Capitulo 2: Mentiras

Elena tenía programada su rutina junto a Jeremy para mantener a flote la granja, entre sus tareas estaban dar de comer a las gallinas, llevar a pastar a las vacas, ordeñarlas, atender a los cerdos, regar la huerta familiar, etc., poseían unas vastas tierras pero que no podían aprovechar plenamente porque no poseían todo lo necesario para sembrar y cultivar los campos como lo hacían antes de que decidiera liberar a todos los esclavos cuando su abuelo, el dueño de la granja, murió.

Esa fría mañana hicieron todo como de costumbre, ya que no sabía cómo o cuando contarle a su hermano lo sucedido, fue por eso que cuando Jeremy salió a entregar la leche a sus clientes, Elena fue al granero, llevando algunas cosas en sus manos.

-Le traje algo de ropa limpia y abrigada de mi esposo, y debo pedirle, por favor se rasure la barba y corte su cabello, ese aspecto no le favorece.

-Muchas gracias Sra. pero no puedo hacerlo con una sola mano, recuerde que no puedo levantar mi brazo.-le señala las vendas y el pañuelo que lo sostenía.

-Tiene razón…. en ese caso tendré que ayudarlo- dijo Elena luego de pensarlo.

Damon se sentó en una silla sin mover un músculo, temeroso de que pudiera quedarse sin oreja ante cualquier movimiento. Elena muy seria con un delantal blanco y tijeras en la mano cortaba mechón tras mechón.

-Voilà! Creo que podemos decir que el corte de cabello ha finalizado, pero… no le quedó como a Stefan, de hecho Ud. Tiene el cabello muy fino, por lo que es más difícil de modelar.

-¿Modelar?-preguntó Damon algo divertido.

-shhhhh! Necesito concentrarme, para rasurarlo, eso es muy delicado de realizar, y tiene prohibido hablar desde ahora y hasta que yo le diga. ¿Comprendido?-le sentenció

A lo que Damon sólo pudo responder con un pulgar arriba.

-Por favor cierre los ojos y confíe en mí-le indicó ella. Él lo hizo y ella comenzó mojando la navaja totalmente concentrada en su tarea. Mientras pasaba suavemente el jabón por sus mejillas, se preguntaba, porqué hacía todo esto por un total desconocido. Cuando terminaba por descubrir su rostro, no pudo más que admirarlo un instante, hasta que Damon abrió sus ojos, esos ojos que encandilan el sol se encontraron con el chocolate de los ojos de Elena, compartieron un momento, una conexión inexplicable, que logro q ella se distrajera y cortara apenas un poco con la navaja su barbilla.

-Lo siento, lo siento, no fue mi intención-se disculpo ella.

El tomo su mano y le sonrió de lado.

-Vamos diga algo, le dijo ella.

-Estoy bien, no se preocupe, al fin y al cabo es solo un rasguño, sólo cumplía con su pedido de permanecer en silencio- se excusó levantando sus cejas.

-Necesito que me cuente con detalle que le sucedió.

-Sólo puedo decirle que me encuentro muy agradecido por su ayuda-respondió Damon algo evasivo.

-Tendré que informarle al Sheriff si no me dice la verdad, puedo estar cometiendo un delito por su culpa.

-Lo que menos quiero es causarle algún problema señora, lo que paso es que me dirigía a este pueblo en mi carruaje, cuando fuimos atacados por un grupo de forajidos, que hirieron al conductor, y trataron de asesinarme, es por eso que salí corriendo, hasta perderme por completo en el bosque, no sé por cuánto tiempo estuve desorientado, perdido en el bosque, hasta que caí por una colina y luego di con su granero, que me pareció un buen refugio de la lluvia-respondió Damon algo apresurado en su relato.

-Si es así deberíamos informar al sheriff para que trate de atrapar a los asaltantes, y tenemos que ponernos en contacto con su familia de inmediato.

-yo me encargaré de eso, sólo le pido me permita quedarme en su casa un par de días- le pidió mirándola a los ojos. -Tengo que hablarlo con mi hermano, si él está de acuerdo está bien

- Elena no podía negar que su mirada era como un efecto hipnosis, por alguna razón lo dejaba quedarse aunque no le convencía para nada su historia…

Lo invitó a alojarse en el cuarto de huéspedes mientras ella, se fue a lavar la ropa, esperando para hablar con Jeremy a su regreso. Mientras lavaba su camisa pensaba lo extraño que le resultaba todo lo que había acontecido, y estaba realmente sorprendida de lo que había hecho, ella no era así, no tomaba decisiones a la ligera, era una mujer inteligente pero insegura, no tomaba riegos por nadie. Fregaba con fuerza tratando de no pensar más en el asunto, hasta que al fin logro descubrir algo…el saco de aquel color indescriptible que llevaba Damon, como decía llamarse aquel hombre desconocido, de hecho era un uniforme, y tenía un color, el azul de la unión.

-Dios mío- dijo Elena -esto no puede ser verdad…-siguió diciendo hasta que escucho como alguien insistentemente golpeaba la puerta.

Elena abrió la puerta tratando de poner su mejor cara.

-Buenas Tardes Sra. Salvatore, he venido a visitarla porque tenemos un informe de que puede haber un desertor escondiéndose por estas tierras.

-Buenas tardes Sheriff Donovan, no la verdad yo no he oído nada al respecto-dijo Elena convencida, sabiendo además que eso era mentira, ese hombre no era un desertor confederado.

-Debo recomendarle entonces que tenga mucho cuidado, es un sujeto peligroso, no quisiera que pudiera ocasionarle problemas a una dama tan bella y amable como Ud.-le sonrió

-Sí, no se preocupe, no estoy sola todo el tiempo, mi hermano esta casi siempre conmigo, hasta que mi esposo regrese, por supuesto.

-Ni siquiera lo conozco, pero sin dudas ya lo envidio porque es un hombre afortunado el Sr. Salvatore, al tener una esposa como Ud.

-Muchas gracias, es Ud. Muy amable-se despidió ella, algo apresurada para cerrar la puerta al fin.

Elena trató de pensar un momento que estaba ocurriendo, con ambas manos en la cara, se puso a analizar la situación en la que se encontraba. Estaba ayudando a un soldado de la unión, los mismos que su esposo estaba combatiendo en este preciso momento, los que causaron que su matrimonio de apenas días se convirtiera en una nostálgica larga espera de meses, podía ser acusada de traición, no sólo ella sino su hermano que no tenía participación en esto, ya tenía mucho peso sobre sus hombros tratando de mantener a flote la granja, pero ahora Elena estaba en problemas