.
— No lo sé —musitó recelosa.
— Pues decídelo ahora o si no te bajaré de acá —Akane lo miró con reproche.
— ¿Y para que lo quieres saber? —
— Para saber si me voy a casar contigo, no me casaré contigo si no estás de acuerdo —la chica relajó el rostro y lo miró seria.
— ¿Acaso no importa lo que tú quieras? —
— A mí no me importa la persona quién sea mi futura esposa —
— Pues entonces no me quiero casar contigo, cásate con Ukyo o Shampoo —dijo con muina.
Ranma la miro inseguro.
— ¿De verdad esa es tu decisión? —se aseguró de su respuesta.
—Sí, ahora bájame —ordenó la chica.
— No, porque sé que me mientes —Ranma se acomodó en la rama.
— esa es mi respuesta, ¿acaso esperas que diga que me quiero casar contigo? —se burló la chica.
— Esta bien —Ranma bajó el árbol de un salto dejando a Akane ahí. —Que duermas bien —se despidió el chico.
— ¿¡Oye a dónde vas!? —se espantó la muchacha.
— Como no me quieres decir la verdad te quedarás ahí, hasta mañana —Ranma se iba.
— ¡Cómo quieres que sea sincera si tú no lo eres! ¡Idiota! —el chico de trenza paró en seco y la miró.
— ¿Estás diciendo que si digo lo que siento me dirás lo que sientes tú? —preguntó el joven; ya estaba anocheciendo.
— Si, eso creo —Ranma regresó a la rama y se sentó de nuevo.
La miró atentamente y la examinó.
— Creo que no eres fea —el chico sintió un puñetazo en su cara haciéndolo caer del árbol. — ¡Y también creo que eres muy agresiva! —gritó molesto desde el suelo; en minutos ya estaba arriba de nuevo.
— A pesar de eso creo que también eres linda cuando te lo propones —Akane sonrió con las mejillas rosadas y no lo miró a la cara.
—Entonces…— habló ella al fin y él la miró con interés. —Creo que tú también eres agradable cuando te lo propones —el ojiazul se alivió.
— Ya me acostumbré a tus golpes así que no me molestaría vivir contigo aunque no seas muy femenina —la peliazul dejó de sonreír y se le hinchó una vena en la cabeza.
— debo de admitir que a primera vista Ukyo…— a la chica se le hinchaba la vena cada vez más. — Shampoo, Kodachi, Kasumi y Nabiki —
— ¡Tonto! —Akane le lazó otro puñetazo a Ranma pero este lo detuvo fácilmente con su mano.
— Aunque creo que eres diferente a ella y eso te hace especial —Ranma no soltó la mano de su prometida.
— ¡entendí! ¡Soy fea y rara! —dijo ofendida.
— Y también sorda —
— ¿¡Queeé!? —Ranma sonrió ante las quejas de la chica.
— Akane —la llamó de nuevo, ésta la miró. —Me gustaría casarme contigo —Los ojos de la chica brillaron con fervor, había esperado eso desde hace mucho tiempo. Era la mujer más dichosa del mundo, en verdad lo era.
— A mi igual me gustaría casarme contigo —ambos se miraron enternecidos.
— Entonces ¿qué me habías dicho hace rato? —repitió Akane después de unos minutos de silencio. Ranma bajó la mirada apenado.
— Nada —se aferró a su respuesta.
— Esta bien, entonces bája…—
— Que me abraces —dijo muy rápido pero ella lo escuchó.
Akane se acercó a él y el chico de trenza entendió haciéndole un espacio en su pecho, Akane se sentía incómoda pero lo hizo sin pensarlo dos veces, se recostó en su pecho y escuchó como los latidos de su prometido se aceleraban con rapidez; a pesar de que la muchacha no lo veía, Ranma escondía su rostro que estaba completamente rojo.
Los minutos pasaron y pronto bajaron ambos más tranquilos.
Continuará…
¡Hola! Sé que tardo en actualizar pero mi situación es complicada, el cargador de mi computadora estaba dañado entonces tuve que comprar uno nuevo, luego las pocas veces que puedo conectar la computadora a internet y subir el capítulo, bueno solo les puedo decir que para el siguiente capítulo empieza el desenlace. Espero les haya gustado y por favor Reviews! T.T no los merezco pero en verdad inspiran, y que se la pasen bien.
¡Besos!
