Hola! Este capítulo es un poco... Extraño v: bueno supongo que vieron o escucharon sobre los teletubis (Si no, podrían buscar un video o algo aunque aquí no es más que una mención, nada importante si es que no los conocen) xD

.

oOo...oOo...oOo

.

Kuroko wa Kitidesu

Luego de una cansadora tarde de trabajo Kise se dispuso a salir de la agencia, acostumbrado ya a los constantes acosos de sus compañeras de trabajo y de las jóvenes admiradoras que lo esperaban afuera.

- Tranquilas, tranquilas.- dijo con una sonrisa amable intentando quitárselas de encima, había sido un día pesado, y estaba preocupado por no saber nada del paradero de Kurokocchi.

Mientras le obligaban a sacarse una foto grupal, divisó en la tienda frente a él una silueta inconfundible, no es como si hubiera muchas personas con esa altura y el cabello de un color tan particular, además si agudizaba sus sentidos el radar de "Detección de Kurokocchi" le indicaba que estaba cerca.

¿Por qué Murasakibaracchi se arriesgaría de esa forma? Ahora que lo pensaba bien, el pelimorado era muy distraido, quizá no se hubiera dado cuenta de que su agencia de modelos estaba justo frente a ellos.

¡Podía aprovechar la situación para conseguir a Kurokocchi!

- Disculpen chicas ¿Quisieran hacerme un favor?- interrogó, obteniendo como respuesta un inmediato y colectivo: "¡Si Kise-kun!"

- ¡Sabía que podía contar con ustedes! ¡Síganme!- en momentos así agradecía al cielo su belleza y talento que lo habían llevado a donde estaba, si, podía sonar engreido para algunos, pero era puramente verdad y todos los que lo negaran lo hacían por envidia.

Cruzó la calle seguido por la multitud de fanáticas y les pidió que entraran al lugar como clientas normales y una de ellas le pidiera a la hija de la dueña que le abriera la puerta para empleados y lo dejase pasar.

.

- Kise-kun, ¿Qu~Qué es todo esto?- preguntó timidamente la joven, estaba preocupada, de un momento a otro la tienda se había llenado de clientas y le informaban que el modelo la buscaba. Acaso estaría... ¿Interesado en ella?

- ¡Mao-chan! Necesito que me ayudes a recuperar a mi Kurokocchi.- exclamó impaciente, si se tardaban mucho perdería una oportunidad única.- Déjame pasar y te explicaré el plan.- anunció el rubio. La chica un poco decepcionada y confundida asintió, a veces se permitía a ella misma formarse falsas iluciones, ¿Quién sería "Kurokocchi"?

.

Atsushi notó que algo raro estaba pasando, de todas formas no se lo dejaría facil a Kise, tenía curiosidad por saber que estaba planeando y sospechaba, no, estaba seguro de que el que la tienda se haya llenado de chicas que casualmente habían ocupado las, antes desocupadas, mesas y sillas alrededor de ellos tenía mucho que ver.

- Kuro-chin, te ensuciaste.- recriminó al peliceleste, sacando una servilleta para limpiar los restos de pastel que el niño tenía en su rostro, Kuroko lo miraba sin entender del todo.- ¿Quieres otro?- preguntó mirando a la joven dueña sacar varios dulces que a la vista parecían deliciosos, el pequeño asintió mirando en la misma dirección.

Mao intentó que sus nervios no salieran a flote al ver al gran chico acercarse, al separarse del peliceleste un su aura cambiaba completamente, trató de tranquilizar su respiración, él le pidió cinco pastelitos y mientras ella los preparaba en una bolsa, un alboroto se formó en torno a Kuroko, todos los clientes se agruparon alrededor del niño obstruyendo la vista del pelimorado.

- ¡Kuro-chin! ¡Aléjense de él!- exclamó tratando de abrirse paso, pero esas chicas eran muy fuertes, sujetó los pasteles y las miró furioso. ¿Así que así iban a ser las cosas eh? Kise-chin era un cobarde por no enfrentarlo directamente.

El rubio vió por una de las ventanas a Murasakibara tratando de encontrar la forma de romper esa barrera para llegar al peliceleste, no pudo contener su sonrisa completamente feliz y una chica que casualmente pasaba por su lado se desmayó al verlo. Todo estaba más que perfecto.

...

- ¡Kise-kun! ¡Kise-kun! ¡Kise-kun!- gritó eufórica Mashiro (una de las cabezas de la organización que se centraba en acosarlo a todas horas) el mencionado sonrió al verla llegar con Kuroko en sus brazos.

- Muy bien Mashiro-chan, ahora mismo estoy muy feliz.- anunció estirando sus brazos hacia ella y demandando al peliceleste.

Mashiro obedeció emocionada por saber cuál sería su recompensa por llevarle al modelo aquello que tanto deseaba, pero vió al rubio fruncir el ceño y palideció ¿Cómo se había dado cuenta? ¡Se había asegurado de quitar todo rastro y calmarlo!

Ryouta notó al rededor de los ojos de la sombra un suave pero notable color rojizo, además su expresión denotaba una casi imperceptiblemente mueca de molestia.

- ¿Pa~Pasa algo Kise-kun?- preguntó nerviosa.

- Dime... Mashiro-chan, ¿Por qué mi Kurokocchi estuvo llorando?- indagó molesto, ella desvió la mirada y Kuroko la indicó acusatoriamente con un dedito.

- Bu~Bueno... Yo...- empezó sin encontrar las palabras correctas para aligerar el "golpe" que causarían sus palabras en el rubio.- Digamos que quizá... Lo metí en mi bolso para que nadie nos persiguiera ¡Pe~pero lo saqué de allí unas calles luego!- confesó apresuradamente cerrando los ojos para evitar ver al chico.

Kise no supo si reír o llorar ¿Acaso había alguien tan insensible como para hacerle eso a una criatura tan tierna como su Kurokocchi? Al parecer sí y estaba justo frente a él, intentando excusarce. Inhala... Exhala, Inhala... Exhala, tranquilo Ryouta, tranquilo... Miró al pequeño y le sonrió antes de acariciarlo con algo más que cariño.

- Adiós Mashiro-chan, espero que no pienses seguirme y dale las gracias por mi a las demás.- dijo seriamente antes de girarse y abandonar el parque.

...

El "titán" caminaba molesto por las calles, Kise-chin era muy astuto, claro que, siguiendo al pié de la letra el plan de Aka-chin se contuvo a si mismo e hizo como si no hubiera notado gracias a su altura a esa chica que aprovechando el amontonamiento en torno a la "desmayada y moribunda" joven se había llevado al peliceleste y lo había metido en su bolso -como si este fuese una orden para llevar y casi sin nada de tacto o delicadeza- saliendo luego "discimuladamente" con su grupo de amigas alrededor en un papel más que obvio de guardaespaldas.

No pudo evitar sentirse preocupado ¿Kuro-chin estaría asustado? ¿Lo extrañaría? ¡¿Habría comido suficientes dulces?! Él se ocuparía de vengarse en caso de que algo malo le pasara a su Kuro-chin estando bajo el cuidado de Kise, habían pasado veinte minutos y se sentía como si hubieran pasado meses.

- Si lastimas a Kuro-chin... ¡Te destruiré Kise-chin!- gritó al cielo, asustando a las personas que caminaban a su alrededor.

...

- ¡Kagami! ¡Ven a entrenar y deja de andar lloriqueando por las esquinas!- ordenó Riko colérica, el pelirrojo se levantó y caminó arrastrando los pies hasta donde estaban sus demás compañeros, había estado así desde que Murasakibara se había llevado a Kuroko y su actitud empezaba a irritarlos un poco (mucho a decir verdad) a todos, especialmente a Hyuga y Riko, Teppei había hecho cosas inimaginables para calmar al capitán y bueno... La entrenadora era un caso perdido.

...

La hermosa casa de Kise se alzaba imponente frente a ambos, la pequeña sombra levantó su cabecita para poder ver el techo, la verdad es que el hogar del modelo no era la "gran" cosa, pero a diferencia del ya bastante amplio apartamento de Kagami esta era considerablemente más grande a los ojos de Kuroko.

- Mis hermanas tienen una sesión de fotos hoy asi que estaremos solos, y tengo una muy linda sorpresa para ti Kurokocchi.- comentó abriendo la puerta, Kurokocchi era tan liviano y pequeño que no se sentía para nada cansado de cargarlo. No tardó en llegar a su habitación y prender la televisión.- Un especial de todas las temporadas - rió suavemente- de "Los teletubis", no sé que que tal sea pero suena bien.- comentó poniéndose cómodo.

...

Luego de más de dos horas y con su mente llena de la pegajosa cancioncita del principio y la infantil forma de hablar de las extrañas criaturas apagó el aparato y se sentó sobre el sofá intentando decifrar que es lo que estaba haciendo con su vida.

Recordó vagamente a los chicos que le había recomendado ese programa en la tienda, a los que consideró amables y serviciales. Será divertido dijeron, a los niños les gusta dijeron.

Kurokocchi se notaba perturbado a su lado, después de todo por más niño que fuera era bastante mas inteligente de lo que aparentaba y...

- Tinky Winky, Dipsy... Lala Lala Po.- cantó en voz baja, repitiéndolo unas cuantas veces más de forma automática, el peliceleste lo miraba confundido.

Ya era bastante tarde y necesitaba dormir las ocho horas reglamentarias para mantener su cutis perfecto asi que tomó a Kuroko en sus brazos y se preparó para una noche de sueño tranquila. Lo mejor sería olvidar...

...

Esa mañana su querido despertador no pudo cumplir su función debido a que él ya se encontraba completamente despierto y con unas ojeras pronunciadas bajo sus ojos miel, su cabello rubio usualmente sedoso, suave y manejable, estaba enredado y parecía formar remolinos de modo que los mechones dorados estaban levantados y en todas direcciones.

- T~Tinky Winky... Di~Dipsy...- balbuceó, eran las seis de la mañana y el sueño recién parecía volver a él luego de serle cruelmente arrancado ¿Acaso el universo conspiraba en su contra? Midorimacchi sabía mucho de eso quizá debía preguntarle sobre que decía el Oha-Asa sobre su signo, tampoco estaría mal comprarse una cosa extraña y llevarla a todos lados con él o incluso ¡Podía vendarse los dedos y usar lentes! Pero porfavor necesitaba más horas para dormir, estaba completamente agotado, ni siquiera sus ojos podían mantenerse abiertos por más de tres minutos.

Kuroko dormía cómoda y profundamente a su lado, tan cómoda y profundamente eque lo envidiaba... Con un esfuerzo sobrehumano se levantó rumbo al baño para tomarse una ducha, pero antes café, una buena ración de cafeina para no caer dormido en la bañera.

...

Las puertas de la agencia fueron abiertas por el guardia de la entrada que le cedía el paso amablemente, él era un buen amigo, muchas veces lo protegió de multitudes de chicas hambrientas de alguna de sus prendas ¡Incluso le había prestado ropa aquellas ocasiones en las que fué atrapado y lo encontró en un estado deplorable! Sin duda un buen amigo.

- Kise-kun bue~ ¿¡Se siente bien!?- interrogó preocupado, estaba saludando al chico normalmente, como en todos sus encuentros de la semana y este de pronto empezó a tambalearse, miró el niño que sostenía, no dudó en arrebatárselo y pasar uno de los brazos del modelo por sobre su hombro para darle un apoyo hasta llegar a la enfermería.

- ¡Mi chico de oro! ¡Busquen un médico rápido!- gritó el productor al ver el estado del modelo, en todo el alboroto nadie notó como un gran pelimorado sonreía emprendiendo su silenciosa huída llevando en una de sus manos una bolsa con paletas heladas y en la otra uno de los Cd's que había comprado Kise, los chicos de la tienda estaban completamente desesperados por dinero, a penas y si les había ofrecido un poco y obedecieron completamente.

...

Luego de asegurarse de que podía estar parado y caminar sin que le temblasen las piernas le dieron el día libre para que descansara por orden del médico. Sonrió ante la idea de su cama esperándole para recuperar todas las horas de imsomnio

Pero... Desde que salió de la agencia tenía la incómoda sensación de que olvidaba algo...

Interrumpiendo todos sus pensamientos un objeto filoso pasó frente a él a una velocidad impresionante, ignorando eso, lo preocupante era que durante su trayectoria había rozado lijeramente la punta de su nariz, miró hacia un costado buscando a su agresor -eso no podía ser un simple accidente.-, pero no había nadie, estaba seguro de que no era una alucinación por el sueño. Se acercó a la pared donde el objeto se había clavado... Una tijera, si se hubiera movido un paso más...

- ¡Kurokocchi!- gritó, sacando fuerzas de quien sabe dónde, corrió de vuelta a la agencia mirando a sus lados, buscándolo a "él", estaba cerca y era muy seguro que iría tras Kuroko. Después de todo ¿Quien sería lo suficientemente psicópata como para andar lanzandole tijeras sin temor a que alguna lo hiera de gravedad? Por no decir que el sujeto del que hablaba no sentiría remordimiento alguno en dañar su rostro, su hermoso rostro que le servía de sustento económico, porque de otra forma ¿De qué más podría trabajar?

Se paró frente a la puerta con la respiración agitada, ignorando los llamados del guardia y empujando a algunas personas en su camino, llegó hasta la enfermería donde había estado por última vez con el peliceleste.

- ¡Kurokocchi! ¡¿Estas escondido!? ¿¡Kurokocchi!?- llamó ya desesperado ¿¡Dónde buscaría a Akashicchi para que se lo devolviera!? Aunque, la posibilidad de que Akashi le devolviera a Kuroko era definitivamente nula.- Kurokocchi.- lloriqueó.

- ¡Kise-kun! Eh estado siguiéndolo desde hace unos minutos, creo que olvidó algo importante ¿Cierto?- indagó el guardia irrumpiendo en el lugar con Kuroko en sus brazos.

El rubio no lo soportó más y se largo a llorar mientras abrazaba a la sombra con mucha fuerza.

- ¡Gracias! ¡Le prometo que no volverá a pasar!- aseguró sonriendo aliviado, limpiándose con la manga de su camisa.

...

- ¿Me perdonas?- interrogó con insistencia por casi quinta vez, como respuesta no recibió mas que un desvío de mirada y una negación con la cabeza, desde que volvieron de la agencia pudo dormir unas horas, al despertar se encontró con el rostro enojado de Tetsuya que lo miraba seriamente y de brazos cruzados, cuando intentó abrazarlo él se alejó poniéndose a la defensiva, con el cabello de punta al igual que sus orejitas y su cola, en un principio le pareció adorable y se dispuso a hacer una mini sesión de fotos, pero luego de varios intentos y acercamientos empezó a preocuparse por el evidente rechazo hacia su persona.- Kurokocchi, lamento haberme olvidado de ti, pero prometo que jamás volveré a hacerlo. ¿Me perdonas?- sostuvo el rostro redondeado y suave del peliceleste entre sus manos y depositó un beso en su frente, el pequeño ronroneó mirandolo con los ojos brillantes y mas relajado, estaba a punto de sonreir y tomar esa reacción como un "Si" cuando la sombra negó nuevamente y colgándose de las sábanas bajó de su cama y salió lentamente de la habitación.

Kurokocchi era muy terco... Y se ofendía facilmente ¡No era su culpa! ¡Le podría haber pasado a cualquiera! Realmente no tenía la intención de olvidarlo en la agencia y luego darle un yogurt sabor frutilla en lugar de uno de vainilla como regalo de disculpas.

- ¡Kurokocchi! ¡Saldré un rato, vuelvo pronto, no hagas nada peligroso!- anunció, tenía un batido de vainilla que comprar, quizá sería mejor traer uno del Maji Burger, aunque corría el riesgo de que Kagami estuviera allí y sospechara... Aún así, por el perdón de Kurokocchi, él haría lo que sea.

...

Por suerte no hubo ningún inconveniente, al parecer Seirin estuvo entrenando hasta tarde, los admiraba por su sacrificio, cuando todos los demás equipos estaban de vacaciones ellos entrenaban arduamente, era increible.

En su mano derecha llevaba un batido de vainilla tamaño grande, abrió la puerta principal -que daba hacia el jardín.- y visualizó desde allí, que las puertas de la casa estaban también semiabiertas.

Ryouta no pudo contener un grito aterrorizado y el escalofrío que recorrió su espalda al ver a Kuroko sentado sobre el césped rodeado de gusanos gigantes, viscosos... Tembló y tuvo el presentimiento de que en cualquier momento iba a desmayarse, unas inmensas ganas de salir corriendo lo inundaron, pero primero tenía que salvar a Tetsuya.

- ¿¡D~De dónde salieron!? Kurokocchi, ven aquí.- llamó tartamudeando, el niño lo miró enfadado, después de todo aún no lo perdonaba.- Kurokocchi ¡Tengo un batido de vainilla para tí!- dijo mostrándole el envase, captando toda su atención nuevamente, Tetsuya se levantó con dificultad y empezó a acercarse.- ¡Qu~Quédate qu~quieto!- ordenó viendo como casi, por unos milímetros, aplastaba a uno de los insectos. Esperó a que la criatura se alejara arrastrándose. Kuroko, que hasta hace un momento no los había notado, los miró con los ojos brillantes y se inclinó para tomar uno en sus manos.

El modelo sintió nauseas y empezó a tambalearse, antes de poder siquiera decir algo cayó sobre el piso desmayado, eso era... Demasiado para él.

...

- Pobre Ryouta, creo que fuimos demasiado malvadas.- comentó una joven alta y de dorada cabellera saliendo de entre los arbustos, seguida de cerca por otra chica similar a ella pero de apariencia más seria y madura que sostenía una gravadora en su mano derecha.- Da lo mismo, él queria jugar a la "mamá" y nosotras le dimos un poco de emoción.- excusó sonriendo, Kuroko las miró con un suave puchero en su rostro indicando el batido de vainilla que Kise había dejado caer y que ahora solo era un gran charco en el césped.- Te compraremos otro, mientras podrías intentar despertar a Ryouta.- dijo sonriendo enternecida antes de girarse junto a su hermana hacia la puerta principal.

...

Kise sintió unas caricias delicadas en su rostro que lo sacaban de la oscuridad de la inconciencia, abrió los ojos repentinamente, pero los volvió a cerrar al instante al sentir como la luz del atardecer lo lastimaba. Sintió esta vez lo que parecía ser un beso en su mejilla y una fragancia familiar cerca suyo.

- Kurokocchi... - balbuceó en lo que él denominaba "la gloria".- Gracias por perdonarme Kurokocchi.- susurró abrazándolo.

...

Para olvidar el susto que se había llevado horas antes decidió que no había nada mejor que un relajante paseo por el centro comercial para comprar ropa, además necesitaba leche para Kuroko y alguno que otro juguete para distraerlo por las tardes. Ahora que recordaba hace unos dias una tienda se había inaugurado bastante cerca de su residencia, por lo que escuchó habían modelitos encantadores, sería mejor ir allí ya que dudaba mucho poder tener una tarde tranquila con un montón de chicas "preocupadas" persiguiéndolo.

- ¡Kurokocchi! ¿Cuál crees que debería llevar?- preguntó el rubio mostrándole al pequeño peliceleste dos botes con diferentes marcas de leche para preparar. Él lo miraba sin expresión alguna en la silla para niños del carrito de compras que estaba lleno de peluches, mantas, alguna que otra prenda y alimentos.- Quizá deba preguntarle a esa mujer de por allá, Kurokocchi, no te muevas mucho enseguida vuelvo.- Kise se alejó por el pasillo apresurado, los brillantes ojos cian lo siguieron hasta verlo desaparecer al doblar por un pasillo.

...

- ¡Shin-chan bastardo! ¿¡Para que se supone que tenías que venir justamente a esta tienda!? ¡Había otras mucho más cerca del instituto!- exclamó un joven de cabellos negros respirando agitado mientras se dejaba caer sobre el manubrio de su bicicleta y giraba un poco el rostro para ver como su compañero bajaba de la carreta y se disponía a sacar su billetera.

Midorima ignoró las quejas de su compañero y buscó con la mirada dentro del edificio, por la información obtenida sabía que Ryouta frecuentaba ese comercio, si su horóscopo del Oha-Asa tenía razón -de lo cual estaba seguro- el rubio estaría allí acompañado de Kuroko, aprovecharía cualquier descuido del modelo para llevarse al jugador de Seirin con él y Takao lo ayudaría.

oOo...oOo...oOo

Bueno... Creo que quedó más cortito de lo habitual .-. pero fué más por que eh estado ocupada, asi que dije hoy lo subo si o si y aqui está xD Y me tardé mucho más en corregir errores y eso :v

El próximo es Midorima como se habrán dado cuenta... Y... Bueno eso xD

Saludos!