¡Hola! Traje este nuevo capítulo como pan recién salido del horno XD traducción: lo acabo de terminar y apenas si lo revisé ;-;
Bueno espero que les guste XD
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Kuroko wa Kitidesu
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" - ¿Tetsu?- la voz grave del talentoso chico llegó más suave y amable de lo que se esperaba.- ¿Tetsu estás ahí? Oye, casi es media noche ¿Sabes hay gente normal que a estas hora esta por dor~ ... ¡¿Bakagami que hiciste con Tetsu!?- interrogó cambiando repentinamente el tono a uno más duro y preocupado luego de escuchar el llanto de su anterior sombra y -reciéntemente recuperado- mejor amigo. ¿Qué cómo sabía que Bakagami era el que estaba al teléfono? Instinto... Si, su querido instinto nunca le fallaba.
- ¡Yo no le eh hecho nada Ahomine! ¡Bueno si pero~ ¡Mejor olvidalo idiota!- dijo apresuradamente, sabía que había sido una mala idea.- ¿En que diablos estabas pensando Kuroko? Tsk, "llama a Aomine-kun si tienes problemas".- murmuró tratando de imitar la voz de su sombra dando un resultado por demás agudo y un poco meloso, estaba a punto de colgar cuando...
- ¡Espera idiota! ¿¡Tetsu te dijo que me llamaras!? ¡Estaré allí en cinco minutos!- el pelirrojo se quedó callado, sorprendido y con el teléfono aún en mano, de fondo aún se podían escuchar los llantos del que fuera el jugador once de Seirin. Un momento... ¿¡Cómo sabía Ahomine cuál era su dirección!? Tendria que hablar seriamente con Kuroko sobre que tipo de información andaba esparciendo por ahí.
...
En exactamente cinco minutos -o puede que seis- el sonido del timbre fué apenas escuchado, al perecer el peliceleste no iba a desistir, ya había pasado un buen rato llorando y su voz sonaba cansada y gastada, probablemente le doldría la garganta.
- ¡Ya voy!- gritó antes de abrir.- ¡Había escuchado perfectamente, no tenías porque haber casi roto mi timbre y mis oidos que de por sí ya deben estan rotos!- exclamó irritado, la poca paciencia que tenía se había esfumado en la primera media hora, el de cabellos azules lo ignoró completamente y dirigió sus orbes mar a la pequeña figura sentada en el piso, ingresó rápidamente empujándolo en el proceso por lo que perdió el equilibrio y cayó de espaldas al piso. Estaba a punto de gritarle algún insulto y hecharlo cuando presenció la escena más insoportablemente injusta que haya visto en toda su -aún- corta vida.
Aomine Daiki, orgulloso, engreido y moreno jugador de Touhou se acercó lentamente hasta Kuroko y lo levantó envolviendolo en un apretado abrazo. Kagami estaba esperando a que su sombra empezara a patalear y golpear -o como había hecho con él- ¡Incluso arañar! Al chico, pero lo único que hizo fue dejar de llorar y acurrucarse en Aomine tratando de calmar su respiración.
- ¿Esta es la situación grave Bakagami?- interrogó el chico en un susurró, desde que llegó y vio a su querido Tetsu sentado en el piso comprendió la situación. Vaya, BaKagami era realmente inexperto.
- Tsk, te dije que lo olvidarás, ahora que esta arreglado vete de aquí.- dijo mirando con ahora evidentes celos lo calmado y tranquilo que estaba Kuroko, él había intentado hacer lo mismo y había salido más golpeado que cuando Riko se enfadaba enserio. Maldito y adorable Kuroko y sus preferencias, maldito Aomine y su talento para calmar a Kuroko.
El de cabellos azules sonrió malisioso.- ¿Crees que ahora que tengo a Tetsu me iré como si nada?- soltó una carcajada.- Obviamente demostraste que no sabes cuidarlo y además Tetsu te dijo que me llamaras, es una clara indirecta para que lo salve de tí.- expuso acercándose a la bolsa con ropa y sacando algunas prendas para ponerselas al chico, podía sentir la penetrante y furiosa mirada carmesí de su rival tratando de aniquilarlo, pero no se sentía intimidado, de hecho estaba completamente feliz de que Tetsu lo haya elegido -o eso creía- aunque no lo demostrara tan abiertamente, tomó un biberón que estaba sobre la mesa de la cocina comprobando sobre su muñeca que este estuviera tibio y se lo dió a Kuroko tratando de ocultar lo enternecido que etaba ante la imágen delante suyo, antes de que Kagami empezara a quejarse sacó su teléfono y le tomó una foto.
Le había costado mucho desacerse de Satsuki que (como siempre) andaba pegada a él como si fuera su objeto de la suerte del día y ella Midorima, la chica chicle seguramente estaría llenando su buzón de mensajes y llamadas, a veces temía que ella le haya puesto un rastreador o algo por el estilo y por eso siempre lo encontraba tan facilmente, pero todos sabían que cuando iniciaba la guerra los lazos y amistades entre ellos quedaban olvidados, ya no existía el pasado, el unico objetivo era Tetsu... Además estaba mucho más preparado que el año anterior y tenía aún más trucos bajo la manga.
- Tsk, bastardo ¿Crees que te dejaré llevarte a Kuroko?- ambas miradas se enfrentaron, azul y rojo combatiendo, ¿Quién ganaría esta vez? A veces Aomine se preguntaba porqué siempre rivalizaban cuando lo único que tenían en común era lo que más amaban ah, y también el baloncesto, quizá estaban destinados a ser enemigos, no pudo evitar soltar una risa burlona.
- Bien, haremos como si esto no hubiera ocurrido, pero el resultado será el mismo, él llegará a mi tarde o temprano.- aseguró dejando al niño sobre el sillón y acercándose a su bolso.- Esto es un pequeño regalo para mi Tetsu, Bakagami tómalo como mi declaración de guerra.- anunció dejando un envase sobre la mesa y acercándose a Kuroko, se despidió del pequeño con un besó en la mejilla mirando de reojo a Kagami que parecía querer golpearlo y salió del departamento con la frente en alto y una sonrisa satisfecha en su rostro, por lo menos había sentido esa maravillosa calidez que Tetsu provocaba en él, por una vez iba a respetar las reglas del juego, esperaría hasta el día siguiente ¿Quién hubiera imaginado que Tetsu se "transformaría" un día antes de lo esperado?
...
Taiga miró confuso lo que su sombra hacía... Había momentos en los que Kuroko era simplemente un enigma para él, momentos como ese.
Decidido a no volver a llamar a Aomine examinó la situación, primero, el bastardo había dejado ese envase que luego reconoció como un batido de vainilla del Maji Burger sobre su mesa y segundo Kuroko había estado observándolo con algo parecido a reproche -o eso creía- mientras tomaba dicha bebida tranquilamente desde que su ex luz se había marchado.
No iba a admitir que esa mirada en su rostro sin expresión lo intimidaba un poco.
- ¡Bien basta!- se acercó al de cabello celeste y lo abrazó.- Enserio lo siento, pero deberías dejar de mirarme así cuando fuiste tú el que no me comentó nada sobre esto.- reclamó como si Tetsuya pudiera entenderlo, aunque por la forma en la que suavisó su mirada y relajó su expresión supuso que en realidad si lo hacía, su relación "luz y sombra" había formado un lazo muy estrecho entre ellos que traía adjunto bastantes beneficios, últimamente se creía capaz de reconocer expresiones en el habitual calmado rostro del chico, por más mínimo que sea el cambio, la diferencia para él era notable, asi como también el privilegio de recibir sus sonrisas abiertamente. Sabía que Kuroko había cambiado mucho desde que se conocieron, realmente le gustaba Seirin y amaba su baloncesto, aquél que habían formado juntos.
- Cuando vuelvas a la normalidad te haré pagar por la cochinada de hace rato Kuroko.- aseguró disfrutando del mohín enfadado que compuso su sombra y acarició su sedoso cabello poniendo especial enfásis en sus orejas gatunas, sonrió al recibir ligeros ronroneos y una mirada demasiado adorable, luego de esa experiencia no volvería a ver a su sombra de la misma forma.
...
Al día siguiente en la mañana fue prácticamente arrancado de sus sueños por el sonido de una tintineante risa. "¿Kuroko ya despertó?" Se preguntó sin siquiera abrir los ojos, tenía entrenamiento a eso de las 10am, aún quedaba tiempo para dormir. De nuevo escuchó la risa pero esta vez parecía más fuerte, como si alguien le estuviera haciendo cosquillas a Tetsuya, eh... ¿Alguien? Se levantó completamente alertado y no perdió tiempo, tal y como estaba corrió hacia la sala donde se encontró a su sombra sentado en el piso y con las manos y rostro cubiertos de dulce.
- ¿¡Qu~Qué paso aquí!? ¿¡Cómo llegaste hasta aquí!?- interrogó preocupado, levantó al pequeño sin importarle que pudiera ensuciarlo, ya no estaba tan nervioso como el dia anterior. Revisó todos los rincones del apartamento pero no encontró nada fuera de su sitio o anormal, aún así la sensación incómoda persistía. ¿¡Ahomine estaría rondando dentro de su casa!? No lo creía... Pero esa noche, no recordaba si había estado soñando o estaba entredormido, podía asegurar que había visto una gran sombra en frente de su cama, vigilándolo. No entendía... Estaba convencido de haber dejado la puerta cerrada y Kuroko no alcanzaba en picaporte como para ser él el que la abrió. ¿Alex o Tatsuya? No, ellos no llegarían tan temprano y mucho menos sin hacerse notar inmediatamente.
- Esto es raro.- murmuró, lo dejaría pasar, quizá el estrés le estaba jugando una mala pasada, al parecer aún era temprano, asi que tendría tiempo suficiente para un buen desayuno, pero antes, un baño... Para ambos.
¿¡Que se suponía que era esa cosa pegajosa!? ¿Calamelo? ¿Almibar? ¿¡De dónde lo había sacado!? ¡Tenía miles de preguntas sin responder y a penas estaba empezando el día! Pasó suavemente sus manos enjabonadas por los brazos y manos de su sombra, ya estaba por terminar, tenían que llegar rápido al gimnasio, Riko no paraba de enviarle mensajes preguntando por Kuroko y reclamando fotos para asegurarse de que todo estuviera bien y los locos del "arcoiris" no dejaban de fastidiar con llamadas y mensajes de voz al celular de Tetsuya como desesperados.
- Bien, terminamos Kuroko.- anunció estirandose para sujetar la esponjada toalla, el chico en la bañera lo miró con su pequeño ceño fruncido y golpeó el agua con la palma de la mano abierta salpicando todo a su alrededor.- Okey, solo cinco minutos más.- cedió secándose el rostro.
...
- ¿Ustedes no sienten que... Algo va mal?- preguntó Koganei intimidado, Mitobe se mantuvo en silencio pero posó una mano sobre su hombro para confortarlo. La tensión era palpable.
- ¡Vámos chicos! ¡No pongan esas caras! Solo vinimos a hacerle una visita a Kurokocchi y luego nos iremos.- exclamó Kise, a su lado Midorima asintió desviando la mirada y acomodándose los lentes, Murasakibara ignorando a todos salió a comprar dulces, Aomine dormía sobre las gradas y Momoi no apartaba la mirada de la puerta.
- ¡Estos mocosos están haciendo enfadar a sus superiores!- gruñó Hyuga apretando los dientes y a punto de lanzarse contra ellos, Izuki decidió que no era momento para hacer uno de sus juegos de palabras y Teppei sostenía a su capitán para calmarlo, la situación iba de mal en peor.
- Tsk, Bakagami se está tomando su tiempo.- murmuro el de cabello azul.- Si no aparece enseguida iré a buscarlo a su departamento.- amenazó, empezaba a considerar que haber dejado a Tetsu el día anterior había sido mala idea, podría haberse ahorrado todo el problema.
- ¿Qué vamos a hacer? Kagami y Kuroko aún no llegan ¿Y si les pasó algo?- susurró la entrenadora a punto de un colapso nervioso, Furihata y Tsuchida la sostenían por los hombros para evitar que sus rodillas le fallaran y cayera al piso.
En ese preciso momento el pelirrojo hizo prescencia, con ropa casual para entrenar y su sombra caminando a su lado sujetándose de su pantalón -Kagami era muy alto, no podía darle la mano ya que tendría que agacharse demasiado-, todo a su alrededor se sumió en un profundo e incómodo -por no decir terrorífico y decisivo- silencio.
- ¿¡Qué hacen ellos aquí!?- antes de que pudiera reaccionar los tres chicos y Momoi se lanzaron sobre él para alcanzar a Kuroko. Lo curioso era ¿Por qué se lanzaban sobre él si el objetivo estaba justo a su lado?
- ¡Bakagami dame a Tetsu!
- ¡Corre Kagami!- gritó Izuki, pero ya era demasiado tarde.
- ¡Kagamicchi suelta a Kurokocchi él es mio!
- ¡Paren! ¡Idiotas ya suéltenme!
- Kuroko debe venir conmigo nanodayo. ¡Cuidado con mis lentes!
- ¡Soy la novia de Tetsu-kun él debe venir conmigo!
- ¿¡Quién me mordió!? ¡Ya déjenme manada de locos!
- Deberíamos ayudarlo ¿Cierto?- comentó Teppei, su lado amable le pedía a gritos que fuera bueno y ayudara a Kagami, pero estaba su parte racional que le decía que no era una buena idea meterse.
- Deberíamos pero...- continuó Hyuga viendo como Momoi volvía a morder el brazo del pelirrojo mientras Kise le estiraba el cabello y pateaba a Midorima que a su vez estiraba la remera de Aomine.
- A todo esto... Mitobe dice que ¿Dónde esta Kuroko?- interrumpió Koganei buscando al chico con la mirada.
- ¡Lo van a aplastar!- chilló Riko desesperada y así fue como todo el equipo de Seirin en su intento por salvar a Kuroko terminaron e15redados junto a Kagami en la pelea.
El mini jugador once de Seirin estaba mejor de lo que la entrenadora creía, un poco aplastado pero antes de que la situación empeorara y aprovechando que todos se concentron en Kagami él había optado por salir caminando a paso lento y tembloroso hacia fuera del gimnasio un poco asustado por la reciente experiencia sin que nadie note su silenciosa huida.
Llevaba el uniforme de Seirin -adaptado a su tamaño- aunque una de las mangas de la camiseta se resbalaba dejando al descubierto su hombro sin llegar a caerse, Kagami no había podido peinarlo bien por lo que su cabello celeste estaba completamente descontrolado y sus orejitas paradas prestaban atención a todo a su alrededor. Empezó a alejarse del lugar bajando de una manera bastante particular las escaleras.
...
Murasakibara volvía al gimnasio con las manos repletas de bolsas con dulces y muchas más en su bolso, desde lejos sintió el alboroto en el gimnasio asi que empezaba a dudar si sería buena idea entrar o no, estaba cerca de las escaleras cuando sintió un quejido bajo él.
- ¡Kuro-chin! Ya veo... Escapaste, bien Kuro-chin. Empezaba a pensar que entrar allí sería una molestia.- dijo acercándose al niño y cargándolo, al parecer a Kuroko no le gustó estar a esa altura y empezó a sollozar, además lo miraba con algo de miedo.- Kuro-chin no llores, compartiré mis caramelos contigo.- prometió mientras salían del instituto. Tenía clases de pastelería y no quería llegar tarde.
...
Atsushi sonrió al pensar lo facil que había sido llevarse a Kuroko, sus clases habían ido como de costumbre, le encantaba lo dulce y quería ser chef, pero... No podía resistirse a probar cada uno de los merengues, masas y demás dulces que supuestamente estaban destinados a su preparación.
Finalmente logró escapar del salón, las mujeres mayores habían secuestrado a Kuro-chin llenandolo de besos y arrumacos por lo que en un acto casi suicida él se lanzó a salvarlo, como resultado ambos quedaron atrapados. Casi era medio día y mucha gente transitaba en las calles.
- ¡Kuro-chin! ¡Tengo lapiz labial en mis mejillas!- se quejó el gigante haciendo el intento de limpiarse pero fallando por décima vez ¡¿Qué tipo de maquillaje usaban esas mujeres?! El nombrado lo miró con sus grandes ojos cian, tenía el cabello más revuelto que esa mañana, las mejillas y la frente completamente rojas y llenas de manchas rojas y el uniforme de Seirin manchado con los que alguna vez fueron sus ingredientes de decoración.
Tendría que conseguir ropa nueva y algunos juguetes, no estaba muy seguro de que le gustaría comer a Kuro-chin, cuando estaban en Teiko no pasaba mucho tiempo con él, admitía que Mine-chin tenía mucha ventaja, pero se negaba a perder.
- ¡Atsushi!- ante el llamado de giró lentamente, quedando de frente con un chico cuyo flequillo tapaba la mitad de su rostro.
- Muro-chin... Qué casualidad.- dijo sin mirarlo, se concentró en sacar una bolsa de caramelos y antregársela al peliceleste, que los miraba curioso.
- No sabía que tenías un hermano menor o que cuidaras niños.- comentó nervioso ¿Por qué estaba nervioso? Quizá porque tenía su teléfono en la mano con una llamada a Kagami Taiga, su hermano, que en ese momento escuchaba toda la conversación.- ¿Qué tal la clase de hoy?
- Bien Muro-chin, ¿Por qué el repentino interés?- interrogó, empezaba a sospechar que algo andaba mal...
- Eres mi compañero Atsushi, emm... ¿A dónde te diriges?- con esa pregunta Murasakibara confirmó que realmente algo andaba muy mal, además vió el celular que Himuro encendido.- ¿Quieres venir conmigo a mi apartamento?
- Lo siento Muro-chin, pero debo irme.- cuando se dispuso a girarse el chico lo sujetó desde el brazo.
- Espera un poco más.- ¿Qué estaba pasando? Por su mente pasó el recuerdo de Himuro comentándole que su relación con Kagami había mejorado y de nuevo eran "hermanos" y todo cobró sentido.
- Muro-chin traidor.- susurró, se deciso de agarre del chico y continuó su camino alejándose del lugar rápidamente con sus pasos largos, se giró un poco para comprobar que no lo estaba siguiendo.
¡No lo podía creer!... Bueno si que podía, ese traidor, Himuro traidor, tenía ganas de aplastarlo y luego, luego podría... - suspiró intentando tranquilizarse- Seguramente le hubiera avisado a Kaga-chin su paradero para que llegara y le quitara a Tetsuya.
- Kuro-chin no se alejará de mi ¿Cierto Kuro-chin?- interrogó, el pequeño colocó albas manos en su rostro examinándolo y pudo ver la ligera sonrisa del chico. - ¡Vamos a casa Kuro-chin! Tengo una camiseta de Yosen que te quedará genial.- comentó, empezaba a tener hambre y le había dado al peliceleste su última bolsa de dulces, ya empezaba a sufrir la abstinencia necesitaba pasar primero por una tienda.
...
Unas horas antes...
- ¡Hyuuga! ¡Momoi-chan! ¡Dejen de morderme!- rogó Teppei, en su intento por salvar a Kuroko terminó por golpear accidentalmente a su capitán desatando su furia y al parecer la pelirosa por una extraña razón creyó que él tenía a la sombra y se lanzó a morderlo como anteriormente había hecho con Kagami y Kise.
- Ugh, si papá ve estos golpes los matará.- balbuceó Riko.
- Creo que Kagamicchi se desmayó y Midorimacchi también.- comentó Kise, todos habían quedado tirados en el frio suelo del gimnasio, golpeados, cansados y sin ninguna intención de levantarse, los únicos que podían moverse al parecer eran Momoi y Hyuuga que seguían golpeando a Teppei.
- ¿Dónde esta Kuroko?- preguntó Koganei arrastrándose hasta Mitobe y Izuki.
- ¿Eh? ¿No está con Kagami? Esperen... ¿¡Alguien tiene a Kuroko!?- el gritó-pregunta de Riko resonó seguido de un jadeos adoloridos y exclamaciones de negación.
- Ku~Kuroko.- llamó el pelirrojo levantándose con dificultad, Aomine miraba a todos enojado desde las gradas, estaba bien, pero desde hacía rato que buscaba con la vista a Tetsu y empezaba a sospechar que había salido del lugar.
- Tsk, dado que el único que no está aquí es Murasakibara podemos suponer que él lo encontró y se lo llevó.- exclamó el chico, ¿Ahora cómo recuperaría a Tetsu? Por más que le doliera a su orgullo sabía que no podía enfrentarse a ese titán él solo.
Kagami cerró los ojos y apretó los puños derrotado, a penas era el primer día y ya lo había perdido, se sentía fatal, Kuroko había confiado en él y lo primero que hacía era dejarlo en bandeja de plata para que el primero que lo encuentre.
- ¡Kise! Levantate y vamos ¿Murasakibara tiene clases de pastelería o algo así cierto? Si nos apuramos lo alcanzaremos.- ordenó Aomine, tomó sus cosas y salió rápidamente por la puerta.
- ¡Esperame Aominecchi!- gritó el rubio corriendo tras él.
- ¡Kagami! Hoy soy el primero en la lista del Oha-Asa y tengo mi objeto de la suerte asi que seré yo quien consiga a Kuroko.- aseguró mostrándole una piedra azul, en ese momento Takao entró animadamente.
- ¡Shin-chan! ¿A dónde tenemos que ir?- preguntó abrazandolo con su habitual euforia.
- Cállate y sigueme.- impuso sin dar lugar a réplicas.
Riko se levantó y fué hacia Kagami. Miró de reojo a Momoi que sostenía su teléfono celular con una sonrisa perturbadora mientras murmuraba "Dai-chan, consigue a Tetsu-kun por mi, no intentes esconderte, puedo seguir tooodos tus pasos."
- ¡Piensa algo! ¡No te rindas!- exclamó la entrenadora, Kagami lo intentaba -o eso parecía- pero no era el mejor "pensador". En momentos como ese necesitaba a Kuroko.
" Kagami-kun, a veces creo que eres completamente idiota."
Diablos... Enserio se la creía, ¿Cómo no lo pensó antes? ¡Tatsuya! Tenía que llamarlo, él debía saber dónde podía encontrar al amante de lo dulce que tenía por compañero en Yosen.
...
- ¡Ese maldito de Murasakibara! Es todo culpa tuya Kise, si hubieras sido más rápido hubieramos llegado a tiempo.- reclamó Aomine.
- ¿¡Eh!? No es mi culpa, tú fuiste el que se quedó a ver esas revistas.- Todo era culpa de Aminecchi, ahora por él no podría tener a Kurokocchi.
- Tsk, yo me voy de aquí.- dijo y se giró, cuando Kise o Midorima tuvieran a Tetsu él lo conseguiría, mientras les dejaría el trabajo dificil a ellos.
...
- ¡Taiga! ¡Por aquí!- El nombrado cruzó la calle en cuanto divisó a Himuro, Murasakibara se les había escapado por muy poco, estaba a exactamente una cuadra cuando el chico lo llamó para avisarle que su compañero se había dado cuenta del plan.
- Tatsuya, gracias por intentarlo.- dijo esbozando una sonrisa agradecida.
- Parece que estas en una situación extraña ¿El niño era Kuroko Tetsuya cierto?- rió al ver a su compañero asentir, se notaba que estaba preocupado.- Cálmate, Atsushi lo cuidará bien, lo conosco, realmente lo aprecia.
Suspiró resignado, y pasó una mano desordenando su cabellera pelirroja. Recordó la carta que le había dejado el chico, quizá no debería estar tan preocupado, pero una parte de él sabía que lo que más deseaba en ese momento era quedarse con Kuroko, no quería que estuviera con otro que no fuera él.
- ¿Vamos a comer algo? Se me abrió el apetito.- invitó el diez de Seirin, debía ocupar su mente en con otra cosa o haría una locura.
- Claro, veo que no has cambiado tanto como creía.- comentó riendo, Taiga siempre sería Taiga con su hambre voraz y su amor al baloncesto.
...
- Hola, ¿Aka-chin? Si, lo tengo. Mmm... ¡Pero quiero tenerlo más tiempo! Tch, está bien Aka-chin, espero que cumplas tu promesa, Kise-chin estará muy contento.- ¡Estaba enfadado! Obedecería a Akashi porque lo respetaba, pero definitivamente se vengaría. Kuro-chin debía estar con él, obedecería pero primero esperaría unos cuantos dias...
- Ni siquiera lo pienses Atsushi, sabes que si lo haces tendrás que abtenerte a las consecuencias, no seré suave contigo.- amenazó su ex capitán.
El pelimorado apreto con fuerza el teléfono en su mano, Akashi ya había colgado, dejándolo furioso y con inmensas ganas de golpear algo.
Kuroko miro al chico delante de él, emanaba un aura tenebrosa pero aún así se acercó y lo abrazó, rodeandolo con sus bracitos cortos y regordetes. Murasakibara lo miró sorprendido y se relajó visiblemente, bajo la mirada brillante de los ojos cian del Tetsuya.
- ¡Kuro-chin! ¡Te extrañaré!- exclamó devolviendole el abrazo ¡Era tan pequeño! Bueno... Para él todos eran pequeños, pero Kuro-chin era especial.- Cuando Aka-chin regrese nos volveremos a ver.-prometió.- Mientras tanto disfrutaremos juntos de estos dulces de vainilla, su sabor se parece al de tu batido favorito asi que te gustará.- aseguró, ahora debía pensar ¿Cómo le entregaría a Kuroko a Kise? Akashi había sido específico, quería que Kise se lo quitara, así que no podía dejar que se diera cuenta de que se lo dejaba muy facil, además corría el riesgo de que otro llegara antes, Aomine, Midorima, Momoi y Kagami, todos eran peligrosos.
...
Acarició con cariño sus tijeras rojas recién afiladas, unos minutos después escuchó el tono predeterminado para los mensajes y con una sonrisa psicópata miró la imagen de Tetsuya sentado sobre una silla y con la camiseta de Yosen puesta. Todo iba de acuerdo al plan, no había lugar para fallos, su pequeño estaría a su lado muy pronto.
...
Bueno, personalmente este capítulo me gustó más al principio que al final XD
Y aquí son casi las 4am y veo una película de terror bien extraña asi que ;-;
El próximo capítulo tengo que terminarlo, de hecho como es el de Kise (como se habrán dado cuenta :v) tengo una parte ya escrita y lo demás en mente xD les diré una cosa: habrá gusanos ;-;
Dicho eso me despido! Saludos! XD
Reviews? ;)
