Hola a todos! Al fin puedo actualizar el fic, después de un tiempito, tengo casi listo el capítulo 10 para actualizar pronto, muchas gracias por leer, espero dejen sus reviews, son muy importante.
Capítulo 9: Sueños
Aquello que no podemos realizar en acto en nuestra vida consciente podemos permitírnoslo en nuestra vida onírica o en nuestras fantasías. Así, es bastante probable que nuestros sueños eróticos se ocupen de gran parte de las aprobaciones que en la vida diurna no nos otorgamos. Y los realiza, nos sumerge en escenas de dimensiones inimaginables en la vida real. Los sueños habilitan nuestros permisos, nos permiten jugar con lo posible en uno, con lo lograble, con lo factible. Los sueños hablan de nuestra verdad más profunda.
Erotismo proviene del término "eros", amor. En él, la imaginación es terreno propicio, es el lenguaje de las sensaciones y emociones y por ello es un lugar de libertad y permisos. Decimos de él que nos permite oír lo inaudito y ver lo imperceptible y nos revela otro mundo que expande nuestras fronteras. Nuestro erotismo habla maravillas de nosotros, es un hecho existencial que se desarrolla en el territorio de nuestro cuerpo psíquico, físico y energético.
Dice el psicoanálisis que los sueños son realizaciones de deseos, se desarrollan en nuestro inconsciente y se manifiestan a través de su simbología. A través de los sueños podemos desplegar y expandir nuestros límites. Los sueños eróticos tienen vida propia y valen por sí mismos, nos ofrecen el terreno necesario para que juguemos, rompamos, nos perdamos en lo sorprendente y no anticipable. Nos permiten explorar nuestras posibilidades menos pensadas. Es en el sueño donde el inconsciente, la imaginación y las fantasías se despliegan a sus anchas.
Todo sueño es verdad, ya que toda información de nuestra imaginación y de nuestro inconsciente lo es y se transforma en real cuando lo integramos y lo hacemos propio. Lo que soñamos, imaginamos o fantaseamos nos habita, nos pertenece y lo más maravilloso es descubrirlo y aceptarlo para luego, en ejercicio de nuestra libertad, hacerlo acto.
Elena se encontraba en la Mansión Mikaelson, charlando con su amiga Caroline, por supesto que no mencionó ni por equivocación aquel beso encendido en su jardín, ya que quería evitar malos entendidos, porque su amiga pensaba que Damon era su cuñado, y no un norteño que con su presencia la perturbaba, no quería contarle verdades a medias…
-Y así fue como al fin, Elena, me libre del pesado de mi cuñado-exclamo la rubia con tono de alivio.
-Te has arriesgado demasiado Car, pero me alegra mucho que lograras tu cometido-le digo Elena con una sonrisa…
-Ya me conoces, rubia y obstinada, pero tengo habilidades para lograr lo que quiero cuando me lo propongo...
-jaja-rieron ambas-si ahora lo recuerdo cuando te propusiste conquistar a Niklaus,¡ y ni siquiera habías hablado alguna vez con él!
-Es que lo supe cuando lo vi…¡él es el príncipe de mis sueños!-Caroline Sonrió.
-Si me contaste, pero como puedes atribuirle tanto significado a un sueño que tuviste…-dijo Elena poniéndose seria.
-¡Elena Gilbert! ¿Acaso me estás ocultando algo?¿Algún sueño húmedo tal vez?-dijo señalándola acusatoriamente y conteniendo la risa.
-No, claro que no, ni siquiera puedo recordar lo que soñé anoche…
-Lo siento amiga pero el hecho de que te pongas roja como tomate indica que he dado en el clavo…confiesa.
-Está bien, tuve un sueño algo…extraño, no sé cómo describirlo.
-¡Húmedo!?
-Car, por favor, me da vergüenza…
-Elena por favor, soy tu mejor amiga, no tuviste ninguna vergüenza cuando me contaste acerca de tu infortunada primera vez en tu noche de bodas…
-Tienes razón, pero prefiero no dar detalles esta vez, pero diría que sorpresivamente mi experiencia en el sueño fue mucho más satisfactoria que todo lo que he vivido en la realidad.
-Claro que tendría que serlo Elena, te dije que no tuvieras miedo, sólo la primera vez es dolorosa para algunas mujeres, y lamentablemente tu sufriste bastante…
-Tanto que me las arreglé con un millón de excusas para no tener que pasar por eso de nuevo-Elena bajó la mirada sus ojos se cristalizaron.
-Cariño-Caroline tomó su mano entre las suyas-lo dije y lo repito, no debes temer, es algo perfectamente normal, lamento que no estuvieras preparada, o que no le dijeras a Stefan como te sentías, tu amor por él te costó caro…
-Lo sé, ni siquiera mi amor por Stefan me ayudó a vencer ese miedo…es por eso que este sueño me ha tomado por sorpresa, pero no le demos más vueltas, es sólo un sueño.
-Ya llegará el día en que te entregues en cuerpo y alma, con confianza verdadera, ese día dirás, ¡Dios mío de lo que me estuve perdiendo!
-¡Amiga me haces reír hasta cuando no puedo!-Ambas rieron y se fundieron en un abrazo.
-Rayos, nos fuimos por las ramas y¡ casi olvido lo más importante!
-¿Qué sucede?
-Un pajarito habló con Klaus acerca de tus problemas financieros, y pidió un préstamo para ti.
-¡Jeremy! ¿Por qué se mete en mis asuntos sin siquiera consultarme?
-mmmm no, tibio tibio, es un pajarito de ojos azules…
-Damon.
-¡Caliente! Lamenté mucho oír de otras personas por lo que estabas pasando, debiste acudir a mí primero, sabes que yo haría hasta lo imposible por ayudarte…
-No quero molestar a nadie, son mis problemas y Damon no debería haber hablado con nadie sobre ello.
-Elena, tu orgullo es tu peor enemigo, no pierdas la granja de tu familia por él, acepta el préstamo de Nick.
-Está bien, tienes razón, pero se lo devolveré con intereses cuando venda la cosecha.
-Eso es, ahora déjamelo todo a mí, creo que a pesar de tu desgracia de tener a tu esposo en la guerra, Dios envió a un ángel para cuidarte…-le dijo mientras le guiñaba el ojo.
-Ese "ángel metiche" ya me va a escuchar…
-Debo irme Car, te agradezco todo lo que haces por mí.
-No debes hacerlo, eres mi hermana del corazón siempre cuentas conmigo, lo sabes.
-Adiós Car.
-Te cuidas Elena.
Elena se fue de la mansión pero Caoline permaneció en la puerta de entrada y que vió como un elegante carruaje se acercaba a la mansión, Klaus se acercó a ella, y sacó su reloj de su bolsillo, miro la hora y lo regresó a su lugar…
-Justo a tiempo-dijo él sonriendo…
-¿Esperas a alguien?-dijo una confundida Caroline.
-Esperamos, querida. Esperamos.
El carruaje se detuvo en la entrada, Klaus parecía ansioso, el cochero abrió la puerta y ayudó a descender a una elegante dama, adornada con joyas como si se tratase de alguien de la mismísima realeza. Ella lo vió y sonrió, caminó lentamente hacia él y lo abrazó.
-Madre, estoy tan feliz de verte.
-¡Nicklaus! Te ves tan delgado, cariño, ¿acaso no te alimentas bien?
-Esther, es un gusto tenerla en nuestra casa-le dijo Caroline con una gran sonrisa.
-¡Caroline, pero que hermosa estás!¡Ven aquí cariño!- la abrazó un momento, pero lo que susurró en su oído desdibujó por completo la sonrisa de su nuera.
-Haré de tu vida un infierno, zorra.
Elena llegó a la granja, luego de pasar algunas horas visitando a su amiga y confidente, pero algo detuvo su entrada a la casa, logró divisar a Damon en el establo y se acercó para poder charlar con él, ciertamente se sentía algo apenada por pensar en algún momento qué hubiese deseado que ese sueño perturbador fuera real, pero sacudió su cabeza tratando de quitar esos pensamientos que la envolvían. Damon había notado su presencia, se encontraba apilando fardos de heno, una gota de sudor corrió por su frente, y casi por instinto se intentó quitar la camisa, realmente le hacía calor, pero era muy respetuoso de la dama presente…
-¿Te molesta si me quito la camisa Elena?
-Claro que no, pero puedo ayudarte con el calor si quieres…
Damon sonrió de lado, se detuvo a mirarla de pies a cabeza un momento .Elena se puso roja como un tomate y continuó con su frase antes de cualquier malentendido.
-¡Puedo traerte una limonada!
-No gracias, ya casi termino con esto y tomaré un baño para refrescarme un poco luego.
-Acabo de hablar con Caroline-dijo cruzando los brazos.
-¿Quién es esa? ¿Y qué te dijo para qué pongas esa cara?-dijo Damon mientras continuaba apilando los fardos y mirando de costado cómo la expresión inicial de Elena había cambiado por completo.
-Es la rubia, mi amiga, la esposa del Alcalde y ella me contó de la ayuda qué le pediste para mí-dijo en tono regañón.
-No entiendo por qué te enojas Elena sólo trataba de ayudarte-encogió los hombros mientras seguía trabajando.
-Pues no necesito que te metas en mi vida, son MIS problemas yo los soluciono.
-Bien entendido-contestó casi como un niño obediente le contesta a su madre.
-Deja eso Damon necesito que me mires cuando hablo contigo y no que me contestes sin pensar siquiera lo que te digo-le dijo molesta.
Damon dejó de trabajar y se acercó rápidamente lo más que pudo al rostro de Elena y la miró fijo a los ojos. Elena se sentía nerviosa por su cercanía repentina, y por el efecto que sus ojos profundamente azules tenían sobre ella.
-¿Quieres saber lo que realmente pienso, Elena? Creo que eres demasiado orgullosa como para pedir ayuda, aun cuando la necesitas, y no voy a dejar que te hundas cuando yo estoy a tu lado, haré TODO y aún más para protegerte, así que no me pidas eso Elena porque yo voy a cuidar de ti aunque no quieras que lo haga.
Elena no pudo emitir una sola palabra, él había logrado dejarla muda, tiesa, incapaz de cuestionar o indagar sus motivos, era un terreno en el que no quería entrar, o mejor dicho al que temía entrar.
Damon caminó hacia la puerta del establo dejando a Elena inmóvil, y aun permaneciendo de espaldas a ella le preguntó antes de irse.
-Al menos dime que valió la pena el tener que hablar con ese tipo, ¿te dará el dinero?
-Sí, pero en cuanto me recupere se lo devolveré.
-Me hace feliz que al menos no fueras tan obstinada como para rechazarlo…
Elena y Jeremy, estaban sentados en la mesa de la cocina cenando, hablaron del préstamo de Klaus…
-Genial, Elena podríamos hacer muchas cosas con el dinero…Damon tiene muchas buenas ideas para mejorar el rendimiento de la producción, se nota que sabe del tema…
-¿Sabe?-dijo Elena desconcertada.
-¡Claro!-Es ingeniero agrónomo o algo así, ¿no lo sabías?, pero qué pasó con él no bajó a cenar…
-Damon no bajó a cenar no sé por qué…dijo Elena sabiendo que tal vez su anterior conversación tuviera algo que ver.
-Bueno, a lo mejor le ganó el cansancio, hoy trabajó mucho…yo también, pero nada me impedirá ir a tomar unos tragos y charlar con Alaric.
-¿Vas a salir a esta hora?
-No te preocupes no me demoro.
-Está bien, ve con Dios.
-Por cierto deberías agradecerle a Damon por hablar con Klaus por ti, se la jugó, aun cuando me contó que aborreció cada segundo que habló con él.
Elena no tenía el valor para hacerlo pero la culpa la carcomía, realmente no había considerado lo que significaba para Damon tener que hablar con Klaus, debía al menos disculparse, así que tomó fuerza, subió las escaleras y caminó directo a su habitación inspiró y golpeó la puerta esperando que Damon abriera.
-Damon necesito hablar contigo puedes abrirme por favor.
Nadie contestó a su llamado, era claro que Damon estaba ignorándola, y eso la hacía sentir aún peor consigo misma, considerando todo lo que habían pasado.
-Quiero disculparme contigo.
Al no recibir respuesta Elena abrió lentamente la puerta, y pudo ver la habitación vacía, la cama estaba intacta, no había señales de Damon en ella…
Continuará…
