Capitulo 6: Gala
Quiero agradecerles que sigan esta historia, un saludo especial a majito, dianna, martagh, me gusta mucho saber su opinión de cada capitulo!aprecio sus reviews!muchas gracias espero les guste este capítulo.
Nota: el POV Damon, comienza un día antes del inicio de este capítulo (por si no se entiende).
Elena casi había terminado su vestido, la Gala se aproximaba y sería el día en que iniciaba la primavera…pero faltaba un detalle: necesitaba ayuda para realizar el dobladillo al vestido pero no podía tomar la medida correcta del largo porque cada vez que se agachaba para intentar tomar la medida, la falda le quedaba más larga de lo que en realidad necesitaba. Jeremy no estaba en casa para variar, sólo podía pedirle ayuda a Damon, quien parecía estar evitándola desde su última conversación en el pórtico, él sólo se limitó a realizar con ella las tareas cotidianas de la granja. Lo que Elena no entendía era porque a ella eso le IMPORTABA, así que prefirió seguir intentando cuando Jer regresara…En ese momento, se dio cuenta de que no le había dado a Damon la ropa para que se la probara, era un traje de Gala de Stefan que nunca se había puesto porque le quedaba un poco grande, pero tal vez a él le quedaría bien y si era necesario ella podría realizarle algunos ajustes.
Se acercó a la puerta de la habitación de huéspedes y toco suavemente…
-Damon, soy Elena necesito darle algo.
Él abrió lentamente la puerta.
-Le le le traje esta ropa para la Gala-dijo Elena perdiéndose en sus ojos-necesito que se la pruebe por si debo ajustarla.
Esos días en que él evitó estar cara a cara con ella hicieron que olvidara el efecto de su mirada, era tan adictivo, tan tranquilazante y embriagador mirar sus ojos, algo que nunca le había sucedido con ningún ser humano, ni siquiera con Stefan. Era un efecto similar al que sentía cuando cepillaba el pelaje liso de Cuervo, su amado corcel.
-Gracias-dijo él tomando el traje-voy a probármelo ahora.
-lo esperaré aquí dijo ella.
Damon se cambió la ropa y abrió la puerta para que Elena pasara a la habitación, ella pasó miro como le quedaba el traje, tratando de evitar el contacto visual.
-Le queda muy bien-dijo ella-por favor estire los brazos para ver si el largo de las mangas está bien.
-Bien- dijo ella, luego de observar y se agachó para ver el dobladillo del pantalón.
-Por favor-dijo él- me pone nervioso que me mire tanto por todos lados.
-Es necesario-dijo ella seria.
-Aún así, podría dejarme sólo, por favor. Estoy cansado de sus órdenes , no soy su esclavo.
Elena se sintió mal, nada más lejos de su intención, ella siempre estuvo en contra de la esclavitud, y jamás se atrevería a dar órdenes a nadie. Se retiró de inmediato de la habitación, cerrando la puerta de un golpe, no sabía por qué le afectaba como Damon la estaba tratando.
POV Damon
No he dormido muy bien estos días, sigo pensando que no es buena idea ir a esa Gala que van a realizar esos malditos confederados, pero me gustaría ir solo si es para partirles la cara por cada cosa horrible que le han hecho a sus "esclavos". Como pueden someter a sus semejantes, ser tan hipócritas de decirse señores, tratarlos en la forma en que lo hacen, tan sólo de pensarlo me da tanta rabia… A pesar de todo está ella, la Señora Elena Gilbert, siento que voy a fallarle, después de lo que ella hizo por mí, pero no podré contener mis impulsos, me conozco. Aunque le prometí asistir y nunca falto a mi palabra, pero esta vez no sé si seré capaz de contenerme ante tanta barbarie. No tengo el valor de decirle que toda esta presión me está matando, al punto de que vuelvo a pensar en largarme de aquí, porque sino es probable de que eche todo a perder. No puedo ni mirarla a la cara desde aquel día en que me habló de aquella dichosa gala, pero ya no aguanto más está decidido: voy a irme de Mistic Falls mañana mismo.
Me levanto temprano como todos los días, aunque este día más temprano que todos en la casa, tratando de adelantar algunas tareas, todo el día transcurrió de forma normal, pero cuando regreso de llevar a pastar a las vacas, por la tarde algo me saca de mis pensamientos : ella, puedo verla en su habitación, la puerta esta entreabierta; me asomo al escuchar su risa, trata de llegar hasta el extremo de su vestido, al principio no entiendo que trata de hacer, veo que intenta llegar hasta el extremo del vestido pero al intentarlo éste se baja más. Creo que necesita ayuda. Sin embargo no puedo interrumpirla, me gusta escucharla reír, la he visto siempre tan seria, tan preocupada por todo, soy incapaz de destruir el momento, prefiero sólo observar.
Golpean mi puerta, sacándome de mis pensamientos, de mis planes de fuga. Es ella. Pero ahora mismo no puedo sentirme cómodo con su presencia, trato de echarla gentilmente, quiero que me desprecie, que me odie desde ahora porque de seguro va a hacerlo después…
Por la tarde unos hombres en una carreta, se acercaron a la granja, buscaban a la Sra. Gilbert. Elena le debía dinero a Lockwood & Cia, había hipotecado la granja como todos los años para la producción de algodón, con la esperanza de poder pagar con la venta de la cosecha pero este año una plaga había devastado sus plantaciones, y las cabezas de ganado no eran suficientes como para venderlas, apenas podían vivir de la venta de leche, huevos, ocasionalmente algún cerdo y la huerta familiar, es por eso que estaba ya bastante atrasada con sus pagos. Pero estos hombres tenían órdenes de su jefe, Tyler, de no regresar con las manos vacías. Ella salió afligida a atenderlos imaginándose quien los enviaba.
-Buenas tardes Sra.-habló uno de ellos ya bajándose del transporte.
-Buenas Tardes señores-dijo ella-¿Qué se les ofrece?
-Venimos de parte del Sr. Loockwood, dijo que Ud. ya habló con él, acerca de su situación.
-Si-dijo Elena-yo acordé enviarle el dinero, o algo como parte de pago, pero este no es buen momento…
-Como que no Sra, no se preocupe nosotros podemos sentarnos a esperar a que sea un buen momento-dijo uno de ellos mientras el otro reía.
-Está bien iré a traerles el cerdo que le prometí en caso de no tener el dinero.
Elena estaba preocupada por pagarles y que se fueran rápido pero no tenía idea como iba a atrapar el cerdo ella sola, nunca en su vida había atrapado un cerdo. Considerando que Jer no estaba y de que no se atrevería a hablar a Damon después de la actitud que él estaba teniendo. Elena se caracterizaba por ser obstinada y no darse por vencido tan fácilmente, entró con decisión al chiquero y trató de agarrar un cerdo pero este se le escapó haciéndola caer de bruces en el lodo, ensuciándose por completo.
-Mierda-gritó.
Se levantó e intento atrapar a otro cerdo, pero este salió corriendo por debajo de sus piernas y la hizo caer sentada en un bebedero. En ese momento cerró sus ojos, no podía imaginarse cuál sería su aspecto ahora mismo, suspiró y abrió sus ojos, vio como una mano se extendía para ayudarla a levantarse, era Damon, que había la escuchado maldecir y salió a ver qué sucedía. Ella dudó, el insistió con su mirada, Elena tomó su mano y se levantó.
-Creo que atrapar un cerdo es más difícil de lo que pensaba- dijo ella sonriendo apenas.
-yo podría ayudarle, sólo tenía que pedírmelo, es mi culpa por haberme comportado como un idiota, le pido disculpas Sra. Gilbert-le dijo Damon mirando a sus ojos con sinceridad.
-Está bien, todos tenemos un mal día-dijo ella tratando de disipar la pena que veía en sus ojos.
-Yo me encargaré de atrapar a esos pequeños escurridizos-dijo él volviendo a su semblante de siempre.
-sólo necesito uno, es para unos hombres que están esperándolo afuera-dijo ella.
Damon lo atrapó sin problemas, le ató con una soga las patas delanteras y traseras, y se lo llevó a los hombres de Lockwood que lo esperaban afuera.
-Ud. debe ser el cuñado de la Sra. Gilbert, hemos oído de hablar de Ud. ,como verá este pueblo es muy pequeño,todo se sabe-le dijo uno de los hombres.
-Si el mismo, Damon Salvatore-los saludo apretando sus manos luego de colocar el cerdo en la parte trasera de la carreta.
-Mucho gusto, infórmele a la Sra. que el Sr. Lockwood estima que esto sólo computará como pago de los intereses de su deuda.
Damon se despidió de ellos, con mucha rabia al ver como esto no se trataba de un cerdo que ella estaba vendiendo, sino de algún tipo usurero aprovechándose de la situación de una mujer sola. El tenía que ayudarla como sea, no podría solamente irse, al menos no por ahora.
-¡Elena debes apresurarte o llegaremos demasiado tarde!-reclamaba Jeremy, que se encontraba junto a Damon, ya listos y elegantes para partir hacia la mansión.
Elena bajó la escalera, Damon podía verla en cámara lenta cómo descendía, su vestido color rojo era increíble, el corsé ajustaba su cintura, y el escote dibujaba sus sensuales curvas. Los rizos caían sobre sus hombros. Él no pudo disimular su sorpresa, ya que su cara se iluminó al verla, sin dudas Elena era una mujer hermosa, pero este día ella era una diosa…
-Lista elegantes caballeros –dijo cuando terminó de bajar las escaleras.
-Elena, pareces otra persona- le dijo un sorprendido Jeremy
-Eso es algo bueno o algo malo-dijo Elena dubitativa.
-Que dices tú Damon-dijo Jeremy codeándolo a su lado.
-No está mal-dijo el tratando de no ser obvio con su mirada.
Elena rió junto a su hermano y los tres partieron, ni ella misma podía creer el modelo que había diseñado, recordó que en una ocasión Stefan no le dejó usar un vestido como ese, él era muy conservador y más aún nunca podría haber usado un rojo furioso si él estuviera en casa. Así era Stefan y ella lo había aceptado sin conocerlo demasiado, el fue su primer amor, a pesar de eso últimamente ya no se sentaba tanto a pensar en él, las tareas de la granja y demás preocupaciones la consumían por completo, Jeremy notaba éstos últimos meses que su hermana ya no era esa mujer triste y melancólica que podía pasar horas sentada en el pórtico perdida en sus pensamientos, pensó que esto se debía a que sabía que Stefan se encontraba bien luego de tener noticias de Atlanta, a través del Gral Groom.
-Bienvenidos a la mansión Mikaelson-Caroline en persona, con un vestido verde esmeralda, a tono con sus joyas, recibía a sus invitados en la Gala.
Elena, Jeremy y Damon ingresaban a la mansión.
-Buenas noches Sra. Mikaelson-Elena le hizo una reverencia a su amiga, que saludó a Jeremy con un abrazo.
-Ud. debe ser el hermano de Stefan.
-Mucho gusto, milady, Damon Salvatore, para servirle-le dijo galante mientras besaba su mano.
-El gusto es mío, realmente deseaba conocerlo y agradecerle todo lo que hace por ellos, son como mi familia, espero que los cuide mucho-le dijo Caroline.
-Claro, para eso estoy aquí, soy como una especie de ángel caído.
Ellos rieron y entraron al salón. Elena, no paraba se saludar a sus conocidos, Jeremy en cambio, prefirió ir a la cocina para ver si podía encontrar a Bonnie. Damon se sentía algo tenso, pero pensó que podría integrarse y pasar desapercibido, se presentaba ante cada persona que se acercaba. Luego del bufet, llegó el gran momento de la noche: el baile. El baile tradicional de parejas en espejo, era uno de los momentos más memorables de la Gala. Damon se sentía algo incomodo TODOS bailaban, él era un buen bailarín pero por alguna razón no se atrevía a pedirle a Elena que baile con él, hasta que vio como se acercaba el sheriff, con evidentes intenciones…
-Sra Gilbert, Ud sería tan amable de concederme esta pieza-dijo Damon estirando con delicadeza su mano.
Elena asintió y tomó lentamente su mano, caminaron hacia la pista tomados de la mano, él la llevó a su lugar y se retiró con una reverencia. Comenzaron el baile conectando sus miradas, Elena sentía como su corazón latía con fuerza, no podía salir del hechizo de sus ojos de cielo, él se perdía en el chocolate de los ojos de ella, su roja boca entreabierta, "se ve realmente hermosa", pensó. Colocaron sus manos como espejos, bailaban suavemente, con un movimiento casi natural.
Jeremy encontró por fin a Bonnie en un pasillo.
-Hola Bonnie, no temas yo soy Jeremy Gilbert, el hermano de Elena.
-Señor, no puedo hablar con los invitados-dijo ella temerosa.
-Que bien porque no soy señor, ni un invitado, sólo dime Jeremy, quiero ser tu amigo, no temas nadie nos ve aquí dijo él.
-Yo…he oído hablar de Ud. a la Sra. Gilbert y a la Sra. Mikaelson, sé que es un buen muchacho, y por eso mismo no quiero causarle problemas.
-No te preocupes, puedes hablar conmigo.
-No es eso señor, los esclavos del Alcalde tienen prohibido hablar con cualquier persona, el amo Mikaelson, no perdona.
-No temas Bonnie, nadie lo sabrá, siempre tendré ese cuidado para preservarte.
-Preservarte…¿qué es eso?-dijo ella.
-Eso significa que eres importante y que te cuidaré-le dijo sonriendo.
-¿yo?-dijo Bonnie incrédula.
-Si tu Bonnie, eres especial para mí.
-Debo regresar a la cocina-dijo ella sonrojada.
-Claro, seguro -dijo él.
Ella se dio la vuelta para irse pero antes de hacerlo le dijo algo…
Me gustas Jeremy-y le dedicó una sonrisa.
Al terminar el baile el Alcalde se acercó a charlar con el único invitado que le resultaba desconocido.
-Mucho gusto caballero, tal vez Ud. ya me conoce, soy el Alcalde Nicklaus Mikaelson-dijo extendiendo su mano.
-Damon Salvatore, para servirle-dijo estrechando su mano.
-Yo voy a ver a Caroline que me hizo una seña, en seguida regreso dijo Elena.
-Y digame …¿cómo lo trata Mistic Falls, Sr. Salvatore?
-Bien, dedicándome pura y exclusivamente a ser un buen hombre de campo.
-Seguro, pero no ha pensado que es un desperdicio quedarse aquí cuidando ganado cuando podría contribuir a un propósito aun mayor?-dijo Klaus levantado sus cejas.
-Sin ofender alcalde, pero pienso que hoy no hay mayor propósito en mi vida que el ser útil a mi gente, mi familia.
-Qué extraño Ud. y su hermano tienen la misma familia, pero piensan muy distinto sobre qué es lo mejor para ellos.
-Así es, yo soy muy distinto a él-dijo Damon algo cabreado.
-Pues Ud. sabrá, pero de todas maneras, lo invito a unirse a nuestra causa de forma activa.
-No creo poder integrarme, la granja realmente necesita de todo mi tiempo.
-Imagino, pero igualmente lo invito a presenciar la ejecución de mañana en la plaza del pueblo.
-¿Ejecución?-dijo Damon tragando saliva.
-Atrapamos por la zona a un desertor, que habíamos estado buscando por meses.
-¿Él mismo que fueron a buscar por la zona de la granja Gilbert una vez?
-Sí, pero son al menos dos sujetos, intentamos hacer que éste hablara pero al parecer no tiene idea dónde se encuentra el otro, o es adicto a las torturas-klaus soltó una carcajada mientras colocaba su mano en el hombro del anonadado joven. Damon hizo una risa falsa, su mente volaba, podría ser él?...
-Lorenzo-dijo Klaus-según él ese es su nombre.
-Pero si es un desertor…¿acaso no saben su nombre? dijo Damon.
-Bueno los detalles no son públicos-dijo Klaus, viendo que este joven no era ningún idiota como él consideraba a Stefan, alguien fácil de manejar y engrupir-tengo asuntos que atender, si me disculpa Salvatore-se despidió de él.
Damon tenía la certeza, era él, su amigo Enzo que estaba siendo sometido por los confederados, y que lo acusaban de desertor para poder ejecutarlo. No podían matarlo ellos mismos si era un soldado de la Unión, debían mandarlo a Atlanta a los campos de concentración. No era esa una mejor salida pero al menos podría vivir como un soldado abolicionista de la Unión, y no morir como un cobarde confederado. Él debía ayudar a Enzo a escapar, se lo debía, y para eso tenía que irse ahora mismo a rescatarlo. Aún cuando la situación demandaba premura, antes de eso, tenía la obligación de hablar con ella, porque si fallaba en su cometido no podría regresar jamás. Esta vez no estaba tan sólo en peligro su libertad, sino su vida.
Damon fue a buscar a Elena, que estaba hablando con Caroline.
-Disculpe encantadora dama, pero debo robarle a su invitada un momento-le dijo a Caroline pidiendo permiso y tomando a Elena del brazo.
-¿Dónde podemos hablar en privado? –le dijo casi al oído a Elena.
Ella asentió y lo llevó al jardín, se adentraron en el hermoso laberinto verde que poseía la mansión Mikaelson.
-Qué suce…-Elena no pudo terminar su frase. Damon la tomó por la cintura tocó su rostro, se acercó lentamente hacia su boca, esperando que ella lo detuviera, pero no lo hizo, sus bocas se juntaron suavemente, Damon no quería asustarla, su lengua pidió permiso, ella la esperaba, sus labios comenzaron a moverse con más intensidad, ella colocó sus brazos alrededor de su nuca, tocó su cabello suave, sus lenguas jugaban, él la atrapaba contra su cuerpo. Damon se separó un instante, ella no quería que se detuviera, tomó su rostro con ambas manos, pasó el pulgar por sus labios para que ella no hablara, ella se perdió en sus ojos…
POV Damon
Miro a la princesa de ojos chocolate ante mí, realmente no planeaba hacer esto, pero no puedo partir sin tener algo de ella para recordarla por siempre, se que lo que hice está bien, sólo que no ahora. Extrañamente no veo miedo en sus ojos, pero temo a lo que pueda llegar a decirme en este momento. Ya no hay tiempo para explicar nada, ni para formalismos, me entrego a mi destino, ésta es mi despedida…
-Adiós Elena.
