Narra Bella
Edward murmuró algo para sí mismo cuando recogió todos los platos sucios de la mesa y los puso en el lavaplatos cuidadosamente. Fruncí el ceño y me apoyé contra la puerta pequeña de la cocina.
Tres días desde la cena.
Tres días de casi no hablar.
Tres días de haber sido 'rechazada' o 'ignorada'.
Tres días de esperar para que él termine conmigo, si es que piensa hacerlo.
Tres días de esperar que todo esto termine aunque no es lo que yo quiero.
Sólo Dios y Edward Cullen sabían lo que estaba pasando. Pero no yo.
"¿Tienes el número de teléfono de Rosalie?" Le pregunté, rompiendo el silencio y retorciéndome las manos.
"Uh, sí, ¿por qué?" Preguntó y cerró la llave del lavaplatos.
"Ella me dijo que tenía una habitación extra en su apartamento... supongo que ya es hora de salir de tu camino ya que tengo la oportunidad." No podía mirarlo.
"¿Por qué crees que debes salir de mi camino?" Murmuró y se acercó a mí. Yo no podía responder a eso. El nudo en la garganta me impedía hablar. Se acercó más a mí y puso sus manos alrededor de mis muñecas. Sus largos dedos se deslizaron por las palmas de mis manos y unió nuestros dedos. Él suspiró. "Esto no tiene nada que ver contigo, en serio." Susurró con su boca en mi oreja.
Yo estaba temblando.
Tenía miedo. No, yo estaba totalmente aterrada por perder a este hombre que estaba a mi lado. Y no me había dado cuenta de eso hasta este momento.
"No mientas" Susurré.
"No lo hago" Dijo con un tono de desesperación en su voz suave y cálida.
"¿Qué es entonces?" Empecé a llorar, las lágrimas simplemente empezaron a salir de mis ojos "¿Por qué no me hablas? ¿Por qué sigues alejándote de mí y alejándome de ti?".
"No, no. No es así." Edward apretó los labios en mi frente "Yo... nunca te haría algo así a propósito. En serio no lo haría. Lo siento, es sólo que... tengo muchas cosas en mi cabeza en este momento." Él tomó un respiro y pude sentir que estaba temblando "Simplemente no me dejes." Me rogó.
Todo había cambiado de una manera extraña. Yo había pensado que era la única que estaba asustada, pero no, Edward también lo estaba y podía notar que incluso peor que yo.
"¿Qué está pasando, Edward?" Pregunté, derrotada.
Él negó con la cabeza en respuesta, yo seguía sin entender. Me acercó más a él y me besó suavemente. Sus labios junto con los míos se movían más suave que nunca. Se alejó lentamente y me miró a los ojos. Sus hermosos ojos marrones se veían más brillantes de lo normal y ausentes. Como si fuese a llorar.
"Te ves cansada." Edward me dijo mientras colocaba un mechón de mí cabello detrás de mi oreja.
"Tú también" Señalé. Era obvio que él no había estado durmiendo mucho.
Él simplemente se quedó allí mirándome a los ojos. Pero ya me estaba cansando de este concurso de miradas. Es como si él esperaba que yo entendiera todo sólo con mirarlo fijamente, pero no podía.
Solté sus manos y salí de la cocina dando un paso para ir a la sala y dormirme, estaba tan cansada de todo.
"Bella" Edward dijo detrás de mí mientras yo sacaba una almohada del sofá. Me miró mordiéndose el labio con una mano en el bolsillo "No hagas eso."
"¿Por qué?" Le pregunté.
Se movió y camino hacia mí torpemente antes de suspirar y sacudir la cabeza a sí mismo.
"Quédate conmigo. Duerme conmigo. No... no duermas más en el sofá-cama."
"¿Por qué? Lo único que haré es meterte más cosas en la cabeza. ¿Acaso crees que quiero meterte más cosas en la cabeza? Ya me siento lo suficiente mal por eso." Le dije, mi voz sonaba llena de rabia no deseada y enojo hacia él.
Edward me miró a los ojos y pude ver que le había hecho daño con solo decir esas palabras.
"Bella, lo siento, de verdad. Ya no sé qué decirte, por favor."
"Puedes decirme qué diablos está pasando en vez de besarme y pensar que esa es una respuesta adecuada." Le dije, arrojándole una almohada.
Con la almohada le pegué en su pecho pero él simplemente lo ignoró.
"¿Alguna vez pensaste que yo no estoy listo? Todo esto es algo con lo que he tenido que lidiar toda mi vida. ¿Alguna vez pensaste que por algo me cuesta tanto decir las cosas? Tal vez sea más fácil para ti hablar de tus problemas, pero nunca ha sido para mí" Dijo en un tono de voz firme.
"Por supuesto que lo he hecho, pero no puedo sacar mis propias conclusiones, Edward." Suspiré "También estoy luchando por esto contigo. Pero no tiene sentido, esto simplemente va a ir en círculos y en menos de darnos cuenta todo estará mal. Nosotros acabaremos mal" Levanté mi maleta, la coloqué arriba del sofá-cama, lista para empezar a empacar "Si no estás preparado para esto no creo deba estar aquí."
"Bella, para." Dijo Edward rápidamente.
"¿Por qué?" Pregunté mirándolo de nuevo con mis manos en las caderas "¿Por qué debo parar? Yo soy tu novia o como quieras llamarme, pero no confías en mí. Sigues guardando tu secreto que nos afecta a los dos. Nunca he estado en alguna relación real antes pero sé que no es así como funciona."
"Esto no tiene que ver con confianza. Confío en ti. Y yo no he estado en buenas relaciones antes, pero estoy bastante seguro de que las peleas, inseguridades y cosas así está en la lista de cómo hacer que una relación funcione." Desafió. Y eso me hizo cerrar la boca. Estaba en lo cierto.
Edward pasó la lengua por sus labios y dio unos pasos más cerca de mí "Vamos a la cama."
Respiré a través de mi boca "Eso no va a solucionar esto Edward. Todo esto ha estado mal desde el principio."
Edward sólo tendió la mano para mí.
"Vale la pena intentarlo." Susurró y una pequeña sonrisa rompió la línea dura de sus labios que había estado así durante un largo rato. Simplemente miré su mano y con cuidado la tomé y dejé que me guiara hasta el dormitorio.
Refiriéndose a los cajones de abajo de la cómoda de madera me dijo "Puedes poner algunas de tus cosas ahí. Es mejor que mantenerlas en la maleta todo el tiempo. A partir de mañana acomodaré mejor mis cosas y te haré espacio."
Yo no podía hablar más, era un pequeño gesto pero era mucho para mí.
Asentí con la cabeza y fui a buscar mi bolso en la sala, regresando rápidamente.
Edward sonrió y buscó en su armario su pijama. Nos dimos la espalda el uno al otro en lados opuestos de la habitación para ponernos nuestras pijamas, robando miradas el uno del otro.
Los dos nos metimos en la cama, uno en cada lado, mirándonos para nuestro próximo movimiento. Fue Edward quien se acercó primero, su mano se fue a mi brazo y comenzó poco a poco a mover los dedos arriba y abajo, por lo que empecé a respirar con dificultad y se me puso la piel de gallina.
"¿Te quedarás?" Susurró, presionando sus labios a la esquina de mis labios que estaban temblando "Dame una oportunidad".
Le sonreí somnolienta y cerré los ojos antes de acercarme a él y enterrar mi cara entre su camisa, inhalando su aroma "Sí, me quedaré".
El fanfic no es escrito por mí, estaba en inglés y yo sólo estoy traduciéndolo y publicándolo aquí.
*No digo quién escribió esta novela simplemente porque no lo sé. Hace uno años leí esta novela y la amé, tanto que guardé todos los capítulos en mi computadora para leerlos cuando yo quisiera. Recuerdo que en ese entonces yo tenía una página que era algo así como un blog donde publicaba lo que escribía y le pedí permiso a la autora de traducirlo y publicarlo ahí, y ella me dio el permiso. Ella colocaba que era anónima, así que simplemente no sé quién la escribió.*
