Hola! Les traigo un nuevo capitulo, estuve algo ocupada y no podía subirlo, pero aqui está, espero sus reviwes, y que les agrade la trama. Besitos!

Advertencias: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de L. y la CW.

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Nota: flashback (negrita y cursiva)

Capítulo 8: Lluvia

-¿Preso?-exclamó Elena sobresaltada-qué haremos ahora Jer… ¡tendremos que huir antes de las autoridades vengan por nosotros!-dijo cubriéndose la cara con ambas manos.

-Tranquila Elena, déjame que te explique.

Jeremy procedió a contarle a Elena todo lo que su Amigo Alaric le había contado de primera fuente...


-Cantinerooo, un bourbon por favor-Damon se sentaba apoyando sus codos en la barra del la taberna Mistic Grill.

-Aquí tienes colega-Alaric le sirvió el trago como él había pedido.

-Gracias-dijo Damon tomando el trago de un solo sorbo.

-¿Problemas amigo?-dijo Ric tratando de entrar en conversación para averiguar quién era el forastero.

-Algo así-contestó él señalando que le colocará un poco más de bebida.

-¿Mujeres?-sonrió con complicidad-por estos lugares ese es un GRAN problema.

-Sólo una, pero el problema es que no es mía-Damon hizo su gloriosa sonrisa de lado levantando su copa, antes de beber de ella.

-Mmmm es más complicado de lo que pensé…-dijo Ric-Oye no te he visto nunca por estos lados …¿vienes de visita a Mistic Falls?

-Acércate-le dijo Damon poniéndose serio

Alaric se acercó a la barra y se agachó un poco para escuchar mejor.

-Soy amigo de Jeremy Gilbert, él me dijo que te conoce, seguramente mañana vendrá, quiero que le cuentes lo que pase aquí, y por ello debo pedirte disculpas de antemano pero prometo pagarte todo lo que dañe en cuanto pueda-le soltó todo de golpe en vos baja mientras posaba su mano en el hombro de Ric.

-¿Pero qué?-alcanzó a decir Ric, cuando Damon logró quitarle la botella de la mano y la rompió por la midad en la barra incitando a unos hombres a pelear.

-Quien de Uds. Se atreverá a pelear conmigo-dijo haciéndose el ebrio.

Alaric no salía de su asombro, pero alguien se acercó por detrás de Damon, lo hizo girar y lo golpeó en la cara, provocando q la botella cayera. Damon tomó impulso y le devolvió el trompazo con creces, tomó una silla y la partío contra otro que se abalanzaba hacia él, más hombres se atrevieron a meterse en la riña, ante tanto alboroto llegó la policía.

-Muchachos qué diría el Sheriff Donovan si los viera…saben perfectamente que hoy está en la Gala y no querrá saber su mal comportamiento…quién fue el imbécil que inició esto…

- ¡Yo, imbéciles serán Uds!-dijo Damon eufórico levantando la mano.

Los oficiales trataron de reducirlo pero él se resistía y forcejearon un rato, hasta que consiguieron atraparlo y llevarlo a la cárcel.

-Maldito ebrio, nos hizo perder más tiempo del que esperábamos, el Sheriff nos mataría si se entera que dejamos sin vigilar su preso "especial" para ocuparnos de un problema en la taberna.

-Gregor, chequea al condenado-le dijo a su compañero mientras colocaba a Damon en la otra celda.

Gregor acercó la lámpara a la reja y pudo ver a Enzo acostado en su litera, aparentemente durmiendo.

-Duerme, es tu último sueño, mañana te dolerá un poco el cuello maldito-dijo mientras reía con su compañero.

Damon se acostó en su litera esperando a que el sueño llegara, éstas últimas horas del día habían sido una verdadera locura, pero aún había algo que él estaba esperando…los resultados de su plan.


-Sr. Salvatore puede irse, han pagado su fianza.

Damon se levantó rápidamente, y salió de la celda.

-Gracias, se lo pagaré-dijo en voz baja para que sólo Elena escuchara-puedo explicar todo esto.

-Hablaremos luego-dijo ella algo nerviosa-vamos.

Caminando detrás de Elena, Damon trataba de explicarle su comportamiento, porque podía ver la rabia en sus ojos chocolate.

-Todo lo que hice tiene una gran explicación, lo prometo.

-Elena caminaba más rápido hasta el carruaje, cuando oyó algo que detuvo su paso…

-Iban a matar a mi amigo, a Enzo, tenía que hacer algo-dijo acercándose a ella por detrás y hablando casi en su oído-lo siento, no podía quedarme sin hacer nada.

Elena tembló ante la cercanía, su susurro estremeció su cuerpo, pero la información que le dio era más importante que su reacción física en este momento.

Los policías salían a galope en sus caballos, el Sheriff Donovan los seguía, iba a subir a su caballo cuando Elena se acercó a averiguar qué sucedía.

-Disculpe Sheriff, veo su prisa pero me preocupa, que está sucediendo?

-Se ha escapado un preso que iba a ser ejecutado hoy, y estos incompetentes recién lo notaron ahora porque el muy astuto salió anoche y dejó una almohada en su lugar.

-Imagino su estado, no lo retrasaré más.

-Sí debo encontrarlo cuanto antes o el Alcalde se pondrá furioso, no habrá llegado muy lejos corriendo.

-Vaya con Dios-le dijo Elena.

Damon escuchó lo que el Sheriff dijo, y sonrió ante la noticia, esos eran los resultados que él estaba esperando…

En la granja, sentados alrededor de la mesa del comedor Damon pudo hablar con más detalle con Jeremy y Elena. El había tomado uno de sus caballos para que Enzo escapara luego, lo dejó cerca de la cárcel…

-¿Y cuál es el plan demonio?dijo Enzo intrigado al otro lado de las rejas de la pequeña ventana.

-primero necesito que me digas si esta celda cumple la regla de oro.

-estás de broma, en este momento no recuerdo esa regla!

-¿Tiene algún barrote flojo por el que puedas pasar?

-Claro que sí y no solo uno sino dos, ya sabes como lo hicimos antes, la técnica no falla…

-Pero dime qué hay de tus guardias ¿cuántos son?

-Sólo dos, el resto se fueron con el Sheriff y son idiotas.

-Genial, yo me ocuparé de la distracción, tendrás tiempo suficiente para salir por ahí.

-Pero me atraparan en cuanto regresen y vean que no estoy.

-Deja una almohada en tu lugar muy bien cubierta, detrás de los arbustos te dejaré un caballo equipado para que huyas, para cuando descubran que no estás ya no podrán alcanzarte.

-¡Es perfecto!, pero tú… que pasará contigo amigo.

-No te preocupes, yo estoy muy bien aquí, no corro peligro. Suerte, ya sabes que hacer, nos veremos…

-Gracias Demo….digo Damon, nos veremos seguramente.

-Wow, eso fue genial Damon, creo que eres más hábil de lo que pensaba, aunque Alaric no está muy contento contigo en este momento…-dijo un eufórico Jeremy.

-Elena, pagaré el caballo lo prometo, en verdad te pido disculpas por todo, no tenía salida.

-¿Elena?¡Desde cuando Uds. se tutean!-dijo Jeremy tratando de hacer una broma ante el ambiente tenso.

Elena no emitió palabra alguna, ni siquiera miró a Damon y se levantó de su silla, se detuvo en la puerta y dijo…

-Está todo bien, lo entiendo-y se fue.

Damon pudo ver cómo Elena salió y se fue al establo, tomó a Cuervo su caballo y salió a todo galope. Él y Jeremy estaban parados en la puerta de la casa observando a la joven.

-¿Qué sucede?. Aún tengo que hablar otro tema con ella-dijo Damon-¿adónde se fue?

-Mi hermana suele irse a la pequeña cascada, es su lugar favorito en Mistic Falls.

-Es una mala idea justo ahora con esas nubes grises-dijo Damon levantando la cejas.

Elena llegó a la cascada se bajó de su caballo y se sentó en una roca, al cabo de unos minutos decidió quitarse los zapatos y meter los pies en el agua, ya no se animaba a bañarse en ese lugar como lo hacía cuando era niña y visitaba a sus abuelos. Esa pequeña cascada de aguas termales era un lugar paradisíaco, su vegetación era abundante y colorida. Elena necesitaba esa paz que le transmitía ese lugar tan especial, cada vez que iba.

POV ELENA

Sólo fue un gran susto, pero gracias a Dios estamos a salvo, Damon fue muy valiente al arriesgarse así por su amigo, aunque también nos arriesgó a nosotros sin quererlo. Pero no es eso lo que me preocupa ahora, creo que hubiera sido mejor que me hubiese contado su plan antes de irse de esa forma tan irracional…de ESA forma. Fue un error, ese beso fue un gran error. Stefan, cariño, donde estés, lo siento, no fue mi intención dejarme llevar de esa forma, sólo fue un momento, que no se volverá a repetir. Yo sería incapaz de cometer adulterio, esa no fue la educación que me dieron mis padres, mis valores, mi ética personal, nunca he tenido un mal comportamiento en mi vida, por Dios que me ha pasado. Damon también debe pensar que es un error lo que hizo y querrá excusarse, pero prefiero evitar ese momento tan incomodo para ambos y actuar como si nada hubiera ocurrido.

¡Rayos! me acaba de caer una gota de lluvia en el ojo, dicen que es suerte pero debo irme antes de que la tormenta me atrape.

Elena montó a Cuervo y salió a galope, la lluvia caía con gran intensidad, pese a su esfuerzo, Elena estaba totalmente empapada, llegó a la granja en tiempo record, llevó a su caballo al establo.

-Estás empapada-Damon estaba parado en la puerta del establo con los brazos cruzados.

-Claro que sí y eso me pone de mal humor…-dijo Elena secando a su caballo con trapo.

-Puedo ayudarte.

-No creo, este caballo es muy especial y no le agrada la gente en general no deja que nadie excepto yo lo toque.

-Genial, porque no sé si lo habías notado pero yo soy alguien especial, como este amiguito, así que nos entenderemos bien…

-Damon…

-Elena…-dijo él mientras tomaba otro trapo y se disponía a secar a Cuervo.

El caballo no se alteró ante el contacto con Damon, él lo secó con mucha dulzura, Elena se detuvo un momento a observarlo, no podía creer como su Cuervo dejaba que alguien lo toque además de ella misma.

-Es increíble-dijo Elena sorprendida.

-Tú también deberías secarte cuanto antes y quitarte esa ropa mojada.

-Sí creo que iré a mi cuarto cuanto antes.

-Espera Elena-Damon tomó su chaqueta y la colocó sobre los hombros de la chica.

-Gracias-dijo ella mirando sus ojos de cielo, los que no podía olvidar y le transmitían tanta paz.

Elena se cambió en su cuarto y bajó a preparar la cena, sintió que su miedo a hablar del tema "beso" con Damon ya había pasado y tanto ella como él tenian un acuerdo tácito de que lo consideraban un error que no volvería a repetirse y del que no valía la pena ni siquiera hablar. Cenaron los tres juntos como de costumbre, mientras afuera la lluvia continuaba. Después de la cena, se retiraron normalmente cada uno a su habitación.

Damon estaba caminado de un lado al otro en su cuarto era de madrugada y no podía dormir, estaba decidido a aclarar algunas cosas con Elena, sabía que debía ser a solas sin Jeremy de por medio, pero tampoco podía meterse en su cuarto o hablar en el pasillo, debía buscar el momento oportuno para hacerlo.

Elena estaba en su cama, giró quedando boca arriba, sintió como lentamente la sábana se deslizaba hacia abajo como una suave caricia mientras se erizaba su piel, se sorprendió y encendió una vela pero no pudo ver a nadie. Levantó la sábana que estaba en el piso y cerró los ojos nuevamente, podía sentir la sábana acariciando su piel nuevamente, y cómo su camisón se subía, miró sorprendida y allí estaban... eran sus ojos profundos de cielo que subían en un camino de besos por su vientre, sus suaves manos se deslizaron por debajo de la ropa tomando sus senos con tiernas caricias erectando sus pezones, Elena quería detenerlo pero no podía emitir palabra alguna, sólo disfrutaba entre gemidos de aquella extraña visita nocturna . Él subió hasta llegar a sus labios y atraparlos nuevamente en un profundo beso, comiendo su boca lentamente, Elena estaba totalmente atrapada por su perfume, no podía reaccionar con rechazo, sus lenguas se buscaban, Ella estaba deseosa por sentirlo, ya nada le importaba, sólo quería ser suya en ese mismo momento. Damon deslizó su mano derecha por los muslos de ella e introdujo sus dedos en su interior logrando que Elena se estremeciera al llegar a su centro, estaba totalmente húmeda, esperándolo impaciente. Él jugaba con sus movimientos haciéndola gozar en cada uno de ellos.

-Dilo Elena-dijo Damon en su oído mientras la tocaba.

-No… puedo…-dijo entre gemidos de placer, mientras Damon besaba su cuello.

-Si puedes, sabes que quieres, sólo pídelo y te haré mía para siempre.

-Damon… yo…

El sol había salido radiante por la mañana dejando atrás aquella noche de lluvia, y le molestaba en los ojos a Elena que los abrió lentamente, miró a su alrededor, estaba sola en su cuarto, vestida, se sentó en la cama miró a su mesa de noche, recorrió con su mirada toda la habitación y sonrió al darse cuenta que todo aquello había sido un absurdo sueño y ella no había sido capaz de cometer adulterio…

Continuará...