Narra Edward
Podía sentir su temblor detrás de mí, su respiración inestable, mientras veía a los dos hermanos McNally correr.
Me di la vuelta para mirarla, no lograba ver su cara del todo por la oscuridad de la noche, pero incluso en la oscuridad yo sabía que era hermosa. Nunca me había atraído una chica antes de esta manera. Sentí que debía cuidar de ella y asegurarme de que estuviese bien. Por suerte no está herida. Ella respiraba profundamente, su pecho subía y bajaba rápidamente. Su rostro estaba demasiado pálido y una lágrima resbaló por su mejilla.
"Hey, ¿estás bien?" Le pregunté en voz baja, dando un paso hacia atrás para darle algo de espacio para respirar. Ella asintió con la cabeza lentamente, limpiándose las lágrimas que se habían escapado de sus ojos. "No te preocupes por ellos. No van a molestarte de nuevo" Le aseguré y puse mis manos en los bolsillos de mi chaqueta de cuero.
"Gracias." Susurró ella, mirando al suelo.
Miré a mi alrededor y luego rebusqué en el bolsillo de mi chaqueta un paquete de chicles de canela, algo que siempre llevo conmigo. Tomé un trozo, lo desenvolví y luego lo introduje en mi boca.
"¿Quieres?" Le pregunté a la chica que estaba aun delante de mí. Ella movió su cabeza rápidamente, disminuyendo mi oferta. "¿A dónde tienes que ir? Yo voy a caminar por ese camino" Dije señalando hacia donde tenía que ir.
"Estoy bien. Puedo irme sola. No te preocupes." Ella insistió.
"¿Hablas en serio?" Casi me echo a reír.
Ella asintió con la cabeza, confirmando que ella en realidad estaría caminando donde quiera hasta encontrar un lugar donde quedarse.
Negué con la cabeza hacia ella, desaprobando su decisión "¿Dónde vives?"
"En un motel." Dijo vagamente.
"¿El Robinson?" Le pregunté, aun sabiendo que ese lugar no existía.
Ella asintió con la cabeza una vez más y pude confirmar que estaba mintiendo "en serio, gracias por tu ayuda, pero tengo que irme." ¿Quién demonios era esta chica? Ella comenzó a caminar en sentido contrario, y yo casi podía sentir la duda en cada paso que ella daba. Solté una carcajada y comencé a caminar detrás de ella.
"El Robinson no existe." Me reí en broma.
"Ya lo sabía." Ella se encogió de hombros y se volvió hacia mí.
"No, no lo sabías. Deja de mentir. Todo lo que lograrás es meterte en problemas" le dije en tono serio "te quedaste dormida en el restaurante de Pam. Sé que no tienes un lugar para quedarte, no tienes ni idea de dónde te encuentras".
"¿Has estado siguiéndome?" Preguntó ella levantando sus cejas mientras daba un paso atrás de mí.
"No" Le dije "Yo estaba en el restaurante y Pam me dijo que mantuviera un ojo en ti".
Hizo una pausa y me lanzó una mirada dura, como si hubiera sido capturada. Ella tragó saliva y miró hacia otro lado, se negaba a mirarme.
"Soy Edward, Edward Cullen." Me presenté, ya que no lo había hecho antes "Tú no me conoces y yo tampoco te conozco, pero te quedarás en mi casa esta noche, no voy a dejarte en la calle y mucho menos en cualquier motel."
"Yo… no lo sé." Se ajustó el suéter sobre el hombro con torpeza.
"He dicho que te quedarás en mi casa. Es la una de la mañana y no tienes a donde ir y no creo que conozcas a alguien que viva aquí, supongo que ya habrías llamado." Le dije sin rodeos.
Miró a su alrededor moviendo la cabeza, mirando cualquier lugar menos a mí, pero finalmente me miró "Bien." Ella suspiró, sabiendo que no tenía otra opción "¿Qué camino Señor Cullen?". Me reí.
"Ya sabes mi nombre y yo aun no sé el tuyo, no es justo." Detuve.
Ella me miró y frunció los labios antes de hablar: "Soy Isabella"
"Isabella qué?" Insistí.
"Swan" Murmuró ella con amargura.
"Ok, ahora vamos." Le sonreí y le señalé el camino hacia mi casa "sólo son unas pocas cuadras que caminar"
"Bien". Isabella murmuró y comenzó a seguirme por la calle.
"Oh, y espero que no te importen los perros." Me reí, ganándome una mirada confusa de ella.
Llegamos a la parte delantera de mi edificio e Isabella puso una cara confundida "¿Vives en un supermercado?" Me preguntó.
"Arriba de un supermercado en realidad." Le aclaré con una sonrisa "Es de mi tío y me permite vivir arriba."
Ella sólo respondió asintiendo con la cabeza y me siguió por el callejón, cerca de la parte trasera de la tienda. Busqué en mi bolsillo las llaves y las saqué, abriendo la puerta de metal, iluminado por una sola luz.
"Si eres un violador, dímelo ahora. Esto es demasiado espeluznante." Dijo ella con confianza.
"Oh calma ¿no? Espera ver el lugar antes de juzgarlo." Le respondí y abrí la puerta para ella "yo subiré tus maletas".
A regañadientes me las dio. Escuchaba sus pasos en la escalera de madera detrás de mí.
Llegué al escalón más alto y abrí la última puerta, escuchando un ladrido fuerte detrás de la puerta.
"Cállate" Murmuré, empujando la puerta para abrirla mientras que mi adorable perro salto sobre mí. "El es Tom" Le dije a Isabella cuando dejé sus maletas en la pared.
"Hola Tom." Dijo ella con entusiasmo y se agachó para acariciarlo.
Me sonrió y miró a su alrededor, asegurándose de que el lugar era básicamente presentable. No era demasiado grande ni lujoso pero se vivía bien. Había una cocina de tamaño decente, sala de estar, un baño, un dormitorio y un balcón que daba a la calle. Lo mantuve bastante limpio, a excepción de unos libros y otras cosas regadas por ahí.
"No está mal" Comentó, mirando todavía el lugar. Finalmente sus ojos se posaron en los míos y se detuvo. Yo no entendía por qué ella me miraba con tanta fuerza, pero luego me di cuenta que era realmente la primera vez que había visto mi rostro en la luz.
Me quité la capucha de la cabeza y me pasé una mano por mi cabello cobrizo, apartando la mirada de ella "Voy a sacar el sofá-cama para que duermas, estoy seguro de que estás muy cansada."
Me quité la chaqueta, la tiré en un sillón y me dirigí al sofá-cama que abriría para Isabella. Arrojé los cojines en el suelo contra la pared y agarré el palo de metal, lo halé para sacar el colchón de la camilla. Después de haber sacado el sofá-cama y haber puesto unas mantas limpias y una almohada, me dirigí a Isabella, que estaba sentada en el suelo jugando con Tom.
"Puedes ducharte ahora si quieres o puedes esperar y hacerlo mañana." Le dije "como quieras."
"Creo que me voy a ir a la cama." Ella bostezó y se levantó del suelo "En serio, muchas gracias por todo esto."
Me encogí de hombros y me dirigí a la cocina a buscar algo de tomar "¿Por qué estás en Nueva York sin que nadie sepa nada?" Pregunté desde la cocina con la cabeza pegada en la nevera. Isabella se sentó en el sofá-cama, mordiéndose el labio inferior. "¿Sabes qué?" le dije "no me digas. No es mi problema, no debería importarme. Iré a sentarme en el balcón un rato, sólo dime si necesitas cualquier cosa, y si quieres comer puedes agarrar lo que sea de la cocina." Le dije rápidamente y salí al balcón, cerrando la puerta detrás de mí.
Me senté en uno de los sillones y saqué mi paquete de cigarrillos y el encendedor. Había sido un día largo de mierda.
Encendí un cigarrillo y lo aspiré profundamente, exhalando el humo a través de mis labios, viendo como flota en el cielo.
Quince minutos más tarde, cansado, volví a entrar al apartamento, la luz de la cocina y de la sala de estar estaban apagadas, la única prendida era una mini lámpara frente a Isabella. Ella estaba enterrada en la almohada, la manta estaba por encima de sus hombros y Tom estaba en la parte inferior del sofá-cama.
Sonreí para mis adentros y me dirigí a la puerta de mi habitación "Vamos Tom. No creo que a Isabella le guste dormir contigo ahí"
Él simplemente movió la cola y me miró con ojos inocentes. Él no iba a moverse de ahí.
Negué con la cabeza a mi perro "traidor" le dije antes de entrar a mi habitación.
