Capitulo 3: Problemas
Muchas gracias por seguir la historia, esta vez, el capitulo será más largo, verán cómo se teje esta historia…como siempre espero sus reviews. Uds. Son mi inspiración!besos!
-Problemas, problemas y más problemas- pensó Elena- y no quiero tener que lidiar con ellos. Pero, no puedo negar que moralmente siempre estuve apoyando los ideales de la unión…aborrezco la esclavitud, pero eso no significa que arriesgue todo por ese hombre.
Elena estaba dispuesta a entregar a Damon a las autoridades, de hecho estaba saliendo para hacerlo, pero algo la detuvo, sintió que primero debía confrontar a Damon, tenía que saber quién era y lo que le había sucedido.
En la mansión Mikaelson, Bonnie se encontraba fregando el piso de la cocina, pero con cada vaivén de su cintura, una mirada lasciva, oscura, la seguía, un hombre, castaño asomaba por la puerta, él se relamía mientras miraba limpiar a la morena esclava, parecía el asecho de un lobo a un ciervo, con sigilo. El avanzaba lentamente pero cuando estaba a punto de tomarla por sorpresa….
-Kol!¡Pero qué alegría de verte! –lo sorprende Caroline, quien había estado observando sus oscuras intenciones.
-¡Cuñada! ¡Casi me matas del susto!-le dijo totalmente fastidiado.
-No supe de tu llegada, lo siento, sino te abría recibido en la entrada.
-No te molestes cuñadita, esta noche podrás agasajarme como merezco en la cena especial que mi hermano organizó para honrar mi visita-le dijo guiñándole el ojo mientras se retiraba de la cocina.
Caroline hizo una mueca a alivio cuando él se retiró. Ella no permitiría que nada malo le pasara a Bonnie, siempre estaba ahí para escucharla, podía pasarse horas charlando con ella, siempre ante la ausencia de Klaus. Para ella era su amiga, no su esclava. Pero él le había prohibido cualquier clase de "apego", como él lo llamaba, con sus esclavos.
Tocaron la puerta de la mansión, Bonnie fue a abrirla, era Jeremy, quien tan amable como siempre la saludo, pero esta vez el tenía algo mas para ella…
-te traje un obsequio, para que me disculpes por el mal momento que pasaste, me sentí culpable-le dijo mientras le entregaba una rosa roja.
Bonnie miro hacia todos lados para ver si alguien había visto algo, y luego tomo la rosa, la olió, miró a Jeremy y le sonrió, tomó las botellas que había traído a entregar y se fue apresurada.
Por la noche durante la cena Klaus charlaba con su hermano, hacía tiempo que no se veían y eran muy unidos, mientras Caroline que estaba sentada al lado de Kol, degustaba el postre, a ella no le gustaba mucho intervenir en su conversación, pero atento a lo que había visto en la cocina, había algo que le interesaba.
-¿Hasta cuando vas a honrarnos con tu presencia en esta casa Kol?-dijo ella con una sonrisa fingida.
-Lo necesario cuñadita-le dijo él con otra sonrisa más falsa aún.
En su escasa permanencia en la mansión Kol había descubierto porque su cuñada lo había interrumpido de esa forma en la cocina por la mañana. Pudo verla charlar toda la tarde en el jardín con la esclava, cosa que él sabía no sería del agrado de su hermano al llegar a sus oídos…
Caroline pudo sentir una mano que se delizaba lentamente por la falda de du vestido hasta tocar sus piernas, supo inmediatamente que se trataba de su cuñado. Trató de parar el ascenso de la misma disimuladamente para que Klaus no lo notara. Pero él insistía en subir su mano por sus piernas tratando de tocar sus partes, Caroline no lo tolero más, y se excusó para retirarse lo antes posible de la mesa.
-¿No notas algo rara a mi esposa Kol?-preguntó Klaus sorprendido, por la rapidez con la que se levantó y se fue.
-Cosas de mujeres supongo, no las entiendo-dijo Kol con una carcajada.
Klaus sonrió al pensar en la inexperiencia de su hermano, realmente necesita una novia pensó para sí mismo.
-Señora puedo explicarle todo- dijo Damon levantando las manos.
-Me tomaron cautivo en Maryland, junto con otros soldados, también tomaron las armas que custodiábamos, nos tuvieron cautivos mucho tiempo, no querrá saber cómo nos trataron, Dios sabe que pensé que moriríamos, pero una noche las cosas se dieron a nuestro favor, ellos recibieron un ataque, así que aprovechamos la confusión y pudimos huir, éramos tres.
Elena observaba sus ojos, no cabía dudas de que no mentía.
-Continúe por favor.
-Les perdí el rastro a ellos en la huída, uno era mi amigo, Enzo, al otro no conocía muy bien, le juro que trate de ayudarlo, juramos que escaparíamos juntos, no quise abandonarlo a su suerte, pero me dieron en el hombro y lo único que pude hacer es correr-le dijo él muy apenado con los ojos llenos de lágrimas.
Elena no era inmune al dolor ajeno, al contrario, ella estaba muy conmovida por su relato, pero no podía demostrárselo, al fin y al cabo tenía que tomar una decisión al respecto y pensarla con frialdad, ya que era mucho lo que estaba en juego.
-No puedo ocultarlo en mi casa, es un soldado enemigo.
-Por favor señora, en sus ojos puedo ver que Ud. Tiene un gran corazón, sólo le pido que me entienda, si alguien sabe que estoy aquí de seguro me fusilaran, no dudaran en hacerlo-le pidió tomando sus manos y mirándola a los ojos.
Elena se estremeció ante su contacto, y le pidió un tiempo para pensar que haría, al fin y al cabo aún no lo había consultado con Jeremy, y no sabía cual sería su reacción.
Elena habló con Jeremy Francamente lo acontecido las últimas horas, él no salía de su asombro, y también pensó que sería un gran problema para ellos, pero le dejó a Elena la decisión en sus manos.
-Confío en ti Elena, apoyo tu decisión sea cual sea-le dijo serio.
Esa noche la mente de Elena era un desastre, se sentó en el pórtico aún con el frío, a pensar las opciones que tenía. Si lo entregaba, él moriría. Si lo descubrían en su casa, ellos serían considerados traidores, y serían condenados a muerte. Si simplemente lo dejaba ir, él seguramente sería atrapado y moriría. No podía pensar en una solución que dejara tranquila su conciencia, ya extrañaba esos días en los que su preocupación era pensar que Stefan estuviera a salvo y regresara a casa….
Continuará…
