Capítulo 7. Lejos de Nerima
Ranko llevaba corriendo ya un buen rato. Apenas haber salido de Nerima ya había cruzado muchos pueblos y lugares por lo que estaba agotado. Tenía frío; se acercaba la noche muy rápidamente y tenía que buscar dónde dormir. En todo el día llevaba una mirada vacía, no sabía qué hacer. No tenía nada ni a nadie más que su propia soledad.
Por ahora, su prioridad era salir de Nerima y llegar a Tokio en busca de una nueva vida o trabajo ya que por ser la capital tenía más oportunidades y además de estar lo suficientemente separado de la nueva pareja.
La pelirroja se detuvo a descansar un rato, no había parado antes porque sabía que si lo hacía se le empezaría a nublar la vista, perdería fuerzas y las lágrimas saldrían a chorros. Justo, como en ese momento.
Ranko lloró. Las palabras de Akane le habían dolido bastante. Tanto ella como a Ranma por fin habían logrado encontrar la felicidad pero ella no podía encontrar la propia y no estaba segura de lograrlo.
Cuando no pudo más se hincó en el camino y tapó su rostro con las manos. La chica lloró mucho, y ahogó pequeños gritos de rabia. Ella sentía por Akane tanto amor como el mismo Ranma.
Después de un rato se sobó las sienes y sonrió, pero no de felicidad.
— Me enamoré y mucho –se burló de sí mismo.
— Es gracioso que hable consigo misma –Ranko gritó y calló al suelo al escuchar una dulce voz tras ella.
Alerta volteó rápidamente para identificar a la persona. Era una chica que, claramente no conocía. Era muy parecida a Ukyo, tenía pelo castaño y lacio que le llegaba hasta la cintura, un flequillo esponjado parecido al de Akane. Sus ojos eran enormes como los de una niña, eran negros y reflejaban un brillo especial.
— ¿¡Qué quieres!? –se exaltó furiosa.
— Nada, pasaba por aquí y la vi llorando como un bebé –mencionó con cierto tono de chiste. Algo que saco a Ranko de sus casillas.
— Eso no te incumbe. Déjame en paz y vete –la corrió de mala manera.
— ¿A dónde va? –preguntó la castaña curiosa.
— Que te importa. Estoy muy preocupada por mis problemas, no tengo tiempo para tus interrogatorios –le explicó la chica casi despidiéndose.
— Ya es tarde y está oscureciendo. El próximo pueblo está a 5 horas en auto. Debería quedarse acá – La pelirroja volteó a mirarle una vez más con molestia.
— Ya pasé demasiados pueblos. Tokio debería estar cerca, niña –La chica sonrió.
— Creo que está confundida –La chica de pelos como el fuego alzó una ceja.
— ¿De qué hablas? –le cuestionó.
— Tokio esta hacia allá –Dijo la chica señalando el camino que llevaba recorriendo el día entero. Ranko cayó al suelo.
— ¿¡QUÉ!? ¿¡TENGO QUE VOLVER A PASAR POR NERIMA!? –se quejó.
— Supongo. Pero que espera, la invito a mi casa. Tengo una habitación vacía en mi casa y…–
— Gracias pero no, tengo que regresar. Además…no tengo dinero –se sinceró.
— No te preocupes, por hoy es gratis –ofreció alegre. Ranko sonrió un poco; esa chica en un par de minutos le había sacado la sonrisa que tanto necesitaba. Tal vez podían ser buenos amigos.
— ¡Venga! ¿Qué esperas? Se va a oscurecer y no podrás visualizar el camino – la animó con carisma. La pelirroja sólo asintió y le siguió.
En un par de minutos se encontraban entrando a un pueblo (si así se le podía decir) con unas cuantas casas. El lugar era tan pequeño que cabía por completo en su campo visual. La chica castaña se dirigió a una pequeña casa, estilo japonés.
Al entrar, vio que había poco espacio.
— ¿Por qué te ofreces para darme posada con una casa tan pequeña? – se interesó Ranko. La chica cambió su semblante a una seria.
— No tengo dinero. Desde que murió mi abuela me las he arreglado para poder cubrir mis necesidades y las de la casa. Pero, hace poco me enteré que tenía una deuda y también debo dinero. Como te vi desorientada me imaginé que no eras de por acá. Creí que tendrías dinero pero… —La pelirroja la miró con compasión. Ambos se sentaron en el suelo y comenzaron a platicar.
— ¿Cuántos años tienes? –preguntó la chica de ojos azules.
— Tengo diecisiete –contestó la pueblerina.
— Bien yo… —Ranko pensó un poco. Cuando conoció a Akane tenía 16 y se sorprendió al darse cuenta que ya habían pasado 3 años desde aquel entonces. Al recordar a Ranma, no tenía grandes cambios físicos más que el aumento de altura y que su voz era más masculina. En el caso de la chica seguía exactamente igual. Pero no estaba segura ya que cuando Ranma cayó al pozo de Jusenkyo, se podía decir que ella no existía. Sin embargo, ella era de la misma edad que el chico.
— Entonces… —la motivó a hablar la chica al verla tan pensativa.
— No lo sé –dijo con una sonrisa. La castaña cayó al suelo.
— ¿¡no sabes!? –preguntó sorprendida.
— Creo que dieciocho pero estoy a punto de cumplir diecinueve –Ranko abrió los ojos de par en par. — ¿Qué fecha es hoy? –preguntó de nuevo la chica.
La castaña sentía que actuaba un poco extraño su nueva compañera pero no le tomó importancia.
— Hoy es primero de Mayo ¿Por qué? – Ranko se levantó del suelo.
— ¿¡Qué!? ¡Akane cumpleaños el 3 de Mayo! –gritó la chica.
— ¿Akane? –repitió la castaña con una ceja levantada.
La pelirroja volvió a acordarse de ambos; Ranma y Akane. Algo que le quitó las fuerzas.
— Olvídalo, quise decir, bien yo también cumplo 19 el cinco de Mayo –quiso cambiar el tema.
— ¿Quién es Akane? –volvió a preguntar la chica.
— ¿Eh? ¿Akane? ¿Quién es ella? –A la castaña no le dio risa pero decidió callar pues se dio cuenta que la pelirroja evadía el tema.
— Bien y cómo te llamas –preguntó la muchacha a la chica de pelos rojos.
— ¡AH! Me llamo –La joven pensó. Su nombre era Ranma pero todos le decían Ranko en su versión femenina. –Ranko Saotome, ese es y ¿el tuyo?—
— Yo soy Ami Tasou, bien, ahora que nos conocemos un poco mejor. ¿Quieres te? –Ranko asintió.
Pronto oscureció. Ami, le dio una habitación pequeña a la pelirroja. El lugar era bastante tranquilo; el único ruido que escuchaba era de los grillos, en Nerima había veces que no dormía bien por culpa de Ranma o su padre. Esta ve había paz pero no en su corazón. La chica seguía penando en la nueva pareja cada vez más.
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Pronto amaneció en Nerima, la mayor de las Tendo hizo el desayuno mientras Nabiki leía muy cómoda en el sillón el periódico. Akane bajó desanimada. Estaba preocupada por Ranko; no había regresado desde el día anterior y temía que le sucediera algo.
El día anterior se la había pasado buscándola a lado de Ranma, Genma y su padre; incluso, Ryoga les había ayudado.
— ¡Vengan a comer! –llamó la dulce Kasumi. Ranma, Nabiki y la peliazul fueron las primeras en llegar al comedor puesto que Genma seguía durmiendo y Soun había salido desde muy temprano.
Al sentarse, el pelinegro notó a su prometida desanimada; ella era la única razón por la cual se la había pasado el día entero buscando a su "hermana" sin embargo, aunque no lo admitiera realmente estaba preocupado por ella. Él sabía que ella estaba a salvo porque era tan fuerte como él pero estaba herida y no estaba seguro de lo que haría en esa situación.
— ¿Ranko aún no regresa? –preguntó la castaña más pequeña.
— No, Nabiki. Aún no tenemos noticias pero hoy volveremos a buscarla –contestó Akane decidida.
— No te preocupes, ella estará bien –le dijo el chico de trenza. La peliazul lo miró intimidante.
— ¿¡Qué dices!? No sabemos nada de ella, debemos de encontrarla.
— Se sabe cuidar sola –
— ¡Ranma no seas insensible! –Se quejó la chica de ojos chocolate.
— ¡Esta bien! ¡Pero sólo hoy! –exclamó el chico molesto.
— Vaya, no parece que realmente ya se hayan declarado –ambos se sonrojaron.
— ¿¡De dónde sacas eso!? Bien ya me voy a buscar a Ranko –la evadió la peliazul.
— Pero son las nueve de la mañana. ¿Enserio? –
— Sí, me voy –dijo la chica molesta.
— Adiós –se despidió el pelinegro siguiendo a su prometido. Las dos castañas se quedaron perplejas, pues no había ni terminado bien de comer.
En la calle, ambos caminaban; Ranma corría tras Akane.
— ¿Por qué te preocupas tanto por ella? –le cuestionó el chico a ella algo celosa.
— Porque me siento mal. Pobrecita –contestó la chica. Ranma enojado caminó rápido hasta arrebozarla y se paró frente a ella no dejándola continuar caminando.
— ¿Y nosotros? ¿Qué hay de nosotros?— la chica se sonrojó.
— Ahora no es importante –El pelinegro la miró con molestia.
— Llevamos tres años así. Dijiste que me querías ¿es verdad? –La muchacha estaba estática, Ranma se lo estaba tomando muy enserio.
— Pero, tú tampoco eres muy diferente. Yo tampoco sé si tú me quieres en realidad –el pelinegro tomó a su prometida de los hombros y la empujó a la pared, acorralándola. Estaba muy nervioso, tanto o más que ella pero era la única forma de hacerle saber lo que sentía por ella.
— Akane –la llamó con la voz temblorosa.
— Ra…Ranma ¿Q…Qué haces? –peguntó Akane sorprendida.
— Algo que he querido hacer desde hace mucho –le hizo saber y antes de que la peliazul pudiera vocalizar algo más la besó. La besó con pasión y mostrando la sed que tenía por ella.
Era dulce, sus labios eran muy dulces; el sabor era como el de la mermelada de fresa; ese era el sabor de Akane.
Al terminar, ambos se miraron sorprendidos. Sin saber qué decir.
CONTINUARÁ….
Corto, lo sé. Es muy poco para lo que me tardo en actualizar pero perdónenme. Me encantaría actualizar más seguido pero no puedo; espero comprendan. No es por floja y que hayan pocos Reviews no me preocupa, aun así continuaré actualizando. Les pido una disculpa enserio y les ruego que dejen Reviews. Gracias por leer.
Hecho:
14/Abril/2014
