Muchas gracias a quienes siguen esta historia y más aún a quienes se toman unos minutos para comentar, y…..no puedo dejar de hacerlo, Mil gracias a una persona muy especial, a alguien que me ha ayudado desinteresa y generosamente, mi mentora en esta aventura de los fics, porque sin tu apoyo el primero hubiese sido el último Un abrazote gigante y de nuevo gracias, tu sabes que es para ti.. Espero les guste el capítulo.

La mañana transcurrió tranquila, no tenían ni una nueva pista, nada en el correo tampoco, Rick revisaba cada cinco minutos. Kate estaba poniéndose nerviosa, no podían perder más tiempo buscando a Morris, y para colmo Meredith le llamaba con consultas sobre el caso estresándola aún más.

-Rick ¿crees que logremos algo?

-Mmmmm quiero creer que sí, pero, no lo sé, si en verdad quisiera contactarse con nosotros ya lo habr…. EY, espera… Bien! Acaba de entrar un correo….- se inclinó sobre el teclado abriendo el mensaje rápidamente –

-Aquí está, lo tenemos,

-¿qué dice? Por favor Rick-

-pide que lo dejemos en paz, dice textualmente - "ya me han alejado de mi ciudad, de mi trabajo, ¿qué más quieren de mí, por favor, déjenme en paz, ya prometí no declarar ni meterme en más problemas". –

- Wow, entonces ¿no es por dinero?, este tipo suena asustado, Kate, esto de verdad no me gusta.

-¿Qué hacemos ahora? - preguntó ella.

-dame cinco minutos por favor.- dijo Rick al tiempo que se dirigía a habitación.

Una vez allí realizó un par de llamadas y al cabo de unos minutos volvió con una dirección.

-ya está, tengo la dirección de Robert Morris, o por lo menos de donde envió este correo esta mañana, dijo un orgulloso Rick al tiempo que mostraba un papel con una dirección en él.

-en algún momento me vas a hablar de estos contactos tuyos Rick- le dijo ella mirándolo fijamente al tiempo que arrugaba un poco la frente.

-Ey, un chofer conoce mucha gente, no te imaginas cuánta. ¿Nos vamos?- le dijo al tiempo que abría la puerta.

Al cabo de poco más de media hora llegaron a la dirección que Rick consiguió, eran unos edificios de departamentos de bastante mal aspecto, Rick le pidió que se quedara en el auto.

-Tal vez es mejor que no te vea Kate o podría negarse a hablar, déjame intentarlo ¿sí?-

Ella no estaba muy de acuerdo, pero tuvo que reconocer que él tenía razón, y de mala gana se quedó en el auto.

Rick busco el departamento y tocó a la puerta.

-¿sí?- Preguntó un hombre abriendo un poco la puerta pero aún con la cadena puesta.-

-¿Robert Morris?, buenas tardes, ¿podría hablar un minuto con usted?

-¿sobre qué?- preguntó nervioso el hombre sin abrir más la puerta.

-¿me permite pasar?, por favor, no le quitaré más de cinco minutos.-

Morris le miro fijamente y al fin abrió la puerta mirando a todos lados nerviosamente antes de volver a cerrarla.

-Bien, usted dirá-

- verá, vengo de parte de la señorita Katherine Beckett, ella nec….

-POR FAVOR, DÉJENME EN PAZ! Ya no soporto más, déjenme en paz- pidió tomándose la cabeza al tiempo que comenzaba a pasear por la habitación-

-Calma por favor, sólo queremos saber qué es lo que sucedió, ¿Por qué huyo?-

-¿Porqué? Le diré porqué, ¿ve esta foto?- le dijo al tiempo que sacaba una foto de su billetera y se la mostraba a Rick - son mi mujer y mis mellizos, Tim y Annie, tienen dos años, hace una semana recibí un llamado diciendo que si no quería que nada malo les pasara a ellos desapareciera de Nueva York hasta que ese maldito juicio terminara, maldición! Son mis hijos, son sólo unos bebés! ¿qué podía hacer? ¿acaso usted no haría lo mismo? ¿tiene hijos?- preguntó con angustia.

-no, no tengo, cálmese, lo entiendo…- y en ese momento tocaron a la puerta. Morris se puso aún más nervioso y miró a Rick sin saber bien qué hacer.

-¿Rick? ¿estás ahí? - se oyó del otro lado

-Es ella, es Kate, puede abrir tranquilo- le dijo Rick a Morris

- Debí suponer que ella estaba detrás de esto- dijo el hombre con fastidio dirigiéndose a la puerta.

Una vez dentro los tres, el hombre les contó con detalles sobre la llamada, las amenazas y cómo le depositaron en su cuenta una considerable cantidad de dinero y las instrucciones para que se trasladara a Miami sin su familia para así tenerle controlado.

-Pero que miserables!- exclamó Kate indignada, por lo mismo es que debemos seguir adelante, no podemos dejar que este tipo de gente se salga con la suya.

-Tienen a mi familia! ¿qué quiere que haga?, no puedo permitir que algo malo les pase.

Estuvieron conversando durante un rato, el hombre simplemente no estaba dispuesto a involucrarse en nada, tenía terror de poner en riesgo a su familia, Kate considero cruel seguir presionándolo y se despidió, no sin antes pedirle que les permitiese seguir en contacto.

Una vez en el auto se recostó en el asiento del copiloto y cerró los ojos con frustración.

-¿qué vamos a hacer ahora Rick?, sin él nuestro caso pierde la mitad del peso.

-Lo que tenemos que hacer es ver cómo aseguramos la seguridad de su familia…déjame pensar…

-¿no me dirás que también tienes un contacto que nos ayude en esto verdad?- preguntó entre curiosa, divertida y esperanzada Kate.

-¿te molestaría?- le preguntó él alzando una ceja.

-¿en serio?- esta vez ya estaba en serio sorprendida.

- bueno, no sé si podrán ayudarme, pero tengo un amigo en la 12°comisaría de NY y… pues, tal vez podría comentarle lo que pasa y ver qué me dice…

-Rick…eres genial! - y puso ambas manos en su rostro estampando un fugaz beso en sus labios al tiempo que sonreía.

Una vez en el hotel Rick llamó a su amigo de la comisaría y le puso al tanto de lo que pasaba, este no se mostró muy dispuesto a ayudarle ya que al no haber una denuncia ni mucho menos pruebas de las supuestas amenazas no era mucho lo que podía hacer, pero luego de un rato de "las dotes persuasivas de Richard Castle" le dijo que iba a ver de qué forma le podía ayudar.

-ok, está todo bien, Javi se hará cargo de ver qué podemos hacer en cuanto lleguemos a NY.-

le dijo a Kate saliendo de su habitación donde se había encerrado para poder conversar más tranquilo, como suponía, la ayuda no era "desinteresada", le toco negociar por un mes entero su ferrari, este era la debilidad de Javier Espósito, su amigo desde la juventud.

-y bien, ¿ahora qué haremos?, Javier no me tendrá noticias hasta mañana, o sea, nos queda un día más en Miami.- dijo Rick dejándose caer en el sillón.

-bueno, ya es tarde, podríamos…salir a dar una vuelta…ir a comer…- dijo Kate distraída sentándose a su lado.

-o….podríamos…quedarnos aquí… pedir que nos suban algo a la habitación…- dijo él alzando repetidas veces las cejas y acercándose lentamente para besarla, kate correspondió al beso y pronto se encontraron besándose apasionadamente, Rick la recostó en el sillón y cuando sus manos se dirigían a los botones de su blusa fueron interrumpidos por el celular de kate.

-no contestes…- dijo Rick en un susurro sobre sus labios-

-no puedo, podría ser importante - dijo ella apartándose para tomar el aparato de la mesita.

Ambos se pusieron serios cuando vieron la cara de Josh en la pantalla, ella se levanto para salir a la terraza y Rick se recostó en el sillón llevándose una mano a la cara suspirando contrariado.

Unos minutos después Kate volvió a la habitación, venía seria y distante.

-¿te encuentras bien?- le preguntó Rick.

-no, Rick, esto no está bien, no puedo hacerle esto.

-¿estás arrepentida? - pregunto apesadumbrado.

-No lo sé Rick, esto que nos paso fue maravilloso, pero yo no soy así, no traiciono a la gente y es lo que estoy haciendo con Josh y él no se lo merece-

Rick suspiró reclinándose en el respaldo del sillón, luchando con las ganas de decirle que se merecía eso y más, decirle que él la engañaba con "su amiga", decirle que estaba maquinando en su contra en el caso, pero no fue capaz de hacerlo, en cambio, se levantó, se acerco lentamente y tomándola de ambos brazos le dio un suave beso en los labios, aparto un mechón que caía en su cara poniéndolo detrás de su oreja

-dije que no te iba a presionar, y aunque me duela, no lo haré, buenas noches Kate, descansa- y se fue a su habitación.

Ella se quedo ahí de pie, una lágrima se deslizo por su mejilla, lo vio cerrar la puerta, suspiro y dio media vuelta dirigiéndose a su habitación.

Un par de horas después ambos miraban al techo sin poder dormir.

Bien, espero les siga gustando, yo también muero por desenmascarar a ese patán de Josh, les prometo que ya no queda mucho para eso.-